Jueces
1La tribu de Judá lucha contra los cananeos
1 Después de la muerte de Josué, los israelitas le preguntaron al SEÑOR:
—¿Cuál de las tribus debe subir a pelear primero contra los cananeos?
2 El SEÑOR contestó:
—Judá debe pelear primero. Fíjense, estoy entregando esta tierra en manos de Judá.
3 Entonces los de la tribu de Judá les dijeron a sus hermanos de la tribu de Simeón: «Dios prometió darnos ese territorio, vengan a ayudarnos y nosotros también les ayudaremos a ustedes cuando les toque conquistar su tierra». Así que los de Simeón se unieron a los de Judá.
4 Entonces los de Judá avanzaron y el SEÑOR los ayudó a ganar la batalla contra los cananeos y los ferezeos. Derrotaron a 10 000 hombres en la ciudad de Bézec.
5 Luego encontraron al gobernante de Bézec+ 1:5 gobernante de Bézec Adonisédec. en su ciudad, pelearon contra él y ganaron la batalla contra los cananeos y los ferezeos. 6 El gobernante de Bézec trató de escapar, pero los hombres de Judá lo persiguieron, lo atraparon y le cortaron los pulgares de las manos y los dedos gordos de los pies. 7 Entonces el gobernante de Bézec dijo: «Yo les corté los pulgares de las manos y los dedos gordos de los pies a 70 reyes, quienes comían las sobras de mi mesa. Ahora Dios me ha hecho a mí lo mismo que yo les hice a ellos». Los hombres de Judá llevaron consigo al gobernante de Bézec a Jerusalén y allí murió.
8 Los de la tribu Judá atacaron y tomaron a Jerusalén. Primero mataron a la gente a filo de espada y después quemaron la ciudad. 9 Luego atacaron a los cananeos que vivían en las montañas, en la región del Néguev, y también a los que vivían en las llanuras. 10 Más tarde los hombres de Judá pelearon contra los cananeos que vivían en la ciudad de Hebrón, que se llamaba antes Quiriat Arbá. Allí derrotaron a Sesay, Ajimán y Talmay.+ 1:10 Sesay, Ajimán y Talmay Tres gigantes hijos de un hombre llamado Anac. Ver Nm 13:22.
Caleb y su hija
(Jos 15:15-19)
11 Salieron de allí y fueron a pelear a la ciudad de Debir, que antes se llamaba Quiriat Séfer. 12 Caleb hizo una promesa: «Le daré a mi hija Acsa como esposa a quien ataque y conquiste la ciudad de Quiriat Séfer».
13 Caleb tenía un hermano menor llamado Quenaz, quien tenía un hijo llamado Otoniel. Otoniel fue quien conquistó la ciudad de Quiriat Séfer. Caleb, entonces, le dio a su hija Acsa como esposa. 14 Cuando ella vino a Otoniel, él la convenció de que le pidiera al papá un campo. Ella se bajó de su burro y Caleb le preguntó:
—¿Qué quieres?
15 Acsa respondió:
—Quiero algo más de ti.+ 1:15 Quiero algo más de ti Textualmente Dame una bendición. Me has dado un campo seco del desierto, así que también dame unos manantiales.
Caleb le dio lo que pedía. Le regaló los manantiales que están en Hebrón, tanto los de arriba como los de abajo.
16 Los quenitas, familiares del suegro de Moisés, salieron de la ciudad de las palmeras+ 1:16 ciudad de las palmeras Se refiere a Jericó. con la tribu de Judá. Todos fueron al desierto de Judá y habitaron con la gente de ese lugar. El desierto quedaba en el Néguev cerca de Arad.
17 Había cananeos habitando en la ciudad de Sefat, así que los de la tribu de Judá se unieron con los de Simeón y fueron juntos a atacarlos, destruyeron totalmente la ciudad y la llamaron Jormá+ 1:17 Jormá Este nombre significa completamente destruido.. 18 Los hombres de Judá también conquistaron las ciudades de Gaza, Ascalón y Ecrón, y todos los territorios cercanos a esas ciudades. 19 El SEÑOR ayudaba a los de Judá y lograron conquistar todas las tierras en las montañas, pero no pudieron expulsar a la gente que vivía en el valle porque allí ellos tenían carros de combate de hierro.
20 Moisés había prometido a Caleb que le entregaría la tierra de Hebrón. Caleb recibió esa tierra y obligó a los tres hijos de Anac+ 1:20 hijos de Anac Ver el versículo 10. a salir de allí.
21 La tribu de Benjamín no pudo expulsar a los jebuseos de Jerusalén, por eso hasta el día de hoy+ 1:21 día de hoy Es decir hasta la fecha en que se escribió el libro. Ver 2 S 6:6-15 donde se narra cómo David conquistó Jerusalén. la tribu de Benjamín y los jebuseos viven en Jerusalén.
22 Los de la tribu de José fueron a atacar la ciudad de Betel, pues tenían la ayuda del SEÑOR. 23 Enviaron espías a Betel, la cual antes se llamaba Luz. 24 Los espías vieron a un hombre que salía de la ciudad, y le dijeron: «Muéstranos una forma de entrar a la ciudad y no te haremos daño». 25 El hombre les mostró la forma de entrar a la ciudad y ellos entraron y mataron a la gente a filo de espada, pero dejaron que aquel hombre y su familia siguieran con vida. 26 Luego el hombre se fue a la tierra de los hititas y allí construyó una ciudad a la que llamó Luz, la cual todavía se llama así.
Otras tribus contra los cananeos
27 Había cananeos viviendo en las ciudades de Betseán, Tanac, Dor, Ibleam, Meguido y los pueblos cercanos a esas ciudades, pero los de la tribu de Manasés no pudieron obligar a los habitantes de esas ciudades a salir de sus tierras. Así que los cananeos se quedaron y no fueron expulsados de sus casas. 28 Tiempo después, cuando los israelitas se fortalecieron, sometieron a los cananeos a trabajos forzados, pero no pudieron obligarlos a salir de su tierra.
29 Lo mismo les pasó a los de la tribu de Efraín, no pudieron expulsar a los cananeos que habitaban en Guézer. Así que los cananeos siguieron viviendo en Guézer junto a la tribu de Efraín.
30 Los de la tribu de Zabulón tampoco pudieron expulsar de su tierra a los cananeos que habitaban en las ciudades de Quitrón y Nalol. Los cananeos siguieron viviendo allí, junto a la tribu de Zabulón, aunque los de Zabulón los sometieron a trabajos forzados.
31 También les pasó igual a los de la tribu de Aser. No pudieron expulsar a la gente que vivía en Aco, Sidón, Ajlab, Aczib, Jelba, Afec y Rejob. 32 Los de Aser no pudieron expulsarlos de su tierra, así que ellos siguieron viviendo allí con la gente de Aser.
33 Los de la tribu de Neftalí tampoco pudieron obligar a los cananeos que vivían en Bet Semes y Bet Anat a salir de sus tierras. Así que los cananeos siguieron viviendo allí con los israelitas de esas ciudades, aunque los de Neftalí sometieron a los cananeos de Bet Anat a trabajos forzados.
34 Los amorreos obligaron a los de la tribu de Dan a vivir en la montaña, no los dejaron quedarse en el valle. 35 Los amorreos también estaban decididos a permanecer en el monte Heres, en Ayalón y en Salbín, pero cuando los de la tribu de José se fortalecieron, sometieron a los amorreos a trabajos forzados. 36 El territorio de los amorreos iba desde el paso de los Alacranes hasta Selá, y seguía hacia arriba.
2El ángel del Señor en Boquín
1 El ángel del SEÑOR salió de la ciudad de Guilgal hacia Boquín y dijo a los israelitas: «Los traje desde Egipto hasta la tierra que les había prometido a sus antepasados. Les dije que nunca rompería el pacto que tengo con ustedes, 2 pero que a cambio ustedes tampoco deberían hacer pactos con la gente de esa tierra, sino que deberían destruir sus altares. Eso fue lo que les dije, pero no me obedecieron. 3 Y ahora les digo que no seguiré obligando a esta gente a salir de su tierra. Todos ellos se convertirán en un problema para ustedes, y sus dioses serán como una red para atraparlos a ustedes».
4 Después de escuchar las palabras del ángel del SEÑOR, todo el pueblo de Israel lloró y se lamentó. 5 Así que llamaron Boquín+ 2:5 Boquín Este nombre significa la gente que llora. a ese lugar, y allí ofrecieron sacrificios al SEÑOR.
Muerte de Josué
(Jos 24:29-31)
6 Josué despidió a la gente. Así que cada tribu fue a tomar posesión del territorio que le había tocado. 7 Los israelitas sirvieron al SEÑOR durante toda la vida de Josué. Después siguieron haciendo lo mismo durante toda la vida de los ancianos que sobrevivieron a Josué. Esos ancianos habían visto todo lo que el SEÑOR había hecho por el pueblo de Israel. 8 Josué hijo de Nun, siervo del SEÑOR, murió a la edad de110 años 9 y fue enterrado en la tierra que le había tocado. Esa tierra estaba en Timnat Jeres, al norte del monte Gaas en la región montañosa de Efraín. 10 Finalmente toda esa generación murió y nació una nueva generación que no conocía al SEÑOR, ni tampoco sabía todo lo que él había hecho por Israel.
Desobediencia y derrota
11 Así que los israelitas hicieron lo que no le agrada al SEÑOR y adoraron a un dios falso llamado Baal. 12 Abandonaron al SEÑOR, el Dios de sus antepasados, que los había sacado de Egipto y comenzaron a adorar a los dioses falsos de la gente que vivía alrededor de ellos y por eso el SEÑOR se enojó con Israel. 13 Abandonaron al SEÑOR para creer en Baal y Astarté. 14 Así que el SEÑOR se enojó contra los israelitas y permitió que sus enemigos los atacaran y saquearan. También permitió que los enemigos de Israel los esclavizaran. 15 Los israelitas perdían toda batalla que peleaban, porque no contaban con la ayuda del SEÑOR. El SEÑOR les había advertido que ellos perderían si servían a los dioses de la gente que vivía cerca de ellos, pero como no hicieron caso, los israelitas tuvieron que sufrir mucho.
16 Luego el SEÑOR hizo surgir algunos líderes, los jefes. Esos líderes los liberaron de los enemigos que saqueaban sus posesiones. 17 Sin embargo, los israelitas tampoco les hicieron caso a los jefes; no fueron fieles a Dios, sino que siguieron a otros dioses.+ 2:17 no fueron fieles […] otros dioses Textualmente se prostituía con otros dioses. Sus antepasados obedecieron los mandamientos del SEÑOR, pero ahora los israelitas habían cambiado y ya no obedecían a Dios.
18 Cuando el SEÑOR les mandaba jefes, el SEÑOR estaba con el jefe y el pueblo se libraba de sus enemigos durante todo el tiempo de la vida del jefe. El SEÑOR se compadecía de ellos debido a que los israelitas gemían a causa de la opresión y sufrimiento en que los mantenían sus enemigos. 19 Pero cada vez que un jefe moría, los israelitas volvían a pecar y a adorar a dioses falsos. En ese tiempo los israelitas eran muy tercos y se negaban a cambiar su mal comportamiento.
20 Así que el SEÑOR se enfureció contra Israel y dijo: «Este pueblo ha roto el pacto que yo hice con sus antepasados. Ellos no me han hecho caso. 21 Por eso, ya no expulsaré del país ante ellos a los otros pueblos que Josué dejó al morir. 22 Voy a usarlos para poner a prueba a Israel, a ver si sigue el camino del SEÑOR, andando por él como lo hicieron sus antepasados». 23 El SEÑOR permitió entonces que esos pueblos se quedaran en ese territorio y no los obligó a salir inmediatamente del país; tampoco permitió que Josué tuviera la fuerza necesaria para derrotarlos.
31 Estas son las naciones que el SEÑOR dejó en el país para poner a prueba con ellas a los israelitas, o sea a los que no estuvieron en las guerras de la conquista de Canaán. 2 Hizo esto para que los que nunca habían estado en el campo de batalla aprendieran cómo hacer la guerra. 3 Quedaron los cinco jefes de los filisteos, todos los cananeos, la gente de Sidón y los heveos que vivían en los montes del Líbano, desde el monte Baal Hermón hasta Lebó Jamat. 4 Dios dejó a esos pueblos en la tierra para probar a los israelitas para ver si obedecerían los mandamientos que el SEÑOR les había dado a sus antepasados por medio de Moisés.
5 Los israelitas tuvieron que vivir entre cananeos, hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. 6 Comenzaron a casarse con las hijas de ellos y a permitir que sus propias hijas se casaran con los hijos de esos pueblos. También empezaron a adorar a los dioses de aquella gente.
Otoniel, el primer jefe
7 Los israelitas hicieron lo que no le agradaba al SEÑOR. Se olvidaron del SEÑOR su Dios y sirvieron a los dioses falsos Baal y Astarté. 8 Así que el SEÑOR se enojó con Israel y permitió que Cusán Risatayin, el rey de Aram Najarayin,+ 3:8 Aram Najarayin Territorio ubicado al norte de Siria entre los ríos Tigris y Éufrates. derrotara a Israel y lo gobernara. Los israelitas estuvieron sometidos a este rey durante ocho años, 9 pero el pueblo de Israel pidió ayuda al SEÑOR. El SEÑOR les envió un hombre llamado Otoniel para salvarlos, él era hijo de un hombre llamado Quenaz, que a su vez era el hermano menor de Caleb. Otoniel liberó a los israelitas. 10 El espíritu del SEÑOR vino sobre Otoniel para derrotar a Cusán Risatayin. Otoniel salió a la batalla como jefe de Israel, y el SEÑOR le dio una gran victoria sobre el rey de Aram. 11 Entonces la tierra estuvo en paz durante 40 años hasta la muerte de Otoniel hijo de Quenaz.
El jefe Aod
12 Nuevamente los israelitas hicieron lo que no le agradaba al SEÑOR. Así que el SEÑOR le dio poder a Eglón, rey de Moab para que derrotara a los israelitas por haber hecho ellos lo que no le agradaba al SEÑOR. 13 Eglón recibió ayuda de los amonitas y los amalecitas. Todos se unieron para atacar a los israelitas. Eglón y su ejército derrotaron al pueblo de Israel y lo obligaron a salir de la ciudad de las palmeras+ 3:13 ciudad de las palmeras Se refiere a Jericó.. 14 Eglón, rey de Moab, sometió al pueblo de Israel durante 18 años.
15 Los israelitas pidieron ayuda del SEÑOR y el SEÑOR envió a un hombre llamado Aod para liberarlos. Aod era hijo de un hombre llamado Guerá que pertenecía a la tribu de Benjamín. Aod había sido entrenado para pelear con la mano izquierda. Los israelitas enviaron a Aod con un regalo para Eglón, rey de Moab. 16 Aod se hizo una espada que tenía filo por ambos lados y medía medio metro+ 3:16 medio metro Textualmente un codo. Ver tabla de pesas y medidas. de largo, se la amarró a su pierna derecha y la escondió bajo su ropa.
17 Entonces, Aod llevó el regalo a Eglón rey de Moab, quien era muy gordo. 18 Después de entregar el regalo, Aod envió de vuelta a la gente que había transportado la ofrenda, 19 pero cuando llegó a donde estaban las estatuas+ 3:19 estatuas Tal vez eran estatuas de dioses o animales que protegían la entrada de la ciudad. cerca de Guilgal, regresó al palacio del rey. Aod le dijo al rey Eglón:
—Majestad, tengo un mensaje secreto para usted.
El rey ordenó silencio y les pidió a los sirvientes que salieran del salón. 20 El rey estaba sentado solo en un lugar elevado donde podía refrescarse. Entonces Aod le dijo:
—Tengo un mensaje de Dios para usted.
Al levantarse del trono, el rey quedó muy cerca de Aod. 21 Entonces Aod movió imperceptiblemente la mano izquierda hacia su lado derecho, donde tenía una espada atada al muslo, la sacó y se la clavó en el vientre al rey. 22 Le clavó la espada tan hondo que incluso le entró la empuñadura, y Aod le dejó la espada dentro del vientre. Al rey se le salió todo su excremento.
23 Aod salió del salón privado y dejó encerrado al rey. 24 Luego Aod salió del salón principal y los sirvientes regresaron, pero al encontrar cerradas las puertas del salón principal dijeron: «Seguramente el rey se encerró en la sala de verano para hacer sus necesidades». 25 Los sirvientes esperaron por un largo rato pero el rey no abría la puerta. Finalmente los sirvientes se preocuparon y fueron a traer la llave para abrir la puerta. Cuando entraron, vieron a su rey tirado en el piso, muerto.
26 Mientras los sirvientes esperaban que el rey saliera, Aod pudo escapar. Pasó cerca de las estatuas y se dirigió a un lugar llamado Seirat. 27 Cuando Aod llegó a Seirat, tocó la trompeta en la región montañosa de Efraín. Los israelitas escucharon la trompeta y bajaron de la montaña junto con Aod, quien los guiaba. 28 Aod les dijo: «¡Síganme! El SEÑOR nos ha ayudado a derrotar a nuestros enemigos los moabitas».
Entonces los israelitas siguieron a Aod y fueron con él a controlar los lugares donde la gente podía cruzar con facilidad el río Jordán para llegar a la tierra de Moab. No permitieron a nadie cruzar el río Jordán. 29 Los israelitas mataron a más de 10 000 moabitas fuertes y valientes; ninguno escapó. 30 Así que desde ese día el pueblo de Israel gobernó a los de Moab, y hubo paz en esa tierra durante 80 años.
El jefe Samgar
31 Después de que Aod liberó a los israelitas, otro hombre vino a salvar a Israel. Ese hombre se llamaba Samgar hijo de Anat+ 3:31 Anat Era el nombre de la diosa cananea de la guerra. Aquí puede hacer referencia al papá o a la mamá de Samgar, pero también puede significar Samgar, el gran soldado; o Samgar, el de la ciudad de Anat.. Samgar mató a 600 filisteos con una vara para arrear bueyes.+ 3:31 vara para arrear bueyes Textualmente aguijada. Ver vocabulario.
4La jefe Débora
1 Después de la muerte de Aod, los israelitas volvieron a hacer lo que no le agradaba al SEÑOR. 2 Así que el SEÑOR dejó que Jabín, un rey de Canaán, derrotara a Israel. Jabín gobernaba en una ciudad llamada Jazor. Sísara, comandante del ejército del rey, vivía en un pueblo llamado Jaroset Goyim. 3 Sísara tenía 900 carros de hierro y había sido muy cruel con los israelitas durante 20 años. Así que los israelitas pidieron ayuda al SEÑOR.
4 Débora era la líder de Israel. Era profetisa y esposa de Lapidot. 5 Débora acostumbraba sentarse bajo una palmera, conocida como la palmera de Débora, y los israelitas acudían a ella para que les resolviera sus problemas. La palmera de Débora queda entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín. 6 Débora mandó llamar a un hombre llamado Barac hijo de Abinoán, que vivía en la ciudad de Cedes, territorio de Neftalí. Débora le dijo a Barac:
—El SEÑOR Dios de Israel te ordena lo siguiente: “Reúne a 10 000 hombres de las tribus de Neftalí y Zabulón, y dirígelos al monte Tabor. 7 Yo haré que Sísara, el comandante del ejército de Jabín, llegue hasta ustedes. Haré que Sísara vaya con su ejército y sus carros hasta el río de Quisón+ 4:7 río de Quisón Un río que quedaba 16 kilómetros de Tabor. y te ayudaré a derrotarlo”.
8 Barac le dijo a Débora:
—Si tú vas conmigo, iré; pero si tú no vas, yo tampoco iré.
9 —Claro que iré contigo —respondió Débora—, pero con tu actitud, no tendrás honor cuando Sísara sea derrotado. El SEÑOR hará que una mujer derrote a Sísara.
Así que Débora se fue con Barac para la ciudad de Cedes. 10 Ya estando en Cedes, Barac reunió a las tribus de Zabulón y Neftalí. En total se reunieron 10 000 hombres que lo acompañaron y Débora también iba con ellos.
11 Héber el quenita se había apartado de los otros quenitas, que eran como él descendientes de Hobab, el suegro+ 4:11 suegro o posiblemente, yerno. de Moisés, y había armado su campamento en Zanayin, cerca de Cedes.
12 Alguien le informó a Sísara que Barac hijo de Abinoán había subido al monte Tabor. 13 Así que Sísara mandó reunir sus 900 carros de hierro y a todo su ejército. Todos marcharon desde Jaroset Goyim hasta el río Quisón.
14 Luego Débora le dijo a Barac:
—Hoy es el día en que el SEÑOR te va a ayudar a derrotar a Sísara. El SEÑOR irá delante de ti.
Entonces Barac bajó del monte Tabor con sus 10 000 hombres 15 y atacaron a Sísara. Durante la batalla, el SEÑOR hizo que Sísara y su ejército se asustaran y no supieran qué hacer. Barac y sus hombres ganaron la batalla y Sísara se bajó de su carro y huyó a pie. 16 Pero los hombres de Barac siguieron peleando contra el ejército de Sísara y persiguieron a Sísara, a su ejército y a sus carros hasta Jaroset Goyim. Los hombres de Barac mataron a filo de espada a todo el ejército de Sísara. No dejaron ni a un hombre con vida.
17 Pero Sísara escapó y fue al lugar donde vivía una mujer llamada Jael, esposa de Héber, que pertenecía al grupo de los quenitas. La familia de Héber estaba en paz con Jabín, rey de Jazor. 18 Jael vio que Sísara se acercaba y salió a recibirlo. Jael le dijo a Sísara:
—Señor, entre a mi tienda y no tenga miedo.
Entonces Sísara entró, y Jael lo cubrió con un tapete.
19 Sísara le dijo a Jael:
—Tengo sed, por favor dame agua para beber.
Jael le dio un poco de leche que tenía en una jarra de cuero y luego lo cubrió. 20 Sísara le dijo a Jael:
—Ahora ve a la entrada y quédate allí. Si viene alguien y te pregunta: “¿Hay alguien adentro?”, contesta que no.
21 Sísara estaba tan cansado que se quedó dormido. Mientras tanto, Jael fue a conseguir una estaca y un martillo, entró sin hacer ruido y clavó la estaca en la sien de Sísara. La estaca le atravesó la cabeza y se enterró en la tierra. Así fue como murió Sísara.
22 Al poco tiempo llegó Barac buscando a Sísara. Jael salió a recibirlo y le dijo:
—Entra y te mostraré al hombre que estás buscando.
Entonces Barac entró y vio a Sísara muerto en el suelo, con la estaca atravesada en la sien.
23 Ese día Dios derrotó a Jabín, rey de Canaán e hizo ganar al pueblo de Israel. 24 Desde ese momento, el pueblo de Israel trató a Jabín con más y más dureza hasta que lo destruyó.
5Canción de Débora
1+ 5:1 Este es un canto muy antiguo y algunas líneas no se entienden bien en su idioma original. Esta es la canción que Débora y Barac hijo se Abinoán cantaron ese día:
2 «Alabado sea el SEÑOR
porque los jefes de Israel declararon la guerra+ 5:2 jefes […] guerra Textualmente los hombres de Israel se dejaron crecer el cabello. Generalmente los soldados dedicaban su cabello como una ofrenda especial a Dios.
y el pueblo estaba dispuesto a pelear.
3 »Que escuchen todos los reyes,
que pongan atención todos los gobernantes.
Yo mismo cantaré al SEÑOR,
voy a componer música para el SEÑOR, el Dios de Israel.
4 »SEÑOR, en el pasado viniste desde los montes de Seír+ 5:4 Seír Otro nombre para la tierra de Edom.,
marchaste desde la tierra de Edom.
Cuando marchaste la tierra tembló,
el cielo se alborotó y las nubes derramaron toda su lluvia.
5 Los montes temblaron ante el SEÑOR,
el Dios del monte Sinaí;
ante el SEÑOR, el Dios de Israel.
6 »En los tiempos de Samgar hijo de Anat+ 5:6 Samgar hijo de Anat Samgar fue probablemente un mercenario extranjero que ayudó a los israelitas. Ver Jue 3:31.,
y en los tiempos de Jael,
los caminos principales no se usaban.
Caravanas y viajeros tenían que dar la vuelta por caminos escondidos.
7 No había soldados hasta que tú llegaste, Débora.
Hasta que llegaste como una madre para Israel.+ 5:7 hasta que tú llegaste […] para Israel o hasta que llegué yo, Débora. Hasta que llegué yo, madre de Israel; o hasta que yo te nombré a ti, Débora, como madre de Israel.
8 Dios nombró nuevos líderes
para pelear en las entradas de los pueblos.+ 5:8 Dios nombró […] los pueblos o Decidieron seguir a nuevos dioses. El hebreo es oscuro.
De los 40 000 soldados de Israel,
ninguno pudo encontrar ni un escudo ni una espada.
9 Mi corazón está con los jefes de Israel
y con la gente que quiso ir a la guerra.
¡Alabado sea el SEÑOR!
10 »Pongan atención todos los que andan en burros blancos,
los que andan en tapetes+ 5:10 tapetes o silla de juicio. El hebreo es oscuro.,
los que andan a pie por los caminos.
11 Se hacen comentarios en los aljibes;
se escucha música de timbales.
La gente canta las victorias del SEÑOR.
Las que los pobres ganaron por Israel.
El pueblo del SEÑOR se hizo presente
en las entradas de las ciudades.
12 »¡Despierta, Débora, despierta!
¡Despierta, despierta y canta la canción!
¡Levántate, Barac hijo de Abinoán!
Anda y conquista a tus enemigos, hijo de Abinoán.
13 »Entonces los israelitas bajaron
a luchar contra los poderosos.
La gente del SEÑOR bajó por mí
a luchar contra los guerreros.
14 Los hombres de Efraín vinieron
desde las montañas de Amalec+ 5:14 Amalec Área habitada por la familia de Efraín. Ver Jue 12:15..
Ellos venían siguiendo a Benjamín y a su grupo.
Vinieron también comandantes de la familia de Maquir+ 5:14 Maquir Esta familia hacía parte de la tribu de Manasés que habitaba en el territorio ubicado al oriente del río Jordán..
Los líderes de la tribu de Zabulón vinieron con sus bastones de bronce.
15 Los líderes de Isacar apoyaban a Débora;
la tribu de Isacar era fiel a Barac.
Todos marcharon a pie por el valle.
¡Sí! En las tropas de Rubén
hay muchos hombres valientes.
16 Entonces, ¿por qué se quedaron sentados en las trincheras,
oyendo a los pastores llamar a sus ovejas?
Los hombres valientes de Rubén pensaban mucho en la guerra,
pero se quedaron en casa escuchando música.
17 La gente de Galaad se quedó en sus campos,
al otro lado del río Jordán.
Y ustedes, la gente de Dan,
¿por qué se quedaron en sus barcos?
La gente de Aser se quedó en la costa
acampando en los puertos.
18 En cambio, los hombres de Zabulón y Neftalí
arriesgaron su vida combatiendo en esas montañas.
19 »Los reyes de Canaán vinieron a pelear
pero no se llevaron ningún tesoro a casa.
Ellos combatieron en la ciudad de Tanac,
cerca del río Meguido.
20 Las estrellas combatieron desde el cielo,
desde sus recorridos a lo largo del cielo,
combatieron contra Sísara.
21 El río Quisón, ese río antiguo,
acabó con el ejército de Sísara.
¡Alma mía, marcha con resistencia!+ 5:21 ¡Alma mía, marcha con resistencia! Podría traducirse con algunos cambios: Sus caballos poderosos marcharon hacia adelante.
22 Sus caballos se hundieron
y los caballos bravos de Sísara no podían salir del barro.
23 El ángel del SEÑOR dijo: “¡Que caiga una fuerte maldición
sobre Meroz y sobre sus habitantes
por no venir a ayudar al SEÑOR,
a ayudar al SEÑOR con los soldados!”
24 »Que Jael la esposa de Héber, el quenita,
sea bendita más que todas las mujeres.
25 Sísara pidió agua; Jael le trajo leche.
Le dio leche en un tazón digno de reyes.
26 Con la mano izquierda Jael trajo la estaca
y con la derecha el martillo.
Golpeó a Sísara en la cabeza
y con la estaca le atravesó las sienes.
27 Sísara se derrumbó a los pies de Jael,
y cayó.
Allí donde cayó, a los pies de Jael,
allí quedó muerto.
28 »La mamá de Sísara mira por la ventana,
mira llorando a través de la cortina.
“¿Por qué demora tanto el carro de Sísara?
¿Por qué no escucho sus carros?”
29 »Su sierva más sabia le respondió
tratando de convencerla:
30 “Seguro ganaron la guerra
y están tomando el botín.
¡Deben estar repartiendo lo que ganaron!
Cada soldado estará tomando una o dos muchachas.
Tal vez Sísara encontró una tela de colores, o tal vez dos.
Telas bordadas para el cuello del vencedor”.
31 »¡Que todos sus enemigos mueran así, SEÑOR!
¡Y que toda la gente que te ama sea tan fuerte como el sol del amanecer!»
Y hubo paz en esa tierra durante 40 años.
6Los madianitas pelean contra Israel
1 Una vez más los israelitas hicieron lo que no le agradaba al SEÑOR. Así que durante siete años el SEÑOR permitió que los madianitas oprimieran a los israelitas.
2 Los madianitas trataban con crueldad a los israelitas, por lo que los israelitas tuvieron que construir escondites en las montañas. Escondían sus provisiones en cuevas y en lugares difíciles de encontrar. 3 Tenían que hacerlo porque los madianitas, los amalecitas y otra gente del oriente venían y destruían sus cultivos. 4 Esa gente acampaba en la tierra de los israelitas y destruían todas las cosechas de la región hasta llegar a Gaza, y no dejaban comida para los israelitas. Tampoco les dejaban ni una oveja, ni un buey, ni un burro ni nada. 5 Los madianitas venían a acampar con todas sus familias y animales. Eran tantos que parecían una plaga de langostas y lo destruían todo. No se podía contar cuánta gente ni cuántos camellos había. 6 El pueblo de Israel se empobreció por culpa de los madianitas, y desesperados pidieron llorando al SEÑOR que les ayudara.
7 Los madianitas hicieron muchas maldades, y los israelitas pidieron ayuda al SEÑOR. 8 Entonces el SEÑOR les mandó un profeta que les dijo a los israelitas: «Esto es lo que dice el SEÑOR: “Ustedes eran esclavos de Egipto, pero yo los liberé y los saqué de esa tierra. 9 Yo los salvé nuevamente del poder de sus opresores e hice que esa gente saliera de su tierra y se la entregué a ustedes. 10 Y luego les dije: ‘Yo soy el SEÑOR su Dios. Ustedes van a vivir en la tierra de los amorreos; pero no deben adorar a sus dioses falsos’. Sin embargo, no me obedecieron”».
El ángel del Señor visita a Gedeón
11 Después, el ángel del SEÑOR fue a donde estaba un hombre llamado Gedeón. El ángel se sentó bajo el roble que estaba en Ofra. Ese árbol era de Joás, el papá de Gedeón, de la familia de Abiezer. Gedeón estaba limpiando el trigo a escondidas en el lugar donde se pisaba la uva para hacer el vino. Gedeón estaba ahí para poder esconder el trigo rápidamente de los madianitas. 12 El ángel del SEÑOR se apareció ante Gedeón y le dijo:
—Que el SEÑOR esté contigo, buen guerrero.
13 Gedeón dijo:
—Perdón, señor, pero si el SEÑOR está con nosotros, entonces ¿por qué tenemos tantos problemas? Sabemos que él hizo milagros en favor de nuestros antepasados. Ellos contaron que el SEÑOR los sacó de Egipto, pero el SEÑOR nos ha abandonado y ha permitido que los madianitas nos opriman.
14 El SEÑOR miró a Gedeón y le dijo:
—Usa tu fuerza y libera al pueblo de Israel del poder de los madianitas ¡Yo te envío a que los salves!
15 Y Gedeón respondió:
—Perdón, señor, pero ¿cómo puedo salvar a Israel? Mi familia es la más débil de todas las familias de Manasés, y yo soy el más joven de todos.
16 El SEÑOR le dijo:
—Pero yo estaré contigo. Podrás derrotar a los madianitas como si estuvieras peleando contra un solo hombre.
17 Respondió Gedeón:
—Si en realidad estás a mi favor, entonces muéstrame una señal para saber que en verdad tú eres quien ha hablado conmigo. 18 Te ruego que me esperes aquí y que no te muevas hasta que yo regrese. Voy a traer mi ofrenda para ponerla frente a ti.
El Señor le respondió:
—Esperaré aquí hasta que regreses.
19 Entonces Gedeón entró a la casa y preparó un cordero en agua hirviendo. También preparó pan sin levadura con 20 kilos+ 6:19 20 kilos Textualmente un efa. Ver tabla de pesas y medidas. de harina. Luego, puso la carne en una canasta y echó el caldo en una olla. Gedeón sacó toda esa comida y se la presentó bajo el roble.
20 El ángel de Dios le dijo:
—Pon la carne y el pan sin levadura encima de esa roca y derrama el caldo.
Gedeón hizo lo que se le ordenó.
21 El ángel del SEÑOR tenía un bastón y tocó la carne y el pan con su punta. Enseguida salió fuego de la roca, la carne y el pan se quemaron por completo y el ángel del SEÑOR desapareció.
22 Entonces Gedeón entendió que había estado hablando con el ángel del SEÑOR, y gritó muy fuerte:
—¡Señor DIOS! ¡He visto al ángel del SEÑOR cara a cara!
23 Y el SEÑOR le dijo:
—Cálmate+ 6:23 Cálmate Textualmente Paz., no tengas miedo, no vas a morir.+ 6:23 no vas a morir Gedeón pensó que iba a morir porque había visto al Señor cara a cara.
24 Entonces Gedeón construyó un altar para el SEÑOR en ese preciso lugar. Gedeón llamó al altar «el SEÑOR es la paz». Ese altar todavía se encuentra en la ciudad de Ofra, que es donde vive la familia de Abiezer.
Gedeón destruye el altar de Baal
25 Esa misma noche el SEÑOR le habló a Gedeón y le dijo:
—Toma el toro más grande y fuerte que tenga tu papá, que ese toro sea de siete años de edad. Lleva el toro hasta el altar que tu papá tiene para Baal y derrúmbalo con él. Derrumba también el poste que está junto al altar porque ese poste es de la diosa Aserá. 26 Luego construye allí un altar apropiado para el SEÑOR tu Dios. Mata al toro y haz una hoguera con la madera del poste que derrumbaste. Quema allí al toro y ofrécelo como sacrificio para el SEÑOR.
27 Gedeón llamó a diez de sus hombres para que le ayudaran a hacer lo que el SEÑOR le había mandado. Sin embargo, Gedeón tenía miedo de que lo viera su familia o la gente del pueblo, así que lo hizo durante la noche en lugar de durante el día.
28 A la mañana siguiente, la gente se sorprendió mucho cuando vio que el altar de Baal y el poste de Aserá que estaba al lado habían sido destruidos. Todos vieron, además, el toro que había sido ofrecido sobre el nuevo altar edificado.
29 Todos se preguntaban entre sí: «¿Quién pudo haber hecho esto?» Luego de mucho buscar y preguntar, alguien dijo que Gedeón, el hijo de Joás, lo había hecho.
30 Entonces algunos hombres del pueblo se acercaron a Joás y le dijeron:
—Tu hijo destruyó el altar de Baal y el poste de Aserá que estaba al lado. Trae a tu hijo porque tiene que morir.
31 Entonces Joás les dijo a todos los que estaban allí:
—¿Van a defender a Baal y a pelear a favor de él? ¿Van a rescatarlo? Si alguien está a favor de Baal, que muera antes del amanecer. Si Baal es un Dios de verdad, que él mismo se defienda porque alguien ha destruido su altar.
32 Joás dijo: «Si Gedeón destruyó el altar de Baal, entonces que Baal se enfrente con él». Y ese mismo día Joás le dio otro nombre a su hijo. Lo llamó Yerubaal+ 6:32 Yerubaal Este nombre es como las palabras hebreas que significan que Baal se enfrente. Este mismo verbo está traducido como pelear a favor de o defenderse en el versículo 31..
Gedeón derrota a los madianitas
33 Los madianitas, los amalecitas y la gente del oriente se reunieron, cruzaron el río Jordán y acamparon en el valle de Jezrel. 34 Pero el Espíritu del SEÑOR entró en Gedeón y le dio mucho poder. Gedeón tocó una trompeta para llamar a los del grupo de Abiezer. 35 También envió mensajeros por todas partes para que llamaran a las tribus de Manasés, Aser, Zabulón y Neftalí. A todos los mandó llamar para que se reunieran con él y pelearan juntos.
36 Luego Gedeón le dijo a Dios: «Tú dijiste que me ayudarías a salvar al pueblo de Israel. ¡Dame una prueba! 37 Voy a poner la piel de una oveja en el piso donde se trilla el trigo. Si por la mañana la piel de oveja está mojada pero el suelo está seco, sabré que me usarás para salvar al pueblo de Israel tal como habías dicho».
38 Y eso fue exactamente lo que sucedió. Gedeón se levantó temprano al día siguiente y escurrió la piel de la oveja. Con lo que escurrió de la piel, llenó una taza de agua.
39 Entonces Gedeón le dijo a Dios: «No te enojes conmigo. Déjame pedirte sólo una cosa más. Déjame hacer otra prueba con la piel de oveja. Esta vez que la piel de oveja quede seca y que el suelo amanezca mojado de rocío».
40 Esa noche Dios así lo hizo. La piel amaneció seca, pero el suelo amaneció mojado por el rocío.
71 Muy temprano, Yerubaal, o sea Gedeón, y sus hombres armaron su campamento a orillas del río Jarod. El campamento de los madianitas estaba al norte de ellos, en el valle al pie del monte de Moré. 2 El SEÑOR le dijo a Gedeón: «Te voy a ayudar a derrotar a los madianitas. Pero tienes muchos hombres en tu ejército, y no quiero que los israelitas me olviden y crean que ellos solos se han salvado. 3 Así que llama a tus hombres y diles: “El que tenga miedo puede irse de aquí y regresar a su casa”». Se fueron 22 000 hombres pero todavía quedaron 10 000.
4 Y el SEÑOR le dijo a Gedeón: «Todavía son muchos hombres. Llévalos a tomar agua y allí les haré una prueba. Si yo digo: “Este hombre irá contigo”, entonces ese hombre irá, pero si digo: “Este hombre no irá contigo”, entonces ese hombre no irá».
5 Entonces Gedeón llevó a sus hombres a tomar agua. Allí el SEÑOR dijo: «Separa a tus hombres en dos grupos así: Arma un grupo con los que beban el agua en sus manos lamiendo como un perro y arma el otro grupo con los que se arrodillen para beber».
6 Solo 300 hombres bebieron el agua con las manos, todos los demás se arrodillaron para beber. 7 Entonces el SEÑOR le dijo a Gedeón: «Con los 300 hombres que bebieron con las manos es suficiente para salvarte, haré que derrotes a los madianitas. Todos los demás pueden irse a su casa».
8 Gedeón envió a los otros hombres a su casa y se quedó sólo con los 300 hombres, además del armamento y las trompetas de los que se fueron. Los madianitas estaban acampando en el valle, más abajo del campamento de Gedeón. 9 Esa noche el SEÑOR le dijo a Gedeón: «¡Levántate! Haré que derrotes el ejército de los madianitas, baja ya y atácalos. 10 Si tienes miedo de bajar solo, entonces lleva a tu siervo Furá. Baja al campamento de los madianitas 11 y escucha lo que dicen, después ya no tendrás temor de atacarlos».
Entonces Gedeón y su sirviente Furá bajaron hasta el límite donde estaban los soldados del campamento enemigo. 12 Los madianitas, los amalecitas y los del oriente estaban acampando en ese valle. Eran tantos hombres que parecían una plaga de langostas y parecía que había tantos camellos como los granos de arena en la playa.
13 Cuando Gedeón llegó al campamento, escuchó que un soldado le contaba un sueño al otro. El soldado decía:
—Soñé que un pan de cebada venía rodando hacia el campamento de los madianitas y golpeó la tienda tan fuerte que la tienda se derrumbó y quedó al revés.
14 El otro soldado sabía el significado del sueño y dijo:
—Tu sueño se trata de Gedeón, el hijo de Joás, significa que Dios hará que Gedeón destruya a todo el ejército madianita.
15 Después de escuchar el sueño y su significado, Gedeón adoró a Dios, luego regresó al campamento de Israel y dijo:
—¡Levántense todos! El SEÑOR nos ayudará a derrotar a los madianitas.
16 Gedeón dividió a los 300 hombres en tres grupos. A cada hombre le dio una trompeta y un vasija de barro con una antorcha adentro. 17 Gedeón les dijo a sus hombres:
—Cuando lleguen al campamento enemigo, fíjense en mí y hagan lo que yo hago. 18 Todos rodeen el campamento. El grupo que va conmigo y yo tocaremos las trompetas. Después ustedes toquen también sus trompetas y griten: «¡Por el SEÑOR y por Gedeón!»
19 Gedeón y los 100 hombres que estaban con él llegaron al borde del campamento enemigo. Llegaron a media noche, justo cuando estaban cambiando la guardia. Gedeón y sus hombres tocaron sus trompetas y rompieron las vasijas de barro.
20 Entonces los tres grupos tocaron sus trompetas y rompieron las vasijas de barro. En la mano izquierda tenían las antorchas y en la mano derecha tenían trompetas. Todos gritaban: «¡Una espada por el SEÑOR y una por Gedeón!»
21 Cada uno de los hombres de Gedeón se quedó en su puesto rodeando el campamento enemigo. Los hombres del ejército madianita gritaban y corrían. 22 Cuando los 300 hombres de Gedeón tocaron sus trompetas, el SEÑOR hizo que los madianitas se mataran unos a otros con sus espadas. El ejército enemigo huyó hacia la ciudad de Bet Sitá que queda cerca de la ciudad de Zererá, corrieron hasta la ciudad de Abel Mejolá, que queda junto a Tabat.
23 Entonces se les avisó a los soldados de las tribus de Neftalí, Aser y Manasés que persiguieran a los madianitas. 24 Gedeón envió mensajeros por todas las montañas de Efraín.
Los mensajeros gritaban: «¡Salgan antes de que los madianitas lleguen!» Los hombres de Efraín salieron y tomaron control de los ríos hasta Bet Bará. 25 Ellos también capturaron a Oreb y Zeb, los dos líderes madianitas. A Oreb lo mataron en un lugar conocido como la roca de Oreb. Y a Zeb lo mataron en un lugar de su mismo nombre donde se pisaban las uvas para hacer vino. Los hombres de Efraín siguieron persiguiendo a los madianitas, pero primero llevaron las cabezas de Oreb y Zeb a donde estaba Gedeón, en el lugar donde se cruza el río Jordán.
81 Los hombres de Efraín estaban enojados con Gedeón y cuando lo encontraron le dijeron:
—¿Por qué nos trataste así? ¿Por qué no nos llamaste para pelear contra los madianitas?
2 Gedeón respondió:
—Yo no he hecho nada importante comparado con lo que ustedes han hecho. Ustedes, los hombres de Efraín, han conseguido una cosecha mucho mejor que la de mi familia, los de Abiezer. 3 Dios les permitió atrapar a Oreb y Zeb, los líderes madianitas. ¿Cómo podría comparar lo que yo hice con lo que ustedes hicieron?
Después de oír estas palabras, a los hombres de Efraín se les pasó el enojo con Gedeón.
Gedeón atrapa a dos reyes madianitas
4 Gedeón y sus 300 hombres llegaron al río Jordán y cruzaron a la otra orilla, pero estaban muy cansados y tenían hambre. 5 Gedeón les dijo a los habitantes de Sucot:
—Por favor denles algo de comer a mis hombres, que vienen muy cansados. Venimos persiguiendo a los reyes madianitas Zeba y Zalmuna.
6 Pero los habitantes de Sucot respondieron:
—¿Por qué tenemos que dar de comer a tus hombres? ¿Acaso ya atraparon a Zeba y Zalmuna?
7 Gedeón dijo:
—No me darán comida, pero el SEÑOR me ayudará a atrapar a Zeba y Zalmuna, y luego volveré. Les golpearé todo el cuerpo con espinas y zarzas del desierto.
8 Gedeón y sus hombres salieron de ese lugar hacia Peniel. Allí, Gedeón pidió el mismo favor a los habitantes de Peniel, pero ellos le respondieron igual que los de Sucot. 9 Gedeón dijo a los habitantes de Peniel:
—Después de lograr la victoria regresaré y destruiré esta torre.
10 Zeba y Zalmuna estaban en la ciudad de Carcor con su ejército de 15 000 hombres. Era todo lo que quedaba del ejército de la gente del oriente, pues ya habían muerto en batalla 120 000 hombres. 11 Gedeón y sus hombres siguieron por el camino que limita con el desierto, al oriente de las ciudades de Noba y Yogbea. Gedeón llegó hasta la ciudad de Carcor y atacó a sus enemigos, quienes no estaban preparados para el ataque. 12 Zeba y Zalmuna, los dos reyes madianitas, salieron huyendo, pero Gedeón los persiguió y los atrapó. Gedeón y sus hombres derrotaron al ejército enemigo.
13 Gedeón hijo de Joás y sus hombres regresaron de la batalla por un camino llamado paso de Jeres. 14 Gedeón capturó a un joven de la ciudad de Sucot y le hizo algunas preguntas. El joven escribió los nombres de los líderes y ancianos de la ciudad de Sucot. En total escribió 77 nombres.
15 Entonces Gedeón regresó a la ciudad de Sucot y dijo:
—Ustedes se burlaron de mí, diciendo: “¿Por qué tenemos que darles de comer a tus hombres? ¿Acaso ya atraparon a Zeba y Zalmuna?” Pues bien, aquí están Zeba y Zalmuna. 16 Gedeón tomó espinas y zarzas del desierto y empezó a golpear a los ancianos líderes de Sucot. 17 Luego destruyó la torre de la ciudad de Peniel y mató a todos los hombres que vivían allí.
18 Gedeón preguntó a Zeba y Zalmuna:
—¿Cómo eran los hombres que ustedes mataron en el monte Tabor?
Zeba y Zalmuna respondieron:
—Ellos eran como tú, cada uno parecía un príncipe.
19 Gedeón dijo:
—Ellos eran mis hermanos, hijos de mi mamá. Tan cierto como que el SEÑOR vive, les aseguro que si ustedes no los hubieran matado, yo tampoco los mataría a ustedes ahora.
20 Entonces, Gedeón le dijo a Jéter, su hijo mayor:
—¡Levántate y mátalos!
Pero Jéter era todavía muy joven y no se atrevió a sacar su espada.
21 Zeba y Zalmuna le dijeron a Gedeón:
—Ven tú mismo y mátanos, pues eres hombre maduro y suficientemente fuerte para hacerlo.
Gedeón se levantó y mató a Zeba y Zalmuna. Luego arrancó los adornos reales en forma de luna que tenían colgados los camellos de Zeba y Zalmuna.
Gedeón hace un efod
22 Los israelitas le dijeron a Gedeón:
—Tú nos salvaste de los madianitas. Ahora queremos que seas nuestro gobernante. Queremos que tú, tu hijo y tu nieto sean nuestros gobernantes.
23 Pero Gedeón contestó:
—Ni mi hijo ni yo seremos sus gobernantes, el SEÑOR será su gobernante.
24 Y también les dijo:
—Quiero que hagan algo por mí, que cada uno me entregue un anillo de oro de los que obtuvieron en el botín.
Es que los ismaelitas acostumbraban usar anillos de oro. 25 Y ellos respondieron:
—Claro que te daremos lo que pides.
Extendieron un abrigo en el suelo y cada uno puso una joya. 26 El oro de las joyas que pusieron pesó en total 19 kilos+ 8:26 19 kilos Textualmente 1700 siclos. Ver tabla de pesas y medidas., sin incluir otros regalos que el pueblo de Israel le entregó a Gedeón. Le regalaron adornos en forma de medialuna y en forma de lágrimas. Le regalaron también las capas púrpuras que eran de los reyes madianitas, y los collares de sus camellos.
27 Gedeón hizo un efod con el oro y lo llevó a Ofra, su ciudad natal. Todo Israel adoró el efod y no fue fiel al Señor+ 8:27 no fue fiel al Señor Textualmente se prostituyó.. Por eso el efod se convirtió en una trampa que hizo que Gedeón y su familia pecaran.
Muerte de Gedeón
28 Los madianitas quedaron sometidos a Israel y no volvieron a causar problemas. Hubo paz en esa región durante 40 años, hasta que Gedeón murió.
29 Yerubaal+ 8:29 Yerubaal Es otro nombre dado a Gedeón. Ver 6:32. Igual en 9:1,16,28. hijo de Joás se fue a su casa. 30 Gedeón tuvo 70 hijos, pues tenía muchas esposas. 31 Tenía una concubina que vivía en la ciudad de Siquén. Esa mujer tuvo también un hijo de Gedeón, a quien llamó Abimélec.
32 Gedeón hijo de Joás murió muy viejo. Lo enterraron en la tumba de su papá, en Ofra, donde vive toda la familia de Abiezer. 33 Luego de la muerte de Gedeón, Israel se alejó de Dios y volvió a adorar a Baal Berit+ 8:33 Baal Berit Este nombre significa Señor del pacto. También en 9:4.+ 8:33 se alejó […] Baal Berit Textualmente se prostituyeron con Baal Berit. como su dios. 34 Así, los israelitas se olvidaron del SEÑOR su Dios que los había liberado de los enemigos que tenían por todos lados. 35 Israel se olvidó muy pronto de la familia de Yerubaal, o sea Gedeón, a pesar de que él les había hecho mucho bien.
9Abimélec se convierte en rey
1 Abimélec, hijo de Yerubaal, fue a Siquén, a casa de sus tíos maternos, y les dijo a ellos y a toda la familia de su mamá: 2 «Pregúntenles a los líderes de la ciudad de Siquén si es mejor para ustedes que todos los 70 hijos de Gedeón sean sus gobernantes, o si es mejor que uno solo de los hijos sea el gobernante. Recuerden que yo soy parte de su familia».
3 Los tíos de Abimélec hablaron con los líderes de Siquén y les hicieron la pregunta. Los líderes decidieron apoyar a Abimélec y dijeron: «Después de todo, él es nuestro hermano». 4 Así que los líderes de Siquén le dieron a Abimélec 70 trozos de plata que sacaron del templo de Baal Berit. Abimélec utilizó la plata para contratar a unos hombres detestables que lo seguían a todas partes. 5 Abimélec fue a Ofra, a la casa de su papá, y mató al mismo tiempo+ 9:5 al mismo tiempo Textualmente en la misma roca. Igual en 9:18. a todos sus hermanos, los 70 hijos de Yerubaal. Solamente Jotán, el hijo menor, pudo esconderse y salvarse.
6 Luego los líderes de Siquén y Bet Miló+ 9:6 Bet Miló Tal vez era un lugar muy protegido dentro de la ciudad, quizás el palacio o una zona cercana. se reunieron junto al gran roble y la piedra sagrada, y establecieron a Abimélec como su rey.
La historia de Jotán
7 Jotán se enteró de que los líderes de Siquén habían hecho rey a Abimélec. Entonces, subió al monte Guerizín+ 9:7 monte Guerizín Este monte está ubicado justo al lado de la ciudad de Siquén. y gritó para que todos lo escucharan:
«Escúchenme todos los líderes de Siquén,
que luego Dios los escuchará.
8 Un día los árboles decidieron nombrar un rey para que los gobernara,
así que le pidieron al olivo que fuera el gobernante.
9 Pero el olivo les dijo que no,
porque para ser rey tendría que dejar de producir su aceite.
Ese aceite es muy útil para honrar a Dios y a los hombres.
10 »Luego le dijeron a la higuera
que fuera gobernante.
11 Pero la higuera respondió que no,
porque para ser rey tendría que dejar de producir
sus dulces y sabrosos frutos.
12 »Entonces los árboles le pidieron al viñedo
que fuera el rey.
13 Pero el viñedo dijo que no,
porque para ser rey tendría que dejar de producir vino.
Y el vino hace felices a Dios y a los hombres.
14 »Finalmente los árboles le pidieron al árbol de espinas
que fuera el rey.
15 Pero el árbol de espinas respondió:
“Si de verdad quieren que yo sea el rey,
entonces vengan a buscar mi sombra.
Pero si no quieren, entonces que salga fuego del espino
y que se quemen todos los cedros del Líbano”.
16 »Y ahora les pido que piensen si ustedes fueron totalmente honestos cuando hicieron rey a Abimélec. Piensen si han sido justos con Yerubaal y su familia, si se han portado bien con Yerubaal como él se portó con ustedes. 17 Mi papá luchó por ustedes, arriesgó su vida y los liberó del poder de los madianitas. 18 Pero ustedes se han rebelado en contra de mi papá y han matado a todos sus hijos, a todos al mismo tiempo. Han elegido a Abimélec para que sea el gobernante de Siquén. Él es el único hijo de la esclava de mi papá, pero lo convirtieron en rey porque es su familiar. 19 Si han sido totalmente honestos con Yerubaal y su familia, entonces espero que estén felices con Abimélec como rey y que él también esté feliz con ustedes. 20 Pero, líderes de Siquén y Bet Miló, si ustedes no han obrado bien, entonces que salga fuego de la boca de Abimélec y los queme a todos, y que salga fuego de la boca de ustedes para que se queme Abimélec».
21 Después de decir todo esto, Jotán salió huyendo y se fue a una ciudad llamada Ber y allí se quedó por miedo de su hermano Abimélec.
Abimélec pelea contra Siquén
22 Abimélec gobernó en Israel durante tres años, 23 pero Dios causó problemas entre Abimélec y los líderes de Siquén, quienes dejaron de ser leales a Abimélec. 24 Eso sucedió para que pagaran por lo que habían hecho, pues Abimélec había matado a sus propios hermanos, los 70 hijos de Yerubaal, y los líderes de Siquén habían ayudado a Abimélec en semejante asesinato. 25 Ellos enviaron hombres a las montañas para que asaltaran a los que pasaran por allí y Abimélec se enteró de lo que pasaba.
26 Un hombre llamado Gaal hijo de Ébed y sus hermanos se mudaron a la ciudad de Siquén. Los líderes de Siquén confiaron en Gaal y lo siguieron.
27 Un día todos salieron al campo a cosechar uvas. Llevaron las uvas y las pisaron para hacer vino y celebrar. Entraron al templo de su dios, comieron, bebieron y se burlaron de Abimélec.
28 Gaal hijo de Ébed dijo: «¿Quién es ese tal Abimélec? Es uno de los hijos de Yerubaal, y Zebul es su ayudante, ¿verdad? ¿Por qué tenemos que servirlo y obedecerlo? ¡Nosotros no debemos obedecer a Abimélec! Debemos obedecer a nuestro propio pueblo, los hijos de Jamor+ 9:28 hijos de Jamor Son los nacidos en la ciudad de Siquén, la cual recibió ese nombre en honor al hijo de Jamor.. 29 Si me dejan dirigir a esta gente, yo puedo derrotar a Abimélec. Le diré a Abimélec: “Alista tu ejército y ven a pelear”».
30 Zebul era el gobernador de la ciudad de Siquén. Zebul se enteró de lo que dijo Gaal, se enfureció 31 y mandó mensajeros a la ciudad de Arumá+ 9:31 a la ciudad de Arumá o secretamente o Torma. Allí era donde vivía Abimélec, más o menos a 20 kilómetros al sur de Siquén., donde estaba Abimélec, con este mensaje:
«Gaal hijo de Ébed y sus hermanos llegaron a esta ciudad y están poniendo a la gente en tu contra. 32 Así que tú y tus hombres deben salir de allí esta noche y esconderse en el campo. 33 Mañana, apenas salga el sol, ataquen la ciudad. Gaal y sus hombres saldrán al ataque, y tú podrás hacerles lo que quieras».
34 Así que Abimélec y sus hombres salieron en la noche y se escondieron. Se repartieron en cuatro grupos y se escondieron cerca de la ciudad de Siquén. 35 Gaal hijo de Ébed salió a la entrada de la ciudad y los hombres de Abimélec salieron de sus escondites.
36 Gaal vio a los soldados y dijo a Zebul:
—¡Mira! Hay hombres acercándose desde la montaña.
Pero Zebul le respondió:
—¡No! Sólo son las sombras de las montañas, las estás confundiendo con sombras de hombres.
37 Pero Gaal volvió a decir:
—¡Mira! Hay hombres viniendo desde el Ombligo de la Tierra y hay otros que vienen desde el Cedro de los Adivinos.+ 9:37 Ombligo […] los Adivinos Lugares que quedaban cerca de Siquén.
38 Y Zebul respondió:
—¿Y por qué no presumes ahora? Tú mismo dijiste “¿Quién es Abimélec? ¿Por qué debemos obedecerlo?” Te burlaste de estos hombres; ahora ve y pelea contra ellos.
39 Entonces Gaal dirigió a los líderes de Siquén y salieron todos a pelear contra Abimélec. 40 Pero Abimélec y sus hombres persiguieron a Gaal y a los que estaban con él. Los hombres de Gaal huyeron hacia la entrada de la ciudad de Siquén, pero muchos murieron antes de llegar a la entrada. 41 Abimélec regresó a la ciudad de Arumá y Zebul obligó a Gaal y a sus hermanos a salir de Siquén.
42 Al día siguiente los hombres de Siquén salieron a trabajar al campo y Abimélec se enteró. 43 Entonces Abimélec aprovechó para atacar por sorpresa la ciudad. Abimélec dividió a sus hombres en tres grupos y les dijo que se escondieran en el campo. Cuando vio que los hombres de Siquén salían de la ciudad, Abimélec llegó y los atacó. 44 Abimélec y el grupo que estaba con él corrieron hacia la entrada de la ciudad; los otros grupos salieron hacia el campo y mataron a todos los que estaban allí. 45 Abimélec estuvo combatiendo todo el día, invadió la ciudad y mató a todos sus habitantes. Destruyó la ciudad completamente y derramó sal por todas partes.
46 Había algunos viviendo en la torre de Siquén+ 9:46 torre de Siquén Tal vez un lugar cercano a Siquén, que no era parte de la ciudad.. Cuando se enteraron de lo que había pasado en Siquén, se reunieron en el salón más seguro del templo del dios El Berit+ 9:46 El Berit Este nombre significa Dios del pacto.. 47 Cuando Abimélec se enteró de que todos los líderes estaban reunidos allí, 48 él y sus hombres fueron hacia el monte Zalmón+ 9:48 monte Zalmón Tal vez es otro nombre para el monte Ebal que está cerca de Siquén.. Abimélec llevó unas hachas para cortar leña, tomó la leña que había cortado y la cargó en sus hombros. Abimélec les dijo a los hombres que estaban con él: «Hagan lo mismo que hice yo». 49 Todos cortaron leña y siguieron a Abimélec. Llegaron al templo de El Berit y allí amontonaron toda la leña en el salón más seguro+ 9:49 el salón más seguro El hebreo es oscuro. del lugar. Luego prendieron fuego a toda la leña y quemaron a los que estaban dentro del salón, matando a más de 1000 personas que vivían cerca de la torre.
Muerte de Abimélec
50 Abimélec fue a Tebes, la atacó y la conquistó. 51 En la ciudad había una gran torre y todos los habitantes de Tebes se encerraron allí y subieron hasta el techo. 52 Abimélec se acercó a la torre para atacarla. Llegó hasta la puerta y estaba a punto de quemarla 53 cuando una mujer lanzó una piedra de moler desde la torre. La piedra cayó en la cabeza de Abimélec y le rompió el cráneo. 54 Inmediatamente, Abimélec llamó al ayudante que cargaba las armas y le dijo: «Trae tu espada y mátame para que nadie pueda decir que una mujer mató a Abimélec». El ayudante le clavó la espada y Abimélec murió. 55 Cuando los israelitas vieron que Abimélec estaba muerto, todos regresaron a su casa.
56 Así, Dios castigó a Abimélec, le devolvió todo el mal que le hizo a su papá cuando mató a sus 70 hermanos. 57 Dios también castigó a los líderes de Siquén por todas las cosas malas que hicieron. Y se cumplió todo lo que dijo Jotán, hijo menor de Yerubaal.
10El jefe Tola
1 Después de la muerte de Abimélec, Dios envió a otro jefe para salvar al pueblo de Israel. Ese jefe se llamaba Tola, hijo de Fuvá y nieto de Dodó. Tola era de la tribu de Isacar y vivía en la ciudad de Samir que quedaba en la región montañosa de Efraín. 2 Tola fue comandante del pueblo de Israel durante 23 años, luego murió y fue enterrado en la ciudad de Samir.
El jefe Yaír
3 Después de la muerte de Tola, Dios envió a otro jefe que se llamaba Yaír, que vivía en la ciudad de Galaad. Él fue comandante de Israel durante 22 años. 4 Yaír tenía 30 hijos. Cada uno de ellos tenía su propio burro+ 10:4 burro Esto muestra que eran hombres importantes. Seguramente cada uno era el dirigente de un pueblo en Galaad. y gobernaba un pueblo del área de Galaad. Hasta hoy esos pueblos se conocen como «los pueblos de Yaír». 5 Yaír murió y fue enterrado en la ciudad de Camón.
Los amonitas pelean contra Israel
6 Nuevamente los israelitas hicieron lo que no le agradaba al SEÑOR. Empezaron a adorar a los dioses falsos Baal y Astarté. Además adoraron a los dioses de la gente de Siria, de Sidón, de Moab, de Amón y de los filisteos. El pueblo de Israel se alejó del SEÑOR y dejó de servirlo. 7 Entonces el SEÑOR se enojó con los israelitas y permitió que los filisteos y los amonitas los derrotaran. 8 En ese mismo año los filisteos y los amonitas derrotaron a los israelitas que vivían al oriente del río Jordán en el área de Galaad. Esa era la zona donde vivían los amorreos. Los israelitas sufrieron durante 18 años. 9 Los amonitas atravesaron el río Jordán para pelear contra las tribus de Judá, Benjamín y Efraín. Ellos les causaron muchas dificultades a los israelitas.
10 Entonces los israelitas pidieron ayuda al SEÑOR y dijeron:
—Hemos pecado contra ti, hemos abandonado a nuestro Dios y hemos adorado al falso dios Baal.
11 Y el SEÑOR les respondió:
—Ustedes me pidieron ayuda cuando los egipcios, los amorreos, los amonitas y los filisteos les causaban dificultades. Yo los ayudé y los salvé de esa gente. 12 Ustedes me pidieron ayuda cuando los sidonios, los amalecitas y los madianitas les causaron dificultades. Yo también los salvé de esos pueblos. 13 Pero luego ustedes me abandonaron y empezaron a adorar a dioses extraños, por eso ahora ya no los quiero salvar otra vez. 14 Pídanles ayuda a esos dioses que han elegido. Que ellos los salven cuando estén en dificultades.
15 Los israelitas le dijeron al SEÑOR:
—Hemos pecado. Haz con nosotros lo que te parezca, pero por favor ¡sálvanos ahora!
16 Entonces los israelitas dejaron de adorar a otros dioses, volvieron a servir al SEÑOR, y él ya no pudo soportar más el sufrimiento de los israelitas.
Eligen a Jefté
17 Los amonitas se reunieron para ir a la guerra y levantaron su campamento en la región de Galaad. A su vez, los israelitas se reunieron y levantaron su campamento en Mizpa. 18 Los líderes que vivían en esa zona de Galaad dijeron: «El que nos dirija en el ataque contra los amonitas será el jefe de toda la gente de Galaad».
111 Jefté era un guerrero de Galaad, pero era hijo de una prostituta y de un hombre llamado Galaad. 2 La esposa de Galaad tenía varios hijos y cuando crecieron no aceptaron a Jefté. Todos los hijos obligaron a Jefté a salir del pueblo y le dijeron: «Tú no vas a recibir ninguna de las posesiones de nuestro padre, eres hijo de otra mujer». 3 Así que Jefté se alejó de sus hermanos y se fue a vivir a la región de Tob, donde reunió una banda de delincuentes que lo seguía.
4 Después de un tiempo, los amonitas pelearon contra Israel. 5 A causa de la lucha entre amonitas e israelitas, los ancianos líderes de Galaad fueron a buscar a Jefté en la región de Tob. 6 Le dijeron a Jefté:
—Queremos que seas el comandante de nuestro ejército para poder pelear contra los amonitas.
7 Jefté respondió:
—Ustedes me odiaban y me sacaron de la casa de mi padre. Entonces, ¿por qué me vienen a buscar ahora que están en problemas?
8 Los ancianos líderes dijeron:
—Precisamente por eso te buscamos, te rogamos que vengas con nosotros para pelear contra los amonitas. Tú serás el comandante de toda la gente de Galaad.
9 Jefté respondió:
—Si ustedes quieren que yo regrese a Galaad para pelear contra los amonitas, supongamos que el SEÑOR me ayuda a ganar, entonces ¿seré yo su nuevo jefe?
10 Los ancianos líderes le dijeron:
—El SEÑOR está escuchando todo lo que decimos, te prometemos que vamos a hacer todo lo que tú digas.
11 Entonces Jefté se fue con los ancianos líderes de Galaad. Jefté se convirtió en el jefe y comandante de Galaad. En Mizpa, Jefté repitió ante el SEÑOR todo lo que antes había dicho a los ancianos.
Mensaje de Jefté para el rey Amón
12 Jefté envió mensajeros al rey de Amón con este mensaje:
—¿Cuál es su problema con los israelitas? ¿Por qué han venido a pelear a nuestra tierra?
13 El rey de los amonitas respondió:
—Estamos peleando contra los israelitas. Pues, al salir de Egipto, ellos robaron nuestras tierras desde el río Arnón hasta los ríos Jaboc y Jordán. Si quieres, convence a los israelitas de que nos devuelvan nuestras tierras pacíficamente.
14 Los mensajeros regresaron a donde estaba Jefté y llevaron el mensaje. Y Jefté volvió a enviar a los mensajeros a hablar con el rey de los amonitas. 15 Este era el mensaje de Jefté:
«Los israelitas no robaron la tierra de los moabitas ni de los amonitas. 16 Cuando los israelitas salieron de Egipto, cruzaron por el desierto y atravesaron el mar Rojo hasta llegar a Cades. 17 Los israelitas mandaron mensajeros al rey de Edom para pedirle un favor. Ellos le dijeron al rey: “Por favor permite que nuestra gente cruce por tu territorio”, pero el rey de Edom no les dio permiso. Entonces los israelitas enviaron el mismo mensaje al rey de Moab, pero él tampoco los quiso ayudar y los israelitas tuvieron que quedarse en Cades.
18 »Después, los israelitas volvieron a andar por el desierto y anduvieron alrededor de los territorios de Moab y Edom. Llegaron a la tierra al oriente de Moab y levantaron el campamento en la otra orilla del río Arnón. Los israelitas no entraron al territorio de Moab porque el río Arnón es el límite de Moab.
19 »Luego, los israelitas mandaron mensajeros a donde estaba Sijón el rey de los amorreos. Sijón era el rey de Hesbón. El mensaje decía: “Te rogamos que nos dejes pasar por tu territorio para llegar a nuestra tierra”. 20 Pero Sijón, el rey de los amorreos, no confió en los israelitas y no los dejó cruzar por su territorio, sino que reunió a su ejército y levantó un campamento en Yahaza. Entonces el ejército de Sijón peleó contra los israelitas, 21 pero el SEÑOR, Dios de Israel, ayudó a los israelitas a derrotar al ejército de Sijón. Así, los israelitas ganaron la tierra de los amorreos. 22 Los israelitas ocuparon todo el territorio de los amorreos, desde el río Arnón hasta el río Jaboc y desde el desierto hasta el río Jordán.
23 »Entonces fue el SEÑOR quien obligó a los amorreos a salir de su territorio y quien dio esa tierra a los israelitas. ¿Crees que puedes obligar a los israelitas a salir de esa tierra? 24 Con seguridad que puedes vivir en la tierra que te ha dado tu dios Quemós. De igual forma, nosotros vamos a vivir en la tierra que el SEÑOR nuestro Dios nos ha dado. 25 ¿Acaso eres mejor que Balac, el hijo de Zipor+ 11:25 Balac, el hijo de Zipor Ver su historia en Nm 22-24.? Él era el rey de Moab y nunca fue a pelear ni a discutir con los israelitas. 26 Los israelitas han vivido en Hesbón y en los pueblos a orillas del río Arnón durante 300 años. ¿Por qué en todo ese tiempo no han tratado de recuperar las tierras? 27 Israel no te ha hecho ningún mal, pero tú te estás portando muy mal con los israelitas. Que el SEÑOR, que es el único juez de verdad, decida si los que tienen razón son los israelitas o los amonitas».
28 Pero el rey de los amonitas no hizo caso del mensaje de Jefté.
La promesa de Jefté
29 Jefté, lleno del Espíritu del SEÑOR, recorrió Galaad y Manasés. En Galaad pasó por la ciudad de Mizpa y de allí fue a la tierra de los amonitas.
30 Jefté hizo una promesa al SEÑOR, diciéndole: «Si me ayudas a vencer a los amonitas, entonces al regresar victorioso te haré una ofrenda. 31 La ofrenda será la primera persona que salga de mi casa a recibirme cuando yo regrese».
32 Jefté fue a pelear contra los amonitas y el SEÑOR le ayudó a ganar. 33 Jefté venció a 20 pueblos desde Aroer hasta Minit y hasta Abel Queramín. Así fue como los israelitas dominaron a los amonitas.
34 Jefté regresó a su casa en la ciudad de Mizpa. La primera persona que salió a recibirlo fue su única hija. No tenía más descendientes, ni hija ni hijo. Ella salió feliz tocando un tamborcillo y bailando. 35 Cuando Jefté vio a su hija que salía primero, se desgarró la ropa, y dijo:
—¡Hija mía, me has destrozado! ¡Me estás causando una gran tristeza! ¡Le hice una promesa al SEÑOR y no puedo romperla!
36 La niña dijo:
—Papá, si has hecho una promesa al SEÑOR, cumple lo que prometiste. Después de todo, el SEÑOR te ayudó a derrotar a tus enemigos, los amonitas.
37 Y luego la niña le dijo a su papá:
—Primero hazme un favor, déjame estar sola durante dos meses. Déjame ir a las montañas para poder llorar con mis amigas porque ya no me casaré ni tendré hijos.
38 Jefté respondió:
—Puedes ir.
Así que la mandó lejos durante dos meses. La niña y sus amigas fueron a las montañas y lloraron porque la niña nunca se casaría ni tendría hijos. 39 Después de dos meses la niña regresó donde estaba su papá y Jefté cumplió lo que había prometido. La hija de Jefté nunca tuvo relaciones sexuales con nadie. Y entre el pueblo de Israel se convirtió en una costumbre 40 que cada año las mujeres de Israel lloraban durante cuatro días para recordar a la hija de Jefté de Galaad.
12Jefté y Efraín
1 Los hombres de la tribu de Efraín reunieron a todo su ejército. Luego cruzaron el río y fueron a la ciudad de Zafón y allí le dijeron a Jefté:
—¿Por qué peleaste contra los amonitas y no nos llamaste para ayudarte? Vamos a quemar tu casa contigo adentro.
2 Jefté respondió:
—Los amonitas nos han causado muchas dificultades, por eso mi pueblo y yo tuvimos que pelear contra ellos. Yo los llamé a ustedes pero ustedes no vinieron a ayudarnos. 3 Cuando me di cuenta de que ustedes no venían a ayudarme, yo mismo arriesgué mi vida y fui a pelear contra los amonitas, pero el SEÑOR me ayudó en la lucha y gané la batalla. No entiendo por qué ahora vienen a pelear conmigo.
4 Luego Jefté reunió a todos los hombres de Galaad y peleó contra Efraín. Los hombres de Jefté pelearon contra Efraín porque ellos habían insultado a los hombres de Galaad diciendo: «Ustedes, los hombres de Galaad, no son más que fugitivos de Efraín. Ustedes solo son una mezcla de las tribus de Efraín y de Manasés: Ustedes no pertenecen totalmente a Efraín como nosotros ni a Manasés». Pero Jefté y sus hombres derrotaron a Efraín. 5 Los de Galaad tomaron control de los lugares por donde la gente cruza el río Jordán para ir al territorio de Efraín. Cada vez que alguno de los hombres de Efraín llegaba huyendo y pedía que lo dejaran cruzar, los hombres de Galaad le preguntaban: «¿Eres de la tribu de Efraín? Si el hombre respondía que no, 6 ellos le pedían que dijera la palabra «Shibolet». Si el hombre decía «Sibolet», ellos sabían que era de Efraín y lo mataban. Así mataron a 42 000 hombres de Efraín.
7 Jefté fue jefe de los israelitas durante seis años, luego murió y lo enterraron en su ciudad de Galaad.
El jefe Ibsán
8 Después de la muerte de Jefté, el siguiente jefe de los israelitas fue un hombre llamado Ibsán, que era de Belén. 9 Ibsán tenía 30 hijos y 30 hijas. Él les dijo a sus hijas que se casaran con hombres que no fueran de su familia y consiguió 30 mujeres que no fueran de su familia para que se casaran con sus 30 hijos. Haciendo esto pudo tener aliados de otras familias para que lo ayudaran. Ibsán fue jefe del pueblo de Israel durante siete años. 10 Luego murió y fue enterrado en la ciudad de Belén.
El jefe Elón
11 Después de Ibsán el siguiente jefe del pueblo de Israel fue Elón, que era de la tribu de Zabulón. Fue jefe de Israel durante diez años. 12 Luego Elón, de la tribu de Zabulón, murió y fue enterrado en la ciudad de Ayalón, en el territorio de su familia.
El jefe Abdón
13 Después de la muerte de Elón, el siguiente jefe del pueblo de Israel fue Abdón hijo de Hilel. Era de la ciudad de Piratón. 14 Abdón tenía 40 hijos y 30 nietos. Ellos andaban en 70 burros.+ 12:14 andaban en 70 burros Esto muestra que eran hombres importantes. Seguramente cada uno era el dirigente de un pueblo. Abdón fue jefe de Israel durante ocho años. 15 Abdón hijo de Hilel murió y fue enterrado en Piratón, que queda en la tierra de Efraín, en las montañas donde vivían los amalecitas.
13Nacimiento de Sansón
1 Una vez más los israelitas hicieron lo malo ante el SEÑOR, así que permitió el SEÑOR que los filisteos los dominaran durante 40 años.
2 En la ciudad de Zora había un hombre que se llamaba Manoa, de la tribu de Dan. La esposa de Manoa no podía tener hijos. 3 Pero el ángel del SEÑOR se le apareció a la esposa de Manoa y le dijo: «Hasta ahora tú no has podido tener hijos, pero vas a quedar embarazada y vas a tener un hijo. 4 Sin embargo, debes ser cuidadosa, no tomes vino ni cerveza ni tampoco comas ningún alimento impuro. 5 Pues vas a tener un hijo y nunca le debes cortar el cabello porque será consagrado a Dios como nazareo antes de nacer. Tu hijo va a liberar al pueblo de Israel del poder de los filisteos».
6 Entonces la mujer se acercó a su esposo y le dijo: «Vino un hombre de Dios+ 13:6 hombre de Dios Otra forma de referirse a un profeta.. Era muy impresionante, parecía como un ángel de Dios. Yo no le pregunté de dónde era y él tampoco me dijo su nombre. 7 Lo único que me dijo fue que quedaría embarazada y que iba a tener un hijo. Me dijo que no debo tomar vino ni cerveza ni tampoco comer alimentos impuros porque mi hijo será un nazareo dedicado a Dios desde antes de nacer hasta el día en que muera».
8 Entonces Manoa hizo una oración al SEÑOR y dijo: «Te ruego Señor que traigas de nuevo a ese hombre de Dios. Haz que él nos enseñe lo que debemos hacer por ese niño que pronto va a nacer».
9 Dios escuchó la oración de Manoa. El ángel del SEÑOR volvió a aparecerse a la mujer cuando ella estaba sentada en el campo, pero Manoa no estaba con su esposa. 10 Entonces la mujer salió corriendo a avisar a su esposo y dijo:
—¡Mira! El hombre que vino la otra vez se ha vuelto a aparecer.
11 Manoa se levantó y siguió a su esposa hasta donde estaba el hombre y le dijo:
—¿Es usted quien le ha hablado a esta mujer?
Y el hombre respondió:
—Sí, soy yo.
12 Manoa dijo:
—Cuando sus palabras se hagan realidad, ¿cuál será el estilo de vida que deberá tener nuestro hijo? ¿Qué es lo que va a hacer?
13 El ángel respondió:
—Tu esposa debe hacer todo lo que le dije. 14 No debe comer nada que venga del viñedo. Tampoco debe tomar vino ni cerveza. No debe comer ningún alimento impuro. Así que ella debe cumplir cuidadosamente todo lo que le he ordenado.
15 Manoa le dijo al ángel del SEÑOR:
—Nos gustaría que se quedara un poco más, queremos prepararle un cabrito para que coma.
16 El ángel del SEÑOR respondió:
—Aunque me hagan demorar no voy a comer lo que me den, pero si quieren preparar algo, entonces ofrezcan al SEÑOR un sacrificio que debe quemarse completamente.
Es que Manoa no entendía que ese hombre era en realidad el ángel del SEÑOR. 17 Entonces Manoa le preguntó al ángel del SEÑOR:
—¿Cuál es su nombre? Queremos saberlo para agradecerle cuando suceda lo que usted nos ha dicho.
18 El ángel del SEÑOR respondió:
—¿Para qué me preguntan mi nombre? Eso es un secreto maravilloso.
19 Entonces Manoa mató un cabrito y lo ofreció junto con una ofrenda de cereal. Esa ofrenda la hizo para el SEÑOR. Entonces el ángel hizo un milagro delante de Manoa y su esposa. 20 Manoa y su esposa estaban pendientes de lo que pasaba. A medida que las llamas iban creciendo en el altar, el ángel del SEÑOR iba subiendo al cielo con el humo.
Cuando Manoa y su esposa vieron eso, se postraron tocando el suelo con la frente. 21 Finalmente, Manoa entendió que ese hombre era en realidad el ángel del SEÑOR, pero el ángel del SEÑOR nunca volvió a aparecérsele a Manoa. 22 Manoa le dijo a su esposa:
—¡Hemos visto a Dios! Seguramente vamos a morir por eso.
23 Pero la esposa dijo:
—Si el SEÑOR no quiere matarnos, no habría aceptado nuestra ofrenda del cabrito y la ofrenda de cereal, ni nos habría mostrado todo esto ni nos habría dicho nada.
24 Después, la mujer tuvo el niño y lo llamó Sansón, quien creció con todas las bendiciones del SEÑOR. 25 El Espíritu del SEÑOR empezó a manifestarse en Sansón cuando él estaba en un campamento de Dan. El campamento estaba entre las ciudades de Zora y Estaol.
14Matrimonio de Sansón
1 Sansón fue a la ciudad de Timnat y vio allí a una mujer filistea. 2 Cuando Sansón regresó a su casa, les dijo a sus padres:
—Vi a una mujer filistea en Timnat y quiero que me la traigan para que sea mi esposa.
3 Los padres de Sansón respondieron:
—Pero debe haber una mujer entre el pueblo de Israel con la que te puedas casar. ¿Por qué tienes que casarte con una mujer filistea? Los filisteos no están circuncidados.
Sansón dijo:
—Traigan a esa mujer, que es la que a mí me gusta.
4 Los padres de Sansón no sabían que el SEÑOR quería que eso sucediera así porque Dios estaba buscando una manera de hacer algo en contra de los filisteos. En esa época los filisteos dominaban en Israel.
5 Entonces Sansón fue de nuevo a Timnat con sus padres. Sansón estaba en los viñedos de Timnat y de pronto un león joven lo atacó rugiendo. 6 De repente el Espíritu del SEÑOR vino sobre Sansón dándole gran poder. Sansón destrozó al león con sus propias manos, sin usar ningún arma. Para Sansón fue tan fácil matar al león que parecía como si hubiera matado más bien a un pequeño cabrito. Sansón no les contó nada de esto a sus padres.
7 Sansón llegó a la ciudad y habló con la mujer que le había gustado. 8 Unos días después Sansón regresó para casarse con la mujer. Por el camino, Sansón se detuvo para ver al león muerto y ¡vaya sorpresa! Había un panal de abejas y miel en el cuerpo del león. 9 Sansón sacó la miel con las manos y fue comiendo por el camino. Cuando llegó a su casa, compartió la miel con sus padres y ellos también comieron, pero Sansón no les contó que había sacado la miel del cuerpo del león muerto.
10 El papá de Sansón fue a la casa de la mujer filistea, y Sansón ofreció allí una fiesta porque eso era lo que acostumbraban hacer los novios jóvenes. 11 Cuando los filisteos vieron que Sansón estaba haciendo una fiesta, enviaron 30 hombres para que lo acompañaran.
12 Sansón les dijo a los 30 hombres:
—Esta fiesta va a durar siete días. Yo les voy a contar una adivinanza, si ustedes pueden resolverla durante el tiempo que dure la fiesta entonces les daré 30 capas de lino y 30 mudas de ropa. 13 Pero si no encuentran la respuesta, entonces ustedes me darán a mí 30 capas de lino y 30 mudas de ropa.
Los hombres le dijeron:
—Dinos de una vez la adivinanza, queremos escucharla.
14 Sansón dijo:
—Del que comía salió comida,
y del que era fuerte salió dulzura.
Los 30 hombres trataron de encontrar la respuesta después de tres días, pero no lograran adivinar.
15 Al cuarto día, los hombres le dijeron a la esposa de Sansón:
—¿Acaso nos invitaste aquí para convertirnos en pobretones? Ayúdanos a engañar a tu esposo para que nos diga la respuesta de la adivinanza. Si no lo haces, prenderemos fuego a la casa de tu papá con todos adentro.
16 La mujer se acercó a su esposo y llorando le dijo:
—Tú no me quieres, me odias. Le dijiste una adivinanza a mi pueblo y no me has dicho la respuesta.
Sansón dijo:
—No les he dicho la respuesta ni a mi papá ni a mi mamá, entonces tampoco te la tengo que decir a ti.
17 La mujer lloró durante el resto de los días que duró la fiesta y siguió molestando a su esposo para que le diera la respuesta. Finalmente, al séptimo día Sansón le dio la respuesta. Ella se fue entonces a explicarle la respuesta a su pueblo.
18 De esa forma antes del atardecer en el séptimo día, los 30 hombres tenían la respuesta. Los hombres fueron a donde estaba Sansón y dijeron:
—¿Qué es más dulce que la miel?
¿Qué es más fuerte que un león?
Sansón dijo:
—Si no hubiera arado con mi vaca,
no habrían encontrado la respuesta.
19 El Espíritu del SEÑOR vino con poder sobre Sansón, quien fue a Ascalón y venció a 30 hombres. Sansón tomó las ropas y las propiedades de los muertos y llevó las ropas a los 30 hombres que resolvieron la adivinanza, luego se fue a la casa de sus padres. 20 Sansón no se quedó con su esposa, sino que le fue dada a un amigo de Sansón.
15Venganza de Sansón
1 Después de un tiempo, en la época de la cosecha de trigo, Sansón fue a visitar a su esposa y llevó un cabrito de regalo. Sansón dijo:
—Quiero entrar en la habitación de mi esposa.
Pero el papá de la mujer no lo dejó entrar, 2 sino que le dijo:
—Pensé que la odiabas, por eso dejé que se casara con uno de tus amigos. La hermana menor es más hermosa que ella, cásate con la hermana menor en lugar de la mayor.
3 Sansón dijo:
—Ahora tengo una buena razón para hacerles daño a ustedes los filisteos, ahora nadie puede acusarme.
4 Sansón salió y atrapó 300 zorros. Los amarró por el rabo de dos en dos y puso una antorcha en medio de cada nudo. 5 Sansón les prendió fuego a las antorchas y luego dejó que los zorros salieran corriendo por los cultivos de los filisteos. Así que se quemaron todas las plantas de los campos y todos los granos que habían cosechado. También se quemaron los viñedos y las matas de olivos.
6 Los filisteos preguntaron: «¿Quién hizo esto?» y les respondieron: «Fue Sansón, porque su suegro, el timnateo, le quitó la esposa y se la entregó a otro hombre, a un amigo de Sansón». Entonces los filisteos fueron y quemaron a la esposa de Sansón y al papá de ella. 7 Luego Sansón les dijo: «Ustedes se han portado mal conmigo, tendrán que pagar por lo que han hecho. ¡No decansaré hasta vengarme de ustedes!»
8 Entonces Sansón atacó a los filisteos y a muchos hombres. Luego se fue a una cueva y allí se quedó. La cueva estaba en un lugar llamado la roca de Etam.
9 Los filisteos fueron a la tierra de Judá y se quedaron en un sitio llamado Lehí. Allí acamparon y empezaron a prepararse para la guerra. 10 Los hombres de Judá preguntaron:
—Filisteos, ¿por qué han venido a esta tierra para pelear contra nosotros?
Los filisteos respondieron:
—Hemos venido por Sansón, queremos llevarlo como nuestro prisionero y castigarlo por todo lo que le hizo a nuestra gente.
11 Entonces 3000 hombres fueron hasta la cueva en la roca de Etam para buscar a Sansón y le dijeron:
—¿Qué nos has hecho? ¿Acaso no te das cuenta que los filisteos nos tienen dominados?
Y Sansón respondió:
—Yo sólo los castigué por lo que me hicieron a mí.
12 Ellos dijeron:
—Hemos venido para amarrarte y entregarte a los filisteos.
Sansón dijo:
—Prométanme que ustedes no me harán daño.
13 Los hombres de Judá dijeron:
—Nosotros sólo te vamos a amarrar y te entregaremos a los filisteos. No te vamos a matar.
Entonces los hombres amarraron a Sansón con dos cuerdas nuevas y lo sacaron de la cueva.
14 Sansón llegó a la ciudad de Lehí y los filisteos salieron a recibirlo gritando de alegría. Luego el Espíritu del SEÑOR vino sobre Sansón con mucho poder, así que pudo romper las ataduras como si fueran simples cuerdas deshilachadas. Las cuerdas cayeron de sus brazos como si se hubieran derretido. 15 Sansón encontró el hueso de la quijada de un burro, lo usó como arma y así mató a más de 1000 filisteos. 16 Sansón dijo:
«Con la quijada de un burro,
maté a los mil hombres;
con la quijada de un burro,
los amontoné+ 15:16 amontoné En hebreo la palabra amontonar es como la palabra burro.».
17 Sansón terminó de hablar, soltó la quijada y llamó a ese sitio Ramat Lehí+ 15:17 Ramat Lehí En hebreo significa colina de la quijada..
18 Sansón tenía mucha sed y le dijo al SEÑOR: «Soy tu siervo, tú me has hecho ganar esta gran victoria. Te ruego que no me dejes morir de sed ahora, no dejes que me atrapen hombres que no han sido circuncidados».
19 Había un hoyo en Lehí y Dios hizo que del hoyo brotara agua. Sansón bebió y recuperó su fuerza. Ese lugar se llamó «Manantial del que pidió ayuda»+ 15:19 Manantial del que pidió ayuda Textualmente Enacoré. y todavía existe en Lehí.
20 Así que Sansón fue jefe de Israel durante 20 años, en el tiempo en que los filisteos gobernaban.
16Sansón va a la ciudad de Gaza
1 Un día, Sansón fue a la ciudad de Gaza, donde encontró a una prostituta y se acostó con ella. 2 La gente de Gaza se enteró de que Sansón estaba en la ciudad. Todos querían matar a Sansón y por eso lo rodearon, y vigilaron las puertas de la ciudad y se mantuvieron en silencio toda la noche. Decían: «Al amanecer vamos a matar a Sansón».
3 Sansón se quedó con la prostituta sólo hasta la medianoche. A esa hora Sansón salió y arrancó las puertas, la tranca y los pilares que estaban en la entrada de la ciudad. Luego se echó todo al hombro y lo cargó hasta la cima de la colina que está cerca de Hebrón.
Sansón y Dalila
4 Después de un tiempo, Sansón se enamoró de una mujer llamada Dalila que vivía en la ciudad de Sorec. 5 Los dirigentes de los filisteos le dijeron a la mujer:
—Engaña a ese hombre para que te cuente el secreto de su gran fuerza. Averigua cómo podemos vencerlo para amarrarlo y someterlo. Si nos ayudas, cada uno de nosotros te dará 1100 monedas+ 16:5 1100 monedas Textualmente 1100 siclos. Ver tabla de pesas y medidas. Igual en 17:2. de plata.
6 Dalila le dijo a Sansón:
—Por favor cuéntame cuál es el secreto de tu gran fuerza, dime cómo alguien puede derrotarte, amarrarte y torturarte.
7 Sansón respondió:
—Si alguien me amarra con siete cuerdas de arco que todavía no estén secas perderé mi fuerza y seré como un hombre común y corriente.
8 Entonces los dirigentes de los filisteos le dieron a Dalila las siete cuerdas de arco que no estaban secas. Dalila amarró a Sansón con las cuerdas 9 mientras unos hombres estaban escondidos en la habitación de al lado. Dalila le dijo:
—¡Sansón, te atacan los filisteos!
Entonces Sansón rompió las cuerdas como si se hubieran derretido por el fuego. Los filisteos no supieron el secreto de la fuerza de Sansón.
10 Entonces Dalila le dijo a Sansón:
—¡Me mentiste! Te burlaste de mí. Ahora dime la verdad, ¿cómo puede alguien amarrarte y derrotarte?
11 Sansón respondió:
—Si me amarraran con cuerdas nuevas que no se hayan usado antes perderé mi fuerza y seré como un hombre común y corriente.
12 Dalila trajo cuerdas nuevas y amarró a Sansón. Mientras unos hombres esperaban escondidos en la habitación de al lado, Dalila dijo:
—¡Sansón, te atacan los filisteos!
Pero Sansón rompió las cuerdas como si fueran simples hilos.
13 Entonces Dalila dijo:
—¿Cuántas veces más te vas a burlar de mí? Ya no me digas más mentiras y cuéntame cómo te pueden amarrar y derrotar.
Sansón dijo:
—Si haces siete trenzas en mi cabello, las entrelazas con tela de tejer y las amarras a una estaca, seré igual que cualquier hombre.
14 Cuando Sansón dormía, Dalila trenzó el cabello con la tela de tejer y lo amarró bien. Luego Dalila dijo:
—¡Sansón, te atacan los filisteos!
Pero Sansón se levantó y arrancó del suelo la estaca del telar.
15 Dalila dijo:
—¿Cómo es posible que digas que me amas si no confías en mí? Esta es la tercera vez que me mientes y no me dices el secreto de tu gran fuerza.
16 Ella siguió molestando a Sansón todos los días y Sansón estaba ya tan desesperado que tenía ganas de morirse. 17 Así que un día le reveló el secreto de su fuerza. Sansón dijo:
—Nadie me ha cortado el cabello jamás porque estoy dedicado a Dios desde antes de nacer. Si alguien me corta el cabello perderé mi fuerza y seré como un hombre común y corriente.
18 Dalila supo que esta vez Sansón sí le había revelado el secreto de su fuerza. Entonces mandó un mensaje a los dirigentes filisteos, que decía:
—Regresen, que Sansón me ha contado todo.
Los filisteos volvieron y llevaron el dinero que le habían prometido.
19 Sansón se quedó dormido con la cabeza en las piernas de Dalila y ella llamó a un filisteo para cortar el cabello de Sansón. El hombre cortó las siete trenzas y Sansón perdió toda su fuerza. 20 Entonces Dalila dijo:
—¡Sansón, te atacan los filisteos!
Sansón se despertó y creyó que podía escapar como las veces anteriores, pero esta vez Sansón no sabía que el SEÑOR lo había abandonado.
21 Entonces los filisteos atraparon a Sansón, le sacaron los ojos y lo llevaron a Gaza. Allí lo amarraron con cadenas de bronce y lo pusieron a trabajar en el molino de la cárcel. 22 Pero el cabello de Sansón volvió a crecer.
23 Los dirigentes de los filisteos se reunieron para celebrar. Querían ofrecer un gran sacrificio a su dios Dagón y decían: «Nuestro dios nos ayudó a derrotar a nuestro enemigo Sansón».
24 Cuando los filisteos vieron a Sansón, todos adoraron a su dios diciendo:
«¡Este hombre destruyó nuestros cultivos!
¡Este hombre mató a muchos de los nuestros!
Pero nuestro dios nos ayudó a capturar
a nuestro enemigo».
25 Todos estaban muy contentos en la celebración y gritaban: «Saquen a Sansón para que nos divierta». Así que trajeron a Sansón, lo obligaron a pararse en medio de las dos columnas del templo de Dagón y todos se rieron de él. 26 Un sirviente llevaba a Sansón de la mano. Sansón le dijo: «Ponme donde yo pueda tocar las dos columnas que sostienen el templo, quiero recostarme en ellas».
27 El lugar estaba lleno de gente, todos los dirigentes estaban allí. En el techo había más de 3000 personas viendo el espectáculo. 28 Sansón oró al SEÑOR así: «Señor DIOS, acuérdate de mí. Te ruego, oh Dios, que me des fuerza una vez más. Déjame hacer algo para castigar a estos filisteos por haberme sacado los ojos». 29 Entonces Sansón tocó con las manos las dos columnas que sostenían el templo. 30 Apoyándose fuerte contra las columnas dijo: «¡Que muera yo con estos filisteos!» Y Sansón empujó tan fuerte como pudo y todo el templo se derrumbó sobre los dirigentes y la gente que estaba allí. De esta forma, Sansón mató más filisteos cuando murió que cuando estaba vivo.
31 Sus hermanos y toda su familia vinieron a llevarse su cuerpo y lo enterraron en la tumba de su papá Manoa, entre las ciudades de Zora y Estaol. Sansón fue jefe de Israel durante 20 años.
17Los ídolos de Micaías
1 En el territorio de Efraín había un hombre llamado Micaías, 2 quien le dijo a su mamá:
—¿Te acuerdas que alguien te robó las 1100 monedas de plata que tenías? Una vez te escuché diciendo una maldición por ese robo, ahora te confieso que yo fui el que las robó, yo tengo las monedas.
La mujer dijo:
—¡Que el SEÑOR te bendiga, hijo mío!
3 Micaías le devolvió las monedas a su mamá y ella dijo:
—Estas monedas de plata serán para una ofrenda al SEÑOR. Voy a entregarle las monedas a mi hijo para que él construya una estatua y la cubra con plata. Así que, hijo mío, te regreso las monedas.
4 Pero Micaías le devolvió las monedas de plata a su mamá y ella tomó 200 monedas y se las llevó al fundidor para que hiciera una estatua tallada y cubierta de plata. Cuando la estatua estuvo lista, la llevaron a la casa de Micaías, 5 quien tenía un sitio sagrado en su casa para adorar ídolos. Micaías hizo un efod y algunos dioses para su casa, y nombró sacerdote a uno de sus hijos. 6 Micaías hizo estas cosas porque en ese tiempo el pueblo de Israel no tenía rey, por lo que cada uno hacía lo que mejor le parecía.
7 Había un joven levita que era de la ciudad de Belén de Judá y había estado viviendo entre la tribu de Judá. 8 Este joven salió de Belén de Judá buscando un sitio donde vivir. Cuando estaba viajando, subió al monte de Efraín y llegó hasta la casa de Micaías. 9 Micaías le preguntó:
—¿De dónde vienes?
El joven respondió:
—Vengo de Belén de Judá, soy levita y estoy buscando un sitio donde vivir.
10 Entonces Micaías dijo:
—Puedes quedarte conmigo y ser mi padre y mi sacerdote. Te pagaré diez monedas de plata cada año y además te daré ropa y comida.
El levita se quedó allí. 11 El joven aceptó la propuesta de Micaías y llegó a ser como uno más de sus hijos. 12 Micaías lo eligió como sacerdote y él se quedó viviendo allí. 13 Micaías dijo: «Ahora sé que el SEÑOR me va a bendecir porque tengo a un levita como sacerdote».
18Dan invade la ciudad de Lais
1 En ese tiempo, Israel no tenía rey. La tribu de Dan estaba buscando un territorio dónde habitar. Todas las otras tribus ya tenían su tierra, pero la de Dan todavía no había conseguido territorio. 2 Entonces enviaron desde Zora y Estaol a cinco hombres valientes en busca de un territorio. Los hombres debían explorar la región y encontrar un sitio bueno para vivir.
Los cinco hombres fueron a la región montañosa de Efraín, llegaron hasta la casa de Micaías y allí pasaron la noche. 3 Cuando los hombres estaban en casa de Micaías, reconocieron la voz del joven levita. Entonces se acercaron al muchacho y le preguntaron:
—¿Quién te trajo hasta acá? ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Qué es lo que buscas?
4 El muchacho les contó lo que Micaías había hecho por él y les dijo:
—Micaías me contrató y me convertí en su sacerdote.
5 Los hombres le dijeron al muchacho:
—Te rogamos que le preguntes a Dios si nuestro viaje va a ser exitoso.
6 El muchacho dijo:
—Sí, vayan en paz, el SEÑOR los acompañará en este viaje.
7 Los hombres siguieron su viaje y llegaron hasta Lais. Allí vieron que la gente vivía tranquilamente. El pueblo estaba gobernado por los de Sidón. Todo estaba calmado y en paz. No tenían enemigos que los molestaran y no les faltaba nada. Vivían lejos de los sidonios y no tenían trato con nadie.
8 Los cinco hombres regresaron a las ciudades de Zora y Estaol. Sus hermanos les preguntaron:
—¿Qué encontraron?
9 Ellos respondieron:
—Hemos encontrado una tierra muy buena, pero muévanse, no se queden ahí sin hacer nada. Tenemos que ir a atacar y a apoderarnos de la tierra. 10 Al llegar allí verán que el territorio es muy grande. Allí no hace falta nada, la gente es pacífica y no está preparada para un ataque. Con seguridad que Dios nos dará esa tierra.
11 Entonces 600 hombres de la tribu de Dan salieron de las ciudades de Zora y Estaol, armados y listos para el ataque. 12 Camino a la ciudad de Lais, los soldados acamparon en un lugar al occidente de Quiriat Yearín. Ese sitio donde acamparon se llama Campamento de Dan+ 18:12 Campamento de Dan Textualmente Majané Dan. hasta el día de hoy. 13 Luego siguieron su camino hacia la región montañosa de Efraín y llegaron hasta la casa de Micaías.
14 Allí, los cinco hombres que habían estado explorando antes dijeron a los demás:
—En una de estas casas hay un efod, algunos dioses caseros, una estatua tallada y una estatua cubierta de plata. Ya saben lo que hay que hacer, vayan por todo eso.
15 Entonces fueron hasta la casa de Micaías. Allí estaba el joven levita y lo saludaron. 16 Los 600 soldados de Dan se quedaron en la entrada. Todos los hombres estaban armados y listos para atacar. 17 El sacerdote se quedó en la entrada con los 600 soldados. 18 Los otros cinco hombres entraron en la casa y sacaron el efod, los dioses, la estatua tallada y la cubierta de plata. Cuando el sacerdote los vio, gritó:
—¿Qué están haciendo?
19 Los cinco hombres dijeron:
—¡Cállate! No digas una sola palabra y ven con nosotros, queremos que seas nuestro padre y nuestro sacerdote. ¿No te parece mejor ser el sacerdote de toda una tribu de Israel que de la familia de un solo hombre?
20 El sacerdote se alegró, tomó el efod, los dioses y las estatuas, y se fue con los soldados de Dan. 21 Todos salieron de la casa de Micaías llevando en primera fila a los niños, los animales y las pertenencias.
22 Los hombres de Dan ya estaban lejos de la casa de Micaías, pero él y sus vecinos se reunieron y salieron a buscar a los hombres de Dan y los alcanzaron. 23 Micaías empezó a gritar y los hombres de Dan se voltearon y dijeron:
—¿Qué pasa, por qué gritas tanto?
24 Micaías dijo:
—Ustedes se robaron las estatuas que yo mismo había hecho y se llevaron también a mi sacerdote. ¿Y ahora qué me queda? ¡Es el colmo que me pregunten qué pasa!
25 Los hombres de Dan respondieron:
—Es mejor que no discutas con nosotros, muchos de los soldados tienen mal carácter y si se enojan te pueden atacar. No te expongas a que te maten o que maten a tu familia.
26 Micaías vio que esos hombres eran muy fuertes y que no podía luchar contra ellos. Así que dio la vuelta y regresó a su casa. Los hombres de Dan siguieron su camino.
27 Los hombres de Dan siguieron andando con el sacerdote y las estatuas que Micaías había hecho. Llegaron a Lais y atacaron a sus habitantes, que eran muy pacíficos y no estaban preparados para el ataque. Los hombres de Dan mataron a todos los de Lais a filo de espada y quemaron la ciudad. 28 La gente de Lais estaba muy lejos de los sidonios y no tenía trato con nadie, por eso no hubo nadie que ayudara a los de Lais. La ciudad de Lais estaba en un valle del pueblo de Bet Rejob. Después los hombres de Dan volvieron a construir la ciudad y se quedaron a vivir allí. 29 La ciudad se llamaba Lais pero los hombres de Dan le cambiaron el nombre por Dan en honor a su antepasado Dan, que era hijo de Israel.
30 En la nueva ciudad de Dan colocaron la estatua tallada. El sacerdote era Jonatán, hijo de Gersón, hijo de Moisés+ 18:30 hijo de Moisés o hijo de Manasés.. Jonatán y sus hijos fueron sacerdotes de Dan hasta el exilio del pueblo de Israel. 31 La gente de Dan adoraba la estatua que Micaías había hecho y la siguieron adorando mientras la casa de Dios estuvo en Siló.
19El levita y su concubina
1 En ese tiempo en que Israel no tenía rey, hubo un levita que vivía en las montañas de Efraín. Ese hombre tenía una concubina que era de la ciudad de Belén en el territorio de Judá, 2 pero un día la concubina se enojó con el levita y regresó a la casa de su papá en Belén de Judá. La mujer se quedó con el papá durante cuatro meses. 3 Después de un tiempo, el levita fue a buscar a la mujer, quería hablar con ella para que regresara de nuevo con él. El levita llevó a su sirviente y sus burros hasta la casa del papá de la mujer. Al llegar al lugar, el papá de la mujer salió muy contento a saludar al levita 4 y lo invitó a quedarse allí. El levita se quedó en la casa de su suegro durante tres días. Allí bebió, comió y durmió.
5 Al cuarto día, el levita se levantó temprano y empezó a preparar el viaje, pero el papá de la mujer le dijo:
—Come algo antes de viajar, luego podrás irte tranquilo.
6 Entonces se sentaron los dos y comieron y bebieron juntos, y el papá de la mujer le dijo al levita:
—Quédate esta noche con nosotros y pásala bien.
7 El levita se levantó para irse pero el suegro le insistió tanto que se quedó una noche más.
8 Al quinto día, el levita se levantó temprano y empezó a preparar el viaje, pero el suegro le dijo:
—Come algo, quédate hasta la tarde.
Y otra vez comieron y bebieron juntos.
9 El levita, la mujer y el sirviente se levantaron para irse, pero el suegro dijo:
—Ya es tarde, es mejor que se queden esta noche, pues está muy oscuro para viajar. Quédense esta noche y pásenla bien. Mañana pueden salir temprano para su casa.
10 Pero el levita no quería quedarse, así que se fue con la mujer y los burros. Esa noche llegaron hasta la ciudad de Jebús, que es otro nombre de Jerusalén.
11 Ya era muy tarde y el sirviente le dijo al levita:
—Señor, entremos a este pueblo y pasemos aquí la noche.
12 El levita respondió:
—¡No! No podemos entrar a un pueblo que no es de Israel. Tenemos que ir hasta la ciudad de Guibeá+ 19:12 Guibeá Guibeá quedaba unos pocos kilómetros al norte de Jebús.. 13 Sigamos andando hasta llegar a Guibeá o Ramá y allí pasaremos la noche.
14 Así que siguieron andando y el sol se ocultó cuando llegaron a Guibeá en el territorio de Benjamín. 15 Entonces entraron a Guibeá para pasar la noche allí. Llegaron hasta la plaza y se sentaron, pero nadie se acercó para invitarlos a pasar la noche en una casa. 16 Un anciano que venía de trabajar en el campo llegó a la plaza del pueblo. El anciano era de la región montañosa de Efraín, pero estaba viviendo como forastero en Guibeá. La gente de Guibeá era de la tribu de Benjamín. 17 El anciano vio al levita en la plaza y le dijo:
—¿A dónde vas y de dónde vienes?
18 El levita le respondió:
—Venimos desde Belén de Judá y vamos para la parte más lejana de la región montañosa de Efraín. Yo soy de Efraín, hace días viajé a Belén de Judá y ahora voy para mi casa pero nadie nos ha ofrecido alojamiento. 19 Tenemos paja y granos para los burros y hay suficiente pan y vino para los tres que viajamos. No necesitamos nada.
20 El anciano dijo:
—No puedes pasar la noche en la plaza. Eres bienvenido en mi casa, yo me haré cargo de todo lo que necesites.
21 Entonces el anciano llevó a los tres viajeros a su casa, les dio comida a los burros y luego se lavaron los pies, comieron y bebieron.
22 Cuando todos estaban muy contentos, unos degenerados rodearon la casa y dando golpes en la puerta dijeron:
—Saca al hombre que tienes en tu casa, queremos tener relaciones sexuales con él.
23 El dueño de la casa salió y dijo:
—No hagan esa maldad. Este hombre es un invitado en mi casa.+ 19:23 Este hombre […] mi casa En ese tiempo era costumbre proteger y cuidar a los invitados. No cometan ese terrible pecado. 24 Miren, aquí está mi hija que nunca ha tenido relaciones sexuales, y también está la concubina de este hombre. Pueden hacer lo que quieran con ellas, pero no cometan ese terrible pecado contra este hombre.
25 Pero los hombres no le hicieron caso. El levita fue a buscar a su mujer y la obligó a salir. Los degenerados la obligaron a tener relaciones sexuales y la torturaron toda la noche. A la madrugada la dejaron y le dijeron que se fuera. 26 La mujer fue a la casa del anciano y cayó rendida a la entrada. Ella estuvo ahí tirada hasta que salió el sol. 27 En ese momento, el levita abrió la puerta para salir y vio a la mujer ahí tendida en el suelo. 28 El levita le dijo a la mujer:
—Levántate y vámonos.
Pero la mujer no respondió, pues estaba muerta.
Entonces el levita levantó a la mujer y la puso sobre el lomo del burro para continuar el viaje. 29 Cuando llegaron a la casa, el levita tomó un cuchillo y cortó a la mujer en doce pedazos. Luego tomó los pedazos y envió cada uno por todo el territorio donde vivía el pueblo de Israel. 30 Todos los que veían eso decían: «Nunca antes había pasado algo así en Israel. Nunca habíamos visto algo semejante desde que llegamos de Egipto. Tenemos que pensar en esto y decidir qué vamos a hacer».
20Guerra entre Israel y Benjamín
1 Todos los israelitas salieron como un solo hombre, desde Dan, Berseba y Galaad, se reunió la congregación ante el SEÑOR en Mizpa. 2 Todos los líderes de todas las tribus de Israel llegaron a la reunión. Cada uno tenía su lugar en la reunión del pueblo de Dios. En total había 400 000 soldados con espadas. 3 Los de la tribu de Benjamín se enteraron de la reunión de los israelitas en Mizpa. En la reunión, los israelitas dijeron al levita:
—Cuéntanos cómo sucedió eso tan terrible.
4 El levita respondió:
—Yo llegué con mi concubina a la ciudad de Guibeá, en el territorio de Benjamín. Allí pasamos la noche. 5 Pero durante la noche los hombres de la ciudad llegaron a la casa donde yo estaba. Rodearon la casa porque querían matarme, abusaron de mi mujer y luego ella murió. 6 Después yo traje a mi mujer y la corté en pedazos y mandé un pedazo a cada una de las tribus de Israel para que todos se enteraran de esta atrocidad que cometieron los de Benjamín contra nosotros. 7 Ahora, les pido a ustedes israelitas que decidan lo que debemos hacer.
8 Entonces todos los que estaban allí se levantaron al mismo tiempo y dijeron:
—Ninguno de nosotros volverá a su tienda o a su casa. 9 Lo que tenemos que hacer es echar a la suerte quiénes deberán atacar a Guibeá. 10 Vamos a tomar de entre todas las tribus de Israel diez hombres de cada 100, 100 hombres de cada 1000 y 1000 hombres de cada 10 000 para que consigan alimentos para el ejército. Luego el ejército ira a Guibeá, en el territorio de Benjamín para castigar a esa gente por esta ofensa que cometieron contra Israel.
11 Todos los hombres de Israel se reunieron en la ciudad de Guibeá y estuvieron de acuerdo con lo que tenían que hacer. 12 Las tribus de Israel enviaron hombres a la tribu de Benjamín con un mensaje. El mensaje decía: «¿Qué crimen es este que han cometido algunos de ustedes? 13 Entréguennos a esos perversos de Guibeá para matarlos. Tenemos que quitar el mal de Israel».
Pero los de Benjamín no prestaron atención al mensaje de sus hermanos de Israel. 14 Los hombres de la tribu de Benjamín salieron de sus casas para reunirse en Guibeá. Todos fueron a Guibeá para pelear contra los hombres de Israel. 15 En total había 26 000 soldados con espadas entre los hombres de Benjamín. Además en Guibeá había 700 hombres entrenados para la guerra 16 y 700 hombres especializados en combatir con la mano izquierda. Cada uno de ellos podía utilizar la honda con tal precisión que podía lanzar una piedra y acertar a un cabello sin fallar.
17 Por su parte, los israelitas tenían 400 000 guerreros listos para combatir. 18 Todos se prepararon y se fueron a Betel. Allí le pidieron a Dios que les mostrara cuál tribu de Israel debería atacar primero a la tribu de Benjamín. El SEÑOR les dijo que los de Judá serían los primeros.
19 Muy temprano en la mañana, los israelitas levantaron su campamento cerca de la ciudad de Guibeá. 20 Los hombres de Israel se alistaron para pelear y salieron a combatir al ejército de Benjamín en Guibeá. 21 También los hombres de Benjamín salieron a combatir y ese día mataron a 22 000 hombres de Israel en la batalla.
22 Los hombres de Israel fueron a lamentarse ante el SEÑOR hasta el anochecer. Pidieron al SEÑOR que les dijera si debían pelear otra vez contra sus hermanos del ejército de Benjamín. 23 El SEÑOR les respondió que debían pelear de nuevo. Entonces los hombres de Israel se animaron y fueron a pelear como lo habían hecho la primera vez.
24 El segundo día, los israelitas salieron otra vez a pelear contra los de Benjamín. 25 También el segundo día el ejército de Benjamín salió desde la ciudad de Guibeá para pelear contra el ejército de Israel. En esa batalla el ejército de Benjamín mató a 18 000 soldados de Israel. 26 Entonces todo el ejército de Israel fue a Betel a llorar y a lamentarse ante el SEÑOR. Ese día la pasaron sin comer nada hasta la noche. Luego hicieron ofrendas y sacrificios para festejar al SEÑOR. 27 Luego consultaron al SEÑOR, ya que en ese tiempo el cofre del pacto de Dios estaba en Betel. 28 Finés, hijo de Eleazar y nieto de Aarón, servía como sacerdote ante el cofre.
Los soldados de Israel le preguntaron:
—¿Debemos pelear otra vez contra nuestros hermanos de Benjamín? ¿Será mejor que no peleemos más?
El SEÑOR les respondió:
—Sí, deben pelear otra vez. Mañana yo les ayudaré a ganar contra el ejército de Benjamín.
29 Entonces el ejército de Israel mandó a algunos para que se escondieran alrededor de la ciudad de Guibeá. 30 Y al tercer día los soldados de Israel subieron a pelear contra los de Benjamín, como lo habían hecho antes. 31 Una vez más, los hombres de Benjamín salieron de Guibeá para pelear contra Israel. Los israelitas dejaron que los de Benjamín los persiguieran y salieran de la ciudad. Igual que las veces anteriores, los soldados de Benjamín empezaron a matar a algunos soldados de Israel. Mataron a 30 hombres en el campo y por los caminos hacia Betel y hacia Guibeá. 32 Los hombres de Benjamín creyeron que estaban ganando igual que antes, pero no era así. Los hombres de Israel salieron huyendo para que los enemigos creyeran que estaban ganando, pero en realidad los israelitas estaban haciéndolos salir de la ciudad e ir hacia los caminos. 33 Los israelitas que estaban escondidos salieron de sus escondites y se alistaron para combatir en Baal Tamar. Los que estaban escondidos al occidente de Guibeá salieron y atacaron la ciudad. 34 Los mejores 10 000 soldados de Israel atacaron la ciudad de Guibeá. La batalla fue muy dura y los hombres de Benjamín no sabían que estaban a punto de perder.
35 El SEÑOR ayudó al ejército de Israel a derrotar a los hombres de Benjamín. Ese día, el ejército de Israel mató 25 100 soldados de Benjamín. 36 Los hombres de Benjamín entendieron entonces que habían perdido porque los israelitas sólo les habían cedido terreno porque confiaban en los hombres que se habían escondido para atacar a Guibeá. 37 Los hombres que estaban escondidos entraron en la ciudad de Guibeá, invadieron la ciudad y mataron a espada a todos los que estaban allí. 38 Los soldados de Israel tenían una señal para comunicarse con los que estaban escondidos. Los que estaban escondidos debían hacer una gran nube de humo para avisar a los demás cuando hubieran atacado la ciudad.
39 Cuando los hombres que estaban huyendo vieran la señal de humo, debían regresar y enfrentarse contra los de Benjamín. Los hombres de Benjamín lograron matar 30 soldados de Israel y por eso pensaron que estaban ganando como en las otras ocasiones, 40 pero los soldados de Israel vieron la gran nube de humo. También los hombres de Benjamín vieron el humo y que la ciudad entera estaba en llamas. 41 Entonces los israelitas se enfrentaron a los hombres de Benjamín, los cuales se llenaron de terror y entendieron que estaban derrotados.
42 Los hombres de Benjamín salieron huyendo hacia el desierto, pero no pudieron escapar de los israelitas, y los que estaban en la ciudad salieron y los mataron. 43 Los hombres de Israel rodearon a los hombres de Benjamín y los persiguieron sin descansar hasta que los derrotaron en el área al oriente de la ciudad de Guibeá. 44 Los israelitas mataron a 18 000 valientes soldados de Benjamín.
45 Cuando los soldados de Benjamín corrieron hacia el desierto, llegaron a un lugar llamado la roca de Rimón, pero el ejército de Israel mató por el camino a 5000 soldados de Benjamín. Los soldados de Israel siguieron persiguiendo a los de Benjamín hasta llegar a Guidón. Allí mataron a otros 2000 hombres de Benjamín.
46 Ese día el ejército de Israel mató a 25 000 guerreros armados de espada de Benjamín. 47 Pero 600 soldados de Benjamín se escondieron en el desierto. Esos hombres llegaron hasta la roca de Rimón y se quedaron allí durante cuatro meses. 48 Los hombres de Israel regresaron al territorio de Benjamín y mataron a todos los que encontraban a su paso. Destruyeron todo lo que encontraron, mataron a todos los animales y quemaron todas las ciudades por donde pasaron.
21Los de Benjamín consiguen esposas
1 Los hombres de Israel habían hecho una promesa cuando se reunieron en Mizpa. Prometieron que no dejarían que ninguna de sus hijas se casara con un hombre de Benjamín.
2 Los israelitas fueron a Betel, clamaron y lloraron amargamente ante Dios hasta la noche. 3 Todos decían: «SEÑOR, el Dios de Israel, ¿por qué ha sucedido todo esto? ¿Por qué se quedó Israel sin una de sus tribus?»
4 Al día siguiente todos se levantaron muy temprano y construyeron un altar. Pusieron en el altar ofrendas que deben quemarse completamente y sacrificios como ofrendas para festejar. 5 Luego los israelitas dijeron: «¿Hay alguna tribu de Israel que no haya venido a reunirse con nosotros ante el SEÑOR?» Hicieron esta pregunta porque antes habían hecho una promesa muy importante. La promesa era que matarían al que no se reuniera con las demás tribus ante el SEÑOR en Mizpa.
6 Los hombres de Israel sintieron pesar por sus hermanos de Benjamín y dijeron: «Hoy se ha cortado de Israel una de sus tribus. 7 Nosotros prometimos por el SEÑOR que no dejaríamos que nuestras hijas se casaran con los hombres de Benjamín. Ahora, ¿qué podemos hacer por los que todavía quedan para que puedan tener familia otra vez?»
8 Entonces volvieron a preguntar: «¿Hay alguna tribu que no haya ido al encuentro que tuvimos con el SEÑOR en Mizpa? ¡Tiene que haber alguna que no haya estado! Y se acordaron que ningún hombre de la ciudad de Jabés Galaad había estado en la reunión con las otras tribus de Israel. 9 Cuando pasaron lista, se dieron cuenta que no había nadie de allí. 10 Entonces enviaron 12 000 soldados a esa ciudad con esta orden: «Lleven sus espadas y maten a todos los habitantes de esa ciudad, incluyendo mujeres y niños. 11 Maten a todos los hombres y a todas las mujeres que no sean vírgenes, pero no le hagan daño a las vírgenes». Los soldados cumplieron esa orden, 12 encontraron 400 mujeres vírgenes y las llevaron al campamento de Siló en Canaán.
13 Luego los hombres de Israel mandaron un mensaje a los hombres de Benjamín que estaban en un lugar llamado la roca de Rimón. En el mensaje a los hombres de Israel decían que querían hacer las paces. 14 Entonces los hombres de Benjamín regresaron a Israel y los israelitas les dieron a las mujeres que habían traído de Jabés Galaad. Pero no hubo suficientes mujeres para todos los hombres de Benjamín.
15 Los israelitas sentían lástima por los de Benjamín, porque el SEÑOR los había separado de las otras tribus de Israel. 16 Los ancianos líderes de Israel dijeron: «Han matado a las mujeres de la familia de Benjamín. Ahora ¿dónde podremos encontrar esposas para los hombres de Benjamín que todavía están vivos? 17 Los hombres de Benjamín deben tener hijos para que siga existiendo esa tribu y para que no se acabe ninguna tribu de Israel. 18 Pero nosotros no podemos darles nuestras hijas para que se casen, pues hicimos una promesa. Nosotros prometimos que le pasaría algo muy malo a quien diera una esposa a un hombre de Benjamín». 19 Pero tenemos una idea: Estamos en la época de la fiesta en honor al SEÑOR. Esta fiesta se celebra cada año en Siló. La ciudad de Siló queda al norte de la ciudad de Betel, al oriente del camino que comunica a Betel con Siquén, y al sur de la ciudad de Leboná».
20 Entonces, los ancianos líderes hablaron con los hombres de Benjamín sobre la idea y dijeron: «¡Escóndanse en los viñedos y estén atentos! 21 Esperen a que salgan al baile las mujeres de Siló y luego salgan ustedes. Cada uno puede tomar una mujer y llevarla al territorio de Benjamín para casarse con ella. 22 Los padres o los hermanos de esas mujeres vendrán a quejarse con nosotros pero les diremos: “¡Tengan piedad con los hombres de Benjamín, permítanles casarse con esas mujeres! Durante la guerra no pudimos conseguir esposas para cada uno de ellos y como ustedes no les entregaron voluntariamente las mujeres, ustedes no rompieron su promesa”».
23 Los hombres de Benjamín siguieron el consejo de los ancianos. Cada uno se casó con una de las bailarinas y se fueron. Ellos regresaron a su tierra, construyeron ciudades y vivieron en ellas. 24 Después, cada uno de los hombres de Israel regresó a su respectiva familia y a su respectivo hogar.
25 En ese tiempo Israel no tenía rey y cada uno hacía lo que mejor le parecía.