Jeremías

1

1 Estas son las palabras de Jeremías hijo de Jilquías, uno de los sacerdotes que vivía en Anatot, tierra de Benjamín. 2 A Jeremías le comenzaron a llegar mensajes del SEÑOR en el año 13+ 1:2 el año 13Se refiere al año 627 a. C. del reinado de Josías hijo de Amón, rey de Judá. 3 Siguió recibiendo mensajes proféticos durante el reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, y continuaron hasta el año undécimo del rey Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, cuando el pueblo de Jerusalén fue llevado prisionero en el quinto mes de ese año.

Dios llama a Jeremías

4 Me llegó este mensaje del SEÑOR:

5 «Antes de que yo te formara en el vientre de tu madre,

ya te conocía.

Antes de que nacieras,

ya te había elegido

para que fueras un profeta para las naciones».

6 Entonces yo le respondí: «Pero Señor DIOS, yo soy muy joven y no sé hablar en público».

7 Y el SEÑOR me dijo:

«No digas que sólo eres un joven,

porque irás a donde yo te envíe

y dirás todo lo que yo te ordene.

8 No le temas a la gente,

porque yo estaré protegiéndote.

Es la decisión del SEÑOR».

9 Luego el SEÑOR extendió su mano y me tocó la boca, y me dijo el SEÑOR:

«He puesto mis palabras en tu boca.

10 Hoy te he elegido a ti para llevar a cabo una tarea

que afectará naciones y reinos.

Los removerás y provocarás su caída,

los harás desaparecer y los destruirás

y también los reconstruirás

y los plantarás de nuevo».

Dios le da lecciones al profeta

11 Me llegó este mensaje del SEÑOR: «¿Qué ves, Jeremías?» Yo respondí: «Veo una rama de almendro». 12 El SEÑOR me dijo: «Has visto bien, porque me ocuparé+ 1:11-12 almendro […] me ocuparé En hebreo las palabras almendro y ocuparé son similares y hacen un juego de palabras. de que se cumpla todo lo que te digo en mi mensaje».

13 Me llegó por segunda vez mensaje del SEÑOR, diciendo: «¿Qué ves, Jeremías?» Yo respondí: «Veo una olla rebosante de agua hirviendo que se derrama desde el norte».

14 El SEÑOR me dijo:

«Desde el norte derramaré la desgracia

sobre todos los habitantes de Judá.

15 Llamaré a todas las familias de los reinos del norte,

dice el SEÑOR.

Los reyes de esas naciones vendrán

y colocarán cada uno su trono

a la entrada misma de Jerusalén.

Atacarán las murallas que la rodean

y atacarán todas las ciudades de Judá.

16 Yo anunciaré el castigo contra ese pueblo

por las maldades que ha cometido.

Me abandonaron, ofrecieron sacrificios a otros dioses

y adoraron imágenes que fabricaron con sus manos.

17 »Pero tú, Jeremías, prepárate como para una batalla;

ve y diles todo lo que yo te ordene.

No les tengas miedo, de modo que así

yo no tenga que atemorizarte ante ellos.

18 Hoy te he puesto como ciudad amurallada,

como columna de hierro,

como pared de bronce.

Es para que te enfrentes a todo el país,

a todos los reyes de Judá, a todos sus príncipes,

a sus sacerdotes y a todos sus habitantes.

19 Ellos pelearán contra ti, pero no podrán derrotarte

porque yo estaré contigo para sacarte de apuros.

Es la decisión del SEÑOR».

2

Infidelidad del pueblo de Dios

1 El SEÑOR me dio este mensaje: 2 «Ve y anuncia al pueblo de Jerusalén que esto dice el SEÑOR:

»Yo recuerdo el fiel amor que me demostrabas cuando eras joven;

el cariño que sentías por mí cuando eras mi esposa.

Recuerdo que me seguías por el desierto,

en una tierra no cultivada.

3 Israel estaba consagrada al SEÑOR,

la mejor parte de su cosecha;

todo el que se atrevía a devorarla recibía su castigo,

el desastre caía sobre él».

Lo dice el SEÑOR.

4 Hijos de Jacob y familias de Israel, escuchen el mensaje del SEÑOR. 5 Esto dice el SEÑOR:

«¿Qué vieron de malo en mí sus antepasados

para que se alejaran de mí?

Ellos se fueron a adorar lo que no valía nada

y terminaron ellos mismos valiendo nada.

6 Nunca preguntaron:

“¿Dónde está el SEÑOR

que nos sacó de Egipto,

que nos guió por el desierto,

por tierra seca y en ruinas,

que nos guió por tierra oscura y peligrosa,

una tierra inexplorada en donde no vive nadie?”

7 »Yo los traje a una tierra fértil

para que comieran de sus frutos

y de todo lo bueno que producía.

Pero ustedes profanaron mi tierra;

me da asco en lo que convirtieron mi propiedad.

8 »Los sacerdotes no se preguntaron:

“¿Dónde está el SEÑOR?”

La gente que maneja la ley no me reconoció.

Los líderes se pusieron en mi contra;

los profetas se convirtieron en voceros de Baal

y se fueron tras ídolos que no sirven para nada.

9 Por eso, dice el SEÑOR, los acusaré de nuevo,

y acusaré a los hijos de sus hijos.

10 Vayan a las islas de Chipre y vean lo que allí sucede.

Envíen a alguien a Cedar para que observe con cuidado lo que allí sucede,

para averiguar si ha sucedido algo parecido,

11 que una nación haya cambiado de dioses,

y eso que sus dioses ni siquiera son verdaderos.

En cambio, mi pueblo ha cambiado la gloria de Dios

por ídolos que no sirven para nada.

12 ¡Asómbrense, cielos!

Conmuévanse y quédense completamente turbados,

dice el SEÑOR.

13 »Mi pueblo ha cometido dos pecados en mi contra:

Me ha abandonado a mí,

fuente de agua viva,

y luego ha cavado sus propias cisternas;

pero esas cisternas están rotas

y no pueden darles agua.

14 »¿Acaso es Israel un esclavo?

¿Es esclavo de nacimiento?

¿Entonces por qué lo saquean?

15 Los leones rugen a su alrededor,

lanzan fuertes rugidos.

Han convertido a Israel en un montón de ruinas,

han quemado sus ciudades

hasta dejarlas deshabitadas.

16 Incluso los de Menfis y Tafnes+ 2:16 Tafnes Ciudad de Egipto.

te humillaron.

17 Todo esto te ha pasado

por haber abandonado al SEÑOR tu Dios

cuando él te guiaba por el camino.

18 Y ahora, ¿de qué te sirve ir a Egipto

a beber agua del Nilo?

¿Por qué quieres ir a Asiria

a beber agua del Éufrates?

19 Tu propia maldad recaerá sobre ti

y tu rebeldía te dará una lección.

Así verás y entenderás lo malo y amargo

que es abandonar al SEÑOR tu Dios,

y no respetarme como deberías.

Es la decisión del Señor DIOS Todopoderoso.

20 »Hace mucho tiempo rompiste tu yugo

y te quitaste las cadenas que te ataban a mí.

Dijiste que ya no me servirías

y como una prostituta te tendiste

en cada colina y bajo cada árbol frondoso.

21 Pero yo te planté como una vid seleccionada,

toda ella de la mejor semilla.

¿Cómo es que te degeneraste tanto

que ante mi te has convertido en una vid extraña?

22 Aunque te bañes con lejía y mucho jabón,

para mí seguirás manchada por tus pecados.

Lo dice el Señor DIOS.

23 »¿Cómo te atreves a decir: “No me he corrompido

ni he adorado dioses falsos”?

Observa tu comportamiento en el valle

y reconoce lo que has hecho,

camella que anda a la ligera,

de aquí para allá;

24 burra salvaje, que tira al monte,

que ardiendo de ganas olfatea el viento.

Cuando está en celo,

no hay quien la controle.

El macho que quiera aparearse con ella,

no tendrá que buscar mucho

porque es fácil de encontrar

cuando está en época de celo.

25 No andes corriendo con los pies descalzos,

ni dejes que se te reseque la garganta.

Pero tú dices: “¡Ni modo, no hay remedio!

Me gustan los extraños y me iré tras ellos”.

26 »Así como un ladrón se avergüenza

cuando lo atrapan,

así se avergonzarán la nación de Israel,

sus reyes y sus líderes,

junto con sus sacerdotes y profetas.

27 Es que a un árbol le dicen:

“Tú eres mi padre”;

y a una piedra le dicen:

“Tú eres mi madre”.

Me dieron la espalda,

no me dan la cara;

pero cuando estaban sufriendo me dijeron:

“Levántate y sálvanos”.

28 Judá, ¿dónde están los dioses que tú hiciste?

Tienes tantos dioses como ciudades;

pues que ellos vengan y te salven

cuando estés en desgracia.

29 “¿Por qué te pones a alegar conmigo

si todos ustedes se rebelaron contra mí?”

Lo dice el SEÑOR.

30 »No sirvió de nada haber castigado a tus hijos,

no aprendieron la lección que les di.

Como un feroz león

ustedes devoraron a espada a sus profetas.

31 Y ustedes, los de esta generación,

presten atención a lo que les dice el SEÑOR:

¿Acaso he sido como un desierto para Israel?

¿He sido como una tierra oscura y peligrosa para ellos?

Entonces, ¿por qué dices, pueblo mío:

“Somos libres, nunca más volveremos a ti”?

32 ¿Se puede olvidar una esposa de sus joyas y del vestido de novia?

Sin embargo, mi pueblo hace mucho tiempo que se olvidó de mí.

33 Judá, ¡qué bien te las arreglas para buscar otros amantes!

¡Hasta las más malas aprenden de ti!

34 La falda de tu vestido está manchada de sangre,

sangre de gente pobre e inocente.

No los sorprendiste robando tu casa,

sin embargo los mataste,

35 y dices: “Soy inocente,

en realidad Dios ya no está enojado conmigo”.

Te voy a juzgar por haber dicho:

“No he pecado”.

36 Qué fácil te resulta cambiar de camino;

pero así como Asiria te engañó,

también Egipto te va a engañar.

37 Saldrás de Egipto avergonzada,

porque el SEÑOR ha desechado

a aquellos en quienes confías,

y no conseguirás nada con ellos.

3

1 »Si un hombre se divorcia de su esposa,

y luego ella se casa con otro hombre,

el primer hombre no volverá a unirse a ella.

¿Acaso algo así no contaminaría la tierra?

Pero tú que te has prostituido con muchos amantes,

¿podrás volver a mí?, dice el SEÑOR.

2 »Levanta tu mirada y observa las colinas,

trata de encontrar un lugar en el que no hayas pecado sexualmente.

Tú te sientas a la orilla de los caminos

a esperar a tus amantes como un árabe en el desierto.

Has contaminado la tierra

con tu prostitución y tu maldad.

3 Por eso han desaparecido las lluvias refrescantes,

y ya no llega la lluvia de primavera.

Te ves tan descarada como una prostituta

que no tiene vergüenza alguna.

4 Pero ahora me dices:

“Padre, tú eres el compañero de mi juventud,

5 ¿vas a seguir enojado?

¿Te va a durar el enojo para siempre?”

Y mientras lo dices,

haces todo el mal que puedes».

Dos malas hermanas: Israel y Judá

6 Luego, durante el reinado de Josías en Judá, el SEÑOR me dijo: «¿Has visto lo que hizo la infiel Israel+ 3:6 Israel Aquí hace referencia al reino del norte, Israel. Este reino fue destruido por los asirios unos cien años antes de la época de Jeremías.? Se la pasó prostituyéndose en cada colina y bajo cada árbol frondoso. 7 Y yo pensé que después de hacer todo eso, ella volvería a mí. Pero no regresó. Judá, su hermana infiel, se dio cuenta de todo eso, 8 y también se dio cuenta de que por todos los pecados sexuales que cometió Israel, yo la envié lejos y me separé de ella. Sin embargo, Judá no tuvo temor alguno y también fue a prostituirse. 9 A Judá le parecía algo tan insignificante su promiscuidad que contaminó con ella toda la tierra adorando a los árboles y las piedras. 10 A pesar de todo lo que sucedía, Judá regresó a mí sólo en apariencia, no de todo corazón». Lo dice el SEÑOR.

11 Luego el SEÑOR me dijo: «Israel me fue infiel, pero ella resultó ser más justa que la infiel Judá. 12 Ve tú al norte y di estas palabras:

»Vuelve a mí, infiel Israel, dice el SEÑOR,

ya no estaré disgustado contigo

porque tengo compasión, dice el SEÑOR.

No estaré enojado contigo para siempre,

13 sólo reconoce tu pecado

y admite que te rebelaste contra el SEÑOR tu Dios;

que te prostituiste con extraños bajo cada árbol frondoso

y que no has obedecido mi voz.

Lo dice el SEÑOR.

14 »Regresen a mí, hijos rebeldes, porque yo soy su dueño, dice el SEÑOR. De ustedes sacaré uno de cada ciudad y dos de cada clan, y los traeré a Sion. 15 Les daré gobernantes que cuenten con mi aprobación y ellos los guiarán con conocimiento y sabiduría. 16 En esos días, cuando ustedes aumenten en número y pueblen todo el país, la gente ya no mencionará más el cofre del pacto del SEÑOR, ni pensarán ni se acordarán de eso; no lo extrañarán ni harán uno nuevo. El SEÑOR así lo dice. 17 En esos días, la gente dirá que Jerusalén es el “Trono del SEÑOR”. Todas las naciones se reunirán en Jerusalén, en el nombre del SEÑOR, y ya no se dejarán guiar por la terquedad de su corazón perverso. 18 En esos días, la tribu de Judá se unirá a Israel y vendrán juntos desde la tierra del norte a la tierra que yo les entregué como posesión a sus antepasados.

19 »Yo me dije a mí mismo:

“Los trataré como a mis hijos,

les daré una tierra agradable,

la tierra más apreciada entre todas las naciones”.

Pensé que tú me llamarías “Padre mío”

y que nunca me abandonarías,

20 pero tú me has sido infiel

como una mujer engaña a su marido».

Lo dice el SEÑOR.

21 Se escuchan voces en las colinas desoladas,

es el llanto y las súplicas de los israelitas.

Ellos se corrompieron,

se han olvidado del SEÑOR su Dios.

22 «Regresen, hijos rebeldes,

que yo perdonaré su infidelidad».

«A ti regresamos

porque tú eres el SEÑOR nuestro Dios.

23 En realidad las colinas son un fraude

y el escándalo que se hace sobre los montes no sirve para nada.

La salvación de Israel se encuentra

en el SEÑOR nuestro Dios.

24 La vergonzosa idolatría nos ha robado todo aquello

de lo que nuestros antepasados se sentían tan orgullosos:

sus ovejas, su ganado,

sus hijos e hijas.

25 Que nuestra vergüenza nos haga humillarnos

cubiertos por nuestra desgracia

por haber pecado contra el SEÑOR nuestro Dios,

nosotros y nuestros antepasados,

desde nuestra juventud hasta el día de hoy

no hemos obedecido la voz del SEÑOR nuestro Dios».

4

1 El SEÑOR dice:

«Israel, si vas a regresar,

que sea para volver a mí.

Si alejas de mi vista a tus ídolos detestables

y no vas tras otros dioses;

2 y si prometes seguir fiel en el nombre del SEÑOR,

y lo haces con sinceridad, justicia y honestidad,

entonces él bendecirá a las naciones

y ellas le cantarán alabanzas».

3 Esto es lo que el SEÑOR le dice a la gente de Judá y de Jerusalén:

«Quebranten el barbecho para cultivarlo

y no planten semillas entre los espinos.

4 Gente de Judá y de Jerusalén,

circunciden sus corazones en honor al SEÑOR,

que no quede nada de lo que eran antes.+ 4:4 que no […] antes Textualmente quiten el prepucio de su corazón.

No sea que por toda su maldad

mi ira se derrame sobre ustedes como fuego

y arda mi furia sin que nadie pueda calmarla.

Amenaza de invasión desde el norte

5 »Díganle esto a la gente de Judá

y hagan que los habitantes de Jerusalén lo escuchen:

Toquen la trompeta, griten fuerte y digan:

“Reúnanse todos y vayan a las ciudades amuralladas”.

6 Levanten una bandera para advertir a Sion que el desastre está cerca.

Corran a buscar refugio, no pierdan tiempo.

Desde el norte voy a traer desastre

y gran destrucción.

7 Un león ha salido de su cueva

y el destructor de las naciones está en camino;

ha dejado su hogar para ir a destruir tu tierra;

tus ciudades se convertirán en un montón de ruinas desoladas.

8 Vístanse con sus túnicas de duelo

y lamenten su pena,

pues la ardiente furia del SEÑOR

no se ha apartado de nosotros.

9 Cuando eso suceda, dice el SEÑOR,

el rey y sus comandantes perderán su valor,

los sacerdotes se aterrorizarán

y los profetas quedarán asombrados».

10 Entonces yo dije: «¡Esto es terrible, Señor DIOS! Tú has engañado a Judá y a Jerusalén diciéndoles que estarían bien cuando en realidad tenían una espada en la garganta».

11 En ese momento se les dirá a este pueblo y a Jerusalén:

«Un viento que quema sopla desde las colinas en el desierto

y marcha en contra de mi querido pueblo.

No es el viento que ayuda a separar

el grano de la paja,

12 es un viento más fuerte que ese, yo lo haré venir

porque dictaré sentencia contra ellos».

13 ¡Miren! El enemigo se levanta como las nubes,

sus carros de combate parecen una tormenta,

sus caballos son más rápidos que las águilas.

¡Pobre de nosotros, estamos perdidos!

14 Jerusalén, limpia todo el mal de tu corazón,

para que puedas ser salva.

¿Cuánto tiempo más darás cabida

en tu cabeza a pensamientos perversos?

15 Alguien trae noticias desde la tierra de Dan+ 4:15 tierra de Dan Se trata del territorio fronterizo al norte de Israel donde habitaba la tribu de Dan. Los de esta tribu serían los primeros en recibir el ataque que llegaba desde el norte.;

se anuncia el mal desde los montes de Efraín.+ 4:15 montes de Efraín Se trata de la región central del país que antes había sido el reino del norte, Israel.

16 «Que las naciones escuchen

lo que le sucede a Jerusalén,

desde tierras lejanas vienen enemigos

lanzando gritos de guerra contra las ciudades de Judá.

17 La han rodeado como guardias que vigilan un campo,

porque se rebeló contra mí.

Es la decisión del SEÑOR.

18 »Todo esto te pasa por tu mala conducta

y por el mal que hiciste.

Este es tu castigo,

castigo cruel que lastima tu corazón».

Grito de dolor de Jeremías

19 ¡Qué dolor! ¡Qué dolor!

Me duele hasta lo más profundo de mi ser;

mi corazón se agita en mi interior,

no me voy a callar.

Es que escuché el toque de trompeta,

y el grito de guerra.

20 ¡Un desastre tras otro!

Todo el país está en ruinas;

en un momento fueron destruidas mis carpas

y arrancadas mis cortinas.

21 ¿Cuánto tiempo más tendré que ver la bandera

y escuchar la trompeta de guerra?

22 «Porque mi pueblo es tonto,

no me conoce.

Son unos niños insensatos

que no entienden nada.

Son muy inteligentes para hacer el mal,

pero no saben hacer el bien».

23 Miré la tierra, pero reinaba el caos y no había nada en ella;

miré al cielo y no había luz.+ 4:23 Jeremías compara su país con la época en la que todavía no había seres humanos en la tierra. Ver Gn 1:1.

24 Miré las montañas y estaban temblando;

todas las colinas se estremecían.

25 Miré y vi que no había ningún ser humano,

y todas las aves del cielo habían desaparecido.

26 Vi que la tierra fértil se había convertido en desierto

y todas las ciudades habían sido destruidas por obra del SEÑOR.

Su furia ardiente lo ocasionó.

27 Esto dice el SEÑOR:

«Toda la tierra será arrasada,

pero no la destruiré por completo.

28 Por eso la tierra estará de luto

y el cielo se oscurecerá.

He hablado y no voy a retractarme;

tomé una decisión y no cambiaré de opinión.

29 »Cuando se escuche el ruido de caballos y de arqueros,

los habitantes de todas las ciudades huirán.

Algunos se esconderán en cuevas,

otros en matorrales,

y algunos más treparán por los peñascos.

Todas las ciudades serán abandonadas

y no quedará nadie en ellas.

30 »Y tú, toda desolada, ¿qué vas a hacer?

¿Qué haces vestida de rojo tan elegante?

Llevas joyas de oro

y bastante maquillaje en los ojos.

Pero te arreglas para nada,

pues tus amantes te desprecian

y ahora lo que quieren es matarte.

31 Oigo gritos de dolor, como de mujer

que está dando a luz su primer hijo,

que se queja de dolor.

Son los gritos de dolor de la hermosa Sion,

jadea, extiende los brazos y dice:

“¡Pobre de mí, ya no puedo más

y voy a morir en manos de asesinos!”»

5

El mal del pueblo de Judá

1 «Recorran las calles de Jerusalén

y observen con cuidado lo que sucede allí.

Busquen por todas las plazas a ver si encuentran a alguien

que haga justicia y que busque la verdad.

Si lo encuentran,

perdonaré a Jerusalén.

2 Aunque juren en el nombre del SEÑOR serme fieles,

no cumplen lo que prometen».

3 SEÑOR, lo que tú buscas

es que tu pueblo sea fiel,

Les diste una bofetada,

pero no sintieron nada.

Los hiciste picadillo,

pero no aceptaron la disciplina.

Son más tercos que una roca;

se niegan a cambiar su manera de pensar y de vivir.

4 Entonces me dije: «Esos son sólo los pobres e ignorantes,

por eso actúan así.

No conocen el camino del SEÑOR

ni lo que Dios ha ordenado.

5 Iré entonces a la gente rica e importante

y les hablaré.

De seguro ellos conocen el camino del SEÑOR

y lo que él ha ordenado».

Pero todos ellos también habían quebrado el yugo

y roto las ataduras.

6 Por eso los atacará el león de la selva;

el lobo del desierto los destruirá.

Un leopardo acecha sus ciudades

y destrozará a todo el que salga de ellas.

Esto sucederá porque han cometido

muchos crímenes y rebeliones.

7 «¿Por qué tengo que perdonarte?

Tus hijos me han abandonado

y juran por dioses que no existen.

Les di todo lo que necesitaban,

pero ellos me fueron infieles.

Todos en tropel se fueron a la casa de las prostitutas.

8 Como caballos ansiosos,

cada uno relincha tras la mujer de otro.

9 ¿Es que no he de castigarlos por eso?

El SEÑOR así lo dice.

¿Acaso no voy a vengarme de una nación como esa?

10 »Vayan a los viñedos de Judá y destrúyanlos,

pero no por completo.

Corten todas sus ramas

porque ya no son del SEÑOR.

11 El pueblo de Israel y el pueblo de Judá

han sido completamente deshonestos conmigo».

Lo dice el SEÑOR.

12 Han negado al SEÑOR y dicen:

«Dios no existe,

nada malo nos va a suceder,

nuestros ojos no verán guerras ni hambre.

13 Los profetas son sólo viento;

Dios no les ha dicho nada.

Lo que dicen es lo que les pasará a ellos mismos».

14 Por tanto, esto dice el SEÑOR,

el Dios Todopoderoso:

«Por haber dicho todo eso,

voy a hacer que mis palabras sean como fuego en tu boca,

y que este pueblo sea como leña

que ese fuego consumirá.

15 Israel, este es mensaje del SEÑOR:

“Traeré de lejos una nación fuerte

y con una larga historia.

Tú no conoces el idioma de esa nación

y no entiendes lo que dicen”.

16 Todos ellos son guerreros valientes;

la bolsa donde cargan sus flechas es como un sepulcro abierto.

17 Ellos consumirán toda tu cosecha y alimentos;

devorarán a tus hijos y a tus hijas.

Se comerán tus ovejas y ganado,

tus uvas y tus higos.

Destruirán a filo de espada

tus ciudades amuralladas en las que tanto confías.

18 »Pero ni siquiera en esos días, dice el SEÑOR, te destruiré por completo, Judá. 19 Y cuando te pregunten: “¿Por qué el SEÑOR nuestro Dios nos ha hecho todo esto?”, entonces tú les dirás: “Así como me abandonaron y en su propia tierra se pusieron a servir a dioses extranjeros, así también en la tierra de otros tendrán que servir a gente extranjera”.

20 »Denle este mensaje a la familia de Jacob

y hagan que lo escuchen en Judá:

21 Escucha esto, pueblo insensato e ignorante,

que tiene ojos, pero no ve,

que tiene oídos, pero no escucha.

22 ¿Acaso no me tienen miedo?,

dice el SEÑOR.

»¿No deberían temblar ante mi presencia?

Yo puse la arena como límite del océano,

para que el mar nunca se desborde.

Las olas vienen y van,

pero no pueden traspasar el límite;

aunque rujan,

no podrán ir más allá de él.

23 Pero este pueblo tiene un corazón terco y rebelde;

se desviaron y se fueron por su lado.

24 No se detienen a pensar ni dicen:

“Tengámosle respeto al SEÑOR nuestro Dios,

quien a su debido tiempo nos da

la lluvia de otoño y primavera,

quien se asegura de que tengamos

la cosecha en el tiempo apropiado”.

25 Pero por causa de sus maldades,

todo eso ha cambiado;

sus pecados no han permitido

que ustedes disfruten de esos bienes.

26 Porque hay gente perversa entre mi pueblo,

que está vigilante como quien caza pájaros,

que pone trampas para atrapar a los demás.

27 Igual que una jaula llena de pájaros,

sus casas están llenas de mentiras;

así es como se han hecho ricos e importantes.

28 Están gordos y suaves

y sus maldades no tienen fin.

Ellos no hacen justicia al huérfano

ni defienden los derechos de los pobres.

29 ¿Acaso no debo castigarlos por eso?

¿Es que no debo vengarme de una nación así?

Lo dice el SEÑOR.

30 »Algo horrible y espantoso

ha sucedido en este país.

31 Los profetas dicen mensajes falsos

y los sacerdotes gobiernan a su antojo,

¡y así es que le gusta a mi pueblo!

Pero ¿qué harán ustedes cuando esto llegue a su fin?

6

Asedio de Jerusalén

1 »Pueblo de Benjamín,

sal de Jerusalén y ve a un lugar seguro.

Toca la trompeta en Tecoa

y eleva una bandera de advertencia en Bet Haqueren.

Desde el norte se acerca el sufrimiento,

está por llegar la destrucción.

2 Voy a acabar con la bella hija de Sion,

la delicada ciudad de Jerusalén.

3 Contra ella vendrán pastores con sus rebaños.

Instalarán sus carpas por todos lados

y cada uno se adueñará de una parte de la tierra.

4 »Prepárense para luchar contra Jerusalén;

levántense y ataquemos al mediodía.

Ay de nosotros, el fin del día se acerca,

las sombras de la tarde son más largas.

5 Levántense y ataquemos en la noche;

destruiremos las fortificaciones de Jerusalén».

6 Esto dice el SEÑOR Todopoderoso:

«Corten árboles

y hagan una rampa contra Jerusalén.

Hay que castigar a esta ciudad

porque está llena de injusticia.

7 Como un manantial mantiene frescas sus aguas,

así Jerusalén mantiene frescas sus maldades.

Dentro de Jerusalén se oye violencia y destrucción,

dolor y enfermedad es lo que veo todo el tiempo.

8 Aprende tu lección, Jerusalén,

y así no me separaré de ti.

Si no me escuchas,

te convertiré en una tierra destruida y desolada».

9 Esto dice el SEÑOR Todopoderoso:

«Que busquen a los que queden de Israel,

como quien rebusca uvas en un viñedo.

Revisa de nuevo cada rama,

como hace el recolector de uvas».

10 ¿A quién hablaré y advertiré?

¿Quién escuchará?

Tienen tapados los oídos

y no pueden escuchar.

Se avergüenzan de la palabra del SEÑOR,

no les gusta.

11 Pero yo estoy lleno de la ira del SEÑOR,

ya no puedo contenerla.

«Derrámala sobre el niño de la calle

y sobre las pandillas de jóvenes,

porque serán apresados el marido y la mujer,

el viejo y el anciano cargado de años.

12 Sus casas se las darán a otros

junto con sus campos y sus mujeres;

porque levantaré mi mano

contra los habitantes de este país.

Es la decisión del SEÑOR.

13 »Desde el más chico hasta el más grande,

andan viendo a ver qué se roban.

Los profetas y los sacerdotes

son todos unos estafadores.

14 Porque curan las heridas

de mi pueblo de manera superficial,

y dicen: “Todo quedará en paz, tranquilos”,

cuando en realidad todo está mal.

15 ¿Acaso les ha dado vergüenza

por las cosas horrendas que han hecho?

No les ha dado vergüenza de nada,

ni siquiera saben lo que es avergonzarse.

Por eso caerán junto con todos los demás;

cuando castigue a los otros, ellos también caerán».

Es la decisión del SEÑOR.

16 Esto dice el SEÑOR:

«Párense en los caminos y miren,

pregunten por los senderos antiguos,

busquen el buen camino y sigan por él.

Así encontrarán descanso para su alma.

Pero ustedes han dicho:

“No queremos seguir el buen camino”.

17 Coloqué unos hombres

para que hicieran guardia por ustedes

y les advirtieran:

“Estén pendientes del sonido de la trompeta”.

Pero ellos dijeron:

“No estaremos pendientes”.

18 Por eso, naciones, ¡escuchen esto!

y ¡entérense de lo que le va a suceder a este pueblo!

19 Que toda la tierra escuche esto:

Traeré una desgracia a este pueblo;

es lo que se merecen por sus planes perversos,

porque no prestaron atención a mis palabras

y rechazaron mis enseñanzas.

20 ¿Qué gano yo con el incienso que me traen de Sabá+ 6:20 Sabá Era un país que quedaba al sur de Israel, en lo que hoy es Arabia Saudita. Controlaba el comercio de especias en la época de Jeremías.

o con el olor de la caña de tierras lejanas?

No me gustan sus sacrificios que deben quemarse completamente

ni sus otros sacrificios».

21 Por eso el SEÑOR dice esto:

«Voy a ponerle tropiezos a este pueblo para que caiga.

Padres e hijos, vecinos y amigos, todos morirán».

22 Esto dice el SEÑOR:

«Miren, desde el norte viene un ejército;

una gran nación se acerca desde los confines de la tierra.

23 Llevan arcos y lanzas,

son crueles y no tienen compasión.

Sus gritos suenan como el rugido del mar,

y van montados a caballo,

en perfecto orden, como un solo hombre,

¡para atacarte, hija de Sion!»

24 Hemos oído hablar de ese ejército,

y quedamos temblando de miedo.

La angustia se apoderó de nosotros,

un dolor como de mujer que va a dar a luz.

25 No salgas al campo,

ni andes por el camino,

porque ahí está la espada del enemigo

y hay terror por todas partes.

26 Pueblo mío, vístete con ropas ásperas

y cúbrete de ceniza.

Haz duelo como si se te hubiera muerto tu único hijo,

porque el destructor caerá muy pronto sobre nosotros.

27 «Quiero que tú examines a mi pueblo,

que lo mires bien para que observes

y evalúes su manera de vivir.

28 Todos ellos son rebeldes

y van sembrando calumnias por todos lados.

Son como el bronce y el hierro,

destructores todos ellos.

29 El fuelle sopla con fuerza

y el fuego hace derretir el plomo;

pero de nada sirve hacer eso con ellos

porque no se apartó al perverso.

30 Así que los llamarán “plata de desecho”

porque el SEÑOR los ha desechado».

7

Hay que cambiar de vida

1 Este es el mensaje que Jeremías recibió del SEÑOR: 2 «Párate en la puerta del templo del SEÑOR y desde allí proclama este mensaje: “Escuchen estas palabras del SEÑOR, todos ustedes habitantes de Judá que entran por estas puertas a adorar al SEÑOR. 3 Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel: Dedíquense a seguir el camino del bien para que así yo los deje seguir viviendo en este país. 4 No confíen en las palabras de los que los engañan diciéndoles: ¡Este es el templo del SEÑOR, nada menos que el templo del SEÑOR, aquí está el templo del SEÑOR!

5 »”Si de veras se dedican a seguir el buen camino, si en verdad se tratan con justicia los unos a los otros, 6 si no explotan a los inmigrantes ni a los huérfanos ni a las viudas, si no matan gente inocente en este lugar ni adoran a otros dioses, pues lo único que sacan con eso es su propia destrucción, 7 entonces yo los dejaré seguir viviendo en este país, en la tierra que les di a sus antepasados para que vivieran en ella para siempre.

8 »”Pero ustedes depositan su confianza en palabras engañosas que no les sirven para nada. 9 Roban, asesinan, cometen adulterio, juran en vano, queman incienso a Baal y adoran a otros dioses que no conocen, 10 ¡y creen que pueden venir y pararse en frente de esta casa que lleva mi nombre y decir que están a salvo sólo para poder seguir cometiendo todas esas atrocidades! 11 ¿Es que esta casa que lleva mi nombre se ha convertido para ustedes en una cueva de ladrones? Yo mismo he visto que así es. Lo dice el SEÑOR.

12 »”Vayan a mi hogar sagrado en Siló, el lugar que al principio yo elegí para hacer habitar mi nombre, y observen lo que hice con él por causa de la maldad de mi pueblo Israel. 13 Y ahora, ustedes han hecho todo eso, y aunque les he advertido continuamente, no me han querido prestar atención. Lo dice el SEÑOR. Aunque los llamé, ustedes no respondieron, por eso 14 lo mismo que hice con Siló, lo voy a hacer con este templo que lleva mi nombre y en el que ustedes tanto confían, este lugar que les di a ustedes y a sus antepasados. 15 Los echaré de mi presencia, así como hice con todos sus hermanos, los descendientes de Efraín”.

16 »Y tú, Jeremías, no ores por el pueblo de Judá ni trates de defenderlo. No eleves ninguna oración por ellos porque no la escucharé. 17 ¿Es que no ves lo que ellos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén? 18 Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego y las mujeres preparan la masa para hacer tortas y ofrecérselas a la “reina del cielo”+ 7:18 “reina del cielo” Puede tratarse de la diosa Astarté. Era la diosa de la fertilidad y de la guerra, adorada por el pueblo de Mesopotamia. Se creía que ella era el planeta Venus, que luce como una estrella en el cielo.. También dan ofrendas de vino a otros dioses para provocar mi ira. 19 Pero en realidad no es a mí a quien ellos están ofendiendo, sino a sí mismos para su propia vergüenza. Lo dice el SEÑOR».

20 Por eso, así dice el Señor DIOS: «Voy a descargar todo mi enojo y mi ira sobre este lugar, sobre los seres humanos y sobre los animales, sobre los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra. Arderá mi ira y no se podrá apagar».

21 Así dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel: «Hagan todas las ofrendas y sacrificios que quieran y cómanse la carne. 22 Cuando saqué a sus antepasados de Egipto no les dije nada acerca de los sacrificios que deben quemarse completamente ni de los otros sacrificios. 23 Lo que sí les ordené fue esto: “Obedezcan mi voz y así yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo. Vivan de la manera que yo les ordeno para que les vaya bien”. 24 Pero no me hicieron caso ni me prestaron atención, sino que fueron tercos y se dejaron guiar por sus propios deseos; me dieron la espalda. 25 Desde el día en que sus antepasados salieron de Egipto hasta hoy, les he enviado una y otra vez a mis siervos, los profetas. 26 Pero no me han hecho caso ni me han prestado atención, sino que tercamente me han rechazado y se han portado peor que sus antepasados.

27 »Tú les dirás todo esto, pero ellos no te harán caso. Los llamarás, pero no te responderán. 28 Entonces les dirás: “Esta es la nación que no obedeció la voz del SEÑOR su Dios ni aceptó su corrección. La verdad ha muerto, está ausente de la boca de ellos.

29 »”Córtate el cabello y tíralo;

entona un lamento en las colinas desoladas,

porque el SEÑOR ha rechazado y abandonado

a esta generación que ha provocado su ira”.

30 »Es que el pueblo de Judá ha hecho algo que yo considero malo, dice el SEÑOR. Han profanado mi templo con sus ídolos detestables que pusieron en el templo que lleva mi nombre. 31 Además construyeron los altares de Tofet, en el valle de Ben Hinón, para quemar a sus propios hijos e hijas, algo que yo nunca les ordené ni pasó por mi mente. 32 Por eso, dice el SEÑOR, llegará el día cuando ya no lo llamen valle de Ben Hinón, sino valle de la Matanza; y en Tofet enterrarán a los muertos porque no habrá más lugar. 33 Entonces los cadáveres de este pueblo servirán de alimento a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, sin que haya quién las espante. 34 Acabaré con los sonidos de alegría y felicidad y las celebraciones de bodas en los pueblos de Judá y en las calles de Jerusalén. Todo el país quedará hecho un desierto.

8

1 »El SEÑOR dice: En ese momento sacarán de sus tumbas los huesos de los reyes y de los gobernantes, de los sacerdotes y de los profetas, y de los habitantes de Jerusalén. 2 Los dejarán expuestos al sol, la luna y las estrellas, a los que ellos amaron, sirvieron, consultaron y adoraron. Nadie recogerá esos huesos para enterrarlos, así que quedarán como estiércol sobre la faz de la tierra. 3 El resto que sobreviva de esta perversa nación, en todo lugar a donde yo los haya esparcido, preferirá la muerte a la vida». Es la decisión del SEÑOR Todopoderoso.

Traición y castigo

4 «Pero tú les dirás que esto dice el SEÑOR:

»Los que caen, ¿acaso no se levantan?

El que se desvía, ¿acaso no vuelve al camino?

5 Entonces, ¿por qué este pueblo sigue alejándose de mí?

¿Por qué Jerusalén siempre está alejándose de mí?

Se creen sus propias mentiras;

no quieren volver a mí.

6 He escuchado con atención;

lo que ellos dicen no es cierto.

No hay ni uno que se arrepienta de su maldad y diga:

“¿Qué es lo que he hecho?”

Todos ellos siguen su propia carrera,

como caballo que se lanza a la batalla.

7 Hasta la cigüeña en el cielo

conoce sus estaciones;

la tórtola, la golondrina y la grulla

saben cuándo es hora de emigrar.

Pero mi pueblo no presta atención

a la ley del SEÑOR.

8 »¿Cómo es que ustedes dicen:

“Tenemos las enseñanzas del SEÑOR así que somos sabios”?

Pero en verdad los escribas mentirosos

han distorsionado su significado.

9 Pero esos sabios quedarán en ridículo,

acobardados y atrapados.

Ellos han rechazado las enseñanzas del SEÑOR,

entonces, ¿qué sabiduría es esa?

10 Por eso, les daré sus esposas a otros hombres,

y sus tierras a otros dueños.

Porque desde el más chico hasta el más grande

andan viendo a ver qué se roban.

Los profetas y los sacerdotes

son todos unos estafadores.

11 Porque curan las heridas de mi pueblo de manera superficial,

y dicen: “Todo quedará en paz, tranquilos”,

cuando en realidad todo está mal.

12 ¿Acaso les ha dado vergüenza

por las cosas horrendas que han hecho?

No les ha dado vergüenza de nada,

ni siquiera saben lo que es avergonzarse.

Por eso caerán junto con todos los demás;

cuando castigue a los otros, ellos también caerán».

Es la decisión del SEÑOR.

13 Esto dice el SEÑOR: «Les quitaré sus cosechas,

no habrá uvas en los viñedos,

ni higos en la higuera;

hasta las hojas se secarán.

Lo que les he dado desaparecerá de sus manos.

14 »¿Qué estamos haciendo aquí sentados?

Reúnanse y vámonos a las ciudades fortificadas.

Si el SEÑOR nuestro Dios nos va a destruir,

entonces que nos maten allá.

Hemos pecado en contra del SEÑOR,

y por eso él nos ha dado a beber agua envenenada.

15 Esperaban tener paz,

pero no ha llegado nada bueno.

Esperaban que él los perdonara,

pero sólo ha llegado el desastre.

16 Desde Dan se escucha el resoplar de sus caballos;

la tierra tiembla cuando relinchan.

Vienen a destruir el país

y todo lo que hay en él.

Vienen a destruir la ciudad

y a todos sus habitantes.

17 »Voy a enviar serpientes venenosas+ 8:17 serpientes venenosas Referencia probable a los enemigos de Judá.

para que los ataquen;

y ninguna magia los salvará de ellas».

Es la decisión del SEÑOR.

A Jeremías le duele el sufrimiento de su pueblo

18 Me invade la tristeza,

me duele el corazón.

19 Escucho el lamento de mi pueblo

que desde tierras lejanas dice:

«¿Ya no está en Sion el SEÑOR?

¿Ya no está allí el rey de Sion?»

Pero él responde: «¿Por qué provocaron mi ira

con sus ídolos inútiles y extranjeros?»

20 Y el pueblo dice: «Pasó la época de la cosecha,

se terminó el verano, y no hemos sido salvados».

21 Mi pueblo sufre y me duele su sufrimiento.

Estoy muy triste, la desesperación se ha apoderado de mí.

22 ¿Es que no hay medicina en Galaad?

¿Acaso no hay allí algún médico?

¿Por qué, entonces, no han sido sanadas

las heridas de mi pueblo?

9

1 Quisiera que mi cabeza fuera un manantial

y mis ojos se convirtieran en una fuente de lágrimas.

Así podría llorar día y noche

por todos los muertos de mi pueblo.

2 ¡Ojalá tuviera una choza en el desierto,

para abandonar a mi pueblo y alejarme de él!

Todos ellos han sido infieles,

son un pueblo de traidores.

3 «Su lengua es como un arco

y sus mentiras son las flechas.

En el país domina la mentira, no la verdad,

pues cada día van de mal en peor;

No me conocen».

Lo dice el SEÑOR.

4 Cuídense de su vecino,

no confíen ni en su hermano,

porque todo hermano es un engañador

y todo semejante anda calumniando.

5 Cada cual le miente a su semejante;

no dicen la verdad.

Han adiestrado su lengua a decir mentiras

y pecan hasta más no poder.

6 «Tú vives en medio de traidores

que debido a su falsedad se niegan a reconocerme».

Lo dice el SEÑOR.

7 Por eso el SEÑOR Todopoderoso dice:

«Los voy a refinar, a poner a prueba,

pues, ¿qué más puedo hacer por mi pueblo?

8 Su lengua es como una flecha envenenada;

su boca sólo dice mentiras.

Le hablan amablemente a su semejante

pero en su interior planean aprovecharse de él.

9 ¿Es que no he de castigarlos por todo eso?

¿Acaso no voy a darle lo que se merece a un pueblo de esa calaña?»

Lo dice el SEÑOR.

10 «Lloraré y gemiré por los montes;

entonaré una canción fúnebre por las praderas del desierto,

porque están tan desoladas

que ya nadie pasa por ellas.

Ya no se oye el mugido del ganado;

los pájaros se han ido lejos, los animales han huido.

11 »Convertiré a la ciudad de Jerusalén en un montón de ruinas.

Será una guarida de chacales.

Dejaré convertidas en un desierto a las ciudades de Judá,

y se quedarán sin habitantes».

12 ¿Hay algún sabio que pueda entender esto? ¿Hay alguien a quien el SEÑOR le haya enseñado esto para que lo explique? ¿Por qué fue destruido el país? ¿Por qué quedó convertido en un desierto por el que ya nadie pasa?

13 El SEÑOR respondió: «Eso sucedió porque dejaron a un lado la ley que les entregué. No me hicieron caso, ni vivieron conforme a mis enseñanzas. 14 Insistieron en seguir el deseo terco de su corazón de servir a los baales, tal como les enseñaron sus padres». 15 Por eso dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel: «Voy a darle de comer comida amarga a este pueblo y de beber, agua envenenada. 16 Los dispersaré por otras naciones; vivirán en naciones extrañas que ellos ni sus padres conocieron antes. Enviaré tras ellos la espada hasta que acabe con ellos».

17 Esto dice el SEÑOR Todopoderoso:

«Fíjense en lo que va a suceder

y contraten esas mujeres que lloran en los funerales;

llamen a las mejores de ese oficio».

18 Que esas mujeres vengan pronto

y lloren por nosotros.

Entonces nuestros ojos se llenarán de lágrimas

y de nuestros párpados saldrán fuentes de agua.

19 »En Sion se escucha un gran lamento:

“Estamos completamente destruidos,

llenos de vergüenza;

debemos abandonar nuestra tierra

porque nuestros hogares quedaron en ruinas”».

20 Mujeres, escuchen el mensaje del SEÑOR;

pongan atención a las palabras de su boca:

Enséñenles a sus hijas cómo lamentarse,

que cada una le enseñe a su vecina este canto fúnebre:

21 «La muerte se metió por nuestras ventanas

y entró en nuestros palacios

para matar a nuestros hijos en las calles

y a los jóvenes en las plazas».

22 Di que esto dice el SEÑOR:

«Los cadáveres caerán como estiércol sobre los campos,

como granos que caen cuando pasa el segador,

y no habrá nadie que los recoja».

23 Esto dice el SEÑOR:

«Que el sabio no haga alarde de su sabiduría,

ni el fuerte de su fuerza,

ni el rico de su riqueza.

24 Si alguien quiere hacer alarde de algo,

que lo haga de que aprendió a conocerme,

y de que entiende que yo soy el SEÑOR

que actúa con fiel amor,

justicia y rectitud,

pues es lo que a mí me gusta.

Lo dice el SEÑOR.

25 »Ya se acerca el momento —dice el SEÑOR— en que castigaré a todos los que se han circuncidado sólo físicamente. 26 Castigaré a Egipto, Judá, Edom, Amón, Moab y a todos los que viven en el desierto y se afeitan las sienes. Los habitantes de esas naciones no están circuncidados y todo el pueblo de Israel no se ha circuncidado de corazón».

10

El Señor y los ídolos

1 Pueblo de Israel, escucha el mensaje del SEÑOR. 2 Esto dice el SEÑOR:

«No aprendan a vivir

como vive la gente de otras naciones;

ni les tengan miedo a las señales del cielo,

como les sucede a esas naciones.

3 Las costumbres de esos pueblos

no valen nada.

Cortan un tronco del bosque

y un artesano lo labra con su cincel.

4 Lo adornan luego con oro y plata,

y lo aseguran con clavo y martillo

para que no se caiga.

5 Los ídolos parecen espantapájaros

en un cultivo de pepinos.

No pueden hablar y tienen que cargarlos

porque no pueden caminar.

Así que no les tengan miedo a esos ídolos,

pues no les pueden hacer ningún mal;

¡y mucho menos les podrán hacer algún bien!»

6 No hay nadie como tú, SEÑOR, eres magnífico,

y tu nombre es grande y poderoso.

7 ¿Quién no te temerá, Rey de las naciones?

Eres digno de ser temido.

Entre todos los sabios de las naciones

y entre todos los reyes del mundo,

no hay nadie como tú.

8 Todos ellos se han vuelto tontos e insensatos,

pues no vale nada lo que se aprende de un pedazo de madera.

9 Ellos usan la plata de Tarsis

y el oro de Ufaz para hacer sus estatuas,

hechas por artesanos y orfebres;

les ponen ropa lujosa, morada y azul.

Todos esos ídolos son el producto del trabajo de artesanos.

10 Pero el SEÑOR es el Dios verdadero,

el Dios viviente, el Rey eterno.

Cuando se enoja, tiembla la tierra;

las naciones no pueden hacer frente a su ira.

11+ 10:11 Este versículo está en idioma arameo. Llévenles este mensaje a las naciones:

«Los dioses falsos no crearon el cielo ni la tierra,

y desaparecerán del cielo y de la tierra».

12 Dios fue quien con su poder hizo la tierra,

con su sabiduría creó el mundo;

con su inteligencia extendió los cielos.

13 Cuando él habla, suena una tormenta en el cielo

y de todos los rincones de la tierra se levanta neblina.

Él es quien envía los rayos con la lluvia

y saca el viento de sus bodegas.

14 Todo ser humano es torpe y falto de conocimiento.

Dios hace que todo orfebre se avergüence del ídolo que fabrica.

Es que esas estatuas son un fraude,

no hay un espíritu en ellas,

15 no valen nada, son ridículas;

les llegará su hora y serán destruidas.

16 Pero Dios no es como esos ídolos,

él hizo todo lo que existe.

Israel es la familia que él eligió para que fuera su pueblo.

Su nombre es el SEÑOR Todopoderoso.

La destrucción se acerca

17 Habitante de la ciudad amurallada,

levanta tus maletas.

18 Porque esto dice el SEÑOR:

«Esta vez, tiraré lejos

a los habitantes de este país.

Les traeré sufrimiento y dolor,

y sus enemigos los descubrirán».

19 ¡Pobre de mí que estoy hecho pedazos!

Mi herida es muy dolorosa;

y yo que creí que podía aguantarme el dolor.

20 Mi carpa ha sido destruida,

todas sus cuerdas están rotas.

Mis hijos me abandonaron,

no me queda ninguno.

No hay nadie que arme mi carpa

ni ponga mis cortinas.

21 Los pastores son unos estúpidos,

no buscan consejos del SEÑOR;

por eso no pudieron salir adelante,

y todo su rebaño está disperso.

22 ¡Oigan la noticia!

Del país del norte viene un gran terremoto

que destruirá a las ciudades de Judá

y las dejará convertidas en guarida de chacales.

23 SEÑOR, yo sé que el ser humano no puede disponer de su vida,

ni es dueño de su destino.

24 SEÑOR, corrígenos, pero con moderación, no con ira,

para que no nos destruyas completamente.

25 Más bien descarga tu ira

sobre las naciones que no te reconocen,

sobre los pueblos que no invocan tu nombre;

porque se tragaron al pueblo de Jacob,

lo devoraron y acabaron con él;

destruyeron el país.

11

Se rompe el pacto

1 Este es el mensaje que Jeremías recibió del SEÑOR: 2 «Escucha las condiciones de este pacto y repíteselas a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén. 3 Esto dice el SEÑOR, Dios de Israel: “Maldeciré al que no escuche las palabras de este pacto, 4 que hice con sus antepasados cuando los saqué de Egipto, donde estaban como en un horno para fundir hierro. Yo les dije: Obedézcanme y hagan lo que les ordeno; y ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios. 5 Así cumpliré la promesa que hice a sus antepasados de darles una tierra que rebosa de leche y de miel, la cual tienen ahora”».

Yo respondí: «Así sea, SEÑOR».

6 Entonces el SEÑOR me dijo: «Anuncia este mensaje en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén: “Escuchen todo lo que dice este pacto y cúmplanlo. 7 Desde el día en que los saqué de Egipto hasta hoy, les he advertido insistentemente a sus antepasados que me obedezcan. 8 Pero ellos no me escucharon ni me prestaron atención, sino que se mantuvieron en la terquedad de su corazón perverso. Les ordené que cumplieran ese pacto, pero ellos no quisieron, por eso yo les envié todos los castigos que se mencionan en el pacto”».

9 Luego, el SEÑOR me dijo: «Se ha descubierto una conspiración entre los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén. 10 Ellos están repitiendo los pecados que cometieron sus antepasados. Ellos fueron los primeros en negarse a escuchar mis palabras. Siguieron a otros dioses y los adoraron. El pueblo de Israel y el pueblo de Judá rompieron el pacto que yo hice con sus antepasados».

11 Por eso, esto dice el SEÑOR: «Voy a traerles un castigo del que no podrán escapar. Pedirán mi ayuda, pero no los escucharé. 12 Entonces la gente de las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén irán y pedirán ayuda a los dioses a los que les ofrecieron incienso, pero ellos no podrán rescatarlos cuando les llegue la hora del castigo. 13 Judá, tú tienes tantos dioses como ciudades; y los habitantes de Jerusalén han puesto tantos altares como calles para quemar incienso a lo vergonzoso, a Baal.

14 »Pero tú no ruegues por este pueblo, ni eleves súplicas ni oración por ellos, porque no escucharé cuando me pidan ayuda en medio de su sufrimiento.

15 »¿Con qué derecho se aparece mi amada Judá en mi casa

después de haber hecho tantas maldades?

¿Quién hace males como estos?

No se cancelan tus engaños

ni con las fiestas que haces

ni honrándome con la carne que consagras en el templo,

mientras cometes tus maldades.

16 El SEÑOR te llamaba:

“Verde árbol de oliva, con frutos hermosos”.

Pero en medio de una fuerte tormenta,

él quemará ese árbol y sus ramas arderán.

17 »El SEÑOR Todopoderoso, el que te sembró, ha ordenado una desgracia contra ti por culpa de la maldad del pueblo de Israel y del pueblo de Judá. Ellos mismos se causaron este sufrimiento al provocar mi ira ofreciéndole incienso a Baal».

Tratan de matar a Jeremías

18 El SEÑOR me contó y luego me hizo ver lo que hacían ellos. 19 Yo estaba como un cordero manso que es llevado al matadero, sin saber lo que planeaban en mi contra. Ellos decían:

«Destruyamos el árbol y su fruto,

arranquémoslo de la tierra de los vivos

para que nadie se vuelva a acordar de él».

20 SEÑOR Todopoderoso,

tú eres un juez justo;

tú evalúas los deseos y pensamientos de la gente.

Permite que yo vea cómo te vengas de ellos,

porque he puesto mi caso en tus manos.

21 Por tanto, esto dice el SEÑOR sobre los hombres de Anatot que están tratando de matarte y que dicen: «Si no quieres que te matemos, no profetices más en nombre del SEÑOR»; 22 esto es, entonces, lo que dice el SEÑOR Todopoderoso: «Voy a castigarlos, de tal manera que los jóvenes morirán a espada y sus hijos e hijas morirán de hambre. 23 No quedará ni uno solo de ellos, porque llegará la hora en que les daré su merecido a los hombres de Anatot».

12

Jeremías se queja ante Dios

1 SEÑOR, tú eres justo

aunque yo discuta contigo.

Sin embargo, te voy a exponer argumentos.

¿Por qué a los malos les va tan bien?

¿Por qué todos los traidores se salen con la suya?

2 Tú los plantaste y echaron raíces,

crecieron y hasta dieron fruto.

Te mencionan frecuentemente,

pero en su interior no te tienen cerca.

3 Pero tú me conoces, SEÑOR, me has visto

y sabes muy bien lo que siento por ti.

Arrástralos como ovejas al matadero

y señálalos para el día de la matanza.

4 ¿Hasta cuándo va a estar seca la tierra

y marchita la hierba de todos los campos?

Por la maldad de quienes habitan el país,

los animales y las aves han desaparecido.

Se atreven a decir:

«Dios no verá nuestro futuro».

Respuesta de Dios a Jeremías

5 «Si quedas agotado cuando compites con los que corren a pie,

¿cómo vas a poder competir con los caballos?

Si sólo te sientes seguro en una tierra tranquila,

¿qué harás cuando estés en la densa selva del Jordán?

6 Porque hasta tus hermanos y tu propia familia

te han traicionado y sueltan un grito tras de ti.

Aunque te hablen amablemente,

no confíes en ellos.

El Señor rechaza a su pueblo Judá

7 »He abandonado mi casa,

he dejado mi herencia.+ 12:7 mi casa, mi herencia Referencias al pueblo de Judá.

He entregado el amor de mi vida

en manos de sus enemigos.

8 Ella se ha vuelto para mí como un león en la selva;

levanta un rugido contra mí, por eso la odio.

9 Mi pueblo está rodeado por aves de rapiña;

que vengan todos los animales del campo a comer aquí.

10 Muchos pastores han destruido mi viñedo;

han pisoteado por completo la tierra que me pertenecía.

Han transformado mi tierra querida

en una tierra desierta y desolada.

11 La han transformado en un desierto seco y muerto

en el que nadie vive ya.

Toda la tierra está destruida

porque nadie les hace caso a mis palabras.

12 Han venido destructores

desde todos los lugares del desierto.

Todo esto sucede porque el SEÑOR está castigando a todos,

de un extremo del país al otro.

No habrá paz para nadie.

13 Sembraron trigos,

pero sólo recogieron espinos.

Trabajaron duro,

pero no han logrado nada.

Sentirán vergüenza de sus resultados

debido a la ira del SEÑOR».

La promesa del Señor para los vecinos de Israel

14 Esto dice el SEÑOR: «En cuanto a los malos vecinos que invadieron la tierra que yo le di como posesión a mi pueblo Israel, los voy a arrancar de su tierra. Voy a expulsar junto con ellos al pueblo de Israel. 15 Pero después de haberlos expulsado, volveré a tener compasión de ellos y los traeré de regreso, cada uno a su predio y a su propio país. 16 Y si de verdad aprenden la religión de mi pueblo, juran en mi nombre y dicen: “Por la vida del SEÑOR”, así como antes le enseñaron a mi pueblo a jurar fidelidad a Baal, entonces les permitiré vivir entre mi pueblo. 17 Pero si no escuchan, expulsaré por completo a esa nación y la destruiré». Es la decisión del SEÑOR.

13

La señal del cinturón

1 Esto es lo que me dijo el SEÑOR:

«Jeremías, ve y cómprate un cinturón de lino, colócatelo en la cintura y no lo metas en agua».

2 Así que compré el cinturón tal como el SEÑOR me había dicho y me lo coloqué en la cintura. 3 Luego, el SEÑOR me dio un segundo mensaje: 4 «Toma el cinturón que compraste y que llevas en la cintura, ve a Perat+ 13:4 Perat Puede referirse a una aldea cercana a Jerusalén. En Jos 18:23 esta aldea se menciona como Pará en la lista de poblaciones de la tribu de Benjamín. Pero también este nombre puede hacer referencia al río Éufrates. y escóndelo allí en una roca». 5 Así que fui y lo escondí en Perat, tal como me lo había ordenado el SEÑOR.

6 Después de mucho tiempo, el SEÑOR me dijo: «Levántate, y ve a Perat y toma el cinturón que te ordené que escondieras». 7 Así que fui a Perat, cavé y saqué el cinturón del lugar donde lo había escondido. El cinturón ya estaba podrido y no servía para nada.

8 Entonces el SEÑOR me dio este mensaje: 9 «Esto dice el SEÑOR: “Así como destruí este cinturón, destruiré el esplendor de Judá y de Jerusalén, 10 pueblo perverso que se niega a escuchar mis palabras y que se guía por la terquedad de su corazón perverso. Se ha ido tras otros dioses para servirlos y adorarlos; es como este cinturón que no sirve para nada. 11 Así como uno se ajusta el cinturón a la cintura, así hice que todo el pueblo de Israel y de Judá se ajustara a mí”, dice el SEÑOR. “Yo quería que ellos fueran mi pueblo y me dieran fama, honor y gloria, pero no me obedecieron”.

Las vasijas rotas

12 »Diles también lo siguiente: “Esto dice el SEÑOR, Dios de Israel: ‘Toda jarra debe llenarse de vino’. Y ellos te dirán: ‘¡Pues claro que sabemos que toda jarra debe llenarse de vino!’ 13 Y tú les dirás que esto dice el SEÑOR: ‘Voy a embriagar a todos los habitantes de este país; a los reyes que se sientan en el trono de David, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusalén. 14 Haré que se hagan pedazos unos a otros, padres e hijos por igual. No habrá nada que me impida destruirlos; lo haré sin compasión y no les tendré piedad ni lástima’. Es la decisión del SEÑOR”».

Advertencia a tiempo

15 Escuchen y presten atención.

No sean orgullosos,

pues el SEÑOR lo ha dicho.

16 Den gloria al SEÑOR su Dios,

antes de que caiga la oscuridad

y sus pies empiecen a tropezar en las colinas oscuras;

antes de que él convierta en profunda oscuridad,

en densas tinieblas,

la luz que ustedes esperan.

17 Si ustedes no escuchan esto,

lloraré en secreto debido a su soberbia.

Derramaré amargas lágrimas,

porque el rebaño del SEÑOR será llevado prisionero.

18 Diles esto al rey y a la reina madre:

«Bajen de sus tronos y siéntense con el resto de la gente,

pues se les han caído de la cabeza sus hermosas coronas».

19 Las ciudades del Néguev están cerradas

y no hay nadie que las abra.

Todos los habitantes de Judá han sido expulsados de su tierra,

desterrados en su totalidad.

20 »Levanten sus ojos y vean

a los que vienen del norte.

¿Dónde está el rebaño que te fue entregado,

aquel rebaño que era tu orgullo?

21 ¿Qué dirás cuándo él nombre como tus jefes

a aquellos a quienes tú misma enseñaste?

¿No te llenarás de un dolor tan grande

como el que siente una mujer que da a luz?

22 Y si te preguntas:

“¿Por qué me sucede esto?”

Pues por tus muchos pecados,

te alzaron la falda y te violaron.

23 ¿Puede el etíope cambiar el color de su piel?

¿Puede un leopardo cambiar sus manchas?

Así mismo, ustedes no pueden hacer el bien,

estando tan acostumbrados a hacer el mal.

24 Los esparciré a ustedes por todas partes

como la paja que el viento del desierto se lleva lejos.

25 “Eso es lo que te mereces,

lo que yo planeé para ti”,

dice el SEÑOR.

»Es por haberme olvidado

y por haber confiado en dioses falsos.

26 Yo también te alzaré la falda

hasta cubrirte la cara para exponerte a la vergüenza.

27 Yo lo he visto todo,

tus infidelidades, tus relinchos,

la vergüenza de tu prostitución en las colinas

y tus horribles pecados en los campos.

¡Pobre de ti, Jerusalén!

¿Cuánto tiempo seguirás siendo impura?»

14

La sequía y los falsos profetas

1 Este es el mensaje que el SEÑOR le dio a Jeremías con motivo de la sequía:

2 «Judá se pone de luto

y sus ciudades decaen;

la gente se tiende por el suelo,

y en Jerusalén aumentan los gritos de dolor.

3 Los ricos mandan a sus siervos por agua,

pero ellos van a las fuentes y no la encuentran.

Regresan con sus vasijas vacías,

se sienten avergonzados

y humillados se cubren la cabeza.

4 Nadie trabaja la tierra para cosechar

porque no ha llovido en el país;

los campesinos avergonzados

se cubren la cabeza.

5 Hasta los venados en el campo tienen sus crías y luego las abandonan

porque no hay pastos.

6 Los animales salvajes se paran sobre los lugares desolados;

olfatean el aire como lobos,

pero sus ojos se cierran

porque ya no hay pasto que comer».

7 SEÑOR, sabemos que nuestros pecados nos condenan,

pero haz algo para ayudarnos por tu propio honor.

Nos hemos alejado de ti muchas veces

y hemos pecado contra ti.

8 Tú eres la esperanza de Israel,

su salvador en tiempos de dificultad,

¿por qué ahora pareces un extraño en el país,

un viajero que sólo viene a pasar la noche?

9 ¿Por qué pareces como tomado por sorpresa,

como un guerrero incapaz de ayudar?

SEÑOR, tú estás aquí con nosotros,

se nos conoce como tu pueblo,

así que no nos abandones.

10 Esto dice el SEÑOR acerca de este pueblo: «¡Cómo les gusta vagar! No dejan descansar a sus pies. Por eso el SEÑOR no los quiere. Ahora va a recordar su maldad y los castigará por sus pecados».

11 Luego el SEÑOR me dijo: «Jeremías, no ores por el bienestar de este pueblo. 12 Aunque ayunen, no voy a escuchar sus gritos de auxilio. Aunque me ofrezcan sacrificios, no me voy a sentir satisfecho con ellos. Voy a destruirlos con guerra, hambre y enfermedad».

13 Y yo dije: «¿Cómo así, Señor DIOS? Pues los profetas le dicen a la gente que no teman al hambre ni a la guerra porque nunca pasarán por eso, sino que tú les darás paz permanente en este lugar».

14 Entonces el SEÑOR me dijo: «Los profetas están profetizando mentiras en mi nombre. Yo no los envié ni les he dado ninguna orden. Es que ni siquiera les he hablado. Lo que les están profetizando a ustedes son visiones falsas, mensajes sobre el futuro que no valen nada e inventos de su propia imaginación. 15 Por eso, esto dice el SEÑOR sobre los profetas que profetizan en mi nombre a pesar de que yo no los he enviado. Ellos dicen: “No habrá guerra ni hambre en este país”, pero ellos mismos morirán por la guerra y por el hambre. 16 Y el pueblo a quien ellos le profetizaban será arrojado a las calles de Jerusalén y morirá por el hambre y por la guerra; y no habrá quien los entierre ni a ellos ni a sus mujeres ni a sus hijos ni a sus hijas. Haré recaer sobre ellos su propia maldad.

17 »Entonces dales este mensaje:

»Lloro sin cesar día y noche

debido a la destrucción

que ha sufrido mi pueblo querido+ 14:17 mi pueblo querido Textualmente la virgen hija de mi pueblo.;

su herida es muy dolorosa.

18 Si salgo al campo,

veo a los muertos en batalla;

si entro a la ciudad,

veo las enfermedades que ha traído el hambre.

Los profetas y los sacerdotes vagan por el país

y no saben nada».

19 ¿Has rechazado por completo a Judá?

¿Has despreciado a Sion?

¿Por qué nos heriste sin remedio?

Esperábamos tener paz,

pero nada bueno ocurre.

Esperábamos el momento de sanar,

pero sólo llegó terror.

20 SEÑOR, reconocemos nuestros pecados

y los de nuestros antepasados;

hemos pecado contra ti.

21 Por tu propio honor, no nos rechaces

y así tu reputación será engrandecida.

No le quites honor a tu trono glorioso.

Recuerda tu pacto con nosotros,

no lo anules.

22 ¿Acaso hay algún ídolo capaz de hacer llover?

¿Es que los cielos envían la lluvia por sí mismos?

Tú eres quien hace todo eso,

SEÑOR Dios nuestro,

por eso esperamos en ti.

15

1 Entonces el SEÑOR me dijo: «Aunque Samuel y Moisés se hicieran presentes aquí, yo no tendría compasión de este pueblo. Aléjalos de mí y haz que se vayan de aquí. 2 Y si te preguntan a dónde ir, diles que esto dice el SEÑOR:

“Los destinados a morir,

morirán;

los destinados a caer en la batalla,

caerán en la batalla;

los destinados al hambre,

morirán de hambre;

y los destinados al destierro,

serán desterrados”.

3 »Esto dice el SEÑOR: “Los castigaré de cuatro maneras: morirán en la guerra, los arrastrarán los perros, se los comerán las aves del cielo y serán devorados por animales salvajes. 4 Haré que todas las naciones de la tierra se aterroricen al ver lo que voy a hacer con ellos, debido a lo que Manasés+ 15:4 Manasés De acuerdo a 2 R 21:1-16, Manasés fue el rey más malo que tuvo Judá. Adoró a muchos dioses., hijo de Ezequías y rey de Judá, hizo con Jerusalén”.

5 »¿Quién tendrá compasión de ti, Jerusalén?

¿Quién sentirá lástima de ti?

¿Quién se va a preocupar de tu bienestar?

6 Tú me dejaste, dice el SEÑOR,

te volviste atrás;

por eso, cansado de tenerte compasión,

levantaré mi mano contra ti y te destruiré.

7 Los dispersaré como paja

por las puertas de las ciudades del país;

los dejaré sin hijos,

destruiré a mi pueblo por sus pecados,

por no haber regresado a mí.

8 Habrá más viudas

que arena en el mar.

A pleno mediodía les traeré destrucción

a todas las madres de los jóvenes.

Haré que caigan rápidamente

sobre ellas el temor y el dolor.

9 La mujer que ha dado a luz siete hijos

quedará débil y morirá.

El sol ya no brillará sobre ella

y será humillada y avergonzada.

Sus hijos sobrevivientes morirán

en la batalla a manos de sus enemigos.

Es la decisión del SEÑOR».

Jeremías se queja de nuevo

10 ¡Pobre de mí, madre mía,

porque me trajiste al mundo

para discutir y litigar con toda la nación!

Nunca he prestado ni he tomado en préstamo;

sin embargo, todos me maldicen.

11 SEÑOR, yo te he servido muy bien.

En tiempos de sufrimiento y dificultades,

te he rogado por mis enemigos.

Dios le responde a Jeremías

12 «¿Puede alguien romper el hierro,

el hierro del norte y el bronce?

13 Debido a todos tus pecados,

entregaré a otros tu fortuna y tus tesoros

sin pago, como botín de guerra,

en todas tus fronteras.

14 Haré que tus enemigos te lleven

a una tierra que no conoces.

Mi ira ha encendido un fuego

que los quemará a todos ustedes».

15 SEÑOR, tú sabes lo que está pasando.

Acuérdate de mí, protégeme

y toma venganza de los que me persiguen.

No tengas tanta paciencia con ellos y acéptame.

Comprende que por ti tengo que soportar insultos.

16 Cuando yo recibía tus palabras, las devoraba;

eran mi felicidad y la alegría de mi corazón

porque tú me elegiste,

SEÑOR Dios Todopoderoso.

17 No me he sentado a celebrar

con los que andan en fiestas.

Me he sentado solitario porque te pertenezco.

Es que tú me llenaste de indignación contra ellos.

18 ¿Por qué no acaba mi dolor?

¿Por qué es tan grave e incurable mi herida que se niega a sanar?

¿Serás como un espejismo para mí,

como una fuente en la que no se encuentra agua?

19 Entonces esto dijo el SEÑOR:

«Si cambias y regresas a mí,

yo te restauraré y estarás ante mi presencia.

Si dejas de hablar bobadas

y dices lo que en realidad tiene valor,

entonces tú serás quien hable por mí.

Son ellos los que tienen que volverse a ti

y no tú quien tiene que volverse a ellos.

20 Te haré fuerte como una pared de bronce

que puede resistir los ataques de este pueblo.

Ellos pelearán contra ti,

pero no podrán derrotarte.

Puedes estar seguro de eso porque yo estoy contigo

para salvarte y rescatarte.

Es la decisión del SEÑOR.

21 Te salvaré del poder de los perversos;

te rescataré de las manos de los violentos».

16

El día del desastre

1 Luego recibí este mensaje del SEÑOR: 2 «No te casarás, ni tendrás hijos ni hijas en este lugar».

3 Esto dice el SEÑOR acerca de los hijos e hijas que nacen en este lugar, sobre las madres que los traen al mundo y sobre los padres que los engendran: 4 «Ellos morirán de muchas enfermedades y no habrá nadie que los llore ni nadie que los entierre. Serán como estiércol sobre la tierra. Morirán en la guerra y morirán de hambre. Sus cuerpos serán comida de las aves del cielo y de los animales de la tierra».

5 Esto dice el SEÑOR: «No entres a una casa donde estén de luto ni a una casa donde se oigan lamentos. No llores por ellos porque a este pueblo le he quitado mi paz, mi fiel amor y mi compasión. Es la decisión del SEÑOR. 6 Grandes y pequeños morirán en esta tierra. Nadie los enterrará ni llorará por ellos; nadie se herirá en el cuerpo ni se rapará la cabeza por ellos. 7 Nadie ofrecerá una comida para consolar a los que lloran a sus muertos. Nadie les ofrecerá la copa del consuelo, ni siquiera si el que ha muerto es la mamá o el papá.

8 »No entres a una casa donde haya una fiesta para sentarte con ellos a comer y beber a su lado. 9 Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel: “Mientras vivan, voy a hacer desaparecer de este lugar el sonido de los cantos alegres, de las fiestas y de las bodas alegres”.

10 »Cuando le des este mensaje al pueblo, te dirán: “¿Por qué el SEÑOR ha decidido hacernos este mal tan grande? ¿Cuál es nuestro crimen? ¿Qué pecado hemos cometido en contra del SEÑOR nuestro Dios?” 11 Tú les dirás: “Esto dice el SEÑOR: Es porque sus antepasados me abandonaron, siguieron a otros dioses, les sirvieron y los adoraron. Me abandonaron y no obedecieron mi ley. 12 Pero ustedes han hecho aun más maldad que sus antepasados. Todos ustedes siguen tercamente su malvado corazón en lugar de escucharme. 13 Por tanto yo los expulsaré de esta tierra y los llevaré a una tierra que ni ustedes ni sus antepasados conocieron. Allí servirán día y noche a otros dioses y yo no les haré ningún favor”.

14 »Se acercan los días, dice el SEÑOR, en que las personas ya no jurarán diciendo: “Juro por el SEÑOR que sacó a los israelitas de la tierra de Egipto”. 15 En lugar de eso jurarán diciendo: “Juro por el SEÑOR que sacó a los israelitas de la tierra del norte, de todos los lugares a los que los había expulsado”. Y yo los devolveré a su propia tierra, la tierra que les di a sus antepasados.

16 »Voy a enviar muchos pescadores que los pescarán, dice el SEÑOR. Y después voy a enviar muchos cazadores que los cazarán en todas las montañas, en todas las colinas y en las grietas de las rocas. 17 Yo observo todas sus acciones, ninguna es un secreto para mí. Todos sus crímenes están ante mis ojos. 18 Primero, yo les pagaré el doble de sus crímenes y de sus pecados porque han contaminado mi tierra con sus ídolos que no valen nada y han llenado mi tierra de objetos asquerosos».

19 SEÑOR, fortaleza y protección mía,

mi refugio a la hora del peligro;

las naciones vendrán a ti

desde todos los rincones de la tierra y dirán:

«Lo que heredaron nuestros antepasados

fue sólo ídolos falsos, sin significado

y que no sirven para nada».

20 ¿Acaso puede el ser humano hacer sus propios dioses?

¡Pero es que esos no son dioses de verdad!

El Señor responde

21 «Por eso, ahora voy a darles una lección.

Les voy a enseñar de una vez por todas lo que es mi poder y mi fuerza;

así aprenderán que mi nombre es YAVÉ.

17

Castigo de Judá por su pecado

1 »El pecado de Judá ha sido escrito

con un cincel de hierro;

grabado con punta de diamante

en la piedra de su corazón

y en los cuernos de sus altares.+ 17:1 cuernos de sus altares Las esquinas del altar tenían forma de cuerno. Se consideraban un lugar de seguridad para el pueblo porque si alguien cometía un delito podía correr al altar y sólo podía ser castigado si se probaba que era culpable. Aquí Jeremías está indicando que no hay lugar seguro para el pueblo de Judá.

2 Sus hijos se acuerdan de los altares

y de las estatuas de Aserá

que estaban junto a los árboles frondosos,

en las altas colinas.

3 Mi monte y sus campos,

tu riqueza y todos tus tesoros,

los entregaré como un premio

por el que nadie pagará nada.

Haré eso debido al pecado

que hay dentro de tus fronteras.

4 Por culpa tuya, perderás

lo que te di como herencia.

Te convertiré en esclava de tus enemigos

en un país que ni conoces,

porque has hecho encender mi ira

como un fuego que arderá para siempre».

5 Esto dice el SEÑOR:

«Maldito el ser humano que confía en su semejante;

el que se apoya en otros seres humanos

mientras se aparta del SEÑOR.

6 Será como un arbusto en el desierto

que no experimentará la llegada del bien,

pues está plantado en la sequedad del desierto;

tierra árida, donde no vive nadie.

7 »Bendito el ser humano que confía en el SEÑOR.

El SEÑOR será su confianza.

8 Será como árbol plantado junto al agua,

que extiende sus raíces hacia la corriente

y no teme cuando llega el calor.

No se preocupa en época de sequía

y nunca deja de dar fruto.

9 »No hay nada más engañoso que el corazón;

no tiene remedio.

¿Quién lo entiende?

10 Yo, el SEÑOR, que examino los pensamientos

y escudriño las intenciones del corazón;

para darle su merecido a cada uno,

la cosecha de las acciones que sembró».

11 El que acumula riquezas en forma deshonesta

es como perdiz que empolla huevos ajenos.

En la mitad de su vida lo abandonarán,

y al final quedará como un tonto».

12 Desde el principio,

nuestro templo ha sido un trono glorioso.

13 El SEÑOR es la esperanza de Israel.

Todo el que te abandone será avergonzado.

Los que se apartan de ti

quedarán inscritos en el polvo

porque abandonaron al SEÑOR,

manantial de agua fresca.

14 SEÑOR, sáname y quedaré sanado;

sálvame y seré salvo,

porque tú eres a quien yo quiero alabar.

15 El pueblo de Judá dice:

«¿Dónde quedó la palabra del SEÑOR?

¡Que se cumpla ya!»

16 Sin embargo, yo nunca he dejado de ser un pastor a tu servicio,

ni he deseado que llegue el día del desastre.

Tú conoces todas mis palabras,

pues las dije en tu presencia.

17 No te vuelvas un motivo de terror para mí,

pues tú eres mi refugio en tiempos de desgracia.

18 Avergüenza a todos los que me persiguen,

pero no me avergüences a mí.

Haz que se atemoricen ellos,

no yo.

Trae sobre ellos la desgracia

y quebrántalos en gran manera.

Respeto por el día sábado

19 Esto es lo que me dijo el SEÑOR: «Ve y párate en la puerta de los hijos del pueblo, por la que entran y salen los reyes de Judá, y luego también en las otras puertas de Jerusalén. 20 Diles esto: “Escuchen el mensaje del SEÑOR, reyes, pueblo de Judá y habitantes de Jerusalén. Escuchen todos ustedes los que entran por estas puertas. 21 Esto dice el SEÑOR: Protejan su vida y no lleven cargas el día descanso ni las metan por las puertas de Jerusalén. 22 No saquen cargas de su casa el día de descanso ni hagan ningún trabajo ese día. Hagan del día de descanso un día sagrado, tal como se lo ordené a sus antepasados, 23 aunque ellos no me escucharon ni me prestaron atención. Fueron tercos, me ignoraron y rechazaron mis intentos de corregirlos.

24 »”Pero si ustedes me escuchan realmente, dice el SEÑOR, y no meten cargas por la puerta de esta ciudad en el día de descanso, si hacen del día de descanso un día sagrado en el que no se trabaje, 25 entonces los reyes entrarán por las puertas de esta ciudad y los príncipes que se sientan en el trono de David entrarán montados en sus carruajes, junto con sus líderes, los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén. Y esta ciudad tendrá gente viviendo en ella por siempre. 26 Vendrá gente de las ciudades de Judá, de alrededor de Jerusalén, de la tierra de Benjamín, de la Sefelá y del Néguev. Traerán sacrificios que deben quemarse completamente, otros sacrificios, ofrendas de cereal, incienso y ofrendas de agradecimiento al templo del SEÑOR. 27 Pero si no me hacen caso en cuanto a consagrar el día de descanso, y llevan cargas a Jerusalén ese día, yo encenderé un fuego en las puertas de Jerusalén que quemará todos sus palacios y no podrá ser apagado”».

18

La enseñanza del alfarero y el barro

1 Este es el mensaje que el SEÑOR le dio a Jeremías: 2 «Levántate y baja a la casa del alfarero. Cuando estés allá, te daré mis palabras para el pueblo». 3 Así que bajé a la casa del alfarero y vi que estaba trabajando en el torno. 4 Estaba haciendo una vasija de barro, pero se le dañó, así que empezó de nuevo con el mismo barro e hizo otra vasija que le quedó tal como quería.

5 Y me llegó este mensaje del SEÑOR: 6 «Pueblo de Israel, ¿es que no puedo yo hacer contigo lo mismo que hizo el alfarero con el barro? Ustedes, pueblo de Israel, son en mis manos como el barro en las manos del alfarero, dice el SEÑOR. 7 Podrá llegar el momento en que yo anuncie que expulsaré a una nación o a un reino o que lo voy a destruir, 8 pero si esa nación a la que amenacé deja de hacer el mal que estaba haciendo, entonces yo también dejaré de enviarles el castigo que tenía planeado para ellos. 9 Y tal vez pueda decidir que voy a construir y hacer progresar a una nación o a un reino, 10 pero si esa nación hace el mal y no me obedece, entonces ya no le haré el bien que dije. 11 Así que diles esto al pueblo de Judá y a los habitantes de Jerusalén: “Esto dice el SEÑOR: Estoy preparando el castigo para ustedes; estoy haciendo planes en su contra. Aléjense de los malos caminos, cambien y hagan el bien”. 12 Pero ellos dirán: “¿Para qué molestarnos? Seguiremos nuestros propios planes y seguiremos haciendo todo el mal que queramos”».

13 Esto dice el SEÑOR:

«Pregúntenles a las otras naciones:

“¿Han escuchado alguna vez de un pueblo como este?”

Israel debería ser como una hija virgen

pero ha hecho algo horrible.

14 ¿Alguna vez abandona la nieve

del Líbano sus montañas rocosas?

¿Se secan alguna vez las aguas frescas

que fluyen de tierras lejanas?

15 Pues mi pueblo me ha olvidado

y quema incienso a ídolos que no son nada.

Se han desviado de su camino,

del camino antiguo,

para andar por trochas

y no por el camino verdadero.

16 Su país se convertirá en desierto,

en motivo de burla permanente.

Todo el que pase por allí

moverá asustado la cabeza.

17 Como el viento del oriente,

yo dispersaré a ese pueblo

y lo entregaré a sus enemigos.

Me alejaré de ellos,

les daré la espalda

y no la cara en el día del desastre».

Traman contra Jeremías

18 Ellos dijeron: «Vengan y hagamos planes en contra de Jeremías, porque no faltarán sacerdotes que continúen enseñando la ley, sabios que seguirán dando consejos y profetas que continuarán anunciando los mensajes del SEÑOR. Hablemos mal de él y no les prestemos atención a sus mensajes».

19 SEÑOR, préstame atención

y escucha mi caso.

20 ¿Es que el bien se paga con mal?

¡Ellos están cavando mi tumba!

Recuerda cómo intervine ante ti para defenderlos,

para que no desataras tu ira en contra de ellos.

21 Pues entonces haz ahora que sus hijos se mueran

de hambre o que los maten en la guerra.

Haz que sus mujeres queden viudas y sin hijos;

que sus esposos sean asesinados

y sus jóvenes mueran en batalla.

22 Haz que se escuche un grito de angustia en sus casas,

cuando hagas caer de repente

sobre ellos a los saqueadores;

porque han cavado un hoyo para atraparme

y han puesto trampas a mi paso.

23 Pero tú, SEÑOR, conoces

todos los planes que tienen para matarme.

No perdones sus crímenes,

ni borres sus pecados de tu memoria.

Castígalos con tu enojo.

19

La enseñanza de la vasija rota

1 Esto es lo que dijo el SEÑOR: «Ve y cómprale al artesano una vasija de barro. Lleva contigo a algunos ancianos líderes del pueblo y a algunos ancianos de los sacerdotes. 2 Sal al valle de Ben Hinón que encontrarás al salir por la puerta de los alfareros y allí anuncia el mensaje que te voy a dar. 3 Diles: “Reyes de Judá y habitantes de Jerusalén, escuchen este mensaje del SEÑOR. Así dice el SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel: Voy a traer un castigo tan terrible a este lugar que todo el que lo sepa quedará con los oídos zumbándole de aturdimiento. 4 Porque ellos me han abandonado transformando este lugar. Han quemado incienso para otros dioses que ni ellos ni sus antepasados ni los reyes de Judá conocían. Han llenado este lugar con la sangre de gente inocente. 5 Han construido altares donde queman a sus hijos en honor a dioses falsos. Presentan ofrendas religiosas a Baal que yo nunca ordené ni mencioné y ni siquiera imaginé. 6 Se acercan los días, dice el SEÑOR, en que este lugar dejará de ser llamado Tofet y valle de Ben Hinón. En lugar de eso, será llamado valle de la Matanza. 7 Frustraré los planes de Judá y de Jerusalén en este lugar. Haré que caigan en batalla ante sus enemigos, en manos de los que quieren matarlos. Entregaré sus cuerpos como comida para las aves del cielo y los animales de la tierra. 8 Haré que esta tierra sea motivo de horror y burla. Todo el que pase por allí se quedará asombrado y se burlará de cómo fue destruido ese lugar. 9 Haré que se coman a sus hijos e hijas y que se devoren unos a otros debido al ataque y la aflicción a los que serán sometidos por sus enemigos, los que quieren matarlos”.

10 »Y tú, Jeremías, romperás la vasija a la vista de los hombres que te acompañen, 11 y les dirás: “Esto dice el SEÑOR Todopoderoso: Voy a destruir a este pueblo y esta ciudad como quien rompe en mil pedazos la vasija de un alfarero, que ya no se puede reparar; y en Tofet enterrarán a los muertos porque no habrá más lugar. 12 Así es como trataré a este lugar y a sus habitantes dice el SEÑOR. Haré de este lugar un lugar como Tofet. 13 Las casas de Jerusalén y las de los reyes de Judá se volverán impuras como Tofet, por todas las casas donde ofrecieron ofrendas en las azoteas para adorar a todas las estrellas y donde ofrecieron ofrendas de vino a otros dioses”».

14 Entonces Jeremías regresó desde Tofet, donde el SEÑOR lo había enviado a profetizar y parándose en el patio del templo del SEÑOR le dijo al pueblo: 15 «Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel: “Escuchen, voy a traer a Jerusalén y a todas las aldeas que la rodean todo el sufrimiento que he anunciado porque me han rechazado con terquedad y no han escuchado mis palabras”».

20

Jeremías y Pasur

1 Luego el sacerdote Pasur hijo de Imer, que era inspector en jefe del templo del SEÑOR, escuchó lo que profetizó Jeremías, 2 mandó golpear al profeta Jeremías y que lo sujetaran al cepo que estaba en la puerta superior de Benjamín, junto al templo del SEÑOR. 3 Al siguiente día, Pasur quitó a Jeremías del cepo, entonces Jeremías le dijo: «El SEÑOR ya no te llamará Pasur sino “El rodeado de terror”, 4 porque esto dice el SEÑOR: “Voy a traer el terror sobre ti y sobre todos tus seres queridos. Ellos morirán en batalla en manos de sus enemigos y tú lo verás con tus propios ojos. Le entregaré al rey de Babilonia todos los habitantes de Judá y él los llevará a Babilonia donde los matará a filo de espada. 5 Les entregaré a sus enemigos todos los tesoros de esta ciudad, todo lo que ha producido, todas sus posesiones y todos los tesoros de los reyes de Judá. Los babilonios los saquearán y se los llevarán a Babilonia. 6 Y tú, Pasur, irás prisionero a Babilonia junto con todos tus seres queridos. Allí morirás y te enterrarán a ti y a todos tus amigos, a quienes les profetizabas falsedades”».

Queja de Jeremías

7 SEÑOR, me convenciste,

y yo me dejé convencer;

fuiste más fuerte que yo

y me ganaste.

Soy motivo de burla cada día,

todos se burlan de mí.

8 Cuando hablo, grito;

anuncio el dolor y la violencia.

El mensaje del SEÑOR es causa de mi desgracia.

Se ha convertido en algo de lo que la gente se burla todo el día.

9 Yo dije: «Ya no anunciaré más de él;

no volveré a hablar en su nombre»,

pero su mensaje dentro de mí

se convierte en un fuego ardiente

que me cala hasta los huesos.

Hago todo lo que puedo por contenerlo,

pero me es imposible.

10 He escuchado a muchos que susurran burlonamente:

«¡El terror lo tiene rodeado!

¡Anunciemos el terror,

anunciémoslo!»

Incluso mis amigos me observan

para ver si me equivoco, y dicen:

«Esperemos a que se equivoque

y así podremos derrotarlo para poder vengarnos de él».

11 Pero el SEÑOR está conmigo

como un poderoso guerrero.

Por eso los que me persiguen

tropezarán y no podrán ganar;

fracasarán y quedarán avergonzados.

Su deshonor será permanente,

nunca se olvidará.

12 SEÑOR Todopoderoso,

que juzgas lo que está bien,

que ves nuestros deseos y pensamientos,

déjame ver tu venganza en contra de ellos.

Te lo pido porque he puesto mi caso en tus manos.

13 ¡Canten al SEÑOR! ¡Alaben al SEÑOR!

Porque él salva al pobre del control de los malvados.

14 Maldito sea el día en que nací;

maldito sea el día en que mi mamá me trajo al mundo.

15 Maldito sea el hombre que hizo sentir feliz a mi papá

cuando le anunció: «¡Es un niño!»

16 Que ese hombre sea como las ciudades

que el SEÑOR ha destruido sin compasión.+ 20:16 ciudades […] sin compasión Se refiere a las ciudades de Sodoma y Gomorra. Ver Gn 19.

Que escuche gritos de dolor en la mañana,

y de guerra al mediodía.

17 ¿Por qué no me mató

en el vientre?

Mi mamá habría sido mi sepulcro

y yo nunca habría salido de su vientre.

18 ¿Por qué tuve que salir del vientre de mi madre?

¿Para ver todo este dolor y sufrimiento

y para pasar lleno de vergüenza el resto de mi vida?

21

Dios rechaza la petición de Sedequías

1 Este es el mensaje que el SEÑOR le dio a Jeremías. Sucedió cuando el rey Sedequías envió a Pasur+ 21:1 Pasur No es el mismo personaje mencionado en Jer 20:1. hijo de Malquías, y al sacerdote Sofonías hijo de Maseías, a ver a Jeremías. Ellos le dijeron a Jeremías: 2 «Averigua cuáles son los planes del SEÑOR para nosotros porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, nos está atacando. Quizás el SEÑOR hará alguna maravilla por nosotros como hizo en el pasado y lo obligue a retirarse».

3 Entonces Jeremías les dijo: «Esto es lo que ustedes le dirán a Sedequías: 4 “Esto dice el SEÑOR Dios de Israel: Voy a poner en su contra las armas que tienen en sus manos y con las cuales se están defendiendo del rey de Babilonia y de los babilonios que luchan contra ustedes fuera de la ciudad. Yo los traeré a ellos al centro de esta ciudad. 5 Yo mismo pelearé contra ustedes con mi mano extendida, con mi brazo fuerte, con mi furia y con mi ira. 6 Destruiré a todos los habitantes de esta ciudad, tanto a seres humanos como a animales; morirán de enfermedades terribles. 7 Y después entregaré a Sedequías, rey de Judá, a sus siervos, a su pueblo y a todos los que queden en esta ciudad después de la peste, la guerra y el hambre, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de los enemigos que quieren quitarles la vida. Nabucodonosor los matará a filo de espada. No les tendrá compasión, clemencia ni piedad. Es la decisión del SEÑOR”.

8 »Y le contarás a este pueblo que el Señor dice: “Voy a poner frente a ustedes dos caminos entre los que tendrán que escoger: el camino de la vida y el camino de la muerte. 9 El que se quede en esta ciudad morirá en batalla, de hambre o de peste, pero el que salga de esta ciudad y se entregue a los babilonios que luchan en contra de ustedes, vivirá, y su propia vida será su botín de guerra. 10 Estoy decidido a castigar a esta ciudad y no a premiarla. Entregaré esta ciudad en manos del rey de Babilonia y él la quemará. Es la decisión del SEÑOR”.

11 »Dile lo siguiente a la familia del rey de Judá que escuchen el mensaje del SEÑOR. 12 Dinastía de David, esto dice el SEÑOR:

»“Hagan justicia todos los días

y salven al explotado de las manos del explotador;

no sea que por sus maldades

mi enojo se encienda como el fuego

y arda sin que sea posible apagarlo.

13 Yo estoy contra ti,

la que reinas en el valle como peña en la llanura,

dice el SEÑOR.

Ustedes dicen: ‘¿Quién será capaz de atacarnos?

¿Quién podrá llegar hasta nuestro refugio?’

14 Yo los castigaré como merecen sus acciones;

prenderé fuego a su bosque

y ese fuego quemará todo a su alrededor.

Es la decisión del SEÑOR”».

22

Castigo para los reyes malvados

1 Esto dice el SEÑOR: «Jeremías, baja a la casa del rey de Judá y anuncia este mensaje: 2 “Rey de Judá, que te sientas en el trono de David, escucha la palabra del SEÑOR, tú y tus siervos que pasan por estas puertas. 3 Esto dice el SEÑOR: Practiquen el derecho y la justicia, libren al explotado del poder del explotador, no menosprecien ni maltraten al inmigrante, ni al huérfano ni a la viuda. No derramen sangre inocente en este lugar. 4 Si hacen lo que les digo, entonces el rey, sus siervos y su pueblo pasarán por las puertas de esta casa sentados en el trono de David en sus carruajes o caballos. 5 Pero si no prestan atención a estas palabras, me prometo a mí mismo que este palacio será destruido. Es la decisión del SEÑOR”».

6 Esto dice el SEÑOR sobre el palacio del rey de Judá:

«Tú eres para mí como Galaad,

como la cumbre del Líbano,

pero prometo que te convertiré en un desierto.

Tus ciudades quedarán sin habitantes.

7 Enviaré contra ti destructores,

cada uno con sus armas.

Ellos cortarán tus cedros más finos

y los arrojarán al fuego.

8 »Gente de muchas naciones pasará por esta ciudad y se preguntará: “¿Por qué el SEÑOR le hizo esto a esta gran ciudad?” 9 Y la respuesta será: “Porque ellos abandonaron el pacto que habían hecho con el SEÑOR su Dios. Ellos se inclinaron a adorar y dar culto a otros dioses”».

10 No lloren por el que ha muerto,

no hagan duelo por él.

Lloren más bien por el desterrado

porque nunca regresará

ni volverá a ver la tierra donde nació.

11 Esto dice el SEÑOR sobre Salún hijo de Josías, que fue rey de Judá después de su padre Josías, y que salió de ese lugar: «No regresará aquí, 12 morirá en el lugar al que ha sido desterrado y nunca más volverá a ver esta tierra.

13 »Pobre de ti, que construyes tu palacio con injusticias

y tus pisos superiores contra todo derecho;

que haces trabajar gratis a tus semejantes,

sin pagarles su salario.

14 Pobre de ti, que dices: “Me construiré un gran palacio

con amplias habitaciones en el piso superior”;

le haces las ventanas,

lo revistes con madera de cedro y lo pintas de rojo.

15 »¿Es que crees que vas a reinar

sólo por usar tanta madera de cedro?

¿No comía y bebía tu papá

y gobernaba con justicia y rectitud?

Por eso le fue bien.

16 Defendía los derechos del pobre y del necesitado,

y por eso le fue bien.

Eso sí es conocerme verdaderamente.

Lo dice el SEÑOR.

17 »Pero tú sólo piensas en ganar dinero deshonestamente,

en matar gente inocente,

en explotar y oprimir».

18 Esto dice el SEÑOR acerca de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá:

«El pueblo no llorará su muerte.

Nadie dirá: “¡Pobre de mi hermano!”

“¡Pobre de mi hermana!”

Nadie hará duelo diciendo:

“¡Pobre de mi señor!”

“¡Pobre de Su Majestad!”

19 Lo enterrarán como a un burro;

lo arrastrarán y lo echarán

fuera de las puertas de Jerusalén.

Castigo para Judá

20 »Sube a los montes del Líbano y grita de dolor;

grita en los montes de Basán.

Grita desde Abarín

porque todos tus amantes han sido destruidos.

21 »Yo te hablé cuando te iba muy bien

pero tú dijiste que no escucharías.

Eso es lo que has hecho desde que eras joven,

nunca me has hecho caso.

22 El viento se llevará lejos a todos tus pastores

y tus amantes serán hechos prisioneros.

En ese momento te sentirás avergonzada

y serás humillada por toda tu maldad.

23 »Vivirás en el Líbano

y harás tu nido en medio de los cedros.

Pero cómo vas a sufrir cuando te lleguen los dolores,

como los que siente una mujer cuando da a luz».

Castigo para Jeconías

24 El SEÑOR dice: «Tan cierto como que estoy vivo que aunque tú, Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, fueras un anillo de sellar en mi mano derecha, te arrancaría de allí. 25 Te entregaré a Nabucodonosor, rey de Babilonia, a los babilonios que quieren matarte y a los que tanto temes. 26 Te arrojaré a ti y a tu mamá a una tierra que no los vio nacer y allí morirán. 27 Nunca regresarán a la tierra a la que tanto desean volver».

28 ¿Es Jeconías una vasija de barro despreciada y destruida,

un objeto que nadie quiere?

¿Por qué ha sido rechazado

y por qué sus hijos han sido expulsados a una tierra que no conocen?

29 Tierra, tierra, tierra,

escucha el mensaje del SEÑOR.

30 Esto dice el SEÑOR:

«Anoten a este hombre en el registro

como “hombre sin hijos”,

como uno que no tuvo éxito en la vida;

porque ninguno de sus descendientes

logrará sentarse en el trono de David

ni volver a reinar en Judá».

23

1 El SEÑOR dice: «Pobres de ustedes, pastores que destruyen y dispersan a las ovejas de mi pradera».

2 Esto dice el SEÑOR Dios de Israel a los pastores que guían a mi pueblo: «Ustedes han dispersado a mis ovejas, las han espantado y no las han cuidado. Así que me voy a encargar de darles a ustedes su merecido por el mal que han hecho, dice el SEÑOR. 3 Yo mismo reuniré lo que queda de mis ovejas de los países a donde las arrojé. Las traeré de regreso a su pradera para que se multipliquen y crezcan en número. 4 Yo nombraré pastores para mis ovejas, que las cuidarán para que ya no tengan miedo ni se espanten ni se pierda ninguna de ellas. Es la decisión del SEÑOR.

5 »El SEÑOR dice:

Viene el día en que le daré

a David un retoño legítimo.

Será un rey que reine sabiamente

y mantenga la justicia y el derecho en el país.

6 Durante su reinado, Judá será salva

e Israel vivirá seguro.

Lo llamarán con este nombre:

“El SEÑOR es nuestro triunfo”.

7 »Viene el día, dice el SEÑOR, en que el pueblo no volverá a jurar diciendo: “Por el SEÑOR que sacó a los israelitas de Egipto”. 8 En lugar de eso jurarán diciendo: “Por el SEÑOR que sacó a los israelitas del país del norte y de todos los demás países a donde los había arrojado”. Y vivirán en su propia tierra».

Contra los profetas mentirosos

9 Este es un mensaje acerca de los profetas:

Se me rompe el corazón dentro de mí

y mis huesos se debilitan.

Parezco un borracho;

soy como un hombre dominado por el vino.

Me siento así por causa del SEÑOR

y sus santas palabras.

10 La tierra está llena de adúlteros.

Por culpa de sus pecados,

la tierra se ha secado.

Las praderas están secas

y se han convertido en un desierto.

Los profetas son perversos

y se apartan para hacer el mal.

11 «Los profetas y los sacerdotes han pecado en la tierra.

Hasta en mi propio templo he encontrado su maldad.

Lo dice el SEÑOR.

12 Por eso el camino se volverá resbaloso para ellos.

Serán empujados a la oscuridad

y caerán en ella.

Cuando les llegue el día del castigo,

traeré sobre ellos el desastre.

Es la decisión del SEÑOR.

13 »Entre los profetas de Samaria

he visto algo espantoso:

Ellos profetizan en nombre de Baal

y han hecho extraviar a mi pueblo Israel.

14 Entre los profetas de Jerusalén

he visto algo muy desagradable:

Cometen adulterio y viven en el fraude;

fortalecen a los perversos;

ninguno se aleja de su maldad.

Para mí ellos son como Sodoma

y sus habitantes como Gomorra».

15 Por eso, esto dice el SEÑOR Todopoderoso contra los profetas:

«Haré que coman comida amarga

y que beban agua envenenada,

porque la corrupción se ha originado en los profetas de Jerusalén

y se ha esparcido por todo el país».

16 Esto dice el SEÑOR Todopoderoso:

«No hagan caso a las palabras que les dicen los profetas,

porque están alimentando en ustedes falsas esperanzas.

Las visiones que ellos cuentan se las inventaron ellos mismos,

no vienen del SEÑOR.

17 Se la pasan diciendo esto a los que me desprecian:

“El SEÑOR ha dicho que ustedes tendrán paz”.

Y a aquellos que tercamente hacen lo que les da la gana,

les dicen: “Nada malo les va a pasar”».

18 Pero, ¿quién de ellos ha estado presente en la reunión secreta+ 23:18 reunión secreta La gente en la época del Antiguo Testamento frecuentemente consideraba a Dios como el jefe de un concilio de seres celestiales (ángeles). Ver 1 R 22:19-23; Is 6:1-8, y Job 1 y 2. del SEÑOR?

¿Quién de ellos ha visto o escuchado su mensaje?

¿Quién de ellos ha oído y prestado atención a su mensaje?

19 Aquí viene furiosa la tormenta del SEÑOR;

un tornado se agita sobre la cabeza de los malvados.

20 La ira del SEÑOR no se detendrá

hasta que haya alcanzado sus propósitos.

Cuando todo termine, ustedes entenderán

por qué tuvo que suceder todo esto.

21 «Yo no envié a esos profetas,

pero ellos corrieron a dar sus mensajes.

No les hablé,

pero ellos hablaron por mí.

22 Si ellos hubieran estado presentes en mi reunión secreta,

habrían comunicado mi mensaje a mi pueblo

y lo habrían hecho alejarse de su maldad.

23 »El SEÑOR dice:

“¿Es que soy Dios sólo de lo que tengo cerca?

¿Acaso no alcanza mi poder divino lo que está lejos?

24 ¿Podrá un ser humano ocultarse en un escondite donde yo no pueda verlo?

Dice el SEÑOR.

¿No lleno yo con mi presencia los cielos y la tierra?”

Lo dice el SEÑOR.

25 »Yo he oído lo que dicen esos profetas. He escuchado las mentiras que profetizan en mi nombre. Ellos dicen: “¡He tenido un sueño! ¡He tenido un sueño!” 26 ¿Cuánto tiempo más seguirán los profetas siendo así? ¿Cuánto tiempo más seguirán anunciando mentiras y engaños que ellos mismos inventan? 27 Con los sueños que se andan contando unos a otros quieren hacer que mi pueblo olvide mi nombre, como sus antepasados olvidaron mi nombre y adoraron a Baal. 28 El profeta que tenga un sueño, que lo cuente; pero el que reciba mi mensaje que lo cuente fielmente. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano?, dice el SEÑOR. 29 ¿Acaso no es mi mensaje como el fuego, y como el martillo que despedaza la roca?, dice el SEÑOR.

30 »Por eso estoy en contra de los profetas que se roban unos a otros mis palabras, dice el SEÑOR. 31 Estoy en contra de los profetas que se inventan mensajes y dicen que vienen del SEÑOR. 32 Estoy en contra de los que profetizan falsos sueños, dice el SEÑOR, que con sus mentiras y espectáculos hacen que mi pueblo se pierda. Yo no los envié ni les ordené que hablaran. Ellos no le traen ningún beneficio a este pueblo, dice el SEÑOR.

33 »Cuando alguien de este pueblo o un profeta o sacerdote te pregunte cuál es la carga pesada del SEÑOR, ustedes le dirán: “¿Cuál carga pesada?” “Ustedes son una carga pesada para mí y yo me voy a deshacer de ustedes”, dice el SEÑOR.

34 »Y si alguien del pueblo, o un profeta o sacerdote dice: “Esta es la carga pesada del SEÑOR”, lo castigaré a él y a su familia. 35 Esto es lo que deben preguntarse entre semejantes y hermanos: “¿Cuál es la respuesta del SEÑOR?” o “¿Qué ha dicho el SEÑOR?” 36 Pero ya no deben usar la expresión “carga pesada del SEÑOR”, porque en carga pesada convertiré las palabras de cada uno, pues ustedes han pervertido el mensaje del Dios vivo, del SEÑOR Todopoderoso, nuestro Dios.

37 »Así le preguntarás al profeta: “¿Qué respuesta te dio el SEÑOR?” “¿Qué dijo el SEÑOR?” 38 Pero si dicen “carga pesada del SEÑOR”, entonces esto dice el SEÑOR: Por haber dicho “carga pesada del SEÑOR”, habiéndoles yo advertido que no dijeran “carga pesada del SEÑOR”, 39 entonces yo los levantaré, como se levanta una carga, a ustedes y a la ciudad que les di a ustedes y a sus antepasados, y los arrojaré lejos de mí. 40 Les traeré la desgracia eterna y una humillación que nunca será olvidada».

24

El fruto malo y el bueno

1 Después de que Nabucodonosor, rey de Babilonia, deportó de Jerusalén a Jeconías+ 24:1 Jeconías Otro nombre con el que se conocía al rey Joaquín. Fue hecho prisionero en el año 597 a. C. hijo de Joacim, rey de Judá, junto con los jefes de Judá, los artesanos y los cerrajeros de Jerusalén, el SEÑOR me mostró dos canastos de higos que estaban frente al templo del SEÑOR. 2 Dentro de una canasta había higos muy buenos, de los primeros en madurar; dentro de la otra había higos muy malos, tan malos que no se podían comer.

3 Entonces el SEÑOR me dijo: «¿Qué ves, Jeremías?» Y yo dije: «Veo higos. Los higos buenos son excelentes, pero los malos son tan malos que no se pueden comer».

4 Entonces el SEÑOR me dio su mensaje y me dijo: 5 «Esto dice el SEÑOR, Dios de Israel: Al pueblo de Judá que envié desterrado de aquí al país de los babilonios, lo trataré como a estos higos buenos. 6 Yo los veré con buenos ojos y los traeré de regreso a esta tierra. Los restauraré y no los volveré a destruir; los plantaré y no los arrancaré más. 7 Les daré inteligencia para que me conozcan porque yo soy el SEÑOR. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, pues volverán a mí de todo corazón.

8 »Pero como a los malos higos, tan malos que no se pueden comer, dice el SEÑOR, así trataré a Sedequías, rey de Judá, a sus jefes, al resto de la gente de Jerusalén, a los que quedaron en el país y a los que viven en Egipto. 9 Los convertiré en algo que cause temor y rechazo a todas las naciones de la tierra. Los convertiré en modelo de reproche, refrán, burla y maldición en todos los lugares por donde los disperse. 10 Les enviaré guerra, hambre y enfermedad hasta que sean borrados de la tierra que les di a ellos y a sus antepasados».

25

Resumen de los mensajes de Jeremías

1 Este es el mensaje que recibió Jeremías con respecto a todo el pueblo de Judá en el cuarto año+ 25:1 cuarto año 605 a. C. del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá. Ese fue el primer año del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia. 2 Este es el mensaje que Jeremías el profeta anunció a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén: 3 «Desde el año 13 del reinado de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta hoy, o sea durante 23 años, he recibido mensajes del SEÑOR y he estado anunciándoles repetidas veces sus palabras, pero ustedes no han hecho caso. 4 El SEÑOR ha estado enviándoles a todos sus siervos los profetas. Los ha enviado con insistencia, pero ustedes no han escuchado ni les han prestado atención. 5 Los profetas han dicho: “Aléjense de sus malos caminos y de sus malas acciones para que puedan vivir en la tierra que el SEÑOR les dio para siempre a ustedes y a sus antepasados. 6 No sigan a otros dioses para servirlos ni los adoren y no me provoquen con los dioses que ustedes hacen con sus propias manos. Lo único que conseguirán con eso es hacerse daño ustedes mismos”. 7 Pero ustedes no me escucharon, dice el SEÑOR. Han provocado mi ira con los dioses que hacen con sus propias manos para provocarse el mal ustedes mismos.

8 »Por eso, esto dice el SEÑOR Todopoderoso: “Puesto que ustedes no han escuchado mis mensajes, 9 reuniré los ejércitos de todos los pueblos del norte, dice el SEÑOR, y también a mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia. Los traeré a todos contra este país, contra sus habitantes y contra todas las naciones vecinas. Las destruiré y las convertiré para siempre en objeto de horror, burla y rechazo. 10 Haré desaparecer de esos lugares el sonido de alegría y celebración; los cantos alegres de las bodas, el ruido de la comida que se prepara y la luz de la lámpara. 11 Toda esta tierra se convertirá en un desierto y durante 70 años estas naciones servirán al rey de Babilonia. 12 Pero cuando terminen esos 70 años, les daré su merecido por su crimen al rey de Babilonia y a esa nación, el país de los babilonios, y serán desolados para siempre, dice el SEÑOR. 13 Haré que sobre esa tierra se cumplan todas las palabras que he anunciado en su contra; todo lo que está escrito en este libro y que Jeremías profetizó en contra de todas las naciones. 14 Así que ellos también tendrán que servirles a muchas naciones y a grandes reyes. Les pagaré de acuerdo a lo que han hecho y por los dioses que han construido con sus manos”».

Castigo contra las naciones del mundo

15 Esto me dijo el SEÑOR, Dios de Israel: «Toma de mi mano esta copa llena del vino de mi furia y haz que beban de ella todas las naciones a las que yo te envíe. 16 Ellas beberán, se emborracharán y actuarán como locos a causa de la guerra que les voy a enviar».

17 Entonces tomé la copa de la mano del SEÑOR e hice que todas las naciones a las que el SEÑOR me envió bebieran de ella. 18 Se la hice beber a Jerusalén y a las ciudades de Judá, a sus reyes y a sus jefes para convertirlas en una tierra seca y desolada, en un objeto de burla y modelo de maldición, como lo son hoy en día. 19 También hice que bebieran de esa copa el faraón, rey de Egipto, sus siervos, príncipes y todo su pueblo, 20 a todos los habitantes del desierto, a todos los reyes del país de Uz, a todos los reyes del territorio de los filisteos, es decir, a los reyes de Ascalón, Gaza, Ecrón y lo que quedaba de Asdod, 21 a Edom, a Moab y a Amón; 22 también a todos los reyes de Tiro, de Sidón y a los reyes de las costas del otro lado del mar. 23 También hice beber de esa copa a los pueblos de Dedán, Temá y Buz y a todos los pueblos que se rapan el cabello en las sienes; 24 también a todos los reyes de Arabia y a todos los que viven en el desierto; 25 a todos los reyes de Zimri, Elam y Media; 26 a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, uno tras otro; y a todos los reinos que hay sobre la faz de la tierra. El rey de Babilonia+ 25:26 Babilonia Textualmente Sesac, una clave secreta en idioma hebreo para referirse a Babilonia. beberá después de todos ellos.

27 «Diles esto: “Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel: Beban, emborráchense, vomiten, cáiganse y no se levanten a causa de la guerra que les voy a enviar”. 28 Y si se niegan a tomar de tu mano la copa para beber de ella, tú les dirás: “Esto dice el SEÑOR Todopoderoso: Tendrán que beberla quieran o no. 29 Miren, en la ciudad que lleva mi nombre, voy a empezar a causar sufrimiento. ¿Y ustedes creen que se van a quedar sin castigo? Pues no escaparán porque voy a enviar la guerra sobre todos los habitantes de la tierra”, dice el SEÑOR Todopoderoso.

30 »Tú, Jeremías, profetiza contra ellos todo esto. Diles:

»El SEÑOR ruge desde lo alto,

lanza su voz desde el santo lugar donde habita.

Le está gritando a su rebaño,

gritos como los que dan los que pisan la uva;

grita contra todos los habitantes de la tierra.

31 El estruendo se oye en todos los rincones de la tierra

porque el SEÑOR acusa a todas las naciones.

Él va a iniciar un juicio contra todo ser humano

y condenará a muerte a los perversos,

Es la decisión del SEÑOR».

32 Esto dice el SEÑOR Todopoderoso:

«El desastre va a extenderse de nación en nación;

una tormenta espantosa se levanta

desde los rincones de la tierra».

33 En ese momento los que el SEÑOR haya matado quedarán tendidos de un extremo a otro de la tierra. Nadie hará duelo por ellos ni los enterrará; quedarán tirados como estiércol sobre la faz de la tierra.

34 Pastores de Israel, griten y giman de dolor.

Revuélquense en el polvo, guías del rebaño.

Ha llegado la hora de que ustedes sean degollados.

Los romperé en pedazos y ustedes caerán como un vaso precioso.

35 Los pastores no podrán huir,

y no habrá escapatoria para los líderes del rebaño.

36 Puedo oír los gritos de los pastores

y los gemidos de los líderes del rebaño,

porque el SEÑOR está destruyendo sus campos.

37 Los pastos hermosos serán destruidos

por la tremenda furia del SEÑOR.

38 Él ha abandonado su país

como un león abandona su guarida,

porque la tierra de ellos quedó destruida

por el enojo del opresor

y lo ardiente de su ira.

26

Jeremías amenazado de muerte

1 Al comienzo del reinado+ 26:1 Al comienzo del reinado 609 a. C. de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino este mensaje del SEÑOR: 2 «Esto dice el SEÑOR: “Párate en el patio del templo del SEÑOR y háblale a la gente que viene de las ciudades de Judá a adorar en el templo del SEÑOR. Diles todo el mensaje que te he ordenado que les digas, sin omitir ni una sola palabra. 3 A lo mejor te hacen caso y abandonan su maldad. Si lo hacen, entonces desistiré de hacerles el mal con el que tenía planeado castigarlos por culpa de su maldad. 4 Les dirás que esto dice el SEÑOR: ‘Si no me obedecen ni viven de acuerdo con las leyes que les he dado, 5 ni hacen caso a las palabras de mis siervos los profetas que he estado enviando una y otra vez, y a quienes ustedes no han obedecido, 6 entonces haré con este templo lo mismo que hice con Siló+ 26:6 Siló Este santuario fue probablemente destruido en tiempos del profeta Samuel. Ver Jer 7 y 1 S 4. y convertiré a esta ciudad en un modelo de maldición para todas las naciones de la tierra’”».

7 Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo escucharon a Jeremías decir estas palabras en el templo del SEÑOR. 8 Cuando Jeremías acabó de decirle al pueblo todo lo que el SEÑOR le había ordenado que dijera, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo lo agarraron y le dijeron: «Vas a morir. 9 ¿Por qué profetizas en el nombre del SEÑOR diciendo que a este templo le sucederá como a Siló y que esta ciudad será destruida y quedará deshabitada?» Y todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías en el templo del SEÑOR.

10 Al oír todo esto, los jefes de Judá se dirigieron desde el palacio del rey a la casa del SEÑOR. Se sentaron en la entrada de la Puerta Nueva del templo del SEÑOR. 11 Los sacerdotes y los profetas les dijeron a los jefes y a todo el pueblo: «Este hombre debe ser sentenciado a muerte porque con nuestros propios oídos hemos escuchado que ha profetizado en contra de esta ciudad».

12 Entonces Jeremías les dijo a todos los jefes y a todo el pueblo: «El SEÑOR me envió a profetizar contra este templo y contra esta ciudad todo el mensaje que ustedes han escuchado. 13 Ahora arreglen su vida y sus hechos, y obedezcan al SEÑOR su Dios. Tal vez el SEÑOR cambie de opinión con respecto al desastre que ha anunciado en contra de ustedes. 14 En cuanto a mí, yo estoy en sus manos; hagan conmigo lo que bien les parezca. 15 Pero en todo caso, sepan muy bien que si me matan, estarán manchando con sangre inocente sus manos, la ciudad y sus habitantes. La verdad es que el SEÑOR me envió a decirles claramente todo lo que escucharon».

16 Los jefes y todo el pueblo les dijeron a los sacerdotes y a los profetas: «Este hombre no debe ser sentenciado a muerte porque nos ha hablado en nombre del SEÑOR nuestro Dios». 17 Entonces se pusieron de pie algunos de los ancianos de Judá y les dijeron a todos los que estaban allí reunidos: 18 «Miqueas de Moréset solía profetizar en los días de Ezequías, rey de Judá, y le dijo a todo el pueblo de Judá: Esto dice el SEÑOR Todopoderoso:

“Sion será un terreno arado,

Jerusalén un montón de ruinas,

y el monte del templo se convertirá

en una colina+ 26:18 una colina o lugar alto, santuario pagano. cubierta de bosque”.

19 »¿Acaso el rey Ezequías y el pueblo de Judá lo mataron? ¿No tuvo temor del SEÑOR y buscó la aprobación del SEÑOR y el SEÑOR desistió del castigo que les había anunciado? ¿Es que vamos a causarnos nosotros mismos un mal tan grande?»

20 Hubo otro hombre llamado Urías hijo de Semaías, de Quiriat Yearín, quien también profetizaba en el nombre del SEÑOR contra esta ciudad y contra este país, diciendo lo mismo que Jeremías. 21 Cuando el rey Joacim, todos sus oficiales y todos sus altos funcionarios escucharon sus palabras, el rey procuró matarlo; pero Urías se enteró, tuvo temor y escapó a Egipto. 22 Entonces el rey Joacim envió a Egipto a Elnatán hijo de Acbor con algunos hombres. 23 Ellos sacaron a Urías de Egipto y lo llevaron al rey Joacim, quien lo mandó matar a filo de espada e hizo arrojar el cuerpo a la fosa común.

24 Pero Ajicán hijo de Safán protegió a Jeremías y evitó que fuera entregado en manos del pueblo para que lo mataran.

27

La señal del yugo

1 Al comienzo del reinado de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, Jeremías recibió este mensaje del SEÑOR: 2 Esto fue lo que el SEÑOR me dijo: «Hazte unas correas y unos yugos y átalos a tu cuello. 3 Envíales entonces un mensaje al rey de Edom, al rey de Moab, al rey de los amonitas, al rey de Tiro y al rey de Sidón, por medio de los mensajeros que vienen a Jerusalén a ver a Sedequías, rey de Judá. 4 Ordénales que les digan a sus señores: “Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel: 5 Con todo mi poder y con mi brazo fuerte yo creé la tierra, los seres humanos y los animales que hay sobre ella y puedo dársela a quien yo quiera. 6 Y ahora he entregado todas estas tierras en manos de mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia. Le he entregado hasta los animales salvajes para que estén a su servicio. 7 Y todas las naciones les servirán a él, a su hijo y a su nieto hasta que también a él y a su tierra les llegue el día en que sean sometidos por muchas naciones y grandes reyes. 8 Si alguna nación no sirve a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y no se somete al yugo del rey de Babilonia, yo la castigaré con guerra, hambre y enfermedad, dice el SEÑOR. La castigaré hasta que la tenga bajo su control por completo.

9 »”No escuchen a sus profetas, a sus adivinos, a los que reciben mensajes en sueños, a sus videntes y a sus hechiceros que les dicen que no se sometan al rey de Babilonia, 10 porque ellos les profetizan mentiras con el fin de que ustedes se alejen de su país y yo los destierre y mueran. 11 En cambio, a la nación que se someta al yugo del rey de Babilonia la dejaré en su tierra, la trabajará y vivirá en ella. Es la decisión del SEÑOR”».

12 Y a Sedequías, rey de Judá, le dije todo esto: «Sométanse al yugo del rey de Babilonia, sírvanles a él y a su pueblo, y podrán vivir. 13 ¿Por qué tienen que morir tú y tu pueblo por la guerra, el hambre o la enfermedad, como ha dicho el SEÑOR que le sucederá a toda nación que no sirva al rey de Babilonia? 14 No hagan caso de las palabras de los profetas que les dicen que no sirvan al rey de Babilonia, porque ellos sólo les están profetizando mentiras. 15 Yo no envié a esos profetas, dice el SEÑOR, y sin embargo están anunciando mensajes en mi nombre. Eso hará que yo los destierre a ustedes y mueran tanto ustedes como esos profetas».

16 También les hablé a los sacerdotes y a todo el pueblo. Les dije: «Esto dice el SEÑOR: “No escuchen las palabras de sus profetas que les profetizan que los utensilios de la casa del SEÑOR van a ser devueltos muy pronto de Babilonia. Eso que profetizan es pura mentira. 17 No les hagan caso; más bien sométanse al rey de Babilonia y podrán vivir. ¿Qué necesidad hay de que esta ciudad quede convertida en un montón de ruinas? 18 Pero si son profetas verdaderos y tienen en verdad la palabra del SEÑOR, entonces que rueguen al SEÑOR Todopoderoso para que los utensilios que quedan en la casa del SEÑOR y en el palacio del rey de Judá y en Jerusalén no sean llevados a Babilonia”.

19 »Esto dice el SEÑOR Todopoderoso acerca de las columnas, la fuente de bronce, las bases y el resto de los objetos que quedan en esta ciudad,+ 27:19 Una descripción de estos objetos se encuentra en 1 R 7:23-37.20 las cosas que Nabucodonosor, rey de Babilonia, no tomó cuando se llevó a Babilonia a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los príncipes de Judá y Jerusalén. 21 Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel, con respecto a los objetos que quedan en la casa del SEÑOR, en el palacio del rey y en Jerusalén: 22 “Ellos serán llevados a Babilonia y permanecerán allí hasta que llegue el día en que yo los perdone, dice el SEÑOR, después los traeré y los devolveré a este lugar”».

28

El falso profeta Jananías

1 En ese mismo año+ 28:1 mismo año Probablemente 594-593 a. C., al comienzo del reinado de Sedequías, rey de Judá, en el quinto mes del cuarto año, Jananías hijo de Azur, el profeta de Gabaón, me habló en el templo del SEÑOR ante los sacerdotes y todo el pueblo y dijo:

2 —Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel: “He roto el yugo que impuso Babilonia. 3 Dentro de dos años voy a devolver a este lugar todos los objetos del templo del SEÑOR, los objetos que Nabucodonosor, rey de Babilonia, se llevó de este lugar a su tierra. 4 Voy a regresar también a este lugar a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá y a todos los habitantes de Judá que fueron desterrados a Babilonia, voy a romper el yugo que impuso el rey de Babilonia. Es la decisión del SEÑOR”.

5 Entonces el profeta Jeremías le habló al profeta Jananías ante los sacerdotes y todo el pueblo que estaba en el templo del SEÑOR. 6 El profeta Jeremías dijo:

—¡Así sea! Que el SEÑOR haga lo que has dicho. Que el SEÑOR cumpla las palabras que tú has profetizado. Que devuelva a este lugar los utensilios del templo del SEÑOR y a todos los que han sido desterrados a Babilonia. 7 Pero escucha esto que te digo a ti y a todo el pueblo: 8 Todos los profetas que vivieron antes de ti y de mí profetizaron guerra, hambre y enfermedad en contra de muchas naciones y grandes reinos. 9 Pero cuando un profeta profetiza paz, se prueba que es un profeta que de verdad el SEÑOR ha enviado sólo si se cumplen sus palabras.

10 Entonces el profeta Jananías tomó el yugo que estaba en el cuello del profeta Jeremías y lo rompió. 11 Entonces dijo ante todo el pueblo:

—Esto dice el SEÑOR: “De la misma forma, dentro de dos años yo romperé del cuello de todas las naciones el yugo que impuso Nabucodonosor, rey de Babilonia”.

Entonces el profeta Jeremías siguió su camino.

12 Un tiempo después de que Jananías le rompiera el yugo del cuello al profeta Jeremías, le llegó a Jeremías un mensaje del SEÑOR que decía lo siguiente: 13 «Ve y dile a Jananías: “Esto dice el SEÑOR: Tú has roto un yugo de madera, pero yo lo reemplazaré con un yugo de hierro”. 14 Porque el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “He colocado un yugo de hierro en el cuello de estas naciones para que se sometan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y ellas le servirán a él. También, le he dado a él los animales salvajes”».

15 Entonces el profeta Jeremías le dijo al profeta Jananías:

—Escúchame, Jananías. El SEÑOR no te ha enviado y tú le has dado a este pueblo falsas esperanzas. 16 Por eso dice el SEÑOR: “Claro que te voy a enviar, pero fuera de este mundo. Vas a morir este año porque has promovido deslealtad al SEÑOR”.

17 Y el profeta Jananías murió el séptimo mes de ese año.

29

Carta a los desterrados

1 Esta es la carta que el profeta Jeremías envió desde Jerusalén al resto de los ancianos que quedaban de los que habían sido desterrados, a los sacerdotes, a los profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor había desterrado de Jerusalén a Babilonia. 2 Esto sucedió después de que el rey Jeconías había salido de Jerusalén con la reina madre, los funcionarios reales, los príncipes de Judá y Jerusalén, los artesanos y los guardias del palacio. 3 Jeremías envió la carta con Elasá hijo de Safán y con Guemarías hijo de Jilquías, a quienes Sedequías, rey de Judá, había enviado a Babilonia al rey Nabucodonosor. La carta decía:

4 Así dice el SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel, a todos los del exilio que he deportado de Jerusalén a Babilonia: 5 «Construyan casas y vivan en ellas. Planten huertos y coman lo que se produce en ellos. 6 Cásense y tengan hijos e hijas y cásenlos a ellos para que también ellos tengan sus hijos e hijas. Multiplíquense allí y no disminuyan. 7 Busquen el bienestar de la ciudad a la que los he enviado y oren por ella al SEÑOR, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de ella». 8 Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel: «No permitan que los engañen los profetas que están entre ustedes y los adivinos. No presten atención a los sueños que ellos tienen. 9 Lo que ellos les profetizan en mi nombre es pura mentira. Yo no los he enviado», dice el SEÑOR.

10 Esto dice el SEÑOR: «Cuando se completen los 70 años de Babilonia, yo los visitaré y cumpliré la promesa que hice a favor de ustedes de hacerlos regresar a este lugar. 11 Sé muy bien lo que tengo planeado para ustedes, dice el SEÑOR, son planes para su bienestar, no para su mal. Son planes de darles un futuro y una esperanza. 12 Entonces ustedes me llamarán, vendrán y orarán, y yo los escucharé. 13 Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. 14 Dejaré que ustedes me encuentren, dice el SEÑOR. Les devolveré lo que les quitaron y los traeré de regreso de todos los lugares a los que los arrojé, dice el SEÑOR. Los traeré de regreso al lugar de donde los desterré».

15 Ustedes han dicho: «El SEÑOR nos ha dado profetas en Babilonia», 16 pero esto es lo que el SEÑOR dice acerca del rey que está sentado en el trono de David y de todo el pueblo que todavía vive en esta ciudad, o sea acerca de sus hermanos que no fueron con ustedes al destierro: 17 Esto dice el SEÑOR Todopoderoso: «Voy a enviarles guerra, hambre y enfermedad. Los volveré como esos higos podridos que de tan malos no se pueden comer. 18 Los perseguiré con guerra, hambre y enfermedad. Haré que todas las naciones del mundo se horroricen al verlos a ustedes. Los convertiré en maldición, horror, algo despreciable y reprochable en todas las naciones a donde los arroje. 19 Esto sucederá porque ustedes no han hecho caso a mis palabras, dice el SEÑOR, que repetidamente les envié por medio de mis siervos los profetas, dice el SEÑOR. 20 Así que ustedes, los exiliados que hice deportar de Jerusalén a Babilonia, obedezcan lo que dice el mensaje del SEÑOR».

21 Esto es lo que dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel, acerca de Acab hijo de Colaías, y de Sedequías hijo de Maseías, quienes en mi nombre les profetizan mentiras a ustedes: «Voy a entregarlos a Nabucodonosor, rey de Babilonia. Él los matará frente a ustedes. 22 Serán usados como ejemplo de maldición para todos los desterrados de Judá que están en Babilonia, quienes dirán: “Que el SEÑOR te haga lo mismo que a Sedequías y a Acab, a quienes el rey de Babilonia asó en el fuego”. 23 Eso les va a suceder por haber actuado en forma insensata en Israel: cometieron adulterio con la mujer de otro; y en mi nombre dijeron mentiras, algo que yo jamás les ordené. Yo sé todo eso y soy testigo de ello, dice el SEÑOR».

Mensaje de Dios para Semaías

24 Y le dirás a Semaías el nejelamita: 25 «Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel: “Tú has enviado cartas en tu nombre a todo el pueblo de Jerusalén y al sacerdote Sofonías hijo de Maseías, y a todos los demás sacerdotes, diciendo: 26 ‘El SEÑOR te ha hecho sacerdote en lugar del sacerdote Joyadá para que haya vigilantes en el templo del SEÑOR. A todo aquel que actúe como loco y hable como un profeta, tú debes meterlo en el calabozo y atarlo con cadenas. 27 ¿Por qué no has reprendido a Jeremías de Anatot, quien está hablándoles a ustedes como un profeta? 28 Es que él nos ha enviado un mensaje a Babilonia diciendo: Ustedes vivirán allí por mucho tiempo. Construyan casas y vivan en ellas; planten huertos y coman lo que ellos producen’”».

29 Entonces el sacerdote Sofonías le leyó esta carta al profeta Jeremías. 30 Entonces vino mensaje del SEÑOR a Jeremías diciendo: 31 «Hazles conocer esto a todos los que están en el exilio: “Esto es lo que le dice el SEÑOR acerca de Semaías el nejelamita: Ya que Semaías les ha profetizado sin que yo lo haya enviado, y les dio falsas esperanzas, 32 esto dice el SEÑOR: Voy a castigar a Semaías el nejelamita y a su descendencia. Nadie de su familia vivirá para ver el bien que le haré a mi pueblo, porque él provocó al pueblo a rebelarse contra el SEÑOR, dice el SEÑOR”».

30

Promesas de esperanza

1 Este es el mensaje que el SEÑOR le dio a Jeremías, diciendo: 2 «Esto dice el SEÑOR, Dios de Israel: “Escribe en un libro todos los mensajes que te he dado 3 porque llegará el momento, dice el SEÑOR, en que yo recuperaré todo lo que se le arrebató a mi pueblo, Israel y Judá”, dice el SEÑOR. Los traeré de regreso a esta tierra que les di a sus antepasados, y la poseerán».

4 Estos son los mensajes que dio el SEÑOR acerca de Israel y de Judá. 5 Esto dice el SEÑOR:

«Hemos escuchado un grito de terror,

de miedo y no de paz.

6 Pregunten ahora si es posible

que un hombre pueda dar a luz.

¿Por qué entonces veo a todos los guerreros

con sus manos en las caderas

como una mujer que da a luz?

¿Por qué su rostro

está tan pálido?

7 Ese día será muy importante,

no hay otro día igual;

un momento de angustia para Jacob,

pero será librado de ella.

8 »Ese día, dice el SEÑOR Todopoderoso, yo les romperé de su hombro el yugo que les impuso Babilonia, les quitaré sus ataduras y ya no serán más esclavos de extranjeros. 9 Ellos servirán al SEÑOR su Dios y a David su rey, a quien yo haré reinar sobre ellos.

10 »No sientas miedo, Jacob, siervo mío, dice el SEÑOR,

y no tiembles, Israel.

Yo te voy a rescatar de ese país lejano

y voy a rescatar a tus hijos de la tierra donde están desterrados.

Jacob regresará y estará en paz y seguro;

nadie lo hará temblar.

11 Yo estoy contigo, para rescatarte,

dice el SEÑOR.

Acabaré con todas las naciones

a las que te he arrojado.

Pero a ti no te destruiré,

sino que te corregiré justamente,

de ninguna manera te dejaré sin castigo».

12 Esto dice el SEÑOR:

«Tu herida es incurable,

no hay remedio para tu llaga.

13 No tienes abogado que me demande por la herida,

ni medicina para curarla.

14 Todos tus amantes te olvidaron;

ya no se preocupan por ti;

porque yo te he golpeado duramente

como lo haría un enemigo cruel,

debido a tu perversidad tan grande

y a que son demasiados tus pecados.

15 ¿Por qué te quejas de tus heridas?

Tu dolor es incurable.

Te he hecho todo eso por la gravedad de tu maldad

y por tus muchos pecados.

16 Pero todos los que ahora te devoran, serán devorados;

y todos y cada uno de tus enemigos irán al exilio.

Todos los que te saquean, serán saqueados;

y haré que les roben a los que ahora te roban a ti.

17 Porque te devolveré la salud

y te curaré las heridas,

dice el SEÑOR,

porque te han llamado “la abandonada”;

han dicho: “Esa es Sion,

la que no tiene quien se preocupe por ella”».

18 Esto dice el SEÑOR:

«Voy a recuperar lo que les han quitado a las carpas de Jacob,

y tendré compasión de sus hogares.

La ciudad será reconstruida de las ruinas

y el palacio volverá a quedar donde estaba.

19 Ellos entonarán canciones de agradecimiento

y darán gritos de alegría.

Yo los multiplicaré y no serán pocos.

Los haré importantes, nada insignificantes.

20 Yo restauraré a los descendientes de Jacob;

serán como el Israel de antes,

y castigaré a todos sus opresores.

21 Su líder saldrá de entre ellos mismos;

su gobernante será uno de ellos.

Yo haré que se acerque a mí

y él se acercará a mi lado,

porque ¿quién se atrevería

a acercase a mí sin que yo lo llame?,

dice el SEÑOR.

22 Ustedes serán mi pueblo,

y yo seré su Dios».

23 ¡Miren! Es la tormenta del SEÑOR,

sale como un tornado que se precipita girando

sobre la cabeza de los perversos.

24 La ardiente ira del SEÑOR no se detendrá

hasta que haya realizado completamente

todo lo que tenía planeado.

Al final ustedes entenderán todo esto.

31

El nuevo Israel

1 El SEÑOR dice: «En ese tiempo yo seré el Dios de todas las familias de Israel, y ellos serán mi pueblo».

2 Este mensaje es del SEÑOR:

«Yo miré favorablemente al resto de los israelitas

que se escaparon de la muerte por espada.

Les di descanso mientras estaban en el desierto

y marchaban hacia su hogar».

3 El SEÑOR se le apareció desde la distancia

y le dijo: «Con amor eterno te he amado

y por eso te sigo mostrando mi fiel amor.

4 Te construiré de nuevo,

serás reedificada;

te adornarás de nuevo con tus panderetas

y saldrás a bailar y a festejar con gozo.

5 Volverás a plantar cultivos de uva en las colinas de Samaria;

quienes planten esos campos disfrutarán de la cosecha.

6 Llegará el día en que los centinelas

gritarán en los montes de Efraín:

“¡Vengan y subamos a Sion

para adorar al SEÑOR nuestro Dios!”»

7 Esto dice el SEÑOR:

«Alégrense y canten por Jacob;

griten felices por la nación más importante de todas.

Griten, canten y digan:

“¡El SEÑOR ha rescatado a su pueblo,

el resto que quedaba de Israel!”

8 Los traeré desde el país del norte,

los reuniré trayéndolos de todos los rincones de la tierra.

Entre todos ellos habrá ciegos, cojos,

mujeres embarazadas y las que acaban de dar a luz.

¡Regresará una gran multitud!

9 Vendrán llorando,

pero yo tendré compasión de ellos

y los conduciré de regreso.

Haré que caminen junto a fuentes de agua;

por camino recto en el cual no tropezarán.

Es que yo soy el Padre de Israel

y Efraín es mi hijo mayor.

10 Naciones todas, escuchen el mensaje del SEÑOR

y anúncienlo hasta en los lugares más lejanos.

Digan lo siguiente: “Dios dispersó a Israel,

pero lo reunirá y lo protegerá

como un pastor protege a su rebaño”.

11 El SEÑOR rescatará a Jacob,

lo rescatará de las manos de una nación más poderosa.

12 Vendrán y cantarán alegres en lo alto de Sion.

Estarán radiantes de alegría por la generosidad del SEÑOR:

alimento, vino nuevo, aceite fino,

ovejas y vacas.

Su vida será como un jardín bien regado,

y no volverán a marchitarse.

13 Entonces las jóvenes danzarán alegremente,

y los jóvenes junto con los viejos.

Yo convertiré su tristeza en alegría;

los consolaré y haré que su alegría sea mayor de lo que fue su dolor.

14 Les daré a los sacerdotes alimentos en abundancia,

y colmaré de bienes a mi pueblo.

Es la decisión del SEÑOR».

15 Esto dice el SEÑOR:

«Se oye un sonido en Ramá,

sonido de llanto y dolor.

Es Raquel+ 31:15 Raquel Era la esposa Jacob. Aquí se refiere a las mujeres que lloran a sus hijos y esposos que han muerto en la guerra contra Babilonia. que llora por sus niños,

y no quiere que la consuelen

porque ellos ya están muertos».

16 Esto dice el SEÑOR:

«Deja de llorar.

No derrames más lágrimas,

pues habrá una recompensa por tu trabajo,

tus hijos volverán del país enemigo,

dice el SEÑOR.

17 Hay esperanza en tu futuro;

tus hijos volverán a su patria.

Es la decisión del SEÑOR.

18 He escuchado a Efraín quejarse tristemente:

“Me castigaste como a un ternero indómito;

hazme volver para ser restaurado,

pues tú, SEÑOR, eres mi Dios.

19 Me alejé de ti,

pero me arrepentí;

y después que comprendí que había pecado,

me culpé a mí mismo.+ 31:19 me culpé a mí mismo Textualmente me golpeé el muslo. Era una señal de reconocimiento de una falta.

Me siento avergonzado y humillado

por los pecados que cometí en mi juventud”.

20 ¿Acaso no es Efraín mi hijo querido?

¿No es mi hijo preferido?

Aunque lo he reprendido mucho,

de verdad que siempre está en mi corazón.

Lo amo profundamente

y siento una gran compasión por él,

dice el SEÑOR.

21 »Haz para ti indicadores en el camino,

coloca señales.

Presta atención a la vía principal,

al camino que has recorrido.

Regresa, virgen Israel,

regresa a tus ciudades.

22 ¿Cuánto tiempo más seguirás alejándote de mí?

El SEÑOR creará algo nuevo en la tierra:

la mujer marchará alrededor del hombre+ 31:22 la mujer […] hombre El hebreo es oscuro.».

23 Este es el mensaje del SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel: «Cuando yo haga cambiar la suerte del pueblo de Judá, cuando traiga de nuevo a los prisioneros y ellos estén de nuevo en su tierra y en sus ciudades, la gente volverá a decir: “Que el SEÑOR te bendiga, hogar de justicia, monte santo”. 24 El pueblo de Judá y de todas sus ciudades vivirá allí en armonía. Los campesinos y los pastores con sus rebaños vivirán también allí. 25 Refrescaré a los sedientos y fortaleceré a los que estén desfallecidos».

26 En ese momento desperté y abrí los ojos. Había tenido un buen sueño.

27 El SEÑOR dice: «Llegará el día en que plantaré muchos hombres y animales en Israel y en Judá. 28 Y así como estuve pendiente de ellos para arrancarlos de raíz, destruirlos y causarles sufrimiento, así mismo estaré pendiente de ellos para restaurarlos y volverlos a plantar. Es la decisión del SEÑOR.

29 »En esos días ya nadie dirá:

“Los padres comieron uvas amargas

y a los hijos se les destemplaron los dientes”.

30 En lugar de eso, al que coma uvas amargas se le destemplarán los dientes. Cada cual morirá por su propia maldad.

El nuevo pacto

31 »El SEÑOR dice: “Llegará el día en que haré un nuevo pacto con Israel y con Judá. 32 No será como el que hice con sus antepasados, cuando los llevé de la mano para sacarlos de Egipto; puesto que ellos lo rompieron a pesar de que yo fui como un marido para ellos”, dice el SEÑOR.

33 »Este es el pacto que haré con el pueblo de Israel después de esos días, dice el SEÑOR: Pondré mi ley dentro de ellos y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 34 Ya nadie tendrá que enseñar a sus amigos y familiares a conocer al SEÑOR, pues todos me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande. Perdonaré sus faltas y me olvidaré de sus pecados. Es la decisión del SEÑOR».

El Señor nunca abandonará a Israel

35 Este es el mensaje del SEÑOR,

el que creó el sol para alumbrar el día,

y la luna y las estrellas para alumbrar la noche;

el que agita el mar para que sus olas rujan,

y que tiene por nombre el SEÑOR Todopoderoso:

36 «Israel sólo dejaría de existir como una nación

si dejarán de estar vigentes las leyes

que determinan cuando aparece el sol,

la luna, las estrellas y las olas del mar,

dice el SEÑOR».

37 Este es el mensaje del SEÑOR:

«Si alguien pudiera medir los cielos

y explorar las bases de la tierra,

entonces yo también rechazaría a toda la descendencia de Israel

por todo lo que ha hecho.

38 »Llegará el día, dice el SEÑOR, en que la ciudad de Jerusalén será reconstruida para el SEÑOR, desde la torre de Jananel hasta la puerta de la esquina. 39 Los límites se extenderán hasta la colina de Gareb y luego girarán hasta Goa. 40 El valle entero donde ahora se arrojan los cadáveres y las cenizas, y todos los campos que se extienden hasta el arroyo de Cedrón y hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, serán tierra consagrada al SEÑOR. Nunca más será arrasada ni destruida la ciudad».

32

Jeremías compra un campo

1 Este es el mensaje que el SEÑOR le dio a Jeremías en el décimo año del reinado de Sedequías, rey de Judá,+ 32:1 décimo año […] de Judá 588-587 a. C., año en que Nabucodonosor destruyó Jerusalén. que a su vez era el año 18 del reinado de Nabucodonosor. 2 En ese tiempo, el ejército del rey de Babilonia tenía rodeada a Jerusalén. El profeta Jeremías estaba preso en el patio de la prisión del palacio del rey de Judá. 3 Sedequías, rey de Judá, había mandado que lo encarcelaran y le había dicho: «¿Por qué profetizas: “Esto dice el SEÑOR: Voy a entregar esta ciudad en poder del rey de Babilonia para que caiga en sus manos. 4 Sedequías, el rey de Judá, no escapará del poder de los babilonios, sino que caerá en manos del rey de Babilonia y tendrá que poner la cara ante él. 5 Nabucodonosor se llevará a Sedequías a Babilonia y allí permanecerá hasta que yo me vuelva a ocupar de él. Ustedes lucharán contra los babilonios, pero no vencerán. Es la decisión del SEÑOR”?»

6 Jeremías dijo: «Vino a mí mensaje del SEÑOR que decía: 7 “Janamel, hijo de tu tío Salún, vendrá a ti y te pedirá que le compres un campo que tiene en Anatot, pues tú tienes el derecho de comprarlo por ser su pariente más cercano”. 8 Y tal como dijo el SEÑOR, mi primo Janamel vino a mí al patio de la prisión y me propuso que le comprara el campo que tenía en Anatot, en la tierra de Benjamín, porque yo tenía obligación de comprarlo y tomar posesión de él por ser su pariente más cercano. Entonces supe que ese era un mensaje del SEÑOR 9 y le compré a mi primo Janamel el campo que estaba en Anatot por 17 piezas de plata. 10 Firmé las escrituras, lo sellé, llamé a unos testigos para que presenciaran la compra y pagué el dinero. 11 Entonces tomé las escrituras que había sellado, el contrato, las condiciones de compra y la copia sin sellar. 12 Entregué las escrituras a Baruc, hijo de Nerías y nieto de Maseías, ante Janamel, los testigos que habían presenciado la compra y todos los judíos que estaban sentados en el patio de la prisión.

13 »Luego le dije a Baruc ante todos ellos: 14 “Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel: ‘Toma estos documentos, las escrituras selladas y la copia abierta, y colócalos en una vasija de barro para que se conserven mucho tiempo’. 15 Porque dice el SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel: ‘Mi pueblo comprará de nuevo casas, campos y cultivos de uva en esta tierra’”.

16 »Después de entregarle las escrituras de la compra a Baruc hijo de Nerías, oré al SEÑOR diciendo:

17 »Señor DIOS, tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendido. No hay nada demasiado difícil para ti. 18 Tú muestras fiel amor a miles de personas, pero así mismo castigas a los hijos por el pecado de sus padres. Eres Dios grande y poderoso, y tu nombre es el SEÑOR Todopoderoso. 19 Tus planes son grandiosos y tus obras son maravillosas. Tú ves todo lo que hacen los seres humanos para darle a cada cual su merecido de acuerdo a sus acciones. 20 Tú hiciste milagros y maravillas en Egipto y sigues haciéndolos hoy en Israel y en todos los pueblos. Tú has hecho que tu nombre sea famoso. 21 Sacaste a tu pueblo Israel de Egipto con milagros y maravillas, usando tu fuerte mano, tu brazo extendido y tu gran poder. 22 Le diste al pueblo de Israel esta tierra que les prometiste a sus antepasados, una tierra que rebosa de leche y de miel. 23 Pero cuando ellos vinieron y se apropiaron de esta tierra, no te obedecieron ni siguieron tus leyes; tampoco hicieron lo que les ordenaste, y por eso les trajiste todo este sufrimiento.

24 »Ahora los babilonios han construido rampas alrededor de la ciudad para capturarla. La guerra, el hambre y las enfermedades harán que la ciudad caiga en manos de los babilonios que luchan contra ella. Se está cumpliendo lo que dijiste que sucedería y tú lo estás viendo todo. 25 A pesar de que la ciudad está siendo entregada en manos de los babilonios, tú Señor DIOS, me dices: “Compra el campo al contado y llama a testigos para que presencien la compra”».

26 Entonces vino mensaje del SEÑOR a Jeremías: 27 «Yo soy el SEÑOR, el Dios de todos los seres humanos. ¿Es que hay algo imposible para mí? 28 Este es el mensaje del SEÑOR: “Voy a hacer que esta ciudad caiga en manos de los babilonios y de su rey Nabucodonosor, quien la capturará. 29 Los babilonios que atacan esta ciudad entrarán en ella y le prenderán fuego; quemarán las casas en cuyas azoteas se quemaba incienso a Baal y se ofrecía vino a otros dioses, para provocar mi ira. 30 Desde que eran jóvenes, los pueblos de Israel y Judá han hecho el mal delante de mí. El pueblo de Israel no ha cesado de provocar mi ira con los ídolos que fabrica con sus manos, dice el SEÑOR. 31 Desde el día en que fue construida hasta el día de hoy, esta ciudad se la ha pasado provocando mi ira y mi furia. Por eso la voy a hacer desaparecer de mi vista, 32 por todo el mal que han hecho tanto el pueblo de Israel como el pueblo de Judá ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes, sus profetas, toda la gente de Judá y de Jerusalén. 33 Ellos me dieron la espalda y no pusieron la cara; aunque les enseñé con paciencia, no quisieron aceptar mis enseñanzas. 34 Llevaron sus ídolos al templo que lleva mi nombre y así lo contaminaron. 35 Ellos también construyeron altares a Baal en el valle de Ben Hinón+ 32:35 valle de Ben Hinón También llamado Gehena, que viene del nombre hebreo Ge Hinón, el valle de Hinón. Este lugar se constituyó en un símbolo del castigo de Dios contra la gente perversa. para quemar a sus hijos e hijas y ofrecérselos a Moloc. Yo no les ordené que hicieran eso y nunca imaginé que harían algo tan terrible. Al hacer todo esto hicieron pecar a Judá”.

36 »Pero ahora, esto dice el SEÑOR Dios de Israel de esta ciudad que ustedes dicen que por medio de la guerra, el hambre y la enfermedad va a caer en manos del rey de Babilonia: 37 “Los voy a reunir y los traeré de todas las tierras a donde los arrojé debido a mi ira y mi gran furia. Los traeré de regreso a este lugar y haré que vivan seguros. 38 Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. 39 Yo les daré un solo corazón y un solo camino para que siempre sientan temor de mí, por su propio bien y el de sus descendientes. 40 Yo haré con ellos un pacto eterno de hacerles siempre el bien y pondré en su corazón tal respeto por mí que nunca se alejarán de mi lado. 41 Me alegrará hacerles el bien y con todo mi corazón y toda mi alma los plantaré en esta tierra”».

42 Este es el mensaje del SEÑOR: «Así como traje todo este sufrimiento sobre este pueblo, así mismo traeré sobre ellos todo el bien que les prometo. 43 Se volverán a comprar campos en esta tierra de la que ustedes dicen que está destruida y deshabitada, y que ha sido entregada en manos de los babilonios. 44 En la tierra de Benjamín y en los alrededores de Jerusalén, en las ciudades de Judá, en las ciudades del monte, en las ciudades de Sefelá y en las ciudades del Néguev se comprarán campos con dinero, y se escribirán documentos de compra que serán sellados y firmados ante varios testigos. Yo les devolveré lo que les fue quitado». Lo dice el SEÑOR.

33

La promesa de Dios

1 El SEÑOR le dio un segundo mensaje a Jeremías mientras se encontraba todavía detenido en el patio de la prisión: 2 «Este es un mensaje del SEÑOR que creó la tierra, el SEÑOR que la colocó con firmeza en su lugar. Su nombre es YAVÉ. Él dice: 3 Llámame a mí, que yo te responderé. Te contaré secretos grandiosos e inimaginables que tú no conoces. 4 Esto dice el SEÑOR Dios de Israel acerca de las casas de esta ciudad y acerca de los palacios de los reyes de Judá que serán demolidos para construir defensas contra las rampas de asalto y contra la espada: 5 Los babilonios vendrán a luchar en contra de esta ciudad y la llenarán de los cadáveres de aquellos que yo mataré en medio de mi ira. Dejaré de proteger a esta ciudad por todo el mal que ha hecho.

6 »Pero después les daré la salud, les traeré medicina y haré que gocen de paz y seguridad. 7 Cambiaré la suerte de Judá y de Israel y los volveré a construir para que queden como al principio. 8 Los purificaré de todos los pecados que cometieron contra mí y de todas las maldades con que se rebelaron en mi contra. 9 Entonces esta ciudad será para mí motivo de orgullo y alegría ante todas las naciones de la tierra que oirán de todo el bien que yo le hago. Las naciones temblarán al escuchar todas las bendiciones y la prosperidad que le daré a esa ciudad.

10 »El SEÑOR dice: Ustedes dicen que este lugar está desierto y que no hay en él seres humanos ni animales. Pero en las ciudades de Judá y las calles de Jerusalén hoy vacías, sin gente ni animales, se volverá a escuchar 11 el sonido de alegría y de celebración, el canto del novio y de la novia, y de la gente que dice:

“Alaben al SEÑOR Todopoderoso

porque el SEÑOR es bueno

y su fiel amor es eterno”.

Eso es lo que volverán a decir quienes vengan al templo del SEÑOR a hacer sus ofrendas de acción de gracias, porque yo cambiaré la suerte de este país para que vuelva a ser como era al principio”. Es la decisión del SEÑOR.

12 »Esto dice el SEÑOR Todopoderoso: En este lugar ahora desierto, sin seres humanos ni animales, y en todas sus ciudades, volverá a haber pastos donde los pastores lleven a descansar a sus rebaños. 13 En las ciudades de la montaña, en las ciudades de la Sefelá y en las ciudades del Néguev, en la tierra de Benjamín, en los alrededores de Jerusalén y en las ciudades de Judá se volverán a ver pastores contando sus ovejas. Es la decisión del SEÑOR.

14 »El SEÑOR dice: Llegará el día en que cumpliré la promesa de bendición que hice al pueblo de Israel y al pueblo de Judá.

15 »En esos días y en aquel tiempo

haré que nazca para la familia de David un retoño justo

que establecerá el derecho y la justicia en el país.

16 En esos días Judá estará a salvo

y Jerusalén vivirá con seguridad.

El nombre del retoño será:

“El SEÑOR es nuestra justicia”.

17 »Porque esto dice el SEÑOR: Nunca faltará un descendiente de David que ocupe el trono de la nación de Israel; 18 ni faltarán nunca descendientes de los sacerdotes levitas que ofrezcan delante de mí sacrificios que deben quemarse completamente, que quemen ofrendas de cereal y que presenten sacrificios cada día».

19 Vino mensaje del SEÑOR a Jeremías: 20 «Esto dice el SEÑOR: Si pudiera romperse el pacto que tengo con el día y con la noche, de modo que no aparezcan a su debido tiempo, 21 entonces el pacto que tengo con mi siervo David también podría romperse para que nunca un hijo suyo gobernara en su trono y mi pacto con mis siervos los sacerdotes levitas podría romperse también. 22 Al igual que no se pueden contar las estrellas del cielo o la arena del mar, yo multiplicaré a los hijos de mi siervo David y de los levitas que me sirven».

23 Vino mensaje del SEÑOR a Jeremías y le dijo: 24 «¿Acaso no has escuchado que esta gente dice: “Las dos familias que el SEÑOR mismo había elegido, ahora él las rechaza”? Ellos desprecian a mi pueblo y ya no lo consideran una nación. 25 Esto dice el SEÑOR: Si yo no hice un pacto con el día y la noche y si no establecí las reglas que controlan el cielo y la tierra, 26 entonces es verdad que rechazaré a los hijos de Jacob y de mi siervo David, y no elegiré de entre sus hijos al que gobierne a los hijos de Abraham, Isaac y Jacob. Pero yo cambiaré su suerte y tendré compasión de ellos».

34

Advertencia a Sedequías, rey de Judá

1 Este es el mensaje que el SEÑOR le dio a Jeremías cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, su ejército y todos los reinos de la tierra que él controlaba atacaban a Jerusalén y a todas sus ciudades: 2 «Esto dice el SEÑOR, Dios de Israel: “Jeremías, ve y dile esto a Sedequías, rey de Judá: ‘Esto dice el SEÑOR: Voy a entregar esta ciudad en manos del rey de Babilonia para que la queme. 3 Y tú, Sedequías, no escaparás de su poder, serás capturado y caerás en sus manos. Verás al rey de Babilonia frente a frente, te hablará cara a cara y serás llevado a Babilonia’. 4 Sin embargo, escucha este mensaje del SEÑOR, Sedequías, rey de Judá. Esto dice el SEÑOR acerca de ti: ‘No morirás a filo de espada. 5 Morirás en paz y así como se quemó perfume en honor de tus antepasados, los reyes anteriores a ti, también se quemará perfume en tu honor. La gente se lamentará por ti diciendo: ¡Qué dolor, Señor!’ Porque así lo he decidido”, dice el SEÑOR».

6 Entonces el profeta Jeremías le dijo todo esto a Sedequías, rey de Judá, en Jerusalén. 7 El ejército del rey de Babilonia estaba atacando Jerusalén, Laquis y Azeca, que eran las únicas ciudades fortificadas que aún quedaban en Judá.

Rompen el pacto de liberar a los esclavos hebreos

8 El SEÑOR le dio mensaje a Jeremías después de que el rey Sedequías hiciera un pacto con todo el pueblo de Jerusalén para dar libertad a los esclavos. 9 El pacto consistía en que los que tuvieran esclavos o esclavas hebreos los dejaran en libertad para que ningún judío tuviera como esclavo a otro judío. 10 Todos los jefes y todo el pueblo que se había comprometido a cumplir el pacto, obedecieron y dejaron en libertad a sus esclavos. 11 Pero después se arrepintieron de haberlos liberado, los obligaron a regresar y los esclavizaron nuevamente.

12 Entonces el SEÑOR le dio este mensaje a Jeremías, mensaje del SEÑOR: 13 «Esto dice el SEÑOR Dios de Israel: “Yo hice un pacto con tus antepasados cuando los saqué de Egipto, donde eran esclavos. Les ordené 14 que cada siete años dieran libertad a todo esclavo hebreo que se hubiera vendido a ellos y que les hubiera servido durante seis años. Pero sus antepasados no prestaron atención ni me obedecieron. 15 Ustedes, al contrario, habían cambiado su manera de vivir y habían hecho lo que cuenta con mi aprobación, al dar libertad cada uno a su compatriota. Ustedes hicieron un pacto ante mí en el templo que lleva mi nombre. 16 Pero después cambiaron de opinión y despreciaron mi nombre al esclavizar de nuevo a cada uno de los esclavos y esclavas que habían liberado”.

17 »Entonces esto dice el SEÑOR: “Ustedes no me han obedecido, pues no dejaron en libertad a sus hermanos. Por tanto, dice el SEÑOR, yo voy a dejar en libertad la guerra, las enfermedades y el hambre, para que hagan con ustedes algo que sea motivo de horror a todos los reinos de la tierra. 18 A los hombres que rompieron mi pacto y que no cumplieron las palabras del pacto que hicieron ante mí, les haré lo mismo que al becerro que ellos cortaron en dos para luego caminar por el medio de sus dos partes.+ 34:18 becerro […] dos partes Era la ceremonia usual que se celebraba en esa época para confirmar un pacto. Ver Gn 15.19 Los que caminaron por el medio de las dos partes del becerro cuando hicieron el pacto ante mí fueron los príncipes de Judá y de Jerusalén, los funcionarios, los sacerdotes y todo el pueblo de la tierra. 20 A todos ellos los entregaré en manos de sus enemigos y de aquellos que quieren matarlos. Su cuerpo será la comida de las aves del cielo y de los animales de la tierra. 21 Entregaré a Sedequías, rey de Judá, y a sus príncipes en manos de sus enemigos, de aquellos que quieren matarlos, y también en manos del ejército del rey de Babilonia, que por ahora se ha retirado. 22 Voy a dar la orden, dice el SEÑOR, de traerlos de regreso a esta ciudad y ellos la atacarán, la capturarán y la quemarán. Convertiré las ciudades de Judá en lugares desolados, sin ningún habitante”».

35

El buen ejemplo de los recabitas

1 Este es el mensaje que el SEÑOR le dio a Jeremías en el tiempo de Joacim hijo de Josías, rey de Judá: 2 «Ve a la familia de los recabitas+ 35:2 recabitas Descendientes de Jonadab hijo de Recab. Esta familia fue muy leal al Señor. Ver más sobre Jonadab en los versículos 6 y 18, y en 2 R 10:15-28. y habla con ellos. Tráelos a uno de los salones del templo del SEÑOR y ofréceles vino».

3 Entonces tomé a Jazanías, hijo de Jeremías y nieto de Habasinías, a sus hermanos, a sus hijos y a toda la familia de los recabitas, 4 y los llevé al templo del SEÑOR, al salón de los hijos de Janán hijo Igdalías, que era un hombre de Dios+ 35:4 hombre de Dios Otra forma de referirse a un profeta.. El salón quedaba junto al cuarto de los príncipes que estaba arriba del cuarto de Maseías hijo de Salún guardia del tesoro. 5 Coloqué jarras llenas de vino, y copas delante de los recabitas y les dije: «Beban el vino».

6 Pero ellos dijeron: «Nosotros no bebemos vino porque nuestro antepasado Jonadab hijo de Recab, nos lo ordenó, diciendo: “Jamás beban vino ustedes ni sus descendientes, 7 ni construyan casas ni siembren semillas, ni cultiven campos de uvas. Vivan siempre en carpas para que puedan vivir mucho tiempo en la tierra donde son inmigrantes”. 8 Nosotros obedecemos todas las órdenes que nos dio nuestro antepasado Jonadab hijo de Recab. Nunca en nuestra vida bebemos vino, ni nuestras esposas ni nuestros hijos e hijas. 9 Jamás hemos construido casa para habitarlas y no tenemos campos de uvas ni ninguna otra clase de cultivos. 10 Vivimos en carpas y cumplimos obedientemente todo lo que nuestro antepasado Jonadab nos ordenó hacer. 11 Pero cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a luchar en contra de la tierra de Judá, nosotros dijimos: “¡Vamos! Entremos a Jerusalén para escapar del ejército de los babilonios y del ejército de Siria”. Y nos quedamos a vivir en Jerusalén».

12 Entonces el SEÑOR le dio este mensaje a Jeremías: 13 «Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel: “Ve y diles a la gente de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén: ¿No van a aprender esta lección y hacer caso de mis palabras?”, dice el SEÑOR. 14 “Los descendientes de Jonadab hijo de Recab han cumplido la orden que él les dio de no beber vino, y hasta el día de hoy ellos no beben vino porque obedecen la orden de su antepasado. Sin embargo, yo les he hablado continuamente a ustedes y no me obedecen. 15 Les he enviado con insistencia a mis siervos los profetas, diciéndoles: ‘Aléjense todos de sus malos caminos y corrijan sus acciones. No sigan y no adoren a otros dioses y así podrán vivir en la tierra que les di a ustedes y a sus antepasados’. Pero ustedes no han prestado atención ni me escucharon. 16 Los descendientes de Jonadab hijo de Recab han cumplido la orden que su antepasado les dio, pero este pueblo a mí no me hace caso”.

17 »Por eso esto dice el SEÑOR Todopoderoso, el rey de Israel: “Voy a traer a Judá y a todos los habitantes de Jerusalén todo el dolor que les he anunciado, porque yo les hablé y no me escucharon. Los llamé, pero no respondieron”».

18 Entonces Jeremías le dijo a la familia de los recabitas: «Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel: “Ustedes han obedecido la orden de su padre Jonadab y han cumplido todo lo que él les ordenó hacer, 19 por eso el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel, dice: Siempre habrá a mi servicio un descendiente de la familia de Jonadab hijo de Recab”».

36

El rey Joacim quema el rollo de Jeremías

1 Este mensaje del SEÑOR vino al profeta Jeremías en el cuarto año del reinado de Joacim+ 36:1 cuarto año del reinado de Joacim 605 a. C. aproximadamente. hijo de Josías, rey de Judá: 2 «Toma un rollo y escribe en él el mensaje que te he dado con respecto a Israel, Judá y todas las naciones desde el tiempo de Josías hasta hoy. 3 Tal vez cuando el pueblo de Judá se entere acerca del castigo que planeo enviarles, deje su camino de maldad y así yo perdonaré sus perversiones y pecados».

4 Jeremías llamó a Baruc hijo de Nerías para que escribiera en el rollo mientras él le dictaba el mensaje que había recibido del SEÑOR. 5 Luego Jeremías le dio la siguiente orden a Baruc: «Como se me tiene prohibido entrar al templo del SEÑOR, 6 irás tú y le leerás al pueblo que esté en el templo del SEÑOR el día del ayuno el mensaje del SEÑOR que te dicté y escribiste en el rollo. También le leerás el mensaje a todo el pueblo de Judá que haya venido de sus ciudades. 7 Tal vez le pidan al SEÑOR que tenga piedad de ellos, y se alejen de su maldad. Lo digo porque es mucha la ira y la furia que el SEÑOR tiene contra ellos». 8 Baruc hijo de Nerías cumplió fielmente todo lo que Jeremías le había ordenado, así que en el templo del SEÑOR leyó en el rollo el mensaje del SEÑOR.

9 En el noveno mes del quinto año de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, se convocó al pueblo de Jerusalén y a todo el pueblo que venía de las ciudades de Judá a un ayuno en honor del SEÑOR. 10 En el templo del SEÑOR, Baruc le leyó el mensaje de Jeremías a todo el pueblo en la sala de Guemarías hijo de Safán el escriba, desde el patio superior a la entrada de la puerta nueva del templo del SEÑOR.

11 Micaías hijo de Guemarías, nieto de Safán, escuchó todo el mensaje del SEÑOR que estaba escrito en el rollo. 12 Entonces se dirigió a la sala de los escribas en el palacio, donde se reunían todos los altos funcionarios. Allí estaba Elisama el escriba, Delaías hijo de Semaías, Elnatán hijo de Acbor, Guemarías hijo de Safán, Sedequías hijo de Ananías, y todos los demás funcionarios. 13 Micaías les dijo lo que había escuchado cuando Baruc le leyó el mensaje al pueblo. 14 Entonces los funcionarios enviaron a Yehudi hijo de Netanías, nieto de Selemías y bisnieto de Cusí, a hablar con Micaías para que le dijera a Baruc: «Toma el rollo que has leído ante el pueblo y ven». Baruc hijo de Nerías lo tomó y se presentó ante ellos.

15 Los funcionarios le dijeron:

—Siéntate y léenos el mensaje.

Y Baruc se lo leyó.

16 Al oír el mensaje, se miraron con temor unos a otros y le dijeron a Baruc:

—Tenemos que informarle todo esto al rey.

17 Luego le preguntaron a Baruc:

—Dinos cómo fue que escribiste todo esto. ¿Te lo dictó Jeremías?

18 Baruc respondió:

—Sí, lo escribí con tinta en el rollo mientras él me dictaba el mensaje.

19 Entonces los funcionarios le dijeron a Baruc:

—Ve y escóndete, y haz que Jeremías se esconda también y que nadie sepa dónde están.

20 Entonces fueron al patio para presentarse al rey, pero pusieron el rollo en la sala del escriba Elisama, y le informaron al rey todo lo que había pasado. 21 Entonces el rey envió a Yehudi a traer el rollo de la sala de Elisama, y Yehudi se lo leyó al rey y a los funcionarios que estaban con el rey. 22 Era el noveno mes+ 36:22 noveno mes Noviembre–diciembre. y por eso el rey estaba en su casa de invierno, sentado frente a un brasero. 23 Una vez que Yehudi leía tres o cuatro columnas del rollo, el rey cortaba esa sección del rollo con un estilete de escriba y la echaba al fuego del brasero. Así continuó hasta que quemó todo el rollo. 24 Ni el rey ni sus funcionarios tuvieron temor ni rasgaron sus vestiduras. 25 Elnatán, Delaías y Guemarías le rogaron al rey que no quemara el rollo, pero él no les hizo caso. 26 El rey mandó a su hijo Jeramel, a Seraías hijo de Azriel, y a Selemías hijo de Abdel para que arrestaran a Baruc el escriba y al profeta Jeremías, pero el SEÑOR los había escondido.

27 Después de que el rey quemó el rollo con las palabras que Jeremías le había dictado a Baruc, el SEÑOR le dijo a Jeremías: 28 «Toma otro rollo y escribe en él el mismo mensaje que escribiste en el primer rollo que quemó Joacim, rey de Judá. 29 A Joacim, rey de Judá, dile: “Esto dice el SEÑOR: Has quemado este rollo diciendo: ‘¿Por qué has escrito en él que de seguro el rey de Babilonia vendrá a destruir esta tierra y a exterminar al pueblo y los animales?’ 30 Por eso el SEÑOR dice sobre Joacim, rey de Judá: “Ninguno de sus descendientes ocupará el trono de David, su cadáver será arrojado y quedará expuesto al calor y a las heladas de la noche. 31 Castigaré su iniquidad, la de sus descendientes y la de sus siervos. Enviaré sobre ellos y sobre los habitantes de Jerusalén y el pueblo de Judá todo el sufrimiento que les advertí porque no me hicieron caso”».

32 Así que Jeremías tomó otro rollo y se lo dio a Baruc hijo de Nerías el escriba. Baruc escribió en él todo lo que Jeremías le dictaba, o sea todo lo que estaba escrito en el rollo que Joacim rey de Judá había quemado. También agregó muchos otros mensajes semejantes.

37

Encarcelan a Jeremías

1 Nabucodonosor, rey de Babilonia, puso como rey de Judá a Sedequías hijo de Josías, en lugar de Jeconías hijo de Joacim. 2 Pero ni Sedequías ni sus funcionarios ni el pueblo hicieron caso del mensaje que el SEÑOR les daba por medio del profeta Jeremías.

3 Sin embargo, el rey Sedequías envió a Jucal hijo de Selemías y a Sofonías hijo del sacerdote Maseías al profeta Jeremías con el siguiente mensaje: «Ora por nosotros al SEÑOR, nuestro Dios». 4 Jeremías estaba libre y se movía con toda libertad entre el pueblo porque todavía no lo habían encarcelado. 5 Entretanto, el ejército del faraón había salido de Egipto y cuando los babilonios que estaban sitiando a Jerusalén se enteraron de la noticia, levantaron el sitio contra Jerusalén.

6 Entonces vino mensaje del SEÑOR al profeta Jeremías diciendo: 7 Esto dice el SEÑOR Dios de Israel: «Díganle al rey de Judá que los mandó a consultarme: “El ejército del faraón que salió para ayudarlos se va a regresar a Egipto 8 y los babilonios volverán a atacar esta ciudad, la capturarán y la incendiarán. 9 Esto dice el SEÑOR: No se hagan falsas ilusiones creyendo que los babilonios se van a retirar, porque no lo harán. 10 Aunque ustedes derrotaran a todo el ejército babilonio que los ataca y sólo quedaran algunos soldados heridos en el campamento, ellos se levantarían e incendiarían esta ciudad”».

11 Cuando el ejército de los babilonios se retiraba de Jerusalén por causa de la salida del ejército del faraón, 12 Jeremías salió de Jerusalén para dirigirse a la tierra de Benjamín a recibir una herencia. 13 Pero al llegar a la puerta de Benjamín, un capitán de la guardia llamado Irías, hijo de Selemías y nieto de Jananías, detuvo al profeta Jeremías diciendo:

—Vas a pasarte a los babilonios.

14 Jeremías dijo:

—¡Eso no es cierto, no voy a pasarme a los babilonios!

Pero Irías no le hizo caso, sino que lo arrestó y lo llevó ante los oficiales. 15 Los oficiales enfurecidos contra Jeremías lo golpearon y lo encarcelaron en la casa del escriba Jonatán, la cual habían convertido en prisión. 16 Jeremías permaneció en el calabozo, o sea en la celda abovedada, donde permaneció por muchos días.

17 El rey Sedequías mandó traer a Jeremías y lo interrogó en secreto en el palacio, diciendo:

—¿Tienes algún mensaje del SEÑOR?

Y Jeremías respondió:

—Sí, sí tengo. Este es el mensaje: “Caerás en manos del rey de Babilonia”.

18 Entonces Jeremías le dijo al rey Sedequías:

—¿En qué he pecado contra Su Majestad, sus siervos y su pueblo para que me encarcele? 19 ¿Dónde están los profetas que profetizaban que el rey de Babilonia no vendría contra ustedes ni contra este país? 20 Escúcheme ahora, Su Majestad, le pido que me tenga compasión y no me haga volver a la casa del escriba Jonatán, no sea que yo muera allí.

21 Entonces el rey Sedequías ordenó que pusieran a Jeremías en el patio de la prisión y que, mientras hubiera pan en la ciudad, le dieran un pedazo horneado de la calle de los Panaderos. Así, Jeremías permaneció en el patio de la prisión.

38

Jeremías en la cisterna

1 Sefatías hijo de Matán, Guedalías hijo de Pasur, Jucal hijo de Selemías, y Pasur hijo de Malquías, oyeron que Jeremías le decía a todo el pueblo: 2 «Esto dice el SEÑOR: “El que se quede en esta ciudad morirá en la batalla, o de hambre o de enfermedades, pero el que se pase a los babilonios vivirá. Se entregará como botín de guerra, pero por lo menos salvará la vida”. 3 Esto dice el SEÑOR: “Esta ciudad caerá en manos del ejército del rey de Babilonia y será capturada”».

4 Entonces los oficiales le dijeron al rey:

—Hay que matar a este hombre porque con estos mensajes está desanimando a los soldados que quedan en esta ciudad y a todo el pueblo. En realidad este hombre no busca el bienestar de este pueblo, sino su sufrimiento.

5 El rey Sedequías dijo:

—Hagan lo que les parezca, yo ya ni puedo oponerme a ustedes.

6 Así que tomaron a Jeremías y lo bajaron con cuerdas en la cisterna del patio de la prisión, la cual era de Malquías, el hijo del rey. Pero como la cisterna no tenía agua, sino lodo, Jeremías se hundió en él.

7 El etíope Ebedmélec, funcionario+ 38:7 funcionario Textualmente eunuco. Ver vocabulario. del palacio, oyó que habían echado a Jeremías en la cisterna. Cuando el rey estaba en la puerta de Benjamín, 8 Ebedmélec salió del palacio para hablar con el rey, y le dijo:

9 —Su Majestad, esos hombres cometieron un crimen por todo lo que han hecho con el profeta Jeremías, al cual echaron en la cisterna. Jeremías morirá de hambre allí, pues no hay más pan en la ciudad.

10 El rey le ordenó al etíope Ebedmélec lo siguiente:

—Lleva a tres hombres que estén a tu cargo y saca al profeta Jeremías de la cisterna antes de que se muera.

11 Así lo hizo Ebedmélec, y fue al depósito de ropa del palacio y sacó telas y trapos viejos, los cuales bajó a la cisterna por medio de sogas para sacar a Jeremías. 12 Entonces el etíope Ebedmélec le dijo a Jeremías:

—Coloca los trapos debajo de tus axilas, entre las sogas y tu piel.

Y así lo hizo Jeremías. 13 Los hombres tiraron de las sogas y lo sacaron de la cisterna. Entonces Jeremías se quedó en el patio de la prisión.

Sedequías consulta en secreto a Jeremías

14 El rey Sedequías mandó traer al profeta Jeremías para que se presentara ante él, a la tercera puerta del templo del SEÑOR. El rey le dijo allí a Jeremías:

—Quiero hacerte una pregunta y espero que no me ocultes nada.

15 Entonces Jeremías le respondió a Sedequías:

—Si respondo a la pregunta de Su Majestad, lo más seguro es que me mande matar, y si le doy mi consejo, no me hará caso.

16 El rey Sedequías le juró en secreto a Jeremías esto: «Juro por el SEÑOR que nos creó y nos dio vida que no te mataré y que no te entregaré en manos de esos hombres que quieren matarte».

17 Entonces Jeremías le dijo a Sedequías:

—Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel: “Si te rindes ante los oficiales del rey de Babilonia, salvarás tu vida, esta ciudad no será incendiada, y tú y tu familia vivirán. 18 Pero si no te rindes ante los oficiales del rey de Babilonia, entonces esta ciudad será entregada en manos de los babilonios, la incendiarán y no podrás escapar de él”.

19 El rey Sedequías le dijo a Jeremías:

—Tengo miedo de los judíos que se pusieron de parte de los babilonios porque me pueden entregar en sus manos para que me torturen.

20 Jeremías le respondió:

—Eso no sucederá. Escuche Su Majestad el mensaje del SEÑOR que le estoy dando y todo saldrá bien, y vivirá. 21 Pero si se niega a rendirse, esto es lo que el SEÑOR me ha mostrado que sucederá: 22 Todas las mujeres que permanezcan en el palacio del rey de Judá serán entregadas a los oficiales del rey de Babilonia, y dirán:

“Tus mejores amigos te han traicionado

y te han vencido.

Tienes los pies hundidos en el lodo

y tus aliados te dieron la espalda”.

23 »Todas las mujeres y los hijos de Su Majestad serán entregados a los babilonios, y Su Majestad no podrá escapar de ellos, sino que caerá en manos del rey de Babilonia y esta ciudad será incendiada.

24 Entonces Sedequías le dijo a Jeremías:

—Si aprecias en algo tu vida, no comentes con nadie esta conversación. 25 Si los funcionarios se enteran de que he hablado contigo y te preguntan: “¿Qué le dijiste al rey?, no nos ocultes nada y no te mataremos”, 26 tú les dirás: “Le estaba suplicando al rey que no me devolviera a la casa de Jonatán para no morir allí”.

27 Efectivamente, los funcionarios fueron a interrogar a Jeremías y él les respondió tal como el rey le había indicado. Así lo dejaron en paz, porque nadie había escuchado la conversación. 28 Y Jeremías permaneció en el patio de la prisión hasta el día en que los babilonios la capturaron.

39

La caída de Jerusalén

1 En el mes décimo del año noveno del reinado de Sedequías rey de Judá, llegó Nabucodonosor, rey de Babilonia, y todo su ejército vinieron a Jerusalén y la sitiaron. 2 El día nueve del cuarto mes del año undécimo del reinado de Sedequías, abrieron una brecha en el muro de la ciudad 3 por la que entraron todos los oficiales del rey de Babilonia hasta instalarse en la puerta central de la ciudad: Nergal Sarézer de Samgar, Nebo Sarsequín, un oficial principal, Nergal Sarézer, también un alto funcionario, y todos los otros oficiales del rey de Babilonia.

4 Al verlos, Sedequías rey de Judá y todos sus soldados huyeron de la ciudad. Salieron de noche por el jardín real, por la puerta que está entre los dos muros, tomando el camino del Arabá. 5 Pero el ejército de los babilonios persiguió al rey y le dio alcance a Sedequías en la llanura de Jericó y lo llevaron ante Nabucodonosor rey de Babilonia, en Riblá, territorio de Jamat, donde dictó sentencia contra Sedequías. 6 Ante los ojos de Sedequías, el rey de Babilonia mandó degollar a los hijos de Sedequías en Riblá e hizo lo mismo con todos los nobles de Judá. 7 Luego hizo que le sacaran los ojos a Sedequías, lo encadenaron y se lo llevaron prisionero a Babilonia.

8 Los babilonios incendiaron el palacio del rey y las casas del pueblo, y derribaron las murallas de Jerusalén. 9 Nabuzaradán, comandante de la guardia, llevó cautivos a Babilonia a todos los que quedaban en la ciudad y a los que habían desertado. 10 Sólo dejó en el territorio de Judá a alguna gente de la más pobre y le dio campos y viñedos.

11 En cuanto a Jeremías, el rey Nabucodonosor le dio la siguiente orden a Nabuzaradán, comandante de la guardia: 12 «Toma a Jeremías bajo tu cuidado, no le hagas ningún daño y satisface todas sus peticiones». 13 Entonces Nabuzaradán, comandante de la guardia, Nebusazbán, un alto oficial del ejército, Nergal Sarézer, un alto funcionario, y todos los demás oficiales del rey de Babilonia, 14 ordenaron sacar a Jeremías del patio de la prisión y lo pusieron en manos de Guedalías+ 39:14 Guedalías Nabucodonosor lo nombró a él gobernador de Judá. hijo de Ajicán, nieto de Safán, para que lo llevara de nuevo a su casa. Así que Jeremías vivió en medio del pueblo.

Mensaje del Señor para Ebedmélec

15 Cuando todavía estaba preso Jeremías en el patio de la prisión, la palabra del SEÑOR vino a él, diciendo: 16 «Ve y dile a Ebedmélec+ 39:16 Ebedmélec Ver Jer 38:7-13., el etíope, que el SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel, dice: “Voy a cumplir el mensaje que anuncié contra esta ciudad, para mal y no para bien. El día que esto suceda, tú serás testigo de ello. 17 Pero en aquel día yo te protegeré, dice el SEÑOR, para que no caigas en manos de esa gente a la que temes”. 18 Puedes tener la seguridad de que yo te libraré, dice el SEÑOR, tu vida será tu botín de guerra por haber confiado en mí».

40

Jeremías es puesto en libertad

1 Este es el mensaje que el SEÑOR le dio a Jeremías después de que Nabuzaradán, comandante de la guardia lo liberó en Ramá. Allí Nabuzaradán lo había encontrado preso y encadenado entre todos los prisioneros de Jerusalén y de Judá, que iban deportados a Babilonia. 2 El comandante de la guardia tomó aparte a Jeremías y le dijo: «El SEÑOR tu Dios advirtió sobre este desastre contra este lugar. 3 El SEÑOR ahora ha cumplido su amenaza. Todo esto ha ocurrido porque ustedes pecaron contra el SEÑOR y no lo obedecieron. 4 Sin embargo, hoy te libero de las cadenas que te atan las manos. Si quieres venir conmigo a Babilonia, ven, que yo te cuidaré. Pero si no quieres venir, no vengas. Tienes todo el país para ir a donde mejor te parezca. 5 Esta es tu última oportunidad, vuelve junto a Guedalías hijo de Ajicán, nieto de Safán, a quien el rey de Babilonia ha nombrado gobernador de las ciudades de Judá, y quédate con él y con tu pueblo. O ve a donde mejor te parezca».

Entonces el comandante de la guardia le dio provisiones y un regalo, y lo dejó en libertad. 6 Jeremías se fue a donde estaba Guedalías hijo de Ajicán, en Mizpa, y se quedó a vivir con él y con el pueblo que quedaba en el país.

7 Todos los oficiales del ejército y sus soldados que aún estaban en el campo se enteraron de que el rey de Babilonia había nombrado a Guedalías hijo de Ajicán gobernador del país y de que lo había puesto a cargo de hombres, mujeres y niños, al igual que de alguna gente pobre que no había sido deportada a Babilonia. 8 Los siguientes hombres fueron a Mizpa y se presentaron ante Guedalías: Ismael hijo de Netanías, Johanán y Jonatán hijos de Carea, Seraías hijo de Tanjumet, los hijos de Efay de Netofa, y Jezanías, hijo de un hombre de Macá, junto con sus soldados.

9 Guedalías hijo de Ajicán, nieto de Safán, les hizo esta promesa a ellos y a sus hombres: «No tengan temor de servir a los babilonios. Quédense aquí y sirvan al rey de Babilonia, y les irá bien. 10 Yo me voy a quedar en Mizpa para representarlos ante los babilonios que vengan aquí. Pero ustedes, almacenen vino, fruta y aceite de oliva, y vivan en las ciudades que han ocupado».

11 Todos los judíos que vivían en Moab, entre los amonitas, en Edom y en todos los otros países, se enteraron de que el rey de Babilonia había dejado un resto en Judá y de que había nombrado gobernador a Guedalías hijo de Ajicán, nieto de Safán. 12 Entonces estos judíos regresaron a la tierra de Judá de los lugares donde estaban dispersos y se presentaron en Mizpa, ante Guedalías. También empezaron a almacenar vino y fruta en abundancia.

13 Johanán hijo de Carea y todos los oficiales del ejército que estaban en el campo se presentaron ante Guedalías, en Mizpa, 14 y le dijeron:

—¿No sabes que Balís, rey de los amonitas, ha enviado a Ismael hijo de Netanías a matarte?

Pero Guedalías hijo de Ajicán no les creyó. 15 Entonces Johanán hijo de Carea le dijo en secreto a Guedalías, en Mizpa:

—Déjame matar a Ismael hijo de Netanías sin que nadie se entere de quién lo hizo. ¿Por qué vamos a permitir que él te mate? Eso causaría que se disperse el pueblo de Judá que se ha reunido ahora y que el resto de Judá sea destruido.

16 Guedalías hijo de Ajicán le dijo a Johanán hijo de Carea:

—No lo hagas, porque lo que dices sobre Ismael no es cierto.

41

El asesinato de Guedalías

1 En el mes séptimo, Ismael, hijo de Netanías y nieto de Elisama, que era de la familia real y uno de los oficiales del rey, fue con diez de sus hombres a Mizpa para presentarse ante Guedalías hijo de Ajicán. Ismael era miembro de la familia real y había sido uno de los oficiales del rey. Mientras comían juntos en Mizpa, 2 Ismael hijo de Netanías y los diez hombres que estaban con él, agarraron y asesinaron a espada a Guedalías, hijo de Ajicán y nieto de Safán. Así mataron a quien el rey de Babilonia había nombrado gobernador del país. 3 Ismael también mató a todos los judíos que estaban con Guedalías en Mizpa y a los soldados de Babilonia que se encontraban allí.

4 Al día siguiente del asesinato de Guedalías y cuando aún nadie se había dado cuenta de ello, 5 llegaron de Siquén, Siló y Samaria 80 hombres con la barba afeitada, la ropa rasgada y el cuerpo lleno de cortadas que ellos mismos se habían hecho. Traían ofrendas de cereal e incienso, para ofrecerlos al SEÑOR en el templo. 6 Ismael hijo de Netanías salió de Mizpa a saludarlos, llorando por el camino. Al llegar a ellos, les dijo:

—Vengan a ver a Guedalías hijo de Ajicán.

7 Cuando los hombres entraron a la ciudad, Ismael hijo de Netanías y sus hombres los mataron y los echaron a un pozo. 8 Pero diez de esos 80 hombres dijeron:

—¡No nos maten! Tenemos trigo, cebada, aceite de oliva y miel escondidos en el campo.

Ismael se detuvo y no los mató como a sus compañeros. 9 El rey Asá había hecho un pozo cuando Basá, rey de Israel, lo atacó+ 41:9 El rey Asá […] atacó El rey Asá vivió unos 300 años antes de Guedalías. En 1 R 15:22 se narra la construcción de las defensas de Mizpa por parte de Asá., y en ese pozo fue donde Ismael echó los cuerpos de los hombres que había matado cuando se hizo pasar por amigo de Guedalías. Ismael hijo de Netanías lo llenó con los cadáveres. 10 Luego capturó a las hijas del rey y al resto del pueblo que estaba en Mizpa, sobre quienes Nabuzaradán, comandante de la guardia, había nombrado a Guedalías hijo de Ajicán como gobernador. Ismael hijo de Netanías los capturó y huyó hacia donde estaban los amonitas.

11 Johanán hijo de Carea y todos los jefes militares que estaban con él se enteraron del crimen que había cometido Ismael hijo de Netanías, 12 reunieron a sus hombres y fueron a pelear contra él. Lo encontraron cerca del gran estanque que está en Gabaón. 13 Cuando el pueblo que Ismael tenía prisionero vio a Johanán hijo de Carea y a los oficiales de su ejército que estaban con él, se alegraron mucho. 14 Así que todo el pueblo que Ismael había capturado en Mizpa se dio vuelta y se fue con Johanán hijo de Carea. 15 Pero Ismael hijo de Netanías y ocho de sus hombres escaparon de Johanán y se fueron con los amonitas.

16 Entonces Johanán hijo de Carea y los oficiales de su ejército que estaban con él rescataron al pueblo que Ismael hijo de Netanías había capturado en Mizpa después de haber matado a Guedalías hijo de Ajicán. Entre los rescatados de Gabaón había hombres, soldados, mujeres, niños y altos funcionarios.

El escape a Egipto

17 Salieron y llegaron a Guerut Quimán, que está junto a Belén. Querían llegar hasta Egipto 18 por temor a los babilonios. Les tenían temor porque Ismael hijo de Netanías había matado a Guedalías hijo de Ajicán, a quien el rey de Babilonia había nombrado gobernador del país.

42

1 Los oficiales del ejército, Johanán hijo de Carea y Azarías hijo de Osaías, se acercaron junto con todo el pueblo, grandes y chicos, al profeta Jeremías y le dijeron:

—Escucha nuestra petición 2 y ruega al SEÑOR tu Dios por los que quedamos. Como puedes ver, sólo quedamos unos cuantos en comparación de los muchos que éramos antes. 3 Ruega al SEÑOR tu Dios que nos diga qué camino debemos seguir y lo que debemos hacer.

4 El profeta Jeremías les dijo:

—Los he oído. Voy a orar al SEÑOR su Dios como me lo han pedido. Les diré todo lo que el SEÑOR me conteste sin ocultarles nada.

5 Ellos le dijeron a Jeremías:

—Que el SEÑOR tu Dios sea un testigo fiel y verdadero contra nosotros si no hacemos todo lo que el SEÑOR nos diga por medio de ti. 6 Gústenos o no, nosotros obedeceremos al SEÑOR, a quien ahora te enviamos a consultar. Así lo haremos para que nos vaya bien al obedecer al SEÑOR nuestro Dios.

7 Después de diez días, vino mensaje del SEÑOR a Jeremías, 8 quien convocó a Johanán hijo de Carea, a los oficiales del ejército que estaban con él, y a todo el pueblo, grandes y chicos, 9 y les dijo:

—Esto dice el SEÑOR Dios de Israel, a quien me enviaron para presentarle su petición: 10 “Si se quedan en esta tierra, yo los edificaré, no los destruiré. Los plantaré y no los arrancaré, pues lamento haberlos hecho sufrir. 11 No teman al rey de Babilonia, al que ahora le tienen tanto miedo. No le teman porque yo estoy con ustedes, yo los rescataré y los salvaré de sus manos. Lo dice el SEÑOR. 12 Yo tendré compasión de ustedes, de manera que el rey de Babilonia también les tendrá compasión y los dejará regresar al país de ustedes”.

13 »Pero si no se quedan en esta tierra, si desobedecen al SEÑOR su Dios, 14 y dicen: “Vayamos a Egipto, donde no veremos guerra y no oiremos el sonido de la trompeta de guerra ni nos moriremos de hambre”, 15 entonces ustedes, los que quedan de Judá aquí, escuchen el mensaje del SEÑOR. Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel: “Si ustedes insisten en irse a Egipto a vivir como inmigrantes, 16 los alcanzará la guerra que tanto temen, los perseguirá el hambre que tanto les preocupa, y morirán allí. 17 Todos los que insisten en irse a vivir a Egipto, morirán por la guerra, el hambre o las enfermedades. No habrá sobrevivientes ni ninguno que se libre del sufrimiento que les enviaré”.

18 »Pueden estar seguros de esto porque el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel, afirma: “Así como descargué mi ira y enojo sobre los habitantes de Jerusalén, así mismo descargaré mi furor sobre ustedes si se van a Egipto. Serán un ejemplo de lo que es ser malditos, desolados y objetos de burla. Nunca más volverán a ver este lugar”. 19 El SEÑOR les dio instrucciones de no ir a Egipto, resto de Judá. Sepan bien que se lo advertí. 20 Ustedes mismos cometieron un error fatal cuando me enviaron al SEÑOR, Dios de ustedes, diciendo: “Ruega por nosotros al SEÑOR nuestro Dios, y dinos exactamente lo que diga el SEÑOR nuestro Dios, y nosotros lo haremos”. 21 Pero aunque hoy les he dicho lo que él me dijo, ustedes no quieren obedecer al SEÑOR su Dios en nada de lo que yo les he comunicado. 22 Por lo tanto, sepan bien que ustedes morirán, ya sea por la guerra, el hambre o las enfermedades, en el país al que se quieren ir a vivir».

43

1 Cuando Jeremías terminó de decirle al pueblo el mensaje del SEÑOR, Dios de ellos, que el mismo SEÑOR, Dios de ellos, le había enviado para decirles, 2 Azarías hijo de Osaías, Johanán hijo de Carea, y otros individuos arrogantes le dijeron a Jeremías: «¡Mientes! El SEÑOR nuestro Dios no te envió a decirnos: “No se vayan a vivir a Egipto”. 3 Es ese Baruc hijo de Nerías el que te incita contra nosotros para entregarnos en manos de los babilonios. Él quiere que ellos nos maten y nos deporten a Babilonia».

4 Entonces ni Johanán hijo de Carea, ni los oficiales del ejército, ni la gente del pueblo obedecieron al SEÑOR, que les dijo que permanecieran en la tierra de Judá. 5 Por el contrario, Johanán hijo de Carea y los oficiales del ejército se llevaron a los que quedaban del pueblo, los que habían regresado de todas las naciones para establecerse en Judá. Se los llevaron a vivir a Egipto. 6 Se llevaron a los hombres, las mujeres, los niños, los hijos del rey y todos a quienes Nabuzaradán, el comandante de la guardia, había puesto bajo el cuidado de Guedalías hijo de Ajicán, nieto de Safán; e incluso al profeta Jeremías y a Baruc hijo de Nerías. 7 No obedecieron al SEÑOR, se dirigieron todos a Egipto y llegaron hasta la ciudad de Tafnes+ 43:7 Tafnes Ciudad ubicada al nororiente de Egipto..

8 En Tafnes vino mensaje del SEÑOR a Jeremías, diciendo: 9 «Toma en tus manos unas piedras grandes y, a la vista de los judíos, entiérralas con mezcla en el piso enladrillado frente a la entrada del palacio del faraón en Tafnes. 10 Entonces diles que esto dice el SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel: “Voy a mandar llamar a mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia. Sobre estas piedras que he escondido aquí voy a colocar su trono, y él extenderá su toldo real sobre ellas. 11 Vendrá a Egipto y lo atacará. El que esté destinado a morir, morirá; el que esté destinado al exilio, irá al exilio; el que esté destinado a caer en batalla, caerá en batalla. 12 Prenderá fuego a los templos de los dioses de Egipto, los quemará y se los llevará como si fueran prisioneros. Sacudirá la tierra de Egipto como un pastor sacude su capa para librarse de los bichos y luego se irá de allí como si nada. 13 Destruirá los obeliscos de Bet Semes+ 43:13 Bet Semes Significa casa del sol. Puede referirse al templo del sol o a la cuidad de Heliópolis. y prenderá fuego a los templos de los dioses de Egipto”».

44

Mensaje contra los judíos en Egipto

1 Jeremías recibió mensaje del Señor para todos los judíos que vivían en Egipto, o sea los que vivían en Migdol, Tafnes, Menfis y en la región del sur. Les dijo: 2 «Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel: “Ustedes han visto todo el sufrimiento que traje contra Jerusalén y todas las ciudades de Judá. Hoy en día están en ruinas y nadie vive allí. 3 Todo esto fue debido a la maldad que cometieron, pues provocaron mi enojo al adorar y quemar incienso a otros dioses que ni ellos, ni ustedes ni sus antepasados conocieron. 4 Una y otra vez les envié a mis siervos los profetas, con la advertencia de que no cometieran ustedes esas abominaciones que yo detesto. 5 Pero no me escucharon ni prestaron atención, sino que continuaron ofreciendo incienso a otros dioses. 6 Por tanto, se descargó mi ira y se encendió mi furor contra las ciudades de Judá y las calles de Jerusalén, las cuales quedaron en ruinas y vacías hasta el día de hoy”.

7 »Ahora, esto dice el SEÑOR, Dios Todopoderoso, Dios de Israel: “¿Por qué se causan ustedes mismos un mal tan grande? ¿Por qué provocan la muerte del pueblo de Judá, hombres, mujeres y niños, e incluso de recién nacidos, hasta no dejar ninguno? 8 ¿Por qué despiertan mi ira con sus acciones y ofrecen incienso a otros dioses en la tierra de Egipto, donde se vinieron a vivir? Todo lo que van a conseguir es su propia destrucción. Las demás naciones los verán como ejemplo de lo que es ser maldito y humillado. 9 ¿Es que ya se les olvidaron todas las maldades que cometieron sus antepasados y los reyes de Judá y sus esposas, y las que ustedes mismos y sus esposas cometieron en las calles de Judá? 10 Hasta el día de hoy ustedes no se han humillado, no han sentido temor ni han vivido de acuerdo a las leyes y estatutos que les di a ustedes y a sus antepasados”.

11 »Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel: “Estoy decidido a enfrentarme a ustedes y a acabar con todo Judá. 12 Tomaré a los que quedaron de Judá y tercamente decidieron irse a vivir a Egipto y haré que mueran allí. Todos morirán, desde el más pequeño hasta el más grande; morirán en batalla o el hambre acabará con ellos. Serán vistos como modelo de maldición, de aniquilamiento, de espanto y humillación, 13 pues castigaré a los que viven en Egipto como castigué a Jerusalén, con guerra, hambre y enfermedades. 14 Ni uno solo de esos pocos que quedaron de Judá y que se fueron a vivir a Egipto, volverá a Judá. Y aunque anhelen volver a Judá para vivir allá, no regresarán, a no ser por algunos refugiados”».

15 Entonces los hombres que sabían que sus esposas ofrecían incienso a otros dioses, al igual que las mujeres que se hallaban presentes, los cuales formaban un grupo grande, más todo el pueblo que vivía en Egipto, respondieron a Jeremías diciendo:

16 —No vamos a hacerle caso al mensaje que nos has dado de parte del SEÑOR. 17 Por el contrario, seguiremos haciendo todo lo que dijimos que haríamos. Seguiremos ofreciendo incienso y ofrendas de vino a la Reina del Cielo+ 44:17 Reina del Cielo Puede tratarse de la diosa Astarté. Era la diosa del sexo y de la guerra, adorada por el pueblo de Mesopotamia. Se creía que ella era el planeta Venus, que luce como una estrella en el cielo., como siempre lo hemos hecho y como lo hicieron nuestros antepasados, nuestros reyes y jefes, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén. Entonces teníamos comida en abundancia, nos iba bien y no teníamos ningún sufrimiento. 18 Pero desde que dejamos de ofrecer incienso y ofrendas de vino a la Reina del Cielo, nos ha faltado todo y la guerra y el hambre están matándonos.

19 Y las mujeres añadieron:

—Cuando ofrecíamos holocaustos y bebidas a la Reina del Cielo, ¿acaso no sabían nuestros esposos que hacíamos tortas con su imagen y le ofrecíamos ofrendas de vino?

20 Entonces Jeremías le contestó a todo el pueblo, es decir, a todos los hombres y mujeres que le habían respondido así:

21 —¿Creen ustedes que el SEÑOR no se acuerda o no se daba cuenta de que ustedes, sus antepasados, sus reyes, sus jefes y el pueblo en general, ofrecían incienso en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén? 22 El SEÑOR ya no podía resistir más las malas acciones y las porquerías que ustedes hacían. Eso fue lo que ocasionó que su país se convirtiera en modelo de maldición, en un lugar en ruinas y sin habitantes, tal como lo es hasta el día de hoy. 23 La tragedia que ustedes han sufrido fue causada precisamente por haber ustedes quemado incienso y pecado contra el SEÑOR, por no haberle hecho caso al SEÑOR ni haber obedecido sus leyes, ni sus ordenanzas ni sus mandatos.

24 Entonces Jeremías les dijo al pueblo y a las mujeres:

—Pueblo de Judá que vives en la tierra de Egipto, escucha el mensaje del SEÑOR. 25 Esto dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel: “Ustedes y sus esposas han dicho: ‘Ciertamente cumpliremos nuestra promesa de ofrecer incienso y ofrendas de vino a la Reina del Cielo’. Bueno, con sus hechos demuestran que cumplen lo que prometen, vayan pues y cumplan sus promesas. 26 Pero escucha el mensaje del SEÑOR, pueblo de Judá que vive en Egipto: ‘Juro por mi gran nombre, dice YAVÉ, que ninguno del pueblo de Judá que vive en Egipto volverá a pronunciar mi nombre diciendo “Juro por el Señor YAVÉ”. 27 Porque yo estaré atento para enviarles sufrimiento, no prosperidad. Todo el pueblo de Judá que vive en Egipto morirá en batalla o de hambre, hasta que no quede ninguno. 28 Sólo unos cuantos sobrevivirán de la guerra y regresarán a la tierra de Judá desde Egipto. Así que todos los sobrevivientes de Judá que se fueron a vivir a Egipto sabrán qué palabra se cumplió, si la mía o la de ellos’. 29 Esto les servirá de señal, dice el SEÑOR, de que cumpliré mi amenaza de enviarles dolor y sufrimiento. 30 Así dice el SEÑOR: ‘Voy a entregar al faraón Hofra, rey de Egipto, en manos de sus enemigos y en manos de aquellos que quieren su muerte, así como entregué a Sedequías, rey de Judá, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que quería matarlo’”».

45

Mensaje para Baruc

1 Este es el mensaje que el profeta Jeremías le dio a Baruc hijo de Nerías en el cuarto año del reinado de Joacim+ 45:1 el cuarto año del reinado de Joacim 605 a. C. hijo de Josías rey de Judá, cuando Baruc escribía en un rollo mientras Jeremías le dictaba. Le dijo: 2 «Esto dice el SEÑOR, Dios de Israel, acerca de ti, Baruc: 3 “Tú dijiste: ‘¡Pobre de mí! Además de dolor, el SEÑOR me ha enviado angustia. Estoy agotado de tanto gemir y no hallo descanso’”. 4 Pues le vas a decir que esto dice el SEÑOR: “Voy a destruir lo que he construido y a arrancar lo que he plantado; es decir, acabaré con este país. 5 ¿Estás buscando grandes cosas para ti? Deja de buscar grandes cosas para ti porque yo le enviaré desastre a todo ser humano, pero al menos a ti te daré la vida como botín dondequiera que vayas. Es la decisión del SEÑOR”».

46

Mensajes del Señor sobre las naciones

1 Este es el mensaje del SEÑOR para el profeta Jeremías acerca de las naciones.

2 En cuanto a Egipto, este es el mensaje contra el ejército del faraón Necao, rey de Egipto, que en el cuarto año del gobierno de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, fue derrotado en Carquemis, junto al río Éufrates, por Nabucodonosor, rey de Babilonia:

3 «Preparen los escudos

y láncense a la batalla.

4 Ensillen los caballos

y que monten los jinetes.

Pónganse los cascos

y tomen posiciones.

Afilen las lanzas,

pónganse las corazas.

5 Pero, ¿qué es lo que veo?

Los guerreros retroceden,

escapan derrotados.

Huyen sin mirar atrás;

hay terror por todas partes,

dice el SEÑOR.

6 El más rápido no puede huir,

ni el más fuerte puede escapar.

En el norte, junto al río Éufrates,

tropezaron y cayeron.

7 »¿Quién es ese que crece

como las aguas agitadas del Nilo?

8 Es Egipto que crece como las agitadas aguas del Nilo,

y dice: “Subiré y cubriré la tierra;

destruiré las ciudades y sus habitantes”.

9 Que ataque la caballería,

que avancen furiosamente los carros de combate;

que se pongan en marcha los guerreros.

Que los soldados de Cus y de Fut tomen sus escudos;

que los soldados de Lidia preparen los arcos.

10 »Ese será el día del Señor DIOS Todopoderoso;

el día en que se vengará de sus enemigos.

La espada devorará hasta saciarse

y apagará su sed con sangre.

Es el sacrificio para el Señor DIOS Todopoderoso

en la tierra del norte, al lado del río Éufrates.

11 »Virginal hija de Egipto,

sube a Galaad y consigue bálsamo.

Pero en vano multiplicas las medicinas,

pues tú no vas a sanar.

12 Las naciones ya se enteraron de tu humillación;

tus gritos se oyen en todo el mundo;

tropieza guerrero contra guerrero

y juntos caen al suelo».

13 Este es el mensaje que el SEÑOR le envió al profeta Jeremías cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, venía a atacar a Egipto:

14 «Anuncien esto en Egipto,

proclámenlo en Migdol, Menfis y Tafnes:

“¡A sus puestos! ¡Prepárense!

Porque la espada devora a tu alrededor”.

15 ¿Por qué está derribado el toro que adoras+ 46:15 toro que adoras Se refiere a Apis, el ídolo en forma de toro que adoraban los egipcios.?

¿Por qué no puede mantenerse de pie?

Porque el SEÑOR lo ha derribado.

16 Ha hecho que muchos tropiecen,

cayeron unos sobre otros.

Dijeron: “Levántate,

volvamos a nuestro pueblo,

a la tierra donde nacimos,

lejos de este ataque opresor”.

17 Al faraón de Egipto pónganle el apodo de

“Hizo mucho ruido, pero ya muy tarde”.

18 »Tan cierto como que estoy vivo, dice el Rey,

cuyo nombre es el SEÑOR Todopoderoso:

que como el Tabor,

que sobresale de entre los montes,

y como el Carmelo,

que se erige sobre el mar,

así será el enemigo que viene.

19 Hija de Egipto,

empaca para el exilio,

porque Menfis se convertirá en un desierto,

en unas ruinas deshabitadas.

20 Egipto es una hermosa novilla,

pero ya viene a atacarla un tábano del norte.

21 Hasta sus mercenarios contratados son como novillos bien alimentados,

pero también ellos se baten en retirada salen huyendo todos sin detenerse

porque ha llegado el día de su destrucción,

la hora de su castigo.

22 Egipto silba como serpiente al huir,

porque sus enemigos avanzan con fuerza.

Se acercan a atacar con hachas,

como leñadores.

23 Talan sus bosques impenetrables,

dice el SEÑOR,

porque los leñadores son más numerosos que las langostas,

nadie los puede contar.

24 La bella Egipto ha sido avergonzada

y entregada a la gente del norte».

25 El SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel, dice: «Castigaré a Amón+ 46:25 Amón Durante siglos fue el dios principal de la religión egipcia. Para la época de esta profecía, no se le rendía mucho culto en el norte de Egipto, pero en el sur de Egipto todavía era un dios principal, especialmente en los alrededores de Tebas, que antiguamente había sido la capital del país., dios de Tebas, a Egipto, a sus dioses, a sus reyes, al faraón, y a todos los que confían en él. 26 Los entregaré en manos de los que quieren matarlos, en manos de Nabucodonosor y sus siervos. Después de esto, será habitado como antes. Es la decisión del SEÑOR.

27 »Pero tú, mi siervo Jacob, no temas;

no te desanimes, Israel,

porque yo te rescataré de ese país lejano,

a ti y a tus descendientes,

de la tierra donde viven exiliados.

Jacob regresará a vivir en paz,

tranquilo, y nadie lo hará temer.

28 Tú, Jacob, siervo mío, no temas, dice el SEÑOR,

porque yo estoy contigo.

Exterminaré a todas las naciones a donde te he desterrado,

pero a ti no te exterminaré,

aunque te voy a corregir justamente,

pues no te dejaré sin castigo».

47

Mensaje sobre los filisteos

1 Este es el mensaje del SEÑOR al profeta Jeremías sobre los filisteos, antes de que el faraón atacara Gaza. 2 El SEÑOR dice:

«Crecen las aguas desde el norte,

como río desbordado inundarán

el país y todo lo que hay en él,

la ciudad y sus habitantes.

El pueblo gritará,

y gemirá todo habitante del país.

3 Al oír el galope de los caballos,

el estruendo de los carros de combate

y el ruido de las ruedas;

los padres huyen desfallecidos,

ni siquiera vuelven a buscar a sus hijos.

4 Porque ha llegado el día de destruir a todos los filisteos;

de quitarles a Tiro y Sidón todo aliado que aún les queda.

El SEÑOR destruirá a los filisteos

y al resto de la isla de Creta.

5 El pueblo de Gaza se ha rapado la cabeza,

se quedan mudos los de Ascalón.

Tú, resto de su valle,

¿hasta cuándo te harás cortaduras en la carne+ 47:5 cortaduras en la carne Era una forma de demostrar tristeza o duelo.?

6 »¡Espada del SEÑOR!

¿Cuándo descansarás?

Vuelve a tu lugar,

cálmate y quédate quieta.

7 ¿Pero cómo va a descansar

si el SEÑOR le ha ordenado atacar?

Tiene la misión de atacar

a Ascalón y la costa del mar».

48

Mensaje para Moab

1 El SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel, dice acerca de Moab:

«¡Pobre de Nebo, porque será destruida!

Quiriatayin será capturada y humillada.

Su fortaleza será derribada y hecha pedazos.

2 Ya no hay alabanzas para Moab,

en Hesbón hacen planes contra ella.

Dicen: “Vengan, hagamos desaparecer esta nación”.

Madmén, tú también serás silenciada

y perseguida por la guerra.

3 Se oyen gritos desde Joronayin:

¡Destrucción y ruina inmensa!

4 Moab ha sido destruida,

y se oyen los gritos de sus pequeños.

5 Lloran al subir la cuesta de Luhit;

y por la bajada de Joronayin

se oyen gritos de dolor

debido a la destrucción.

6 ¡Huyan! ¡Sálvese quien pueda!

Sean como los arbustos del desierto.

7 »Por confiar en tus obras y en tus riquezas,

tú también serás capturada.

Así que tu dios Quemós saldrá al exilio,

junto con sus sacerdotes y altos funcionarios.

8 El destructor irá a cada ciudad,

y ninguna escapará.

También el valle será arrasado

y la meseta quedará en ruinas,

tal como lo ha decidido el SEÑOR.

9 Pónganle una lápida+ 48:9 Pónganle una lápida Expresión de significado incierto en hebreo. a Moab

porque será destruida;

sus ciudades quedarán en ruinas

y sin habitantes.

10 Maldito el que sólo aparenta hacer el trabajo del SEÑOR;

maldito el que no manche de sangre su espada.

11 Moab ha descansado desde su juventud;

ha reposado como vino añejo;

no ha pasado de un recipiente a otro,

nunca ha ido al exilio.

Por eso ha conservado su sabor

y no ha perdido su aroma.

12 Pero llegará el día, dice el SEÑOR,

cuando enviaré gente para agotar a Moab;

vaciarán sus vasijas

y quebrarán sus cántaros.

13 »Moab se avergonzará de haber confiado en Quemós,

como el pueblo de Israel se avergonzó de haber confiado en Betel+ 48:13 en Betel Se refiere al templo que el rey Jeroboán construyó en Betel (ver 1 R 12:28-33). No está claro si el pueblo todavía adoraba al Señor allí, pero en forma equivocada, o si adoraba a un dios falso como el dios cananeo El o Baal..

14 »¿Cómo pueden decir:

“Somos guerreros, valientes soldados”?

15 Un destructor se ha levantado contra Moab y sus ciudades;

lo mejor de su juventud descenderá al degolladero.

Lo dice el Rey,

que tiene por nombre el SEÑOR Todopoderoso.

16 El desastre de Moab es inminente,

se acerca su desgracia.

17 Lloren por él, todos los que lo rodean,

los que conocen su fama.

Digan: “¿Cómo se ha quebrado

el cetro poderoso, el bastón señorial?”

18 Habitante de Dibón+ 48:18 Dibón Una ciudad ubicada en Moab.,

baja de tu sitio de honor

y siéntate en el suelo reseco,

porque el destructor de Moab se levanta contra ti

y destruye tus fortalezas.

19 Habitante de Aroer,

párate a la orilla del camino y observa.

Pregunta al que huye y al que escapa

y diles: “¿Qué pasó?”

20 Moab está humillado

porque ha sido aniquilado.

Lloren y giman;

anuncien en el río Arnón+ 48:20 río Arnón Río importante de Moab.

que Moab ha sido destruido.

21 Llegó el juicio decidido contra la meseta:

contra Holón, Yahaza y Mefat;

22 contra Dibón, Nebo, Bet Diblatayin,

23 Quiriatayin, Bet Gamul, Bet Megón,

24 también contra Queriot, Bosra,

y contra todas las ciudades de Moab,

cercanas y lejanas.

25 El poder de Moab ha sido cortado,

y su brazo ha sido quebrantado,

dice el SEÑOR.

26 »Emborrachen a Moab

porque se ha enorgullecido ante el SEÑOR.

Se revolcará en su propio vómito

y será objeto de burla.

27 ¿No te burlabas de Israel

como si lo hubieran sorprendido entre ladrones?

Pues cada vez que hablabas de él,

lo hacías con desprecio.

28 Habitantes de Moab,

abandonen las ciudades,

y vayan a habitar en las rocas,

como palomas que anidan

al borde de los barrancos.

29 Hemos oído del orgullo de Moab,

su arrogancia, insolencia y altivez.

30 Yo conozco su soberbia, dice el SEÑOR,

pero eso no le sirve,

no sacará nada con sus arrogancias.

31 Por eso gimo por Moab,

lloro por todos sus habitantes,

y derramo lágrimas

por el pueblo de Quir Jeres.

32 Lloro por ti, viña de Sibma,

más que por Jazer.

Tus ramas iban más allá del mar

y llegaban hasta Jazer.

Pero el destructor caerá sobre tu cosecha de higos

y sobre tu cosecha de uvas.

33 Se quitó la alegría y el regocijo de los fértiles campos de Moab.

He hecho que deje de fluir el vino de tus piletas;

no hay ya quien pise las uvas en medio de gritos de alegría;

si hay gritos, no son de regocijo.

34 »El grito de angustia de Hesbón llega hasta Elalé y Yahaza.

Se grita desde Zoar hasta Joronayin y Eglat Selisiyá,

porque hasta las aguas de Nimrín

se han secado.

35 Aniquilaré de Moab al que ofrece sacrificios en los altares

y quema incienso a sus dioses,

dice el SEÑOR.

36 »Por eso, mi corazón gime

como el sonido de una flauta,

por Moab y por el pueblo de Quir Jeres,

porque se han perdido las riquezas que acumularon.

37 Toda cabeza está rapada

y toda barba rasurada;

todos se han hecho cortadas en las manos,

y se han vestido de luto.

38 Hay gemidos en todas las terrazas de Moab

y en todas las plazas,

porque hice pedazos a Moab,

como si fuera una vasija que no sirve para nada.

Es la decisión del SEÑOR.

39 ¡Cómo quedó de destrozada!

¡Cómo gimen!

Moab ha vuelto la espalda avergonzada.

Se ha convertido para sus vecinos

en objeto de burla y horror».

40 El SEÑOR dice:

«El enemigo vuela como un águila

con las alas desplegadas sobre Moab.

41 Sus ciudades serán capturadas

y sus fortalezas conquistadas.

Ese día, el corazón de los guerreros de Moab

será como el de una mujer que da a luz.

42 Moab dejará de ser un pueblo,

porque se envalentonó contra el SEÑOR.

43 Por eso, vendrán sobre ti, habitante de Moab,

el terror, el foso y la trampa,

dice el SEÑOR.

44 El que huye del terror caerá en la zanja,

y el que salga de la zanja caerá en la trampa.

Porque yo hago que le llegue a Moab

el momento de su castigo,

dice el SEÑOR.

45 »Los que huyen se detienen desfallecidos

a la sombra de Hesbón,

pero sale fuego de Hesbón

y una llama de la casa de Sijón+ 48:45 casa de Sijón Se refiere otra vez a Moab, cuyo rey Sijón luchó contra Moisés y los israelitas. Ver Nm 21:25-30.

que consume las sienes de Moab

y la cabeza de los arrogantes.

46 ¡Pobre de ti, Moab!

El pueblo de Quemós quedó destruido;

tus hijos fueron capturados,

llevados al destierro, tus hijas al exilio.

47 Pero en los últimos días

cambiaré la suerte de Moab,

dice el SEÑOR».

Aquí termina la sentencia contra Moab.

49

Mensaje para Amón

1 Así dice el SEÑOR acerca de los amonitas:

«¿Acaso Israel no tiene hijos?

¿No tiene heredero?

¿Por qué el dios Milcón ha tomado posesión de Gad+ 49:1 Gad Una de las doce tribus de Israel. Su territorio quedaba al oriente del río Jordán, cerca a un país llamado Amón.

y su pueblo vive en sus ciudades?

2 Llegará el día, dice el SEÑOR,

en que haré sonar la trompeta de guerra

contra Rabá+ 49:2 Rabá Ciudad capital de Amón. de los amonitas.

Quedará hecha un montón de ruinas

y sus ciudades serán incendiadas.

Entonces Israel se apoderará

de lo que ellos le quitaron,

dice el SEÑOR.

3 »Lloren por Hesbón,

porque Hai ha sido destruida.

Griten, hijas de Rabá;

vístanse de luto y giman.

Corran de un lado a otro dentro de los muros,

porque Milcón va al exilio

junto con sus sacerdotes y altos funcionarios.

4 ¿Por qué te enorgulleces de tu fuerza?

¿No ves que ya se te está acabando?

Hija rebelde que confías en tus riquezas

y dices: “¿Quién me atacará?”

5 Voy a hacer que el terror te rodee por todas partes,

dice el Señor DIOS Todopoderoso.

Saldrán arrojados todos, cada uno por su lado,

y no habrá quién los vuelva a reunir.

6 Pero después de todo esto,

devolveré lo que se tomó de los amonitas,

dice el SEÑOR».

Mensaje para Edom

7 El SEÑOR Todopoderoso dice acerca de Edom:

«¿Ya no hay sabiduría en Temán?

¿Los inteligentes no pueden aconsejar más?

¿Han dejado de ser sabios?

8 Habitantes de Dedán, huyan;

vuélvanse atrás

y métanse en las profundidades;

porque yo causaré un desastre en Esaú,

pues ya es el tiempo de castigarlo.

9 Si los recolectores de uvas llegaran a ti,

¿no te dejarían unos cuantos racimos?

Si los ladrones llegaran de noche,

¿no se llevarían sólo lo que necesitan?

10 Pero yo dejaré sin nada a Esaú,

hasta dejar al descubierto sus escondites,

de manera que no tenga dónde esconderse.

Sus descendientes, su familia,

y sus conocidos serán destruidos

y él dejará de existir.

11 Abandona a tus huérfanos,

que yo los cuidaré;

y tus viudas confiarán en mí.

12 »Porque así dice el SEÑOR: “Si los que no estaban condenados a beber la copa del castigo tuvieron que beberla, ¿vas tú a librarte del castigo? De seguro que no te quedarás sin castigo y vas también tú a tener que beberla. 13 Prometo por mí mismo, dice el SEÑOR, que Bosra quedará como modelo de horror, humillación, ruina y maldición. Todas sus ciudades quedarán en ruinas para siempre”».

14 He oído un mensaje del SEÑOR,

un mensajero ha sido enviado a anunciarlo entre las naciones:

«Reúnanse, ataquen a Edom,

prepárense para la guerra».

15 «Te haré la nación más insignificante,

despreciada entre los hombres.

16 Tu grandeza y tu orgullo te engañan.

Tú, que vives en las grietas de las rocas y en las colinas altas,

aunque como las águilas hagas tus nidos en las alturas,

desde allí te haré caer,

dice el SEÑOR.

17 »Edom será un lugar desolado

y todos los que pasen se quedarán asombrados al ver sus heridas.

18 Será como sucedió con Sodoma y Gomorra,

y sus ciudades vecinas,

cuando fueron destruidas,

dice el SEÑOR.

Nunca más volverá alguien a vivir allí,

ni siquiera a alojarse temporalmente.

19 »Como león que sale de los matorrales del río Jordán

hacia las praderas,

así de rápido echaré a Edom de su tierra.

Nombraré sobre ellos a quien yo elija.

Porque, ¿quién es como yo?

¿Quién puede desafiarme a mí?

¿Qué pastor se me enfrenta?»

20 Escucha entonces el plan que el SEÑOR

tiene decidido contra Edom;

lo que ha preparado

contra los habitantes de Temán.

De seguro que los más pequeños del rebaño serán arrastrados

y sus praderas quedarán desoladas.

21 La tierra tiembla por el sonido de su caída;

se oirán sus gritos hasta el mar Rojo.

22 Como un águila se remonta

y se lanza con las alas abiertas,

así atacará el enemigo a Bosra.

Ese día el corazón de los guerreros de Edom

se angustiará como mujer que da a luz.

Mensaje para Damasco

23 Mensaje acerca de Damasco:

«Jamat y Arfad están conmocionadas

por las malas noticias.

Se hunden en el miedo como quien se hunde

en un mar enfurecido que nadie puede calmar.

24 Damasco, desfallecida,

trató de huir pero la dominó el pánico.

La han dominado la angustia y el dolor,

como a una mujer que da a luz.

25 ¿Por qué no ha sido abandonada

la ciudad tan famosa, que era mi contento?

26 Ese día sus jóvenes caerán en las calles,

todos sus soldados morirán.

Es la decisión del SEÑOR Todopoderoso.

27 Prenderé fuego a la muralla de Damasco,

y consumiré los palacios de Ben Adad+ 49:27 Ben Adad Nombre de varios reyes de Siria.».

Mensaje para Cedar y Jazor

28 Mensaje del SEÑOR acerca de Cedar y los reinos de Jazor que atacó Nabucodonosor, rey de Babilonia:

«¡Levántense y ataquen a Cedar!

Destruyan a los pueblos del oriente.

29 Sus carpas y rebaños serán arrebatados

junto con las cortinas de las carpas,

sus muebles y sus camellos.

La gente les gritará:

“¡Terror por todas partes!”

30 ¡Huyan, escóndanse, habitantes de Jazor!,

dice el SEÑOR.

Porque Nabucodonosor, rey de Babilonia,

ha trazado un plan contra ustedes.

31 El SEÑOR dice:

“Vayan y ataquen a esa nación

que vive tan confiada;

no tiene puertas ni cerrojos,

su gente vive aislada.

32 Sus camellos y gran cantidad de ganado

serán el botín.

Dispersaré en todas direcciones a los que se rasuran las sienes;

de todos lados les traeré su destrucción”,

dice el SEÑOR.

33 Para siempre Jazor se convertirá

en un desierto y guarida de chacales.

Nadie volverá a vivir allí,

ningún ser humano se alojará en ella».

Mensaje para Elam

34 Este fue el mensaje del SEÑOR para el profeta Jeremías en cuanto a Elam+ 49:34 Elam País que quedaba al oriente de Babilonia.. Lo recibió al comienzo del reinado de Sedequías, rey de Judá:

35 «Así dice el SEÑOR Todopoderoso:

“Voy a quebrantar el arco de Elam,

su poder más grande.

36 Desataré contra Elam los cuatro vientos

desde los cuatro puntos cardinales.

Los dispersaré por los cuatro vientos

y no habrá país a donde no lleguen sus desterrados.

37 Despedazaré a Elam en presencia de sus enemigos,

ante los que quieren matarlos.

Los haré sufrir para mostrarles mi enojo

y los acosaré militarmente hasta que acabe con ellos.

Es la decisión del SEÑOR.

38 Estableceré mi trono en Elam

y destruiré al rey y sus oficiales,

dice el SEÑOR.

39 Pero en el futuro cambiaré la suerte de Elam,

dice el SEÑOR”».

50

Mensaje para Babilonia

1 Este es el mensaje que el SEÑOR dio acerca de Babilonia y del pueblo babilonio, por medio del profeta Jeremías:

2 «Anuncien este mensaje a las naciones para que todos lo conozcan.

Levanten bandera para llamar la atención;

no oculten nada, sino digan:

“¡Babilonia será conquistada!

¡Bel será humillado!

¡Marduc quedará aterrado!

Las imágenes y los ídolos de Babilonia

quedarán en ridículo y aterrorizados”.

3 Porque una nación del norte

se ha levantado contra Babilonia

para dejarla convertida en un desierto.

Todos, seres humanos y animales, huirán

y nadie volverá a vivir allí.

4 »En esos días, por ese tiempo, dice el SEÑOR,

el pueblo de Israel junto con el pueblo de Judá

vendrán llorando buscando al SEÑOR su Dios.

5 Preguntarán por el camino de Sion

y se irán hacia allá, diciendo:

“Vengan y unámonos al SEÑOR

en un pacto eterno, que jamás se olvidará”.

6 »Mi pueblo ha sido como un rebaño extraviado;

sus pastores lo descarriaron

y lo dispersaron por las montañas.

Han ido de monte en monte

y se han olvidado de su corral.

7 Los que lo encontraban, lo devoraban;

sus enemigos decían: “No somos culpables,

porque ellos pecaron contra el SEÑOR, su lugar de descanso;

contra el SEÑOR, la esperanza de sus antepasados”.

8 »Huyan de Babilonia, salgan de ese país.

Sean como los machos cabríos que guían a las ovejas.

9 Porque yo voy a levantar contra Babilonia

una alianza de naciones poderosas del norte.

Se alistarán contra ella

y desde allí la conquistarán.

Sus flechas serán como diestros guerreros,

que no vuelven con las manos vacías.

10 Saquearán a los babilonios,

y sus saqueadores se saciarán.

Es la decisión del SEÑOR.

11 »Porque ustedes se alegraron,

gozaron destruyendo mi propiedad.

Salten como novilla en el potrero,

relinchen como caballos sementales.

12 Pero su mamá quedará humillada,

la que los dio a luz quedará en vergüenza.

Será la última de las naciones,

hecha un desierto, sequedal y páramo.

13 Debido al enojo del SEÑOR no será habitada,

sino que quedará completamente desierta.

Todo el que pase por allí quedará impresionado

al ver todas las heridas que recibió.

14 »¡A sus posiciones, arqueros,

alrededor de Babilonia!

¡Tiren contra ella y no ahorren flechas,

porque ha pecado contra el SEÑOR!

15 Rodéenla y griten:

¡Babilonia se rinde!

Caen sus torres,

se derrumbaron sus murallas.

Esta es la venganza del SEÑOR;

vénguense de ella

y háganle a ella lo mismo que ella les hizo a otros.

16 Aniquilen al que siembra en Babilonia

y al que usa la hoz en la cosecha.

Ante la espada del opresor,

cada cual volverá a su pueblo,

cada uno a su tierra.

17 »Israel es un rebaño descarriado,

dispersado por leones.

Primero se lo devoró el rey de Asiria,

y después Nabucodonosor, rey de Babilonia,

lo que hizo fue roerle todos los huesos».

18 Por eso, el SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel, dice:

«Castigaré al rey de Babilonia y su tierra,

de la misma manera que castigué al rey de Asiria.

19 Haré regresar a Israel a su campo

y que coma pasto en el Carmelo y en Basán.

En los montes de Efraín y Galaad

tendrá comida en abundancia.

20 En esos días y en aquel tiempo,

dice el SEÑOR,

se buscará la maldad de Israel,

pero ya no aparecerá.

Buscarán la maldad de Judá,

pero tampoco la encontrarán,

porque yo perdonaré a los que dejé con vida.

21 »Lanza tu ataque contra la tierra de Meratayin

y los habitantes de Pecod.

Mátalos a espada, acaba con ellos, dice el SEÑOR.

Cumple fielmente mis órdenes.

22 »En el país se oye estruendo de guerra

y gran destrucción.

23 ¡Cómo ha sido quebrado y cortado

el martillo de toda la tierra!

¡Cómo ha quedado desolada Babilonia

en medio de las naciones!

24 Te tendí una trampa, Babilonia,

y ni cuenta te diste.

Te hallaron y te conquistaron

porque te opusiste al SEÑOR.

25 El SEÑOR abrió su arsenal

y sacó las armas de su ira.

El Señor DIOS Todopoderoso

tiene una misión que cumplir

en el país de los babilonios.

26 »Atáquenla desde los confines de la tierra,

abran sus graneros.

Amontónenla y destrúyanla por completo;

no dejen nada de ella.

27 Maten a todos sus novillos,

llévenlos al matadero.

¡Pobre de ellos!

Porque les llegó la hora del castigo.

28 Se escuchan voces de la gente que huyó,

son los que se escaparon de Babilonia.

Vienen a anunciar en Sion

la venganza del SEÑOR nuestro Dios,

la venganza por lo que sucedió en su templo.

29 »Llamen a los arqueros en contra de Babilonia,

a todos los que usan el arco.

Acampen alrededor de ella

y no dejen escapar a nadie.

Páguenle conforme a sus obras,

trátenla como ella trató a los demás.

Porque fue arrogante con el SEÑOR,

el Santo de Israel.

30 Por eso sus jóvenes caerán muertos en la calles,

y todos sus soldados morirán ese día,

dice el SEÑOR.

31 »Estoy en contra de ti, nación soberbia,

dice el Señor DIOS Todopoderoso,

ha llegado la hora de tu castigo.

32 El soberbio tropezará y caerá,

y nadie lo ayudará a levantarse.

Incendiaré todas tus ciudades,

y el fuego consumirá todo alrededor tuyo».

33 El SEÑOR Todopoderoso dice:

«Tanto el pueblo de Israel

como el de Judá están oprimidos;

sus enemigos los tienen prisioneros

y no los dejan en libertad.

34 Pero su redentor es más fuerte;

su nombre es el SEÑOR Todopoderoso.

Él se encargará de defenderlos,

traerá paz al país,

pero terror a los habitantes de Babilonia.

35 »El SEÑOR dice:

“Guerra a Babilonia, a sus habitantes,

a sus altos funcionarios y a sus sabios.

36 Guerra a sus charlatanes,

que enloquezcan.

Guerra a sus soldados,

que tiemblen de terror.

37 Guerra a sus caballos

y sus carros de combate.

Guerra a sus mercenarios,

que se vuelvan como mujeres.

Guerra a sus tesoros,

que sean saqueados.

38 Guerra a sus aguas,

que se sequen.

Porque es una tierra de ídolos

que hacen perder la razón.

39 Las bestias del desierto se alojarán allí

junto con los avestruces.

Jamás volverá a ser habitada,

nunca más se vivirá allí.

40 Será como sucedió con Sodoma

y Gomorra y sus ciudades vecinas

cuando fueron destruidas.

Nunca más volverá alguien a vivir allí,

ni siquiera a alojarse temporalmente.

Es la decisión del SEÑOR.

41 »Viene un pueblo del norte.

Desde el último rincón de la tierra,

se alistan para venir una gran nación y muchos reyes.

42 Vienen armados con arcos y lanzas.

Son crueles y sin compasión.

Su voz ruge como el mar cuando avanza su caballería.

Marchan en formación de combate contra ti, Babilonia.

43 Al recibir esta noticia,

el rey de Babilonia se sintió desfallecer.

Se ha apoderado de él la confusión

y siente dolor como el de una mujer que da a luz.

44 Como león que sale de los matorrales

del río Jordán a las verdes praderas,

así de rápido ahuyentaré de su país a los de Babilonia.

Nombraré sobre ellos a quien yo elija.

Porque, ¿quién es como yo?

¿Quién puede desafiarme a mí?

¿Qué pastor se me enfrenta?»

45 Escucha entonces el plan que el SEÑOR tiene decidido contra Babilonia;

lo que ha preparado contra el país de los babilonios.

De seguro que los más pequeños del rebaño serán arrastrados

y sus praderas quedarán desoladas.

46 La tierra tiembla por el sonido de su caída;

se oirán sus gritos en las otras naciones.

51

1 El SEÑOR dice:

«Levantaré un viento destructor

contra Babilonia y los habitantes de Leb Camay+ 51:1 Leb Camay Era una clave secreta en idioma hebreo para referirse al país de los babilonios..

2 Enviaré extranjeros contra Babilonia

que la echarán al aire hasta dejarla vacía.

Cuando llegue el día de su sufrimiento,

la atacarán por todas partes.

3 Que el arquero no tense su arco,

que no se ponga su coraza.

No les perdonen la vida a sus jóvenes,

aniquilen completamente a su ejército.

4 Caerán muertos en la tierra de los babilonios

y traspasados a lanza en las calles.

5 Porque aunque Israel y Judá

han llenado de pecado su país contra el Santo de Israel,

ellos no han sido abandonados por su Dios,

el SEÑOR Todopoderoso.

6 »¡Huyan de Babilonia!

¡Sálvese quien pueda!

No se hagan matar por el pecado de ella.

Es hora de la venganza del SEÑOR,

él le dará su merecido.

7 En manos del SEÑOR,

Babilonia era una copa de oro

que emborrachaba a todo el mundo.

Las naciones se enloquecieron

porque bebieron de su vino.

8 Pero Babilonia caerá de repente

y quedará hecha pedazos.

Lloren por ella.

Traigan bálsamo para su dolor,

tal vez se cure.

9 »“Intentamos curarla,

pero no ha sanado.

Abandonémosla y vuelva cada uno a su tierra

porque su castigo ha llegado hasta los cielos,

se elevó hasta las nubes”.

10 El SEÑOR nos ha hecho justicia.

Vamos y contemos en Sion

lo que ha hecho el SEÑOR nuestro Dios.

11 »Afilen sus flechas,

carguen sus armas.

El SEÑOR ha despertado el espíritu de los reyes de Media

porque tiene el plan de destruir a Babilonia.

Esta es la venganza del SEÑOR

por lo que le hicieron a su templo.

12 Levanten la bandera de ataque contra los muros de Babilonia,

refuercen la guardia.

Pongan centinelas,

preparen la emboscada.

Porque el SEÑOR realizará lo que dijo y planeó

contra los habitantes de Babilonia.

13 Tú que habitas junto a las muchas aguas

y tienes grandes tesoros,

tu fin ha llegado,

es el final de tu existencia.

14 El SEÑOR Todopoderoso ha jurado por sí mismo:

“Te llenaré de enemigos como langostas,

y cantarán victoria sobre ti”.

15 »Dios fue quien con su poder hizo la tierra,

con su sabiduría creó el mundo;

con su inteligencia extendió los cielos.

16 Cuando él habla, suena una tormenta en el cielo

y de todos los rincones de la tierra se levanta neblina.

Él es quien envía los rayos con la lluvia

y saca el viento de sus bodegas.

17 Todo ser humano es torpe

y falto de conocimiento,

y se avergüenza del ídolo que fabrica.

Es que esas estatuas son un fraude,

no tienen vida,

18 no valen nada, son ridículas;

les llegará su hora y serán destruidas.

19 Pero el Dios de Jacob no es como esos ídolos,

es el Creador de todas las cosas.

Israel es la familia que él eligió para que fuera su pueblo.

Su nombre es el SEÑOR Todopoderoso.

20 »Tú eres mi mazo, mi arma de guerra.

Contigo destrozo naciones

y destruyo reinos.

21 Contigo destruyo caballos y jinetes;

destrozo cocheros y carros de combate.

22 Contigo destruyo hombres y mujeres;

destrozo viejos y jóvenes,

muchachos y muchachas.

23 Contigo destruyo pastores y rebaños,

labradores y bueyes,

jefes y gobernantes.

24 Pero ante ustedes mismos, les daré su castigo merecido

a Babilonia y a todos los babilonios

por todo el mal que han hecho a Sion.

Es la decisión del SEÑOR.

25 »Estoy en tu contra,

monte de destrucción, dice el SEÑOR,

contra ti que eres el destructor de toda la tierra.

Extenderé mi mano contra ti,

haré que ruedes por las rocas,

te convertiré en un monte quemado.

26 Nadie utilizará ninguna de tus piedras

para ser usada como piedra principal

o piedra de cimiento,

porque quedarás desolada para siempre,

dice el SEÑOR.

27 »Levanten en el país la bandera de ataque,

toquen la trompeta entre las naciones;

preparen a las naciones

para la guerra contra ella.

Convoquen contra ella

a las naciones de Ararat, Mini y Asquenaz.

Nombren a un general que la dirija,

y que avancen los caballos como plaga de langostas.

28 Convoquen a las naciones contra ella,

a los reyes de Media,

a sus gobernadores y oficiales,

y a todo el territorio de su imperio.

29 La tierra tiembla y se estremece de angustia

porque se cumplen los planes del SEÑOR contra Babilonia

de convertirla en un desierto desolado.

30 Los guerreros de Babilonia han dejado de combatir;

se esconden en sus fortalezas;

desfallecen,

parecen mujeres.

Sus casas han sido incendiadas

y sus cerrojos destrozados.

31 Corre un mensajero tras otro

para avisarle al rey de Babilonia

que toda la ciudad ha sido capturada,

32 que los pasos de los ríos han sido ocupados,

los baluartes incendiados

y que cunde el pánico entre los soldados».

33 Porque el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel, dice:

«Babilonia es como una era en el momento de la trilla,

lista para ser pisoteada;

y ya está por llegarle el tiempo de que la cosechen».

34 «Nabucodonosor, el rey de Babilonia,

me devoró y me confundió,

dejándome como un plato vacío.

Me tragó como lo hace una serpiente,

se llenó el estómago con mis delicias,

y luego me vomitó.

35 Que caiga sobre Babilonia

la violencia que ha cometido conmigo y los míos.

Los habitantes de Sion dirán:

“Que se derrame mi sangre sobre Babilonia”».

36 Por tanto, esto dice el SEÑOR:

«Voy a defender tu causa y te vengaré.

Convertiré su mar en un desierto

y secaré sus manantiales.

37 Babilonia quedará convertida en un montón de ruinas,

en guarida de chacales,

en objeto de horror y de burla,

deshabitada.

38 »Ellos rugen como leones,

y gruñen como cachorros de león.

39 Cuando entren en calor, les haré banquetes

y haré que se emborrachen,

para que se diviertan,

y entonces dormirán un sueño eterno

del que no despertarán,

dice el SEÑOR.

40 »Los voy a bajar al matadero

como si fueran corderos, carneros y chivos.

41 »¡Cómo ha sido tomada Babilonia+ 51:41 Babilonia Textualmente Sesac, una clave secreta en idioma hebreo para referirse a Babilonia.!

¡Cómo ha sido capturado el orgullo de toda la tierra!

¡Cómo se ha convertido Babilonia

en un objeto de horror entre las naciones!

42 El mar ha subido contra Babilonia,

sus olas la han cubierto.

43 Sus ciudades se han convertido

en tierra desierta, seca y árida;

están deshabitadas

y nadie pasa por ahí.

44 Castigaré a Bel en Babilonia,

haré que vomite lo que se ha tragado;

las naciones ya no acudirán a él,

y los muros de Babilonia caerán.

45 »Pueblo mío, vete de allí,

y que cada uno salve su vida

de la ira ardiente del SEÑOR.

46 No se desanimen ni teman

por los rumores que se escucharán en el país.

Año tras año surgirán rumores de violencia en la tierra

y de guerras entre gobernantes.

47 Se acerca el día

en que castigaré a los ídolos de Babilonia.

Toda ella será humillada

y todos ellos caerán muertos en medio de ella.

48 El cielo y la tierra, y todo el que en ellos habita,

gritarán de alegría sobre Babilonia caída.

Porque del norte vendrán contra ella sus destructores,

dice el SEÑOR.

49 »Babilonia tiene que caer

por las víctimas que le causó a Israel,

así como por las víctimas

que causó por toda la tierra.

50 Ustedes que han escapado del combate,

corran, no se queden ahí.

No importa lo lejos que estén, piensen en el SEÑOR

y no se olviden de Jerusalén».

51 «Nos sentimos avergonzados

porque escuchamos los insultos.

Estamos cubiertos de humillación

porque los extranjeros se han metido

en los santos lugares del templo del SEÑOR».

52 «Por tanto, se acerca el día, dice el SEÑOR,

en que castigaré a los ídolos de Babilonia,

y por todo ese país se oirá

el gemido de sus heridos.

53 Aunque Babilonia suba hasta los cielos

para fortificar muy en alto sus defensas,

hasta allí yo le enviaré destructores,

dice el SEÑOR.

54 »Desde Babilonia se oye terrible griterío

por la gran destrucción del país de los babilonios.

55 Es que el SEÑOR está destruyendo a Babilonia

y está acabando con su bullicio.

Sus enemigos rugen como las olas poderosas,

resuena el estruendo de la voz de ellos.

56 Llega un destructor contra Babilonia.

Sus guerreros serán castigados,

y sus arcos serán destruidos.

Porque el SEÑOR es un Dios

que le da a cada cual su merecido.

57 Voy a emborrachar a sus funcionarios,

sabios, gobernadores,

magistrados y militares.

Dormirán un sueño eterno

del que no despertarán».

Es la decisión del Rey;

su nombre es el SEÑOR Todopoderoso.

58 Así dice el SEÑOR Todopoderoso:

«Los anchos muros de Babilonia

serán completamente derribados,

y sus altas puertas serán incendiadas.

Los pueblos trabajaron en vano

y las naciones se fatigaron

sólo para lo que se devora el fuego».

Mensaje de Jeremías a Babilonia

59 Este es el mensaje que el profeta Jeremías le dio a Seraías+ 51:59 Seraías Era hermano de Baruc, el secretario de Jeremías., hijo de Nerías y nieto de Maseías, cuando se fue con el rey Sedequías de Judá a Babilonia en el cuarto año+ 51:59 cuarto año Es el año 594-593 a. C. de su reinado. Seraías era el funcionario real a cargo de este viaje. 60 Jeremías había escrito en un rollo todo el sufrimiento que caería sobre Babilonia, o sea todo lo que tenía que ver con ella 61 y Jeremías le dijo a Seraías: «Cuando vayas a Babilonia, asegúrate de leerles en voz alta todo este mensaje 62 y diles: “SEÑOR, tú has dicho que acabarás con este lugar, hasta tal punto que nadie vivirá más aquí, ni seres humanos ni animales, porque para siempre quedará convertido en un desierto”. 63 Y una vez que hayas terminado de leer el rollo, átale una piedra y lánzalo al río Éufrates, 64 entonces dirás: “Así se hundirá Babilonia y nunca más se levantará de la destrucción que haré caer sobre ella”».

Aquí terminan las palabras de Jeremías.

52

Caída de Jerusalén y exilio

1 Sedequías tenía 21 años cuando comenzó a reinar, y su reinado duró 11 años. Su mamá se llamaba Jamutal hija de Jeremías+ 52:1 Jeremías No es el profeta Jeremías sino otra persona con el mismo nombre., y era de Libná. 2 Las acciones de Sedequías fueron malas ante los ojos de Dios, como había pasado también con Joacim, 3 a tal punto que el SEÑOR, muy enojado contra Jerusalén y Judá, los arrojó de su presencia.

Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia. 4 Entonces Nabucodonosor, rey de Babilonia, atacó con todo su ejército a Jerusalén el día diez, del décimo mes del noveno año del reino de Sedequías. Rodearon a Jerusalén con su ejército y construyeron un muro de tierra alrededor de la ciudad. 5 La ciudad estuvo sitiada hasta el undécimo año del reinado de Sedequías.+ 52:5 undécimo año del reinado de Sedequías 587 a. C.6 La hambruna se hizo cada vez peor dentro de la ciudad y para el noveno día del cuarto mes no había más alimentos para el pueblo. 7 El ejército de Nabucodonosor abrió una brecha en el muro de la ciudad. Aquella misma noche el rey Sedequías y todo su ejército huyeron por una puerta secreta que pasaba por el muro doble de la ciudad, cerca del jardín del rey. Los soldados enemigos tenían rodeada la ciudad, pero Sedequías y sus hombres escaparon por el camino del Arabá. 8 Pero el ejército babilonio persiguió al rey Sedequías y le dio alcance en la llanura de Jericó. Todo el ejército de Sedequías lo abandonó y se dispersó; 9 entonces los babilonios capturaron al rey y lo llevaron ante el rey de Babilonia en Riblá, en la región de Jamat, donde dictó sentencia contra Sedequías. 10 Ante los ojos de Sedequías, el rey de Babilonia mandó degollar a los hijos de Sedequías, y también hizo ejecutar en Riblá a todos los jefes de Judá. 11 Luego ordenó que le sacaran los ojos a Sedequías, lo encadenó y lo envió a Babilonia donde permaneció prisionero hasta el día en que murió.

12 A los diez días del 15 mes del año 19+ 52:12 año 19El año 587 a. C. del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nabuzaradán, comandante de la guardia y alto funcionario del gobierno, logró entrar a Jerusalén, 13 e incendió el templo del SEÑOR, el palacio del rey, y todas las casas, especialmente las de la gente más importante. 14 Entonces todo el ejército de Babilonia, que estaba bajo su mando, derribó las murallas de Jerusalén. 15 Nabuzaradán, comandante de la guardia, deportó al pueblo que aún quedaba en la ciudad, a los que habían desertado y se habían unido al rey de Babilonia, y al resto de los artesanos. 16 Sin embargo, a la parte más pobre del pueblo, la dejó para que cuidaran las viñas y cosechas.

17 Los babilonios destrozaron las columnas de bronce que estaban en el templo del SEÑOR, las bases y la fuente que estaba en el templo del SEÑOR, y se llevaron todo el bronce a Babilonia. 18 También se llevaron las ollas, las palas, los apagavelas, los tazones, las cucharas y todos los utensilios de bronce que se usaban en el servicio del templo. 19 El comandante de la guardia, además, tomó las fuentes, los incensarios, los tazones, las ollas y los candelabros, las cucharas y los vasos, todo hecho de oro y de plata. 20 No fue posible calcular el peso de las dos columnas de bronce, del enorme tanque de bronce, de los doce toros que estaban debajo de la fuente y de las bases de bronce+ 52:20 bases de bronce Textualmente bases. que el rey Salomón había hecho para el templo del SEÑOR era tanto que no se podía pesar. 21 Cada columna medía ocho metros de altura, cinco y medio de circunferencia, ocho centímetros de ancho, y era hueca por dentro. 22 El capitel de bronce que estaba sobre cada columna medía dos metros de altura y estaba decorado con una celosía y granadas grabadas en todo su alrededor. La segunda columna era igual que la primera, con las granadas. 23 Tenían 96 granadas, y con las que estaban alrededor de la celosía eran 100 granadas en total.

24 El comandante de la guardia tomó presos a Seraías, el sumo sacerdote, a Sofonías, segundo sacerdote, y a los tres porteros del templo. 25 De los que quedaban en la ciudad, tomó presos al comandante que estaba a cargo de los soldados, a siete de los altos consejeros del rey que se encontraban en la ciudad, al jefe de reclutamiento del ejército que era el que reunía a la gente y elegía a los que tenían que cumplir el servicio militar, y a 60 personas de importancia que todavía quedaban en la ciudad. 26 Nabuzaradán, comandante de la guardia, los apresó y los llevó ante el rey de Babilonia que estaba en Riblá. 27 Este dio la orden allí mismo en Riblá del territorio de Jamat que los ejecutaran. Así fue que la nación de Judá fue desterrada. 28 Esta es la cantidad de personas que Nabucodonosor desterró:

en el séptimo año+ 52:28 séptimo año De mediados del año 598 a. C. a mediados del 597 a. C. de su reinado, 3023 judíos;

29 en el año 18+ 52:29 año 18De mediados del año 588 a. C. a mediados del 587 a. C. de su reinado, 832 personas de Jerusalén;

30 en el año 23+ 52:30 año 23 De mediados del año 582 a. C. a mediados del 581 a. C. de su reinado, Nabuzaradán, el capitán de la guardia real, desterró a 745 judíos.

En total fueron exiliadas 4600 personas.

Liberación del rey Joaquín

31 Fue el día 25 del mes 12 del año 37+ 52:31 año 37Año 561 a. C. del exilio de Joaquín, rey de Judá, que llegó al poder en Babilonia el rey Evil Merodac. En el primer año de su reinado, sacó a Joaquín de la cárcel. 32 Le dio buen trato y le favoreció con un puesto más importante que el de los otros reyes que estaban con él en Babilonia. 33 Joaquín dejó de usar uniforme de prisionero y hasta su muerte compartió la mesa del rey. 34 Además, el rey Evil Merodac le dio a Joaquín una pensión diaria por el resto de su vida, hasta el día de su muerte.