Segundo libro de los

Reyes

1

Mensaje para Ocozías

1 Después de la muerte de Acab, Moab se rebeló contra Israel.

2 Una vez, Ocozías estaba en el primer piso de su casa y al ceder el piso bajo sus pies, se cayó y quedó gravemente herido. Estando en cama, mandó llamar a sus mensajeros y les dijo: «Vayan a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón, y pregúntenle si me voy a recuperar de este accidente o no».

3 Pero el ángel del SEÑOR le dijo a Elías el tisbita: «Ve y encuéntrate con los mensajeros del rey Ocozías y pregúntales: “¿Acaso no hay un Dios en Israel? ¿Por qué van a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón?” 4 Por haber hecho eso el SEÑOR te dice: “No te levantarás de la cama, vas a morir”». Y Elías se fue.

5 Cuando los mensajeros regresaron, Ocozías les preguntó:

—¿Por qué regresaron tan pronto?

6 Los mensajeros le dijeron a Ocozías:

—Nos encontramos con un hombre que nos dijo que volviéramos al rey que nos mandó y le comunicáramos lo que dice el SEÑOR: “Si hay un Dios en Israel, ¿por qué mandaste mensajeros a consultar el futuro a Baal Zebub, dios de Ecrón? Por haber hecho eso, no te levantarás de la cama. ¡Ciertamente morirás!”

7 Ocozías les preguntó a sus mensajeros:

—¿Cómo era el hombre con el que se encontraron?

Ellos le dijeron:

8 —El hombre llevaba un manto de piel+ 1:8 El hombre llevaba un manto de piel o El hombre estaba cubierto de pelo. y un cinturón de cuero ajustado a la cintura.

Ocozías respondió:

—Era Elías el tisbita.

El fuego destruye a los hombres de Ocozías

9 Ocozías ordenó que un capitán con 50 soldados fuera a buscar a Elías. Lo encontraron sentado en la cima de un monte, y el capitán le dijo a Elías:

—Hombre de Dios,+ 1:9 Hombre de Dios Otra forma de referirse a un profeta. Esta expresión aparece repetidamente en este libro. el rey te ordena bajar.

10 Elías le contestó:

—Si soy un hombre de Dios, que baje fuego del cielo y te destruya a ti y a toda tu tropa.

Así que bajó fuego del cielo y destruyó al capitán y a los 50 soldados.

11 Ocozías le mandó a otro capitán con 50 soldados. El capitán le dijo a Elías:

—Hombre de Dios, el rey te ordena bajar.

12 Elías le dijo:

—Si soy un hombre de Dios, que baje fuego del cielo y te destruya a ti y a toda tu tropa.

Entonces, bajó fuego del cielo y destruyó al capitán y a los 50 soldados. 13 Ocozías mandó a un tercer capitán con 50 soldados. Este se encontró con Elías, se puso de rodillas y le rogó a Elías:

—Hombre de Dios, te ruego que nos respetes la vida a mí y a mis 50 soldados. 14 Ya bajó fuego del cielo y devoró a los dos capitanes anteriores con sus tropas. Te ruego que aprecies en algo mi vida ahora. 15 El ángel del SEÑOR le dijo a Elías:

—Ve con el capitán; no le tengas miedo.

Así que Elías fue con el capitán a ver al rey Ocozías.

16 Elías le dijo a Ocozías:

—Así dice el SEÑOR: “Por haber mandado mensajeros a consultar el futuro a Baal Zebub, dios de Ecrón, como si no hubiera un Dios en Israel a quien consultar, no te levantarás de la cama. ¡Ciertamente morirás!”

Jorán reemplaza a Ocozías

17 Ocozías murió, tal como dijo el SEÑOR por medio de Elías. Su hermano Jorán reinó en su lugar porque Ocozías no tuvo hijos. Jorán comenzó a reinar durante el segundo año de Jorán hijo de Josafat, rey de Judá.

18 El resto de los hechos de Ocozías está escrito en Las crónicas de los reyes de Israel .

2

El Señor decide llevarse a Elías

1 Cuando se acercaba el momento en que el SEÑOR iba a llevarse a Elías al cielo en un torbellino, Elías y Eliseo estaban a punto de salir de Guilgal.

2 Elías le dijo a Eliseo:

—Quédate aquí, pues el SEÑOR me dijo que fuera a Betel.

Pero Eliseo le dijo:

—Tan cierto como el SEÑOR existe y como vives tú, no me separaré de ti.

Así que fueron juntos a Betel.

3 Un grupo de profetas que estaba en Betel se encontró con Eliseo y le dijeron:

—¿Sabes que hoy el SEÑOR te quitará a tu maestro?

Eliseo dijo:

—Sí, lo sé. Cállense.

4 Elías le dijo a Eliseo:

—Quédate aquí, pues el SEÑOR me dijo que fuera a Jericó.

Sin embargo, Eliseo le dijo:

—Tan cierto como el SEÑOR existe y como vives tú, no me separaré de ti.

Así que los dos se fueron a Jericó.

5 El grupo de profetas que estaba en Jericó se acercó a ver a Eliseo y le dijeron:

—¿Sabes tú que hoy el SEÑOR te quitará tu maestro?

Eliseo les contestó:

—Sí ya lo sé, pero no digan nada.

6 Elías le dijo a Eliseo:

—Por favor, quédate aquí, pues el SEÑOR me dijo que fuera al río Jordán.

Eliseo contestó:

—Tan cierto como el SEÑOR existe y como vives tú, no me separaré de ti.

Así que los dos fueron al río Jordán.

7 Unos 50 hombres del grupo de profetas los estaban siguiendo. Elías y Eliseo se pararon a la orilla del río Jordán. Los cincuenta hombres se quedaron a cierta distancia de Elías y Eliseo. 8 Elías se quitó el manto, lo dobló y con él golpeó el agua. Entonces el agua del río se dividió en dos partes y tanto Elías como Eliseo cruzaron el río caminando sobre tierra seca.

9 Mientras cruzaban el río, Elías le dijo a Eliseo:

—Pide lo que quieres que haga por ti antes de que sea separado de ti.

Eliseo declaró:

—Ah, si pudiera recibir una doble porción de tu espíritu.+ 2:9 Ah, si […] tu espíritu Eliseo pide ser el sucesor principal de Elías.

10 Elías le dijo:

—Has pedido algo difícil, pero si logras verme cuando sea separado de ti, recibirás lo que has pedido. Pero si no logras verme, entonces no lo recibirás.

Dios se lleva a Elías al cielo

11 Elías y Eliseo caminaban juntos charlando. De repente, llegaron un carro y unos caballos que parecían de fuego, los cuales separaron a Elías de Eliseo. Elías fue llevado al cielo en un torbellino.

12 Al verlo, Eliseo gritó: «¡Padre mío, padre mío! ¡Carro de Israel y sus caballos!+ 2:12 Carro […] sus caballos o ¡Carro de Israel y su ejército celestial!»

Eliseo nunca más volvió a verlo. Entonces Eliseo rompió en dos su ropa. 13 El manto de Elías se había caído a la tierra, entonces Eliseo lo agarró y se volvió. Se estuvo de pie a la orilla del Jordán, 14 golpeó el agua con el manto y dijo: «¿Dónde está el SEÑOR, el Dios de Elías?»

Cuando Eliseo golpeó el agua, el río se separó en dos y Eliseo lo cruzó.

15 El grupo de profetas que estaba en Jericó vio a Eliseo y dijo: «¡El espíritu de Elías ahora está en Eliseo!» Se acercaron a Eliseo y se inclinaron ante él. 16 Le dijeron:

—Tenemos 50 hombres fuertes aquí. Podemos ir y buscar a tu maestro. Tal vez el Espíritu del SEÑOR levantó a Elías y lo tiró por ahí en un monte o en un valle.

Pero Eliseo les contestó:

—No manden a buscar a Elías.

17 Pero tanto le rogaron a Eliseo que hasta quedó avergonzado. Entonces les dijo:

—Manden a los hombres a buscar a Elías.

El grupo de los profetas mandó a los 50 hombres a que buscaran a Elías. Buscaron durante unos tres días pero no lo encontraron. 18 Así que los hombres volvieron a Jericó, donde se estaba quedando Eliseo, y este les dijo:

—Les dije que no fueran.

Eliseo purifica el agua

19 Los hombres de la ciudad le dijeron a Eliseo:

—Señor, como usted puede ver, este lugar es agradable, pero el agua es mala, y por eso la tierra es estéril.

20 Eliseo les dijo:

—Tráiganme un plato hondo nuevo, y pónganle sal.

La gente le llevó el plato hondo a Eliseo. 21 Entonces Eliseo salió a la fuente del agua, echó la sal al agua y dijo:

—El SEÑOR dice: “Purifico esta agua y de ahora en adelante no producirá más la muerte ni hará la tierra estéril”.

22 El agua quedó purificada hasta el día de hoy, tal como dijo Eliseo.

Se burlan de Eliseo

23 Eliseo salió de allí para ir a Betel. Mientras subía la colina para entrar a la ciudad, unos jóvenes que salían de la ciudad comenzaron a burlarse de él, diciendo: «¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!»

24 Eliseo se dio vuelta, los miró y los maldijo en el nombre del SEÑOR. De pronto salieron dos osas del bosque y los atacaron, despedazando a 42 de ellos.

25 Eliseo salió de Betel y fue al monte Carmelo. De ahí regresó a Samaria.

3

Jorán, rey de Israel

1 Entonces Jorán hijo de Acab gobernó como rey de Israel en Samaria. Comenzó a reinar durante el año 18 del reinado de Josafat, rey de Judá. Jorán gobernó durante 12 años. 2 Lo que él hacía no le agradaba al SEÑOR. Sin embargo, no fue tan malo como su papá y como su mamá, porque quitó el pilar que había hecho su papá para adorar a Baal. 3 En eso estuvo bien, pero cometió los mismos pecados de Jeroboán hijo de Nabat que fueron motivo para que los israelitas pecaran.

Moab se rebela contra Israel

4 Mesá, rey de Moab, era ganadero y tenía muchas ovejas. Le daba al rey de Israel 100 000 corderos y 100 000 ovejas con su lana. 5 Pero cuando murió Acab, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel. 6 Entonces Jorán salió de Samaria habiendo reunido a todos los hombres de Israel. 7 Jorán mandó llamar a Josafat, rey de Judá, y le dijo:

—El rey de Moab se ha rebelado contra mí. ¿Irás conmigo a luchar contra Moab?

Josafat respondió:

—Sí, yo iré contigo. Mis soldados y mis caballos están tan dispuestos como los tuyos.

8 Josafat le preguntó a Jorán:

—¿Por cuál camino iremos?

Jorán le contestó:

—Iremos por el desierto de Edom.

9 Así que el rey de Israel salió junto con los reyes de Judá y de Edom. Pero como tuvieron que dar un rodeo por el desierto que duró unos siete días, no hubo suficiente agua para el ejército ni para los animales. 10 Finalmente el rey de Israel dijo:

—¡Ay, pues! El SEÑOR trajo a estos tres reyes al desierto para entregarnos en manos de los moabitas.

11 Pero Josafat le dijo:

—Seguramente uno de los profetas del SEÑOR está aquí, preguntémosle qué dice el SEÑOR.

Uno de los siervos del rey de Israel dijo:

—Eliseo hijo de Safat y siervo de Elías está aquí.

12 Josafat dijo:

—¡La palabra del SEÑOR está con Eliseo!

Así que el rey de Israel, Josafat y el rey de Edom fueron a ver a Eliseo.

13 Eliseo le dijo al rey de Israel:

—¿Qué tiene usted que ver conmigo? ¡Vaya y consulte a los profetas de su papá y de su mamá!

El rey de Israel le dijo a Eliseo:

—Dime si es cierto que el SEÑOR nos juntó a nosotros tres para entregarnos a los moabitas.

14 Eliseo dijo:

—Yo respeto a Josafat, rey de Judá, y sirvo al SEÑOR Todopoderoso. Tan cierto como que Dios existe, que vine aquí solo por Josafat. Si no fuera por él, no te haría caso, ni siquiera te miraría. 15 Ahora, llamen a alguien que toque el arpa.

Cuando el músico comenzó a tocar la música, el poder+ 3:15 poder Textualmente mano. del SEÑOR comenzó a operar por medio de Eliseo. 16 Entonces Eliseo dijo:

—Esto es lo que dice el SEÑOR: “Caven pozos por todo este valle”. 17 Así dice el SEÑOR: “No verán viento ni lluvia; sin embargo, el valle se llenará de agua y entonces ustedes, su ganado y sus otros animales tendrán agua para beber. 18 Y todo eso es poco a los ojos del SEÑOR, quien además entregará a Moab en manos de ustedes. 19 Atacarán todas las ciudades fortificadas e importantes, cortarán todos los árboles buenos, taparán todos los pozos de agua y arruinarán toda la tierra arable con piedras”.

20 Al día siguiente a la hora del sacrificio matutino, comenzó a correr agua desde Edom y llenó todo el valle.

21 Los moabitas escucharon que los reyes habían salido para pelear con ellos. Por eso reunieron a todos los hombres en edad de cumplir el servicio militar y esperaron en la frontera. 22 Cuando los moabitas se levantaron a la madrugada, salió el sol y el reflejo del agua parecía sangre. 23 Los moabitas dijeron: «¡Miren, sangre! Los reyes debieron haberse atacado entre sí y haberse destruido. Ahora todo lo suyo será nuestro botín de guerra».

24 Los moabitas se acercaron al campamento israelita, pero los israelitas contraatacaron y los moabitas huyeron. Entonces los israelitas persiguieron a los moabitas y acabaron con ellos. 25 Destruyeron sus ciudades, tiraron piedras en la tierra de cultivo, taparon los pozos de agua y cortaron todos los buenos árboles. Siguieron peleando por todo el país, rodearon a Quir Jaréset y atacaron la ciudad.

26 El rey de Moab vio que la batalla iba de mal en peor, así que tomó a 700 hombres con espadas para abrir una brecha y atentar contra el rey de Edom, pero fracasó. 27 Entonces el rey de Moab tomó a su hijo mayor, el heredero del trono, y lo ofreció como un sacrificio que debe quemarse completamente. Hubo tanta ira contra los israelitas que abandonaron el ataque y regresaron a su país.

4

Milagro para ayudar a una viuda

1 La esposa de uno de los del grupo de profetas se acercó a Eliseo gritando:

—Mi esposo fue uno de tus siervos, y ahora está muerto. Tú sabes cómo honraba al SEÑOR. ¡Pero le debía dinero a un hombre que ahora viene a quitarme a mis dos hijos para que sean sus esclavos!

2 Eliseo le contestó:

—¿Cómo te puedo ayudar? Dime, ¿qué hay en tu casa?

La mujer dijo:

—No tengo nada, sólo un frasco de aceite de oliva.

3 Entonces Eliseo dijo:

—Ve y habla con tus vecinos y pídeles prestados todos los frascos vacíos que tengan, todos los que puedas. 4 Entra a tu casa y cierra la puerta, que estén sólo tú y tus hijos adentro. Usa el frasco de aceite y llena cada frasco vacío, uno tras otro.

5 Ella salió de hablar con Eliseo, entró a su casa y cerró la puerta, con sólo ella y sus dos hijos adentro. Sus dos hijos le llevaban los frascos y ella los llenaba. 6 Cuando todos los frascos ya estaban llenos, ella le preguntó a su hijo:

—¿No quedan más frascos?

Él le dijo:

—No hay más.

Entonces el aceite dejó de fluir.

7 Luego le contó al hombre de Dios lo que había pasado, y Eliseo le dijo:

—Ve, vende el aceite y paga tu deuda. Con lo que queda podrán sostenerse tú y tus hijos.

La mujer de Sunén y Eliseo

8 Un día Eliseo fue a Sunén, donde vivía una mujer importante. Ella insistió en que Eliseo se quedara a comer en su casa. Así que cada vez que Eliseo pasaba por aquel lugar se detenía para comer ahí.

9 La mujer le dijo a su esposo:

—Mira, tú sabes que Eliseo es un hombre santo de Dios y que siempre pasa por nuestra casa. 10 Por favor, hagámosle un cuarto en la planta alta. Pongámosle una cama en el cuarto con una mesita, una silla y una lámpara. Entonces, cuando se hospede en nuestra casa podrá tener su propio cuarto.

11 Un día Eliseo se hospedó en la casa y entró al cuarto para descansar. 12 Eliseo le dijo a su siervo Guiezi:

—Llama a esta mujer sunamita.

El siervo la llamó y ella fue y lo atendió. 13 Eliseo le dijo:

—Ahora dile: “Mira, has hecho lo mejor que has podido para atendernos. ¿Qué podemos hacer por ti? ¿Quieres que hablemos de tu parte al rey o al comandante del ejército?”

Ella contestó:

—Estoy contenta viviendo entre mi pueblo.

14 Eliseo le dijo a Guiezi:

—¿Qué podemos hacer por ella?

Él contestó:

¡Ya sé! Ella no tiene hijos y su esposo ya es viejo.

15 Entonces Eliseo le dijo:

—Llámala de nuevo.

Entonces Guiezi la llamó y ella se acercó para atenderlo. 16 Eliseo le dijo:

—Para la primavera entrante tendrás en brazos a tu propio hijo.

La mujer respondió:

—¡No, señor! ¡Que el hombre de Dios no me mienta!

17 Sin embargo, la mujer quedó embarazada y la siguiente primavera dio a luz a un hijo, tal como Eliseo le había dicho. 18 El niño creció y se llegó el día en que ya podía salir a trabajar en la cosecha con su papá. 19 Estando en eso, gritó a su papá:

—¡Ay, mi cabeza! ¡Me duele la cabeza!

El papá le dijo al criado:

—Llévenlo a su mamá.

20 Lo llevaron a donde estaba la mamá y ella lo acostó en su falda y por la tarde el niño murió.

La sunamita va a ver a Eliseo

21 La mujer subió y acostó al niño en la cama del hombre de Dios. Cerró la puerta y salió del cuarto. 22 Llamó a su esposo y le dijo:

—Por favor, mándame a uno de los siervos con un burro para ir rápido a buscar al hombre de Dios, y volver en seguida. 23 El hombre le contestó:

—¿Por qué vas a buscarlo hoy si no es Luna Nueva ni día de descanso?

Ella dijo:

—¡Adiós!+ 4:23 Adiós o Textualmente Paz.

24 Entonces ensilló el burro y le dijo al siervo:

—¡Vámonos, apúrate! No aminores la marcha a menos que yo te lo diga.

25 La mujer fue al monte Carmelo para buscar al hombre de Dios.

Cuando el hombre de Dios vio que la sunamita se acercaba, Eliseo le dijo a su siervo Guiezi:

—¡Mira, ahí está la sunamita! 26 ¡Corre a su encuentro! Pregúntale: ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? ¿Está bien tu esposo? ¿Está bien el niño?

Ella respondió al criado:

—Todo está bien.+ 4:26 Todo está bien Textualmente Paz.

27 Pero la sunamita subió hasta donde estaba el hombre de Dios. Se aferró a los pies de Eliseo, y Guiezi se acercó para quitarla. Pero el hombre de Dios le dijo a Guiezi:

—¡Déjala en paz! Está desconsolada y el SEÑOR no me advirtió de nada, me ocultó esta noticia.

28 Entonces ella dijo:

—Señor, yo no te pedí un hijo. Te dije: “No me tomes el pelo”.

29 Entonces Eliseo le dijo a Guiezi:

—Prepárate para el viaje. ¡Agarra mi bastón y vete ya! Si encuentras a alguien por el camino, no lo saludes, y si alguien te saluda no te detengas para contestar el saludo. Coloca mi bastón en la cara del niño.

30 Sin embargo la madre del niño le dijo:

—¡Juro por el SEÑOR viviente y por su vida que no me iré sin usted!

Así que Eliseo se levantó y la siguió.

31 Guiezi llegó a la casa antes que Eliseo y la mujer sunamita. Guiezi colocó el bastón en la cara del niño, pero el niño no habló ni respondió nada. Entonces Guiezi salió al encuentro de Eliseo y le dijo:

—¡El niño no se despierta!

32 Eliseo entró a la casa y ahí estaba el niño, muerto, tendido en su cama. 33 Eliseo entró al cuarto y cerró la puerta. Entonces oró al SEÑOR. 34 Después Eliseo se acercó a la cama y se acostó sobre el niño. Puso sus ojos donde estaban los ojos del niño, su boca en la boca del niño, sus manos arriba de las manos del niño. Se acostó encima del niño hasta que su cuerpo entró en calor. 35 Entonces Eliseo se volvió y salió del cuarto. De nuevo entró en el cuarto hasta que el niño estornudó siete veces y abrió los ojos.

36 Eliseo llamó a Guiezi y le dijo:

—¡Llama a la sunamita!

Guiezi la llamó y ella se acercó a Eliseo, quien le dijo:

—¡Toma al niño!

37 Entonces la mujer sunamita entró al cuarto y arrojándose a los pies de Eliseo se postró ante él. Entonces ella tomó a su hijo y salió.

Eliseo y la sopa envenenada

38 Eliseo otra vez fue a Guilgal en una época de gran escasez de alimentos en el país. El grupo de profetas estaba sentado ante Eliseo, quien le dijo a su siervo:

—Pon una olla grande en el fogón y haz sopa para los profetas.

39 Uno de los profetas salió al campo para juntar unas hierbas y encontró una planta de calabazas silvestres. Juntó las calabazas en su ropa y las llevó, las cortó y las cocinó en la sopa sin saber qué eran. 40 Sirvieron a los hombres para que comieran, pero cuando empezaron a comer, gritaron:

—Esta sopa está envenenada.

Y ya no comieron más.

41 Pero Eliseo dijo:

—Tráiganme harina.

Eliseo añadió la harina en la sopa y dijo:

—Dénsela a la gente para que coma.

Y la sopa no les hizo daño.

Eliseo alimenta a unos profetas

42 Un hombre llegó de Baal Salisá con pan hecho de la primera cosecha para el hombre de Dios. Había veinte panes de cebada y grano entero en una bolsa. Entonces Eliseo dijo:

—Dáselo a la gente para que coma.

43 El siervo de Eliseo respondió:

—¿Qué me dices? Aquí hay más de 100 hombres. ¿Cómo voy a alimentar con esta comida a todos ellos?

Pero Eliseo insistió:

—Dale la comida a la gente para que coma. El SEÑOR dice: “Comerán suficiente y habrá comida de sobra”.

44 El siervo de Eliseo puso la comida a disposición del grupo de profetas. Comieron suficiente y hubo de sobra. Ocurrió tal como el SEÑOR había dicho.

5

Enfermedad de Naamán

1 Naamán, general del ejército del rey de Siria, era muy importante y valioso para su rey+ 5:1 rey Textualmente señor. porque el SEÑOR lo usó para darle victoria a Siria. Pero aunque Naamán era un hombre importante y poderoso, sufría de lepra.

2 En uno de los ataques que hacía el ejército de Siria contra Israel capturaron a una niña israelita. Ella pasó a ser sirvienta de la esposa de Naamán. 3 La niña le dijo a su dueña:

—Si tan sólo mi señor conociera el profeta que vive en Samaria, le podría quitar la lepra a Naamán.

4 Naamán se acercó a su rey y le habló de lo que le había dicho la israelita.

5 El rey de Siria le dijo:

—Ve ahora, que yo le mandaré una carta al rey de Israel.

Así que Naamán se fue a Israel. Llevó de regalo 30 000 monedas+ 5:5 30 000 monedas Textualmente 10 talentos. Ver tabla de pesas y medidas. de plata, 6000 monedas de oro y 10 mudas de ropa. 6 Naamán llevó la carta del rey de Siria al rey de Israel. La carta decía: “Sirva la presente para hacerte saber que te mando a mi siervo Naamán para que lo cures de su lepra”.

7 Cuando el rey de Israel leyó la carta, rompió su vestido y dijo:

—¿Acaso soy Dios? No tengo poder sobre la vida y la muerte para que el rey de Siria me mande un hombre para que lo sane de lepra. Fíjense bien que lo que quiere es atacarme.

8 Eliseo, el hombre de Dios, escuchó que el rey de Israel había roto su vestido, así que le mandó este mensaje: «¿Por qué rompiste tu vestido? Que Naamán venga a mí y entonces sabrá que hay profeta en Israel».

9 Entonces Naamán fue con sus caballos y carruajes a donde vivía Eliseo y se quedó esperando fuera de la casa. 10 Eliseo le mandó un mensajero que le dijo: «Anda y lávate en el río Jordán siete veces y se te sanará la piel; quedarás puro y limpio».

11 Naamán se enojó y se fue, diciendo:

—Pensé que Eliseo saldría y se pararía delante de mí, pediría en el nombre del SEÑOR su Dios y luego pasaría la mano sobre mi cuerpo para sanar la lepra. 12 Los ríos de Damasco, el Abaná y el Farfar son mejores que toda el agua de Israel, ¿por qué no me puedo bañar en aquellos ríos de Damasco y limpiarme ahí?

Naamán se enojó mucho y dio media vuelta para irse.

13 Pero los siervos de Naamán fueron y le dijeron:

—Señor+ 5:13 Señor Textualmente Padre. Frecuentemente los siervos llamaban padre a sus amos, y los amos al referirse a sus siervos los llamaban hijos., si el profeta le hubiera dicho que hiciera algo muy difícil lo habría hecho, ¿no es cierto? Con más razón ahora que sólo le dijo: “Lávate y quedarás puro y limpio”.

14 Así que Naamán hizo lo que el hombre de Dios había dicho. Bajó y se lavó en el Jordán siete veces, ¡y quedó puro y limpio! Su piel se volvió tan suave como la de un bebé.

15 Naamán y su gente volvieron para ver al hombre de Dios. Se detuvo ante Eliseo y le dijo:

—Mira, ahora sé que no hay ningún otro Dios en el mundo, excepto en Israel. Acepta un regalo de mi parte, por favor.

16 Pero Eliseo le dijo:

—Te aseguro como que existe el SEÑOR, al cual yo sirvo, que yo no aceptaré ningún regalo.

Naamán trató de obligar a Eliseo a que aceptara el regalo, pero Eliseo lo rehusó. 17 Entonces Naamán dijo:

—Si no aceptas el regalo, entonces, al menos haz que se me dé tierra para llenar la carga de mis dos mulas,+ 5:17 tierra […] dos mulas Naamán tal vez pensó que la tierra de Israel era santa, así que decidió llevar algo de tierra para adorar al Señor en su propio país. porque nunca más ofreceré sacrificios que deben quemarse completamente ni ofrendas a ningún otro dios. Sólo ofreceré sacrificios al SEÑOR. 18 Ahora ora al SEÑOR para que me perdone esto: Cuando en el futuro mi señor, el rey, vaya al templo del dios Rimón para adorarlo, el rey querrá apoyarse en mí; así que tendré que arrodillarme en el templo de Rimón. Te ruego que le pidas al SEÑOR que me perdone cuando me toque hacer eso. 19 Entonces Eliseo le dijo a Naamán:

—Vete en paz.

Naamán se fue del lado de Eliseo y había recorrido una distancia no muy larga, 20 cuando Guiezi, el siervo de Eliseo, el hombre de Dios, se dijo: «Mi señor se despidió de Naamán el sirio sin aceptar el regalo que trajo. Tan seguro como que el SEÑOR existe, que iré tras él a ver qué consigo de él». 21 Entonces Guiezi corrió tras Naamán.

Naamán vio que alguien lo seguía. Se bajó del carruaje para encontrarse con Guiezi. Naamán le dijo:

—¿Está bien todo?

22 Guiezi le dijo:

—Sí, todo está bien. Mi amo me mandó a decirle esto: “Mira, dos jóvenes del grupo de profetas de la región montañosa de Efraín han venido a verme. Por favor, dales 3000 monedas+ 5:22 3000 monedas Textualmente un talento. Ver tabla de pesas y medidas. de plata y unas mudas de ropa”.

23 Naamán dijo:

—Por favor, toma 6000+ 5:23 6000 Textualmente 2 talentos. Ver tabla de pesas y medidas..

Naamán convenció a Guiezi de que se llevara la plata. Puso las 6000 monedas de plata en dos bolsas y le dio las mudas de ropa. Naamán les entregó todo esto a sus siervos para que lo llevaran delante de Guiezi. 24 Al pasar la cima del cerro, Guiezi les recibió todo a los siervos, los despidió y escondió todo en la casa.

25 Guiezi entró a hablar con su amo. Eliseo le dijo a Guiezi:

—¿A dónde fuiste, Guiezi?

Guiezi le contestó:

—A ninguna parte.

26 Eliseo le dijo a Guiezi:

—¡Mentira! En mi mente vi cuando el hombre se dio vuelta en su carruaje para verte. No es el momento de aceptar dinero, ropa, aceitunas, uvas, ovejas, ganado, ni hombres ni mujeres como siervos. 27 Ahora tú y tus hijos contraerán la enfermedad de Naamán. ¡Siempre tendrás la lepra!

Desde el momento que Guiezi salió de ahí, su piel quedó tan blanca como la nieve y quedó enfermo de lepra.

6

Eliseo y el hacha

1 Los discípulos de los profetas le dijeron a Eliseo:

—El lugar donde nos estamos quedando aquí es demasiado pequeño. 2 Vamos al río Jordán y que cada uno traiga madera. Construiremos ahí un lugar donde vivir.

Eliseo contestó:

—Vayan pues.

3 Uno de ellos le dijo:

—Por favor, ven con nosotros.

Eliseo le dijo:

—Muy bien, iré.

4 Entonces Eliseo fue con ellos. Al llegar al río Jordán, comenzaron a cortar la madera. 5 Pero mientras un hombre daba hachazos a un árbol, se le cayó el hacha de la manga y gritó:

—¡Ay, señor! Era un hacha prestada.

6 El hombre de Dios le dijo:

—¿Por dónde cayó?

El hombre le indicó a Eliseo el lugar donde se le había caído el hacha. Entonces Eliseo cortó un palo y lo tiró al agua. El palo hizo que el hacha de hierro flotara. 7 Eliseo le dijo:

—Agárrala.

El hombre extendió la mano y la agarró.

Israel captura la tropa de Siria

8 El rey de Siria estaba en guerra contra Israel. En una reunión con su consejo dijo: «En tal y tal lugar tendré mi campamento». 9 Pero el hombre de Dios le mandó un mensaje al rey de Israel. Eliseo le dijo: «Ten cuidado. No pasen por ese lugar porque los sirios están escondidos ahí». 10 El rey de Israel advirtió a los hombres del lugar lo que el hombre de Dios le había indicado y así algunas veces salvó a varios hombres. 11 Debido a esto, el rey de Siria se enojó mucho. Convocó a sus siervos y les dijo:

—Díganme quién de entre los nuestros está a favor del rey de Israel.

12 Uno de los oficiales del rey de Siria le respondió:

—Mi señor y rey, ninguno de nosotros es un espía. Eliseo, el profeta de Israel, le declara al rey de Israel muchas cosas secretas, hasta lo que usted dice en su dormitorio.

13 El rey de Siria ordenó:

—Vayan y busquen a Eliseo.

Los siervos le dijeron al rey de Siria:

—Eliseo está en Dotán.

14 Entonces el rey de Siria mandó caballos, carros y una tropa numerosa a Dotán. Llegaron en la noche y rodearon la ciudad. 15 El siervo de Eliseo se levantó esa mañana. Al salir de la casa, vio un ejército rodeando la ciudad con caballos y carros.

El siervo le dijo a Eliseo:

—¿Qué vamos a hacer ahora, señor mío?

16 Eliseo le dijo:

—No tengas miedo. El ejército que lucha por nosotros es más grande que el que lucha por ellos.

17 Entonces Eliseo oró y dijo:

—SEÑOR, abre los ojos de mi siervo para que pueda ver.

El SEÑOR abrió los ojos del joven y el siervo vio que la montaña estaba llena de carros de fuego y caballos que rodeaban a Eliseo.

18 Ya los sirios se acercaban hasta donde estaba Eliseo, entonces él oró al SEÑOR y dijo:

—Te pido que dejes ciega a esta gente.

Así que él hizo lo que Eliseo le había pedido. Dejó ciego al ejército sirio. 19 Eliseo le dijo al ejército: «Van por el camino equivocado, esta no es la ciudad correcta. Síganme, que yo los llevaré al hombre que están buscando». Entonces Eliseo los llevó a Samaria.

20 Cuando llegaron a Samaria, Eliseo dijo: «SEÑOR, abre los ojos de estos hombres para que vean».

El SEÑOR entonces abrió sus ojos y el ejército Sirio vio que estaban en la ciudad de Samaria. 21 El rey de Israel vio al ejército sirio y le dijo a Eliseo:

—¿Los mato, padre mío, los mato?

22 Eliseo respondió:

—No, no los mates. ¿Acaso vas a matarlos con tu espada y con tu arco como si fueran prisioneros que tú mismo capturaste? Dales pan y agua. Que coman y beban y regresen a casa al que los mandó.

23 El rey de Israel preparó mucha comida para el ejército sirio. Después de comer y beber, los mandaron de nuevo a su amo. Los sirios no mandaron más soldados a atacar a Israel.

La hambruna en Samaria

24 Después de esto, Ben Adad, rey de Siria, reunió a todo su ejército y rodeó y atacó la ciudad de Samaria. 25 Los soldados no permitían que nadie entrara a la ciudad con alimentos, por eso hubo una gran escasez de alimentos en la ciudad. Fue tanta el hambre que la cabeza de un burro se vendía por 80 monedas+ 6:25 monedas Textualmente siclos. Ver tabla de pesas y medidas. de plata y un cuarto de litro de estiércol por cinco monedas de plata.

26 El rey de Israel estaba caminando por el muro de la ciudad y escuchó una mujer que gritó:

—Mi señor y rey, por favor, ayúdame.

27 El rey de Israel le dijo:

—Si el SEÑOR no te ayuda, ¿cómo puedo ayudarte? No te puedo dar grano del lugar donde se trilla ni vino del lugar donde se pisa la uva.

28 En seguida el rey le preguntó:

—¿Pero qué te pasa?

Ella dijo:

—Esta mujer me dijo: “Dame a tu hijo y nos lo comeremos hoy, y mañana comeremos el mío”. 29 Así que hervimos a mi hijo y nos lo comimos. Al otro día le dije: “Dame a tu hijo para que lo comamos, pero ella lo escondió”.

30 Cuando el rey escuchó lo que le dijo, la mujer rompió su vestido. Mientras caminaba por el muro, la gente vio que llevaba como ropa interior la ropa áspera que significaba que estaba triste. 31 El rey dijo: «¡Que Dios me castigue si no le corto la cabeza a Eliseo hijo de Safat antes de que se acabe este día!»

32 El rey mandó un mensajero a Eliseo, quien se encontraba sentado en su casa junto con los ancianos. Antes de que llegara el mensajero, Eliseo les dijo a los ancianos: «Miren, aquel hijo de asesino me manda alguien para cortarme la cabeza. Cuando llegue el mensajero, cierren la puerta y asegúrenla contra él, no lo dejen entrar. Ya oigo los pasos de su amo detrás de él».

33 Mientras Eliseo estaba con los ancianos, llegó el mensajero+ 6:33 el mensajero o posiblemente el rey. con este mensaje:

—Los problemas que tenemos vienen del SEÑOR. ¿Qué más puedo esperar del SEÑOR?

7

1 Eliseo respondió:

—¡Escuchen el mensaje del SEÑOR! El SEÑOR dice: “Mañana a estas horas, a la entrada de la ciudad, se podrán comprar tres kilos+ 7:1 tres kilos o una medida. Textualmente un seah. Ver tabla de pesas y medidas. de harina fina por tan solo una moneda de plata+ 7:1 moneda de plata Textualmente un siclo. Ver tabla de pesas y medidas., y seis kilos de cebada por el mismo precio”.

2 Entonces el oficial ayudante del rey le contestó al hombre de Dios:

—Eso no ocurriría ni aunque el SEÑOR abriera las ventanas del cielo.

Eliseo le dijo:

—Lo verás con tus propios ojos, pero no podrás comer nada.

3 Cuatro leprosos que estaban en la puerta de la ciudad se dijeron unos a otros:

—¿De qué nos sirve estar aquí sentados esperando la muerte? 4 No hay comida en Samaria y si entramos a la ciudad, allí moriremos. Si nos quedamos aquí también nos moriremos. Mejor vayamos al campamento sirio. Si nos dejan vivir, bien. Si nos matan, pues que nos maten.

5 Así que esa tarde los cuatro leprosos fueron al campamento de los sirios. Cuando llegaron al borde del campamento, no había nadie. 6 El Señor había hecho que los sirios escucharan el sonido de carros, caballos y un gran ejército. Por eso los sirios se dijeron: «El rey de Israel contrató a los hititas y a los egipcios para atacarnos» 7 y salieron huyendo esa tarde dejando todo atrás. Abandonaron sus carpas, caballos y asnos, y escaparon.

8 Los leprosos se acercaron al borde del campamento y entraron a una carpa. Después de haber comido y bebido, se llevaron de ahí plata, oro y ropa. Entonces fueron y escondieron algunas cosas. Luego entraron a otra carpa y se llevaron cosas de ahí y las escondieron. 9 Entonces se dijeron unos a otros: «No estamos actuando bien. Hoy es un día de buenas noticias y nosotros guardamos silencio. Si esperamos hasta el amanecer, se descubrirá que somos culpables. Entremos ahora al palacio y demos aviso».

10 Así que los hombres se acercaron a los porteros de la ciudad y les dijeron: «Nosotros fuimos al campamento de los sirios y, mira, no hay nadie. No se escucha nada, sólo el ruido de los caballos y de los asnos que están atados. Las carpas las dejaron tal como estaban».

11 Los porteros, gritando la noticia, avisaron al palacio. 12 Como era de noche, el rey se levantó y dijo a sus siervos:

—Déjenme decirles lo que los soldados sirios intentan hacer. Saben que estamos pasando hambre, así que han salido del campamento y se han escondido en el campo, pensando: “Cuando los israelitas salgan de la ciudad, los atraparemos y entraremos en la ciudad”.

13 Uno de los oficiales del rey dijo:

—Que envíen hombres en cinco de los caballos que queden. Después de todo, van a morir como toda la gente de Israel. Mandémoslos para que podamos averiguar.

14 Así que los hombres tomaron dos carros con caballos. El rey mandó a los hombres tras el ejército de los sirios, diciéndoles:

—Vayan a ver qué fue lo que pasó.

15 Los hombres buscaron el ejército sirio hasta el río Jordán. Por todo el camino había ropa y armas abandonadas. Los sirios habían tirado todo mientras se apuraban por el camino. Los mensajeros regresaron a Samaria y le informaron al rey.

16 Entonces la gente salió al campamento de los sirios. El resultado fue que tres kilos de harina fina se vendían por una sola moneda de plata y seis kilos de cebada se vendían por una sola moneda de plata también, tal como el SEÑOR había dicho.

17 El rey mandó a uno de sus oficiales ayudantes a la puerta de la ciudad, pero la gente lo pisoteó y murió. Todo ocurrió tal como el hombre de Dios había dicho cuando el rey había ido a la casa de Eliseo. 18 Eliseo había dicho: «Se podrán comprar seis kilos de harina fina por tan solo una moneda de plata y seis kilos de cebada se podrán comprar también por el mismo precio en el mercado que está en la puerta de Samaria». 19 Pero ese oficial le había dicho al hombre de Dios: «Eso no ocurriría ni aunque el SEÑOR abriera las ventanas del cielo». Y Eliseo le dijo al oficial: «Lo verás con tus propios ojos, pero no podrás comer nada». 20 Y eso le sucedió, pues murió cuando el pueblo lo pisoteó en la puerta de la ciudad.

8

El rey y la sunamita

1 Eliseo habló con la mujer a cuyo hijo él había revivido. Le dijo:

—Tú y tu familia deben mudarse a otro país, porque el SEÑOR ha decidido que va a haber una hambruna aquí. Durará unos siete años.

2 Así que la mujer hizo lo que el hombre de Dios le había dicho. Se fue a vivir con su familia a la tierra de los filisteos por unos siete años. 3 Después de ese tiempo regresó a su tierra y fue a hablar con el rey para averiguar cómo recuperar su casa y tierras.

4 El rey estaba conversando con Guiezi, el siervo del hombre de Dios. El rey le decía a Guiezi:

—Por favor, cuéntame todas las cosas maravillosas que Eliseo ha hecho.

5 Guiezi habló acerca de aquella vez que Eliseo resucitó a un muerto. En eso, la mujer a cuyo hijo Eliseo había revivido se acercó al rey, pues quería recuperar su casa y tierra. Guiezi la vio y dijo:

—¡Mi señor y rey, esta es la mujer y este es el hijo que Eliseo volvió a la vida!

6 El rey le preguntó lo que ella quería y luego le asignó un funcionario para que se encargara de que se le devolviera todo lo que le pertenecía. Inclusive, todas las cosechas producidas desde que se fue de Israel hasta el día que regresó.

Ben Adad y Jazael

7 Después Eliseo se fue a Damasco. Ben Adad, rey de Siria, estaba enfermo y se le informó que había llegado el hombre de Dios. 8 Entonces el rey Ben Adad le dijo a Jazael:

—Lleva un regalo y ve al encuentro del hombre de Dios. Pídele que le pregunte al SEÑOR si me voy a recuperar de esta enfermedad o no.

9 Entonces Jazael salió al encuentro de Eliseo llevándole un regalo de todo lo bueno que hay en Damasco. Se necesitaron 40 camellos para cargar todo. Al acercarse a Eliseo, Jazael le dijo:

—Tu seguidor+ 8:9 seguidor Textualmente hijo., Ben Adad, rey de Siria, me mandó preguntarte si se va a recuperar de su enfermedad.

10 Entones Eliseo le dijo a Jazael:

—Anda y dile a Ben Adad que se va a recuperar, pero la verdad es que el SEÑOR me dijo que de todos modos va a morir.

11 Eliseo miró fijamente a Jazael hasta que le dio vergüenza a Jazael. El hombre de Dios comenzó a llorar. 12 Jazael le preguntó:

—Señor, ¿por qué lloras?

Eliseo le contestó:

—Lloro porque yo sé el mal que le vas a hacer a los israelitas. Incendiarás sus ciudades fortificadas. Matarás a filo de espada a sus jóvenes y a sus bebés y abrirás los vientres de las mujeres embarazadas.

13 Jazael le dijo:

—Yo no soy más que un perro, ¿cómo puedo yo hacer tales cosas?

Eliseo le contestó:

—El SEÑOR me mostró que serás rey de Siria.

14 Entonces Jazael se retiró de donde estaba Eliseo y se fue a ver al rey.+ 8:14 al rey Textualmente a su señor. Ben Adad le preguntó a Jazael:

—¿Qué te dijo Eliseo?

Jazael le contestó:

—Eliseo me dijo que vivirás.

15 Pero al día siguiente Jazael tomó un trapo mojado, cubrió la cara de Ben Adad y lo asfixió. Al morir Ben Adad, Jazael reinó en su lugar.

Reinado de Jorán en Judá

16 Jorán hijo de Josafat comenzó a reinar en Judá en el quinto año del reinado de Jorán hijo de Acab, rey de Israel. 17 Jorán tenía 32 años cuando comenzó su reinado y gobernó ocho años en Jerusalén. 18 Pero Jorán se comportó como los reyes de Israel e hizo lo que no le agradaba al SEÑOR. Jorán se comportó como la familia de Acab porque su esposa era hija de Acab. 19 Pero el SEÑOR no destruyó a Judá por la promesa que le había hecho a su siervo David. Pues le había dicho que alguien de la familia de David reinaría siempre en su lugar.

20 En la época de Jorán, el país de Edom se rebeló contra Judá y nombró a su propio rey. 21 Entonces Jorán fue a Zaír con todos sus carros de combate, pero el ejército edomita lo rodeó. Jorán y sus oficiales lograron abrirse paso durante la noche, pero los soldados de Jorán huyeron cada uno a su casa. 22 Así Edom se rebeló contra Judá y hasta el día de hoy mantiene su independencia. Por la misma época, Libná también se rebeló contra Judá.

23 Todo lo que hizo Jorán está escrito en Las crónicas de los reyes de Judá . 24 Jorán murió y fue sepultado con sus antepasados en la Ciudad de David. Ocozías hijo de Jorán reinó en su lugar.

Reinado de Ocozías en Judá

25 Ocozías hijo de Jorán comenzó a reinar en Judá en el año 12 del reinado de Jorán+ 8:25 Jorán Aquí se mencionan dos personajes distintos que llevan el mismo nombre de Jorán. Uno fue rey de Israel y el otro fue rey de Judá. Sucede lo mismo en el versículo 29. hijo de Acab, rey de Israel. 26 Ocozías tenía 22 años cuando comenzó a reinar, y gobernó un año en Jerusalén. Su mamá se llamaba Atalía, la cual era la hija de Omrí, rey de Israel. 27 Ocozías hizo lo que no le agradaba al SEÑOR. Hizo muchas maldades al estilo de lo que hacía la familia de Acab porque su esposa era de la familia de Acab.

28 Ocozías se alió con Jorán hijo de Acab para luchar en Ramot de Galaad contra Jazael, rey de Siria, pero los sirios hirieron a Jorán. 29 Por eso el rey Jorán tuvo que regresar a Jezrel, para recuperarse de sus heridas. Ocozías hijo de Jorán, rey de Judá, fue a visitarlo.

9

Se consagra a Jehú como rey de Israel

1 El profeta Eliseo llamó a uno de los discípulos de los profetas y le dijo:

—Prepárate, toma este frasco en tu mano y ve a Ramot de Galaad. 2 Al llegar ahí, busca a Jehú, el hijo de Josafat y nieto de Nimsi. Apártalo de sus hermanos y llévalo a un cuarto. 3 Toma el frasco de aceite, derrámaselo sobre la cabeza y dile: “Así dice el SEÑOR: Te consagro como el nuevo rey de Israel”. Luego corre rápido y escapa. No te detengas para nada.

4 Entonces este joven profeta fue a Ramot de Galaad. 5 Cuando llegó el joven, vio que todos los capitanes del ejército estaban sentados y dijo:

—Capitán, tengo un mensaje para usted.

Jehú le preguntó:

—¿Para cuál de nosotros es el mensaje?

El joven le dijo:

—Para usted, señor.

6 Jehú se levantó y entró a la casa. Entonces el joven profeta derramó el aceite la cabeza de Jehú y le dijo: «El SEÑOR Dios de Israel dice: “Te consagro como el nuevo rey de Israel, el pueblo del SEÑOR. 7 Tienes que destruir a la familia de tu rey Acab y así castigaré a Jezabel por la muerte de mis siervos los profetas y la de todos los siervos del SEÑOR que fueron asesinados. 8 Así toda la familia de Acab morirá. No quedará en Israel ningún hijo de la familia de Acab, sea esclavo o libre. 9 La familia de Acab terminará como la familia de Jeroboán hijo de Nabat y como la familia de Basá hijo de Ahías. 10 Los perros se comerán a Jezabel en el área de Jezrel, y nadie le dará sepultura”».

Y el joven profeta abrió la puerta y salió corriendo.

Los siervos proclaman rey a Jehú

11 Jehú regresó a los oficiales del rey. Uno de ellos le preguntó a Jehú:

—¿Está todo bien? ¿A qué se te acercó ese loco?

Jehú contestó a los oficiales:

—Ya lo conocen a él y las locuras que dice.

12 Los oficiales dijeron:

—¡No! Dinos la verdad. ¿Qué te dijo?

Jehú les contó a los oficiales lo que el joven profeta le había dicho. Jehú dijo:

—Me dijo esto y esto, y: “El SEÑOR dice: Te he consagrado como el nuevo rey de Israel”.

13 Entonces cada oficial se quitó el manto y lo puso en las gradas ante Jehú. Tocaron la trompeta y proclamaron: «¡Viva el rey Jehú!»

14 Así que Jehú, hijo de Josafat y nieto de Nimsi, conspiró contra Jorán.

En aquel tiempo Jorán y los israelitas estaban defendiendo a Ramot de Galaad contra el ataque de Jazael, rey de Siria. 15 El rey Jorán había luchado contra Jazael, rey de Siria. Pero los sirios lo habían herido, y el rey se había ido a Jezrel para curarse las heridas. Entonces Jehú les dijo a los oficiales:

—Si están de acuerdo con que yo sea el nuevo rey, entonces no permitan que nadie se escape de la ciudad para contar las noticias en Jezrel.

16 Jorán estaba descansando en Jezrel, así que Jehú subió a su carro y se fue hasta Jezrel. Ocozías, rey de Judá, también había ido a Jezrel para ver a Jorán. 17 Un guarda estaba parado en la torre de Jezrel. Cuando vio acercarse al grupo de Jehú, avisó:

—¡Viene mucha gente!

Entonces Jorán dijo:

—Manden a su encuentro un mensajero a caballo para averiguar si vienen en son de paz.

18 Así que el mensajero fue al encuentro de Jehú y le dijo:

—El rey Jorán te pregunta: “¿Vienes en son de paz?”

Jehú le dijo:

—A ti no te concierne si vengo en son de paz. Ven y sígueme.

El guarda le avisó a Jorán:

—El mensajero salió al encuentro del grupo, pero no regresó.

19 Entonces Jorán mandó un segundo mensajero a caballo. Se acercó al grupo de Jehú y les dijo:

—El rey Jorán dice: “Paz”.+ 9:19 Paz Era una forma de saludar.

Jehú contestó:

—A ti no te concierne si vengo en son de paz. Ven y sígueme.

20 El guarda avisó a Jorán:

—El segundo mensajero no ha vuelto. Hay un hombre manejando un carro como loco, a la manera de Jehú hijo de Nimsi.

21 Jorán dijo:

—¡Tráiganme el carro!

Así que los siervos trajeron el carro de Jorán. Tanto Jorán, rey de Israel, como Ocozías, rey de Judá, subieron a sus carros y salieron al encuentro de Jehú. Se encontraron con Jehú en la propiedad de Nabot de Jezrel.

22 Jorán vio a Jehú y le preguntó:

—¿Vienes en son de paz, Jehú?

Jehú contestó:

—No hay paz mientras tu mamá Jezabel siga cometiendo prostitución y brujería.

23 Jorán se dio media vuelta para escapar y le dijo a Ocozías:

—¡Traición, Ocozías!

24 Pero Jehú agarró su arco y le disparó a Jorán en la espalda, penetrando su corazón. Jorán cayó muerto en su carro. 25 Jehú le dijo a Bidcar, el oficial ayudante que manejaba su carro:

—Lleva el cuerpo de Jorán y tíralo al viñedo de Nabot de Jezrel. Recuerda que cuando tú y yo cabalgábamos con su papá Acab, el SEÑOR dijo que eso iba a ocurrir. 26 El SEÑOR dijo: “Ayer vi la sangre de Nabot y sus hijos, y así castigaré a Acab en este campo, dijo el SEÑOR”. Así que lleva el cuerpo de Jorán y tíralo en el campo, tal como dijo el SEÑOR.

27 Cuando Ocozías, rey de Judá, vio todo esto, intentó escapar por la casa del jardín, pero Jehú lo persiguió, diciendo:

—¡Mátenlo también a él!

Hirieron a Ocozías mientras este huía en su carro en el camino hacia Gur cerca de Ibleam. Alcanzó a llegar a Meguido, pero allí murió. 28 Los siervos de Ocozías llevaron su cuerpo en el carro hasta Jerusalén y lo sepultaron en la tumba con sus antepasados en la Ciudad de David.

29 Ocozías había comenzado a reinar en Judá en el undécimo año del reinado de Jorán hijo de Acab en Israel.

Muerte de Jezabel

30 Jehú se acercó a Jezrel, y Jezabel se enteró de las noticias. Se maquilló los ojos, arregló su cabello y se asomó por la ventana. 31 Cuando Jehú entró en la ciudad, Jezabel le dijo:

—Hola, Zimri+ 9:31 Zimri Zimri había matado años atrás al rey Elá y a la familia de Basá en Israel. Ver 1 R 16:8-12.. Al igual que él, mataste a tu amo.

32 Jehú miró hacia la ventana y dijo:

—¿Quién está de mi lado? ¿Quién?

Entonces se asomaron dos o tres eunucos, 33 y Jehú les dijo:

—¡Arrojen a Jezabel!

Entonces los eunucos arrojaron a Jezabel por la ventana. La sangre de Jezabel salpicó las paredes y los caballos pisotearon su cuerpo. 34 Entonces Jehú entró en la casa para comer y beber, y dijo:

—Ahora encárguense de esa maldita mujer y sepúltenla, porque al fin y al cabo era hija de un rey.

35 Cuando los hombres salieron a sepultar a Jezabel, no encontraron su cadáver. Sólo encontraron el cráneo, los pies y las palmas de sus manos. 36 Le comentaron esto a Jehú, quien les dijo:

—El SEÑOR le había dicho a su siervo Elías el tisbita: “Los perros se comerán el cuerpo de Jezabel en Jezrel. 37 Su cuerpo será como un campo donde se guarda estiércol en Jezrel y nadie podrá reconocerlo”.

10

Jehú escribe a los líderes de Samaria

1 Acab tenía 70 hijos en Samaria. Jehú escribió unas cartas y las mandó a Samaria para los líderes y ancianos de la ciudad, y para los tutores de los hijos de Acab, diciendo: 2 «Reconozco que ustedes están en una posición ventajosa, tienen a los hijos de su señor con ustedes, también los carros, los caballos, una ciudad fortificada y armas. Así que en cuanto les llegue esta carta, 3 elijan al mejor y más capaz de los hijos de su señor y luchen a favor de la dinastía de su señor».

4 Sin embargo, los líderes y los ancianos de Jezrel se atemorizaron y dijeron: «Si dos reyes no pudieron detener a Jehú, mucho menos nosotros». 5 Entonces el administrador del palacio de Acab, el gobernador de la ciudad, los ancianos líderes y los que tenían a cargo a los hijos del rey mandaron este mensaje a Jehú: «Somos sus siervos y haremos lo que usted diga. No vamos a declarar rey a nadie, así que haz lo que consideres mejor».

Muerte de los hijos de Acab

6 Entonces Jehú les escribió otra carta: «Si me apoyan y me obedecen, córtenles la cabeza a los hijos de Acab y tráiganmelas a Jezrel mañana a esta hora».

Acab tenía 70 hijos, los cuales estaban a cargo de los líderes de la ciudad que los habían criado. 7 Cuando los líderes recibieron la carta, agarraron a los hijos del rey y los mataron a todos. Luego pusieron las cabezas en unos canastos y se las mandaron a Jehú que estaba en Jezrel. 8 Un mensajero llegó a donde estaba Jehú y le dijo:

—Han traído las cabezas de los hijos del rey.

Entonces Jehú dijo:

—Pónganlas en dos montones en la puerta de la ciudad y déjenlas ahí hasta la mañana.

9 Al día siguiente Jehú salió y le dijo al pueblo:

—Ustedes son inocentes. Miren, yo hice planes en contra de mi señor y lo maté pero, ¿quién mató a todos estos hijos de Acab? 10 Sepan bien que todo lo que el SEÑOR dice, ocurre. El SEÑOR dijo de antemano por medio de Elías lo que le iba a suceder a la familia de Acab. Así que el SEÑOR ha hecho lo que dijo que iba a suceder.

11 Entonces Jehú mató a todos los familiares de Acab que vivían en Jezrel, a toda su gente importante, a sus amigos y a sus sacerdotes. No dejó con vida a ninguno de los que apoyaba a Acab.

Jehú mata a los familiares de Ocozías

12 Jehú salió de Jezrel y fue a Samaria. Por el camino, Jehú se detuvo en un lugar llamado el Campamento de los Pastores. 13 Jehú se encontró ahí con algunos familiares de Ocozías, rey de Judá, y les preguntó:

—¿Quiénes son ustedes?

Contestaron:

—Somos parientes de Ocozías, rey de Judá. Vinimos a visitar a los hijos del rey y a los hijos de la madre del rey.

14 Entonces Jehú dijo:

—¡Captúrenlos vivos!

Los hombres de Jehú capturaron ahí a los parientes de Ocozías. Eran 42, y Jehú los mató cerca de Bet Équed. No dejó a ninguno vivo.

15 Después de que Jehú salió de ahí, se encontró con Jonadab hijo de Recab. Jonadab iba a ver a Jehú, quien lo saludó y le dijo:

—¿Eres un amigo tan fiel como lo soy yo?

Jonadab contestó:

—Sí, lo soy.

Jehú le dijo:

—Si me eres fiel, dame tu mano.

Entonces Jehú agarró a Jonadab y lo metió en el carro.

16 Jehú le dijo:

—Ven conmigo y te mostraré mi decisión de compromiso con el SEÑOR.

Así que Jonadab fue con Jehú en su carro. 17 Jehú llegó a Samaria y mató a todos los de la familia de Acab que todavía quedaban vivos en Samaria. Hizo lo que el SEÑOR le había dicho a Elías.

Jehú elimina los adoradores de Baal

18 Jehú reunió a toda la gente y dijo:

—Acab sirvió a Baal poco, pero Jehú lo servirá mucho más. 19 Reúnan a todos los sacerdotes y profetas de Baal junto con todos los que lo adoran. Que no falte ninguno a la reunión. Voy a ofrecer un gran sacrificio y mataré a todo seguidor de Baal que no venga a la reunión.

Pero era un truco. Jehú quería destruir a los que adoraban a Baal. 20 Luego dijo:

—Preparen una asamblea solemne para Baal. Entonces los sacerdotes proclamaron la reunión. 21 Jehú mandó un mensaje por toda la tierra de Israel y vinieron todos los que adoraban a Baal. Ninguno se quedó en casa y entraron al templo de Baal que se llenó de un extremo al otro.

22 Jehú les dijo a los encargados del guardarropa:

—Saquen trajes para todos los adoradores de Baal.

Así que ellos llevaron trajes para los adoradores de Baal.

23 Entonces Jehú y Jonadab hijo de Recab fueron al templo de Baal. Jehú les dijo a los adoradores de Baal:

—Observen bien y fíjense que no haya entre ustedes alguno que adore al SEÑOR, sino sólo los que adoran a Baal.

24 Los que adoraban a Baal entraron al templo de ese dios para ofrecer sacrificios y ofrendas que deben quemarse completamente.

Afuera del templo, Jehú puso 80 hombres y les dijo:

—Que no escape ninguno. El que deje escapar a alguno, lo pagará con su propia vida.

25 Inmediatamente después de ofrecerse el sacrificio que debe quemarse completamente, Jehú les ordenó a los guardas y a los capitanes:

—¡Vayan y maten a los adoradores de Baal! ¡Qué ninguno salga con vida del templo!

Entonces los capitanes mataron a filo de espada a los adoradores de Baal y arrojaron los cuerpos de allí. Luego los guardas y capitanes entraron al santuario del templo de Baal, 26 sacaron las piedras sagradas que estaban dentro del templo y las quemaron. 27 Derribaron los pilares del templo de Baal y lo convirtieron en un basurero, así como lo es hasta el día de hoy. 28 De esta manera Jehú acabó con la práctica de adorar a Baal en Israel. 29 Pero no se apartó completamente de los pecados que Jeroboán hijo de Nabat hizo cometer a todo Israel, pues Jehú no destruyó los becerros de oro que estaban en Betel y en Dan.

Reinado de Jehú en Israel

30 El SEÑOR le dijo a Jehú:

—Hiciste bien. Obedeciste lo que te ordené y destruiste a la familia de Acab, tal como yo quería que lo hicieras. Por eso tus descendientes reinarán en Israel por cuatro generaciones.

31 Pero Jehú no fue cuidadoso en cumplir con la ley del SEÑOR de todo corazón. Jehú no dejó de cometer el pecado de Jeroboán que llevó a pecar a Israel.

32 Por aquel tiempo, el SEÑOR comenzó a quitar partes del territorio de Israel y a dárselas a otras naciones. Jazael, rey de Siria, derrotó a los israelitas en todas las fronteras de Israel. 33 Conquistó todo el territorio al oriente del río Jordán, o sea el territorio de Galaad, incluso la tierra que pertenecía a las tribus de Gad, Rubén y Manasés. Ocupó también toda la tierra de Aroer por el valle de Arnón hasta Galaad y Basán.

34 Todas las demás cosas que hizo Jehú están escritas en Las crónicas de los reyes de Israel . 35 Jehú murió y fue sepultado con sus antepasados en Samaria. El hijo de Jehú, Joacaz, reinó en Israel. 36 Jehú había gobernado en Samaria durante 28 años.

11

Atalía mata a los hijos del rey en Judá

1 Atalía, la mamá de Ocozías, al ver que su hijo estaba muerto, mató a toda la familia del rey.

2 Josaba, la hija del rey Jorán y hermana de Ocozías, tomó a Joás, uno de los hijos del rey Ocozías, y mientras mataban a los otros niños lo escondió a él y a su niñera en su propio dormitorio. De esa forma Josaba y la niñera escondieron a Joás de Atalía y le salvaron la vida. 3 Él permaneció escondido con ella seis años en el templo del SEÑOR. Durante ese tiempo Atalía reinó en Judá.

4 En el séptimo año, el sumo sacerdote Joyadá mandó llamar a los capitanes de los quereteos y a los guardias y los reunió en el templo del SEÑOR. Entonces Joyadá hizo un pacto con ellos, y les hizo jurar en el templo del SEÑOR y les mostró al hijo del rey.

5 Entonces Joyadá les dio esta orden: Van a hacer lo siguiente: Una tercera parte de ustedes vendrá cada día de descanso aquí y protegerá al hijo del rey aquí en el templo. 6 Otra tercera parte estará en la puerta sur, y la otra tercera parte estará en la puerta detrás de la guardia. De esta manera serán como un muro protector para Joás. 7 Al fin de cada día de descanso, dos terceras partes de ustedes hará guardia en el templo del SEÑOR y protegerán al rey Joás. 8 Rodeará al rey en todo momento a dondequiera que vaya, cada uno arma en mano. Matarán a cualquiera que se acerque».

9 Los capitanes obedecieron al sacerdote Joyadá en todo lo que ordenó. Cada capitán tomó sus soldados. Cada uno reunió a sus hombres, tanto a los que estaban de servicio en el templo el día de descanso como a los que quedaban libres. Todos fueron al sacerdote Joyadá, 10 y él les dio lanzas y escudos. Eran las lanzas y escudos que David había puesto en el templo del SEÑOR. 11 Los guardas estaban siempre preparados armas en mano, a la derecha e izquierda del templo y alrededor del rey. 12 Luego sacaron a Joás, el hijo del rey, le pusieron la corona y le dieron el memorial del pacto entre el rey y Dios.+ 11:12 el memorial […] y Dios Se refiere posiblemente al juramento que hacía el rey de servir a Dios. Ver versículo 17 y 1 S 10:25. Entonces lo consagraron con aceite y lo proclamaron nuevo rey aplaudiendo y gritando: «¡Viva el rey!»

13 Atalía escuchó el ruido de los guardias y de la gente, así que salió a ver a la gente al templo del SEÑOR. 14 Atalía vio al rey junto a la columna donde normalmente se paraba el rey, a los líderes y a los hombres tocando trompetas en honor al rey. Vio también a la gente muy alegre. Entonces Atalía se rasgó el vestido y gritó: «¡Traición, traición!»

15 El sacerdote Joyadá ordenó a los capitanes que estaban a cargo de los soldados: «Lleven a Atalía fuera del área del templo y maten a sus seguidores, pero no los maten dentro del templo del SEÑOR».

16 Así que los soldados agarraron a Atalía y la mataron cuando pasó por la entrada de los caballos del palacio.

17 Entonces Joyadá hizo un pacto entre el SEÑOR, el rey y el pueblo, en el que se comprometían a ser el pueblo del SEÑOR. Joyadá también hizo un acuerdo entre el pueblo y el rey.

18 Luego todo el pueblo fue al templo de Baal. Destruyeron la estatua de Baal y sus altares. Los rompieron en muchos pedazos y mataron a Matán, el sacerdote de Baal, delante de uno de los altares.

Entonces el sacerdote Joyadá puso personal a cargo del mantenimiento del templo del SEÑOR. 19 El sacerdote condujo al pueblo desde el templo del SEÑOR hasta la residencia del rey, a través de la entrada de los guardias. Los quereteos y los capitanes iban junto al rey y el resto de la gente los seguía. El rey Joás se sentó en el trono. 20 Todo el pueblo estuvo contento y la ciudad quedó en paz después de que Atalía fue ejecutada a espada cerca de la casa del rey.

21 Joás tenía siete años cuando llegó a ser el rey.

12

Joás obedece la ley de Dios

1 Joás comenzó a reinar durante el séptimo año del reinado de Jehú en Israel. Joás reinó en Jerusalén 40 años. La mamá de Joás era Sibia de Berseba. 2 Joás hizo lo que le agradaba al SEÑOR, lo obedeció toda su vida e hizo lo que el sacerdote Joyadá le enseñó. 3 Pero no destruyó los santuarios sobre las colinas. La gente seguía ofreciendo sacrificios y quemando incienso en aquellos santuarios.

4 Joás les dijo a los sacerdotes: «Hay mucho dinero en el templo del SEÑOR. La gente ha dado ofrendas al templo, ha pagado el impuesto del templo cuando se les levantaba el censo y ha donado dinero al templo simplemente porque querían hacerlo. Tomen ustedes ese dinero y úsenlo para reparar el templo del SEÑOR. 5 Cada sacerdote tomará el dinero que recibe de la gente a la que él sirve y lo usará para la reparación de los daños hechos al templo del SEÑOR».

6 Ya era el año 23 del reinado de Joás y los sacerdotes no habían reparado el templo. 7 Entonces el rey Joás llamó al sacerdote Joyadá y a los demás sacerdotes y les dijo: «¿Por qué no han reparado lo que hay que reparar del templo? No tomen para ustedes el dinero de la gente que ofrenda. Ese dinero se usará para la reparación del templo».

8 Los sacerdotes estuvieron de acuerdo con no cobrarle más dinero al pueblo, pues no estaban preparados para la reparación del templo. 9 El sacerdote Joyadá tomó una caja, le hizo una ranura en la tapa y la puso al lado derecho del altar. Donde uno entra a la casa del SEÑOR, ahí ponían los sacerdotes que cuidaban la puerta todo el dinero que entraba a la casa del SEÑOR. 10 Y sucedía que cuando el escriba y el sumo sacerdote veían la gran cantidad de dinero que estaba dentro de la caja, subían y contaban el dinero que había en el templo del SEÑOR. 11 Ellos entregaban el dinero que había sido pesado a los supervisores encargados de realizar la obra de la casa del SEÑOR, y ellos a su vez la hacían llegar a los carpinteros, constructores y a los que hacían el trabajo en la casa del SEÑOR. 12 Les pagaban a los albañiles y canteros, y a los que compraban madera y piedra para cortar y reforzar la parte caída del templo del SEÑOR, y todo lo que era necesario para hacer renovar el templo.

13 Pero con los fondos que se traían al templo del SEÑOR no se hicieron fuentes de plata, despabiladeras, platos hondos, ni ninguna fuente de oro ni plata para el templo del SEÑOR. 14 Porque a la gente que realizaba la obra de reforzar el templo del SEÑOR se le daba el dinero, 15 y no se tuvo que pedir cuentas a los hombres que administraban el dinero para darlo a los que realizaban la obra porque actuaban con diligencia.

16 El dinero de la ofrenda por la culpa y el sacrificio por el pecado no entraba al templo del SEÑOR, sino que era para los sacerdotes.

17 Entonces Jazael, rey de Siria, fue y atacó la ciudad de Gat y la conquistó. Luego hizo planes para atacar a Jerusalén.

18 Josafat, Jorán y Ocozías habían sido reyes de Judá, antepasados de Joás, habían regalado mucho al SEÑOR, y esos regalos se guardaban en el templo. Joás también había hecho muchos regalos. Entonces tomó todo lo que había guardado en el templo y en su propia casa y se lo envió a Jazael rey de Siria, y el rey de Siria se retiró de Jerusalén.

19 Todas las grandes obras que Joás realizó están escritas en Las crónicas de los reyes de Israel .

20 Los oficiales de Joás conspiraron en su contra y lo mataron en la casa de Milo por el camino que baja hasta Sila. 21 Josacar hijo de Simat y Jozabad hijo de Semer fueron los oficiales de Joás que lo asesinaron.

La gente sepultó a Joás con sus antepasados, en la Ciudad de David, y su hijo Amasías reinó en su lugar.

13

Joacaz desobedece la ley de Dios

1 Joacaz hijo de Jehú comenzó a ser rey de Israel en Samaria en el año 23 del reinado de Joás hijo de Ocozías, en Judá. Joacaz gobernó por 17 años. 2 Joacaz hizo lo que no le gustaba al SEÑOR. Siguió con los pecados de Jeroboán hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel. No hizo nada para detener esas cosas. 3 Entonces el SEÑOR se enojó con Israel y permitió que Jazael, rey de Siria, y su hijo Ben Adad consiguieran el control de Israel.

4 Entonces Joacaz rogó al SEÑOR que lo ayudara y el SEÑOR lo escuchó, pues vio las dificultades que atravesaba Israel debido a la opresión del rey de Siria. 5 Entonces el SEÑOR mandó a un hombre para salvar a Israel, los libró de los sirios y pudieron volver a sus casas como antes. 6 Los israelitas no dejaron de cometer los pecados de la familia de Jeroboán que llevaron a Israel al pecado. Los israelitas siguieron cometiendo los mismos pecados y mantuvieron los postes de Aserá en Samaria.

7 El rey de Siria derrotó al ejército de Joacaz y destruyó casi todo. Joacaz quedó tan sólo con 50 hombres de caballería, 10 carros de combate y 10 000 hombres de infantería. Los soldados de Joacaz eran como la paja esparcida por el viento en el tiempo de la trilla del grano.

8 Las grandes cosas que hizo Joacaz están escritas en Las crónicas de los reyes de Israel . 9 Joacaz murió y fue sepultado con sus antepasados, lo sepultaron en Samaria y su hijo Joás reinó en su lugar.

Joás reina en Israel

10 Joás hijo de Joacaz llegó a ser rey de Israel en Samaria en el año 37 del reinado de Joás, rey de Judá. Joás gobernó a Israel durante 16 años. 11 Joás, rey de Israel, hizo lo que no le gustaba al SEÑOR. Siguió cometiendo los mismos pecados de Jeroboán hijo de Nabat, que habían hecho pecar a Israel. Joás siguió en las mismas. 12 Todas las grandes obras que hizo Joás y sus guerras contra Amasías, rey de Judá, están escritas en Las crónicas de los reyes de Israel . 13 Joás murió y fue sepultado con sus antepasados, los demás reyes de Israel. Jeroboán reinó en su lugar.

14 Eliseo estaba enfermo de muerte y Joás, rey de Israel, fue a visitarlo. Joás lloró por él y le dijo:

—¡Padre mío, padre mío! Carro de Israel y su caballería.+ 13:14 Carro […] su caballería Respecto a este saludo ver 2 R 2:12.

15 Eliseo dijo a Joás:

—Toma un arco y unas flechas.

Joás tomó un arco y unas flechas. 16 Entonces Eliseo dijo al rey de Israel:

—Pon tu mano en el arco. Joás puso su mano en el arco. Entonces Eliseo puso sus manos en las manos del rey. 17 Eliseo le dijo:

—Abre la ventana que da al oriente. Joás abrió la ventana y Eliseo dijo:

—Dispara.

Joás disparó. Entonces Eliseo le dijo:

—Esa es la flecha de la victoria del SEÑOR. La flecha de la victoria sobre Siria. Tú los derrotarás en Afec y los destruirás.

18 Eliseo dijo nuevamente:

—Toma las flechas.

Joás tomó las flechas. Entonces Eliseo le dijo al rey de Israel:

—Dispara hacia la tierra.

Joás disparó tres veces y se detuvo. 19 El hombre de Dios+ 13:19 hombre de Dios Otra forma de referirse a un profeta. se enojó con Joás. Eliseo le dijo:

—¡Debías haber disparado cinco o seis veces! Entonces habrías derrotado a Siria hasta destruirla. Pero ahora derrotarás a Siria sólo tres veces.

20 Después de esto, Eliseo murió y lo sepultaron.

Una vez cada primavera, un grupo de soldados moabitas venían y atacaban a Israel. 21 Algunos israelitas estaban sepultando a alguien cuando fueron sorprendidos por el ataque, así que lo tiraron en la tumba de Eliseo. ¡En cuanto el muerto tocó los huesos de Eliseo, el hombre volvió a la vida y se puso de pie!

Joás recupera unas ciudades

22 Durante todo el tiempo del reino de Joacaz, Jazael, rey de Siria, le causó dificultades a Israel. 23 Pero el SEÑOR fue bueno con los israelitas, les tuvo compasión y los ayudó por el pacto que tenía con Abraham, Isaac y Jacob. No quiso destruir a los israelitas ni deshacerse de ellos hasta el día de hoy.

24 Jazael, rey de Siria, murió, y Ben Adad reinó en Siria después de él. 25 Antes de morir, Jazael le quitó unas ciudades a Joacaz, papá de Joás, pero Joás se las quitó a Ben Adad, el hijo de Jazael. Joás derrotó a Ben Adad tres veces y tomó control de aquellas ciudades de Israel.

14

Amasías reina en Judá

1 Amasías hijo de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar en el segundo año del reinado de Joás hijo de Joacaz, en Israel. 2 Amasías tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y gobernó 29 años en Jerusalén. La mamá de Amasías era Joadán, de Jerusalén. 3 Amasías hizo lo que le agradaba al SEÑOR, pero no siguió a Dios completamente, como lo hizo su antepasado David. Amasías hizo todo lo que hizo Joás, su papá. 4 No destruyó los santuarios sagrados sobre las colinas del campo. La gente siguió sacrificando animales y quemando incienso en aquellos lugares de adoración.

5 Cuando Amasías afirmó el control de su reino, mató a los oficiales que mataron a su papá. 6 Pero no destruyó a los hijos de los que asesinaron a su papá, siguiendo así la enseñanza del libro de la ley de Moisés. El SEÑOR dio el mandato en la ley de Moisés: «Los padres no deben ser ejecutados por algo que hicieron sus hijos, y los hijos no deben ser ejecutados por algo que hicieron sus padres. Cada uno debe ser ejecutado sólo por su propio pecado».+ 14:6 Ver Dt 24:16.

7 Amasías mató a 10 000 edomitas en el valle de la Sal. Durante la guerra, Amasías capturó a Selá y la llamó Joctel, nombre con el que se le conoce hasta el día de hoy.

8 Amasías mandó mensajeros a Joás, rey de Israel, que era hijo de Joacaz y nieto de Jehú. En el mensaje lo retaba a enfrentarse con él. 9 Joás, rey de Israel, le mandó esta respuesta a Amasías, rey de Judá: «En el Líbano el cardo le mandó este mensaje al cedro: “Entrega a tu hija para que se case con mi hijo”, pero pasó un animal salvaje y aplastó al cardo. 10 Es verdad que derrotaste a los edomitas y estás orgulloso, pero conténtate con eso, quédate en casa y no te metas en problemas. ¿Para qué buscarse problemas y caer no sólo tú sino Judá contigo?»

11 Pero Amasías no le hizo caso al aviso de Joás. Entonces Joás rey de Israel fue a enfrentarse militarmente con Amasías, rey de Judá, en Bet Semes en Judá. 12 Israel derrotó a Judá y los hombres de Judá huyeron a sus casas. 13 En Bet Semes, Joás, rey de Israel, apresó a Amasías, rey de Judá, hijo de Joás y nieto de Ocozías. Joás capturó a Amasías y a Jerusalén. Hizo abrir una brecha de 180 metros+ 14:13 180 metros Textualmente 400 codos. Ver tabla de pesas y medidas. en el muro de Jerusalén desde la puerta de Efraín hasta la puerta de la Esquina. 14 Entonces Joás se llevó todo el oro, la plata y los objetos del templo del SEÑOR. Se llevó también los tesoros que estaban en la casa del rey, e hizo prisioneros y se los llevó a Samaria.

15 Todas las grandes obras que hizo Joás, inclusive su lucha contra Amasías, rey de Judá, están escritas en Las crónicas de los reyes de Israel . 16 Joás murió y lo sepultaron con sus antepasados en Samaria junto a los reyes de Israel. Jeroboán hijo de Joás reinó en su lugar.

17 Amasías hijo de Joás, rey de Judá, vivió 15 años después de la muerte de Joás rey de Israel, hijo de Joacaz. 18 El resto de los hechos de Amasías está escrito en Las crónicas de los reyes de Judá . 19 La gente conspiró contra Amasías en Jerusalén, pero aunque escapó a Laquis, fueron hasta allá y lo mataron. 20 Llevaron el cuerpo a Jerusalén sobre caballos y lo sepultaron en Jerusalén junto a sus antepasados, en la Ciudad de David.

Azarías reina en Judá

21 Entonces la población de Judá proclamó rey a Azarías, quien tenía 16 años. 22 Después de que su papá, el rey Amasías, murió y fue sepultado con sus antepasados, el rey Azarías reconstruyó la ciudad de Elat e hizo que volviera a ser parte de Judá.

Jeroboán II reina en Israel

23 Jeroboán hijo de Joás, rey de Israel, comenzó a reinar en Samaria en el año 15 del reinado de Amasías hijo de Joás, rey de Judá. Jeroboán gobernó unos 41 años 24 e hizo lo que no le agradaba al SEÑOR. No dejó de cometer los pecados de Jeroboán hijo de Nabat que hicieron pecar a Israel. 25 Jeroboán recuperó la tierra de Israel desde el Lebó Jamat hasta el mar del Arabá+ 14:25 mar del Arabá Otra forma de referirse al mar Muerto.. Ocurrió tal como el SEÑOR de Israel le dijo a Jonás hijo de Amitai, el profeta de Gat Jefer. 26 El SEÑOR vio que los israelitas tenían muchas dificultades, tanto los esclavos como los libres, y que no había quién ayudara a Israel. 27 Entonces el SEÑOR no dijo que iba a quitar el recuerdo de Israel del mundo, sino que usó a Jeroboán hijo de Joás para salvarlos.

28 Todas las grandes obras que realizó Jeroboán están escritas en Las crónicas de los reyes de Israel . Incluida ahí está la historia acerca de cómo Jeroboán recuperó Damasco y el Jamat para Israel, que antes habían pertenecido a Judá. 29 Jeroboán murió y fue sepultado junto a sus antepasados. Zacarías hijo de Jeroboán reinó en su lugar.

15

Azarías reina en Judá

1 Azarías hijo de Amasías, rey de Judá, comenzó a reinar en el año 27 del reinado de Jeroboán, rey de Israel. 2 Azarías tenía 16 años cuando comenzó a reinar y gobernó por 52 años en Jerusalén. El nombre de su mamá era Jecolías, de Jerusalén. 3 Azarías hizo lo que le agradaba al SEÑOR, tal como lo hizo su papá Amasías, 4 pero no destruyó los santuarios sobre las colinas. La gente seguía sacrificando animales y quemando incienso en aquellos lugares de adoración. 5 El SEÑOR afligió a Azarías con lepra, la cual sufrió hasta el día de su muerte. Tuvo que vivir aislado en su casa. Su hijo Jotán se hizo cargo del palacio y asumió el gobierno del país.

6 El resto de los hechos de Azarías está escrito en Las crónicas de los reyes de Judá . 7 Azarías murió y fue sepultado con sus antepasados en la Ciudad de David, y su hijo Jotán reinó en su lugar.

Breve reinado de Zacarías en Israel

8 Zacarías hijo de Jeroboán comenzó su reinado en Israel en el año 38 del reinado de Azarías, rey de Judá, y lo hizo durante seis meses en Samaria. 9 Zacarías hizo lo que no le agradaba al SEÑOR, igual que sus antepasados. No dejó de cometer los mismos pecados que cometió Jeroboán hijo de Nabat que hicieron pecar a Israel.

10 Salún hijo de Jabés conspiró contra Zacarías, lo mató en Ibleam y reinó en su lugar. 11 El resto de los hechos de Zacarías está escrito en Las crónicas de los reyes de Israel . 12 De esta manera se cumplió la palabra del SEÑOR que le había prometido a Jehú que durante cuatro generaciones sus descendientes serían reyes de Israel.

Breve reinado de Salún en Israel

13 Salún hijo de Jabés comenzó a reinar en Israel en el año 39 del reinado de Uzías, rey de Judá. Salún gobernó por un mes en Samaria. 14 Menajem hijo de Gadí llegó de Tirsá a Samaria, mató a Salún hijo de Jabés, y reinó en su lugar. 15 Todo lo que hizo Salún, incluso sus planes contra Zacarías, está escrito en Las crónicas de los reyes de Israel .

Menajem reina en Israel

16 Marchando desde Tirsá, Menajem saqueó la ciudad de Tifsa y sus alrededores. Los de Tifsa se negaron a abrirle la puerta de la ciudad y Menajem los atacó y les abrió el vientre a espada a todas las mujeres embarazadas de la ciudad.

17 Menajem hijo de Gadí comenzó a reinar en Israel en el año 39 del reinado de Azarías. Menajem gobernó diez años en Samaria. 18 Hizo lo que no le agradaba al SEÑOR y no dejó de hacer los mismos pecados que cometió Jeroboán hijo de Nabat que hicieron pecar a Israel.

19 Pul, rey de Asiria, vino a atacar a Israel, y Menajem le dio a Pul 33 000 kilos+ 15:19 33 000 kilos Textualmente 1000 talentos. Ver tabla de pesas y medidas. de plata para que le ayudara a mantenerse en el poder. 20 Menajem consiguió la plata mediante un impuesto que impuso a los ricos y poderosos, pues cada uno de ellos debía entregar como medio kilo+ 15:20 medio kilo Textualmente 50 siclos. Ver tabla de pesas y medidas. de plata. Entonces Menajem le dio la plata al rey de Asiria, quien se retiró y dejó de invadir a Israel. 21 Todas las grandes obras que realizó Menajem están escritas en Las crónicas de los reyes de Israel . 22 Menajem murió y fue sepultado junto a sus antepasados. Su hijo Pecajías reinó en su lugar.

Pecajías reina en Israel

23 En el año 50 del reinado de Azarías en Judá, Pecajías hijo de Menajem comenzó a reinar en Israel en Samaria y gobernó por dos años. 24 Pecajías hizo lo que no le agradaba al SEÑOR, pues no dejó de cometer los pecados de Jeroboán hijo de Nabat que hicieron pecar a Israel.

25 El comandante del ejército de Pecajías fue Pecaj hijo de Remalías. Pecaj mató a Pecajías, a Argob y a Arié, en Samaria en el palacio del rey, con el apoyo de 50 hombres de Galaad, y reinó en su lugar. 26 Todas las grandes obras que realizó Pecajías están escritas en Las crónicas de los reyes de Israel .

Pecaj reina en Israel

27 Pecaj hijo de Remalías comenzó a reinar a Israel en Samaria en el año 52 del reinado de Azarías en Judá. Pecaj gobernó durante 20 años 28 e hizo lo que no le agradaba al SEÑOR. No dejó de cometer los pecados de Jeroboán hijo de Nabat que hicieron pecar a Israel.

29 Tiglat Piléser rey de Asiria, atacó a Israel durante el reinado de Pecaj; capturó a Iyón, Abel Betmacá, Janoa, Cedes, Jazor, Galaad, Galilea y toda el área al norte de Neftalí; hizo prisioneros a los habitantes y se los llevó a Asiria.

30 En el año 20 del reinado de Jotán hijo de Uzías en Judá, Oseas hijo de Elá hizo planes contra Pecaj hijo de Remalías, lo mató y reinó en su lugar. 31 Todas las grandes obras que realizó Pecaj están escritas en Las crónicas de los reyes de Israel .

Jotán reina en Judá

32 En el segundo año del reinado de Pecaj en Israel, Jotán hijo de Uzías llegó a ser el rey de Judá. 33 Jotán tenía 25 años cuando comenzó a reinar y gobernó durante 16 años en Jerusalén. El nombre de su mamá era Jerusa hija de Sadoc. 34 Jotán hizo lo que le agradaba al SEÑOR, tal como lo hizo su papá Uzías. 35 Pero no destruyó los santuarios sobre las colinas. La gente siguió sacrificando animales y quemando incienso en aquellos lugares de adoración. Jotán construyó la puerta superior del templo del SEÑOR. 36 El resto de los hechos de Jotán y todo lo que realizó está escrito en Las crónicas de los reyes de Judá .

37 Durante aquel tiempo, el SEÑOR mandó a Rezín, rey de Siria, y a Pecaj hijo de Remalías para que atacaran a Judá. 38 Jotán murió y fue sepultado junto a sus antepasados en la Ciudad de David, su antepasado. Su hijo Acaz reinó en su lugar.

16

Acaz reina en Judá

1 En el año 16 del reinado de Pecaj hijo de Remalías en Israel, Acaz hijo de Jotán comenzó a reinar en Judá, 2 a la edad de 20 años, y gobernó durante 16 años en Jerusalén. Él no fue como su antepasado David, pues no hizo lo que le agradaba al SEÑOR. 3 Siguió el ejemplo de los reyes de Israel y llegó al extremo de sacrificar a su propio hijo en el fuego+ 16:3 sacrificar a su propio hijo en el fuego Textualmente pasar por fuego a su hijo. copiando los pecados terribles de las naciones que el SEÑOR expulsó del país cuando vinieron los israelitas. 4 Acaz sacrificaba animales y quemaba incienso en los santuarios sobre las colinas, en los montes y bajo todo árbol frondoso.

5 Rezín, rey de Siria, y Pecaj hijo de Remalías, rey de Israel, vinieron y atacaron a Jerusalén. Rezín y Pecaj rodearon a Acaz, pero no lo pudieron derrotar. 6 Al mismo tiempo, Rezín, rey de Siria, reconquistó la ciudad de Elat. Rezín expulsó de Elat a la gente de Judá. Después, los sirios se establecieron en Elat, y ahí viven hasta el día de hoy.

7 Acaz mandó mensajeros que llevaran este mensaje a Tiglat Piléser, rey de Asiria: «Yo soy tu siervo; soy como un hijo para ti. Ven y sálvame del rey de Siria y del rey de Israel que han venido a atacarme». 8 Acaz tomó la plata y el oro que había en el templo del SEÑOR y los tesoros que había en la tesorería del rey. Los mandó como regalo al rey de Asiria. 9 El rey de Asiria respondió afirmativamente a la petición de Acaz y vino y atacó a Damasco, capturó la ciudad, deportó a sus habitantes a Quir y mató a Rezín.

10 El rey Acaz fue a Damasco a reunirse con Tiglat Piléser rey de Asiria. Cuando vio allí el altar que tenían en Damasco, mandó un modelo y el diseño del altar al sacerdote Urías. 11 Entonces, antes de que el rey Acaz volviera de Damasco, Urías construyó un altar siguiendo el modelo del que el rey Acaz vio en Damasco.

12 Cuando el rey regresó de Damasco, vio el altar, ofreció sacrificios allí 13 y quemó los sacrificios que deben quemarse completamente y las ofrendas de cereal. También ofreció las ofrendas líquidas y roció en el altar la sangre de las ofrendas para festejar.

14 Acaz tomó el altar de bronce que estaba delante del SEÑOR enfrente del templo, entre el altar de Acaz y el templo del SEÑOR, y lo puso al norte de su propio altar. 15 Acaz le dijo al sacerdote: «Usa el altar grande para quemar el sacrificio de la mañana, las ofrendas de cereal de la tarde y la ofrenda líquida de todo el pueblo. Rocíen en este altar toda la sangre de los sacrificios que deben quemarse completamente. Yo usaré el altar de bronce para consultar a Dios». 16 El sacerdote Urías hizo todo lo que el rey Acaz le mandó hacer.

17 Había plataformas movibles con paneles de bronce y tanques para que los sacerdotes se lavaran las manos. El rey Acaz movió todo y rompió las plataformas movibles. Quitó el tanque grande de bronce que estaba sobre los toros de bronce y lo puso en el pavimento de piedra. 18 Los trabajadores habían construido una cobertura fuera del templo del SEÑOR para reuniones los días de descanso, pero Acaz hizo quitar el lugar cubierto y la entrada para el rey. Hizo estos cambios para agradar al rey de Asiria.

19 Todas las grandes obras que hizo Acaz están escritas en Las crónicas de los reyes de Judá . 20 Acaz murió y fue sepultado junto a sus antepasados en la Ciudad de David. Su hijo Ezequías reinó en su lugar.

17

Oseas comienza su reinado en Israel

1 Cuando Acaz llevaba 12 años reinando en Judá, Oseas hijo de Elá comenzó a reinar a Israel en Samaria, y gobernó nueve años. 2 Hizo lo que no le agradaba al SEÑOR, pero no fue tan malo como los reyes de Israel que reinaron antes de él.

3 Salmanasar, rey de Asiria, vino e hizo la guerra contra Oseas y lo derrotó; debido a eso, Oseas tuvo que pagar tributo a Salmanasar.

4 Más tarde, Oseas mandó mensajeros a So, rey de Egipto, para pedirle ayuda. Ese año Oseas no le pagó tributo al rey de Asiria como lo hizo en los años anteriores. El rey de Asiria se enteró de que Oseas tenía planes en su contra, así que hizo que lo capturaran y lo pusieran en prisión.

5 El rey de Asiria invadió muchos lugares de Israel. Llegó a Samaria y la sitió durante tres años. 6 El rey de Asiria se apoderó de Samaria en el año noveno del reinado de Oseas en Israel, tomó prisioneros a los israelitas y los desterró a Jalaj por la región del río Jabor en Gozán y en otras ciudades de los medos.

7 Estas cosas ocurrieron porque los israelitas pecaron contra el SEÑOR su Dios, el que los sacó de Egipto y los libró del faraón, rey de Egipto. Pero los israelitas comenzaron a adorar a otros dioses 8 y a hacer lo mismo que hacían los otros pueblos que el SEÑOR había expulsado de la tierra para que los israelitas vivieran en ella. Los israelitas también siguieron las costumbres paganas de los reyes que los gobernaron 9 y, secretamente, hicieron maldades contra el SEÑOR su Dios.

Los israelitas construyeron santuarios paganos en todas sus poblaciones, desde el pueblito más insignificante hasta la ciudad más grande. 10 También los israelitas colocaron monumentos de adoración y postes de Aserá en cada colina y bajo todo árbol frondoso. 11 Los israelitas quemaban incienso ahí en todos los santuarios sobre las colinas, tal como era costumbre en las otras naciones, las cuales el SEÑOR había expulsado de la tierra antes de ellos. Los israelitas hicieron lo malo e hicieron enojar mucho al SEÑOR al 12 adorar ídolos. El SEÑOR les había dicho a los israelitas que no lo hicieran.

13 El SEÑOR, sin embargo, usó todo profeta y vidente para advertir a Israel y Judá. Les dijo: «Vuélvanse de la maldad que están cometiendo. Obedezcan mis mandamientos y decisiones. Cumplan con las leyes que les mandé a sus antepasados por medio de mis siervos los profetas que les envié».

14 Pero la gente no hizo caso; fueron tercos como sus antepasados que no creyeron en el SEÑOR su Dios. 15 La gente rechazó las decisiones y el pacto que Dios hizo con sus antepasados y el testimonio que les dio. Ellos siguieron lo que no tenía sentido y ellos mismos perdieron el sentido siguiendo las costumbres de las naciones vecinas, que el SEÑOR les ordenó que no siguieran.

16 La gente abandonó todos los mandamientos del SEÑOR su Dios. Se hicieron dos imágenes de becerros y postes de Aserá, adoraron todas las estrellas del cielo y sirvieron a Baal. 17 Sacrificaron sus hijos e hijas en el fuego, practicaron la magia y la brujería para adivinar el futuro y se dedicaron a hacer lo que el SEÑOR les dijo que era malo. De esta manera provocaron su enojo. 18 Entonces el SEÑOR se enojó muchísimo con Israel y los expulsó de su presencia. No quedó ni un israelita, sólo quedó la tribu de Judá.

Culpabilidad del pueblo de Judá

19 Pero ni aun la gente de Judá obedeció los mandatos del SEÑOR su Dios. La gente de Judá vivió tal como vivieron los israelitas. 20 El SEÑOR los rechazó a todos. Los hizo pasar muchas dificultades; permitió que les saquearan todo lo que tenían y, finalmente, los arrojó lejos de su presencia.

21 El Señor desgarró a Israel de la familia de David y los israelitas proclamaron rey a Jeroboán hijo de Nabat. Jeroboán apartó a los israelitas de seguir al SEÑOR y los llevó a cometer un gran pecado. 22 Por eso los israelitas siguieron cometiendo todos los pecados de Jeroboán y no se apartaron de ellos. 23 Al final, el SEÑOR los expulsó de su presencia tal como había prometido por medio de sus siervos los profetas. Los desterró de su país y los llevó a Asiria, donde están hasta el día de hoy.

La nueva población de Samaria

24 El rey de Asiria llevó a los israelitas de Samaria y puso en su lugar a otra gente de Babilonia, Cuta, Ava, Jamat y Sefarvayin. Ellos ocuparon las ciudades de Samaria y vivieron ahí. 25 Cuando esa gente comenzó a vivir ahí, no adoraba al SEÑOR, y por eso el SEÑOR les mandó leones para atacarlos y matarlos. 26 Se le informó así al rey de Asiria: «La gente que usted se llevó para vivir en las ciudades de Samaria ignora las leyes del dios de ese país. Por eso Dios les mandó leones para atacarlos, y los mató, porque no entienden las leyes del dios de ese país».

27 Entonces el rey de Asiria dio esta orden: «Que se lleve a vivir a Samaria a uno de los sacerdotes que se trajeron prisioneros de allí y que él le enseñe a la gente la ley del dios de aquel lugar». 28 Así, uno de los sacerdotes que los asirios se habían llevado de Samaria se fue a vivir a Betel. Este sacerdote le enseñó a la gente a honrar al SEÑOR en su vida.

29 Pero la gente se hizo sus propios dioses y los puso en los templos y en los santuarios sobre las colinas. Los samaritanos hicieron eso dondequiera que vivían. 30 La gente de Babilonia hizo al dios Sucot Benot; los de Cuta, al dios Nergal; los de Jamat, al dios Asimá; 31 los de Ava, a los dioses Nibjaz y Tartac. La gente de Sefarvayin quemaba a sus hijos en el fuego para honrar a sus dioses Adramélec y Anamélec.

32 Pero también adoraban al SEÑOR, y eligieron de entre el pueblo a sacerdotes para que sirvieran en los santuarios sobre las colinas. Estos sacerdotes hicieron sacrificios para la gente en los templos y estos lugares de adoración. 33 Adoraban al SEÑOR, pero también a sus propios dioses, tal como lo hacían en los países de donde habían venido.

34 Hasta el día de hoy siguen viviendo de la misma manera. No honran al SEÑOR y no obedecen las reglas y mandatos de los israelitas. No obedecen la ley ni los mandatos que el SEÑOR dio a los descendientes de Jacob. 35 El SEÑOR hizo un pacto con los israelitas y les mandó: «No deben honrar a otros dioses. No los sirvan ni los adoren ni les hagan sacrificios. 36 Sigan sólo al SEÑOR, el Dios que los sacó de Egipto desplegando su gran fuerza y poder. Así que respétenlo, adórenlo y ofrezcan sacrificios en su honor. 37 Obedezcan las normas, leyes, enseñanzas y mandatos que él escribió para ustedes. Obedezcan todo eso siempre. No adoren a otros dioses. 38 No se olviden del pacto que hago con ustedes y no tengan miedo de dioses extraños. 39 Adoren sólo al SEÑOR su Dios y así él los salvará de todos sus enemigos».

40 Pero los israelitas no hicieron caso. Siguieron en las mismas de antes. 41 Esas naciones adoraban al SEÑOR, pero también a sus propios ídolos. Sus hijos y nietos hacen lo mismo que sus antepasados, y lo siguen haciendo hasta el día de hoy.

18

Ezequías reina en Judá

1 En el tercer año del reinado de Oseas hijo de Elá, en Israel, Ezequías hijo de Acaz comenzó a reinar en Judá. 2 Ezequías tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y gobernó 29 años en Jerusalén. El nombre de su mamá era Abí hija de Zacarías.

3 Ezequías hizo lo que le agradaba al SEÑOR, tal como hizo su antepasado David. 4 Destruyó los santuarios sobre las colinas, rompió los monumentos de adoración y cortó los postes de Aserá. Ezequías rompió en pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, pues los israelitas le quemaban incienso y la llamaban Nejustán+ 18:4 Nejustán Este nombre en hebreo suena como las palabras hebreas bronce y serpiente..

5 Ezequías confiaba en el SEÑOR, Dios de Israel. No hubo nadie como él entre todos los reyes de Judá antes o después de él. 6 Ezequías fue muy fiel al SEÑOR, no se apartó de él. Obedeció los mandatos que el SEÑOR le había dado a Moisés. 7 El SEÑOR apoyaba a Ezequías y tuvo éxito en todo lo que hacía.

Ezequías se rebeló contra el rey de Asiria y no le siguió sirviendo, 8 derrotó a los filisteos hasta Gaza y sus alrededores y a todas las ciudades filisteas, desde la más pequeña hasta la más grande.

Caída de Samaria

9 Salmanasar, rey de Asiria, fue a luchar contra Samaria y su ejército rodeó la ciudad en el cuarto año del reinado de Ezequías, rey de Judá, que era al mismo tiempo el año séptimo del reinado de Oseas hijo de Elá, en Israel. 10 Al fin del tercer año, Salmanasar capturó Samaria y tomó posesión de la ciudad durante el año sexto del reinado de Ezequías, que era al mismo tiempo el noveno del reinado de Oseas en Israel. 11 El rey de Asiria tomó presos a los israelitas, los llevó a Asiria y los deportó a Jalaj, en el río Jabor, el río de Gozán, y a las ciudades de los medos. 12 Eso sucedió así porque los israelitas no le hicieron caso al SEÑOR su Dios ni mantuvieron su pacto. No cumplieron tampoco con todo lo que les había mandado Moisés, siervo del SEÑOR; ni hicieron caso a lo que les enseñó ni lo pusieron en práctica.

Asiria se prepara para tomar a Judá

13 Durante el año 14 del reinado de Ezequías, Senaquerib, rey de Asiria, salió a atacar todas las ciudades fortificadas de Judá y las capturó. 14 Entonces Ezequías, rey de Judá, le mandó este mensaje al rey de Asiria que estaba en Laquis: «He cometido un grave error, retírate y te pagaré el tributo que me impongas».

Entonces el rey de Asiria le exigió a Ezequías, rey de Judá, que le pagara 9900 kilos+ 18:14 9900 kilos Textualmente 300 talentos. Ver tabla de pesas y medidas. de plata y 990 kilos de oro. 15 Ezequías le entregó toda la plata que estaba en el templo del SEÑOR y en la tesorería real. 16 En aquel tiempo Ezequías quitó el oro que cubría las puertas del templo del SEÑOR y los postes de las puertas, que él mismo había colocado ahí, y se lo entregó al rey de Asiria.

El rey de Asiria envía un delegado a Jerusalén

17 El rey de Asiria mandó a sus tres comandantes más importantes con un gran ejército para atacar al rey Ezequías en Jerusalén. Saliendo de Laquis fueron a Jerusalén y tomaron sus posiciones junto al acueducto, cerca del estanque superior que está camino al Campo del Lavandero. 18 Llamaron al rey y salieron a atenderlo Eliaquín hijo de Jilquías, que era el administrador del palacio real, el cronista Sebna y Joa hijo de Asaf, que era el secretario.

19 El comandante en jefe les dijo:

—Díganle a Ezequías que esto es lo que dice el gran rey, rey de Asiria:

»¿Por qué estás tan confiado? 20 ¿Acaso piensas que la guerra se hace tan sólo con palabras? ¿En quién te apoyas para rebelarte contra mí? 21 Mira, tú estás ahora confiando en esa vara astillada que es Egipto. Si uno se apoya en ella, hiere y traspasa la mano. Eso es lo que es el faraón, rey de Egipto, para todos los que se apoyan en él. 22 Si me sales con eso de que “confiamos en el SEÑOR nuestro Dios”, ¿no es ese el mismo del que Ezequías ordenó quitar los altares y santuarios de las colinas cuando les dijo a Judá y a Jerusalén: “Ustedes sólo deben adorar frente a este altar en Jerusalén”?

23 »Ahora, haz un tratado con mi señor, el rey de Asiria. Te daré 2000 caballos si puedes conseguir jinetes que los monten. 24 ¿No irás a rechazar la oferta de un capitán, así sea uno de los siervos menos importantes de mi señor y ponerte a confiar en el rey de Egipto para que te dé carros de combate y caballos? 25 Mira, ¿crees que vine a destruir este lugar sin la ayuda del SEÑOR? Pues el mismo SEÑOR fue el que me dijo: “¡Sube y destruye ese país!”

26 Entonces Eliaquín hijo de Jilquías, Sebna y Joa le dijeron al comandante:

—Por favor, háblanos en idioma arameo, pues nosotros tus siervos entendemos ese idioma. No nos hables en el idioma de Judá porque nos escuchará la gente que está sobre la muralla.

27 Pero el comandante en jefe les dijo:

—¿Acaso mi señor me mandó a hablarles sólo a su señor y a ustedes? ¿No me mandó él a decirle a la gente que está sentada en la muralla y a ustedes, que se tendrán que comer sus propios excrementos y beber su propia orina?

28 Luego se puso en pie y gritó fuerte en el lenguaje de Judá:

—Oigan lo que les dice el gran rey, el rey de Asiria. 29 “Esto es lo que él dice: ‘No se dejen engañar por Ezequías, porque él no los podrá salvar de mi poder’. 30 No permitan que Ezequías los haga confiar en el SEÑOR, diciendo: ‘Seguro que el SEÑOR nos librará y no dejará que esta ciudad caiga en manos del rey de Asiria’”.

31 »No oigan a Ezequías, porque esto es lo que dice el rey de Asiria: “Hagan un tratado de paz conmigo y ríndanse, y permitiré que cada uno de ustedes se alimente de su propia vid y de su propia higuera, y que beba de su propio pozo. 32 Eso será hasta que yo venga y los lleve a un país como el de ustedes, un país con grano, vino, pan y viñedos. Es una tierra de aceite de oliva, y de miel. Allí podrán vivir y no morirán. Pero no le hagan caso a Ezequías, quien trata de convencerlos diciendo: ‘El SEÑOR nos salvará’. 33 ¿Acaso alguno de los dioses de las otras naciones ha librado a su pueblo de las manos del rey de Asiria? 34 ¿Dónde están los dioses de Jamat y Arfad? ¿Dónde están los dioses de Sefarvayin, Hená e Ivá? ¿Libraron a Samaria de caer en mis manos? 35 ¿Cuál de los dioses de las naciones las ha librado de caer en mis manos? ¿Cómo pues podrá el SEÑOR librar a Jerusalén de mí?”»

36 Pero la gente mantuvo silencio. No respondieron palabra alguna porque el rey Ezequías había dado la orden de no responderles nada. 37 Entonces Eliaquín hijo de Jilquías, que era el administrador del palacio real, el cronista Sebna y Joa hijo de Asaf, que era el secretario, fueron a ver a Ezequías. Se presentaron ante él con los vestidos rasgados y le contaron al rey lo que el comandante asirio les había dicho.

19

Isaías le profetiza a Ezequías

1 Cuando el rey Ezequías escuchó esto, rasgó su vestido, y se vistió de luto y se fue al templo del SEÑOR. 2 Envió a Eliaquín, el encargado de la administración del palacio; a Sebna, el escriba; a los ancianos y los sacerdotes, todos vestidos de luto, a ver al profeta Isaías hijo de Amoz. 3 Ellos le dijeron al profeta:

—Esto es lo que ha dicho Ezequías: “Este es día de tristeza, castigo y desgracia, como cuando las mujeres están a punto de dar a luz, pero no tienen suficiente fuerza para hacerlo. 4 Que el SEÑOR tu Dios haya oído las palabras del comandante en jefe que envió el rey de Asiria con que insultó al Dios vivo, y que lo castigue por haber dicho esas palabras que el SEÑOR tu Dios escuchó. Así que eleva una oración por el pueblo que ha sobrevivido”.

5 Cuando los funcionarios del rey Ezequías fueron a ver a Isaías, 6 este les dijo:

—Esto es lo que van a decirle a su señor: “El SEÑOR dice: ‘No tengas miedo de las palabras que has oído, los insultos que dijeron contra mí los siervos del rey de Asiria. 7 Mira, yo mismo voy a colocar un espíritu en él. Oirá un informe y se volverá a su país. Allí mismo, en su propio país, haré que lo hieran a espada y muera’”.

8 El comandante en jefe se retiró y supo que el rey de Asiria se había ido de Laquis y estaba luchando contra Libná. 9 Entonces el rey de Asiria recibió la noticia de que el rey Tiracá, de Etiopía, había salido para luchar contra él. Una vez sabido esto, el rey de Asiria envió otra vez mensajeros a Ezequías con este mensaje:

10 «Esto es lo que le dirán al rey Ezequías de Judá: No dejes que el Dios en quien confías te engañe diciendo: “Jerusalén no caerá en manos del rey de Asiria”. 11 Mira, tú conoces lo que los reyes de Asiria les han hecho a otros países, destruyéndolos por completo. ¿Y tú crees que te vas a salvar? 12 ¿Pudieron salvarlas los dioses de las naciones a las que mis antepasados destruyeron? Naciones como Gozán, Jarán, Résef y el pueblo de Edén que vivía en Telasar. 13 ¿Dónde están los reyes de Jamat, Arfad, el de la ciudad de Sefarvayin, de Hená y de Ivá?»

Oración de Ezequías

14 Ezequías recibió las cartas de mano de los mensajeros y las leyó. Luego subió al templo del SEÑOR y extendió las cartas delante del SEÑOR. 15 Después Ezequías oró ante el SEÑOR y dijo: «SEÑOR, Dios de Israel el que está sentado en su trono entre los querubines, tú eres el único Dios de todas las naciones de la tierra. 16 SEÑOR, presta atención, escucha. SEÑOR, abre tus ojos y mira. Oye las palabras que Senaquerib envió para insultar al Dios vivo. 17 Es muy cierto, SEÑOR, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus territorios, 18 han tirado sus dioses al fuego, aunque en realidad no eran dioses, sino producto de los seres humanos; eran de madera y piedra, y por eso fueron destruidos. 19 Ahora te suplico Dios, SEÑOR Dios nuestro, sálvanos de caer en manos de ese rey, para que todos los reinos de la tierra sepan que tú, SEÑOR, eres el único Dios».

20 Entonces Isaías hijo de Amoz le envió este mensaje a Ezequías: «El SEÑOR, Dios de Israel, dice: Te he escuchado acerca de lo que me pediste en cuanto a Senaquerib, rey de Asiria. 21 Este es el mensaje del SEÑOR en cuanto a Senaquerib:

»La virgen hija de Sion

te desprecia, se burla de ti.

A tus espaldas la hija virgen de Jerusalén

mueve la cabeza burlándose de ti.

22 ¿A quién insultaste y de quién te reíste?

¿Contra quién hablaste?

¡Hablaste en contra del Santo de Israel!

Actuaste como si fueras mejor que él.

23 Mandaste a tus mensajeros para insultar al Señor.

Dijiste:

“Vine con muchos carros de combate a los montes altos.

Vine desde las profundidades del Líbano.

Corté los cedros más altos

y los mejores cipreses del Líbano.

Subí contra la parte más alta del Líbano,

hasta el bosque más frondoso.

24 Cavé pozos y bebí agua

de territorios extranjeros.

Sequé los ríos de Egipto

y caminé sobre tierra seca”.

25 »Pero, ¿nunca te enteraste?

Yo tengo planeado esto desde hace tiempo.

Lo que está pasando ahora

yo lo preparé desde la antigüedad:

Que tú destruyeras ciudades fortificadas

y las convirtieras en un montón de ruinas.

26 Sus habitantes, que ya están sin fuerza y sin esperanzas,

están avergonzados.

Aunque hoy parecen estar vivos,

el viento del oriente los secará como plantas del campo

y como pasto verde,

que crece en el tejado.

27 Sé cuando te levantas

y cuando te sientas;

cuando sales y cuando entras.

Sé cuánto te has enfurecido contra mí.

28 Debido a lo furioso que estás contra mí

y a que he escuchado tus palabras arrogantes,

voy a ponerte una argolla en la nariz,

un freno en la boca,

y haré que regreses

por el mismo camino por donde viniste.

Mensaje del Señor a Ezequías

29 »Esta será la señal que probará que este mensaje es verdadero:

»Este año comerán lo que crece por sí solo en el campo,

el segundo año lo que crezca de ahí,

y el tercer año sembrarán y cosecharán,

plantarán viñedos y comerán de su fruto.

30 Los sobrevivientes de la tribu de Judá

echarán raíces abajo y darán fruto arriba.

31 Porque un resto de mi gente quedará vivo y saldrá de Jerusalén;

y los sobrevivientes saldrán del monte Sion.

El celo del SEÑOR Todopoderoso

hará que así suceda.

32 »Por eso así dice el SEÑOR en cuanto al rey de Asiria:

»El no entrará a esta ciudad

y no disparará aquí una sola flecha.

No usará un solo escudo,

ni construirá rampas contra ella.

33 Volverá por el mismo camino por el que vino;

no ocupará la ciudad.

El SEÑOR lo ha decidido así.

34 Yo protegeré esta ciudad y la salvaré.

Lo haré por mí mismo y por mi siervo David».

Destrucción del ejército asirio

35 Esa misma noche el ángel del SEÑOR salió y mató a 185 000 soldados del campamento asirio. Cuando la gente se levantó al otro día, estaban allí todos los cuerpos de los muertos. 36 Así que Senaquerib, rey de Asiria, regresó a Nínive y permaneció allí. 37 Un día, mientras estaba adorando en el templo de su dios Nisroc, fue asesinado a espada por sus hijos Adramélec y Sarézer. Ellos escaparon al país de Ararat. Su hijo Esarjadón lo sucedió en el trono.

20

Ezequías enferma de muerte

1 En esos días Ezequías se enfermó y estuvo al borde de la muerte. El profeta Isaías hijo de Amoz fue a ver a Ezequías y le dijo:

—El SEÑOR dice: “Pon tus asuntos en orden porque vas a morir, no vas a sanar”.

2 Ezequías se dio vuelta con la cara hacia la pared y oró así al SEÑOR: 3 «SEÑOR, recuerda que yo siempre te he servido de todo corazón y he hecho lo que te agradaba». Y Ezequías lloró amargamente.

4 Antes de que Isaías saliera del patio, le vino este mensaje del SEÑOR: 5 «Regresa y dile a Ezequías, líder de mi pueblo, que así dice el SEÑOR, Dios de tu antepasado David: “He oído tu oración, he visto tus lágrimas y te voy a sanar. Al tercer día subirás tú mismo al templo del SEÑOR. 6 Agregaré 15 años a tu vida y salvaré a esta ciudad del poder del rey de Asiria. Protegeré la ciudad y lo haré por mí mismo y por la promesa que le hice a mi siervo David”».

7 Entonces Isaías dijo:

—Hagan una mezcla de higos.

Entonces la hicieron, se la aplicaron en la llaga y Ezequías se recuperó.

8 Ezequías le dijo a Isaías:

—¿Cuál será la señal de que el SEÑOR me sanará y de que al tercer día podré subir al templo del SEÑOR?

9 Isaías le contestó:

—Tendrás esta señal del SEÑOR de que efectivamente el SEÑOR lo hará: ¿Quieres que la sombra se adelante diez gradas o que las retroceda?

10 Ezequías contestó:

—Es algo sencillo que la sombra se adelante diez gradas, pero no que las retroceda.

11 Entonces Isaías oró al SEÑOR, y él hizo que la sombra retrocediera diez gradas en el reloj de Acaz+ 20:11 reloj de Acaz Parece que se trataba de un reloj de sol construido en el palacio de Acaz el cual tenía escaleras de las cuales se utilizaba la sombra proyectada por la luz del sol en los peldaños para establecer las horas..

Ezequías y la delegación de Babilonia

12 En aquel tiempo Merodac Baladán hijo de Baladán era rey de Babilonia. Como se enteró que Ezequías había estado enfermo, mandó cartas y un regalo a Ezequías. 13 Ezequías recibió a los enviados de Babilonia y les mostró todos los tesoros de su palacio. Les mostró la plata, el oro, las especias, los costosos perfumes, las armas y todo lo que había en la tesorería real. No hubo nada que no les mostrara en su palacio y en todo el reino.

14 Entonces el profeta Isaías se le acercó a Ezequías y le preguntó:

—¿Qué te dijeron esos hombres? ¿Qué querían y de dónde venían?

Ezequías le contestó:

—Vinieron de Babilonia, un país muy lejano.

15 Isaías le dijo:

—¿Qué vieron ellos del palacio?

Ezequías le dijo:

—Ellos vieron todo lo que hay en el palacio y en los depósitos. No dejé nada sin mostrarles.

16 Entonces Isaías le dijo a Ezequías:

—Oye el mensaje del SEÑOR: 17 “Llegará el día en que se llevarán a Babilonia todo lo que hay en tu palacio y todo lo que tus antepasados guardaron hasta el día de hoy. No dejarán nada, dice el SEÑOR. 18 Se llevarán incluso hasta a algunos de tus descendientes los castrarán y los pondrán de funcionarios en el palacio del rey de Babilonia”.

19 Entonces Ezequías le dijo a Isaías:

—Este mensaje del SEÑOR es bueno.

Es que se decía: «Al menos mientras yo viva habrá paz y seguridad».

20 El resto de los hechos de Ezequías, incluso cómo construyó el estanque y el acueducto para llevar agua a la ciudad, están escritas en Las crónicas de los reyes de Judá . 21 Ezequías murió y fue sepultado junto a sus antepasados. Su hijo Manasés reinó en su lugar.

21

Manasés, rey de Judá

1 Manasés tenía 12 años cuando comenzó a reinar y gobernó por 55 años en Jerusalén. El nombre de su mamá era Hepsiba. 2 Él hizo lo que no le agradaba al SEÑOR. Cometió los terribles pecados que cometían las otras naciones, las que el SEÑOR expulsó del país cuando entraron los israelitas. 3 Manasés construyó de nuevo los santuarios sobre las colinas que su papá Ezequías había destruido. También construyó altares para Baal e hizo un poste de Aserá, tal como había hecho Acab, rey de Israel. Manasés adoró y sirvió a las estrellas del cielo, 4 construyó altares en honor a dioses falsos en el templo del SEÑOR, aquel lugar que el SEÑOR mencionaba cuando dijo: «Yo pondré mi nombre en Jerusalén». 5 Manasés construyó altares para las estrellas del cielo en el atrio del templo del SEÑOR, 6 sacrificó a su propio hijo y lo quemó en el altar. Practicó la magia y la adivinación y consultó médium y brujos. Manasés hizo tantas cosas que desagradaban al SEÑOR, que provocó su enojo.

7 Manasés hizo una estatua de Aserá, y la puso en el templo. El SEÑOR le había dicho a David y a su hijo Salomón acerca del templo: «He elegido a Jerusalén de entre Israel, pondré mi nombre en Jerusalén para siempre. 8 Yo no haré que los israelitas salgan de la tierra que les di a sus antepasados, los dejaré si obedecen todo lo que les mando y las enseñanzas de mi siervo Moisés». 9 Pero ellos no escucharon a Dios, y Manasés los hizo hacer peores maldades que las otras naciones que vivían antes de Israel en la tierra de Canaán, a las que el SEÑOR destruyó cuando vinieron los israelitas para tomar posesión de la tierra.

10 El SEÑOR usó a sus siervos los profetas para enviar este mensaje: 11 «Manasés, rey de Judá, ha hecho tantas perversidades, mayores que las de los amorreos que vivieron aquí antes. Él ha hecho pecar al pueblo de Judá con sus ídolos. 12 Así que el SEÑOR de Israel dice: “Mira, traeré tantas dificultades a Jerusalén y a Judá que todo el que se entere quedará impresionado. 13 Mediré a Jerusalén con la misma medida que medí a Samaria y usaré la misma plomada que usé para juzgar a la familia de Acab. Limpiaré a Jerusalén como quien lava y restriega un plato y lo pone boca abajo. 14 Dejaré abandonado al resto de mi pueblo y los entregaré al poder de sus enemigos, que los saquearán y los despojarán. 15 Ellos han hecho lo que yo considero malo y han provocado mi enojo desde el día que salieron de Egipto hasta hoy. 16 También Manasés asesinó a mucha gente inocente en Jerusalén e hizo muchas cosas que no le agradaron al SEÑOR”».

17 Todo lo que hizo Manasés, incluso los pecados que cometió, está escrito en Las crónicas de los reyes de Judá . 18 Manasés murió y fue sepultado junto a sus antepasados en el palacio, en el jardín de Uza. Su hijo Amón reinó en su lugar.

Amón, rey de Judá

19 Amón tenía 22 años cuando comenzó a reinar y gobernó dos años en Jerusalén. El nombre de su mamá era Mesulémet hija de Jaruz, de Jotba. 20 Amón hizo ante el SEÑOR las mismas maldades que había hecho su papá Manasés; 21 siguió su mal ejemplo y adoró y sirvió a los mismos ídolos que su papá había adorado. 22 Amón abandonó al SEÑOR, Dios de sus antepasados y no vivió como le agradaba al SEÑOR.

23 Los funcionarios de Amón tramaron una conspiración en su contra y lo mataron dentro de su propia casa, 24 pero la gente del pueblo mató a los funcionarios que participaron en la conspiración contra el rey Amón y en su lugar pusieron como rey a Josías hijo de Amón.

25 El resto de los hechos de Amón está escrito en Las crónicas de los reyes de Judá . 26 Amón fue sepultado en el jardín de Uza. Su hijo Josías reinó en su lugar.

22

Josías, rey de Judá

1 Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar y gobernó 31 años en Jerusalén. El nombre de su mamá era Jedidá hija de Adaías, de Boscat. 2 Josías hizo lo que le agradaba al SEÑOR y siguió todo el camino de su antepasado David, sin desviarse a la derecha ni a la izquierda.

3 Durante el año 18 del reinado de Josías, él mandó al cronista Safán, hijo de Asalías y nieto de Mesulán, al templo del SEÑOR. Le dijo: 4 «Ve a ver al sumo sacerdote Jilquías y dile que tome el dinero que ha sido llevado al templo del SEÑOR y que los porteros han recolectado de la gente. 5 Que se lo entregue a los encargados de supervisar los trabajos de reparación del templo del SEÑOR para que ellos paguen a los obreros que hacen la obra de reparación del edificio del templo del SEÑOR; 6 que les paguen a los carpinteros, los constructores, los albañiles y que compren madera y piedra de cantería para reconstruir el templo. 7 No tienen que decirles que rindan cuentas por lo que se les entrega porque son gente que actúa con honestidad».

8 El sumo sacerdote Jilquías le dijo al cronista Safán: «Encontré el libro de la ley+ 22:8 libro de la ley Probablemente se trata del libro de Deuteronomio. Igual en 23:2. en el templo del SEÑOR». Se lo entregó, Safán lo leyó 9 y se fue a ver al rey Josías para informarle lo siguiente:

—Tus siervos juntaron todo el dinero que estaba en el templo y se lo entregaron a los que hacen el trabajo en el templo del SEÑOR.

10 Entonces Safán le contó al rey en cuanto al libro:

—Y el sacerdote Jilquías también encontró este libro.

Safán le entregó el libro y se lo leyó al rey.

11 Cuando el rey escuchó las palabras del libro de la ley, se rasgó la ropa. 12 Entonces les dio esta orden a al sacerdote Jilquías, a Ajicán hijo de Safán, a Acbor hijo de Micaías, a Safán el cronista y a Asaías funcionario del rey:

13 «Vayan y consulten al SEÑOR por mí, por el pueblo y por todo Judá acerca de las palabras de este libro que encontramos. El SEÑOR debe estar muy enojado con nosotros porque nuestros antepasados no le prestaron atención a las palabras de este libro ni obedecieron todo lo que se ordena en él».

14 Así que el sacerdote Jilquías, Ajicán, Acbor, Safán y Asaías fueron a la profetisa Huldá, que era la esposa de Salún, el encargado del guardarropa del templo, hijo de Ticvá y nieto de Jarjás. Huldá vivía en el barrio nuevo de Jerusalén, así que fueron hasta allá y hablaron con ella. 15 Entonces Huldá les dijo:

—El SEÑOR, Dios de Israel, manda decir al que los ha enviado: 16 “Así dice el SEÑOR: Yo voy a enviar contra este lugar y sus habitantes los castigos que está escrito en el libro que leyó el rey de Judá. 17 Porque ustedes me abandonaron y han quemado incienso a otros dioses, me ha provocado con lo que hicieron. Por eso arde mi enojo contra este lugar y no se calmará. 18 Pero, en cuanto al rey de Judá que los envió a consultar al SEÑOR, díganle que así dice el SEÑOR, Dios de Israel: ‘Como prestaste atención a lo que has oído 19 y tu corazón cambió y te humillaste ante el SEÑOR al escuchar lo que hablé contra este lugar y sus habitantes, que serán arrasados y malditos, y como rasgaste tu vestido y lloraste ante mí, yo también te he escuchado’, dice el SEÑOR. 20 Por eso, dejaré que mueras en paz y te reuniré con tus antepasados. No verás el desastre que traigo sobre este lugar”.

Y ellos llevaron esa respuesta al rey.

23

El pueblo escucha la ley

1 El rey Josías mandó llamar a todos los ancianos líderes de Judá y Jerusalén citándoles a una reunión. 2 Entonces el rey fue al templo del SEÑOR con toda la gente de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el más pequeño hasta el más importante. Allí el rey les leyó en voz alta el libro del pacto que había sido encontrado en el templo del SEÑOR. 3 Luego el rey, de pie junto a su columna, hizo un pacto con el SEÑOR, comprometiéndose a seguir al SEÑOR y a obedecer sus mandatos, el pacto y sus condiciones. Dijo que de todo corazón y con toda el alma cumpliría el pacto que estaba escrito en el libro. Y todo el pueblo se puso de pie para mostrar que también estaba de acuerdo con cumplir el pacto.

4 Entonces el rey ordenó al sumo sacerdote Jilquías, a los demás sacerdotes y a los porteros, que sacaran del templo del SEÑOR todos los objetos que se hicieron en honor de Baal, de Aserá y de las estrellas del cielo. Entonces Josías quemó todo eso fuera de Jerusalén en los campos del valle del Cedrón y se llevaron las cenizas a Betel. 5 Después destituyó de sus puestos a los sacerdotes que los reyes de Judá habían nombrado para quemar incienso en los santuarios de las ciudades de Judá y en los alrededores de Jerusalén y también a los que quemaban incienso en honor a Baal, el sol, la luna, las constelaciones y todas las estrellas del cielo. Josías puso fin a todo eso. 6 Quitó el poste de Aserá del templo del SEÑOR y lo quemó fuera de la ciudad, en el valle del Cedrón. Allí destruyó los pedazos quemados hasta hacerlos polvo y los esparció sobre la fosa común. 7 El rey Josías también demolió las habitaciones que estaban en el templo del SEÑOR dedicadas a la prostitución idólatra entre hombres+ 23:7 prostitución idólatra entre hombres Eran hombres que vendían su cuerpo para practicar inmoralidad sexual con otros hombres. En Canaán era común esta práctica en los ritos de adoración a dioses falsos. y donde también las mujeres tejían mantos para la diosa Aserá.

8 Josías ordenó que fueran trasladados a Jerusalén todos los sacerdotes de las ciudades de Judá y destruyó todos los santuarios donde los sacerdotes quemaban incienso, desde Gueba hasta Berseba, y también los santuarios que estaban al lado izquierdo, cerca de la puerta de Josué, gobernador de la ciudad. 9 En ese tiempo los sacerdotes de esos santuarios no iban al altar del SEÑOR en Jerusalén, sino que comían pan sin levadura en las ciudades y aldeas ordinarias.

10 El rey también destruyó el santuario Tofet en el valle de Ben Hinón, donde la gente sacrificaba a sus hijos, quemándolos en un altar dedicado al dios Moloc. Josías arruinó el lugar para que no se pudiera usar más. 11 Hizo quitar los caballos en honor al dios sol, que en el pasado los reyes de Judá habían colocado cerca de la entrada del templo del SEÑOR, junto al cuarto de Natán Mélec, el funcionario encargado de las dependencias, e hizo quemar los carros que estaban ahí en honor al dios sol.

12 Josías despedazó los altares que los reyes de Judá habían construido sobre la azotea de la sala de Acaz y los que Manasés había construido en los dos patios del templo del SEÑOR. Luego arrojó los escombros al valle del Cedrón. 13 Destruyó los santuarios que Salomón había hecho construir al oriente de Jerusalén, en la colina del Destructor, cuyos sacerdotes estaban al lado sur de la colina, y que estaban dedicados a Astarté la diosa abominable de los sidonios, a Quemós, el ídolo abominable de los moabitas, y a Moloc, el ídolo abominable de los amonitas. 14 También destruyó las piedras sagradas y los postes de Aserá y llenó de huesos humanos los sitios donde habían estado. 15 Josías demolió el altar y el santuario que había construido Jeroboán hijo de Nabat en Betel con el que hizo pecar a Israel. No solamente lo demolió, sino que le prendió fuego hasta que quedó hecho cenizas y quemó también el poste de Aserá.

16 De regreso, Josías vio las tumbas que estaban en la colina y mandó unos hombres para que sacaran los huesos de las tumbas y los quemara sobre el altar para contaminarlo, cumpliendo así el mensaje del SEÑOR que había dicho el hombre de Dios contra el altar, cuando Jeroboán estaba ante el altar en la fiesta. 17 Entonces Josías preguntó:

—¿Qué es aquel monumento que veo?

La gente de la ciudad le respondió:

—Es la tumba del hombre de Dios que vino de Judá, el que predijo todo lo que usted le ha hecho al altar aquí en Betel.

18 Entonces Josías dijo:

—Déjenlo como está, que nadie mueva sus huesos.

Así que dejaron los huesos en su lugar y también los del hombre de Dios de Samaria.

19 Josías también destruyó los templos y santuarios de las ciudades de Samaria que los reyes de Israel habían construido y con los que hicieron enojar al SEÑOR. Josías los destruyó tal como destruyó el santuario en Betel. 20 Josías mató sobre sus propios altares a todos los sacerdotes de los santuarios y quemó huesos de hombres muertos encima de los santuarios. Luego regresó a Jerusalén.

La gente de Judá celebra la Pascua

21 Entonces el rey Josías dio esta orden a todo el pueblo: «Celebren la Pascua en honor al SEÑOR su Dios. Háganlo tal como está escrito en el libro del pacto». 22 No se había celebrado así la Pascua desde el tiempo de los jueces que eran los líderes de Israel. Ninguno de los reyes de Israel o de Judá había celebrado la Pascua de la manera que se hizo con Josías. 23 Esta Pascua se celebró en honor al SEÑOR en Jerusalén en el año 18 del reinado de Josías.

24 Josías acabó también con los médium, brujos, dioses caseros, ídolos y todas las cosas detestables que se adoraban en Judá y en Jerusalén. Lo hizo para obedecer la ley que estaba escrita en el libro que el sacerdote Jilquías había encontrado en el templo del SEÑOR. 25 Nunca hubo un rey como Josías, ni antes ni después de él, que se convirtiera al SEÑOR de todo corazón, con toda el alma y con todas sus fuerzas,+ 23:25 de todo corazón […] fuerzas Ver Dt 6:4,5. obedeciendo en todo la ley de Moisés.

26 Sin embargo, el enojo del SEÑOR contra la gente de Judá no se aplacó debido a todo lo que hizo Manasés. 27 El SEÑOR dijo: «Yo expulsé a los israelitas de su país y haré lo mismo con Judá. Sacaré a Judá de mi presencia y no aceptaré a Jerusalén, la ciudad que yo elegí, ni al templo del que había dicho: “Mi nombre estará allí”».

28 El resto de los hechos de Josías, y todo lo que hizo, está escrito en Las crónicas de los reyes de Judá .

29 En esa época, el faraón Necao, rey de Egipto, subió hacia el río Éufrates a pelear contra el rey de Asiria. Josías salió a su encuentro en Meguido, pero el faraón lo mató en cuanto lo vio. 30 Los oficiales de Josías pusieron su cadáver en un carro, lo llevaron de Meguido a Jerusalén y lo sepultaron en su propia tumba. Entonces la gente del pueblo tomó a Joacaz hijo de Josías, lo consagraron y lo hicieron rey en lugar de su papá.

Joacaz, rey de Judá

31 Joacaz tenía 23 años cuando comenzó a reinar, y gobernó durante tres meses en Jerusalén. El nombre de su mamá era Jamutal hija de Jeremías de Libná. 32 Joacaz hizo lo que no le agradaba al SEÑOR, lo mismo que sus antepasados. 33 El faraón Necao encarceló a Joacaz en la prisión en Riblá, en el país de Jamat, para que no pudiera reinar en Jerusalén, e impuso a Judá un tributo de 3300 kilos+ 23:33 3300 kilos Textualmente 100 talentos. Ver tabla de pesas y medidas. de plata y 33 kilos de oro.

34 El faraón Necao puso a Eliaquín hijo de Josías, como rey en lugar de su papá. Además le cambió el nombre a Eliaquín por el de Joacim. A Joacaz se lo llevó a Egipto, donde murió. 35 Joacim le dio el tributo de plata y oro al faraón, pero lo hizo imponiendo un impuesto a la gente del país, basándose en los bienes de cada uno. Así pudo entregarle el tributo al faraón Necao.

36 Joacim tenía 25 años cuando comenzó su reinado y gobernó durante 11 años en Jerusalén. El nombre de su mamá era Zebudá hija de Pedaías, de Rumá. 37 Joacim hizo lo que no le agradaba al SEÑOR, cometió los mismos pecados que sus antepasados.

24

Invasión de Nabucodonosor

1 Durante el reinado de Joacim, Nabucodonosor, rey de Babilonia, atacó a Judá y la sometió durante tres años, pero luego Joacim se rebeló contra Nabucodonosor. 2 Entonces el SEÑOR mandó grupos de babilonios, arameos, moabitas y amonitas para luchar contra Joacim y destruir Judá. Ocurrió tal como el SEÑOR había dicho por medio de sus siervos los profetas. 3 Todo esto le sucedió a Judá por orden del SEÑOR, porque los quería quitar de su presencia debido a todos los pecados que había cometido Manasés. 4 Él mató a mucha gente inocente y llenó a Jerusalén con su sangre. El SEÑOR no quiso perdonar estos pecados.

5 El resto de los hechos de Joacim está escrito en Las crónicas de los reyes de Judá . 6 Joacim murió y fue sepultado junto con sus antepasados. Su hijo Joaquín reinó en su lugar.

7 El rey de Egipto no salió más de su país porque el rey de Babilonia capturó todo el territorio que antes estaba bajo su dominio, desde el río de Egipto hasta el río Éufrates.

Destierro de Joaquín a Babilonia

8 Joaquín tenía 18 años cuando comenzó a reinar, y gobernó por tres meses en Jerusalén. El nombre de su mamá era Nejustá hija de Elnatán, de Jerusalén. 9 Joaquín hizo lo que no le agradaba al SEÑOR, tal como había hecho su papá.

10 Por aquel tiempo, las tropas de Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegaron a Jerusalén y la rodearon. 11 Cuando ya la tenían sitiada, el rey Nabucodonosor de Babilonia llegó a la ciudad. 12 Joaquín, rey de Judá, salió para entregarse al rey de Babilonia. La mamá de Joaquín, sus oficiales, los líderes, y los oficiales también lo acompañaban. Entonces el rey de Babilonia capturó a Joaquín en el octavo año del reinado de Nabucodonosor.

13 Nabucodonosor tomó de Jerusalén todos los tesoros del templo del SEÑOR y todos los tesoros del rey. Nabucodonosor, tal como el SEÑOR lo había dicho, hizo pedazos los artículos de oro que Salomón, rey de Israel, había puesto en el templo del SEÑOR.

14 Nabucodonosor capturó a toda la gente de Jerusalén, a los líderes y otra gente importante. En total se llevó 10 000 prisioneros. No dejó a nadie en el país, a excepción de la gente pobre. 15 De Jerusalén, Nabucodonosor se llevó prisioneros a Babilonia a Joaquín, a su mamá, a sus esposas, a sus oficiales y a la gente más importante del país. 16 También se llevó prisioneros a 7000 soldados y a 1000 artesanos y herreros, todos ellos con formación militar. Se los llevó a todos prisioneros a Babilonia.

Sedequías, rey de Judá

17 El rey de Babilonia nombró rey a Matanías, tío de Joaquín, en lugar de Joaquín, y le cambió el nombre por el de Sedequías. 18 Tenía 21 años cuando comenzó a reinar, y gobernó 11 años en Jerusalén. Su mamá se llamaba Jamutal hija de Jeremías, y era de Libná. 19 Sedequías hizo lo que no le agradaba al SEÑOR y anduvo en los mismos malos pasos que Joacim. 20 Por eso el SEÑOR se enojó con Jerusalén y con Judá, y los echó de su presencia.

Fin del reinado de Sedequías

Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.

25

1 Entonces Nabucodonosor, rey de Babilonia, atacó con todo su ejército a Jerusalén el día diez, del décimo mes del noveno año del reino de Sedequías. Nabucodonosor rodeó a Jerusalén con su ejército y construyó un muro de tierra alrededor de la ciudad. 2 La ciudad estuvo sitiada hasta el undécimo año del reino de Sedequías, rey de Judá. 3 La hambruna se hizo cada vez peor dentro de la ciudad y para el noveno día del cuarto mes no había más alimentos para el pueblo.

4 El ejército de Nabucodonosor abrió una brecha en el muro de la ciudad. Aquella misma noche el rey Sedequías y todo su ejército huyeron por una puerta secreta que pasaba por el muro doble de la ciudad, cerca del jardín del rey. Los soldados enemigos tenían rodeada la ciudad, pero Sedequías y sus hombres escaparon por el camino del Arabá. 5 Pero el ejército babilonio persiguió al rey y le dio alcance en la llanura de Jericó. Allí todo el ejército de Sedequías huyó y se dispersó.

6 Los babilonios capturaron al rey y lo llevaron ante el rey de Babilonia en Riblá y se dictó sentencia contra Sedequías. 7 Ante los ojos de Sedequías, el rey de Babilonia mandó degollar a los hijos de Sedequías, luego le sacaron los ojos, lo encadenaron y se lo llevaron prisionero a Babilonia.

Destrucción de Jerusalén

8 A los siete días del quinto mes del año diecinueve del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nabuzaradán, comandante de la guardia y alto funcionario del gobierno, logró entrar a Jerusalén, 9 incendió el templo del SEÑOR, el palacio real, las residencias de Jerusalén e incluso las casas más grandes. 10 Entonces todo el ejército de Babilonia, que estaba bajo su mando derribó las murallas de Jerusalén. 11 Nabuzaradán capturó a toda la gente que estaba en la ciudad y la llevó prisionera, incluso a los que se habían pasado al bando del rey de Babilonia. 12 Sin embargo, la parte más pobre de la población Nabuzaradán dejó para que cuidaran las viñas y cosechas.

13 Los soldados babilonios despedazaron todos los objetos de bronce del templo del SEÑOR. Rompieron las columnas de bronce, las plataformas de bronce y el tanque grande de bronce en el templo del SEÑOR, y cargaron con todo el bronce para Babilonia. 14 También se llevaron las ollas, las palas, los apagavelas, las cucharas y todos los utensilios de bronce que se usaban en el servicio del templo. 15 Nabucodonosor tomó las fuentes para portar fuego y los platos hondos, se llevó todo los objetos de oro por el valor del oro y todo lo que era de plata por el valor de la plata. 16 No fue posible calcular el peso de las dos columnas de bronce, del enorme tanque de bronce, y las bases de bronce+ 25:16 bases de bronce Textualmente bases. que hizo el rey Salomón para el templo del SEÑOR. 17 Cada columna medía ocho metros+ 25:17 ocho metros Textualmente 18 codos. Ver tabla de pesas y medidas. de altura. El capitel de bronce que estaba sobre cada columna medía dos metros de altura y estaba decorado con una celosía y granadas grabadas en todo su alrededor. Las dos columnas tenían el mismo diseño.

Los desterrados

18 El comandante de la guardia tomó presos a Seraías, el sumo sacerdote, a Sofonías, segundo sacerdote, y a los tres porteros del templo, como prisioneros.

19 De los que quedaban en la ciudad, tomó presos al comandante que estaba a cargo de los soldados, a cinco consejeros del rey, al jefe de reclutamiento del ejército que era el que reunía a la gente y elegía a los que tenían que cumplir el servicio militar y a 60 personas de importancia que todavía quedaban en la ciudad.

20 Nabuzaradán, comandante de la guardia, los apresó y los llevó ante el rey de Babilonia que estaba en Riblá. 21 Este dio la orden de que los ejecutaran allí mismo en Riblá del territorio de Jamat.

Así fue que fue desterrada la nación de Judá.

Guedalías gobernador de Judá

22 Nabucodonosor, rey de Babilonia, nombró gobernador sobre la gente que dejó en Judá a Guedalías, hijo de Ajicán y nieto de Safán. 23 Cuando los oficiales del ejército supieron que Guedalías había sido nombrado gobernador por el rey de Babilonia, fueron a verlo en Mizpa. Ellos eran Ismael hijo de Netanías, Johanán hijo de Carea, Seraías hijo de Tanjumet de Netofa, y Jazanías hijo de Macá. 24 Guedalías les hizo esta promesa a los oficiales y a sus hombres: «No tengan miedo de los oficiales babilonios. Quédense aquí, sirvan al rey de Babilonia y todo les irá bien».

25 En el mes séptimo, Ismael hijo de Netanías y nieto de Elisama, que era de la familia real, fue con diez de sus hombres y atacaron a Guedalías en Mizpa y lo mataron a él, a los babilonios y a los judíos que lo acompañaban. 26 Entonces, temerosos de los babilonios, todo el pueblo, grandes y pequeños, junto con los oficiales del ejército, huyeron a Egipto.

27 Fue el día 27 del mes 10 del año 37 del destierro del rey Joaquín de Judá, que llegó al poder en Babilonia el rey Evil Merodac. En el primer año de su reinado, sacó a Joaquín de la cárcel. 28 Le dio buen trato y le favoreció con un puesto más importante que el de los otros reyes que estaban con él en Babilonia. 29 Joaquín dejó de usar uniforme de prisionero y hasta su muerte compartió la mesa del rey. 30 Además, el rey Evil Merodac le dio a Joaquín una pensión diaria por el resto de su vida.