Salmos

1

SALMO

Libro 1

(Salmos 1-41)

Justos y pecadores

1 Afortunado el que no sigue el consejo de los perversos,

ni el ejemplo de los pecadores,

ni se une con los que andan burlándose de todo.

2 Al contrario, le gusta la enseñanza del SEÑOR

y la estudia día y noche.

3 Será tan fuerte como un árbol plantado

junto a corrientes de agua fresca,

que da su fruto en el momento adecuado

y al que nunca se le caen las hojas.

Le irá bien en todo lo que haga.

4 En cambio, pasa distinto con los perversos.

Ellos son como paja que el viento se lleva lejos.

5 Por eso, los perversos siempre serán declarados culpables,

y los pecadores no podrán sentarse al lado de los justos.+ 1:5 o Los perversos no se levantarán en el lugar del juicio ni los pecadores en la reunión de los justos. No está claro si este versículo significa que los perversos no serán jueces, o que los perversos serán declarados culpables.

6 El SEÑOR sabe guiar por buen camino a los justos,

pero los perversos se desvían y se pierden.

2

SALMO

El Señor y su elegido

1 ¿Por qué se rebelan las naciones?

¿Por qué los pueblos hacen planes inútiles?

2 Los reyes y gobernantes se han unido

en contra del SEÑOR y del rey que él eligió.

3 Y dicen: «¡Cortemos las ligaduras que nos imponen

y liberémonos de sus ataduras!»

4 Pero el que está en el cielo se ríe;

el Señor se burlará de ellos.

5 Luego, les habla enojado

y en su furor los aterroriza, diciéndoles:

6 «Yo he consagrado a mi rey en Sion,

mi monte santo».

7 Y el rey elegido dice:

Déjenme explicarles el decreto del SEÑOR.

Él me dijo: «Tú eres mi hijo.

¡Hoy me he convertido en tu padre!+ 2:7 me he convertido en tu padre Textualmente yo te engendré.

8 Sólo tienes que pedirlo,

y te daré por herencia las naciones.

El mundo entero será de tu propiedad.

9 Tú las golpearás con cetro de hierro

y las harás pedazos como ollas de barro».

10 Así que les digo a ustedes, reyes y líderes de la tierra,

despierten y escuchen mi consejo.

11 ¡Obedezcan al SEÑOR con temor y respeto!

Adórenlo con fervor.

12 Demuestren que son leales a su hijo+ 2:12 Demuestren […] su hijo Textualmente Bésenle los pies a su hijo. para que no tenga motivos de enojo.

Si no lo hacen, estarán perdidos.

Cambien pronto de actitud

y evitarán así su cólera.

Afortunados todos los que buscan protección de Dios.

3

SALMO

El Señor ayuda

Canción de David cuando se escapó de su hijo Absalón.

1 ¡SEÑOR, tengo tantos enemigos!

Hay mucha gente que me ataca.

2 Muchos hablan de mí y dicen:

«Dios no lo salvará». Selah

3 Pero tú, SEÑOR, eres mi escudo.

Tú me honras y me animas.+ 3:3 Tú me honras y me animas Textualmente mi gloria y el que me levanta la cabeza.

4 Te pido ayuda SEÑOR,

y me respondes desde tu monte santo. Selah

5 Me voy a dormir tranquilo y sé que despertaré,

porque el SEÑOR me protege.

6 Por eso no me asustaré

aunque miles me rodeen para atacarme.

7 ¡Levántate, SEÑOR!

Dios mío, ven y rescátame.

Ojalá les dieras una bofetada a mis enemigos

y les rompieras los dientes a los perversos.

8 SEÑOR, tú nos das la victoria,

envía bendición sobre tu pueblo. Selah

4

SALMO

El Señor da paz

Al director, con instrumentos de cuerda. Canción de David.

1 Dios mío, tú que me defiendes,

respóndeme cuando te llame.

Me libraste cuando estaba en aprietos.

Escucha mi oración y ten compasión de mí.

2 Ustedes que son gente importante+ 4:2 gente importante Textualmente hijos de hombre.,

¿hasta cuándo seguirán hablando mal de mí?

Les encantan los chismes

y se la pasan inventando mentiras de mí. Selah

3 Sepan que el SEÑOR escucha a un fiel suyo.

Por eso el SEÑOR me escucha cuando le pido ayuda.

4 Tiemblen y dejen de pecar.

Cuando se vayan a dormir,

piensen acerca de eso que tanto les molesta y guarden silencio. Selah

5 Confíen en el SEÑOR

y como sacrificio, hagan el bien.

6 Mucha gente dice:

«Ojalá pudiéramos tener buena suerte».

Pero nosotros decimos:

«¡SEÑOR, míranos con buenos ojos!»+ 4:6 «¡SEÑOR […] ojos!» Textualmente «¡Alza sobre nosotros la luz de tu rostro, YAVÉ!».

7 Tú me has hecho sentirme más feliz

que ellos en los momentos de las mejores cosechas.

8 En completa paz me acuesto y me duermo,

porque tú, SEÑOR, me haces vivir tranquilo.

5

SALMO

El Señor protege

Al director, con acompañamiento de flautas.+ Salmo 5 acompañamiento de flautas Podría significar el nombre de una melodía en vez del tipo de instrumento. Canción de David.

1 ¡SEÑOR, escucha mis palabras!

Presta atención a mis gemidos.

2 Mi Rey y Dios,

escucha el grito de socorro que a ti suplico.

3 SEÑOR, tú escuchas mi voz cada mañana en oración;

cuidadosamente te presentaré mi caso

y esperaré atentamente tu respuesta.

4 Dios mío, a ti no te agrada el mal,

no permites que los perversos estén cerca de ti.

5 No aceptas a quienes no te obedecen,

rechazas a los que hacen el mal.

6 Los mentirosos están perdidos.

El SEÑOR detesta a los violentos

y a la gente que planea hacerles mal a los demás.

7 Pero yo disfrutaré de tu presencia gracias a tu abundante y fiel amor.

Y me inclinaré ante ti para adorarte en tu templo santo.

8 SEÑOR, ayúdame a llevar una vida justa

aunque mis enemigos me acechen a cada instante.

Haz que sea fácil para mí vivir de la manera que tú quieres.

9 Porque mis enemigos nunca dicen la verdad.

Todo lo que quieren es destruir a los demás.

Su boca es un sepulcro abierto;

usan la lengua para engañar.

10 ¡Dios mío, castígalos!

Haz que caigan en sus propias trampas.

Dios mío, haz que caigan por sus crímenes incontables,

porque se han rebelado contra ti.

11 Pero que siempre se alegren todos los que buscan tu protección,

que canten gozosos porque tú los protegerás.

¡Que festejen los que te aman!

12 Pues tú, SEÑOR, bendices al que te obedece,

como un escudo lo cubres con tu favor.

6

SALMO

El Señor es compasivo

Al director, con instrumentos de cuerda acompañados con la seminit. Canción de David.

1 SEÑOR, no me corrijas con enojo,

no me castigues con furia.

2 Ten compasión de mí SEÑOR,

estoy enfermo.

SEÑOR, sáname que estoy débil

y me duele todo el cuerpo.

3 Estoy aterrorizado,

y tú, SEÑOR, ¿cuándo me aliviarás?

4 SEÑOR, cambia de actitud y rescátame.

Salva mi vida por tu fiel amor,

5 porque los muertos no tienen memoria de ti.

¿Quién te alabará en el mundo de los muertos+ 6:5 mundo de los muertos Textualmente Seol.?

6 Toda la noche estuve gimiendo y llorando

hasta que mi cama quedó bañada en llanto.

7 Mis ojos están cansados de llorar

a causa de mis penas y de mis enemigos.

8 ¡Aléjense de mí, perversos!

Porque el SEÑOR ha escuchado mi llanto.

9 El SEÑOR escuchó mis ruegos;

el SEÑOR aceptó mi oración.

10 Todos mis enemigos serán humillados

y temblarán de miedo.

Todos ellos se alejarán;

al instante serán humillados.

7

SALMO

El Señor hace justicia

Sigaión+ Salmo 7 Sigaión Esto probablemente significa que se trata de una canción llena de emoción. de David dedicada al SEÑOR. Esta canción habla de Cus, el benjaminita.

1 SEÑOR, Dios mío, en ti me refugio.

Sálvame de todos los que me persiguen.

¡Rescátame!

2 Rescátame para que ellos no me atrapen como un león

y me destrocen sin tener quién me salve.

3 SEÑOR, Dios mío, te juro que no hice nada malo,

que no soy culpable de ningún crimen.

4 Mi amigo me trató mal y no me vengué.

Dejé en libertad al que me perseguía.

5 Pero si me hubiera vengado merecería entonces

que mi enemigo me pisotee y que me tire el alma al suelo. Selah

6 ¡Levántate, SEÑOR, en tu furia!

Muestra toda tu ira,

pues mi enemigo está muy enojado.

Decreta tú justicia a mi favor.

7 Habrá un juicio para las naciones;

ellas se reunirán a tu alrededor.

Entonces coloca tu trono sobre ellas, en las alturas.

8 Oh, SEÑOR si eres juez de las naciones,

juzga a mi favor porque hago lo que es bueno.

SEÑOR, hazme justicia conforme a mi integridad.

9 Que los perversos dejen de hacer el mal,

apoya al justo.

Dios es justo

y él examina nuestros pensamientos y deseos.

10 Dios me protege

porque él protege a los buenos de corazón.

11 Él es un juez justo,

siempre condena a los perversos.

12 Si el perverso no se arrepiente de su maldad,

Dios afilará su espada,

tensará y tendrá listo su arco.

13 Contra el malvado, Dios está listo con armas mortales;

sus flechas están encendidas.

14 Fíjense cómo el malvado se esfuerza en hacer maldad,

concibe la crueldad y da a luz la mentira.

15 Los malvados caerán en las trampas

que ellos mismos prepararon para otros.

16 Toda la crueldad que han planeado para los demás

recaerá sobre ellos mismos.

17 Alabaré al SEÑOR porque es justo.

Cantaré salmos para honrar el nombre del SEÑOR Altísimo.

8

SALMO

Dios y los seres humanos

Al director, con la gitit. Canción de David.

1 SEÑOR, Dios nuestro,

tu nombre es sin par en el mundo entero.

Tu gloria se extiende más allá de los cielos.

2 Los bebés y los niños

te cantan canciones de alabanza.

Tú les diste estas canciones poderosas

para silenciar a tus enemigos que buscan venganza.

3 Cuando veo el cielo que hiciste con tus dedos,

y la luna y las estrellas que pusiste en su lugar,

4 me pregunto: «¿Qué es el ser humano?

¿Por qué te acuerdas de él?

¿Qué es la raza humana+ 8:4 la raza humana Textualmente el hijo del hombre.?

¿Para qué te ocupas de ella?»

5 Tú has creado a los seres humanos casi como dioses

y los has llenado de honor y gloria.

6 Los has puesto al cuidado de todo lo que creaste;

pusiste todo bajo sus pies.

7 Ellos gobiernan todas las ovejas y el ganado,

y también todas las bestias del campo,

8 las aves del cielo y los peces del mar,

y todo lo que pasa por las corrientes del mar.

9 SEÑOR, Dios nuestro,

tu nombre es sin par en el mundo entero.

9

SALMO

El Señor es justo

Al director, sobre Mut-labén.+ Salmo 9 sobre Mut-labén Esto puede hacer referencia al nombre de la melodía «En la muerte del hijo». Canción de David.

1 Te adoraré SEÑOR con todo mi corazón

y le contaré al mundo entero todas tus maravillas.

2 ¡Me alegraré por lo que hiciste y me regocijaré!

Oh Altísimo, a ti cantaré alabanzas.

3 Gracias a ti mis enemigos salieron huyendo,

cayeron y desaparecieron.

4 Eres justo.

En tu trono me juzgaste

y tomaste una justa decisión a mi favor.

5 Reprendiste a las naciones y destruiste a los perversos.

Los borraste para siempre de la faz de la tierra.

6 Mis enemigos ya no existen.

Sus ciudades están en ruinas,

ya nadie se acuerda de ellos.

7 El SEÑOR reinará para siempre

y desde su reino traerá justicia al mundo.

8 Él juzga al mundo con justicia.

Juzga a todos por igual.

9 El SEÑOR es el refugio del oprimido;

Cuando más lo necesita, Dios es su fortaleza.

10 Que los que conocen al SEÑOR confíen en él,

porque Dios nunca abandona a los que buscan su ayuda.

11 Canten al SEÑOR, el Rey que vive en Sion.

Entre las naciones cuenten lo que ha hecho.

12 Él, quien toma venganza por los asesinatos,

nunca se olvida de los afligidos que piden justicia a gritos.+ 9:12 que piden justicia a gritos Textualmente que buscaron la sangre. La familia de una persona que había sido asesinada podía ir al tribunal para pedir que el asesino fuera castigado.

13 «¡SEÑOR, ten compasión de mí!

Mira cómo me persiguen mis enemigos;

tú eres él que rescata de las fuerzas de la muerte.

14 Sálvame y te alabaré en las puertas de Jerusalén.

Gritaré de alegría por la salvación que me has dado».

15 Esos extranjeros se hundieron

en la trampa que ellos mismos hicieron.

Escondieron una red para atrapar a otros,

pero quedaron atrapados ellos.

16 El SEÑOR se dio a conocer; él hizo justicia.

Los que hacen el mal caen

en la trampa de su propia maldad. Higaión + 9:16 Higaión Pausa en la canción, para reflexionar. Selah

17 Los perversos irán al lugar de los muertos+ 9:17 lugar de los muertos Textualmente Seol. Igual en 16:10; 18:5; 49:15; 86:13; 116:3.,

así como las naciones que se olvidaron de Dios.

18 Porque Dios nunca se olvidará de los pobres;

y se cumplirán las esperanzas de los que no tienen nada.

19 ¡Levántate SEÑOR!

No dejes que hombres débiles se crean invencibles.

Júzgalos con toda tu justicia.

¡Que las naciones sean juzgadas en tu presencia!

20 SEÑOR, aterroriza a las naciones,

para que entiendan que no son más que simples mortales. Selah

10

SALMO

Las obras de los perversos

1 SEÑOR, ¿por qué te muestras tan distante?

¿Por qué desapareces en mis momentos de mayor angustia?

2 Los perversos persiguen con toda arrogancia a los justos

y los hacen caer en sus trampas.

3 Los perversos se enorgullecen de sus planes perversos,

y los que tienen muchos deseos de ganar dinero rechazan al SEÑOR.

4 Los perversos dicen que no hay Dios.

No le consultan nada, porque están llenos de soberbia.

Dios no cabe dentro de sus planes.

5 Los malos siempre andan bien;

las decisiones que tú tomas allá en el cielo, no les interesan.

Se burlan y se ríen de sus enemigos.

6 Esos perversos creen que nunca caerán;

que sus acciones no tendrán consecuencias negativas.

7 Constantemente blasfeman,

mienten y agreden con sus palabras.

Siempre están maquinando en contra de los demás.

8 Se esconden en lugares ocultos en las aldeas,

y esperan para matar a gente inocente.

Tienen su vista puesta en los desafortunados.

9 Son como leones agazapados en los matorrales;

listos para agarrar a los desafortunados,

los cuales caen en su trampa.

10 Como leones agazapados,

listos para atacar a su pobre víctima,

la agarran en su trampa y se la llevan.

11 Es entonces cuando esa pobre gente piensa que Dios la ha olvidado

y que a él no le importa lo que les sucede.

12 ¡Levántate SEÑOR!

¡Castiga a esos perversos!

No te olvides de la gente que sufre.

13 Los perversos desprecian a Dios

y piensan que él no los castigará por lo que han hecho.

14 Ellos no saben que tú te das cuenta de todo lo que sucede,

y que ves los problemas y sufrimientos de la gente.

No saben que tú ayudas a los que sufren por culpa de los perversos

y ayudas también a los huérfanos.

15 Dios mío, destruye a los perversos;

acaba con todo el mal que han hecho.

16 El SEÑOR reinará por siempre,

él sacará el mal de la tierra.

17 SEÑOR, tú escucharás las oraciones de la gente humilde

y le darás ánimo a su corazón;

préstales atención.

18 Protege a los indefensos,

haz justicia a los pobres y oprimidos,

y que el ser humano no cause más violencia sobre la tierra.

11

SALMO

El Señor está al mando

Al director. Canción de David.

1 Me refugio en el SEÑOR.

Por qué me preguntan:

«¿No sería mejor que huyas y te escondas,

saltando a la montaña como ave pequeña?»

2 Los perversos se esconden en la oscuridad,

listos con sus arcos y flechas,

para atacar a la gente honesta.

3 ¿Qué harían los justos

si se destruyeran los fundamentos?+ 11:3 o ¿Qué pasaría si las bases de la sociedad fueran destruidas?

4 El SEÑOR está en su templo santo;

el SEÑOR gobierna desde el cielo.

Su mirada capta todo lo que ocurre;

con sus ojos examina a los hombres.

5 El SEÑOR examina a buenos y malos

y rechaza+ 11:5 rechaza u odia o se niega a aceptar. con firmeza a los violentos.

6 Hará caer brasas sobre los perversos y azufre como la lluvia.

No recibirán nada sino un terrible viento abrasador.

7 En cambio, el SEÑOR es justo y ama la justicia;

los honestos serán sus amigos.

12

SALMO

El Señor defiende a los indefensos

Al director, con la seminit. Canción de David.

1 ¡Sálvame, SEÑOR!

Ya no hay persona fiel,

los fieles desaparecieron del mundo+ 12:1 mundo Textualmente de entre los hijos del hombre..

2 Sólo se dicen mentiras unos a otros.

Ocultan sus verdaderas intenciones cuando hablan bien de su vecino.

3 Que el SEÑOR calle esas bocas mentirosas

y selle esos labios que exageran.

4 Esos que dicen: «Nuestra boca hará que triunfemos,

confiamos en nuestros labios.

¿Quién será capaz de someternos?»

5 Pero el SEÑOR dice: «Yo vendré a defender a los pobres

que sufren por causa de los perversos

que los han oprimido y maltratado.

Yo les daré la seguridad que han estado buscando».

6 Las palabras del SEÑOR son tan puras y verdaderas

como plata terrenal que ha sido fundida

y purificada siete veces en el horno.

7 SEÑOR, cuida a la gente indefensa,

protégela siempre de esta perversa generación.

8 Los perversos están por todos lados,

y los seres humanos alaban la maldad.

13

SALMO

Ayúdame, Señor

Al director. Canción de David.

1 SEÑOR, ¿hasta cuándo?

¿Vas a olvidarme para siempre?

¿Cuánto tiempo más me ignorarás?

2 ¿Cuánto tiempo más seguiré angustiado?

¿Cuánto tiempo más sufriré esta pena?

¿Cuánto tiempo más mi enemigo será más fuerte que yo?

3 SEÑOR, mi Dios, mírame, respóndeme.

Haz que recobre mi vigor;

que no duerma yo el sueño de la muerte.

4 Respóndeme.

De lo contrario, mi enemigo pensará que ha triunfado;

se alegrará de haberme derrotado.

5 Yo confío en tu fiel amor;

rescátame para que pueda festejar tu salvación.

6 Adoraré al SEÑOR

porque ha sido bueno conmigo.

14

SALMO

La maldad de los seres humanos

Al director. Canción de David.

1 Van pensando los insensatos

sin tener presente a Dios.

Se han corrompido y cometen crímenes horribles.

No hay ni uno que haga el bien.

2 El SEÑOR observó desde el cielo a los seres humanos

para ver si había alguien que fuera sabio

y buscara seguir a Dios.

3 Pero todos se habían alejado de Dios;

todos se habían vuelto perversos.

No hay ni uno que haga el bien.

¡Ni uno solo!

4 ¿Acaso son tan ignorantes los perversos,

esos que devoran a mi pueblo como si fuera pan?

¡Nunca buscan al SEÑOR!

5 Cuando Dios envíe su castigo a los que hacen el mal,

se apoderará de ellos un gran terror

porque Dios está siempre con la gente justa.

6 Aunque ustedes traten de frustrar los deseos del oprimido,

el SEÑOR es su refugio.

7 ¡Ojalá que la salvación de Israel

viniera del que habita en el monte Sion!

Cuando el SEÑOR restaure la fortuna de su gente,

que sea feliz el pueblo de Jacob,

que se alegre el pueblo de Israel.

15

SALMO

Cómo estar cerca de Dios

Canción de David.

1 SEÑOR, ¿quién puede vivir en tu templo?

¿Quién puede subir a tu monte santo+ 15:1 monte santo Sion, el monte sobre la cual está construida Jerusalén.?

2 Sólo el que vive con honestidad, y hace lo justo,

pensando y diciendo la verdad;

3 el que no calumnie a nadie,

el que no le haga mal a sus semejantes,

ni insulte a sus vecinos;

4 sólo el que se aparte de los que Dios desprecia,

y el que respete al que teme al SEÑOR;

el que cumpla lo que promete,

aunque tenga que sacrificarse para hacerlo;

5 el que no cobre intereses por un préstamo,

y no se deje sobornar para causar daño a gente inocente.

Sólo el que lleve una vida así podrá estar siempre cerca de Dios.

16

SALMO

El Señor siempre está conmigo

Poema de David.

1 Dios mío, protégeme,

pues en ti me refugio.

2 Algunos dijeron: «SEÑOR, tú eres mi dueño,

sin ti soy un infeliz».+ 16:2 o Le dije al SEÑOR mi Amo: «Tú eres mi bondad. No hay nadie más que tú».

3 Y al mismo tiempo dijeron a los dioses santos+ 16:3 dioses santos Textualmente santos, haciendo referencia a dioses falsos. del país:

«Ustedes también son fuertes y muy agradables».

4 Los que siguen a otro dios sufrirán mucho.

Yo no participaré en las ofrendas sangrientas que ellos hacen a sus ídolos.

Ni siquiera permitiré que mis labios pronuncien el nombre de esos dioses falsos.

5 SEÑOR, tú eres mi alimento,

lo único que poseo de valor y la copa de la que bebo.

¡Mi futuro está en tus manos!

6 Con la tierra mía fue como ganarme la lotería.+ 16:6 Con la tierra […] la lotería Textualmente Para mí las cuerdas cayeron en lugares placenteros.

La mía es una herencia hermosa.

7 Adoro al SEÑOR porque él me guía;

incluso en la noche, me orienta y guía mis pasos.

8 Siempre tomo en cuenta primero al SEÑOR;

nada me hará tambalear, pues él está a mi lado.

9 Por eso mi corazón y mi alma estarán llenos de alegría

y hasta mi cuerpo vivirá seguro por siempre.

10 Porque yo sé que nunca me abandonarás en el lugar de los muertos.

Nunca dejarás que tu fiel seguidor se hunda+ 16:10 se hunda Textualmente vea la fosa. LXX: vea corrupción. en la muerte.

11 Tú me enseñas el camino que lleva a la vida.

Hay mucha alegría en tu presencia;

a tu derecha hay placeres que duran para siempre.

17

SALMO

Señor, escúchame

Oración de David.

1 SEÑOR, escúchame, te pido que me hagas justicia;

atiende a mi llamado.

Escucha mi oración,

pues mis palabras son sinceras.

2 Juzga tú a favor mío,

fíjate en lo que es justo.

3 Tú has examinado mi corazón;

estuviste conmigo toda la noche,

me interrogaste

y no encontraste nada malo en mí.

Examinaste mis planes

y no encontraste nada malo en ellos.

4 Yo sí he obedecido lo que dijiste, no como otros;

evito seguir el ejemplo de los violentos.

5 Sigue guiando mis pasos

para que nunca resbale.

6 Dios, te pido ayuda porque sé que me responderás.

¡Escúchame! Oye mi oración.

7 Muéstrame tu amor fiel y maravilloso.

Cuando atacan los enemigos, los que confían en ti buscan tu ayuda;

y tú los salvas y los llevas a tu lado.

8 Protégeme como a la niña de tus ojos;

escóndeme bajo la sombra de tus alas.

9 Protégeme de los perversos que tratan de destruirme.

Sálvame de mis enemigos mortales que me tienen rodeado.

10 Ellos no tienen compasión

y se jactan de sus planes.

11 Me persiguieron

y me han rodeado para atacarme.

12 Mis enemigos son como leones listos a devorar su presa.

Se esconden como leones para atacar a su víctima.

13 ¡Levántate SEÑOR!

Enfrenta a mis enemigos y haz que se rindan.

Con tu espada sálvame de esta gente perversa.

14 Usa tu poder y sálvame de los perversos.

SEÑOR, demuestra todo tu poder

y expulsa de esta vida a esa gente mala.

Dales a comer de la ira que tienes guardada.

Que sus hijos y hasta los hijos de sus hijos se llenen de ella.+ 17:14 o Y a los que amas, dales comida en abundancia para que hasta sus hijos y los hijos de sus hijos tengan siempre alimento. El significado del hebreo es incierto.

15 En cuanto a mí, yo hago lo correcto,

por eso quedaré satisfecho cuando despierte y vea tu rostro.

18

SALMO

El Señor es mi fortaleza

(2 Sm 22:1-51)

Al director. Canción de David, siervo del SEÑOR. David compuso+ Salmo 18 compuso o cantó. esta canción al SEÑOR cuando el SEÑOR lo salvó de Saúl y de todos sus enemigos.

1 SEÑOR, te amo.

¡Tú eres mi fortaleza!

2 El SEÑOR es mi roca, mi fortaleza y mi libertador.

Dios es mi refugio, él me protege.

Es mi escudo, me salva con su poder;

él es mi escondite más alto.

3 Alabado sea el SEÑOR;

cuando le pedí ayuda, me salvó.

4 La muerte me enredó en sus cuerdas

y me sentí perdido ante la corriente temible.

5 El lugar de los muertos me enredó en sus cuerdas,

tendía ante mí trampas mortales.

6 En mi angustia clamé al SEÑOR

y pedí ayuda a mi Dios.

Desde su templo, él escuchó mis lamentos,

y oyó mis gritos pidiendo auxilio.

7 Entonces la tierra tembló y se tambaleó;

las bases de las montañas se estremecieron.

La tierra tembló y retumbó

porque Dios estaba furioso.

8 Salía humo de su nariz+ 18:8 Salía humo de su nariz o En su furia, salía humo de él.

y llamas de su boca;

lanzaba carbones encendidos.

9 Dios abrió el cielo

y bajó sobre una nube negra.

10 Bajó cabalgando sobre los querubines del cielo;

se deslizaba con el viento.

11 Estaba oculto en nubes densas y oscuras

que lo cubrían totalmente.

12 Entonces la gloria resplandeciente de Dios brilló en las nubes,

arrojando granizo y emitiendo fuertes rayos.

13 La voz del SEÑOR retumbó en el cielo,

el Altísimo se hizo oír y hubo rayos y granizo.

14 Dios lanzó sus flechas+ 18:14 flechas Es decir, rayos. y dispersó al enemigo.

Lanzó muchos rayos y todos salieron espantados.

15 Enviaste, SEÑOR, tu reprensión

con un soplo de tu nariz,

un viento fuerte que dejó el fondo del mar a la vista.

Las bases de la tierra quedaron al descubierto.

16 Luego extendió la mano y me rescató;

me sacó de las aguas turbulentas.

17 Él me salvó de mis poderosos enemigos

y de los que me odiaban,

pues eran más fuertes que yo.

18 Cuando yo estaba en dificultades y mis enemigos me atacaban,

el SEÑOR me dio su apoyo y protección.

19 El SEÑOR me rescató porque me ama;

él me llevó a un lugar seguro.

20 El SEÑOR me recompensó como merecía

porque actué con justicia.

Me recompensó

porque no he obrado con maldad.

21 Me he preocupado por vivir como el SEÑOR quiere.

Por eso no he hecho nada que pueda separarme de Dios.

22 Siempre tengo en cuenta sus enseñanzas

y nunca me aparto de sus leyes.

23 He sido siempre honesto con él

y me he mantenido apartado del mal.

24 Por eso, el SEÑOR me recompensará

en la medida que yo actúe con justicia.

Lo hará en tanto yo no haga el mal.

25 Dios es fiel con los que le son fieles;

sincero con los que le son sinceros.

26 Dios mío, tú eres bueno y puro con la gente que es buena y pura,

pero puedes derrotar hasta al más perverso.

27 Tú salvas a la gente humilde

y humillas a los más soberbios.

28 SEÑOR, tú iluminas mi sendero;

eres mi luz en la oscuridad.

29 Dios mío, con tu ayuda podré correr con los soldados.

Con tu ayuda asaltaré las murallas de mis enemigos.

30 El camino de Dios es perfecto;

las promesas del SEÑOR han sido probadas.

Él protege a quienes buscan su ayuda y protección.

31 El SEÑOR es el único Dios;

nuestro Dios es la única roca.

32 Dios es quien me reviste de valor

y perfecciona mi camino.

33 Él me da pies como los de la cierva;

y me mantiene firme aún en los lugares más altos.

34 Dios me prepara para la guerra;

les da fuerza a mis brazos para que puedan lanzar dardos poderosos.

35 Dios mío, me has dado el escudo de tu salvación,

has sido mi apoyo

y me has ayudado a prosperar.

36 Dios mío, tú me ayudas a correr más rápido

y les das fuerza a mis piernas.

37 Así puedo perseguir y atrapar a mis enemigos.

No descansaré hasta derrotarlos.

38 Los derrotaré de modo que ellos nunca puedan levantarse de nuevo;

todos ellos estarán bajo mis pies.

39 Dios mío, tú me das fuerzas en la batalla;

haces que aquellos que me persiguen tengan que rendirse ante mí.

40 Tú me ayudas a derrotar a mis enemigos

y a derribar a los que me odian.

41 Ellos pidieron ayuda,

pero nadie fue en su auxilio.

También llamaron al SEÑOR,

pero él no les respondió.

42 Dispersé a mis enemigos como el viento dispersa el polvo.

Los lancé lejos como al barro en las calles.

43 Tú me salvaste de conflictos militares,

me pusiste a cargo de naciones.

Gente que yo no conocí antes,

ahora me sirve.

44 Esos que no me conocían

tratarán de halagarme.

45 Tendrán temor de mí;

saldrán de sus escondites temblando de miedo.

46 ¡El SEÑOR vive!

Bendita sea mi roca.

Alabado sea Dios mi Salvador.

47 Dios castiga a mis enemigos

y los pone bajo mi control.

48 Él me salva de mi enemigo;

me ayuda a vencer a los que me atacan.

Me salva del cruel enemigo.

49 Por eso alabo al SEÑOR

y adoro su nombre en todas partes.

50 Dios le da la victoria a David, su rey elegido.

A él y a sus descendientes les muestra siempre toda su bondad.

19

SALMO

La creación habla de Dios

Al director. Canción de David.

1 Los cielos cuentan la gloria de Dios

y el firmamento declara lo que sus manos han hecho.

2 Un día le cuenta a otro este mensaje

y cada noche a la siguiente.

3 No se escucha lenguaje ni palabras,

ni se emite una voz que podamos oír.

4 Sin embargo, su voz atraviesa el mundo entero,

sus palabras llegan al último rincón de la tierra.

Dios le ha dado al sol el cielo como hogar.

5 Y como cuando sale un novio de la alcoba nupcial,

o como cuando un atleta se dispone a recorrer su camino

así sale feliz el sol para hacer su recorrido.

6 Comienza su carrera en un punto del cielo

y hace todo su recorrido hasta llegar al final;

nada en la tierra puede escapar de su calor.

7 La enseñanza del SEÑOR es perfecta,

reconforta el alma.

Lo que dice el SEÑOR en su pacto es seguro,

ayuda a los ignorantes a volverse sabios.

8 Las leyes del SEÑOR son justas,

hacen feliz a la gente.

Los mandamientos del SEÑOR son buenos,

le muestran a la gente el camino correcto a seguir.

9 El mandato de respetar al SEÑOR es puro;

permanece para siempre.

Las decisiones del SEÑOR son siempre justas;

absolutamente correctas.

10 Sus enseñanzas valen más que el oro puro;

son más dulces que la miel recién salida del panal.

11 Dios mío, tus enseñanzas previenen de todo peligro a quienes te respetan.

Los que te obedecen serán recompensados.

12 ¿Quién puede darse cuenta de absolutamente todos sus errores?

Así que te pido que me ayudes a no cometer pecados sin darme cuenta.

13 Protégeme de la soberbia;

no dejes que la soberbia gobierne mi vida.

Sólo así podré estar puro

y libre de toda culpa.

14 SEÑOR, tú eres mi roca;

eres quien me salva.

Deseo que te complazca

todo lo que digo y pienso.

20

SALMO

¡Que Dios te bendiga!

Al director. Canción de David.

1 Que el SEÑOR responda a tu llamado cuando estés en problemas.

Que el Dios de Jacob te proteja.

2 Que Dios te envíe ayuda desde su templo santo.

Que te sostenga desde el monte Sion.

3 Que recuerde todas tus ofrendas

y acepte todos tus sacrificios. Selah

4 Que te dé todo lo que deseas

y haga realidad todos tus planes.

5 Cuando salgas victorioso, cantaremos llenos de alegría.

Festejaremos con banderas en alto para celebrar lo que Dios hizo.

¡Que el SEÑOR cumpla todas tus peticiones!

6 Estoy seguro de que el SEÑOR salvará a su rey elegido.

Dios responde desde el cielo sagrado a su rey elegido

y utiliza su poder para salvarlo.

7 Unos confían en sus carros de combate, otros en sus caballos;

pero nosotros confiamos en el nombre del SEÑOR nuestro Dios.

8 Los que no adoran a Dios serán derrotados,

pero nosotros saldremos victoriosos.

9 SEÑOR, ¡que nuestro rey salga victorioso en la guerra!

Respóndenos cuando te lo pedimos.

21

SALMO

Dios bendice al gobernante fiel

Al director. Canción de David.

1 SEÑOR, el rey se alegra a causa de tu poder.

Lo haces feliz con la salvación que le brindas.

2 Le diste al rey lo que deseaba;

no le negaste nada de lo que pidió. Selah

3 Tú has bendecido al rey con bienes

y le has colocado en su cabeza una corona de oro.

4 Él te pidió la vida,

y tú le diste una vida larga y eterna.

5 Tú le diste la gloria con tu salvación;

le diste la majestad y el honor.

6 Lo hiciste inmensamente feliz

en tu presencia al haberlo aceptado y bendecido.

7 El rey confía en el SEÑOR

y por la fidelidad del Altísimo nunca fracasará.

8 Dios mío, tu mano izquierda alcanza a tus enemigos;

tu mano derecha derrota con poder a quienes te odian.

9 SEÑOR, te harás presente con furia,

y consumirás a tus enemigos por completo como en un horno.

10 Todos los que acompañan a los enemigos de Dios serán destruidos.

Todos sus descendientes serán expulsados de la tierra.

11 Porque hicieron sus planes contra ti;

tramaron todo, pero no lo lograron nada.

12 Porque tú los harás huir

utilizando contra ellos el arco.

13 SEÑOR, levántate y muestra tu poder;

con música y canto celebraremos tu grandeza.

22

SALMO

No me dejes, Señor

Al director. Al compás de la melodía «La cierva de la aurora». Canción de David.

1 Dios mío, Dios mío,

¿por qué me has abandonado?

Estás muy lejos para salvarme,

muy lejos para entender mi llanto.

2 Dios mío, te he llamado una y otra vez durante el día

y no has respondido.

De noche sigo llamándote

y tampoco me respondes.

3 Sin embargo, tú eres santo.

Tú estás sentado como rey

y tu trono son las alabanzas que te rinde Israel.

4 Nuestros antepasados confiaron en ti,

y tú los salvaste.

5 Ellos pidieron tu ayuda,

y tú los ayudaste a escapar de sus enemigos;

confiaron en ti y encontraron una respuesta.

6 Entonces, ¿por qué no atiendes mis súplicas?

¿Acaso soy un gusano y no un hombre?

La gente me desprecia;

7 todo el que me ve se burla de mí.

Me hacen gestos de rechazo y me tratan mal.

8 Y dicen: «Que pida ayuda al SEÑOR,

a ver si lo salva.

Si tanto lo quiere,

tendrá que salvarlo».

9 Dios mío, en el momento que salí del vientre de mi madre

y ella me dio pecho, tú me hiciste sentir seguro.

10 Has sido mi Dios desde el día en que nací;

cuando salí del vientre de mi madre,

fueron tus brazos los que me recibieron.

11 Así que no me dejes,

especialmente ahora que el peligro está cerca

y no tengo a nadie que me ayude.

12 Mis enemigos me han rodeado como toros fuertes;

toros fuertes de Basán, listos para atacarme.

13 Me rugen con la boca abierta,

como hace un león hambriento.

14 Me siento débil, derramado como el agua.

Mis huesos se han dislocado;

mi corazón se derrite

como cera en mi interior.

15 Mi boca se siente seca como la arena.+ 22:15 Mi boca […] la arena Textualmente Mi fuerza está como un tiesto.

Mi lengua se pega al paladar;

tú me has puesto al borde de la muerte.

16 Los perversos me han rodeado como jauría de perros rabiosos.

Se me han paralizado las manos y los pies.

17 Puedo ver mis huesos y contarlos uno a uno.

Mientras tanto, toda esa gente sigue observándome.

18 Se reparten mi ropa

y apuestan mi túnica.

19 SEÑOR, no me dejes solo;

tú eres mi fortaleza.

¡Ven pronto a ayudarme!

20 Sálvame de la espada;

salva mi preciosa vida de estos perros.

21 Aléjame de las garras del león;

protege a este pobre hombre de los cuernos de los toros.

22 Le contaré a todo el mundo que me has salvado.

Te alabaré delante de todos,

cuando se reúnan en la gran asamblea.

23 Alaben al SEÑOR, todos los que lo respetan.

Descendientes de Jacob, ríndanle honores.

Respétalo y témele, pueblo de Israel.

24 Porque él nunca olvida a los humildes cuando están sufriendo.

No se avergüenza de ellos.

Él no se esconde de ellos cuando le buscan

y siempre responde a su llamado.

25 Te alabaré en frente de todos los que te respetan por todo lo que has hecho.

Te ofreceré los sacrificios que te prometí.

26 Todos ustedes, humildes de corazón,

vengan y coman hasta que queden satisfechos.+ 22:26 vengan […] satisfechos Aquí la persona está haciendo una ofrenda de acción de gracias, donde todos comían juntos felices con el Señor. Era la manera en que alguien compartía su felicidad cuando Dios le bendecía. Ver Lv 3:1-5 y Dt 14:22-29.

Los que vinieron buscando al SEÑOR,

adórenlo y serán siempre felices.+ 22:26 serán siempre felices Textualmente vivirán para siempre.

27 Que todos los que están en tierras lejanas,

se acuerden del SEÑOR y regresen a él.

Que todo el mundo se postre ante él

y lo alabe.

28 Porque el reino es del SEÑOR;

él gobierna a todas las naciones.

29 Todos los poderosos del mundo comerán y se postrarán ante Dios.

Incluso aquellos que están a punto de morir,

los que a duras penas respiran.

30 Los hijos de ellos servirán al Señor,

y los que todavía no han nacido recibirán las noticias.

31 Una generación contará a sus hijos

todo lo bueno que hizo Dios.

23

SALMO

El Señor es mi pastor

Canción de David.

1 El SEÑOR es mi pastor,

nada me falta.

2 Me lleva a descansar a prados verdes,

y me conduce a manantiales de agua fresca.

3 Él renueva mi alma.

Me lleva por buenos caminos

para mostrarme lo bondadoso que es.

4 Aunque pase por caminos oscuros y tenebrosos,

no tendré miedo,

porque tú estás a mi lado;

tu vara y tu bastón me reconfortan.

5 Me preparaste un banquete

delante de mis enemigos;

ungiste mi cabeza con aceite,

has llenado mi copa hasta rebosar.

6 Tu bondad y tu fiel amor estarán conmigo toda la vida;

entraré a la casa del SEÑOR

y allí me quedaré siempre.

24

SALMO

La tierra es del Señor

Canción de David.

1 La tierra es del SEÑOR,

el mundo y todos los que viven en él.

2 Él fundó el mundo sobre el agua,

afirmó sus bases sobre las corrientes subterráneas.

3 ¿Quién puede subir al monte del SEÑOR+ 24:3 al monte del SEÑOR Se refiere al monte Sion, donde estaba el templo.?

¿Quién puede entrar y adorarlo en su templo santo?

4 El de manos limpias y corazón puro,

el que no adora ídolos+ 24:4 el que no adora ídolos o el que no ha usado mi nombre para jurar en vano.

ni ha hecho falsas promesas.

5 Esta gente lleva a otros las bendiciones del SEÑOR,

y busca que Dios el Salvador haga justicia.

6 Esta es la generación que lo sigue a Dios,

que busca la ayuda del Dios de Jacob. Selah

7 ¡Atención, puertas,+ 24:7 Atención, puertas Textualmente ¡Levanten la cabeza, portones!

ábranse portones antiguos,

porque el Rey de Gloria está por entrar!

8 ¿Quién es el Rey de Gloria?

El SEÑOR Todopoderoso,

el SEÑOR es el guerrero valiente.

9 ¡Atención, puertas,

ábranse portones antiguos,

porque el Rey de Gloria está por entrar!

10 ¿Quién es el Rey de Gloria?

¡Es el SEÑOR Todopoderoso!

¡Él es el Rey de Gloria! Selah

25

+ Salmo 25 Cada versículo de este salmo comienza con una letra del alfabeto hebreo en orden alfabético.

SALMO

Dios mío, en ti confío

Canción de David.

1 SEÑOR, a ti entrego mi alma.

2 Dios mío, en ti confío,

por eso nunca seré humillado,

y mis enemigos nunca me vencerán.

3 Quien crea en ti nunca será derrotado;

pero en cambio, los traidores serán derrotados

y quedarán con las manos vacías.

4 SEÑOR, enséñame a vivir a tu manera.

Muéstrame el camino que tú seguirías.

5 Guíame y enséñame tu verdad,

porque tú eres mi Salvador

y en ti pongo siempre toda mi esperanza.

6 SEÑOR, recuerda siempre ser bueno

y misericordioso conmigo,

como lo has sido siempre.

7 Olvida, SEÑOR, los pecados

que cometí en mi juventud cuando fui un rebelde.

Muéstrame tu bondad,

recuérdame con fiel amor.

8 El SEÑOR es bueno y justo.

Por eso les enseña a los pecadores el camino correcto.

9 Él guía a los humildes por el buen camino;

les enseña a vivir a su manera.

10 El SEÑOR muestra siempre su fiel amor y lealtad

a quienes siguen su pacto y sus testimonios.

11 SEÑOR, sé que he pecado;

perdóname, porque eres un Dios bondadoso.+ 25:11 porque […] bondadoso Textualmente por tu nombre.

12 El SEÑOR guía a quien le teme y respeta.

Lo guía por el camino que conduce a Dios.

13 Quien ame a Dios vivirá feliz,

y sus hijos heredarán la tierra.

14 El SEÑOR reserva su amistad personal para los que le tienen un temor reverente.

Es a ellos a los que les enseña el significado de su pacto.

15 Yo siempre busco la ayuda del SEÑOR

porque sé que él siempre me salva del peligro.+ 25:15 él […] del peligro Textualmente él saca mis pies de la red.

16 Dios mío, mírame y ten compasión de mí

que estoy solo y triste.

17 Libérame de mis angustias

y sácame del peligro.

18 Mira todos mis sufrimientos

y perdona todos mis pecados.

19 Reconoce que tengo enemigos

que me odian y quieren hacerme daño.

20 Protégeme y sálvame.

Confío en ti, no me dejes pasar vergüenza.

21 Dependo de ti,

haz que me mantenga siempre sin faltas y fiel a ti.

22 Dios mío, salva a Israel

de todos sus enemigos.

26

SALMO

Señor, soy inocente

Canción de David.

1 SEÑOR, júzgame

y date cuenta de que he llevado una vida honesta

y que siempre he confiado en el SEÑOR.

2 SEÑOR, examina mis sentimientos

y pon a prueba mis pensamientos más profundos.

3 Nunca olvido el fiel amor que me tienes;

tu fidelidad guía mis pasos.

4 Nunca me junto con los que buscan el mal;

no me gusta la gente hipócrita.

5 Detesto y evito la compañía de los perversos;

no me junto con delincuentes.

6 SEÑOR, lavo mis manos para mostrarte que soy inocente

para poder ir a tu altar.

7 Alabo tu nombre

y le cuento a la gente tus maravillas.

8 SEÑOR, me encanta estar en tu casa,

en el lugar que está lleno de tu gloria.

9 No me castigues como a los pecadores;

no te lleves mi vida como haces con los criminales.

10 Ellos siempre están planeando hacerles mal a otros

y siempre engañan a los demás.

11 Pero yo llevo una vida honrada.

Por eso te pido que tengas compasión de mí y me salves.

12 Estoy pisando tierra firme

cuando alabo al SEÑOR en medio de toda su asamblea.

27

SALMO

El Señor cuida de mí

Canción de David.

1 El SEÑOR es mi luz y mi salvación.

¿A quién podría yo temerle?

El SEÑOR es la fortaleza de mi vida,

así que no le temo a nadie.

2 Aunque los perversos me ataquen

y traten de destruirme,

aunque mis enemigos me ataquen,

serán ellos los que tropiecen y caigan.

3 No tendré miedo aunque todo un ejército me rodee.

Confiaré en Dios aunque me declaren la guerra.

4 Sólo una cosa le pido al SEÑOR;

esto es lo que más quiero:

habitar en la casa del SEÑOR

por el resto de mi vida.

Así podré disfrutar del placer de estar junto al SEÑOR

y visitarlo en su templo.

5 Cuando esté en peligro,

él me protegerá en su casa.

Él me esconderá bajo su techo,

me llevará a un lugar seguro.

6 El SEÑOR me ayudará a derrotar

a los enemigos que me rodean.

Así con alegría podré ofrecerle sacrificios en su templo

y cantar en su honor.

7 SEÑOR, escucha mi llamado,

ten compasión de mí y contéstame.

8 SEÑOR, de todo corazón quiero conversar contigo

y aquí estoy para adorarte.

9 No te alejes de mí,

no ignores a tu servidor.

Dios mío, tú eres mi Salvador.

¡No me dejes solo,

no me abandones!

10 Aunque mis padres me abandonen,

el SEÑOR se encargará de mí.

11 SEÑOR, enséñame a vivir como tú quieres.

Guíame por el camino seguro;

ayúdame porque tengo muchos enemigos.

12 No permitas que mis enemigos me derroten,

porque son muchos los que dicen mentiras de mí

y tratan de hacerme daño.

13 Yo, en cambio, espero disfrutar

de la bondad del SEÑOR mientras viva.

14 Mientras aguardan,

confíen en el SEÑOR.

Sean fuertes y valientes,

y esperen que el SEÑOR les ayudará.

28

SALMO

Señor, tú eres mi roca

Canción de David.

1 SEÑOR, tú eres mi roca.

A ti te pido ayuda, no te me hagas el sordo.

Es que si callas,

yo seré como el resto de los que han muerto y han bajado al sepulcro.

2 Elevo mis manos hacia tu templo santo.

Escúchame cuando te llamo,

ten compasión de mí.

3 No me castigues como a pecador,

como a quien hace maldad,

como a quien habla de paz con sus semejantes

mientras planea hacerles mal.

4 A ellos dales el castigo que se merecen;

castígalos devolviéndoles el mal que planean hacer a otros.

Hazles lo que le han hecho a otros;

dales el castigo que se merecen.

5 El SEÑOR los destruirá

y no les dará otra oportunidad

porque ellos ni siquiera tratan de entender

todas sus obras maravillosas.

6 Bendito sea el SEÑOR

porque ha respondido a mis súplicas.

7 El SEÑOR me da fortaleza y es mi escudo.

Mi corazón está dichoso porque él me ayudó,

y ahora lo alabo con mis canciones.

8 El SEÑOR le da fortaleza a su pueblo

y protege a su rey elegido.

9 Salva a tu pueblo.

Bendice a los tuyos,

guíalos y cuídalos para siempre.

29

SALMO

¡Alaben al Señor!

Canción de David.

1 Ustedes los seres celestiales+ 29:1 Ustedes los seres celestiales o Hijos de los dioses., alaben al SEÑOR.

Ríndanle honor al SEÑOR y proclamen su poder.

2 Denle al SEÑOR las alabanzas que merece su glorioso nombre.

Adoren al SEÑOR en su templo majestuoso.

3 La voz del SEÑOR retumba en los mares;

el Dios glorioso resuena sobre el océano;

el SEÑOR está por encima de las muchas aguas.

4 La voz del SEÑOR muestra su poder;

la voz del SEÑOR muestra su gloria.

5 La voz del SEÑOR rompe los cedros;

el SEÑOR rompe los cedros del Líbano.

6 Él mueve las montañas más grandes:

al Líbano lo hace saltar como un becerro,

al Sirión+ 29:6 Sirión o monte Hermón. lo hace saltar como un toro salvaje.

7 La voz del SEÑOR hace brillar relámpagos brillantes;

8 la voz del SEÑOR hace temblar al desierto;

la voz del SEÑOR hace temblar al desierto de Cades+ 29:8 desierto de Cades Un desierto ubicado en Siria. También puede significar el desierto santo..

9 La voz del SEÑOR hace vibrar a los árboles más fuertes

y sacude las hojas de todos los árboles del bosque.

En su templo todo el mundo alaba su gloria.

10 El SEÑOR reina sobre el diluvio;

el SEÑOR se sienta en su trono a reinar para siempre.

11 Que el SEÑOR proteja a su pueblo

y lo bendiga el SEÑOR brindándole paz.

30

SALMO

Siempre te alabaré

Canto para la dedicación del templo. Canción de David.

1 SEÑOR, yo te alabo porque tú me sacaste del peligro

y no les diste motivo a mis enemigos de alegrarse con mi desgracia.

2 SEÑOR Dios mío, clamé por tu ayuda

y tú me sanaste.

3 SEÑOR, tú me sacaste del lugar de la muerte+ 30:3 lugar de la muerte Textualmente Seol.;

estaba al borde de la tumba y me diste vida.

4 Que canten al SEÑOR todos sus fieles seguidores

y honren su sagrado nombre.

5 Porque su enojo dura sólo por un momento,

pero luego su favor sigue dando vida.

Por la noche hubo llanto,

pero al amanecer hubo canto.

6 Yo pensaba, muy seguro,

que nada podía vencerme.

7 Mientras me mostraste tu bondad

me sentía invencible,+ 30:7 me sentía invencible Textualmente me colocaste en fuertes montañas. SEÑOR.

Pero cuando te alejaste de mí,

me invadió el miedo.

8 SEÑOR, entonces te pedí ayuda;

imploré tu compasión, Señor.

9 ¿De qué serviría que yo muriera,

que descienda al sepulcro?

El polvo no puede alabarte

ni puede hablarle a otros de tu bondad.

10 SEÑOR, escucha mi oración y muéstrame tu compasión.

¡Ayúdame, SEÑOR!

11 Entonces tú cambiaste mi tristeza en baile.

Me quitaste el luto y me vestiste de alegría.

12 Que todo mi ser te alabe,

te alabaré por siempre, SEÑOR.

31

SALMO

Sálvame, Señor

Al director. Canción de David.

1 SEÑOR, en ti he buscado refugio;

no me decepciones.

Sálvame porque eres justo.

2 Presta atención a mi súplica

y rescátame pronto.

Sé para mí como una roca de refugio,

como una fortaleza que me salva.

3 Tú eres mi roca y mi fortaleza.

En atención a tu prestigio, sé mi líder y guíame.

4 Sálvame de la trampa que otros han preparado para mí.

Tú eres mi refugio.

5 SEÑOR, en tus manos entrego mi espíritu.

Me rescataste, Dios fiel.

6 Rechazo a los que adoran ídolos falsos;

yo sólo confío en el SEÑOR.

7 Me regocijaré y me alegraré por tu fiel amor

porque fuiste bueno conmigo

cuando veías que yo sufría.

Tú le diste importancia a las dificultades

por las que yo estaba pasando.

8 Tú no me dejarás caer en las garras de mi enemigo;

me librarás de él.

9 SEÑOR, tengo muchos problemas,

ten compasión de mí.

Mis ojos están cansados de tanto llorar

que ya me duelen la garganta y el estómago.

10 Mi vida está llena de tristeza

y paso todo el tiempo lamentándome.

Mis problemas me están debilitando;

mi cuerpo está agotado.

11 Mis enemigos y vecinos me desprecian;

mis parientes me tienen miedo.

Me evitan

cuando me encuentran por la calle.

12 La gente me ha olvidado por completo;

es como si hubiera muerto,

o como si fuera un plato roto.

13 Escucho lo que dicen en voz baja,

y siento una angustia terrible.

Se juntan, hacen muchos comentarios

y planean matarme.

14 Pero yo confío en ti SEÑOR;

yo digo: «Tú eres mi Dios».

15 Mi vida está en tus manos;

sálvame de mis enemigos y de los que me persiguen.

16 Por favor, recíbeme y acéptame que soy tu siervo.

Ten compasión de mí y sálvame.

17 SEÑOR, te pedí ayuda

y sé que me la darás.

Los perversos se sentirán avergonzados

e irán en silencio al sepulcro.

18 Que se callen esas voces mentirosas de la gente soberbia y rencorosa

que dice lo que sea con tal de atacar a los justos.

19 Tú reservas grandes bendiciones

para los que te honran.

Las preparaste a la vista de los seres humanos,

para los que encuentran refugio en ti.

20 Tú aceptas a los justos en tu templo santo

para esconderlos de quienes planean hacerles daño.

Tú los proteges de los ataques de quienes los odian.

21 Alaben al SEÑOR,

porque su fiel amor es maravilloso;

él es una fortaleza en momentos de dificultad.

22 Tenía miedo y dije:

«Dios no puede verme».

Pero cuando le imploré su ayuda,

¡él me escuchó!

23 ¡Seguidores de Dios, amen al SEÑOR!

El SEÑOR protege a los que le son fieles,

y les da a los soberbios el castigo que se merecen.

24 Sean fuertes y valientes,

todos los que esperan la ayuda del SEÑOR.

32

SALMO

¡Perdonado!

Un poema de David.

1 Qué afortunados son aquellos rebeldes

a quienes Dios les perdona sus pecados.

2 Qué afortunados son los que el SEÑOR considera inocentes

porque no mintieron en cuanto a sus pecados.

3 Todos los días que seguía orando,

sin confesar mis pecados,

me debilitaba cada vez más.

4 Dios mío, tú hacías mi vida cada día más difícil.

Llegué a ser como tierra que se seca en verano. Selah

5 Entonces, decidí confesarte todos mis pecados;

no escondí ninguna de mis culpas.

Decidí confesarte mis errores, SEÑOR,

y tú perdonaste todas mis culpas. Selah

6 Por eso, todos tus seguidores deben orar a ti.

Y así, aunque estén en mil dificultades, nada malo les sucederá.

7 Tú eres mi refugio,

me rodeas y proteges.

Por todos lados te escucho gritándome alegremente

que tenga en cuenta que tú me has salvado.+ 32:7 Por todos lados […] me has salvado Textualmente Me rodeas de gritos de salvación. Selah

8 «Te enseñaré y te mostraré el camino;

te estaré observando y seré tu guía.

9 No sean como el caballo

o como el mulo sin entendimiento,

a los que hay que sujetar con rienda y freno

porque si no, no se acercan a ti».

10 Los perversos reciben muchos sufrimientos.

En cambio, quien confía en el SEÑOR está protegido por el fiel amor de Dios.

11 Por eso alégrense y sean felices en el SEÑOR.

Alégrense todos ustedes gente honesta.

33

SALMO

¡Canten al Señor!

1 ¡Que los justos alaben al SEÑOR!

¡Qué bueno cuando la gente honesta lo alaba!

2 Toquen la lira para alabar al SEÑOR;

cántenle bellas canciones con el arpa.

3 Alábenlo con una nueva canción.+ 33:3 Cuando Dios hacía algo maravilloso y nuevo para su pueblo se componían nuevas canciones que se cantaban en su honor.

¡Tóquenla bien y cántenla fuerte!

4 Porque la palabra del SEÑOR es verdadera

y en su bondad pueden confiar.

5 Él ama que se haga justicia y se establezca el derecho.

La tierra está llena del fiel amor del SEÑOR.

6 El SEÑOR creó los cielos con sus palabras.

Todas las estrellas del firmamento fueron creadas con uno solo de sus suspiros.

7 Dios juntó las aguas en el cielo

y las puso en grandes depósitos.

8 Habitantes de la tierra, respeten al SEÑOR.

Todos los que habitan el mundo, tengan temor de él.

9 Si él ordena que todo se tiene que detener,

entonces, todo dejará de existir.+ 33:9 o Lo que él ordena sigue en pie para siempre.

10 Con una sola orden, el SEÑOR arruina todos los planes de las naciones;

él estropea todos los proyectos de los pueblos.

11 Pero el consejo del SEÑOR sigue en pie para siempre.

Sus planes bondadosos continuarán realizándose

de generación en generación.

12 Afortunada la nación que tiene al SEÑOR como su Dios;

el pueblo que él eligió para ser de su exclusiva propiedad.

13 El SEÑOR mira la tierra desde el cielo

y observa a todos.

14 Desde su trono en el cielo mira

a todos los habitantes de la tierra.

15 Él formó la mente de todo ser humano

y entiende todo lo que la gente hace.

16 Dios todo lo controla y si los reyes son victoriosos,

no es gracias a sus soldados,

así como los guerreros no ganan

simplemente gracias a su fuerza.

17 Las armas+ 33:17 armas Textualmente caballos. no garantizan la victoria.

La fuerza no ayuda a la gente a escapar de la muerte en las batallas.

18 El SEÑOR protege a quienes lo siguen.

Él cuida de quienes ponen su confianza en su fiel amor.

19 Los salva de la muerte

y los reanima cuando están hambrientos.

20 Nosotros esperamos que el SEÑOR nos ayude

porque él es nuestro apoyo y nuestro protector.

21 Porque lo amamos

y es el único en quien podemos confiar.

22 SEÑOR, danos la misericordia

que esperamos.

34

+ Salmo 34 Cada versículo de este salmo comienza con una letra del alfabeto hebreo en orden alfabético.

SALMO

El Señor es fiel

Canción de David cuando se hizo el loco para que Abimélec lo expulsara de sus tierras y así poder salir de allí.

1 Bendigo al SEÑOR todo el tiempo;

en mis labios siempre hay una alabanza para él.

2 Mi alma alaba al SEÑOR.

Todos ustedes los que están tristes,

escuchen mi alabanza y alégrense.

3 Honren al SEÑOR conmigo;

exaltemos todos su nombre.

4 Porque consulté al SEÑOR, y él me respondió.

Él me salvó de todos mis temores.

5 Los que acuden al Señor resplandecen de alegría,

jamás se decepcionarán.

6 Este pobre hombre pidió ayuda al SEÑOR,

él me escuchó y me sacó de todos mis peligros.

7 El ángel del SEÑOR monta su campamento alrededor de sus fieles seguidores+ 34:7 fieles seguidores Textualmente los que lo temen.,

y los protege.

8 Saboreen al SEÑOR y vean lo bueno que es él.

Afortunado el que confía en él.

9 Todos ustedes, respeten al SEÑOR

porque nada les falta a los que lo respetan.

10 Hasta los más ricos sufren de hambre

porque les falta la comida.

Pero a la gente que busca ayuda en el SEÑOR

nada le hará falta.

11 Vengan hijos míos, escúchenme,

y les enseñaré a respetar al SEÑOR.

12 El que ame la vida

y desee ver días felices,

13 aléjese de los planes perversos

y evite decir mentiras.

14 Apártese del mal y hagan el bien.

Busque la paz y no descanse hasta conseguirla.

15 El SEÑOR cuida a la gente justa

y escucha sus oraciones.

16 En cambio, el SEÑOR se opone a los perversos;

morirán y pronto todos se olvidarán de ellos.

17 Oren al SEÑOR y él los escuchará.

Él los salvará de todos los peligros.

18 El SEÑOR siempre está dispuesto a ayudar a los que sufren

y salva a los que han perdido toda esperanza.

19 Si alguien es justo, no importa cuántos males sufra,

el SEÑOR lo rescatará.

20 Él lo protegerá por completo;

no se romperá ninguno de sus huesos.

21 En cambio, los perversos serán destruidos por su propia maldad;

los que persiguen a los justos serán castigados.

22 El SEÑOR protege la vida de sus fieles

y todo el que acuda a él en busca de ayuda, la encontrará.

35

SALMO

Sálvame de mis enemigos

Canción de David.

1 SEÑOR, ataca a quienes me atacan,

enfrenta a los que se enfrentan a mí.

2 Toma tu escudo y tu pavés+ 35:2 pavés Escudo grande que protege casi todo el cuerpo.;

levántate y ven a ayudarme.

3 Usa tus armas en contra de los que me persiguen.

Calma mi alma y dile que has venido a salvarla.

4 Que los que quieren quitarme la vida sean castigados.

Que los que planean hacerme daño sean confundidos

y tengan que escapar avergonzados.

5 Que desaparezcan como hojas que el viento lleva lejos,

perseguidos por el ángel del SEÑOR.

6 Que el camino por el que escapen sea oscuro y resbaladizo

y sean perseguidos por el ángel del SEÑOR.

7 Porque me tendieron trampas,

cavaron un pozo donde tirarme sin tener motivo alguno.

8 Que sufran un castigo inesperado,

que caigan en su propia trampa.

Que se enreden en sus propias maniobras.

9 Así mi alma se alegrará por las obras del SEÑOR

y me hará feliz su victoria.

10 Y entonces, con todas las fuerzas de mi alma diré:

«SEÑOR, no hay Dios como tú.

Tú salvas a los oprimidos de sus opresores,

a los pobres y necesitados de los que los explotan».

11 Los perversos me odian,

y me acusan de crímenes que no he cometido.

12 Ellos pagan bien con mal

y me causan mucho dolor.

13 Me tratan así aunque los acompañé en su dolor

y me puse ropa áspera cuando estaban enfermos.

Por la tristeza que sentí,

los acompañé e hice ayunos.

Cuando no se contestaron mis oraciones,

murió uno de su familia.+ 35:13 murió uno de su familia Ver el versículo 14.

14 Los traté como si fueran mis hermanos;

compartí su dolor como por un amigo o un hermano.

Guardé luto en señal de dolor como por una madre.

15 Pero cuando me vi en dificultades,+ 35:15 me vi en dificultades Textualmente tropecé.

se juntaron en mi contra y trataron de destrozarme.

No me dieron descanso.

No eran mis verdaderos amigos;

en realidad no los conocía.

16 Me rodearon y me atacaron sin cesar;

me trataron mal, se burlaron de mí

y furiosos querían comerme vivo.

17 Señor, ¿cuánto tiempo te vas a quedar mirándome sin hacer nada?

Salva mi vida, ¿qué más tengo?

Sálvame de los que rugen como leones

y quieren destruirme.

18 Te alabaré en la gran asamblea,

te alabaré entre la multitud.

19 No permitas que estos enemigos mentirosos sigan burlándose de mí.

No dejes que me ataquen sin motivo.

Me odian y hacen planes en secreto,

pero no se quedarán sin castigo.+ 35:19 Me odian […] sin castigo Textualmente ¿Guiñarán el ojo sin castigo los que me odian?

20 Ellos hablan de paz,+ 35:20 o No saludan a nadie.

pero en realidad están maquinando planes para atacar al pueblo.

21 De su boca salen falsas acusaciones.

Dicen: «Lo vimos hacer esto o lo otro».

22 SEÑOR, tú sabes la verdad;

no sigas callado, Señor mío,

no me abandones.

23 ¡Dios mío, despierta!

Levántate y haz algo por mí.

Señor mío, defiéndeme.

24 SEÑOR, mi Dios, júzgame según tu justicia

para que dejen de burlarse de mí.

25 No los dejes salirse con la suya;

no permitas que digan que me destruyeron.

26 Llévales la desgracia y la humillación

a los que se alegran de mi desgracia.

Haz que quienes se levantan en mi contra

se sientan avergonzados y humillados.

27 Que se alegren los que me apoyan.

Que ellos digan siempre que el SEÑOR es maravilloso

y que se pone contento cuando tienen éxito.

28 Que mi boca proclame tu justicia

y te alabe el día entero.

36

SALMO

El fiel amor de Dios

Al director. Al servidor del SEÑOR. A David.

1 En lo profundo de su corazón

el pecado convence al perverso de hacer el mal;

no le teme a Dios

ni lo respeta.

2 Se mienten a sí mismos;

no ven sus faltas,

y por eso no se sienten mal por lo que hacen.

3 Sus palabras son sólo maldad y traición;

han dejado de obrar con sensatez y de hacer el bien.

4 Cuando se van a dormir,

planean el mal que van a hacer.

Al otro día se levantan dispuestos a hacer el mal

y no cesan de hacerlo.

5 SEÑOR, tu fiel amor llega hasta el cielo,

tu fidelidad hasta las nubes.

6 Tu justicia es como las montañas más altas

y tus sentencias más profundas como el amplio océano.

Tú, SEÑOR, eres quien protege a los seres humanos y a los animales.

7 No hay nada más precioso que tu fiel amor.

Los seres humanos buscan protección

bajo tus alas.

8 Se alegran con todo lo bueno que hay en tu casa,

y les permites beber de tu río de placeres.

9 Tú eres fuente de vida

y vemos la luz porque tú nos iluminas.

10 Muestra tu fiel amor a los que te conocen

y tu justicia a los honestos.

11 SEÑOR, no me dejes caer en la trampa de gente arrogante,

ni permitas que me hagan salir huyendo.

12 Desde aquí puedo ver que han caído los perversos.

Quedaron aplastados y no se levantarán más».

37

+ Salmo 37 El texto de este Salmo en hebreo es un poema acróstico, o sea que sigue el orden de las letras del alfabeto.

SALMO

Destino de buenos y malos

Canción de David.

1 No permitas que los perversos te inquieten,

ni sientas envidia de los que hacen maldades.

2 Porque pronto se marchitarán como la hierba;

se secarán como planta verde.

3 Confía en el SEÑOR y haz el bien;

vive de la tierra que Dios te dio

y haz tu trabajo con seguridad.+ 37:3 y haz […] seguridad Textualmente pastorea con fidelidad. LXX: serás apacentado con la riqueza de la tierra.

4 El SEÑOR te da gozo, disfrútalo,

y él te dará lo que más deseas.

5 Entrega al SEÑOR tu vida;

confía en él y Dios actuará.

6 Como el sol se ve en pleno día,

así todos verán que haces bien

y que tu causa es justa.

7 Sé paciente y espera las obras del SEÑOR.

No te enfurezcas cuando veas que los perversos se salen con la suya.

8 No te exaltes, no te molestes;

no dejes que tu ira te lleve a ti también a hacer cosas malas.

9 Porque los perversos serán destruidos,

y los que esperan al SEÑOR obtendrán la tierra prometida.

10 En poco tiempo los perversos habrán desaparecido;

por más que intentes encontrarlos no los hallarás.

11 En cambio, los humildes recibirán la tierra

y los pobres disfrutarán de abundante prosperidad.

12 Los perversos siempre están planeando causar daño,

crujen los dientes para mostrarle su odio a la gente buena.

13 Pero mi SEÑOR se burla de ellos

porque sabe que pronto recibirán su castigo.

14 Los perversos empuñarán sus armas para herir a la gente buena.

Apuntan sus flechas para asesinar a los honestos.

15 Pero quebrarán su arco;

su espada atravesará su propio corazón.

16 Es mejor tener un puñado de gente buena,

que multitud de perversos.

17 Porque los brazos de los perversos serán quebrados.

En cambio, el SEÑOR apoya a los que actúan con justicia.

18 El SEÑOR sabe quiénes son los buenos

y los recompensará por siempre.

19 Ellos nunca sufrirán cuando lleguen los malos momentos,

y siempre tendrán comida en tiempos de escasez.

20 En cambio, los perversos serán destruidos.

Los enemigos del SEÑOR serán como las flores del campo

que desaparecen entre nubes de humo.

21 Los perversos piden dinero prestado

y nunca pagan sus deudas.

En cambio, los justos son solidarios

y generosos con los demás.

22 Los bendecidos por el SEÑOR recibirán la tierra como herencia;

pero los que él maldice serán destruidos.

23 Cuando al SEÑOR le agrada nuestra vida,

nos guía para que no caigamos.

24 Si tropezamos en el camino, no caeremos

porque el SEÑOR estará allí para sostenernos e impulsarnos.

25 He vivido muchos años

y nunca he visto al justo desamparado,

ni a sus hijos sin tener qué comer.

26 Los justos están siempre dispuestos a dar sin esperar nada a cambio,

y sus hijos son una bendición.

27 Así que eviten el mal y hagan el bien,

y siempre tendrán dónde vivir.

28 Eso es cierto porque el SEÑOR ama la justicia

y nunca abandona a sus fieles seguidores;

ellos siempre estarán protegidos.

En cambio, los hijos de los perversos serán expulsados de sus tierras.

29 Los justos poseerán la tierra

y habitarán en ella para siempre.

30 La gente buena habla sabiamente

y sus decisiones son siempre justas.

31 Siempre llevan las enseñanzas de Dios en su corazón

y nunca se apartan de ellas.

32 En cambio, los perversos siempre están pendientes

de matar al que es bueno.

33 Pero el SEÑOR no lo abandonará en manos del malo.

Dios no dejará que lo condenen.

34 Esperen la ayuda del SEÑOR

y sigan su camino.

Él siempre los protegerá

y les dará la tierra

cuando los perversos sean desterrados.

35 Una vez conocí a un hombre poderoso.

Era muy cruel y parecía que todo le iba muy bien,

como el laurel que siempre está verde.+ 37:35 como […] está verde o como un árbol verde del país.

36 Tiempo después pasé por donde lo había visto y ya no estaba.

Lo busqué pero había desaparecido.

37 Sigan el ejemplo de la gente buena y honesta

porque su futuro está lleno de paz.

38 En cambio, los criminales serán destruidos.

Serán expulsados de sus tierras+ 37:38 expulsados de sus tierras o destruidos. Textualmente exterminados. junto con sus familias.

39 El SEÑOR salva a los justos,

les da fuerza en los momentos difíciles.

40 El SEÑOR los ayuda y los salva del peligro.

Él los protege de los perversos

porque han buscado refugio en él.

38

SALMO

No me castigues, Señor

Canción de David para el día de la conmemoración.

1 SEÑOR, no me reprendas con enojo.

No me corrijas cuando estés muy molesto.

2 Me lanzas tus flechas

y con tu mano me aplastas.

3 Debido a tu enojo obrando en mi cuerpo,

no me siento bien.

Por causa de mi pecado,

mis huesos ya no están sanos.

4 Mi culpa pesa sobre mi cabeza como una enorme carga.

Me estoy hundiendo.

5 A causa de estupidez, mis heridas van de mal en peor.

Se pudren y dan mal olor.

6 Me la paso retorciéndome de dolor

y vivo lamentándome.

7 Siento por dentro la fiebre ocasionada por una pena terrible;

estoy completamente descompuesto.

8 Estoy tan adolorido que ya no doy más

y mi corazón abatido me hace gritar.

9 SEÑOR, tú sabes lo que deseo.

Has escuchado mis lamentos.

10 Mi corazón late exageradamente.

Se me ha acabado la fuerza

y mis ojos han perdido su brillo.+ 38:10 mis ojos han perdido su brillo o me estoy quedando ciego. Textualmente hasta la luz de mis ojos se ha ido.

11 Mis amigos y quienes me querían no se acercan a mí por causa de mi enfermedad.

Hasta mis familiares se han alejado de mí.

12 Mis enemigos me tienden trampas

y amenazan con destruirme.

Dicen mentiras de mí todo el tiempo.

13 Pero yo me hago el sordo y los ignoro.

Me hago el mudo y no digo nada.

14 Soy como el que no oye;

no puedo quejarme ni defenderme.

15 SEÑOR, yo espero en ti;

tú, Señor y Dios mío, serás quien responda.

16 No permitas que mis enemigos se alegren con mi caída;

no permitas que canten victoria.

17 Estoy a punto de rendirme;

el dolor no me abandona.

18 Confieso mis culpas,

me duele mi pecado.

19 Mis enemigos son fuertes;

son muchos los que me odian sin causa.

20 Y esos que devuelven mal a cambio del bien siguen atacándome

porque me esfuerzo en hacer el bien.

21 SEÑOR, no me abandones.

Dios mío, no te quedes lejos de mí.

22 Apresúrate a ayudarme.

¡Señor mío, sálvame!

39

SALMO

La vida pasa

Al director. A Jedutún+ Salmo 39 Jedutún o director, Jedutún. Uno de los tres músicos principales del templo. Ver 1 Cr 9:16; 16:38-42.. Canción de David.

1 Yo dije: «Seré cuidadoso con lo que haga,

cuidaré mis palabras;

mantendré mi boca cerrada

cuando esté rodeado de perversos».

2 Así que no dije nada.

Ni siquiera dije cosas buenas.

Pero me sentía aún peor.

3 Estaba furioso,

y entre más lo pensaba, más molesto estaba.

Así que decidí hablar:

4 »SEÑOR, dime qué pasará ahora.

Dime cuánto tiempo me queda de vida.

Quiero saber qué tan corta será mi vida.

5 Tú hiciste que mis días fueran sólo un suspiro.

Mi corta vida no es nada ante ti;

la vida de los seres humanos es como una nube. Selah

6 La vida de los seres humanos es un simple reflejo en un espejo;

desaparece rápidamente.

Nos afanamos por acumular cosas

sin saber quién se quedará con ellas.

7 »Así que, Señor, ¿qué esperanza me queda?

¡Tú y sólo tú eres mi esperanza!

8 Tú me salvas de las rebeliones que he cometido.

No permitas que se burlen de mí como de un tonto.

9 No pronunciaré ni una sola palabra; no diré nada.

Tú harás lo que deba hacerse.

10 Deja de castigarme;

me destruirás si no te detienes.

11 Tú castigas a la gente por su maldad,

consumiendo como polilla sus tesoros

para enseñarle la forma en que debe vivir.

Las cosas que la gente busca y atesora desaparecen fácilmente.

Nuestra vida es como una nube de humo. Selah

12 »SEÑOR, escucha mi oración.

Escucha mis lamentos.

No ignores mis lágrimas.

Soy sólo un viajero

que pasa por esta vida contigo.

Como todos mis antepasados,

soy sólo un habitante temporal de este mundo.

13 Déjame solo+ 39:13 Déjame solo o Deja de mirarme. y déjame ser feliz

antes de morir».

40

SALMO

Una canción nueva

Al director. Canción de David.

1 Yo confié sinceramente en el SEÑOR,

y él escuchó mi oración.

2 El SEÑOR me sacó del pozo de la destrucción;

me sacó del barro y del lodo.

Me puso los pies en la roca, en tierra firme,

donde puedo andar con seguridad.

3 Él puso una canción nueva en mi boca,

una canción de alabanza a Dios.

Mucha gente verá lo que Dios ha hecho y lo alabará;

se llenarán de confianza en él.

4 Afortunado el que confía en el SEÑOR

y no busca ayuda en dioses falsos.

5 SEÑOR, Dios nuestro,

tú has hecho muchas maravillas.

Tienes planes maravillosos para nosotros;

eres incomparable.

No me alcanzan las palabras

cuando intento contar tus maravillas.

6 SEÑOR, tú me has hecho entender

que en realidad no esperas sacrificios ni ofrendas.

En realidad no pides sacrificios para borrar el pecado.

7 Así que dije: «Mírame, aquí estoy,

listo para hacer lo que está escrito de mí en el libro».

8 Dios mío, deseo que se haga tu voluntad;

llevo tus enseñanzas en mi corazón.

9 Le he dado a todo el mundo la buena noticia de tu victoria

y sabes que nunca dejaré de hablar de ello, SEÑOR.

10 SEÑOR, no he guardado para mí la maravilla de tus obras.

He hablado públicamente de tu justicia y de tu salvación.

No he escondido a la gran asamblea

tu fiel amor ni tu verdad.

11 No seas tacaño, SEÑOR, con tu compasión.

Que tu fiel amor y fidelidad me guarden para siempre.

12 Porque se me han venido encima

muchas desgracias.

Mis pecados me han atrapado

y no puedo escapar de ellos.

Son tantos los pecados que he cometido,

que he perdido todo el valor.

13 SEÑOR, por favor rescátame.

¡SEÑOR, ven pronto a ayudarme!

14 Que todos los que buscan destruirme

terminen sintiéndose avergonzados y humillados.

Que los que quieren hacerme daño

se retiren sin lograr nada.

15 Que los que se burlan de mí

retrocedan avergonzados.

16 Y que los que buscan tu ayuda,

encuentren dicha y felicidad.

Que los que aman tu salvación

puedan alabarte siempre diciendo:

«¡Cuán grande es el SEÑOR!»

17 Señor, ten compasión de mí,

aunque sea tan sólo un hombre pobre e indefenso.

Dios mío, tú eres quien me ayuda y me salva.

¡No llegues demasiado tarde!

41

SALMO

Dios ayuda al que ayuda

Al director. Canción de David.

1 Afortunados los que ayudan al pobre a salir adelante

porque cuando estén en peligro, el SEÑOR los salvará.

2 El SEÑOR los protegerá

y los mantendrá con vida.

Serán felices en la tierra

y no los dejará caer en manos de sus enemigos.

3 El SEÑOR les dará fortaleza cuando se sientan débiles.

Los sanará cuando estén enfermos y en cama.

4 Yo dije: «SEÑOR, he pecado contra ti,

pero por favor ten compasión de mí y alíviame».

5 Pero mis enemigos decían contra mí:

«¿Cuándo morirá y pasará al olvido?»

6 Venían a verme,

pero no me decían lo que en realidad estaban pensando,

sino que venían a recoger calumnias y salir a contarlas.

7 Todos mis rivales murmuraban

y planeaban cosas en mi contra.

8 Ellos decían: «Debe haber hecho algo malo ya que está enfermo

y no puede recuperarse».

9 Hasta mi mejor amigo en quien yo confiaba,

con el que compartí mi comida, se puso en mi contra.

10 Así que te pido SEÑOR que tengas compasión de mí;

ayúdame a levantarme para poder pagarles lo que merecen.

11 Sólo así podré saber que no estás enojado conmigo

y que no incitaste a mis enemigos a que me atacaran.

12 Sabré que era inocente, que tú me ayudaste

y me permitiste servirte siempre.

13 Alaben al SEÑOR, el Dios de Israel,

que ha existido desde el principio de los siglos

y que existirá por toda la eternidad.

¡Qué así sea!

42

SALMO

Libro 2

(Salmos 42-72)

¿Dónde está tu Dios?

Al director. Un poema de los descendientes de Coré.

1 Como un ciervo busca agua fresca cuando tiene sed,

así me desespero yo buscándote, Dios mío.

2 Mi sed es de Dios, del Dios que vive.

¿Cuándo es que voy a presentarme ante Dios?

3 En lugar de comida, tengo llanto.

Me la paso llorando día y noche

porque la gente me atormenta todo el tiempo preguntándome:

«¿Dónde está tu Dios?»

4 Mi corazón se destroza recuerdo esto.

Me acuerdo de cuando guiaba a las multitudes a la casa de Dios,

de las alegres canciones de alabanza y agradecimiento

de las multitudes en fiesta.

5 ¿Por qué tengo que estar tan angustiado

y sufrir tanto?

Confía en Dios.

Volveré alabarlo por haberme salvado.

6 Dios mío, estoy tan deprimido aquí

recordándote en este lugar,

desde esta pequeña colina+ 42:6 pequeña colina o monte Mizar.

donde están el monte Hermón y el río Jordán.

7 Escucho el sonido del agua de tus cascadas,

que sale de lo profundo de la tierra

y cae gritando con fuerza en un pozo profundo.

Tus fuertes olas me cubren y me ahogan.

8 El SEÑOR me muestra su fiel amor todos los días.

Por la noche, yo le canto

y elevo una oración al Dios que me dio la vida.

9 Al cantar, le pregunto a Dios, a mi roca:

¿Por qué te has olvidado de mí?

Quiero saber por qué debo aguantar

tanta crueldad de mis enemigos.

10 Me duelen hasta los huesos

ante la burla de mis enemigos

que todo el día me preguntan:

«¿Dónde está tu Dios?»

11 ¿Por qué tengo que estar tan angustiado

y sufrir tanto?

Confía en Dios.

Volveré alabarlo por haberme salvado.

43

SALMO

Confiaré en Dios

1 Dios mío, hazme justicia

y demuestra que soy inocente.

Protégeme de los que no son tus fieles seguidores,

de esa gente perversa y mentirosa.

2 Dios mío, tú eres mi refugio,

¿por qué me abandonaste?

¿Por qué tengo que andar triste

y oprimido por el enemigo?

3 Envía tu luz y tu verdad

para que me guíen.

Me llevarán hasta tu monte santo,

el lugar donde vives.

4 Así llegaré al altar de Dios,

del Dios que me da tanta felicidad

y le cantaré canciones de alabanza

al ritmo de la cítara.

5 ¿Por qué tengo que estar tan angustiado

y sufrir tanto?

Confía en Dios.

Volveré alabarlo por haberme salvado.

44

SALMO

¡Despierta, Dios mío!

Al director. Un poema de los descendientes de Coré.

1 Dios mío, hemos escuchado hablar de ti,

nuestros padres nos han contado

las maravillas que hiciste en su época,

en aquellos tiempos pasados.

2 Nos contaron cómo tú con tu poder arrancaste naciones,

y plantaste a nuestros padres.

Trituraste naciones,

y los expulsaste de la tierra.

3 No fue gracias a sus espadas

ni a su fuerza como obtuvieron la victoria,

sino gracias a tu poder y fortaleza,

y a la luz de tu presencia

porque tú eras feliz con ellos.

4 Dios mío, tú eres mi rey.

Ordena que el pueblo de Jacob salga victorioso.

5 Con tu ayuda, nos quitaremos de encima al enemigo;

sólo en tu nombre los podremos pisotear.

6 No confío en mi espada ni en mi arco,

pues no me pueden dar la victoria.

7 Eres tú quien nos da la victoria

y pone en ridículo a nuestros enemigos.

8 Todo el día hemos alabado a Dios.

Siempre adoraremos su nombre. Selah

9 Pero tú nos has rechazado, nos has humillado

y ya no fuiste con nosotros a la batalla.

10 Nos hiciste huir de nuestros enemigos,

los que nos odian se apoderan de lo nuestro.

11 Nos entregaste como ovejas para que nos devoraran.

Nos dispersaste por todo el mundo.

12 Vendiste a tu pueblo muy barato

sin luchar por un buen precio.

13 Nos has convertido en objeto de los insultos de nuestros vecinos;

los que nos rodean se burlan de nosotros y nos ridiculizan.

14 Nuestra desgracia ya sirve de refrán a las naciones.

Cuando nos ven, se burlan de nosotros meneando la cabeza.

15 A todo instante me siento humillado,

mi cara está cubierta de vergüenza

16 al oír las palabras de quienes me ultrajan e insultan.

Es el enemigo que busca venganza.

17 Todo esto nos ha sucedido a pesar de que nunca te olvidamos

ni rompimos tu pacto.

18 Nunca te traicionamos;

nunca nos alejamos de ti.

19 Sin embargo, nos aplastaste en una cueva de chacales

y nos has cubierto de densa oscuridad.

20 Si nos hubiéramos olvidado de nuestro Dios

y recurrido a otros dioses,

21 tú te habrías dado cuenta,

ya que conoces nuestros más íntimos secretos.

22 Pero por seguirte siempre nos han masacrado,

nos han tratado como a las ovejas en un matadero.

23 ¡Despierta, Dios mío!

¿Por qué duermes?

¡Levántate, Señor!

No nos abandones para siempre.

24 Dios mío, ¿por qué te escondes de nosotros?

No ignores nuestro dolor y sufrimiento.

25 Nos han humillado hasta el polvo;

y nos arrastramos por el suelo.

26 ¡Levántate y ven pronto a ayudarnos!

¡Muéstranos tu fiel amor! ¡Sálvanos!

45

SALMO

El elegido del Señor

Al director. Al compás de la melodía «Los Lirios».+ Salmo 45 Al compás […] «Los Lirios» o Con la melodía de la Sosanim. Un poema de los descendientes de Coré. Canto de amor.

1 Mi mente se agita con palabras hermosas

cuando le recito al rey mi poema;

mi lengua es como la pluma de un escritor talentoso.

2 Eres el hombre más apuesto que existe;

tienes una hermosa manera de hablar,

y por eso Dios siempre te bendice.

3 Ponte tu espada en la cintura, poderoso,

con tu esplendor y majestad.

4 Cabalga victorioso por la verdad,

la humildad y la justicia.

Que tu poderosa mano realice grandes hazañas.

5 Tus agudas flechas caen en el corazón de tus enemigos,

y las naciones se postran a tus pies.

6 Tu reino, oh Dios, seguirá por siempre,

gobiernas tu reino con justicia.

7 Amas la justicia y detestas la maldad.

Por eso te eligió Dios, tu Dios,

y te ha dado un honor y una alegría

más grande que las que tienen los que son como tú.

8 Toda tu ropa tiene aroma de mirra, áloe y canela.

En palacios de marfil te alegran al son de instrumentos de cuerda.

9 En las damas de tu corte hay hijas de reyes;

La reina se sienta a tu derecha, luciendo oro puro.

10 Escucha, hijita, presta atención y fíjate bien:

Olvídate de tu pueblo y de tu familia,

11 para que así el rey pueda admirar tu belleza,

pues él es tu esposo+ 45:11 esposo o amo. y debes honrarlo.

12 La gente de Tiro vendrá con regalos,

los ricos del país procurarán quedar bien contigo.

13 Su novia es una princesa que hace su entrada

luciendo un vestido hermoso bordado en oro.

14 Llevan a la princesa con su bello vestido a donde está el rey,

seguida de sus damas de compañía.

15 Todas ellas entran al palacio del rey,

llenas de alegría.

16 Tus hijos ocuparán el trono de tus antepasados

y harás que gobiernen todo el país.

17 Haré que se conozca tu nombre de generación en generación,

y que las naciones te alaben por siempre.

46

SALMO

Dios está dispuesto a ayudarnos

Al director. Canto de los descendientes de Coré. Con el Alamot.+ Salmo 46 Con el Alamot Aquí puede referirse a determinado instrumento musical o a una manera particular de tocar, o a uno de los grupos que interpretaban el arpa en la orquesta del templo. Ver 1 Cr 15:21.

1 Dios es nuestro refugio y fortaleza.

Él siempre está dispuesto a ayudarnos en los momentos difíciles.

2 Por eso no tendremos miedo,

aunque la tierra sufra cambios

y las montañas se precipiten al fondo del mar,

3 aunque rujan los mares y se agiten sus olas,

y las montañas tiemblen a causa de su furor. Selah

4 Un río riega de alegría con sus corrientes la ciudad de Dios,

el santo lugar donde habita el Altísimo.

5 Dios está en medio de esa ciudad y no será removida.

Al amanecer Dios la ayudará.

6 Hay agitación en las naciones y los reinos se tambalean.

Él deja oír su voz y la tierra se derrite.

7 El SEÑOR Todopoderoso está con nosotros.

El Dios de Jacob es nuestro refugio. Selah

8 Vengan y vean las obras del SEÑOR,

que ha ordenado destrucción en la tierra.

9 Él ha puesto fin a las guerras hasta lo último de la tierra.

Destruye el arco, rompe la lanza

y quema los carros de combate.

10 Dios dice: «Dejen de pelear

y acepten que yo soy Dios.

Yo gobierno a las naciones

y controlo al mundo entero».

11 El SEÑOR Todopoderoso está con nosotros.

El Dios de Jacob es nuestro refugio. Selah

47

SALMO

El Gran Rey de toda la tierra

Al director. Canción de los descendientes de Coré.

1 ¡Que todos los pueblos aplaudan!

¡Alaben a Dios con gritos de alegría!

2 Porque el SEÑOR Altísimo es temible,

el gran Rey de toda la tierra.

3 Él nos ayudó a vencer a nuestros enemigos,

los puso bajo nuestro control.

4 Dios eligió nuestra tierra y nos la dio como herencia;

es el orgullo de Jacob, a quien amó. Selah

5 Dios subió a su trono entre gritos de alegría,

el SEÑOR con toque de trompeta.

6 ¡Canten alabanzas a Dios!

¡Canten, canten alabanzas a nuestro Rey!

7 Canten con habilidad un poema

porque Dios es el Rey de toda la tierra.

8 Dios se sienta en su trono sagrado

y desde allí gobierna a todas las naciones.

9 Los líderes del mundo se reúnen

con el pueblo del Dios de Abraham.

10 Dios tiene el mando+ 47:10 el mando Textualmente ha sido exaltado.;

todos los gobernantes del mundo le pertenecen.

48

SALMO

La grandeza de Sion

Canto. Canción de los descendientes de Coré.

1 Grande es el SEÑOR

y merece que se le alabe

en la ciudad de nuestro Dios,

en su monte santo.

2 El monte alto es hermoso,

da alegría al mundo entero.

El monte Sion es el verdadero monte de Dios+ 48:2 verdadero monte de Dios Textualmente el monte Safón. En las leyendas cananeas, el monte Safón era donde vivían los dioses.,

la ciudad del gran Rey.

3 En los palacios de la ciudad

se sabe que Dios es refugio seguro.

4 Se unieron reyes para atacar la ciudad,

5 pero cuando la vieron,

quedaron asombrados,

se asustaron y huyeron.

6 El miedo se apoderó de ellos,

se estremecían de dolor como una mujer que está de parto.

7 Con fuertes vientos tú hiciste pedazos

sus naves que viajan a Tarsis.

8 En la ciudad de nuestro Dios,

la ciudad del SEÑOR de los ejércitos,

pudimos comprobar con nuestros ojos

todo lo que habíamos escuchado.

Dios la establecerá para siempre. Selah

9 Dios mío, dentro de tu templo

meditamos profundamente en tu fiel amor.

10 Dios mío, tu alabanza, como tu nombre,

se ha extendido por toda la tierra y todo el mundo te alaba.

Tú verdaderamente haces justicia.

11 El monte Sion está feliz,

las poblaciones de Judá se alegran

debido a tus justas decisiones.

12 Caminen por Sion,

den una vuelta y cuenten sus torres;

13 fíjense en sus murallas,

recorran sus fortificaciones,

para que se lo puedan contar

a las generaciones futuras.

14 Este Dios es nuestro Dios ahora y siempre+ 48:14 siempre o hasta después de la muerte.;

él nos guiará eternamente.

49

SALMO

Los ricos también mueren

Al director. Canción de los descendientes de Coré.

1 Escuchen esto, naciones todas;

oigan bien, habitantes de toda la tierra,

2 pobres y ricos, poderosos y humildes.

3 Mi boca hablará con sabiduría

y mi corazón con inteligencia.

4 Me concentraré en los refranes,

y propondré mi enigma al son del arpa.

5 ¿Por qué voy a sentir miedo en los días difíciles,

cuando esté rodeado de la perversidad de mis enemigos?

6 Se imaginan que la riqueza los salvará

y están orgullosos del dinero que tienen.

7 Pero no hay precio que valga la vida

ni se le paga a Dios para salvarse.

8 La vida es muy valiosa;

ninguna cantidad de dinero alcanza

9 para poder vivir para siempre

y librarse de la muerte.

10 Podrán darse cuenta de que tanto el sabio como el tonto y el ignorante,

todos mueren por igual,

y otros se quedan con sus riquezas.

11 Aunque tuvieron tierras a su nombre,

la tumba será para ellos su nuevo hogar, para toda la eternidad,

su habitación de generación en generación.

12 El ser humano no entiende que por más dinero que tenga

muere al igual que las bestias.

13 Eso es lo que les pasa a los que se sienten tan confiados;

en eso acaban los que se complacen en su propia palabrería.+ 49:13 se complacen […] palabrería o que corren tras sus deseos o que persiguen lo que quieren. Selah

14 A ellos la muerte se los lleva al sepulcro

como lleva un pastor a las ovejas.

Por la mañana, los justos gobernarán sobre ellos.

No quedará ni rastro de ellos

y su casa será el sepulcro.

15 En cambio, Dios me librará de la muerte,

pues me llevará+ 49:15 llevará Ver Gn 5:24. para estar junto a él. Selah

16 Así que no temas al que se enriquece

y aumenta el lujo de su casa,

17 porque nada se llevará cuando muera,

ni su lujo descenderá con él.

18 Aunque piense que alcanzó toda la dicha del mundo porque tiene mucha riqueza,

y lo admiren por todo lo que tiene,

19 llegará el día en que muera

y nunca más volverá a ver la luz.

20 Se puede ser muy rico,

y no entender que uno morirá al igual que mueren los animales.

50

SALMO

El Señor acusa

Canción de Asaf.

1 El SEÑOR, el Dios de dioses ha hablado.

Él ha llamado, de oriente a occidente,

a todos los habitantes de la tierra.

2 Dios resplandece desde Sion,

el monte de perfecta hermosura.

3 Nuestro Dios viene

y no lo hace en silencio.

Hay un fuego destructor delante de él

y a su alrededor se escucha una fuerte tormenta.

4 Dios le pide al cielo y a la tierra que sean testigos

cuando venga a juzgar a su gente.

5 «Seguidores míos, reúnanse a mi alrededor,

ustedes que hicieron un pacto conmigo, ofreciendo un sacrificio».

6 Los cielos proclaman

que Dios es un juez justo. Selah

7 «¡Pueblo mío, Israel, escúchame!

Yo presento mi caso contra ti.

¡Yo soy Dios, tu Dios!

8 No me quejo de las ofrendas

y sacrificios que me ofreces continuamente.

9 No te voy a pedir novillos de tu ganado

ni machos cabríos de tus corrales,

10 ya que soy el dueño de todos los animales del bosque

y del ganado que está en mil montes.

11 Yo conozco a todas las aves que habitan las montañas,

y son míos todos los animales que se mueven en el campo.

12 Si tuviera hambre, no te lo diría,

porque soy dueño del mundo y de todo lo que hay en él.

13 ¿Acaso me alimento yo de carne de toros

o bebo sangre de machos cabríos?

14 Así que haz una ofrenda de agradecimiento+ 50:14 ofrenda de agradecimiento Ofrenda que la gente hacía para alabar a Dios y agradecerle por algún bien que le había hecho. Una pequeña parte del animal se quemaba en el altar, y la gente se comía el resto en una cena de amistad que se realizaba en el templo. Ver Lv 7:11-26. a Dios

y cumple lo que le has prometido.

15 Llámame cuando estés angustiado,

que yo te rescataré y tú me honrarás».

16 Pero Dios le dice al perverso:

«¿Con qué derecho citas mis enseñanzas

y hablas de mi pacto,

17 si te molesta cuando te corrijo

y no prestas atención a mis palabras?

18 Haces amistad con ladrones

y te juntas con los que cometen adulterio.

19 Siempre estás diciendo mentiras,

engañando a la gente y haciendo el mal.

20 Hablas mal hasta de tus propios hermanos;

calumnias al hijo de tu misma mamá.

21 Hiciste todo eso y yo no dije nada;

entonces pensaste que yo era como tú.

Pero te voy a reprender

y te acusaré cara a cara.

22 Entiéndanlo bien,

ustedes que se olvidan de Dios,

no sea que los haga pedazos

y no haya quien los salve.

23 El que hace una ofrenda de agradecimiento me honra;

pero al que vive según mis enseñanzas le daré la salvación».

51

SALMO

¡Ten compasión de mí!

Al director. Canción de David, cuando el profeta Natán fue a reprenderlo por haber cometido adulterio con Betsabé.

1 Ten compasión de mí, Dios mío,

conforme a tu fiel amor;

conforme a tu gran misericordia,

borra mis rebeliones.

2 Lava todas mis culpas

y límpiame de mi pecado.

3 Reconozco que he sido rebelde,

siempre tengo presente mi pecado.

4 Pequé contra ti y sólo contra ti,

delante de ti hice lo que es malo;

por eso tu sentencia es justa,

y tu juicio es irreprochable.

5 Yo nací culpable;

mi madre me concibió pecador.

6 Tú amas la verdad acerca de lo que se oculta

y quieres que yo sea sabio en lo íntimo.

7 Purifícame con hisopo y quedaré limpio;

lávame y quedaré más blanco que la nieve.

8 Hazme sentir felicidad y alegría;

que se alegren los huesos que has quebrantado.

9 Aparta tu vista de mis pecados

y borra toda mi maldad.

10 Dios mío, crea en mí un corazón limpio.

Una vez más quiero ser fiel en mí espíritu.

11 No me alejes de ti;

ni me quites tu santo Espíritu.

12 Hazme sentir de nuevo la alegría de tu salvación;

y que me sostenga tu Espíritu que me guía.

13 Les enseñaré a los rebeldes tus caminos,

y los pecadores se volverán a ti.

14 Dios mío, mi Dios Salvador,

merezco la muerte,

pero no me castigues,

y gritaré de alegría que eres justo.

15 Señor, abre mis labios,

y te cantaré alabanzas.

16 A ti no te complacen las ofrendas,

ni los sacrificios que deben quemarse completamente;

si así fuera, yo te los ofrecería.

17 Los sacrificios a Dios son un espíritu quebrantado;

tú no despreciarás al de corazón humilde y arrepentido.

18 Sé bueno con Sion,

reconstruye las murallas de Jerusalén.

19 Entonces aceptarás los sacrificios apropiados, las ofrendas,

y los sacrificios que deben quemarse completamente.

Entonces se ofrecerán becerros sobre tu altar.

52

SALMO

Las malas lenguas

Al director. Poema de David, cuando Doeg el edomita fue a contarle a Saúl que David había ido a la casa de Ajimélec.

1 ¿Por qué tú, hombre de guerra,

te enorgulleces de todo el mal que haces?

Tú deshonras a Dios.

2 Tú, lengua traicionera,

siempre estás planeando cómo destruir a alguien,

practicas la mentira como quien afila la navaja.

3 Prefieres el mal al bien,

mentir a decir la verdad. Selah

4 A ti y a tu lengua venenosa

les encanta hacerle daño a la gente.

5 Por eso Dios te destruirá para siempre;

te agarrará y te expulsará de tu vivienda;

te arrancará la vida. Selah

6 Al ver eso, los justos respetarán a Dios;

pero se burlarán de aquel, diciendo:

7 «Miren, ese es el guerrero

que no buscó la protección de Dios,

sino que confió en sus riquezas

y se afianzó en su maldad».

8 Pero yo soy como un árbol de olivo frondoso del templo de Dios.

Siempre confío y confiaré en el fiel amor de Dios.

9 Dios mío, sin cesar te daré gracias por todo lo que has hecho;

siempre proclamaré tu nombre+ 52:9 proclamaré tu nombre o confiaré en tu nombre. ante tu pueblo fiel que eres bueno.

53

+ Salmo 53 Este salmo es una variante del salmo 14.

SALMO

Lo que hacen los rebeldes

Al director. Según majalat+ Salmo 53 majalat Esta es probablemente una indicación musical, refiriéndose tal vez a un tono, o a una danza, o a una exclamación.. Poema de David.

1 Van pensando los insensatos

sin tener presente a Dios.

Se han corrompido y cometen pecados horribles.

No hay ni uno que haga el bien.

2 Dios observó desde el cielo

a los seres humanos

para ver si había alguien que fuera sabio

y buscara seguir a Dios.

3 Pero todos habían alejado de Dios;

todos juntos se han pervertido.

No hay nadie que haga el bien;

¡ni uno solo!

4 ¿Acaso son tan ignorantes los perversos,

esos que devoran a mi pueblo como si fuera pan?

¡Nunca buscan a Dios!

5 Pero se apoderará de ellos un gran terror

que nunca antes habían sentido.

Porque Dios dispersó los huesos de los que te tenían rodeado.

Tú los pusiste en ridículo, porque Dios los rechazó.

6 ¡Que Dios desde Sion

mande la salvación de Israel!

Cuando Dios cambie la suerte de su pueblo,

Jacob se pondrá contento e Israel se alegrará.

54

SALMO

El Señor me tiene con vida

Al director. Poema de David compuesto, cuando los zifitas le dijeron a Saúl que creían que David estaba escondido en su pueblo.

1 Dios mío, por tu nombre, sálvame;

usa tu gran poder para hacerme justicia.

2 Dios mío, escucha mi oración,

atiende a mis palabras.

3 Gente extraña se ha puesto en mi contra,

y los violentos quieren matarme.

Ellos no tienen en cuenta a Dios. Selah

4 Pero Dios es quien me ayuda;

el Señor me mantendrá con vida.

5 Que el mal que hacen mis enemigos recaiga sobre ellos.

Acaba con ellos y demuestra así tu fidelidad.

6 Dios mío, con gusto te ofreceré sacrificios.

Alabaré tu buen nombre, SEÑOR.

7 Porque tu nombre me salvó de todo peligro.

Con mis propios ojos veo que me das victoria sobre mis enemigos.

55

SALMO

Una amarga traición

Al director. Poema de David.

1 Dios mío, escucha mi oración,

no pases por alto mi ruego.

2 Préstame atención, respóndeme;

estoy muy intranquilo y perturbado

3 por las amenazas del enemigo

y la opresión del perverso.

Ellos echan sobre mí dificultades

y me persiguen furiosamente.

4 Me salta el corazón dentro del pecho;

estoy terriblemente asustado.

5 Me invadió un pánico terrible;

el terror no me deja ni pensar.

6 Si tuviera alas, volaría muy lejos

y buscaría un lugar donde descansar.

7 Me iría lejos, muy lejos de aquí,

me quedaría a vivir en el desierto. Selah

8 Escaparía rápidamente para protegerme

de la borrasca y de la tempestad.

9 Acaba con sus planes, Señor,

y confunde su lenguaje,

porque sólo veo violencia

y peleas en la ciudad.

10 La maldad y las intrigas rondan

por sus muros a toda hora.

11 Hay demasiado crimen e injusticia en las calles;

la gente miente y engaña en todos lados.

12 No es un enemigo el que me insulta,

eso lo soportaría;

ni alguien que me odie,

pues me escondería de él.

13 Eres tú, mi igual,

mi compañero y mi mejor amigo.

14 Nos unía una gran amistad

y compartíamos en el templo de Dios;

caminábamos juntos entre la multitud.

15 Que la muerte tome por sorpresa a mis enemigos;

que se abra la tierra y se los trague vivos,

porque por dentro están llenos de maldad.

16 Pero yo rogaré a gritos la ayuda de Dios,

y el SEÑOR me salvará.

17 Rogaré y suplicaré a Dios mañana, tarde y noche,

y él me escuchará.

18 Él me rescatará sano y salvo

de la batalla que muchos libran en mi contra.

19 Oirá Dios, el Rey eterno,

y les dará su respuesta,

pues ellos no cambian de conducta

ni le tienen ningún respeto a Dios. Selah

20 Quien antes era amigo, ataca ahora

y no cumplen sus promesas.

21 Recurren a palabras tan blandas como la mantequilla,

pero en realidad en su mente están planeando la guerra.

Emplean palabras suaves como el aceite,

pero en realidad son espadas desenvainadas.

22 Confía al SEÑOR todas tus preocupaciones,

porque él cuidará de ti;

él nunca permitirá que el justo quede derribado para siempre.

23 Dios mío, tú destruirás a los asesinos,

y los mentirosos no llegarán ni a la mitad de su vida.

Yo por mi parte, pondré toda mi confianza en ti.

56

SALMO

El Señor ve mi sufrimiento

Al director. Al compás de «La paloma de los robles distantes». Poema de David, cuando los filisteos lo capturaron en Gat.

1 Dios mío, ten compasión de mí,

porque hay gente que me persigue.

En todo momento me ataca y oprime.

2 Mis enemigos me atacan constantemente,

son muchos los que me atacan con arrogancia.

3 Pero cuando siento miedo,

pongo toda mi confianza en ti.

4 Confío en Dios y alabo su promesa.

Si tengo puesta mi confianza en él,

¿qué podrá hacerme el ser humano?

5 Siempre están tergiversando mis palabras

y planeando hacerme daño.

6 Se reúnen y me acechan,

vigilan todos mis movimientos,

esperando la oportunidad de asesinarme.

7 ¿Será que van a escapar de su propia maldad?

Dios mío, destruye con tu furia a esos pueblos.

8 Tú has visto mi sufrimiento,

has recogido mis lágrimas.

¿Acaso no tienes todo eso registrado en tu libro?

9 Mis enemigos huirán cuando yo pida tu ayuda.

Yo sé que Dios está de mi parte.

10 Alabo a Dios por su promesa,

alabo al SEÑOR por la promesa que me hizo.

11 Confío en Dios y no siento miedo.

¿Qué puede hacerme el ser humano?

12 Dios mío, cumpliré las promesas que te he hecho.

Te agradeceré por todo lo que hagas.

13 Porque tú me rescataste

y me salvaste de la muerte.

Me ayudaste a no ser derrotado para que ande en la presencia de Dios,

bajo la luz que sólo los que tienen vida pueden ver.

57

SALMO

Señor, busco tu protección

Al director. Al compás de «No destruyas». Poema de David, cuando escapó de Saúl y entró a la cueva.

1 Ten compasión de mí, Dios mío,

ten compasión de mí.

Sé bueno conmigo,

porque yo confío en ti.

Busco protección bajo tus alas

hasta que pase el peligro.

2 Le pido ayuda a Dios Altísimo,

el Dios que me protege.

3 Desde el cielo él me ayuda y me salva,

vence a los que me atacan. Selah

Me envía su fiel amor y lealtad.

4 Estoy rodeado de enemigos

que son como leones que devoran a la gente.

Sus dientes son lanzas y flechas,

su lengua es una espada afilada.

5 Dios mío, levántate más allá del cielo,

que tu gloria cubra toda la tierra.

6 Mis enemigos me habían puesto una trampa,

alistaron una red para atraparme,

cavaron una fosa para que yo cayera en ella,

pero ellos cayeron en su propia trampa. Selah

7 Dios mío, mi corazón está firme.

He tomado una decisión:

Te cantaré y alabaré.

8 Despierta, alma mía+ 57:8 alma mía Textualmente mi gloria..

Arpa y lira, ¡despierten!

Despertaré el nuevo día.

9 Te alabaré entre las naciones, oh Señor,

te cantaré alabanzas entre los pueblos.

10 Porque tu fiel amor es tan grande que llega hasta el cielo,

y tu fidelidad llega hasta las nubes.

11 Dios mío, levántate más allá del cielo,

que tu gloria cubra toda la tierra.

58

SALMO

El Señor castiga la injusticia

Al director. Al compás de «No destruyas». Poema de David.

1 Ustedes los poderosos+ 58:1 poderosos o dioses. no son justos en sus decisiones.

No están gobernando a la gente como debe ser,

2 sino que tienen la mente llena de maldad.

Dan rienda suelta a la violencia en el país.

3 Los perversos se corrompen desde que nacen;

los mentirosos se descarrían desde el vientre materno.

4 Su veneno es como el de las serpientes,

como el de una cobra sorda que cierra su oído,

5 para no oír la música de los encantadores,

ni siquiera del encantador más hábil.

6 Rómpeles los dientes, Dios mío,

arráncales a esos leones sus colmillos, SEÑOR.

7 Que su fuerza desaparezca como el agua entre los dedos;

que sean aplastados como hierba que se pisa.

8 Que desaparezcan como la babosa que se deshace;

que sean como un bebé que nace muerto y nunca ve la luz del sol.

9 Que antes de darse cuenta,

ardan como espinos que se queman para calendar la olla.

Que sean arrancados con enojo,

como hierba mala entre la hierba buena.

10 Y se alegre el justo al verse vengado,

como el soldado que pisa la sangre del enemigo.

11 La gente dirá: «De veras los justos son recompensados;

es verdad que hay un Dios que gobierna el mundo».

59

SALMO

La derrota de mis enemigos

Al director. Al compás de «No destruyas». Poema de David, cuando Saúl envió gente a su casa para tratar de matarlo.

1 Dios mío, sálvame de mis enemigos;

ayúdame a derrotar a los que me atacan.

2 Rescátame de los que hacen el mal,

sálvame de esos asesinos.

3 Ellos tratan de matarme.

SEÑOR, hay hombres perversos que quieren atacarme

a pesar de que no he cometido ningún delito ni pecado.

4 No he hecho nada malo.

Sin embargo, corren ellos listos para atacarme.

¡Levántate, y ven a ayudarme!

Mira lo que está sucediendo.

5 Tú eres el SEÑOR,

Dios de los ejércitos, el Dios de Israel.

Levántate y castiga a todas las naciones;

no tengas piedad de esos traidores perversos. Selah

6 Esa mala gente regresa como perros,

rondando y gruñendo por las calles de la ciudad.

7 ¡Óyelos! Echan espuma por la boca

y dicen cosas crueles sin importar quién los esté escuchando.

8 SEÑOR, tú te ríes de ellos,

te burlas de toda esa gente.

9 Yo te cantaré mis canciones de alabanza

porque tú, Dios, eres mi refugio.

10 Dios con su fiel amor vendrá a mi encuentro;

me ayudará a derrotar a mis enemigos.

11 Dios mío, no los mates de una vez.

Si fuera así la gente se olvidaría.

Señor y Protector nuestro,

dispérsalos y derrótalos con todo tu poder.

12 La gente mala peca cuando miente

y desea el mal.

Castígalos por todo lo que dicen;

haz que su orgullo los atrape.

13 Destrúyelos con toda tu furia,

hasta que no quede nada de ellos.

Entonces, todo el mundo sabrá

que Dios gobierna sobre el pueblo de Jacob. Selah

14 La gente mala viene a la ciudad gruñendo por las calles,

como perros al atardecer.

15 Vaga por las calles buscando comida,

pero no encuentra nada de comer y sigue quejándose.

16 Pero yo cantaré a tu poder,

y por la mañana cantaré alegre alabando tu fiel amor;

porque tú eres mi refugio,

mi protección en tiempos de peligro.

17 Te cantaré alabanzas, Dios mío.

Pues eres mi fuerza y mi refugio,

el Dios que me demuestra su fiel amor.

60

SALMO

Salva a la gente que amas

Al director. Al compás de «El lirio del pacto». Poema de David. Fue compuesto cuando David luchó contra Aram Naharaim y Aram Soba. Joab vino y derrotó a doce mil soldados edomitas en el valle de la Sal.

1 Dios mío, tú te has enojado con nosotros;

nos has rechazado y destruido.

Ayúdanos a recuperarnos.

2 Tú hiciste que la tierra temblara y se abriera.

Cierra sus grietas, porque se está desmoronando.

3 Tú has hecho sufrir mucho a tu pueblo,

nos ha hecho beber un vino que aturde.

4 Elevaste una bandera para los que te respetan,

para que vuelvan a encontrarte

y así poder evitar los arqueros del enemigo. Selah

5 Escúchanos y usa tu gran poder para salvarnos;

salva a la gente que amas.

6 Dios ha dicho en su santuario:

«Triunfaré y repartiré entre mi pueblo

las tierras de Siquén y las del valle de Sucot.

7 Galaad y Manasés son míos;

Efraín es un casco para mi cabeza.

Judá es mi cetro real.

8 Moab será el recipiente en que me lavo;

Edom será como un esclavo que me lleva la sandalia.

Sobre la tierra de los Filisteos, gritaré la victoria».

9 ¿Quién me guiará a la ciudad fortificada?

¿Quién me guiará hasta Edom?

10 Es que tú nos abandonaste.

Dios mío, ¿saldrás tú con nuestro ejército?

11 Ayúdanos a derrotar al enemigo,

pues la ayuda del ser humano es inútil.

12 Con Dios conseguiremos la victoria;

él pisoteará a nuestros enemigos.

61

SALMO

Protección para el gobernante fiel

Al director, con instrumentos de cuerda. Canción de David.

1 Dios mío, escucha mi grito de auxilio,

presta atención a mi oración.

2 Desde los lejanos rincones de la tierra te llamo,

pues estoy angustiado.

Llévame a la roca que es más alta de lo que puedo alcanzar,

donde quede yo a salvo.

3 Tú eres mi refugio,

la torre fuerte que me protege de mis enemigos.

4 Quiero vivir para siempre en tu casa+ 61:4 casa Textualmente carpa. El lugar donde Dios habitaba entre su pueblo. Inicialmente se trataba de la Carpa Sagrada, que era el lugar donde el pueblo adoraba a Dios antes de que se construyera el templo.,

refugiado debajo de tus alas. Selah

5 Dios mío, has escuchado mis promesas

y me has dado la herencia de quienes te respetan.

6 Dale larga vida al rey,

haz que viva muchos, pero muchos años.

7 Haz que reine siempre en tu presencia.

Protégelo con tu fiel amor y lealtad.

8 Así yo siempre alabaré tu nombre,

cumpliendo siempre todo lo que te prometí.

62

SALMO

Confíen siempre en Dios

Al director. A Jedutún+ Salmo 62 Jedutún o director, Jedutún. Uno de los tres músicos principales del templo. Ver 1 Cr 9:16; 16:38-42.. Canción de David.

1 Sólo en Dios descansa mi alma,

es el único que me puede rescatar.

2 Sólo él es mi roca y mi salvación;

como él es mi refugio, no seré derrotado.

3 ¿Cuánto tiempo más

seguirán atacándome ustedes?

Tratan de derribarme como a una pared a punto de caerse,

o a una cerca que está tambaleándose.

4 Sólo piensan en destronarme,

esa gente quiere destruirme.

Se sienten felices diciendo mentiras de mí.

En público, hablan bien de mí,

pero me maldicen en secreto. Selah

5 Sólo en Dios descansa mi alma,

de él viene mi esperanza.

6 Sólo él es mi roca y mi salvación;

como él es mi refugio, no seré derrotado.

7 Mi gloria y mi salvación vienen de Dios,

él es mi protección y mi refugio.

8 Confíen siempre en Dios,

cuéntenle todos sus problemas,

Dios es nuestro refugio. Selah

9 Los seres humanos son sólo un suspiro;

pobres o ricos se desvanecen como una mentira.

Si se pesan juntos en una balanza, no pesan nada.

10 No confíen en la extorsión ni en el pillaje;

no crean que su riqueza los salvará.

11 Dios dice que hay sólo una cosa

en la que realmente podemos confiar,

y yo lo creo: que la fortaleza viene de Dios

12 y que tú, Señor, tienes fiel amor;

tú le pagarás a la gente conforme al bien

o al mal que hayan hecho.

63

SALMO

Tú eres mi Dios

Canción de David cuando estaba en el desierto de Judá.

1 Dios mío, tú eres mi Dios,

desesperado te busco.

Mi alma tiene sed de ti;

todo mi ser suspira por ti,

como la tierra seca y árida

desea el agua.

2 Te vi en tu templo,

contemplé tu poder y tu gloria.

3 Tu fiel amor es mejor que la vida misma,

mis labios te alaban.

4 Te alabaré con mi vida;

alzaré las manos en tu nombre al adorarte.

5 Me sentiré completamente satisfecho,

como quien disfruta de una comida muy sabrosa,

y mis labios dichosos te alabarán.

6 Estando en mi lecho me acuerdo de ti,

pienso en ti a media noche.

7 Porque tú me ayudas,

y a la sombra de tus alas canto de alegría.

8 Mi alma se aferra a ti,

tu mano derecha me sostiene.

9 Pero no lograrán nada los que buscan acabar conmigo,

terminarán en la tumba.

10 Ellos serán castigados con la espada

y sus cadáveres serán devorados por el chacal.

11 El rey estará feliz junto a Dios,

y todos los que lo aman lo alabarán.

En cambio, a los mentirosos se les tapará la boca.

64

SALMO

Lo justos confían en Dios

Al director. Canción de David.

1 Dios mío, escucha mi queja,

protégeme de las amenazas de mis enemigos.

2 Protégeme de los planes secretos de los delincuentes;

escóndeme de esa pandilla de perversos.

3 Afilan su lengua como afilar una espada;

lanzan palabras venenosas como si fueran flechas.

4 De repente disparan flechas contra gente inocente;

nadie los ve en sus escondites.

5 Se animan unos a otros a hacer el mal.

Planean juntos cómo tender sus trampas a los demás

y están seguros de que nadie podrá descubrirlos.

6 Ellos planean hacer injusticias,

hacen investigaciones minuciosas.

El ser humano puede llegar a ser muy malo,

es muy difícil saber qué es lo que realmente está pensando.

7 Pero Dios les lanzará sus flechas,

caerán heridos sin previo aviso.

8 Sus propias palabras los harán caer,

el que los vea se burlará de ellos.

9 Todo el mundo verá lo que Dios es capaz de hacer

y se lo contará a los demás.

Así todos conocerán lo que Dios es capaz de hacer.

10 Los justos confían en Dios,

y el SEÑOR les da refugio.

La gente honesta se sentirá bien.

65

SALMO

Dios es digno de alabanza

Al director. Canción de David. Canto.

1 Dios de Sion, tú mereces que te rindamos alabanza

y que cumplamos lo que te prometimos.

2 Tú escuchas las oraciones;

todo el mundo acude a ti.

3 Cuando ya no soportamos nuestra culpa,

tú perdonas nuestros pecados.

4 Afortunado los que tú elegiste

para acercarse a ti y vivir a tu lado.

En tu templo santo tenemos

todo el bien que necesitamos.

5 Dios mío, porque eres justo,

contestas nuestras oraciones

con hechos asombrosos mostrando tu justicia.

Gente que vive lejos,

aún al otro lado del mar,

confía en ti.

6 Tú sostienes las montañas;

vemos tu poder y fortaleza.

7 Calmas la turbulencia de los mares

y los disturbios de las naciones.

8 La gente de todo el mundo,

de norte a sur y de oriente a occidente,

se maravilla con tus obras.

9 Tú cuidas la tierra y la riegas;

llevas agua a los ríos y mares

y haces crecer los trigales.

Así preparas las tierras de cultivo.

10 Empapas los surcos, nivelas los terrones,

reblandeces la tierra con lluvias abundantes

y bendices lo que produce.

11 Tú inicias el año nuevo con una cosecha fabulosa;

tus nubes+ 65:11 tus nubes Textualmente tus sendas. derraman abundancia.

12 La pradera del desierto grita de alegría,

las colinas se visten para la celebración.

13 Multitudes de ovejas son su vestido

y se cubren los valles de trigo,

todos ellos cantan y gritan de alegría.

66

SALMO

Canten a Dios con alegría

Al director. Canto. Canción.

1 ¡Canten a Dios llenos de alegría,

habitantes del mundo entero!

2 Toquen y canten para alabar su glorioso nombre;

cántenle gloriosas alabanzas.

3 Díganle a Dios: «Tus obras son imponentes,

tu poder es tan inmenso que hasta tus enemigos se postran ante ti.

4 El mundo entero te alaba;

todos cantan alabanzas a tu nombre». Selah

5 Vengan y miren las obras de Dios;

las maravillas que ha hecho les inspiran temor a los seres humanos.

6 Él transformó el mar en tierra firme.+ 66:6 transformó el mar en tierra firme Se refiere a cuando Moisés cruzó el mar Rojo. Ver Éx 14.

Su pueblo atravesó a pie el río,+ 66:6 atravesó a pie el río Se refiere al cruce del río Jordán con Josué. Ver Jos 3:14-17.

y allí mismo lo festejamos.

7 Dios gobierna al mundo con gran poder

y vigila a las naciones.

Que nadie se rebele contra él. Selah

8 ¡Alaben pueblos todos a nuestro Dios!

¡Que se oigan bien alto sus canciones de alabanza!

9 Él nos dio la vida,

no permite que caigamos.

10 Dios nos sometió a prueba;

nos purificó como a la plata.

11 Dios mío, tú dejaste que nos atraparan en una red;

nos echaste a la espalda una carga pesada.

12 Hiciste que cabalgaran hombres sobre nuestra cabeza,

hemos pasado por el fuego y por el agua,

pero al fin nos llevaste a la libertad.

13 Ahora vengo a tu templo a ofrecerte sacrificios que deben quemarse completamente.

Cumpliré mis promesas,

14 las que te hice

cuando atravesaba dificultades.

15 Te ofreceré animales engordados como sacrificios que deben quemarse completamente,

junto con ofrendas de carneros,

toros y machos cabríos. Selah

16 Vengan ustedes, los que le tienen respeto a Dios;

escuchen, que les contaré lo que él hizo por mí.

17 Con mi boca lo llamé,

con mi lengua lo alabé.

18 Sabía que si yo hubiera tenido malas intenciones,

mi Señor no me escucharía;

19 pero me escuchó

y atendió a mi oración.

20 Alabado sea Dios,

que no se apartó de mí;

me escuchó y me mostró su fiel amor.

67

SALMO

Que los pueblos te alaben

Al director, con instrumentos de cuerda. Canción. Canto.

1 Dios nos tenga compasión y nos bendiga;

que se muestre a favor nuestro, Selah

2 para que todo el mundo te conozca,

que todas las naciones sepan que tú das la salvación.

3 Que los pueblos te alaben, oh Dios;

que todos los pueblos te alaben.

4 Que todo el mundo se alegre y grite de alegría,

porque tú gobiernas a los pueblos con justicia

y diriges a todas las naciones del mundo. Selah

5 Que los pueblos te alaben, oh Dios;

que todos los pueblos te alaben.

6 Danos frutos en abundancia;

bendícenos, Dios nuestro.

7 Que Dios nos bendiga,

y que todos los habitantes de la tierra le teman y lo respeten.

68

SALMO

El Dios que nos salva

Al director. Canción de David. Canto.

1 Que Dios se levante y destruya a sus enemigos.

Que todos los que lo odian salgan huyendo.

2 La gente mala desaparece de la presencia de Dios

como humo que se lleva el viento.

Sus enemigos se destruyen

como cera que se derrite en el fuego.

3 Pero los justos se alegran y festejan ante la presencia de Dios.

¡Que rebosen de alegría!

4 Canten a Dios, canten canciones de alabanza a su nombre.

Alaben al que cabalga sobre las nubes;

su nombre es YAH+ 68:4 YAH Forma abreviada del nombre YAVÉ. Ver vocabulario. Igual en el versículo 18..

¡Alaben su nombre!

5 En su templo santo, Dios es un padre para los huérfanos

y hace justicia a las viudas.

6 Dios le da hogar a los desamparados

y libertad a los prisioneros.

En cambio, los que se rebelan en su contra vivirán en el desierto.

7 Dios mío, tú ayudaste a tu pueblo a salir de Egipto,

los guiaste a través del desierto. Selah

8 Cuando el Dios de Israel llegó al monte Sinaí,

el cielo se deshizo y el monte tembló ante su presencia.

9 Dios mío, tú hiciste caer lluvia sobre la tierra vieja y cansada

para que recobrara su fuerza.

10 Tu pueblo habitó en esa tierra,

la que bondadosamente preparaste para el pobre.

11 El Señor dio la orden

y muchas son las mujeres que fueron a contar las buenas noticias:

12 «¡Los ejércitos de los reyes poderosos se han ido lejos de aquí!

La mujer que se quedó en casa reparte todo el botín.

13 Hasta para los que se quedaron entre los rebaños

hay alas de paloma cubiertas de plata,

con plumas de oro refulgente».

14 Cuando Dios Todopoderoso hizo huir a los reyes enemigos,

se volaron como la nieve+ 68:14 se volaron como la nieve El hebreo es oscuro. que cae sobre el monte Zalmón.

15 El monte de Dios, el monte de Basán,

es un monte de cumbres muy altas.

16 Pero, ¿por qué los montes altos desprecian al monte

donde el SEÑOR decidió quedarse a vivir para siempre?

17 Los carros de combate de Dios se cuentan por millones,

vino en ellos del Sinaí a su templo.

18 Tú subiste a lo alto,

llevando cautivos a los prisioneros.

Allí recibiste ofrendas de los seres humanos,

incluso de los que se habían rebelado contra ti, SEÑOR Dios.

19 Alaben al Señor, nuestro Dios y Salvador;

todos los días lleva nuestras cargas. Selah

20 Él es nuestro Dios, el Dios que nos salva;

el Señor DIOS nos salva de la muerte.

21 Dios aplastará la cabeza de sus enemigos;

la cabeza melenuda de los que viven en el pecado.

22 El SEÑOR dijo: «Los traeré desde Basán,

desde las profundidades del mar regresarán,

23 para que ustedes bañen sus pies en la sangre de sus enemigos

y sus perros la laman cuanto quieran».

24 Ya se pueden ver las procesiones

de mi Dios y Rey rumbo al santuario.

25 Al frente va gente a cantarle con músicos,

rodeados por jovencitas tocando la pandereta.

26 ¡Alaben al SEÑOR en la gran asamblea!

¡Alaben a Dios, hijos de Israel!

27 El pequeño Benjamín está allí guiando a la multitud;

allí está la gran familia de Judá,

y allí están los líderes de Zabulón y Neftalí.

28 Dios mío, muéstranos tu poder;

muéstranos el poder que usaste a nuestro favor en el pasado.

29 Los reyes te traerán regalos

a tu templo en Jerusalén.

30 Dios mío, castiga a esa bestia de los juncos,

a esa manada de toros entre naciones como becerros.

Tú venciste a los que buscaban la guerra.

Ahora, haz que vengan a ti a traerte sus barras de plata.

31 Haz que te traigan sus riquezas desde Egipto.

Que los etíopes te traigan sus regalos.

32 Reinos de la tierra, canten a Dios.

Canten canciones de alabanza al Señor. Selah

33 Él cabalga atravesando los cielos antiguos,

escuchen su poderosa voz.

34 Reconozcan el poder de Dios;

su majestad está sobre Israel,

con su poder llena los cielos.

35 Desde tu templo, oh Dios, eres imponente.

El Dios de Israel le da fuerza y poder a su pueblo.

¡Bendito sea Dios!

69

SALMO

Sácame del lodo

Al director. Al compás de la melodía «Los Lirios». Canción de David.

1 ¡Dios mío, sálvame,

que me llega el agua al cuello!

2 Me estoy hundiendo en el lodo

y no tengo de dónde agarrarme.

Estoy en un mar de aguas profundas,

y la corriente me está arrastrando.

3 Estoy cansado de tanto llamarte;

mi garganta está seca de tanto gritar;

mis ojos están cansados de tanto buscar a mi Dios.

4 Tengo más enemigos que cabellos en la cabeza;

me odian sin razón.

Tratan de destruirme y dicen mentiras de mí;

mienten, me acusan de haber robado,

y ahora tengo que devolver lo que no he robado.

5 Dios mío, tú sabes las locuras que he cometido,

no puedo esconderte mis pecados.

6 Señor DIOS, Todopoderoso,

no permitas que los que confían en ti

se sientan avergonzados por mi causa.

Dios de Israel,

no dejes que los que te buscan

se sientan defraudados por culpa mía.

7 Por ti he soportado ofensas,

mi cara se ha cubierto de deshonra.

8 Mis hermanos me tratan como a un extraño;

los hijos de mi madre me tratan como a un desconocido.

9 La emoción que siento por tu casa me está consumiendo;

recibo las ofensas de los que te insultan.

10 Cuando lloro y ayuno,

ellos se burlan de mí.

11 Me visto de luto

y hacen chistes a costa mía.

12 Hablan mal de mí en los lugares públicos;

los borrachos me dedican canciones.

13 SEÑOR, ruego tu buena voluntad en este momento.

Dios mío, por tu fiel amor respóndeme;

por tu lealtad,

sálvame.

14 Sácame del lodo,

no dejes que me hunda;

Líbrame de mis enemigos

y de las aguas profundas.

15 No dejes que la corriente me arrastre,

ni que me trague el hondo remolino,

que no se cierre sobre mí como la boca de un pozo.

16 SEÑOR, respóndeme con todo tu fiel amor;

por tu gran compasión, ven a mí y ayúdame.

17 No te alejes de mí que soy tu siervo.

Estoy en problemas, respóndeme pronto.

18 Ven a rescatarme,

líbrame de mis enemigos.

19 Tú conoces mi dolor, mi vergüenza y deshonor;

tienes presente quiénes son mis enemigos.

20 Las ofensas me han destrozado,

estoy enfermo;

he buscado quien se compadezca de mí,

pero no lo hay;

quien me consuele,

pero no hallé a nadie.

21 Me dieron veneno en lugar de comida,

vinagre cuando tuve sed.

22 Que su mesa se convierta en una trampa

y sus momentos de paz en tropiezos;

23 que queden ciegos

y pierdan toda su fuerza.

24 Dios mío, hazles sentir toda tu furia,

que tu ardiente enojo los alcance.

25 Destruye sus hogares.

Haz que sus hogares queden vacíos,

que no quede nadie en ellos,

26 porque ellos persiguen a los que tú has afligido;

y se burlan del dolor del que tú has herido.

27 Dales maldad sobre la maldad de ellos;

no permitas que se beneficien de tu justicia.

28 Borra sus nombres del libro de la vida;

que no aparezcan inscritos con los justos.

29 Yo estoy triste y adolorido;

Dios mío, levántame y sálvame.

30 Con canciones alabaré el nombre de Dios;

lo honraré con canciones de agradecimiento.

31 Esto hará más feliz al SEÑOR

que ofrecerle en sacrificio un toro

o un novillo con cuernos y pezuñas.

32 La gente humilde que ha venido a adorar a Dios

se sentirá feliz por la alegría de Dios.

33 El SEÑOR escucha a la gente necesitada

y no olvida a los que están presos.

34 Alaben al Señor el cielo, la tierra y el mar,

y todos los seres que viven en ellos.

35 Porque Dios salvará a Sion;

él reconstruirá las ciudades de Judá;

allí habitarán y la poseerán.

36 Los descendientes de sus siervos la heredarán;

vivirán en ella los que aman el nombre de Dios.

70

SALMO

No tardes en venir

Al director. Canción de David. Para conmemorar.

1 ¡Dios mío, apresúrate a rescatarme!

SEÑOR, ven pronto a ayudarme.

2 Que los que buscan destruirme

terminen sintiéndose avergonzados y humillados.

Que los que me desean el mal

se retiren sin lograr nada.

3 Que los que se burlan de mí

retrocedan avergonzados.

4 Pero que los que buscan tu ayuda

encuentren la felicidad.

Que todos los que te aman puedan decir:

«¡Qué grande es Dios!»

5 Dios mío, ven pronto y ayúdame,

que soy pobre y humilde.

SEÑOR, tú eres quien me salva y me protege.

Por favor no tardes en venir.

71

SALMO

Tú eres mi esperanza

1 SEÑOR, en ti he buscado refugio;

no me decepciones.

2 Rescátame y libérame porque eres justo.

Escúchame y sálvame.

3 Sé tú mi roca

donde acudo a refugiarme,

pues tú diste la orden de salvarme.

Tú eres mi roca, mi fortaleza.

4 Dios mío, rescátame de las garras del perverso,

del delincuente y del violento.

5 Señor DIOS, tú eres mi esperanza;

he confiado en ti desde mi juventud.

6 He dependido de ti desde antes de nacer.

Tú me has ayudado desde que estaba en el vientre de mi madre.

Siempre te estoy alabando.

7 Tú eres mi poderoso refugio,

y me he convertido en un ejemplo para los demás.

8 Te honro y alabo

con mi boca todo el día.

9 No me apartes de ti en mi vejez;

no me abandones mientras voy perdiendo fuerzas.

10 Mis enemigos hacen planes contra mí;

se han aliado los que quieren matarme.

11 Mis enemigos dicen: «Él no tiene quién lo salve.

Dios lo ha abandonado, ¡atrapémoslo!»

12 Dios mío, no me abandones;

apresúrate y ven a salvarme.

13 Que mis enemigos sean avergonzados y destruidos;

que los que quieren hacerme daño se cubran de vergüenza y humillación.

14 Pero yo siempre confiaré en ti;

te alabaré cada día más.

15 Todo el día hablaré de tu justicia y salvación;

aunque es algo que no alcanzo a comprender.

16 Señor DIOS, cantaré acerca de tus poderosas obras;

haré que se recuerde tu justicia, solamente la tuya.

17 Dios mío, tú me has enseñado desde mi juventud

y nunca he dejado de hablar de tus obras maravillosas.

18 Dios mío, no me abandones

aun cuando esté viejo y con canas,

hasta que les cuente a las nuevas generaciones

acerca de tu poder y fortaleza.

19 Dios mío, tu justicia llega hasta el cielo;

has hecho grandes cosas;

no hay dios como tú.

20 Aunque me has hecho pasar por dificultades y malos ratos,

me revivirás y me harás volver de las profundidades de la tierra.

21 Acrecentarás mi grandeza

y volverás a consolarme.

22 Yo te agradeceré al son del instrumento de salterio,

por tu fidelidad, Dios mío;

a ti, Santo de Israel,

te alabaré tocando el arpa.

23 Te alabarán mis labios y todo mi ser,

cantaré a ti porque me salvaste.

24 Mi boca hablará

todo el tiempo de tu justicia,

pues aquellos que querían destruirme

quedaron derrotados y humillados.

72

SALMO

Que reine la justicia

Para Salomón.

1 Oh Dios, ayuda al rey a ser sabio como tú;

enséñale al hijo del rey a ser justo.

2 Que el rey gobierne a tu pueblo con bondad

y que tome decisiones justas a favor de los pobres.

3 Que haya paz y justicia

en los montes y colinas para todo el pueblo.

4 Él hará justicia a los pobres,

salvará a los hijos de los necesitados

y castigará a los opresores.

5 Que la gente te respete de generación en generación,

mientras el sol y la luna brillen en el cielo.

6 El rey será como la lluvia que cae sobre los campos;

como agua fresca que cae sobre la tierra.

7 Que la bondad florezca mientras que él sea el rey;

que haya prosperidad hasta que la luna deje de existir.

8 Que su reino crezca de mar a mar,

desde el río donde comienza la tierra hasta sus confines.

9 Que sus enemigos, los habitantes del desierto,

se inclinen ante él y besen el suelo que él pisa.

10 Que los reyes de Tarsis y de las islas le traigan regalos;

que los reyes de Sabá y de Seba lo alaben.

11 Que todos los reyes se inclinen ante él;

que todas las naciones sean sus servidoras.

12 Porque nuestro rey ayuda a los necesitados,

a los indefensos que buscan su protección.

13 Nuestro rey tiene compasión de la gente pobre e indefensa;

les salva la vida a los necesitados.

14 Los librará de la opresión y de la violencia,

la vida de ellos es muy importante para el rey.

15 ¡Que viva el rey!

Que reciba el oro de Sabá;

que siempre se ore por él,

que se le bendiga todo el día.

16 Que haya trigo en abundancia en el país,

que haya mucho trigo en la cumbre de los montes

y que ondee como el Líbano.

Que las ciudades estén llenas de gente como la hierba del campo.

17 Que el nombre del rey permanezca para siempre;

que se recuerde su nombre mientras exista el sol.

Que todo el pueblo lo bendiga,

y que todo el mundo reciba sus bendiciones.

18 Bendito sea el SEÑOR, el Dios de Israel,

que hace obras tan maravillosas.

19 Bendito sea siempre su glorioso nombre,

que su gloria llene el mundo entero.

Así sea, así sea.

20 Así terminan las oraciones de David, hijo de Isaí.

73

SALMO

Libro 3

(Salmos 73-89)

El Señor me hizo entender

Canción de Asaf.

1 Dios es realmente bueno con Israel,

bueno con los de corazón puro.

2 Yo estuve a punto de tropezar

y por poco me alejo del camino.

3 Sentí envidia al ver que los arrogantes tenían éxito

y los perversos se enriquecían.

4 Vi que no tienen que luchar tanto para sobrevivir;

están gordos y saludables.

5 No pasan por dificultades como los demás,+ 73:5 No pasan […] los demás Textualmente Ellos no tienen ningún vínculo con la muerte.

ni sufren los problemas que a todos nos afectan comúnmente.

6 Por eso la arrogancia es su collar

y la violencia es su vestido.

7 Los ojos se les saltan de los gordos que están;

no pueden disimular las malas intenciones de su corazón.

8 Se burlan de los demás y, arrogantes,

amenazan con maldad y opresión.

9 Con su boca se enfrentan al cielo

y con su lengua dominan la tierra.

10 Por eso la gente se hace y los alaba;

en ellos no encuentran nada malo.+ 73:10 El hebreo es oscuro.

11 Esos perversos dicen: «¿Es que Dios se va a enterar?

¿Acaso el Dios Altísimo tiene entendimiento?»

12 Son perversos, sin embargo viven a sus anchas

y cada vez se hacen más ricos.

13 Entonces, ¿qué gano teniendo buenos pensamientos?

¿Qué provecho saco con apartarme del pecado?

14 Es que sufro cada día

y soy castigado cada mañana.

15 Dios mío, si hubiera seguido hablando así,

estaría traicionando a tu gente.

16 Me esforcé por entender lo que sucedía,

pero fue demasiado difícil para mí.

17 Sólo cuando fui al templo de Dios,

entendí lo que les sucederá a los perversos.

18 Se ve claramente que tú los has puesto al borde del peligro.

Has hecho que fácilmente puedan caer y destruirse.

19 Cuando menos lo esperan,

serán destruidos.

De pronto les sucederán cosas terribles,

y entre terrores llegarán a su fin.

20 Señor, ellos serán como los sueños

que olvidamos tan pronto despertamos.

Tú harás que desaparezcan

como los monstruos de nuestras pesadillas.

21 En verdad me llené de amargura

y me sentí muy molesto.

22 Me porté contigo como un animal,

estúpido e ignorante.

23 Yo tengo todo lo que necesito;

estoy siempre a tu lado,

tú me llevas de la mano derecha.

24 Tú me guías y me das consejo,

y después me llevarás con honor.

25 ¿A quién tengo yo en el cielo sino a ti?

Si estoy contigo, no quiero nada más en la tierra.

26 Puede que mi mente+ 73:26 mente Textualmente corazón. y mi cuerpo se destruyan,

pero tengo a Dios que es la roca que amo;

él es todo lo que necesito en mi vida.

27 Dios mío, los que se apartan de tu lado se perderán.

Tú destruirás a quien no te sea fiel.

28 En cambio, yo he permanecido cerca de Dios

y eso es bueno para mí.

He puesto mi confianza en el Señor DIOS;

les contaré a todos lo que has hecho.

74

SALMO

No te olvides de tu pueblo

Un poema de Asaf.

1 ¿Por qué nos has dejado solos para siempre, Dios mío?

¿Por qué estás tan enojado con las ovejas de tu prado?

2 No te olvides del pueblo que adquiriste desde tiempos antiguos,

al que rescataste para hacerlo tu tribu.

Y recuerda el monte Sion, el lugar donde vivías.

3 Ven a caminar por estas ruinas antiguas;

mira, el enemigo destruyó todo el Lugar Santo.

4 Ruge el enemigo en tu templo,

y ha puesto sus banderas para demostrar que ha vencido.

5 Los soldados enemigos usaron hachas y machetes contra las puertas,

como si estuvieran derribando bosque.

6 Con hachas y martillos

destruyeron todas las piezas labradas en madera que había en tu templo.

7 Quemaron tu santuario;

no respetaron el lugar que fue construido para honrar tu nombre.

8 Los enemigos decidieron destruirnos por completo;

quemaron todos los sitios sagrados que había en el país.

9 Ya no vemos tus señales, ya no tenemos profetas.

No sabemos cuánto tiempo más durará esta situación.

10 Dios mío, ¿hasta cuándo seguirá el enemigo burlándose de ti?

¿Va a seguir insultándote toda la vida?

11 ¿Por qué has retirado tu mano protectora?

¿Por qué te quedas cruzado de brazos?

12 Dios mío, tú has sido nuestro Rey desde hace muchísimo tiempo;

nos has salvado muchas veces.

13 Con tu poder abriste el mar Rojo;

derrotaste a los monstruos del mar.

14 Aplastaste las cabezas de Leviatán,

e hiciste que lo devoraran las fieras del desierto.

15 Tú hiciste fluir los manantiales y los riachuelos

y también secaste ríos inagotables;

16 controlas el día y la noche;

creaste el sol y la luna.

17 Tú pusiste límites a la tierra;

creaste el verano y el invierno.

18 Recuerda esto, SEÑOR, es el enemigo quien se burló de ti;

y es un pueblo insensato el que odia tu nombre.

19 No permitas que esos animales salvajes maten a tu paloma;

no eches al olvido a tu pobre pueblo.

20 Recuerda tu pacto y protégenos,

porque hay violencia en todas las esquinas de este país.

21 No permitas que humillen más al oprimido;

haz que te alaben los pobres y necesitados.

22 ¡Levántate, Dios mío! ¡Defiende tu causa!

Recuerda que esos insensatos te han ofendido demasiado.

23 No te olvides de los gritos de tus enemigos,

ni del rugido continuo de los rebeldes.

75

SALMO

Gracias, Señor

Al director. Al compás de «No destruyas». Canción de Asaf. Canto.

1 Te agradecemos, oh Dios;

te damos gracias, pues estás cerca,

y la gente habla de las maravillas que haces.

2 Tú dices: «En el momento adecuado,

voy a juzgar con justicia.

3 Cuando la tierra y todo lo que hay en ella tiemblan y están a punto de caer,

yo soy quien les devuelvo la fuerza». Selah

4 Les digo a los orgullosos: «No sean presumidos».

A los malos les digo: «No sean arrogantes;

5 no se las den de fuertes,

ni sean testarudos».

6 La importancia que uno tiene no viene del oriente,

ni del occidente ni del desierto;

7 Dios es el único capaz de juzgar;

a unos los humilla y a otros les da importancia.

8 El SEÑOR tiene en su mano una copa

llena de vino espumoso mezclado con especias.

Cuando lo derrame,

todos los perversos de la tierra beberán

hasta la última gota.

9 Siempre estaré celebrando;

cantaré alabanzas al Dios de Jacob.

10 Dios dice: «Le quitaré el poder a los perversos

y se lo aumentaré a los justos».

76

SALMO

La gente te respeta

Al director, con instrumentos de cuerda. Canción de Asaf. Canto.

1 El pueblo de Judá conoce muy bien a Dios;

el pueblo de Israel respeta su nombre.

2 Su templo está en Salem+ 76:2 Salem Otro nombre para Jerusalén. Significa paz.;

su casa está en el monte Sion.

3 Allí destruyó las flechas encendidas,

los escudos, las espadas y las armas de guerra. Selah

4 Tú mostraste toda tu gloria,

que es más grande que las montañas eternas.

5 Esos soldados que se creían tan fuertes quedaron despojados

y duermen por última vez;

no pudieron levantar ni un dedo.

6 El Dios de Jacob reprendió al enemigo;

tanto el jinete como el caballo quedaron paralizados.

7 ¡Dios mío, tú eres temible!

¿Quién puede enfrentarte cuando te enojas?

8 Desde el cielo, diste a conocer tu veredicto;

y la tierra, toda asustada, se quedó en silencio

9 cuando decidiste levantarte para hacer lo que es justo

y salvar a la gente pobre y oprimida de la tierra. Selah

10 La gente te respeta

cuando castigas a los malos.

Tú muestras tu furia,

y los que sobreviven+ 76:10 los que sobreviven Es una referencia a los judíos que sobrevivieron a la destrucción de Judá e Israel por ejércitos enemigos. a ella te alabarán en un festival.

11 Háganle promesas al SEÑOR su Dios y cúmplanlas.

Todos los que están alrededor de él,

traigan ofrendas al Temible.

12 Dios vence a los grandes líderes del mundo;

los reyes de la tierra le temen.

77

SALMO

Tú haces maravillas

Al director. A Jedutún+ Salmo 77 Jedutún o director, Jedutún. Uno de los tres músicos principales del templo. Ver 1 Cr 9:16; 16:38-42.. Canción de Asaf.

1 Clamo a Dios con un grito;

a Dios le llamaré a gritos para que me escuche.

2 El día que atravesé por dificultades busqué al SEÑOR.

Elevé mis manos en oración toda la noche, sin descanso,

pero no recibo consuelo.

3 Pienso en Dios y lloro;

Me pongo a meditar y termino desalentándome. Selah

4 No me dejas dormir;

quiero decir algo pero no puedo

porque estoy demasiado inquieto.

5 Sigo pensando en el pasado,

en cosas que sucedieron hace mucho tiempo.

6 Por la noche, recuerdo mi música, hablo conmigo mismo

y trato de buscar una respuesta.

7 Me pregunto si mi Señor nos ha abandonado para siempre,

si no quiere estar nunca más con nosotros.

8 ¿Nos ha quitado su fiel amor para siempre?

¿Se ha acabado su promesa eternamente?

9 ¿Se ha olvidado Dios de lo que es la compasión?

¿Ha reemplazado su compasión por furia? Selah

10 Luego pensé: «Pobre de mí,

el Altísimo ha dejado de mostrar su poder».

11 Recuerdo las maravillas que hizo el SEÑOR,

las que hizo hace mucho tiempo.

12 Pensaré en todas las obras que has realizado;

meditaré en todo eso.

13 Dios mío, tu manera de actuar es sagrada;

¿qué dios es más grande que tú?

14 Tú eres el Dios que hace milagros;

mostraste tu poder entre las naciones.

15 Con tu poder rescataste a tu pueblo,

los descendientes de Jacob y de José. Selah

16 Dios mío, te vieron las aguas

y temblaron de miedo;

incluso los abismos se estremecieron.

17 De las nubes cayó la lluvia,

hiciste salir de ellas rayos como flechas.

18 Retumbó el trueno de tu voz en el tornado

y tus rayos iluminaron todo;

la tierra entera se sacudió y tembló.

19 Te abriste camino por el mar,

atravesaste las aguas profundas

y no dejaste rastro de tus huellas.

20 Guiaste a tu pueblo como a un rebaño,

por medio de Moisés y Aarón.

78

SALMO

Dios siempre protege a su pueblo

Un poema de Asaf.

1 Pueblo mío, escucha mi enseñanza;

presta atención a lo que te digo.

2 Contaré una historia;

hablaré de misterios de la antigüedad.

3 Nosotros ya hemos escuchado esa historia y la conocemos muy bien;

porque nuestros padres nos la contaron.

4 No la esconderemos a nuestros descendientes;

se la contaremos a las siguientes generaciones.

Siempre alabaremos al SEÑOR

y hablaremos de las grandes maravillas que ha hecho.

5 Decretó un pacto con Jacob;

le dio su enseñanza al pueblo de Israel,

y les ordenó a nuestros antepasados

que se la enseñaran a sus descendientes.

6 Así la conocerían las futuras generaciones,

los hijos que habrían de nacer,

y ellos a su vez se la enseñarían a sus hijos.

7 Esas generaciones pondrán su confianza en Dios;

nunca olvidarán lo que él hizo

y obedecerán sus mandamientos.

8 No se rebelarán contra Dios

como lo hicieron sus antepasados.

Ellos no obedecieron a Dios,

sino que fueron tercos y rebeldes.

9 Los de la tribu de Efraín con sus expertos arqueros

salieron huyendo el día de la batalla.

10 Ellos no cumplieron su pacto con Dios;

se negaron a seguir sus enseñanzas.

11 Se olvidaron de las maravillas que Dios había hecho;

las que él les había mostrado,

12 los milagros que Dios hizo a la vista de sus antepasados

en la tierra de Zoán, en Egipto.

13 Dios abrió el mar Rojo y le ayudó a la gente a cruzarlo

mientras retenía las aguas como un dique.

14 Todos los días Dios los guiaba con una nube

y todas las noches los guiaba con la luz del fuego.

15 En el desierto, partió las rocas en dos,

y de lo profundo de la tierra les dio agua para beber.

16 De la tierra Dios hizo salir agua a torrentes;

y de la roca la hizo bajar como ríos.

17 Sin embargo, ellos seguían pecando aun más contra él;

se rebelaron contra el Altísimo en el desierto.

18 Cuando pasaron hambre y le pidieron comida,

en su corazón lo estaban poniendo a prueba.

19 Ellos se quejaron de Dios y dijeron:

«¿Será capaz Dios de darnos comida en el desierto?

20 Está bien que haya golpeado la roca

e hiciera que de ella salieran ríos de agua,

pero, veamos si puede darnos también pan y carne».

21 Cuando el SEÑOR escuchó eso,

su enojo se encendió contra Jacob;

su ira se acrecentó contra Israel

22 porque ellos no confiaron en Dios,

porque no creyeron que él podía salvarlos.

23 Así y todo, él dio mandamiento a los cielos,

abriendo sus compuertas,

24 e hizo que de él lloviera maná para que el pueblo comiera;

les dio pan del cielo.

25 Los mortales comieron pan de los ángeles.

Dios les envió comida abundante.

26 Luego, Dios hizo que soplara en el cielo un fuerte viento del oriente

y sacó el viento del sur.

27 Hizo que sobre ellos lloviera carne;

llovieron pájaros como la arena del mar.

28 Dios hizo que cayeran en medio del campamento,

alrededor de las carpas.

29 Ellos comieron hasta quedar más que satisfechos,

y así él les cumplió su capricho.

30 Pero cuando todavía no acababan de hartarse,

y con la comida todavía en su boca,

31 Dios se enojó con ellos y mató a los más fuertes.

Hizo que murieran hasta los más jóvenes y saludables.

32 Pero a pesar de eso, ellos seguían pecando

y no creían que Dios puede hacer lo imposible.

33 Entonces, Dios hizo que su vida acabara

como un suspiro y con mucho sufrimiento.

34 Cuando Dios mataba a unos,

los otros corrían a él en busca de ayuda;

ansiosos regresaban a Dios.

35 Recordaban que Dios era su roca,

que el Dios Altísimo era el que los rescataba.

36 Pero trataban de ganar su favor hablando bien de Dios;

pero todo lo que salía de su boca era pura mentira.

37 Su corazón no era sincero;

no fueron leales a su pacto.

38 Pero Dios tuvo misericordia de ellos,

les perdonó sus pecados y no los destruyó.

Una y otra vez, Dios contuvo su ira;

no permitió que se apoderara de él.

39 Dios se acordó de que ellos eran tan sólo seres humanos,

como el viento que sopla y se va para no volver.

40 Esa gente se rebeló muchas veces contra Dios en el desierto,

le dieron mucha tristeza.

41 Pusieron a prueba una y otra vez la paciencia de Dios;

afligían al Santo de Israel.

42 Se olvidaron de su poder,

de todas las veces que él los salvó del peligro.

43 Se olvidaron de las señales poderosas que él hizo en Egipto,

y de los milagros en los campos de Zoán.

44 Dios convirtió en sangre los ríos,

y los egipcios no pudieron beber de esa agua.

45 Dios envió miles de moscas que los picaban,

y ranas que los arruinaban.

46 Envió saltamontes a sus cultivos,

y langostas que acabaran con sus cosechas.

47 Destruyó sus viñas con granizo

y sus árboles con agua helada;

48 destruyó con granizo el ganado,

y con rayos sus rebaños.

49 Dio rienda suelta a su furia e indignación.

Quiso descargar su ira ardiente contra los egipcios,

y envió a sus ángeles destructores.

50 Dirigió toda su furia contra ellos

y no los salvó de la muerte,

sino que los hizo víctimas de la plaga.

51 Acabó con la vida de todos los hijos mayores de Egipto.

Hizo morir cada primer hijo de la familia de Cam+ 78:51 Cam Los egipcios eran descendientes de Cam. Ver Gn 10:6-10..

52 Entonces, él guió a Israel como un pastor;

llevó a su pueblo por el desierto como a un rebaño de ovejas.

53 Él guió a su pueblo con seguridad para que no tuvieran nada que temer,

pero ahogó a sus enemigos en el mar.

54 Llevó a su pueblo a su tierra santa,

al monte que él mismo conquistó con su poder.

55 Expulsó de esa tierra a otras naciones

y se la repartió por medida a su pueblo como posesión.

De esa manera estableció las carpas de las tribus de Israel.

56 Pero los israelitas siguieron rebelándose contra el Dios altísimo,

poniéndolo a prueba y desobedeciendo sus mandatos.

57 Los israelitas se voltearon como un bumerán y traicionaron a Dios;

cambiaron de parecer al igual que sus antepasados.

58 Despertaron su ira al construir altares para adorar a otros dioses.

Hicieran dar celos a Dios al hacer estatuas de dioses falsos.

59 Dios se enteró de eso y se enojó bastante

así que rechazó por completo a Israel.

60 Él abandonó el lugar de adoración que había en Siló+ 78:60 Siló Ver 1 S 4:10-11; Jer 7:17.,

que era su habitación entre los seres humanos.

61 Permitió que capturaran el símbolo de su poder;

dejó que el enemigo se apoderara del símbolo de su gloria.

62 Dejó que mataran a su pueblo con la espada.

Mostró toda su ira contra los que son su posesión.

63 Los jóvenes fueron consumidos por el fuego

y no hubo canciones de bodas para sus novias.

64 Los sacerdotes fueron muertos por la espada,

y sus viudas no pudieron hacer duelo por ellos.

65 Finalmente, nuestro Señor se levantó

como despertando de un sueño profundo.

Como soldado borracho salió gritando,

66 forzó al enemigo a retroceder.

Venció a sus enemigos,

causándoles para siempre profunda humillación.

67 Pero rechazó a la familia de José,

y no aceptó a la tribu de Efraín.

68 En lugar de ellos eligió a la tribu de Judá

y a su querido monte Sion.

69 Construyó su santuario en lo alto de ese monte,

y lo afirmó para siempre al igual que la tierra.

70 Dios eligió como su siervo a David,

y lo sacó de los rediles de ovejas.

71 Lo quitó de andar cuidando los rebaños

y le encargó ser pastor de su pueblo Jacob,

y de Israel, su posesión.

72 Y David cuidó y dirigió

con honestidad e inteligencia al pueblo de Dios.

79

SALMO

Dios no abandona a su pueblo

Canción de Asaf.

1 Dios mío, gente de otras naciones

ha invadido a tu pueblo.

Destruyeron tu templo sagrado

y dejaron a Jerusalén en ruinas.

2 Han dejado el cuerpo de tus siervos

como alimento para las aves del cielo;

el cuerpo de tus fieles seguidores

para que lo devoren las fieras.

3 La sangre de los muertos corría como agua por toda la ciudad de Jerusalén;

no hubo quien enterrara los cuerpos.

4 Ya somos un refrán para los países vecinos;

los que nos rodean se burlan y se ríen de nosotros.

5 SEÑOR, ¿hasta cuándo seguirás enojado con nosotros?

¿En tú ira ardiente seguirás castigándonos para siempre?

6 Muestra toda tu ira a las naciones que no te conocen,

que no adoran tu nombre.

7 Pues ellos fueron los que destruyeron a Jacob,

dejaron en ruinas al país.

8 No nos castigues por los pecados de nuestros antepasados.

Muéstranos tu compasión rápidamente,

porque estamos muy abatidos.

9 ¡Dios y Salvador nuestro, ayúdanos!

Por el prestigio de tu nombre, sálvanos;

por tu propio honor borra nuestros pecados.

10 No dejes que otros pueblos nos digan:

«¿Dónde está su Dios?»

Queremos ver cómo castigas

a los que derraman la sangre de tus siervos.

11 Escucha el lamento de los prisioneros.

Muestra todo tu poder y salva a los condenados a muerte.

12 Señor, haz que la vergüenza que ellos nos hicieron pasar

recaiga sobre ellos siete veces peor.

13 Nosotros somos tu pueblo, las ovejas de tu prado,

y por siempre te alabaremos.

De generación en generación

te cantaremos alabanzas.

80

SALMO

Ven a salvarnos

Al director. Al compás de la melodía «Los Lirios del Pacto». Canción de Asaf.

1 Pastor de Israel, escúchame.

Tú que guías al pueblo de José,

tú que estás sentado en un trono entre los querubines,

¡escúchanos!

Aparece

2 ante Efraín, Benjamín y Manasés.

Muestra tu poder,

y ven a salvarnos.

3 Dios mío, acéptanos de nuevo;

sé bueno con nosotros y sálvanos.

4 SEÑOR Dios Todopoderoso,

¿cuánto tiempo más vas a mostrar enojo ante la oración de tu pueblo?

5 Nos has dado lágrimas por comida;

lágrimas en abundancia por bebida.

6 Tú nos hiciste pasar vergüenza ante las naciones vecinas;

nuestros enemigos se ríen de nosotros.

7 Dios Todopoderoso, acéptanos de nuevo;

sé bueno con nosotros y sálvanos.

8 Sacaste una vid de Egipto;

expulsaste de esta tierra a las naciones que no te conocen y plantaste esa vid.

9 Limpiaste el terreno para la vid,

ella echó raíces y llenó la tierra.

10 Los montes se cubrieron con su sombra;

sus ramas cubrieron los cedros más altos.

11 Sus frutos se extendieron hasta el mar,

sus retoños llegaron hasta el río Éufrates.

12 ¿Por qué destruiste los muros que protegían tu viña?

Ahora todo el que pasa por allí se lleva la fruta;

13 la destruye el jabalí del bosque,

y los animales salvajes la devoran.

14 Dios Todopoderoso, regresa;

mira desde el cielo a esta vid y cuídala.

15 Es la vid que plantaste con tus propias manos,

el retoño que cultivaste para ti.

16 Tu vid fue quemada por el fuego como si fuera basura;

muéstrales lo enojado que estás y destrúyelos.

17 Pon de nuevo tu mano derecha sobre tu elegido;

al que una vez le diste fuerzas para servirte.

18 No nos alejaremos de ti,

déjanos vivir y alabaremos tu nombre.

19 SEÑOR Dios Todopoderoso,

acéptanos de nuevo;

sé bueno con nosotros y sálvanos.

81

SALMO

Canten alegres a Dios

Al director con la gitit. Canción de Asaf.

1 Canten alegres a Dios, nuestra fortaleza.

Den gritos de alegría al Dios de Jacob.

2 ¡Que suene la música!

Toquen la pandereta,

el arpa dulce y la lira.

3 Que toquen la trompeta+ 81:3 trompeta Textualmente sofar, una trompeta hecha de cuerno de cordero. cuando llegue la Luna Nueva;

y también cuando llegue la Luna Llena+ 81:3 Luna Llena A mediados del mes en el calendario hebreo. Muchas de las reuniones y días de fiesta comenzaban con la luna llena., el día de nuestra fiesta.

4 Es un mandamiento para Israel,

un decreto del Dios le dio a Jacob.

5 Fue una ley que Dios estableció a favor de José,

cuando el Dios de Jacob salió al encuentro de Egipto.

Escuché esto en un idioma que no conocía:

6 «Te quité la carga de los hombros,

tus manos se libraron de la canasta.

7 Estabas angustiado,

me llamaste y yo te liberé.

Escondido entre las nubes tormentosas,

yo respondí a su llamado;

te puse a prueba en las aguas de Meribá+ 81:7 Meribá Ver Éx 17:1-7.». Selah

8 «Pueblo mío, escucha mi advertencia;

Israel, ojalá me prestaras atención.

9 No adores a dioses extranjeros,

ni te inclines ante ningún dios,

de esos que tienen los demás.

10 Yo soy el SEÑOR tu Dios,

que te sacó de Egipto.

Abre tu boca y yo te alimentaré.

11 Pero mi pueblo no me escuchó,

Israel no me obedeció.

12 Así que dejé que hicieran lo que quisieran,

y vivieron como les dio la gana.

13 Si mi pueblo me escuchara,

y viviera como yo quiero,

14 yo derrotaría pronto a sus enemigos,

y castigaría a sus oponentes».

15 Los que odian al SEÑOR se rendirían

y serían castigados para siempre.

16 Dios alimentaría a su pueblo con la mejor comida.

La Roca les daría toda la miel que quisieran.

82

SALMO

La sentencia del Señor

Canción de alabanza de Asaf.

1 Dios preside la asamblea de los dioses+ 82:1 asamblea de los dioses Otras naciones creían que Dios y los otros dioses se reunían para decidir qué hacer con la gente en la tierra. Pero muchas veces a los reyes y líderes también se les llamaba «dioses». Así que este salmo puede ser la advertencia que Dios hace a los líderes de Israel.;

él dicta sentencia en medio de los dioses.

2 «¿Cuánto tiempo más seguirán defendiendo las injusticias

y colocándose del lado de los que no toman en cuenta a Dios? Selah

3 »Defiendan a los débiles y a los huérfanos,

háganles justicia al pobre y al necesitado.

4 Ayuden a los pobres e indefensos,

protéjanlos de la gente perversa.

5 »Ellos+ 82:5 Ellos Puede referirse a la gente pobre que no entiende lo que está pasando, o a los dioses que no entienden que están arruinando al mundo con su injusticia. no saben lo que está pasando,

no entienden.

Andan en la oscuridad

y mientras tanto el mundo se cae a su alrededor.

6 “Ustedes son dioses”, dije,

“son todos hijos del Dios Altísimo”.

7 Sin embargo, morirán al igual que todos los seres humanos,

como ha sucedido con otros líderes».

8 Dios mío, levántate y juzga a la tierra,

pues todas las naciones son propiedad tuya.

83

SALMO

No guardes silencio

Canción de Asaf.

1 ¡Dios mío, no te quedes callado!

No guardes silencio

ni permanezcas inactivo.

2 Tus enemigos están alborotados

y se rebelan en tu contra.

3 Hacen planes en contra de tu pueblo;

planean hacer el mal a quienes tú proteges.

4 Ellos dicen: «Destruyámoslos por completo,

que se olvide para siempre el nombre de Israel».

5 Toda esta gente se reunió para conspirar

y han hecho un pacto contra ti:

6 Edom, los ismaelitas,

Moab y los descendientes de Agar,

7 Biblos, Amón, Amalec,

los filisteos y los que viven en Tiro.

8 Hasta Asiria se unió a ellos

y les dio armas a los descendientes de Lot. Selah

9 Trátalos como trataste a Madián,

a Sísara y Jabín en el río Quisón.

10 Tú los destruiste en Endor

y sus cuerpos se pudrieron en el suelo.

11 Trata a sus nobles como trataste a Oreb y Zeb;

haz con todos sus líderes lo que hiciste con Zeba y Zalmuna,

12 que decían: «Vamos a apoderarnos

de los pastizales de Dios».

13 Haz, Dios mío, que se vayan como un cardo rodando con el viento;

que desaparezcan como paja que se lleva el viento.

14 Como el fuego destruye los bosques

e incendia las montañas,

15 persíguelos y asústalos con tus tormentas;

y llénalos de terror con tus tempestades.

16 SEÑOR, que se tengan que tapar la cara de vergüenza,

para que vengan a buscarte y adoren tu nombre.

17 Haz que esa gente se sienta completamente humillada;

llénalos de vergüenza y derrótalos.

18 Así sabrán que tú eres Dios,

que tu nombre es YAVÉ

y que sólo tú eres el Altísimo

sobre el mundo entero.

84

SALMO

El templo del Señor

Al director. Al compás de la gitit. Canción de la familia Coré.

1 ¡Qué hermoso es tu templo,

SEÑOR Todopoderoso!

2 Mi alma desea con ansia y emoción

estar en los patios de tu templo, SEÑOR.

Mi corazón canta de alegría;

al Dios vivo canta todo mi cuerpo.

3 SEÑOR Todopoderoso, mi Dios y Rey,

hasta los pájaros han encontrado un hogar en tu templo.

Hacen sus nidos cerca de tu altar

y allí tienen su cría.

4 Qué afortunado es el que vive en tu templo

porque siempre te está adorando. Selah

5 Qué afortunado es el que se apoya en ti,

el que sólo piensa en andar en tus caminos.

6 Cuando pasa por el valle de las Lágrimas,

lo convierte en un oasis bendecido por la lluvia temprana.

7 Viajan de pueblo en pueblo para llegar al monte Sion

y encontrarse con Dios.

8 SEÑOR Dios Todopoderoso, escucha mi oración;

Dios de Jacob, escúchame. Selah

9 Dios nuestro, protege a nuestro protector.

Sé bueno con tu rey elegido.

10 Un día en tu templo es mejor

que mil días en cualquier otro lugar.

Preferiría ser el portero de la casa de mi Dios

que vivir en la casa de un perverso.

11 El SEÑOR Dios brilla sobre nosotros y nos protege;+ 84:11 brilla […] protege Textualmente es sol y escudo.

nos bendice con bondad y gloria.

El SEÑOR no le niega ninguna bendición

al que vive con integridad.

12 SEÑOR Todopoderoso,

¡qué afortunados son los que confían en ti!

85

SALMO

Acéptanos de nuevo

Al director. Canción de la familia Coré.

1 SEÑOR, tú has sido bueno con tu tierra;

restauraste el bienestar del pueblo de Jacob.

2 Perdonaste la maldad de tu pueblo,

y cubriste todos sus pecados. Selah

3 Olvidaste entonces tu enojo,

y dejaste de estar disgustado con nosotros.

4 Dios y Salvador nuestro,

sálvanos una vez más ahora,

y acéptanos de nuevo.

5 ¿Vas a seguir enojado con nosotros de generación en generación?

¿Tu enojo no tendrá fin?

6 Por favor, vuelve a nosotros y danos vida de nuevo.

Haz que tu pueblo se sienta feliz de ser tuyo.

7 SEÑOR, muéstranos tu fiel amor

y sálvanos.

8 Yo prestaré atención a lo que dice el SEÑOR Dios.

Él hablará de paz para su pueblo, para sus fieles seguidores,

siempre y cuando no vuelvan a la vida sin sentido que vivían antes.

9 Él está listo para salvar a los que lo respetan

para que podamos vivir con honor+ 85:9 podamos vivir con honor o su gloria viva. en nuestra tierra.

10 Entonces el fiel amor de Dios se encontrará con los que le son leales.

La justicia y la paz los saludarán con un beso.

11 De la gente de la tierra brotará la verdad;

desde el cielo Dios les mostrará la justicia.

12 El SEÑOR nos dará mucho bien,

llenará la tierra de buenos frutos.

13 La justicia irá delante de Dios,

preparándole el camino.

86

SALMO

Me pongo en tus manos

Oración de David.

1 ¡SEÑOR, escúchame!

¡Responde a mi petición,

que soy pobre y necesitado!

2 Protege mi vida, porque te soy fiel.

Tú eres mi Dios, yo soy tu siervo;

confío en ti, sálvame.

3 Ten compasión de mí, Señor,

pues a toda hora pido tu ayuda.

4 Señor, pongo mi alma en tus manos;

llena mi vida de alegría, pues yo soy tu siervo.

5 Eres bueno y perdonas, Señor;

es abundante tu fiel amor para todos los que te piden ayuda.

6 SEÑOR, escucha mi oración,

presta atención porque te pido compasión.

7 Yo acudo a ti cuando estoy en problemas,

porque sé que me responderás.

8 No hay ningún dios como tú, Señor;

nadie puede hacer lo que tú haces.

9 Tú creaste a todos los seres humanos, Señor.

Ellos vendrán a inclinarse ante ti

y adorarán tu nombre.

10 ¡Tú eres grandioso y haces maravillas!

Tú y sólo tú eres Dios.

11 SEÑOR, enséñame tu camino,

quiero vivir según tus enseñanzas.

Haz que me consagre a ti de todo corazón,

para que te pueda honrar como es debido.

12 Señor mi Dios, yo te alabo de todo corazón;

adoraré tu nombre por siempre.

13 El fiel amor que me tienes es muy grande;

me has rescatado del lugar de los muertos.

14 Gente arrogante me ataca, Dios mío;

una pandilla de violentos busca matarme.

Ellos no te tienen ningún respeto.

15 Señor, tú eres un Dios compasivo y bondadoso,

un Dios que no se enoja con facilidad;

lleno de fiel amor y fidelidad.

16 Así que escúchame y ten compasión de mí.

Soy siervo e hijo de una sierva tuya,

muéstrame tu poder y sálvame.

17 Dame una señal de tu favor.

Haz que mis enemigos la vean y se sientan avergonzados.

Tú, SEÑOR, has sido mi ayuda y consuelo.

87

SALMO

Dios ama a Jerusalén

Canción de la familia Coré. Canto.

1 Dios echó los cimientos de su ciudad

en las montañas sagradas.

2 El SEÑOR ama las puertas de la ciudad de Sion

más que a cualquier otra población de Israel.

3 Ciudad de Dios,

la gente cuenta maravillas de ti. Selah

4 Dice Dios: «Algunos de mi pueblo viven en Egipto+ 87:4 Egipto Textualmente Rahab. Este nombre significa Dragón y era muy popular en Egipto. y Babilonia,

en Filistea, Tiro, y hasta en Etiopía».

5 Pero en cuanto a Sion dice:

«Yo conozco a cada uno que nació allí».

Es la ciudad construida por Dios Altísimo.

6 El SEÑOR escribirá en el registro de las naciones:

«Este nació en Sion». Selah

7 El pueblo de Dios cantará y bailará diciendo:

«Todas mis raíces están en ti».

88

SALMO

Ayúdame, Señor

Canto. Canción de la familia Coré. Al director. Acerca de una penosa enfermedad. Poema de Hemán el ezraíta.

1 SEÑOR Dios, tú eres mi Salvador;

pido tu ayuda día y noche.

2 Presta atención a mi oración;

por compasión, escucha mis peticiones.

3 ¡Ya basta! He sufrido demasiado.

Estoy listo para morir.

4 Ya prácticamente me dan por muerto,

soy como el que ya no tiene aliento.

5 Búscame entre los muertos,

entre los que yacen en el sepulcro.

Ya soy como uno de los muertos de los que ya te olvidaste,

alejados de ti y de tu cuidado.

6 Me has echado en el hoyo más profundo;

me metiste en la oscuridad de los abismos.

7 Tu ira se siente como algo pesado que me aplasta;

una y otra vez se viene en mi contra como las olas del mar. Selah

8 Me has dejado sin ninguno de mis amigos;

has hecho que sea un indeseable para ellos.

Estoy como encerrado y sin salida;

9 mis ojos me duelen de tanto llorar.

SEÑOR, oro a ti todos los días;

hacia ti levanto mis manos.

10 ¿Acaso haces tú milagros a los muertos?

¿Es que se levantan los muertos para alabarte? Selah

11 ¿Se hablará en las tumbas de tu fiel amor?

¿O de tu lealtad en el mundo de los muertos+ 88:11 el mundo de los muertos o El Abadón. Palabra hebrea que significa destrucción. Ver Ap 9:11.?

12 ¿Es que en las tinieblas se reconocen tus maravillas?

¿O tu fiel amor en la tierra del olvido?

13 SEÑOR, te pido que me ayudes;

oro a ti muy temprano cada mañana.

14 SEÑOR, ¿por qué me abandonas?

¿Por qué te niegas a escucharme?

15 Desde joven he sufrido mucho;

he estado muy cerca de la muerte.

Me has hecho sufrir terriblemente,

ya no puedo más.

16 Has descargado tu ira sobre mí,

estoy acabado.

17 Siempre he estado rodeado de dolor,

como en una inundación.

18 Me has separado de mis amigos y de mis seres queridos;

y ahora mi amigo más íntimo es la oscuridad.

89

SALMO

Nadie como el Señor

Poema de Etán el ezraíta.

1 Entonaré siempre canciones que hablen del fiel amor del SEÑOR.

Daré a conocer tu fidelidad de generación en generación.

2 He dicho: «Los cielos muestran eternamente tu fiel amor,

por medio de ellos demuestras tu fidelidad».

3 Dios dijo: «Hice un pacto con mi rey elegido,

le hice una promesa a mi siervo David.

4 David, yo haré que tu dinastía se prolongue por siempre,

que tu reino continúe de generación en generación». Selah

5 SEÑOR, los cielos te alabarán por tus maravillas.

En la asamblea de los santos ángeles se alaba tu fidelidad.

6 Nadie en el cielo es igual al SEÑOR;

ningún dios puede compararse a ti, SEÑOR.

7 Se teme a Dios en la asamblea de los santos ángeles;

él es más grande y asombroso que cualquiera de los que lo rodean.

8 SEÑOR Dios Todopoderoso,

no hay nadie como tú, SEÑOR,

lleno de poder y fidelidad.

9 Tú controlas el poderoso mar

y calmas las fuertes olas.

10 Tú venciste a Rahab;

con tu poder desparramaste a tus enemigos.

11 Todo lo que hay en el cielo y en la tierra te pertenece;

estableciste el mundo y todo lo que hay en él.

12 Tú creaste el norte y el sur.

El monte Tabor y el monte Hermón alaban tu nombre.

13 Tu brazo es poderoso, tu diestra es fuerte;

tu mano muestra la victoria.

14 Tu reino está construido sobre la verdad y la justicia.

El fiel amor y la lealtad marchan delante de ti.

15 Qué afortunados son, SEÑOR,

los que saben alabarte con alegría.

Ellos andan a la luz de tu presencia.

16 Tu nombre los hace felices,

alaban tu justicia.

17 Tú eres su fuerza asombrosa,

su fortaleza viene de ti.

18 SEÑOR, tú eres nuestro escudo.

Nuestro Rey es el Santísimo de Israel.

19 Les dijiste a tus seguidores en una visión:

«Yo elegí a un valiente de entre la multitud

y lo hice importante.

20 Encontré a mi siervo David

y lo ungí con mi aceite sagrado.

21 Mi mano lo apoya,

y lo fortalezco con mi brazo poderoso.

22 El enemigo no vencerá al rey elegido;

los perversos no podrán derrotarlo.

23 Ante sus ojos destruiré a sus enemigos;

acabaré con los que lo odian.

24 Él contará con mi fiel amor

y siempre le daré la victoria.

25 Le daré dominio sobre el mar

y control sobre los ríos.+ 89:25 Ver Mr 5:40; Sal 65:7; 93:4; 107:28-29; Gn 1:6.

26 Él me dirá: “Tú eres mi Padre, mi Dios

y la roca que me salva”.

27 Yo lo convertiré en mi hijo mayor,

será el rey más grande de la tierra.

28 Le daré mi fiel amor por siempre

y mi pacto con él nunca acabará.

29 Su dinastía siempre existirá

y mientras haya cielo, su reino permanecerá.

30 »Aunque sus hijos se olviden de mi ley

y me desobedezcan,

31 aunque se olviden de mis enseñanzas

y no obedezcan mis mandamientos,

32 aunque tenga que castigarlos fuertemente por sus faltas,

y les tenga que mandar una plaga por sus pecados,

33 nunca dejaré de mostrarle mi fiel amor.

Nunca lo traicionaré,

34 ni romperé el pacto que hice con él,

nunca cambiaré lo que prometí.

35 Por mi santidad, le prometí a David

que nunca le mentiría.

36 Su dinastía seguirá extendiéndose por siempre;

su reino durará mientras exista el sol.

37 Continuará por siempre mientras haya luna.

Los cielos son la prueba de nuestro pacto,

el cual es totalmente confiable». Selah

38 Pero tú te enojaste con tu rey elegido;

lo rechazaste y lo abandonaste.

39 Desechaste el pacto que habías hecho,

y echaste por el suelo la corona del rey.

40 Derribaste la muralla que protegía la ciudad del rey,

destruiste todas sus murallas.

41 La gente que pasa por allí lo saquea,

sus vecinos se burlan de él.

42 Tú apoyaste a sus enemigos

e hiciste alegrarse a sus adversarios.

43 Le has quitado el filo a su espada

y no lo ayudaste en la batalla.

44 No le permitiste ganar,

destruiste su trono y lo derribaste.

45 Acortaste los días de su juventud,

y lo llenaste de vergüenza. Selah

46 SEÑOR, ¿cuánto tiempo más nos seguirás ignorando?

¿Seguirás para siempre mostrándonos tu ardiente enojo?

47 Recuerda lo frágil que soy;

nos creaste para vivir una vida corta y luego morir.

48 ¿Qué hombre hay que viva eternamente?

¿Escapará de la muerte? Selah

49 ¿A dónde se fue, Señor, tu fiel amor?

Ese que en tu fidelidad le prometiste a David.

50 Recuerda, Señor, que se burlan de tus siervos.

Llevo en mi pecho los insultos de muchas naciones;

51 con los que nos ofenden tus enemigos, SEÑOR;

así ofenden a tu elegido a cada paso.

52 ¡Bendito sea el SEÑOR por siempre!

Así sea, así sea.

90

SALMO

Libro 4

(Salmos 90-106)

La vida es corta, Dios es eterno

Oración de Moisés, hombre de Dios.

1 Señor mío, tú has sido nuestro refugio

de generación en generación.

2 Tú ya eras Dios aun antes que las montañas se formaran

y que crearas la tierra y el mundo.

Tú eras y siempre serás Dios.

3 Tú traes a los seres humanos al mundo

y los conviertes en polvo de nuevo.

4 Para ti, mil años son como un día que ya se va,

como unas horas que pasan en la noche.

5 Siembras a los seres humanos cada año,

de mañana brotan como la hierba.

6 La hierba crece en la mañana

y por la tarde se seca y muere.

7 Tu furia nos consume;

tu enojo nos llena de miedo.

8 Tú conoces todas nuestras faltas,

la luz de tu rostro las revela;

ves claramente los pecados que tratamos de esconder.

9 Tu furia puede acabar con nuestra vida;

eres capaz de hacer que nuestra vida se desvanezca como un suspiro.

10 Podemos llegar a vivir 70 años,

hasta 80 si gozamos de buena salud.

Vivimos trabajando duro y sufriendo,

y de repente, nuestra vida termina y volamos.

11 Dios mío, nadie conoce la fuerza de tu furia,

¿será igual al temor que tú inspiras?

12 Haznos entender que la vida es corta,

para así vivirla con sabiduría.

13 SEÑOR, ¿cuándo volverás a estar con nosotros?

Sé bueno con tus siervos.

14 Llénanos de tu fiel amor cada mañana

y nosotros siempre nos alegraremos y cantaremos.

15 Danos tantos años de alegría,

así como nos diste de aflicción.

16 Deja que tus siervos vean las maravillas que tú puedes hacer por ellos.

Y permite que sus hijos vean tu gloria.

17 Que nuestro Dios y Señor sea bueno con nosotros;

que nos envíe ayuda.

Sí, ayúdanos en lo que hacemos.

91

SALMO

No te pasará nada

1 El que habita a la sombra del Altísimo,

se acoge a la protección del Todopoderoso.

2 Yo le digo al SEÑOR: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza.

Dios mío, confío en ti».

3 Dios te salvará de los peligros escondidos

y de las enfermedades peligrosas,

4 pues te protegerá con sus alas

y bajo ellas hallarás refugio.

Su fidelidad será tu escudo

y tu muralla protectora.

5 No te atemorizará el peligro de la noche,

ni las flechas que se lanzan en el día;

6 tampoco la plaga que anda en la oscuridad,

ni el destructor que llega a plena luz del día.+ 91:6 La tradición rabínica, LXX y Siríaca parecen indicar que los versículos 5-6 son una referencia al ataque del demonio.

7 Mil caerán muertos a tu izquierda

y 10 000 a tu derecha,

pero a ti no te sucederá nada.

8 Sólo fíjate y verás

que los perversos recibirán su merecido.

9 Porque tú confiaste en el SEÑOR

e hiciste que el Altísimo fuera tu protección.

10 Nada malo te sucederá,

no ocurrirá ningún desastre en tu casa;

11 porque él dará orden a sus ángeles

para que te protejan a dondequiera que vayas.

12 Ellos te levantarán con sus manos

para que ninguna piedra te lastime el pie.

13 Pisotearás leones y serpientes venenosas;

triunfarás sobre cachorros de león y monstruos+ 91:13 monstruos o dragones. Ver 74:13..

14 «Yo lo salvaré, porque me ama;

lo protegeré, porque reconoce mi nombre.

15 Me llamará y yo le responderé;

estaré con él cuando se encuentre en dificultades;

lo rescataré y haré que le rindan honores.

16 Haré que disfrute de una larga vida

y le mostraré mi salvación».

92

SALMO

Qué maravillosas son tus obras

Canción de alabanza para el día de descanso.

1 SEÑOR, qué bueno es agradecerte

y entonarte canciones de alabanza, Dios Altísimo;

2 proclamar por la mañana tu fiel amor

y por la noche tu lealtad,

3 al son del arpa, la cítara,

la flauta y la lira.

4 SEÑOR, tus obras me ponen alegre,

gritaré de gozo por lo que has hecho con tus manos.

5 SEÑOR, qué maravillosas son tus obras,

qué profundos tus pensamientos.

6 Los perversos no entienden tus planes,

son tan tontos que no pueden entender.

7 Aunque los perversos broten como la hierba,

y de momento florezcan,

todos los que hacen el mal sufrirán la destrucción eterna.

8 Pero tú, SEÑOR serás adorado por siempre.

9 ¡Tus enemigos, oh SEÑOR,

tus enemigos serán destruidos!

Serán desparramados los que hacen el mal.

10 Pero a mí me das fuerzas como de un toro salvaje;

rociaste aceite fresco sobre mi cabeza.

11 Veré la derrota de mis enemigos.

Oiré los gritos de angustia de esos perversos que se levantaron en mi contra.

12 El justo florecerá como la palmera;

crecerá como árbol fino.

13 Son como árboles plantados en el templo del SEÑOR

que dan hermosos frutos en el patio de nuestro Dios.

14 Aunque estén viejos, seguirán dando frutos

como si fueran árboles jóvenes y fuertes.

15 Ellos están allí para demostrarle a todo el mundo que el SEÑOR es justo.

Él es mi roca y no comete ninguna injusticia.

93

SALMO

El Señor reina

1 El SEÑOR reina,

se viste de majestad;

el SEÑOR se viste,

se pone el poder como cinturón.

El mundo está bien firme,

no será removido.

2 Tu reino ha existido siempre;

tú existes desde la eternidad.

3 Se levantaron los ríos, SEÑOR,

hacen gran estruendo.

Alzan sus olas rugientes,

4 pero tú, SEÑOR, reinando desde el cielo,

eres más poderoso que las fuertes olas

y que el estruendo de las aguas.

5 Se puede confiar en lo que tú declaras,+ 93:5 Se puede […] declaras o Tus enseñanzas continuarán por siempre.

lo que tú siempre dijiste en cuanto a tu casa, tu hogar santo, SEÑOR.

94

SALMO

El Señor juzga al mundo

1 SEÑOR, tú eres el Dios que ejecutas la venganza.

Brilla, ¡Dios de venganza!

2 ¡Levántate Juez de la tierra,

y dale su merecido a los orgullosos!

3 ¿Hasta cuándo, SEÑOR,

seguirán tan tranquilos los perversos?

4 ¿Hasta cuándo seguirán todos esos criminales

festejando y celebrando el mal que hacen?

5 SEÑOR, ellos le hacen daño a tu pueblo;

hacen sufrir a tu gente.

6 Matan a las viudas y a los inmigrantes;

asesinan a los huérfanos.

7 Dicen que el SEÑOR no se da cuenta del mal que hacen,

que el Dios de Jacob no se entera de lo que sucede.

8 ¡Entiendan, insensatos!

¿Cuándo aprenderán su lección, tontos?

9 El que hizo los oídos,

¿no oirá los planes de ustedes?

El que hizo los ojos,

¿no verá lo que ustedes hacen?

10 Así y todo, ¿los perversos todavía creen

que no serán castigados?

11 El SEÑOR sabe lo que la gente piensa,

sabe que los seres humanos son como un soplo del viento.

12 Afortunado el que tú corriges, SEÑOR;

aquel a quien le enseñas la manera correcta de vivir,

13 para que permanezca tranquilo cuando lleguen los días malos,

mientras que al perverso se le cava una tumba.

14 El SEÑOR no abandonará a su pueblo;

no dejará abandonada su posesión.

15 Los juicios volverán a basarse en la justicia,

y la gente honesta los apoyará.

16 ¿Quién me ayudó a luchar contra los perversos?

¿Quién estuvo a mi lado para luchar contra los que hacen el mal?

17 Si el SEÑOR no me hubiera ayudado,

habría sido destruido.

18 Aunque yo dije: «Resbalan mis pies»,

tu fiel amor, SEÑOR, vino a ayudarme.

19 Yo estaba muy preocupado e intranquilo,

pero tú me consolaste y me llenaste de alegría.

20 Dios mío, tú no eres cómplice de jueces corruptos,

que usan la ley para hacerles daño a los demás,

21 que se unen para quitarle la vida al justo,

y condenan a muerte al inocente.

22 Pero el SEÑOR es mi fortaleza,

mi Dios y la roca que me protege.

23 Él los castigará por todo el mal que han hecho,

los destruirá por su maldad;

el SEÑOR nuestro Dios acabará con ellos.

95

SALMO

Cantemos con alegría

1 ¡Vengan, cantemos con alegría al SEÑOR!

Alabemos a nuestra roca, al que nos salva.

2 Vayamos a su encuentro con canciones de agradecimiento;

démosle honra con alegres canciones de alabanza.

3 Porque el SEÑOR es gran Dios,

el gran Rey que gobierna a todos los dioses.

4 Las profundidades de la tierra

y las alturas de los montes le pertenecen.

5 El mar le pertenece, pues él lo creó;

hizo la tierra con sus propias manos.

6 Vengan, postrémonos, inclinémonos;

arrodillémonos ante el SEÑOR, nuestro Creador.

7 Él es nuestro Dios,

y nosotros somos el pueblo de su prado,

el rebaño que él cuida.

Si oyen hoy su voz, escuchen:

8 «No sean tercos como lo fueron

en Meribá y en Masá,+ 95:8 Meribá, Masá Ver Éx 17:1-7. en el desierto,

9 cuando sus antepasados me pusieron a prueba.

Lo hicieron, aunque habían visto mis obras.

10 Estuve disgustado con esa generación por 40 años.

De ellos dije: “Son un pueblo que no es leal.

No tiene en cuenta los caminos que trazo con mis enseñanzas”.

11 Así que me enojé con ellos

y juré que nunca entrarían al lugar de mi reposo».

96

SALMO

Que todo el mundo cante al Señor

1 Canten al SEÑOR una nueva canción;

que todo el mundo cante al SEÑOR.

2 Canten al SEÑOR, bendigan su nombre;

anuncien todos los días las buenas noticias de que él nos da la victoria.

3 Cuenten entre las naciones acerca de su gloria;

cuéntenles a todos los pueblos las maravillas de Dios.

4 El SEÑOR es grande y digno de alabanza;

es más temible que todos los dioses.

5 Los dioses de otras naciones no son sino ídolos;

en cambio, el SEÑOR hizo el cielo.

6 Hay esplendor y majestad ante su presencia;

poder y belleza en su templo santo.

7 Familias de las naciones, alaben al SEÑOR;

den la gloria y el poder al SEÑOR.

8 Alaben el nombre del SEÑOR;

lleven ofrendas al templo.

9 Alaben al SEÑOR en su hermoso templo;

que toda la tierra tiemble delante de él.

10 Anuncien a las naciones: «¡El SEÑOR es Rey!»

Él estableció el mundo, no será removido.

El SEÑOR juzgará a los pueblos con imparcialidad.

11 Que el cielo se alegre;

que la tierra se ponga contenta;

que el mar y todo lo que hay en él griten de alegría;

12 que estén felices los campos y todo lo que crece en ellos;

que los árboles del bosque canten de alegría.

13 Que todo el mundo esté feliz

porque el SEÑOR viene a gobernar+ 96:13 gobernar o juzgar. Igual en 98:9. el mundo.

Él gobernará al mundo con justicia

y las naciones con verdad.

97

SALMO

El Señor gobierna

1 El SEÑOR es rey, alégrese la tierra;

alégrense las orillas remotas.

2 Nubes espesas y oscuras lo rodean;

la justicia y el derecho son la base de su reino.

3 Delante de él avanza un fuego,

y destruye a sus enemigos.

4 Su luz se ve en el cielo

y tiembla la tierra al verla.

5 Las montañas se derriten como cera ante la presencia del SEÑOR,

el dueño de toda la tierra.

6 Los cielos hablan de sus decisiones justas;

todas las naciones ven su gloria.

7 Quedan en ridículo los que adoran ídolos,

los que se enorgullecen de ellos.

¡Inclínense ante él todos los dioses!

8 Sion, escucha y alégrate;

ciudades de Judá, siéntanse felices,

porque el SEÑOR toma decisiones sabias.

9 SEÑOR Altísimo, tú eres en verdad quien gobierna la tierra;

tú estás por encima de todos los dioses.

10 Ustedes, los que aman al SEÑOR, odien el mal.

Él protege la vida de su pueblo fiel,

y los libra del poder de los perversos.

11 La luz brilla para el justo

y la alegría sobre la gente honesta.

12 Justos, alégrense en el SEÑOR

y alaben su santo nombre.

98

SALMO

Toquen canciones al Señor

Canción.

1 Canten una nueva canción al SEÑOR,

porque él ha hecho maravillas.

Su mano derecha le dio la victoria,

su santo poder lo hizo.

2 El SEÑOR ha mostrado su poder para salvar;

ante los ojos de las naciones reveló que lo que él hace es justo.

3 Dios se acordó de su fiel amor

y de su lealtad para con el pueblo de Israel.

La gente de tierras lejanas vio

lo que hizo Dios para salvarnos.

4 Que todo el mundo cante con alegría al SEÑOR;

que entonen canciones alegres y toquen alegres cantos.

5 Canten alabanzas al SEÑOR al son del arpa;

al son del arpa y con bellas melodías.

6 Canten con alegría al SEÑOR, nuestro Rey,

al son de trompetas y clarines.

7 Que brame el mar y todo lo que hay en ellos;

el mundo y todos los que lo habitan.

8 Que los ríos aplaudan;

que todas las montañas juntas festejen con cantos.

9 Cántenle al SEÑOR,

porque él viene a juzgar el mundo.

Él gobernará al mundo con justicia,

a los pueblos con imparcialidad.

99

SALMO

Rey poderoso

1 El SEÑOR es el Rey,

que todas las naciones tiemblen de miedo.

Él tiene su trono sobre los ángeles querubines,

la tierra se mueve.

2 El SEÑOR de Sion es grandioso;

está por encima de todos los seres humanos.

3 Que todos alaben su nombre grande y asombroso,

porque Dios es santo.

4 Oh, Rey poderoso, tú amas la justicia;

tú fuiste quien estableciste la igualdad.

Has hecho justicia

y obrado con rectitud con Jacob.

5 Alaben al SEÑOR nuestro Dios

y póstrense ante el estrado de sus pies;

¡Él es santo!

6 Moisés y Aarón estaban entre sus sacerdotes,

y Samuel entre los que oraban a Dios.

Ellos llamaban al SEÑOR

y él les respondía.

7 Dios les habló desde la columna de nube;

ellos cumplieron las leyes y obedecieron sus órdenes.

8 SEÑOR Dios nuestro, tú les respondiste.

Fuiste para ellos un Dios que perdona,

aunque también castigaste sus malas acciones.

9 Alaben al SEÑOR nuestro Dios;

póstrense ante su santo monte,

porque el SEÑOR nuestro Dios es santo.

100

SALMO

Canten alegres al Señor

Canción de agradecimiento.

1 Canten alegres al SEÑOR,

habitantes de toda la tierra.

2 Adoren con alegría al SEÑOR;

vengan a él con canciones alegres.

3 Reconozcan que el SEÑOR es Dios;

él nos creó y le pertenecemos.

Nosotros somos su pueblo,

las ovejas que él mismo cuida.

4 Entren por sus puertas con canciones de agradecimiento,

y a sus patios con canciones de alabanza.

Agradézcanle y alaben su nombre.

5 Porque el SEÑOR es bueno;

su fiel amor es para siempre,

de generación en generación.

101

SALMO

No haré nada malo

Canción de David.

1 Cantaré al fiel amor y a la justicia;

quiero cantarte a ti SEÑOR.

2 Estudiaré cómo vivir una vida pura,

¿cuándo vendrás a mí?

Viviré honestamente

aun dentro de mi propio hogar.

3 No contemplaré con mis ojos lo vergonzoso+ 101:3 lo vergonzoso o ningún ídolo.;

detesto a la gente que lo hace.

¡Yo no lo haré!

4 No tomaré parte en nada deshonesto;

no haré nada malo.

5 Le pediré que se calle al que hable mal a espaldas de otro.

No me siento a comer con el de mirada altanera

y que se cree mejor que los demás.

6 Miraré con agrado a la gente leal.

La invitaré a vivir junto a mí;

sólo gente honesta estará a mi servicio.

7 No entrará a mi casa el que hace fraude;

ningún mentiroso permanecerá en mi presencia.

8 Diariamente haré callar a todos los perversos de estas tierras.

Expulsaré de la ciudad del SEÑOR a todos los delincuentes.

102

SALMO

La tristeza es mi alimento

Oración de un afligido que desfallece y busca desahogarse con el SEÑOR.

1 SEÑOR, escucha mi oración,

escucha mi grito pidiéndote ayuda.

2 No te apartes de mí

cuando estoy angustiado.

Escúchame,

respóndeme pronto cuando ruego tu ayuda.

3 Es que mi vida ha pasado como el humo;

no soy más que unos huesos quemándose en un horno.

4 Ha decaído mi ánimo como la hierba marchita;

hasta me olvido de comer.

5 Tengo la piel pegada a los huesos

de tanto llorar.

6 Parezco una lechuza en el desierto;

un búho entre las ruinas.

7 No puedo dormir,

soy como un ave solitaria en el tejado.

8 Mis enemigos me insultan todo el día;

se burlan y usan mi nombre para maldecir.

9 Mi único alimento es la tristeza+ 102:9 tristeza Textualmente ceniza.;

mis lágrimas se mezclan con mi bebida.

10 Debido a tu ira y a tu enojo

me levantaste y luego me derribaste.

11 Mi vida se desvanece como una sombra;

voy marchitándome como la hierba.

12 Pero tú permanecerás para siempre, SEÑOR;

tu nombre se recordará de generación en generación.

13 Tú te levantarás y le darás consuelo a Sion,

ya es tiempo de que tengas compasión de ella.

14 Tus siervos les tienen cariño a sus piedras

y sienten compasión aún del polvo de sus ruinas.

15 Las naciones respetarán el nombre del SEÑOR

y todos los reyes de la tierra tendrán miedo cuando muestres tu gloria.

16 El SEÑOR reconstruirá la ciudad de Sion;

la gente verá su gloria de nuevo.

17 Dios responderá las oraciones de los sobrevivientes;

escuchará sus ruegos.

18 Escriban esto para que lo sepan las generaciones que no han nacido

y para que en el futuro ellas alaben al SEÑOR.

19 El SEÑOR miró desde su santuario en el cielo;

se asomó a la tierra,

20 para escuchar las oraciones del prisionero,

para liberar a los condenados a muerte;

21 para que en Sion se proclame el nombre del SEÑOR,

y lo alaben en Jerusalén

22 cuando las naciones y los reinos

se reúnan para adorar al SEÑOR.

23 Él me ha dejado sin fuerzas en la mitad del camino;

ha acortado mi vida.

24 Entonces dije: «Dios mío, no me dejes morir a la mitad de mi vida;

tú vives de generación en generación.

25 Hace mucho tiempo, tú creaste el mundo;

hiciste el cielo con tus propias manos.

26 La tierra y el cielo se acabarán,

pero tú vivirás por siempre.

La tierra y el cielo se desgastarán,

como se desgasta la ropa.

Y como se tira la ropa vieja,

tú reemplazarás el cielo y la tierra;

serán cambiados por completo.

27 Pero tú, Dios, nunca cambias;

vivirás por siempre.

28 Somos tus siervos,

nuestros hijos vivirán seguros aquí,

y los hijos de nuestros hijos

vivirán en tu presencia».

103

SALMO

Alaba al Señor

Canción de David.

1 Alma mía, alaba al SEÑOR;

que todo mi ser alabe su santo nombre.

2 Alma mía, alaba al SEÑOR

y no olvides ninguno de sus beneficios.

3 Dios perdona todos mis pecados

y sana todas mis enfermedades.

4 Él salva mi vida de la muerte;

me corona de fiel amor y compasión.

5 Me bendice en abundancia,

me rejuvenece como el águila cuando muda el plumaje.

6 El SEÑOR es justo y hace justicia

a quienes se les ha hecho daño.

7 Dios dio sus enseñanzas a Moisés,

y le mostró a la gente de Israel las maravillas que él puede hacer.

8 El SEÑOR es compasivo y misericordioso,

es paciente y abunda en fiel amor.

9 No acusará para siempre,

ni nos guarda rencor todo el tiempo.

10 No nos ha dado el castigo que merecen nuestros pecados;

ni nos trata conforme a nuestras maldades.

11 El fiel amor que Dios les tiene a los que lo respetan

es tan inmenso como el cielo sobre la tierra.

12 Dios se ha llevado nuestros pecados tan lejos de nosotros

como lejos están el oriente y el occidente.

13 El SEÑOR es tan bueno con los que lo respetan

como un padre con sus hijos.

14 Dios sabe todo de nosotros;

sabe que estamos hechos de polvo.

15 La vida del ser humano es como la hierba,

florece como la flor del campo,

16 apenas el viento sopla con fuerza, muere,

y ya nadie sabe ni siquiera en dónde estaba.

17 Pero el fiel amor del SEÑOR hacia quienes lo respetan,

siempre ha existido y seguirá existiendo.

Su justicia es de generación en generación

18 con la gente que sigue sus enseñanzas

y no se olvida de obedecer sus mandamientos.

19 El SEÑOR ha colocado su trono en el cielo;

y desde allí su reino lo controla todo.

20 Alaben al SEÑOR, ustedes sus ángeles,

soldados poderosos que lo obedecen,

que escuchan a Dios y obedecen sus órdenes.

21 Alaben al SEÑOR todos sus ejércitos+ 103:21 ejércitos Esta palabra puede significar ejércitos, ángeles o estrellas y planetas. Esta palabra hace parte del nombre que se traduce Señor Todopoderoso y muestra que Dios controla todos los poderes del universo.,

siervos que cumplen la voluntad de Dios.

22 Alabe al SEÑOR toda la creación,

en todos los lugares de su dominio.

¡Alma mía, alaba al SEÑOR!

104

SALMO

¡Qué grande eres!

1 ¡Alma mía, alaba al SEÑOR!

SEÑOR mi Dios, qué grande eres;

te vistes de gloria y honor.

2 Estás envuelto de luz como con un manto;

extiendes los cielos sobre la tierra como si fueran un velo.

3 Tú construiste tu hogar por encima de los cielos+ 104:3 por encima de los cielos Textualmente sobre el agua. Esta es una imagen del mundo similar a la que presenta Génesis 1. Allí el cielo es como una vasija llena de agua que se vertió sobre la tierra. Había agua bajo la vasija y por encima de ella.;

usas las oscuras nubes como carruaje

y cruzas el cielo con las alas del viento.

4 Hiciste de los vientos tus ángeles+ 104:4 Hiciste de los vientos tus ángeles o Tú creaste tus espíritus mensajeros.;

y de las llamas de fuego tus siervos.

5 Tú pusiste la tierra sobre una base sólida,

y jamás será removida.

6 La cubriste con el mar como si fuera un vestido,

y el agua cubrió todas las montañas.

7 Pero retaste las aguas y salieron huyendo;

tu boca emitió trueno y se fueron corriendo.

8 El agua corrió hacia abajo desde las montañas, llegó a los valles

y luego al lugar que le habías asignado.

9 Tú pusiste los límites de los mares

para que el agua nunca volviera a cubrir la tierra.

10 Tú haces que el agua fluya de los manantiales hasta los ríos;

que baje desde las montañas.

11 Las corrientes de agua alimentan a los animales del campo;

todos los animalitos se acercan a ellas para beber.

12 Las aves se acercan a los manantiales

y cantan en las ramas de los árboles.

13 Dios riega las montañas desde su hogar en lo alto,

con el fruto de sus obras la tierra se sacia.

14 Hace crecer la hierba para que se alimenten los animales,

y las plantas que el ser humano cultiva,

para obtener su alimento de lo que produce la tierra:

15 el vino que alegra el ánimo,

el aceite que suaviza la piel,+ 104:15 que suaviza la piel Textualmente que hace brillar nuestra cara. Esto puede significar también, que nos hace felices.

y el alimento que sustenta al ser humano.

16 Los árboles del SEÑOR están saciados,

los cedros del Líbano que él plantó.

17 En ellos hacen las aves sus nidos;

en los pinos vive la cigüeña.

18 Las altas montañas son el hogar de la cabra,

y en los peñascos se refugia el damán.

19 Tú nos diste la luna para mostrarnos cuándo comienzan los días festivos;

y el sol que sabe cuándo ocultarse.

20 Tú haces la oscuridad y llega la noche,

entonces salen los animales del bosque.

21 Los leones rugen cuando agarran su presa,

le piden su comida a Dios.

22 Entonces sale el sol,

los animales regresan a su habitación a descansar,

23 y la gente sale a trabajar

hasta el anochecer.

24 SEÑOR, ¡qué numerosas son tus obras,

todas ellas nos muestran tu sabiduría!

La tierra está llena de tus criaturas.

25 Allí está el mar, tan inmenso,

donde viven tantas criaturas.

Hay criaturas grandes y pequeñas;

son muchas, imposibles de contar.

26 Los barcos viajan por el mar mientras juega allí Leviatán,

la criatura que tú hiciste.

27 Todos ellos dependen de ti;

tú les das su alimento en el momento adecuado.

28 Tú les das y ellos recogen;

abres tus manos y comen hasta quedar satisfechos.

29 Cuando te alejas de ellos, se asustan;

si les quitas el aliento+ 104:29 aliento o espíritu. Ver el versículo 30., mueren

y se vuelven polvo de nuevo.

30 Pero cuando tú envías tu Espíritu, ellos recobran su salud

y así haces que la faz de la tierra se renueve.

31 Que la gloria del SEÑOR permanezca para siempre;

que el SEÑOR disfrute de su creación.

32 Basta con que él mire a la tierra para que ella tiemble;

toca las montañas y ellas echan humo.

33 Mientras yo tenga vida cantaré al SEÑOR;

cantaré alabanzas a mi Dios.

34 Espero que mis pensamientos alegren al SEÑOR

porque yo soy feliz con él.

35 Que el pecado desaparezca de la tierra;

que los perversos desaparezcan para siempre.

¡Alma mía, alaba al SEÑOR!

¡Aleluya!

105

SALMO

Cuéntenles a los pueblos sus obras

1 Den gracias al SEÑOR, alaben su nombre.

Cuéntenles a las naciones lo que ha hecho.

2 Entonen canciones de alabanza a Dios;

hablen de las maravillas que él hace.

3 Siéntanse orgullosos de su santo nombre.

Que se alegre el corazón de los que buscan al SEÑOR.

4 Busquen fortaleza en el SEÑOR;

recurran siempre a su ayuda.

5 Recuerden ustedes sus señales y milagros

y las decisiones justas que ha dictado.

6 Recuérdenlo ustedes, descendientes de Abraham, su siervo;

ustedes hijos de Jacob, el elegido.

7 El SEÑOR es nuestro Dios;

sus justas decisiones tienen vigencia en el mundo entero.+ 105:7 sus justas decisiones […] el mundo entero Textualmente sus órdenes están en toda la tierra.

8 Él recuerda siempre su pacto;

por mil generaciones será fiel a sus promesas.

9 Mantendrá el pacto que hizo con Abraham,

la promesa que le hizo a Isaac,

10 y luego la confirmó como ley a Jacob,

como pacto eterno para Israel.

11 Dios dijo: «Te daré la tierra de Canaán,

como la herencia que te corresponde».

12 Aun cuando eran pocos,

unos cuantos extranjeros en la tierra;

13 que viajaban de nación en nación,

de un reino a otro,

14 Dios no permitió que nadie los oprimiera,

sino que les advirtió a los reyes:

15 «No toquen a mis elegidos,

ni les hagan daño a mis profetas».

16 Dios hizo que hubiera hambre en aquella tierra,

les destruyó todo su alimento.

17 Pero Dios envió delante de ellos a un hombre llamado José,

que había sido vendido como esclavo.

18 Ataron una cadena a sus pies

y le pusieron un aro de hierro en su cuello.

19 José fue esclavo hasta que sucedió lo que él había anunciado.

La promesa del SEÑOR que José había recibido,

lo ponía a aprueba continuamente.+ 105:19 La promesa […] continuamente o El mensaje del SEÑOR iba purificando a José.

20 Así que el rey de Egipto lo liberó;

el líder de la nación lo sacó de la prisión.

21 Él puso a José a cargo de su casa,

y de todo lo que el rey poseía,

22 para que les enseñara a los otros líderes

y les comunicara sabiduría a los ancianos.

23 Entonces, Israel vino a Egipto;

Jacob vivió en el país de Cam+ 105:23 país de Cam o Egipto. La Biblia enseña que los egipcios eran descendientes de Cam. Ver Gn 47:11. Igual en 106:22..

24 Dios hizo que su pueblo creciera en gran número;

se volvieron más poderosos que sus enemigos.

25 Entonces hizo que los egipcios comenzaran a odiar al pueblo de Dios

e hicieran planes contra los siervos de él.

26 Entonces Dios envió a su siervo Moisés

y a Aarón, su sacerdote elegido.

27 Ellos hicieron muchas señales

y maravillas en el país de Cam.

28 Dios envió la más terrible oscuridad,

pero los egipcios no le prestaron atención.

29 Así que convirtió el agua en sangre,

y todos los peces murieron.

30 El país de los egipcios se llenó de ranas,

incluso la habitación del rey.

31 Dios dio la orden,

y las moscas y los insectos invadieron todo el país.

32 Dios hizo que la lluvia se convirtiera en granizo,

e hizo caer fuertes rayos sobre la ciudad.

33 Dios destruyó sus cultivos y sus plantas;

hizo astillas hasta el último árbol del país.

34 Dio la orden, y llegaron las langostas;

el número de larvas de langosta era incontable.

35 Destruyeron todas las plantas del país;

se comieron todos los cultivos.

36 Entonces, les quitó la vida a todos los hijos mayores de las familias del país,

el primer fruto de su vigor.

37 Luego sacó a su pueblo de Egipto, cargado de oro y plata.

Ninguno de entre sus tribus tropezó.

38 Egipto estaba feliz de verlos salir,

porque los dominaba el miedo que les tenían.

39 Dios desplegó una nube para cubrirlos

y un fuego que los alumbrara de noche.

40 La gente le pidió comida, y Dios les dio codornices;

les envió desde el cielo pan en abundancia.

41 Abrió la roca y de ella salió agua por montones,

la cual corrió como un río en medio del desierto.

42 Dios recordó la promesa sagrada

que había hecho a su siervo Abraham.

43 Dios sacó a su pueblo elegido;

salieron felices dando gritos de alegría.

44 Luego, le dio a su pueblo la tierra en que otros vivían;

recibieron lo que otros habían trabajado.

45 Dios hizo esto para que su pueblo obedeciera sus leyes

y siguiera sus enseñanzas.

¡Alabado sea el SEÑOR!

106

SALMO

El Dios de Israel

1 ¡Aleluya!

Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno;

su fiel amor dura para siempre.

2 ¿Quién puede describir lo grande que es el SEÑOR?

¿O alabar a Dios de la manera que él merece?

3 Afortunados los que practican la justicia

y siempre hacen lo que es justo.

4 SEÑOR, recuérdame cuando tengas compasión de tu pueblo;

fíjate en mí cuando traigas salvación,

5 para que yo vea la prosperidad de tus elegidos;

me alegre y llene de orgullo de la gente que es tu propiedad.

6 Hemos pecado al igual que nuestros antepasados;

hemos actuado mal e hicimos cosas malas.

7 Nuestros antepasados en Egipto

no apreciaron los milagros que hiciste;

olvidaron las numerosas obras de tu fiel amor.

Allí junto al mar Rojo, nuestros antepasados te dieron la espalda.

8 Pero Dios los salvó por el prestigio de su nombre

para mostrar su gran poder.

9 Reprendió al mar Rojo y se secó;

y los llevó por el mar profundo como si pasaran por un desierto.

10 Los libró de sus enemigos,

del poder de quienes los odiaban.

11 Las aguas sepultaron a sus enemigos

y no quedó ni uno vivo.

12 Entonces ellos creyeron en sus promesas

y le entonaron canciones de alabanza.

13 Pero pronto se olvidaron de lo que Dios hizo por ellos;

no prestaron atención al consejo que Dios les dio.

14 Nuestros antepasados tuvieron deseos desordenados,

y pusieron a prueba a Dios en el desierto.

15 Dios les dio lo que le pidieron,

pero también les dio una terrible enfermedad.

16 Tuvieron envidia de Moisés en el campamento,

y de Aarón el consagrado del SEÑOR.

17 La tierra se abrió y se tragó a Datán;

se cerró y cubrió al grupo de Abirán.

18 Después, el fuego consumió a ese grupo,

quemó a todos esos perversos.

19 Hicieron un becerro en el monte Horeb

y se postraron ante una imagen de fundición.

20 Cambiaron al Dios glorioso

por la imagen de un toro que come hierba.

21 Dios salvó a nuestros antepasados,

pero ellos se olvidaron de él.

Se olvidaron de los milagros que Dios hizo en Egipto,

22 de las maravillas que hizo en el país de Cam

y de las cosas asombrosas que hizo en el mar Rojo.

23 Dios quiso destruirlos,

pero Moisés, su elegido, se puso entre Dios y el pueblo.

Aunque Dios estaba furioso,

Moisés evitó que destruyera a su pueblo.

24 Sin embargo, esa gente se negó a entrar en la tierra hermosa;

no creían en las promesas de Dios.

25 En sus carpas se quejaban del SEÑOR

y se negaron a obedecer lo que les ordenaba.

26 Entonces Dios levantó su mano

para que murieran en el desierto,

27 para que sus descendientes cayeran ante sus enemigos,

y para dispersarlos entre las naciones.

28 Luego, se unieron en la adoración de Baal Peor,

y comieron de lo sacrificado a los muertos+ 106:28 muertos o estatuas sin vida, dioses sin vida. La gente se reunía con frecuencia a comer en las tumbas como una manera de honrar a dioses falsos y a los muertos..

29 Provocaron a Dios con sus hechos,

y les cayó una plaga.

30 Pero Finés decidió hacer lo que era necesario y correcto,

y la plaga se detuvo.

31 Dios le tomó en cuenta lo que hizo

y lo consideró un acto de justicia,

para siempre y de generación en generación.

32 Hicieron enojar al SEÑOR en Meribá

y por culpa de ellos le fue muy mal a Moisés,

33 pues lo importunaron tanto

que él habló sin pensar.

34 No destruyeron a los pueblos

que el SEÑOR les había dicho que destruyeran.

35 Al contrario, se mezclaron con los paganos

y asimilaron sus costumbres.

36 Adoraron a los ídolos de ellos

y eso se les convirtió en una trampa,

37 pues resultaron ofreciendo a sus propios hijos e hijas

como sacrificio a esos demonios.

38 Derramaron sangre inocente,

la de sus hijos e hijas

al sacrificarlos a los ídolos de Canaán.

La tierra se contaminó con su sangre.

39 Contaminaron su vida

y se prostituyeron con todas sus maldades.

40 El SEÑOR se enojó con su pueblo,

se cansó de la gente que heredó.

41 Los entregó a otras naciones;

dejó que sus enemigos los gobernaran.

42 Los enemigos los oprimieron

y bajo su poder fueron humillados.

43 Dios salvó a su pueblo muchas veces,

pero ellos se pusieron en contra de él

y se hundieron en su maldad.

44 Pero al verlos llenos de angustia

y al escuchar sus gritos pidiendo ayuda,

45 Dios recordó el pacto que había hecho con ellos,

y debido a su fiel amor cambió de parecer.

46 Hizo que sus opresores

les tuvieran compasión.

47 Sálvanos, SEÑOR Dios nuestro,

reúnenos de entre las naciones

para agradecer a tu santo nombre

y alabarte con orgullo.

48 Bendito sea el SEÑOR, Dios de Israel,

que siempre ha vivido y siempre vivirá.

Y todo el pueblo dijo: «Así sea».

¡Aleluya!

107

SALMO

Libro 5

(Salmos 107-150)

Agradezcan al Señor

1 Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno;

su fiel amor dura para siempre.

2 Que lo repitan los que el SEÑOR ha salvado;

que lo alaben los que él rescató de sus enemigos,

3 los que se han reunido de muchas tierras,

de oriente a occidente y de sur+ 107:3 sur o el Mar que generalmente significa el occidente. a norte.

4 Ellos vagaban por el desierto buscando una ciudad donde vivir,

pero no la encontraban.

5 Estaban débiles a causa del hambre y la sed,

y a punto de morir.

6 Entonces en su angustia pidieron ayuda al SEÑOR,

y él los libró de sus dificultades.

7 Dios los llevó directo

a la ciudad donde vivirían.

8 Den gracias al SEÑOR por su fiel amor,

y porque él hace hasta lo imposible a favor de los seres humanos.

9 Dios calma la sed del sediento,

y le da comida al que tiene hambre.

10 Se encontraban en la más profunda oscuridad,

presos, deprimidos y encadenados.

11 Es que se habían rebelado contra los mandatos de Dios;

rechazaron el consejo del Altísimo.

12 Dios los hizo sufrir por lo que hicieron;

tropezaron y cayeron,

y no hubo nadie que los ayudara a levantarse.

13 Entonces en su angustia pidieron ayuda al SEÑOR,

y él los libró de sus dificultades.

14 Dios los sacó de esa profunda oscuridad

y rompió sus cadenas.

15 Den gracias al SEÑOR por su fiel amor,

y porque él hace hasta lo imposible a favor de los seres humanos.

16 Denle gracias porque derribó puertas de bronce

y partió barras de hierro para liberarlos.

17 Algunos tontos se rebelaron contra Dios

y sufrieron las consecuencias de sus maldades.

18 Su estómago rechazó todo alimento

y por poco mueren.

19 Entonces en su angustia pidieron ayuda al SEÑOR,

y él los libró de sus sufrimientos.

20 Dios dio la orden y los sanó,

los libró de la muerte.

21 Den gracias al SEÑOR por su fiel amor,

y porque él hace hasta lo imposible a favor de los seres humanos.

22 Presenten ofrendas de agradecimiento+ 107:22 ofrendas de agradecimiento Ofrendas que la gente hacía para alabar a Dios y agradecerle por algún bien que les había hecho. Una pequeña parte del animal se quemaba en el altar y la gente se comía el resto en una cena de amistad que se realizaba en el templo. Ver Lv 7:11-26.

y cuenten con gritos de alegría lo que él ha hecho.

23 Hubo quienes salieron a cruzar el mar en barcos;

se fueron a atravesar el océano para comerciar,

24 y vieron las obras que hace el SEÑOR,

sus maravillas en alta mar.

25 Dios dio la orden y se desató una tormenta,

las olas se hicieron cada vez más grandes;

26 fueron levantados hasta el cielo

y arrojados a lo profundo del mar.

Se marearon y vomitaron mucho;

27 resbalaban y caían como si estuvieran borrachos;

de nada les servía su habilidad de navegantes.

28 Entonces en su angustia pidieron ayuda al SEÑOR,

y él los libró de sus dificultades.

29 Cambió la tempestad en brisa;

calmó las olas.

30 Se alegraron al ver el mar calmado,

y Dios los guió al puerto deseado.

31 Den gracias al SEÑOR por su fiel amor,

y porque él hace hasta lo imposible a favor de los seres humanos.

32 Alábenlo en el templo;

alábenlo cuando se reúnan los ancianos líderes del pueblo.

33 Dios convirtió los ríos en desiertos,

secó los manantiales.

34 Él convirtió la tierra fértil en tierra salitrosa

por causa de la maldad de sus habitantes.

35 Pero también convirtió el desierto en laguna,

e hizo salir manantiales de la tierra seca.

36 Llevó a esa tierra a los que estaban hambrientos,

y allí ellos fundaron una ciudad para vivir.

37 Sembraron en sus campos, plantaron viñedos

y tuvieron buenas cosechas.

38 Dios los bendijo, crecieron en número

y su ganado no disminuyó.

39 Pero si mueren y su número disminuye

es debido a la opresión, los males y el dolor.

40 Dios avergonzó a sus líderes

y los hizo vagar por un desierto sin camino.

41 Pero rescató al necesitado de su aflicción

e hizo crecer a sus familias como rebaños.

42 La gente honesta se da cuenta de esto y se alegra,

pero los injustos no saben qué decir.

43 ¿Quién es sabio?

El que tiene presente estas historias

y entiende el fiel amor del SEÑOR.

108

SALMO

Con Dios conseguiremos la victoria

Canto. Canción de David.

1 Dios mío, mi corazón está firme.

Te cantaré y te alabaré con toda mi alma.

2 Arpa y lira, ¡despierten!

Despertaré el nuevo día.

3 Te alabaré entre las naciones, oh SEÑOR,

te cantaré alabanzas entre los pueblos.

4 Pues tu fiel amor es más inmenso que el cielo;

tu fidelidad llega más alto que las nubes.

5 Dios mío, tú estás por encima de los cielos;

tu gloria cubre toda la tierra.

6 Contéstame, usa tu poder

para salvar a los que amas.

7 Dios ha dicho en su santuario:

«Triunfaré y repartiré entre mi pueblo

las tierras de Siquén y las del valle de Sucot.

8 Galaad y Manasés son míos;

Efraín es un casco para mi cabeza.

Judá es mi cetro real.

9 Moab es el recipiente en que me lavo los pies;

mi sandalia tiraré sobre Edom;

cantaré victoria sobre Filistea».

10 Pero yo dije: «¿Quién me guiará a la ciudad fortificada?

¿Quién me guiará hasta Edom?

11 Es que tú nos abandonaste.

Dios mío, ¿saldrás tú con nuestro ejército?

12 Ayúdanos a derrotar al enemigo,

pues la ayuda del ser humano es inútil.

13 Con Dios conseguiremos la victoria;

¡él pisoteará a nuestros enemigos!»

109

SALMO

Señor, defiéndeme

Al director. Canción de David.

1 Dios de mi alabanza,

no guardes silencio ante mis oraciones.

2 La gente mala dice mentiras de mí

y me calumnia.

3 Me atacan sin razón

y dicen chismes de mí.

4 En pago de mi amor, me calumnian;

pero yo oro.

5 El bien que les hice me lo pagan con mal;

me dieron odio a cambio de mi amor.

6 Dijeron lo siguiente: «Que pongan su caso a cargo de un defensor perverso;

que el que está a su lado sea un acusador.

7 Que se use en su contra la oración que dijo;

que lo encuentren culpable.

8 Que muera pronto

y que otro tome su cargo.

9 Que sus hijos queden huérfanos

y su esposa viuda.

10 Que sus hijos queden sin hogar

y rebusquen entre las ruinas de su casa.

11 Que se presenten sus acreedores y le quiten todas sus pertenencias;

que gente extraña le quite todo lo que ganó en su vida.

12 Que nadie tenga compasión de él

ni se compadezca de sus hijos huérfanos.

13 Que se destruya a su descendencia,

que su apellido se acabe en una sola generación.

14 Que el SEÑOR recuerde los pecados que cometió su papá,

y nunca borre el pecado de su mamá.

15 Que el SEÑOR recuerde siempre esos pecados;

que él y su familia queden para siempre en el olvido.

16 »Porque nunca hizo nada bueno;

persiguió a muerte a los pobres,

a los afligidos y a los necesitados.

17 Como se complacía en maldecir a otros,

que la maldición caiga sobre él;

y como no le deseaba bendición a otros,

que la bendición esté fuera de su alcance.

18 Que la maldición lo cubra como cuando se pone un vestido;

que se le pegue como el aceite,

que se pone en el pelo;

19 que lo cubra como un manto,

que lo oprima continuamente como un cinturón».

20 Que así les pague el SEÑOR a los que me acusan,

a los que hablan mal de mí.

21 Pero a mí, Señor DIOS,

trátame lo mejor posible por causa de tu prestigio;

rescátame por tu fiel amor.

22 Yo soy pobre y necesitado,

tengo el corazón herido.

23 Me desvanezco como una sombra que desaparece;

me siento como un insecto que la gente espanta.

24 Me tiemblan las rodillas por el ayuno;

cada día estoy más flaco y me siento débil.

25 La gente se burla de mí;

me ven y menean la cabeza.

26 ¡SEÑOR, ayúdame!

Sálvame conforme a tu fiel amor.

27 Así, esa gente sabrá que esto es obra tuya;

que fuiste tú, SEÑOR, quien me salvó.

28 Que ellos maldigan, pero tú bendigas;

que se levanten, pero caigan en vergüenza,

y yo, tu siervo, me alegraré.

29 Que mis enemigos queden avergonzados;

que los cubra un manto de vergüenza.

30 Agradeceré al SEÑOR

y lo alabaré delante de todos.

31 Lo alabaré porque él está siempre de lado del pobre

y lo salva de quienes lo condenan.

110

SALMO

La promesa del Señor

Canción de David.

1 El SEÑOR le dijo a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

hasta que ponga a tus enemigos

bajo tu poder».

2 El SEÑOR extenderá desde Sion la autoridad de tu reino+ 110:2 la autoridad de tu reino Textualmente el cetro de tu poder.

hasta que domines a tus enemigos.

3 De buena gana tu pueblo se ofrecerá

cuando juntes tu ejército.

Se pondrán sus uniformes de gala,

se reunirán temprano en la mañana;

te rodearán y no se apartarán de ti.

4 El SEÑOR hizo una promesa

y no se echará atrás:

«Serás sacerdote para siempre,

de la misma manera que Melquisedec».

5 El Señor está a tu derecha,

y el día de su enojo hará pedazos a los reyes.

6 Dios juzgará a las naciones;

amontonará cadáveres;

quebrará cabezas en toda la tierra.

7 Por el camino, beberá agua de un arroyo,

y por lo tanto recobrará su fuerza.+ 110:7 recobrará su fuerza Textualmente levantará la cabeza. Probablemente se refiere al hecho de levantar la cabeza después de beber el agua y también al hecho de ganar la batalla.

111

+ Salmo 111 Cada verso de este salmo comienza con una letra del alfabeto hebreo en orden alfabético.

SALMO

El Señor hace maravillas

1 ¡Aleluya!

Agradezco al SEÑOR de todo corazón,

en compañía de la gente honesta

y ante toda la comunidad.

2 El SEÑOR hace maravillas;

las experimentan+ 111:2 experimentan o buscan o indagan. los que están felices con ellas.

3 Sus obras son gloriosas y excelentes;

su justicia nunca se acaba.

4 Ha hecho inolvidables sus maravillas;

el SEÑOR es compasivo y misericordioso.

5 Dios alimenta a los que lo respetan,

nunca se olvida de su pacto con ellos.

6 Él les dio a ellos la tierra de otras naciones

y así les mostró el poder de sus obras.

7 Todo lo que hace es bueno y justo;

podemos confiar en todos sus mandamientos,

8 pues son firmes para siempre

y están hechos de justicia y verdad.

9 Dio libertad a su pueblo,

hizo con ellos un pacto para siempre.

Su nombre es santo y temible.

10 La sabiduría comienza por respetar al SEÑOR;

los que obedecen sus mandamientos demuestran que son inteligentes.

¡La alabanza a Dios permanece para siempre!

112

+ Salmo 112 Cada verso de este salmo comienza con una letra del alfabeto hebreo en orden alfabético.

SALMO

Al justo le va bien

1 ¡Aleluya!

Qué afortunado es el que teme al SEÑOR

y le gusta mucho hacer lo que él manda.

2 Sus descendientes serán poderosos.

Los que viven con honestidad serán bendecidos.

3 Su casa estará llena de riquezas y bienestar;

la causa justa que apoya seguirá en pie.

4 Habrá luz en medio de la oscuridad para la gente honesta,

porque Dios es misericordioso, compasivo y justo.

5 Le va bien a quien presta con generosidad

y sabe administrar sus asuntos con justicia.

6 El justo siempre será recordado,

nunca caerá.

7 No les teme a las malas noticias;

porque su corazón está firme,

confiado en el SEÑOR.

8 Siempre tiene confianza y no siente miedo;

por eso podrá vencer a sus enemigos.

9 El justo siembra sus bienes,

da a los pobres.

Nunca deja de hacer lo que es justo

y recibirá grandes honores.

10 Cuando el perverso se dé cuenta de esto,

se enojará y rechinará los dientes,

pero pronto desaparecerá

y nunca logrará lo que desea.

113

SALMO

No hay nadie como el Señor

1 ¡Aleluya!

Alaben, siervos del SEÑOR,

alaben el nombre del SEÑOR.

2 Bendito sea el nombre del SEÑOR,

ahora y siempre.

3 Alabado sea el nombre del SEÑOR,

desde donde sale el sol hasta donde se oculta.

4 El SEÑOR está por encima de todas las naciones;

su gloria es más grande que los cielos.

5 No hay nadie como el SEÑOR nuestro Dios,

sentado en su trono en las alturas,

6 desde donde se inclina

a mirar los cielos y la tierra.

7 Levanta del polvo al pobre,

y al necesitado lo saca de la basura,

8 para sentarlo con gente importante,

los principales de su pueblo.

9 A la mujer estéril le da un hogar

y la fortuna de tener hijos.

¡Aleluya!

114

SALMO

Tiembla tierra ante Dios

1 Cuando Israel salió de Egipto,

y Jacob dejó ese país de habla extraña,

2 Judá se convirtió en el santuario de Dios;

Israel llegó a ser su dominio.

3 El mar Rojo se dio cuenta de eso y salió huyendo;

el Jordán dejó de correr y se echó para atrás.

4 Las montañas saltaron como cabras,

y las colinas como corderos.

5 mar Rojo, ¿por qué saliste huyendo?

Río Jordán, ¿por qué dejaste de correr y te echaste para atrás?

6 Montañas, ¿por qué saltaron como cabras?

Colinas, ¿por qué saltaron como corderos?

7 ¡Tiembla tierra ante la presencia del Señor!

Tiembla ante el Dios de Jacob,

8 que convirtió la roca en un estanque

y el granito en un manantial.

115

SALMO

Dios y los ídolos

1 SEÑOR, nosotros no merecemos recibir ningún honor;

todos los honores deben ser para ti.

Sólo tú debes recibir la gloria

por tu fiel amor y lealtad.

2 ¿Por qué tiene que preguntarnos la gente de otros pueblos:

«Dónde está su Dios?»

3 ¡Nuestro Dios está en el cielo

y hace todo lo que le viene en gana!

4 Los ídolos de esas naciones son oro y plata,

productos hechos por manos humanas.

5 Tienen boca, pero no pueden hablar;

tienen ojos, pero no pueden ver.

6 Tienen oídos, pero no pueden oír;

tienen nariz, pero no pueden oler.

7 Tienen manos, pero no pueden tocar;

tienen pies, pero no pueden caminar.

No sale sonido alguno de su garganta.

8 Así quedarán como esos ídolos

los que los hacen y los que creen en ellos.

9 Israelitas, confíen en el SEÑOR;

él los ayuda y los protege.

10 Descendientes de Aarón, confíen en el SEÑOR;

él los ayuda y los protege.

11 Todos ustedes los que respetan al SEÑOR, confíen en el SEÑOR;

él es su fuerza y su escudo.

12 El SEÑOR nos recuerda y nos bendecirá;

bendecirá a los israelitas

y a los descendientes de Aarón.

13 Bendecirá a todo el que respeta al SEÑOR,

desde el más pequeño hasta el más grande.

14 El SEÑOR hará que tú y tus hijos

tengan muchísimos descendientes.

15 Te bendice el SEÑOR,

creador del cielo y de la tierra.

16 El cielo es del SEÑOR,

pero les dio la tierra a los seres humanos.

17 Los muertos, los que bajaron al mundo del silencio,

no alaban al SEÑOR.

18 En cambio, nosotros alabaremos al SEÑOR

ahora y siempre.

¡Aleluya!

116

SALMO

El Señor ha hecho bien a su siervo

1 Amo al SEÑOR

porque escucha mis oraciones;

2 me escucha cuando le pido ayuda.

Por eso le seguiré pidiendo toda mi vida.

3 La muerte me enredó con sus cuerdas,

el lugar de los muertos ya me estaba encerrando.

Estaba yo lleno de angustias y sufrimientos.

4 Entonces llamé al SEÑOR y le pedí ayuda.

Dije: «¡SEÑOR, sálvame, te lo ruego!»

5 El SEÑOR es compasivo y justo;

nuestro Dios es misericordioso.

6 El SEÑOR protege a la gente sencilla;

me quedé sin fuerzas y él me salvó.

7 Alma mía, confía de nuevo en Dios,

que el SEÑOR ha sido bueno contigo.

8 Dios mío, tú me salvaste de la muerte;

secaste las lágrimas de mis ojos

y no me dejaste caer.

9 Seguiré haciendo lo que le agrada al SEÑOR

aquí en la tierra de los vivos.

10 Aunque pensaba: «Qué desgraciado soy»,

seguí creyendo en él.

11 Desesperado pensaba

que todos los seres humanos son unos mentirosos.

12 ¿Cómo le puedo pagar al SEÑOR

por todo el bien que me ha hecho?

13 Él me salvó, así que brindaré por él,

y alabaré el nombre del SEÑOR.

14 Cumpliré frente a todo el mundo

las promesas que le hice al SEÑOR.

15 Para el SEÑOR es muy dolorosa

la muerte de uno de sus fieles seguidores.

16 SEÑOR, yo soy tu siervo,

hijo de una sierva tuya.

Tú has roto mis cadenas.

17 Te haré mi ofrenda de agradecimiento;

invocaré el nombre del SEÑOR.

18 Cumpliré frente a todo el mundo

las promesas que le hice al SEÑOR,

19 en los patios del templo del SEÑOR,

en medio de ti, Jerusalén.

¡Aleluya!

117

SALMO

El fiel amor del Señor es inmenso

1 Alaben al SEÑOR,

todas las naciones y todos los pueblos;

2 porque su fiel amor por nosotros es inmenso

y la lealtad del SEÑOR es eterna.

¡Aleluya!

118

SALMO

El Señor es mi fuerza

1 Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno;

su fiel amor es para siempre.

2 Que diga Israel:

«Su fiel amor es para siempre».

3 Que digan los descendientes de Aarón:

«Su fiel amor es para siempre».

4 Que digan los que respetan al SEÑOR:

«Su fiel amor es para siempre».

5 Cuando estaba en dificultades,

llamé al SEÑOR y le pedí ayuda.

El SEÑOR me respondió

y me puso en libertad.

6 El SEÑOR está conmigo, y por eso no tengo miedo.

¿Qué daño me puede hacer el ser humano?

7 El SEÑOR está conmigo, él me ayuda,

así que venceré a mis enemigos.

8 Es mejor refugiarse en el SEÑOR

que confiar en la gente.

9 Es mejor refugiarse en el SEÑOR

que confiar en los poderosos.

10 Todas las naciones me rodearon,

pero en el nombre del SEÑOR las vencí.

11 Me rodearon una y otra vez,

pero me defendí en el nombre del SEÑOR.

12 Me rodearon como un enjambre de abejas,

pero se extinguieron como fuego entre espinos.

En el nombre del SEÑOR me defendí del ataque.

13 Violentamente me daban empujones para que cayera,

pero el SEÑOR me ayudó.

14 El SEÑOR es mi fuerza y mi canto de victoria.

Él es mi Salvador.

15 Se escuchan los cantos de victoria y alegría en los hogares de los justos.

La mano del SEÑOR ejerce el poder.

16 El SEÑOR levanta su mano en señal de victoria;

la mano del SEÑOR ejerce el poder.

17 No moriré, pues viviré

para contar lo que ha hecho el SEÑOR.

18 El SEÑOR me castigó con dureza,

pero no me entregó a la muerte.

19 Ábranse, puertas justas,

y entraré a agradecer al SEÑOR.

20 Por ellas se entra a la presencia del SEÑOR,

por ellas entran los que son justos.

21 SEÑOR, te agradezco por responderme

y porque fuiste mi salvación.

22 La piedra que los constructores rechazaron

se convirtió en la piedra principal.

23 Esto es obra del SEÑOR,

y quedamos maravillados.

24 Este es el día en que el SEÑOR ha obrado;

¡Alegrémonos y seamos felices en él!

25 SEÑOR, te alabamos;

nos salvó el SEÑOR.+ 118:25 Textualmente SEÑOR, sálvanos; SEÑOR, danos éxito. Era el grito de victoria para honrar al rey que volvía de ganar la victoria en la guerra.

26 ¡Bendito sea el que viene en nombre del SEÑOR!

Los bendecimos a ustedes desde el templo del SEÑOR.

27 El SEÑOR es Dios y él nos ilumina.

Aten el cordero para el sacrificio

y llévenlo a los cuernos del altar.

28 Tú eres mi Dios,

te agradeceré y alabaré, Dios mío.

29 Alaben al SEÑOR, porque él es bueno;

su fiel amor es para siempre.

119

SALMO

La palabra de Dios

Alef+ Salmo 119 Alef Primera letra del alfabeto hebreo. En hebreo cada sección de este salmo comienza con una letra del alfabeto en orden alfabético. Cada sección de este salmo tiene ocho versículos, cada uno de los cuales comienza con la letra hebrea que corresponde a esa sección.

1 Afortunados los que llevan una vida pura

y siguen las enseñanzas del SEÑOR.

2 Afortunados los que obedecen sus mandamientos

y lo buscan de todo corazón.

3 Ellos nunca hacen el mal,

sino que andan en sus caminos.

4 Dios mío, tú nos diste tus instrucciones

para que las obedeciéramos fielmente.

5 Quisiera obedecer tus mandatos

de la mejor manera,

6 así, nunca me sentiré avergonzado

al estudiar tus mandamientos.

7 Te agradeceré de todo corazón

cuando haya aprendido tus justas órdenes.

8 No me abandones

que yo obedeceré tus mandatos.

Bet

9 ¿Cómo puede el joven llevar una vida pura?

Siguiendo tus enseñanzas.

10 Dios mío, yo te busco de todo corazón,

no me dejes desviar de tus mandamientos.

11 Memorizo tus enseñanzas

para no pecar contra ti.

12 Bendito seas SEÑOR,

enséñame tus mandatos.

13 Con mis labios anunciaré

todas las órdenes que has dado.

14 Me alegro en el cumplimiento de tus requisitos,

más que en todas las riquezas.

15 Medito en tus instrucciones,

presto atención a tus caminos.

16 Disfruto tus leyes

y siempre recuerdo tus palabras.

Guímel

17 Sé bueno con este siervo tuyo

para que pueda vivir y obedecer tus palabras.

18 Abre mis ojos y hazme ver

lo maravillosas que son tus enseñanzas.

19 Estoy de paso en esta tierra,

pero te ruego que no me ocultes tus mandamientos.

20 Deseo con toda mi alma

obedecer siempre tus órdenes.

21 Tú castigas a los arrogantes y malditos

que se desvían de tus mandamientos.

22 Yo obedezco tus mandatos,

así que te ruego que alejes el mal de mí.

23 Aunque los poderosos me ataquen y hablen mal de mí,

yo siempre seré tu siervo y seguiré tus mandatos.

24 En verdad disfruto siguiendo tus enseñanzas;

ellas son mis consejeras.

Dálet

25 Estoy postrado en el polvo,

reanímame tal como lo prometiste.

26 Te hablé sobre mi vida y tú me respondiste;

ahora, enséñame tus mandatos.

27 Ayúdame a entender tus instrucciones,

para apreciar todas las maravillas que has hecho.

28 Estoy cansado y lloro de tristeza;

fortaléceme tal como lo prometiste.

29 Aléjame del camino de la mentira

y guíame con tus enseñanzas.

30 He decidido seguir el camino de la fidelidad;

prestaré atención a tus órdenes.

31 Me he apegado a tus requisitos, SEÑOR,

te ruego que no me avergüences.

32 Corro por el camino de tus mandamientos,

porque tú me haces más sabio.

He

33 SEÑOR, enséñame el camino de tus mandatos,

y yo lo seguiré hasta el fin.

34 Dame entendimiento para obedecer tus enseñanzas,

y de todo corazón yo la cumpliré.

35 Guíame por el camino de tus mandamientos,

porque en él me encuentro a gusto.

36 Pon en mí el deseo de cumplir con tus requisitos

y no el de satisfacer mis deseos egoístas.

37 Aleja de mi mente los pensamientos inútiles,

dame vida para vivir en tus caminos.

38 Cumple la promesa que le hiciste a tu siervo,

la que haces a los que te respetan.

39 Aleja de mí la vergüenza a la que temo,

porque tus órdenes son sabias y justas.

40 Yo deseo tus instrucciones,

dame vida de acuerdo a tu justicia.

Vav

41 SEÑOR, que tu fiel amor llegue a mí,

sálvame como lo prometiste.

42 Así podré responder a quien me ofende,

porque confío en tu palabra.

43 Ayúdame a hablar siempre de tu verdad;

confío totalmente en tus órdenes.

44 Cada día y para siempre,

seguiré tus enseñanzas.

45 Viviré tranquilo,

porque me esfuerzo por seguir tus instrucciones.

46 Hablaré de tus mandamientos

y no me avergonzaré de tu palabra delante de los reyes,

47 Me siento muy bien siguiendo tus mandamientos

porque los amo.

48 Prometo ser fiel a tus mandamientos;

los amo y me dedicaré a seguir tus mandatos.

Zayin

49 Recuerda la promesa que me hiciste;

ella me llenó de esperanza.

50 Tu promesa es mi consuelo cuando sufro;

tu palabra me devuelve la vida.

51 La gente que se cree mejor que yo,

se burla de mí todo el tiempo,

pero yo nunca me alejo de tus enseñanzas.

52 SEÑOR, siempre recuerdo tus órdenes antiguas

y ellas me dan consuelo.

53 Me indigno cuando veo a los perversos

que se apartan de tus enseñanzas.

54 Tus mandatos son fuente de fortaleza para mí,

dondequiera que esté.

55 SEÑOR, por la noche recuerdo que tu nombre es grande

y por eso quiero seguir tus enseñanzas.

56 Esto es lo que yo hago:

sigo cuidadosamente tus instrucciones.

Jet

57 SEÑOR, dedico mi vida entera

a obedecer tus mandatos.

58 Deseo servirte con toda mi alma,

así que sé bueno conmigo como lo prometiste.

59 Examiné cuidadosamente mi vida

y decidí regresar a ti y seguir tus enseñanzas.

60 Me di prisa, no me tardé,

a obedecer tus mandamientos.

61 Aunque los perversos me tienen rodeado,

yo no he olvidado tus enseñanzas.

62 En medio de la noche me despierto

y me levanto para agradecerte por tus justas órdenes.

63 Soy compañero de todos los que te respetan,

de todos los que obedecen tus instrucciones.

64 SEÑOR, tú llenas toda la tierra de tu fiel amor;

enséñame tus mandatos.

Tet

65 SEÑOR, tú has sido muy bueno conmigo, tu siervo;

has cumplido todo lo que prometiste.

66 Dame la sabiduría y el conocimiento que necesito,

porque confío en tus mandamientos.

67 Antes yo no andaba en tu camino y sufría mucho,

pero ahora cumplo fielmente tu palabra.

68 Tú eres bueno, y haces el bien;

enséñame tus mandatos.

69 Gente mala que se cree mejor que yo mintió sobre mí,

pero yo sigo cumpliendo de todo corazón tus instrucciones.

70 Ellos tienen la mente embrutecida;

yo, en cambio, disfruto tus enseñanzas.

71 Fue bueno que yo sufriera tanto,

porque así aprendí tus mandatos.

72 La enseñanza que sale de tus labios vale más para mí

que todo el oro y la plata del mundo.

Yod

73 Tus manos me crearon, tú me formaste;

ayúdame ahora a aprender y entender tus mandamientos.

74 Los que te respetan se alegran al verme,

porque en tu palabra he puesto mi esperanza.

75 SEÑOR, yo sé que tus órdenes son justas

y que fue necesario que me castigaras,

76 pero ahora te pido que me consueles con tu fiel amor,

tal como me lo prometiste.

77 Muéstrame tu fiel amor y déjame vivir,

pues disfruto de tus enseñanzas.

78 Que sea castigada esa gente arrogante

que me atacó y mintió sobre mí;

yo siempre sigo tus instrucciones.

79 Que los que te respetan regresen a mí

y puedan aprender tus enseñanzas.

80 Ayúdame a obedecer de corazón tus mandatos

para que nunca tenga que sufrir pena y humillación.

Caf

81 Estoy agotado esperando que me salves,

pero confío totalmente en tu palabra.

82 Mis ojos ya están cansados de tanto esperar tu promesa

y digo: «¿Cuándo me consolarás?»

83 Aunque me siento terriblemente agotado,

no me he olvidado de tus mandatos.

84 ¿Cuánto tiempo más tendré que vivir esperando

que des la orden de castigar a todos los que me atacan?

85 Hay gente muy arrogante y soberbia

que ha cavado trampas contra mí;

ellos están en contra de tus enseñanzas.

86 ¡Dios mío, ayúdame!

Podemos confiar plenamente en todos tus mandamientos.

87 Casi me borran de la tierra,

pero yo no me desvío de tus instrucciones.

88 Conforme a tu fiel amor, dame vida

y yo cumpliré con los requisitos que me impongas.

Lámed

89 SEÑOR, tu palabra está firme

para siempre en el cielo.

90 La gente podrá confiar en tu palabra ahora y siempre;

tú hiciste la tierra, y ella perdura.

91 La tierra sigue existiendo por orden tuya;

todo el universo está a tu servicio.

92 Si yo no hubiera seguido con amor tus enseñanzas,

mis sufrimientos ya habrían acabado conmigo.

93 Jamás olvidaré tus instrucciones

porque ellas me mantienen con vida.

94 Yo soy tuyo, sálvame;

quiero obedecer tus instrucciones.

95 Los perversos querían acabar conmigo,

pero yo sigo fiel a tus enseñanzas.

96 He visto que todo en la vida tiene sus límites,

pero lo único que no tiene límites es tu mandamiento.

Mem

97 ¡Cuánto amo tu enseñanza!

La estudio todo el tiempo.

98 Tu mandamiento siempre está conmigo;

me hace ser más sabio que mis enemigos.

99 Tú me has hecho aun más sabio que todos mis maestros

porque siempre medito en tus requisitos.

100 Soy más sabio que los ancianos

porque obedezco tus instrucciones.

101 Me alejo del camino del mal

para poder obedecer tus mandatos.

102 Nunca doy la espalda a tus órdenes

porque tú me las enseñaste.

103 Tu palabra es dulce a mi paladar,

más que la miel en mi boca.

104 Rechazo la mentira

porque tus enseñanzas me hacen sabio.

Nun

105 Tu palabra es lámpara que guía mis pasos;

luz que alumbra mi camino.

106 Yo juré obedecer tus justas órdenes

y siempre cumpliré mi juramento.

107 SEÑOR, ya he sufrido bastante;

dame de nuevo la vida tal como lo prometiste.

108 SEÑOR, acepta la alabanza de mis labios,

y enséñame el significado de tus órdenes.

109 Mi vida ha estado en peligro muchas veces,

pero nunca he olvidado tus enseñanzas.

110 Los perversos tratan de atraparme,

pero yo nunca me alejo de tus instrucciones.

111 Tus requisitos me enseñan lo más valioso;

hacen feliz mi corazón.

112 Siempre me esforzaré

por obedecer tus mandatos hasta el final.

Sámej

113 Odio a la gente hipócrita,

pero amo tus enseñanzas.

114 Tú eres mi refugio y mi protector;

confío en tu palabra.

115 Aléjense de mí, perversos,

que quiero obedecer los mandamientos de mi Dios.

116 Dame el apoyo que me prometiste y viviré;

confío en ti, no me decepciones.

117 Ayúdame y estaré a salvo

para obedecer siempre tus mandatos.

118 Tú rechazas a todos los que abandonan tus mandatos

porque sus pensamientos son falsedades.

119 Tú consideras chatarra inservible

a los perversos que hay en la tierra,

y por eso amaré tus enseñanzas para siempre.

120 Mi cuerpo tiembla de miedo,

porque te temo y respeto tus leyes.

Ayin

121 He hecho lo que es justo y honesto;

no me dejes en manos de quienes quieren explotarme.

122 Haz bien a tu siervo

y no permitas que los arrogantes me opriman.

123 Mis ojos están ya cansados de tanto esperar tu salvación,

de esperar que se cumpla tu promesa de justicia.

124 Trata a este siervo tuyo conforme a tu fiel amor;

enséñame tus mandatos.

125 Yo soy tu siervo,

ayúdame a entender y aprender tus enseñanzas.

126 SEÑOR, es hora de que hagas algo,

pues la gente está olvidando tus enseñanzas.

127 Amo tus mandamientos

más que cualquier cosa en el mundo,

aun más que el oro.

128 Por eso obedezco tus instrucciones+ 119:128 El primer verso en hebreo es oscuro.

y rechazo el camino de maldad.

Pe

129 Tus requisitos son una maravilla,

por eso los guardo con toda el alma.

130 Tu palabra nos ilumina,

educa a los ignorantes.

131 Quiero obedecer tus mandamientos

tanto como deseo respirar.

Estoy ansioso y emocionado por cumplirlos.

132 Dios mío, mírame y sé bueno conmigo

como acostumbras ser con los que aman tu nombre.

133 Guíame conforme a tu palabra

y haz que nada malo me suceda.

134 Sálvame de la opresión humana

y obedeceré tus instrucciones.

135 Sé bueno conmigo, con este siervo tuyo,

y enséñame tus mandatos.

136 He llorado un mar de lágrimas

porque la gente no sigue tus enseñanzas.

Tsade

137 SEÑOR, tú eres justo

y tus órdenes son correctas.

138 Tú nos diste leyes justas;

podemos confiar en ellas.

139 Estoy muy indignado,

porque mis enemigos olvidaron tu palabra.

140 Está comprobado que tu promesa es digna de confianza,

por eso tu siervo la ama.

141 Puedo ser joven y despreciable,

pero nunca olvido tus instrucciones.

142 Tu justicia es siempre correcta,

tu enseñanza es la verdad.

143 He sufrido mucho en la vida

y he pasado por dificultades,

pero tus mandamientos siempre me dan placer.

144 Tus requisitos son siempre justos,

ayúdame a entenderlos para poder vivir.

Qof

145 Con todas mis fuerzas te llamo, SEÑOR,

respóndeme y obedeceré tus mandatos.

146 A ti clamo, ¡sálvame!

y obedeceré tus enseñanzas.

147 Me levanto temprano en la mañana para pedir tu ayuda;

confío en tu palabra.

148 Me mantengo despierto durante la noche

para reflexionar acerca de tu palabra.

149 Conforme a tu fiel amor, escúchame, SEÑOR;

conforme a tu justicia, déjame vivir.

150 Me persiguen los que se guían por el mal;

ellos se han alejado de tus enseñanzas.

151 SEÑOR, tú estás cerca de mí,

y puedo confiar en todos tus mandamientos.

152 Hace mucho tiempo entendí

que tus enseñanzas valen para siempre.

Resh

153 Mira mi sufrimiento y ven a salvarme

porque nunca me he olvidado de tus enseñanzas.

154 Defiende mi causa y sálvame;

dame vida como lo prometiste.

155 La salvación está muy lejos de los perversos

porque no obedecen tus mandatos.

156 SEÑOR, tu compasión es muy grande;

conforme a tu justicia déjame vivir.

157 Tengo muchos enemigos y gente que me persigue,

pero nunca dejaré de cumplir con tus requisitos.

158 Detesto ver a esos traidores

porque no siguen tu palabra.

159 Mira SEÑOR, yo obedezco todas tus instrucciones;

conforme a tu fiel amor, dame vida.

160 La suma de tu palabra es verdad;

cada una de tus justas órdenes permanecerá para siempre.

Shin

161 Gente importante me ataca sin razón,

pero yo sólo respeto tu ley.

162 Tu palabra me hace tan feliz

como si hubiera encontrado un valioso tesoro.

163 Odio y desprecio la mentira,

pero amo tu enseñanza.

164 Siete veces al día te alabo

por tus justas órdenes.

165 La gente que ama tus enseñanzas encontrará la paz verdadera;

nada los hará tropezar.

166 SEÑOR, espero tu salvación

y obedezco tus mandamientos.

167 Mi alma ha seguido tus enseñanzas

y yo las amo mucho.

168 Cumplo tus normas e instrucciones,

y tú lo sabes.

Tav

169 SEÑOR, espero que te llegue a ti mi súplica

y me des la sabiduría que me prometiste;

170 que escuches mi oración

y me salves como prometiste.

171 De mis labios brota la alabanza

porque me enseñaste tus mandatos.

172 Ayúdame a responder a tus mandamientos

y déjame expresarte mi alegría

porque todas tus leyes son justas.

173 Lo que quiero es seguir tus instrucciones;

¡Lo que necesito es que me ayudes con tu poder!

174 SEÑOR, deseo que me salves,

porque disfruto tus enseñanzas.

175 Dame la vida y déjame alabarte;

que tus órdenes vengan en mi ayuda.

176 Anduve como una oveja perdida, ven a buscarme;

que yo, tu siervo, nunca olvido tus mandamientos.

120

SALMO

Protégeme de los mentirosos

Canto para los peregrinos.

1 Cuando estaba en dificultades, pedí ayuda al SEÑOR,

y él me respondió.

2 SEÑOR, protégeme de los labios mentirosos

y de la lengua embustera.

3 Mentirosos, ¿qué ganan con mentir?

¿Qué van a recibir de más?

4 Flechas afiladas de guerrero

y brasas ardientes de retama.

5 Pobre de mí que vivo en Mésec,

habitando en las carpas de Cedar.+ 120:5 Mésec, Cedar Los habitantes de esos lugares fueron famosos guerreros.

6 He vivido mucho tiempo

junto a los que odian la paz.

7 Cuando yo digo «paz»,

ellos dicen «guerra».

121

SALMO

El Señor te protegerá

Canto para los peregrinos.

1 Miro a lo alto de las montañas en busca de ayuda,

¿de dónde vendrá mi ayuda?

2 Mi ayuda vendrá del SEÑOR,

el creador del cielo y de la tierra.

3 Dios no te dejará caer;

tu protector nunca se dormirá.

4 El protector de Israel nunca duerme

ni se deja rendir por el sueño.

5 El SEÑOR es tu protector.

El SEÑOR siempre está a tu lado

como una sombra, para protegerte.

6 El sol no te lastimará durante el día

ni la luna durante la noche.

7 El SEÑOR te protegerá de todo mal,

protegerá tu vida.

8 El SEÑOR protegerá tu ida y tu venida,

desde ahora y para siempre.

122

SALMO

Vamos al templo del Señor

Canto de David para los peregrinos.

1 Me sentí muy feliz cuando me dijeron:

«Vamos al templo del SEÑOR».

2 Y aquí estamos

en las puertas de Jerusalén.

3 Esta es la Nueva Jerusalén,

la ciudad que fue reconstruida como debe ser,

y ahora está muy unida.

4 A ella vienen las tribus del SEÑOR,

la comunidad entera de Israel,

para alabar el nombre del SEÑOR;

tal como él lo ordenó.

5 Es aquí donde el descendiente de David

pone los tronos para juzgar a su pueblo.

6 Pidan en oración por la paz de Jerusalén:

«Que vivan en paz los que te aman.

7 Que haya paz dentro de tus murallas,

y tranquilidad en tus fortalezas».

8 Por el bien de mis hermanos y vecinos,

digo ahora: «Que haya paz en ti.

9 Por el bien del templo del SEÑOR nuestro Dios,

buscaré tu bienestar».

123

SALMO

Esperamos la compasión del Señor

Canto para los peregrinos.

1 Miro hacia ti

que reinas en los cielos.

2 Como un esclavo está pendiente de la mano de su amo,

como los ojos de la esclava están pendientes de la mano de su ama,

así estamos pendientes del SEÑOR nuestro Dios,

esperando que nos tenga compasión.

3 SEÑOR, ten compasión de nosotros,

ya estamos cansados de que nos hagan sufrir tanto.

4 Hemos recibido demasiados insultos y golpes

de esa gente que nos desprecia y está llena de orgullo.

124

SALMO

Nuestra ayuda vino del Señor

Canto de David para los peregrinos.

1 ¿Qué nos habría pasado si el SEÑOR no estuviera a nuestro lado?,

que lo diga Israel,

2 si el SEÑOR no hubiera estado a nuestro lado,

cuando todos se levantaron para atacarnos,

¿qué nos habría pasado?

3 Nuestros enemigos nos habrían tragado vivos

cuando ardían de ira contra nosotros.

4 Habrían arrasado con nosotros

como un río desbordado arrastra con todo a su paso;

5 las aguas turbulentas

habrían pasado sobre nosotros.

6 Bendito sea el SEÑOR que no permitió que nos destrozaran

como presa entre sus dientes.

7 Fuimos como pájaros que escaparon del cazador.

La red se rompió y pudimos escapar.

8 Nuestra ayuda viene del SEÑOR,

creador del cielo y de la tierra.

125

SALMO

El Señor rodea a su pueblo

Canto para los peregrinos.

1 Al igual que el monte Sion,

quienes confían en el SEÑOR

nunca temblarán ni caerán;

permanecerán para siempre.

2 Así como Jerusalén está rodeada de montañas,

así el SEÑOR rodea a su pueblo, desde ahora y para siempre.

3 El gobernante perverso no permanecerá sobre la tierra dada a los justos

para que así los justos no extiendan sus manos hacia el delito.

4 SEÑOR, haz bien a la gente buena,

a los que son honestos;

5 pero a los que se desvían por caminos torcidos,

el SEÑOR los llevará con los que hacen maldades.

¡Que haya paz en Israel!

126

SALMO

Danos de nuevo la libertad

Canto para los peregrinos.

1 Cuando el SEÑOR traiga a los deportados de vuelta a Sion,

parecerá que estamos soñando;

2 nos llenaremos de felicidad

y entonaremos canciones alegres.

La gente de otras naciones dirá:

«El SEÑOR ha hecho maravillas por ellos».

3 En el pasado, el SEÑOR hizo maravillas por nosotros,

y estábamos felices de ello.

4 SEÑOR, danos de nuevo la libertad;

haz que seamos como desiertos que se llenan de manantiales.

5 Los que con lágrimas sembraron,

con gritos de alegría cosecharán.

6 El que vaya andando y llorando llevando la bolsa de semillas,

volverá gritando de alegría llevando manojos de trigo.

127

SALMO

Todo depende de Dios

Canto de Salomón para los peregrinos.

1 Si el SEÑOR no construye la casa,

los constructores pierden su tiempo.

Si el SEÑOR no vigila la ciudad,

los guardias pierden su tiempo.

2 Pierden el tiempo ustedes,

que se levantan temprano y se acuestan tarde

para comer un pan conseguido con sufrimiento

porque Dios da a quien ama, aun mientras duerme.

3 Los hijos son la herencia que nos da el SEÑOR;

los frutos del vientre son la recompensa que viene de Dios.

4 Los hijos de un hombre joven

son como flechas en las manos de un guerrero.

5 Qué afortunado es el hombre

que llena su aljaba con flechas como esas.

No será avergonzado por sus enemigos

cuando trate con ellos en los tribunales.

128

SALMO

El hogar del justo

Canto para los peregrinos.

1 Afortunado todo el que respeta al SEÑOR,

todo el que sigue el camino de Dios.

2 Disfrutarás del fruto de tu trabajo,

serás feliz y te irá bien en la vida.

3 En tu hogar, tu mujer será

como una vid llena de uvas;

tus hijos, alrededor de tu mesa,

serán como plantas de olivo.

4 De esa manera será bendecido

el que respeta al SEÑOR.

5 Que el SEÑOR te bendiga desde Sion

para que veas las bendiciones de Jerusalén toda tu vida.

6 Que puedas conocer a los hijos de tus hijos.

¡Que haya paz en Israel!

129

SALMO

El Señor libra de los enemigos

Canto para los peregrinos.

1 He tenido muchos enemigos desde mi juventud,

que lo diga Israel,

2 he tenido muchos enemigos desde mi juventud,

pero no han podido acabar conmigo.

3 Me pasaron el arado sobre la espalda,

abriéndome surcos profundos,

4 pero el SEÑOR que es justo,

cortó las cuerdas con que me ataban esos perversos.

5 Que todos los que odian a Sion sean humillados

y tengan que retroceder.

6 Que sean como la hierba en el tejado

que antes de crecer ya se ha secado;

7 hierba de la que el segador no recoge ni un manojo,

ni mucho menos le alcanza para llenar su regazo.

8 Nadie que pase le dirá a esa hierba:

«El SEÑOR los bendiga;

los bendecimos en el nombre del SEÑOR».

130

SALMO

Confía en el Señor

Canto para los peregrinos.

1 SEÑOR, te pido ayuda

desde lo más profundo de mi ser.

2 Señor, escucha mi voz;

escucha mi grito de súplica.

3 SEÑOR, si tú no perdonaras nuestros pecados,

Señor, ¿quién sobreviviría?

4 Pero tú perdonas

y por eso se te debe respeto.

5 Yo pongo toda mi esperanza en el SEÑOR;

mi alma espera en él, confío en su palabra.

6 Espero en mi Señor

como el guardia espera ansiosamente a que amanezca.

7 Israel, confía en el SEÑOR;

sólo en el SEÑOR se encuentra el fiel amor y la salvación.

8 Él librará a Israel

de todas sus maldades.

131

SALMO

Tranquilo y confiado en el Señor

Canto de David para los peregrinos.

1 SEÑOR, yo no soy orgulloso

ni me las doy de importante;

no pretendo hacer maravillas

ni me preocupo por hacer lo que me es imposible realizar.

2 Al contrario, estoy tranquilo y tan calmado

como un niño recién amamantado

que está en brazos de su mamá.

Mi alma está tan contenta

como un niño recién amamantado.

3 Israel, confía en el SEÑOR

desde ahora y para siempre.

132

SALMO

La ciudad y su templo

Canto para los peregrinos.

1 SEÑOR, acuérdate de David

y de todo lo que sufrió;

2 acuérdate de la promesa que él hizo al SEÑOR;

al poderoso Dios de Jacob:

3 «No entraré a mi casa,

ni me acostaré en mi cama;

4 no me voy a dar descanso;

no voy a pegar los ojos ni un momento,

5 hasta que no encuentre un lugar para el SEÑOR,

para el templo del poderoso Dios de Jacob».

6 Nosotros escuchamos eso en el templo santo de Efrata+ 132:6 Efrata Se refiere a Belén, el pueblo donde nació David.;

encontramos el Cofre Sagrado en Quiriat Yearín+ 132:6 Quiriat Yearín Textualmente campos del bosque. La palabra hebrea que significa bosque es como el nombre de esta ciudad..

7 Vamos a la Carpa Sagrada;

postrémonos a sus pies.+ 132:7 a sus pies Esto puede significar el Cofre Sagrado, la Carpa Sagrada, o el templo. Es como si Dios fuera un rey sentado en su trono y con los pies en el lugar a donde la gente va a adorarlo.

8 SEÑOR levántate, ven al lugar donde descansarás tú

y el cofre que muestra tu poder;

9 que tus sacerdotes se revistan de victoria

y tus seguidores los sigan cantando de alegría.

10 Por amor a David, tu siervo,

no rechaces a tu rey elegido.

11 El SEÑOR le hizo una promesa firme a David,

de la cual no va a retractarse:

«Pondré en tu trono

a uno de tus descendientes.

12 Si tus hijos mantienen mi pacto

y las leyes que les enseñaré,

también los descendientes de ellos

ocuparán tu trono para siempre».

13 El SEÑOR eligió a Sion como el lugar para su templo;

quería que allí estuviera su hogar.

14 «Este será mi lugar para siempre;

he decidido poner mi trono en este sitio.

15 Bendeciré a esta ciudad con abundancia de alimentos;

hasta los pobres tendrán alimento suficiente.

16 A los sacerdotes los vestiré de victoria

y los que te son fieles gritarán de alegría.

17 En este lugar renacerá el poder de David;

mantendré viva la llama de mi rey elegido.

18 Llenaré de vergüenza a sus enemigos,

pero él llevará su corona resplandeciente».

133

SALMO

La reunión del pueblo de Dios

Canto de David para los peregrinos.

1 Qué bueno y qué agradable es

cuando el pueblo de Dios se reúne en armonía.

2 Es como el aceite dulce y fragante

que se derrama sobre la cabeza de Aarón

y cubre todo su rostro y sus vestiduras.

3 Es como el rocío que cae

desde el monte Hermón sobre las montañas de Sion.

Allí es a donde el SEÑOR

envió su bendición, la vida eterna.

134

SALMO

Alabanza en el templo

Canto para los peregrinos.

1 Alaben al SEÑOR, todos sus siervos del SEÑOR

que trabajan por la noche en el templo del SEÑOR.

2 Levanten sus brazos hacia el Lugar Santo,

y bendigan al SEÑOR.

3 Que el SEÑOR creador del cielo y de la tierra,

te bendiga desde Sion.

135

SALMO

El Señor es grandioso

1 ¡Aleluya!

Alaben el nombre del SEÑOR;

Siervos del SEÑOR, alábenlo,

2 los que están en el templo del SEÑOR,

en los patios del templo de nuestro Dios.

3 Alaben al SEÑOR, porque él es bueno;

canten alabanzas a su nombre,

pues eso es placentero.

4 Porque el SEÑOR eligió a Jacob para que fuera suyo;

Israel le pertenece.

5 Yo sé que el SEÑOR es grandioso;

nuestro Señor es más grande que todos los dioses.

6 El SEÑOR hace su voluntad en el cielo,

en la tierra y en las profundidades del océano también.

7 Levanta las nubes desde los extremos de la tierra,

hace que caigan la lluvia y los relámpagos

y que el viento sople fuerte.

8 Dios destruyó a los hijos mayores de Egipto,

tanto de seres humanos como de animales.

9 Él hizo muchos milagros y maravillas en medio de ti, Egipto,

en contra del faraón y de sus siervos.

10 Él castigó a muchas naciones

y acabó con la vida de reyes poderosos.

11 Castigó a Sijón, rey de los amorreos,

a Og, rey de Basán,

y a todas las ciudades de Canaán.

12 Luego repartió sus tierras

entre la gente de Israel, su pueblo.

13 SEÑOR, tu nombre siempre será famoso;

SEÑOR, serás recordado de generación en generación.

14 El SEÑOR hace justicia a su pueblo

y tiene compasión de sus siervos.

15 Los ídolos de las naciones son oro y plata,

productos hechos por manos humanas.

16 Tienen boca, pero no pueden hablar;

tienen ojos, pero no pueden ver.

17 Tienen oídos, pero no pueden oír;

tienen nariz, pero no pueden respirar.

18 Así quedarán como esos ídolos

los que los hacen y los que confían en ellos.

19 Pueblo de Israel, alaba al SEÑOR;

descendientes de Aarón, alaben al SEÑOR.

20 Levitas, alaben al SEÑOR;

ustedes los que respetan al SEÑOR, alaben al SEÑOR.

21 Bendito sea el SEÑOR desde Sion,

el que vive en Jerusalén.

¡Aleluya!

136

SALMO

El fiel amor del Señor es eterno

1 Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno;

su fiel amor es para siempre.

2 Den gracias al Dios de dioses,

porque su fiel amor es para siempre.

3 Den gracias al Señor de señores,

porque su fiel amor es para siempre.

4 Al único que hace grandes maravillas,

porque su fiel amor es para siempre.

5 Al que con su sabiduría creó los cielos,

porque su fiel amor es para siempre.

6 Al que extendió la tierra sobre el mar,

porque su fiel amor es para siempre.

7 Al que creó el sol y la luna,

porque su fiel amor es para siempre.

8 El sol para que ilumine el día,

porque su fiel amor es para siempre.

9 La luna y las estrellas para que iluminen la noche,

porque su fiel amor es para siempre.

10 Al que hirió a los hijos mayores de Egipto,

tanto de seres humanos como animales,

porque su fiel amor es para siempre.

11 Al que sacó a Israel de Egipto,

porque su fiel amor es para siempre.

12 Extendió su brazo poderoso y su mano fuerte,

porque su fiel amor es para siempre.

13 Al que abrió el mar Rojo,

porque su fiel amor es para siempre.

14 Al que guió a Israel a cruzar por en medio del mar,

porque su fiel amor es para siempre.

15 Al que hundió al faraón y a sus soldados en el mar Rojo,

porque su fiel amor es para siempre.

16 Al que guió a su pueblo en el desierto,

porque su fiel amor es para siempre.

17 Al que acabó con reyes poderosos,

porque su fiel amor es para siempre.

18 Al que les quitó la vida a fuertes reyes,

porque su fiel amor es para siempre.

19 A Sijón, rey de los amorreos,

porque su fiel amor es para siempre.

20 A Og, el rey de Basán,

porque su fiel amor es para siempre.

21 Luego le dio las tierras de ellos al pueblo de Israel,

porque su fiel amor es para siempre.

22 Le dio de herencia esa tierra a su siervo Israel,

porque su fiel amor es para siempre.

23 Al que cuando sufrimos la derrota se acordó de nosotros,

porque su fiel amor es para siempre.

24 Al que nos salvó de nuestros enemigos,

porque su fiel amor es para siempre.

25 Dios les da alimento a todos los seres vivientes,

porque su fiel amor es para siempre.

26 ¡Alaben al Dios de los cielos!,

porque su fiel amor es para siempre.

137

SALMO

Extrañamos nuestra tierra

1 Nos sentábamos junto a los ríos de Babilonia

y llorábamos acordándonos de Sion.

2 Allí en los sauces de la ciudad,

colgamos nuestras arpas.+ 137:2 Estos instrumentos se usaban para alabar a Dios en el templo de Jerusalén, pero como el templo había sido destruido ya no había razón para tocar esas canciones.

3 Allí los que nos capturaron nos pedían que cantáramos.

Nuestros opresores nos pedían que estuviéramos alegres,

que cantáramos canciones que hablaran de Sion.

4 Pero no podíamos cantar las canciones de alabanza al SEÑOR,

en un lugar extraño.

5 Jerusalén, si algún día te olvido,

que se me seque la mano derecha+ 137:5 que se me seque la mano derecha o que nunca pueda tocar más el arpa.;

prometo que jamás te olvidaré.

6 Si te llegara a olvidar

que mi lengua se me pegue al paladar

y no pueda volver a cantar.

7 SEÑOR, castiga a los edomitas

porque ellos pedían que Jerusalén fuera destruida.

8 Babilonia, tú también serás destruida.

Afortunado el que te dé el castigo que mereces;

recibirás el mismo sufrimiento que le causaste a Jerusalén.

9 Afortunado el que agarre a tus hijos

y los estrelle contra las rocas.

138

SALMO

Te alabo de todo corazón

Canción de David.

1 Yo te alabo de todo corazón;

te entonaré canciones de alabanza delante de los dioses.

2 Dios mío, me inclinaré hacia tu santo templo y alabaré tu nombre,

tu fiel amor y tu lealtad.

Tu nombre está por encima de todos,

porque tú cumples lo que prometes.

3 Dios mío, cuando te pedí ayuda,

tú me respondiste;

le diste fortaleza a mi alma

y renovaste mis fuerzas.

4 SEÑOR, todos los reyes de la tierra te alabarán

cuando escuchen tus palabras.

5 Entonarán canciones que hablarán de lo que hace el SEÑOR,

porque la gloria del SEÑOR es muy grande.

6 El SEÑOR ocupa el lugar más alto por encima de todos los demás,

pero aun así, él nunca abandona a los humildes.

Él siempre sabe lo que hacen los soberbios

y se mantiene alejado de ellos.

7 Dios mío, aunque esté angustiado por los problemas,

tú me salvarás;

me protegerás de la furia de mis enemigos.

8 SEÑOR, tú cumplirás lo que has prometido hacer para mí.

SEÑOR, tu fiel amor es para siempre;

por eso sé que no abandonarás a quienes tú mismo creaste.

139

SALMO

Tú sabes todo de mí

Al director. Canción de David.

1 SEÑOR, tú me has examinado

y sabes todo de mí.

2 Tú sabes cuándo me siento

y cuándo me levanto;

aunque me sienta lejos de ti,

tú conoces cada uno de mis pensamientos.

3 Sabes para dónde voy y en dónde me acuesto.

Tú sabes todo lo que hago.

4 SEÑOR, tú sabes lo que voy a decir

aun antes de que las palabras salgan de mi boca.

5 Tú siempre estás a mi alrededor,

adelante y detrás de mí;

siento tu mano sobre mí.

6 Lo que tú sabes de mí es demasiado profundo;

va más allá de lo que puedo entender.

7 Tu Espíritu me acompaña a todas partes;

no puedo escapar de tu presencia.

8 Si subiera al cielo,

allí estarías;

si bajara a las profundidades de la tierra,

allí estarías.

9 Si fuera al oriente donde nace el sol,

allí estarías;

o al occidente, al fin de los mares,

allí estarías.

10 Aun allí me tomarías de la mano y me conducirías;

tú fuerte mano derecha me ayudaría.

11 Si yo pensara que seguramente en la oscuridad podría esconderme

o que se hiciera noche la luz de mi alrededor,

12 ni siquiera la oscuridad es oscura para ti.

No importa cuán oscura sea una noche,

para ti seguirá siendo tan clara como el día.

Para ti es lo mismo el día que la noche.

13 Tú hiciste todo mi ser,+ 139:13 todo mi ser Textualmente riñones. Los israelitas antiguos pensaban que las emociones estaban centradas en los riñones. Así que probablemente esto también significa que Dios sabe cómo se siente una persona, aun antes de que nazca.

tanto mis sentimientos como mi cuerpo,

desde que me hiciste tomar forma+ 139:13 me hiciste tomar forma o me tejiste. en el vientre de mi madre.

14 Te agradezco porque me hiciste de una manera maravillosa;

sé muy bien que tus obras son maravillosas.

15 Tú sabes todo de mí.

Tú viste mis huesos crecer

mientras mi cuerpo se formaba en el vientre de mi madre.+ 139:15 el vientre de mi madre Textualmente en lo profundo de la tierra. Mucha gente creía que el cuerpo de un bebé se formaba en el vientre de la tierra antes de entrar al vientre de la mamá.

16 Tú viste formarse cada parte de mi cuerpo;

todo ya estaba escrito en tu libro;

fueron formadas a su debido tiempo,

sin faltar una sola de ellas.

17 Mi entendimiento no puede con tus pensamientos;

la suma de ellos es inmensa.

18 Si pudiera contar cada uno de tus pensamientos,

serían más numerosos que los granos de arena,

y cuando terminara de contarlos,

tendría todavía que continuar.

19 Dios mío, cómo quisiera que les quitaras la vida a los perversos,

que te llevaras a esos asesinos lejos de mí,

20 esos que hablan mal de ti y usan tu nombre

para hacer falsos juramentos.

21 ¿Acaso no tengo la actitud correcta?

¿Acaso no odio y desprecio los que tú desprecias?

22 Los odio con todas mis fuerzas;

tus enemigos son también mis enemigos.

23 Dios mío, examíname y conoce mis pensamientos;

ponme a prueba y reconoce todos mis pensamientos.

24 Fíjate si tengo algún mal pensamiento

y guíame por el sendero que me lleva hacia ti.

140

SALMO

Protégeme de los violentos

Al director. Canción de David.

1 SEÑOR, líbrame de los perversos,

protégeme de los violentos;

2 de los que están siempre haciendo el mal

y provocando conflictos a cada momento.

3 Su lengua es como serpiente venenosa;

sus palabras destilan veneno. Selah

4 SEÑOR, protégeme del poder de los perversos;

de los violentos que planean hacerme daño.

5 Esa gente arrogante pone trampas,

cavan sus hoyos y extienden sus redes

junto a las trampas que ponen para atraparme. Selah

6 Yo le digo al SEÑOR: «Tú eres mi Dios;

SEÑOR, escucha mis ruegos».

7 SEÑOR, tú eres mi Dios y mi Salvador.

Tú eres como un casco que protege mi cabeza cuando estoy en la batalla.

8 SEÑOR, no permitas que esos perversos se salgan con la suya.

No dejes que sus planes se hagan realidad. Selah

9 Haz que les suceda a mis enemigos

todo el mal que planean para los demás.

10 Haz que lluevan carbones encendidos sobre sus cabezas.

Échalos al fuego;

tíralos a pozos de los que nunca puedan salir.

11 Que el calumniador no se establezca en esta tierra;

que la desgracia persiga al violento y lo destruya.

12 Yo sé que el SEÑOR hará justicia a los pobres

y defenderá los derechos de los necesitados.

13 Los justos alabarán tu nombre;

la gente honesta vivirá en tu presencia.

141

SALMO

Ruego tu ayuda

Canción de David.

1 SEÑOR, ruego tu ayuda;

escúchame cuando clamo a ti.

2 Que mi oración suba a ti como el incienso;

que mis brazos levantados hacia ti sean como el sacrificio de la tarde.

3 SEÑOR, ponle un guardia a mi boca

y un vigilante a la puerta de mis labios.

4 No permitas que mi corazón se incline a lo malo;

ni que me una a los perversos para hacer maldades.

No permitas que me junte con los que hacen el mal;

ni que coma con ellos en sus fiestas.

5 Acepto que el justo me corrija,

considero un acto de bondad que me reprenda;

yo nunca rechazaría eso.

Pero siempre seguiré tratando de hacer el bien

y no aprobaré lo que hagan los perversos.

6 Cuando sus líderes sean castigados,

se darán cuenta que yo decía la verdad.

7 La tierra se abrirá,

y sus huesos serán esparcidos en sus tumbas.

8 Mi Señor DIOS, mis ojos están fijos en ti;

confío en ti, no me dejes morir.

9 Protégeme de los hoyos y las trampas

que han puesto los perversos para atraparme.

10 Que esos perversos caigan en sus propias redes,

mientras yo paso por encima de ellas sin que me suceda nada malo.

142

SALMO

Eres todo lo que tengo

Poema que David compuso cuando estaba en la cueva. Una oración.

1 Pido a gritos la ayuda del SEÑOR;

a gritos le pido al SEÑOR compasión.

2 En él puedo descargar mi angustia;

sin temor le puedo expresar mis quejas.

3 Cuando estoy perdido,

tú me muestras el camino.

Mis enemigos han tendido una trampa

y estoy a punto de caer en ella,

pero Dios me guía.

4 No tengo ni siquiera un amigo

que esté a mi lado acompañándome;

no tengo en dónde esconderme.

A nadie le importa si vivo o muero.

5 Por eso pido tu ayuda, SEÑOR,

tú eres mi refugio;

eres todo lo que tengo en este mundo.

6 A ti te pido ayuda;

te necesito, me siento muy débil.

Sálvame de los que me persiguen,

porque son más fuertes que yo.

7 Ayúdame a escapar de sus trampas

para que pueda alabar tu nombre.

Entonces los justos celebrarán conmigo

porque tú me has cuidado.

143

SALMO

No te escondas de mí

Canción de David.

1 SEÑOR, escucha mi oración,

presta atención a mi súplica.

Por tu fidelidad y tu justicia,

respóndeme.

2 No me lleves a juicio a mí que soy tu siervo,

porque delante de ti nadie consigue ser aprobado.

3 Tengo enemigos que me persiguen

y tratan de matarme.

Ellos me empujan hacia la tumba

como si yo hubiera muerto hace mucho tiempo.

4 He perdido el ánimo,

mi corazón está desolado.

5 Pero recuerdo todo lo que hiciste en tiempos pasados;

pienso en todo lo que hiciste con tus manos.

6 Tiendo hacia ti mis manos;

te necesito como la tierra necesita de la lluvia. Selah

7 Respóndeme pronto, SEÑOR,

que se me va el aliento.

No te escondas de mí;

si lo haces, me daré por muerto.

8 Muéstrame tu fiel amor por la mañana,

porque en ti he puesto mi confianza.

Pongo mi vida en tus manos,

muéstrame lo que debo hacer.

9 SEÑOR, busco tu protección;

sálvame de mis enemigos.

10 Enséñame a hacer tu voluntad,

porque tú eres mi Dios.

Que tu buen Espíritu me guíe

por el buen camino.

11 Por el prestigio de tu nombre, SEÑOR, dame vida.

Por tu justicia, sálvame de mis enemigos.

12 Por tu fiel amor, acaba con mis enemigos.

Destruye a mis enemigos,

pues yo soy tu siervo.

144

SALMO

El pueblo de Dios

Canción de David.

1 Bendito sea el SEÑOR, mi Roca;

él me adiestra para la batalla

y me prepara para la guerra.

2 Él es mi Dios fiel y amoroso;

mi fortaleza y mi refugio;

mi libertador y mi escudo, en quien busco protección.

Él es quien pone a los pueblos bajo mi mando.

3 SEÑOR, ¿qué es el ser humano para que lo tengas presente?

¿Qué es el hijo del hombre para que pienses en él?

4 El ser humano es como un suspiro,

su vida es como una sombra que desaparece rápidamente.

5 SEÑOR, abre los cielos y baja a la tierra.

Ven, toca las montañas para que echen humo.

6 Envía relámpagos y dispérsalos;

lanza tus flechas y hazlos salir de aquí.

7 Extiende tu mano desde el cielo

y rescátame de las aguas turbulentas;

Líbrame del poder de gente extraña,

8 de los que abren su boca para mentir,

y levantan su mano derecha para jurar en falso.

9 Dios mío, te cantaré una canción nueva;

voy a entonarte canciones de alabanza con el arpa de diez cuerdas.

10 Tú eres el que salva a los reyes

y libras a tu siervo David de las armas de sus enemigos.

11 Libérame y rescátame de esta gente extraña

que miente y habla mal de mí.

Levantan su mano derecha para jurar en falso.

12 Que nuestros hijos sean como árboles

fuertes en su juventud.

Que nuestras hijas sean como columnas

labradas que adornan un palacio.

13 Que nuestras despensas estén llenas de toda clase de alimentos.

Que haya miles de ovejas en nuestros campos.

14 Que las vacas estén grande con cría.

Que no pase ningún enemigo por nuestras puertas.

Ni se lleve nuestra gente del país.

Que no haya gritos de dolor por las calles.

15 Qué afortunado el pueblo que vive así;

Qué afortunado el pueblo cuyo Dios es el SEÑOR.

145

SALMO

El Señor merece alabanza

Canción de alabanza de David.

1 Te alabaré mi Dios, mi Rey;

y bendeciré tu nombre,

eternamente y para siempre.

2 Cada día te bendeciré y alabaré tu nombre,

eternamente y para siempre.

3 Grande es el SEÑOR y merece ser alabado;

su grandeza sobrepasa todo entendimiento.

4 Tus obras serán festejadas de generación en generación;

siempre se hablará de tus poderosos hechos.

5 Se hablará de tu gloria maravillosa;

yo siempre hablaré de tus milagros.

6 Siempre se recordará tu asombroso poder;

yo les contaré de tu grandeza.

7 Se recordará tu bondad

y se cantarán canciones que hablen de tu generosidad.

8 El SEÑOR es bueno y compasivo,

no se enoja con facilidad y rebosa de fiel amor.

9 El SEÑOR es bueno para con todos

y muestra compasión hacia todo lo que ha creado.

10 Que todo lo que has creado alabe tu poder y gloria, SEÑOR;

que todos tus fieles te alaben.

11 Ellos les contarán a los demás

lo grandioso que es tu reino y lo bueno que eres.

12 La gente sabrá las maravillas que has hecho

y sabrán de la gloria del esplendor de tu reino.

13 Tu reino existirá para siempre;

tu dominio permanecerá de generación en generación.

El SEÑOR es fiel a sus promesas

y todo lo que hace es bueno.

14 El SEÑOR levanta a quienes caen

y sostiene a los que están angustiados.

15 Todos buscan en ti el alimento

y en el momento apropiado les das su comida.

16 Abres tus manos y a todos los seres vivos

les das lo que necesitan.

17 El SEÑOR es justo en todo lo que hace;

sus hechos muestran lo bueno que es.

18 El SEÑOR está cerca de todos los que lo buscan;

de los que lo buscan sinceramente.

19 Cumple los deseos de los que lo respetan;

escucha sus peticiones de ayuda y los salva.

20 El SEÑOR protege a todos los que lo aman

pero destruirá a los perversos.

21 Que mi boca alabe al SEÑOR;

que todos alaben su santo nombre, ahora y siempre.

146

SALMO

Alabaré al Señor toda mi vida

1 ¡Aleluya!

¡Alma mía, alaba al SEÑOR!

2 Alabaré al SEÑOR toda mi vida.

Mientras yo esté vivo, entonaré canciones en honor al SEÑOR.

3 No pongan su confianza en los poderosos;

ellos no son más que simples seres humanos que no tienen poder para salvar.

4 Ellos también morirán, volverán al polvo,

y ese mismo día todos sus planes acabarán.

5 Afortunado el que recibe ayuda del Dios de Jacob;

el que confía en el SEÑOR su Dios.

6 Él creó el cielo, la tierra y los mares

y todo lo que habita en ellos;

él sigue fiel para siempre.

7 El SEÑOR hace justicia a los oprimidos,

alimenta a los que tienen hambre

y libera a los prisioneros.

8 El SEÑOR da la vista a los ciegos;

el SEÑOR ayuda a los que están en dificultades;

el SEÑOR ama a los justos.

9 El SEÑOR protege a los inmigrantes,

cuida a los huérfanos y a las viudas

y les amarga la vida a los perversos.

10 El SEÑOR reinará eternamente.

Sion, tu Dios reinará de generación en generación.

¡Aleluya!

147

SALMO

Canten agradecidos

1 ¡Aleluya!

Qué bueno es entonar canciones de alabanza a nuestro Dios;

qué placentero cantar alabanzas a su nombre.

2 El SEÑOR reconstruye a Jerusalén,

y reúne a los desterrados de Israel;

3 sana a los que tienen roto el corazón

y venda sus heridas.

4 Él determina el número de las estrellas

y a cada una la llama por su nombre.

5 Nuestro Señor es grandioso,

y grande es su poder;

su conocimiento no tiene límite.

6 El SEÑOR apoya a la gente pobre

y derriba por el suelo a los perversos.

7 Canten agradecidos al SEÑOR;

canten alabanzas a nuestro Dios al son del arpa.

8 Él llena el cielo de nubes

y hace caer la lluvia sobre la tierra;

hace que el pasto crezca sobre los montes.

9 Dios les da alimento al ganado

y a las crías de los cuervos cuando chillan.

10 A Dios no le importan los caballos de guerra

ni le preocupan los soldados poderosos.

Le desagradan los que confían en todo eso.

11 En cambio al SEÑOR le agrada la gente que lo respeta,

los que confían en su fiel amor.

12 Jerusalén, alaba al SEÑOR;

Sion, alaba a tu Dios.

13 Él reforzó los cerrojos de tus puertas

y bendijo a tus habitantes.

14 Dios mantiene la paz en tu nación

y hace que siempre tengas alimento en abundancia.

15 Dios le da una orden a la tierra,

y ella obedece inmediatamente.

16 Dios hace que caiga la nieve como si fuera lana

y esparce la escarcha como si fuera ceniza.

17 Él hace que caiga granizo como piedras

que caen del cielo y congelan la tierra.

18 Luego, da otra orden

y sopla nuevamente un viento tibio

que hace que el hielo se derrita

y el agua comience a fluir.

19 Dios reveló su palabra a Jacob,

sus leyes y mandatos a Israel.

20 Con ninguna otra nación Dios ha hecho eso;

ninguna otra conoce sus mandatos.

¡Aleluya!

148

SALMO

Que toda la creación alabe al Señor

1 ¡Aleluya!

Alaben al SEÑOR desde los cielos,

alábenlo en las alturas.

2 Alábenlo todos sus ángeles,

alábenlo todos sus ejércitos+ 148:2 sus ejércitos Esto puede significar ángeles, planetas y estrellas, o soldados de un ejército..

3 Alábenlo el sol y la luna,

alábenlo todas las estrellas que brillan.

4 Alábenlo los altísimos cielos

y las aguas que están sobre los cielos.

5 Alaben el nombre del SEÑOR,

porque él dio una orden y todo fue creado.

6 Él lo creó todo para que existiera para siempre;

dio leyes que continúan para siempre.

7 Alaben al SEÑOR desde la tierra,

los monstruos marinos y el océano;

8 el rayo y el granizo, la nieve y el humo,

la tormenta que cumple sus mandatos;

9 las colinas y montañas,

los árboles frutales y los cedros;

10 los animales salvajes y los animales domésticos,

los reptiles y los pájaros;

11 los reyes y las naciones de la tierra,

los líderes y los gobernantes del mundo;

12 los hombres y las mujeres;

los jóvenes y los viejos.

13 Alaben todos ellos el nombre del SEÑOR,

pues su nombre está por encima de todo nombre;

su esplendor está por sobre los cielos y la tierra.

14 Él le ha dado poder a su pueblo.

Que todos los que le son fieles lo alaben,

los israelitas, su pueblo cercano.

¡Aleluya!

149

SALMO

La comunidad de los fieles alaba al Señor

1 ¡Aleluya!

Canten al SEÑOR una canción nueva;

alábenlo en la comunidad de los fieles.

2 Israel, alégrate por tu Creador.

Habitantes de Sion, alégrense con su Rey.

3 Que alaben a Dios con danzas y bellas melodías,

al ritmo de panderos e instrumentos de cuerda.

4 El SEÑOR es feliz con su pueblo;

les da a los humildes el honor de la victoria.

5 Que se alegren los fieles por su gloria;

que hasta en su cama griten de alegría.

6 Que salgan de su garganta alabanzas a Dios;

y tengan en su mano una espada de dos filos,

7 para vengarse de los pueblos

y castigar a las naciones,

8 para encadenar a los reyes

y a los poderosos con grillos de hierro.

9 Que los castiguen tal como Dios lo ordenó.

Es un honor para todos sus fieles.

¡Aleluya!

150

SALMO

Toda la orquesta alaba a Dios

1 ¡Aleluya!

Alaben a Dios en su templo;

alábenlo en su firmamento poderoso.

2 Alaben a Dios por sus grandes obras;

alábenlo por su tremenda grandeza.

3 Alábenlo con sonido de trompetas;

alábenlo con arpa y lira.

4 Alaben a Dios con panderos y danzas;

con flautas e instrumentos de cuerda.

5 Alaben a Dios con platillos sonoros;

con platillos resonantes.

6 Que todo lo que respira alabe al SEÑOR.

¡Aleluya!