Zacarías
Exhortación
1Primeras visiones
1 En el octavo mes del año segundo de Darío, la Palabra de Yavé vino al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo: 2 Yavé estuvo muy airado contra sus antepasados. 3 Ahora diles: Yavé de las huestes dice: Regresen a Mí, dice Yavé de las huestes, y Yo me volveré a ustedes. 4 No sean como sus antepasados, a quienes los primeros profetas proclamaron: Yavé de las huestes dice: Regresen ahora de sus malos caminos y de sus malas obras. Pero no escucharon, ni me atendieron, dice Yavé . 5 ¿ Dónde están sus antepasados? ¿ Viven los profetas para siempre? 6 Pero mis Palabras y mis Preceptos que ordené por medio de mis esclavos profetas, ¿ no alcanzaron a sus antepasados?
Entonces se convirtieron y dijeron: Como Yavé de las huestes se propuso hacer con nosotros a causa de nuestros procedimientos y de nuestras obras, así nos hizo.
Restauración de Sion
7 El día 24 del mes undécimo, que es el mes de Sebat, el año segundo de Darío, la Palabra de Yavé vino al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo: 8 Vi de noche, y ahí estaba un varón que cabalgaba sobre un caballo rojizo, el cual estaba entre los mirtos de la hondonada. Detrás de él había caballos rojizos, blancos y color canela. 9 Entonces dije: ʼadón mío, ¿ para qué son éstos?
Y el ángel que hablaba conmigo me contestó: Yo te mostraré para qué son éstos.
10 Y el varón que permanecía entre los mirtos respondió: Éstos son los que Yavé envió a recorrer la tierra.
11 Sus jinetes informaron al Ángel de Yavé , que estaba entre los mirtos, y dijeron: Recorrimos la tierra, y ciertamente toda la tierra está tranquila y reposada.
12 Entonces el Ángel de Yavé tomó la palabra: ¡ Oh Yavé de las huestes! ¿ Hasta cuándo no te compadecerás de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales estuviste airado estos 70 años?
13 Yavé respondió al ángel que hablaba conmigo buenas palabras de consolación. 14 Entonces me dijo el ángel que hablaba conmigo: Proclama: Yavé de las huestes dice: Tuve gran celo por Jerusalén y por Sion. 15 Pero estoy muy airado contra las naciones confiadas, porque mientras estuve airado solo un poco, ellos promovieron el desastre.
16 Por tanto Yavé dice: Me volví a Jerusalén con compasión. En ella será edificada mi Casa, dice Yavé de las huestes, y el cordel de medir será tendido sobre Jerusalén.
17 Proclama además: Yavé de las huestes dice: Otra vez rebosarán de prosperidad mis ciudades. Yavé volverá a consolar a Sion, y otra vez escoge a Jerusalén.
Los cuatro cuernos
18 Después alcé mis ojos, miré, y ahí estaban cuatro cuernos. 19 Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿ Qué hacen éstos?
Y me respondió: Éstos son los cuernos que dispersaron a Judá, Israel y Jerusalén.
20 Yavé me mostró cuatro artesanos.
21 Y yo pregunté: ¿ Qué vienen a hacer éstos?
Me respondió: Aquéllos eran los cuernos que dispersaron a Judá, de tal manera que nadie levantaba su cabeza. Pero éstos vinieron para hacerlos temblar y derribar los cuernos de las naciones que alzaron su cuerno contra la tierra de Judá para dispersarla.
2Tercera visión
1 Después levanté mis ojos y miré, y ahí estaba un varón con un cordel de medir en su mano. 2 Y le pregunté: ¿ A dónde vas?
Y me respondió: A medir Jerusalén, para ver cuál es su anchura y su longitud.
3 Cuando salía el ángel que hablaba conmigo, otro ángel le salió al encuentro, 4 y le dijo: Corre, habla a ese joven, y dile: Jerusalén será habitada sin muros a causa de la multitud de personas y de ganado que habrá en ella. 5 Yo le seré muro de fuego alrededor, y mi gloria estará dentro de ella, dice Yavé .
6 ¡ Eh, eh! Huyan de la tierra del norte, dice Yavé . Pues los esparcí por los cuatro puntos del cielo, dice Yavé . 7 ¡ Escapa, oh Sion, tú que vives con la hija de Babilonia! 8 Porque Yavé de las huestes dice: Tras la gloria me enviará a las naciones que los despojaron, porque el que los toca, toca la niña de mi ojo. 9 Por tanto, miren: Yo levanto mi mano contra ellos, y serán despojo para los que fueron sus esclavos. Y sabrán que Yavé de las huestes me envió.
10 ¡ Canta y alégrate, hija de Sion, porque ciertamente vengo, y viviré en medio de ti! dice Yavé . 11 Aquel día se unirán a Yavé muchas naciones y serán mi pueblo. Viviré en medio de ti, y conocerán que Yavé de las huestes me envió a ti. 12 Yavé poseerá a Judá como su heredad en la tierra santa, y escogerá a Jerusalén.
13 ¡ Calle todo mortal ante Yavé , porque Él despertó en su santa morada!
3Cuarta visión
1 Después me mostró al sumo sacerdote Josué puesto delante del Ángel de Yavé . Satán estaba a su mano derecha para acusarlo. 2 Yavé dijo a Satán: ¡ Yavé te reprenda, Satán! Yavé, Quien escogió a Jerusalén, te reprenda. ¿ No es éste un tizón arrebatado del fuego?
3 Josué estaba vestido con ropas impuras y estaba en pie ante el Ángel. 4 Éste mandó a los que estaban ante Él: ¡Quítenle las ropas impuras! Y a él le dijo: Mira, quité de ti tu pecado, y te vestí ropas de gala.
5 Entonces dijo: ¡Coloquen un turbante limpio sobre su cabeza!
Y pusieron un turbante sobre su cabeza, y lo vistieron con ropas. Y el Ángel de Yavé estaba en pie.
6 Después el Ángel de Yavé amonestó a Josué: 7 Yavé de las huestes dice: Si andas por mis caminos y si guardas mi Mandato, también tú gobernarás mi Casa y guardarás mis patios. Te daré libre acceso entre éstos que están presentes. 8 Escucha ahora, Josué, sumo sacerdote, tú y tus compañeros que se sientan delante de ti, que ciertamente son varones simbólicos, porque mira, Yo traigo a mi Esclavo, el Renuevo.
9 Mira, pongo una piedra delante de Josué. Es una piedra única en la cual hay siete ojos. Yo mismo esculpiré una inscripción en ella, dice Yavé de las huestes. Yo quitaré la iniquidad de la tierra en un día. 10 En aquel día, dice Yavé de las huestes, cada uno invitará a su compañero, a estar debajo de su vid y debajo de su higuera.
4Quinta visión
1 El ángel que hablaba conmigo se volvió y me despertó, como cuando un hombre es despertado de su sueño. 2 Y me preguntó: ¿ Qué miras?
Respondí: Ciertamente, miro un candelabro todo de oro, con su tazón encima, y sus siete lámparas sobre él, con siete canales para cada una de las lámparas que están encima. 3 Y dos olivos junto a él, uno por cada lado del tazón.
4 Proseguí y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿ Qué es esto, ʼadón mío?
5 Y el ángel que hablaba conmigo respondió: ¿ No sabes qué es esto?
Dije: No, ʼadón mío.
6 Y él me dijo: Ésta es la Palabra de Yavé a Zorobabel, Quien dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, dice Yavé de las huestes. 7 ¿ Qué eres tú, oh gran montaña? ¡ Ante Zorobabel serás una explanada! Él sacará la piedra principal de remate con aclamaciones: ¡ Gracia, gracia a ella!
8 Además la Palabra de Yavé vino a mí: 9 Las manos de Zorobabel pusieron los cimientos de esta Casa, y sus manos la acabarán. Entonces entenderás que Yavé de las huestes me envió a ustedes. 10 Porque ¿ quién es el que menosprecia el día de las pequeñas cosas? Porque estos siete se alegrarán y mirarán la plomada en mano de Zorobabel. Son los siete ojos de Yavé que recorren toda la tierra.
11 Y hablé la segunda vez y le pregunté: ¿ Qué simbolizan estos dos olivos, a la derecha y a la izquierda del candelabro?
12 Volví a hablar otra vez y pregunté: ¿ Qué simbolizan las dos ramas de olivo que están al lado de los dos canales de oro, que vierten de ellas el aceite dorado?
13 Y me contestó: ¿ No sabes qué simbolizan estas cosas?
Y dije: No, ʼadón mío.
14 Respondió: Estos son los dos ungidos que están delante del ʼAdón de toda la tierra.
5Sexta y séptima visiones
1 Volví a levantar la vista, y al mirar, vi un rollo que volaba. 2 Y me preguntó: ¿ Qué ves?
Respondí: Veo un rollo que vuela, de nueve metros de largo y cuatro y medio de ancho.
3 Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale por toda la superficie de la tierra. Ciertamente de ahora en adelante, según lo escrito en un lado, todo el que roba será echado fuera, y el que jura, según lo escrito en el otro lado, será echado fuera.
4 Yo lo hice salir, dice Yavé de las huestes, y entrará en la casa del ladrón, y en la casa del que jura falsamente por mi Nombre. Pasará la noche dentro de esa casa hasta que su madera y sus piedras se consuman.
Una caja para medir 22 litros
5 El Ángel que hablaba conmigo salió y me dijo: Levanta ahora tus ojos y mira qué es lo que sale.
6 Y pregunté: ¿ Qué es?
Y respondió: Es una caja que sale para medir 22 litros. Dijo además: Esta es la apariencia de ellos en toda la tierra. 7 Vi que una tapa de plomo fue levantada, y había una mujer sentada en medio de la caja. 8 Y dijo: Esta es la maldad. La echó dentro de la caja y puso la tapa de plomo sobre su abertura.
9 Luego levanté mis ojos y miré. Vi dos mujeres con alas como de cigüeña, quienes salían con el viento en sus alas. Levantaron la caja de medir entre la tierra y el cielo. 10 Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿ A dónde llevan la caja de medir?
11 Y me respondió: A edificarle templo en tierra de Sinar, para que cuando esté listo sea puesta allí en su lugar.
6Octava visión
1 Volví a levantar mis ojos. Miré y vi cuatro carrozas de bronce que salían de entre dos montañas. 2 En la primera carroza los caballos eran bermejos, en la segunda carroza, caballos negros, 3 en la tercera carroza, caballos blancos, y en la cuarta carroza eran caballos overos grisáceos. 4 Y dije al ángel que hablaba conmigo: ʼadón mío, ¿ qué es esto?
5 Y el ángel me respondió: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen después de presentarse delante del ʼAdón de toda la tierra. 6 El de los caballos negros sale hacia la tierra del Norte, el de los blancos sale tras ellos y el de los overos sale hacia la tierra del Sur. 7 Los overos que salían estaban impacientes por recorrer la tierra. Y ʼAdonay dijo: ¡ Vayan, recorran la tierra! Y en efecto, ellos recorrieron la tierra de un lado a otro.
8 Luego me habló: Aquí están los que van hacia la tierra del Norte quienes hicieron reposar mi Espíritu en la tierra del Norte.
Coronación de Josué
9 Otra vez tuve revelación de Yavé que decía: 10 Toma ofrenda de los del cautiverio que regresaron de Babilonia: de Heldai, de Tobías y de Jedaías. El mismo día vé y entra en casa de Josías, hijo de Sofonías. 11 Toma la plata y el oro y haz una gran corona. La pondrás en la cabeza de Josué, hijo de Josadac, el sumo sacerdote.
12 Hablarás de él, y dirás: Yavé de las huestes dice: Aquí está el varón cuyo Nombre es El Renuevo. Brotará de sus raíces y edificará la Casa de Yavé. 13 Sí, edificará la Casa de Yavé y tendrá la gloria. Se sentará y reinará sobre su trono. Es Sacerdote sobre su trono, y habrá consejo de paz entre ambos. 14 La gran corona le será un recuerdo a Helem, Tobías, Jedaías y Hen, hijo de Sofonías en la Casa de Yavé.
15 Los que están lejos vendrán y edificarán la Casa de Yavé, y sabrán que Yavé de las huestes me envió a ustedes. Así será si diligentemente obedecen la voz de Yavé su ʼElohim.
7Consulta sobre el ayuno
1 El año cuarto del rey Darío, el día cuarto del mes noveno, Kislev, aconteció que la Palabra de Yavé vino a Zacarías. 2 Entonces Bet-ʼEl envió a Sarezer, al portavoz real y a su gente a implorar el favor de Yavé . 3 También envió a hablar a los sacerdotes que estaban en la Casa de Yavé de las huestes y a los profetas: ¿Debo llorar y ayunar el mes quinto como lo hice tantos años?
4 Entonces la Palabra de Yavé de las huestes vino a mí: 5 Habla a todo el pueblo de esta tierra y a los sacerdotes: Cuando ustedes ayunaban y lloraban los meses quinto y séptimo durante estos 70 años, ¿ayunaban por Mí? 6 Cuando comen y beben, ¿ no comen y beben para ustedes mismos? 7 ¿ No son estas las palabras que Yavé proclamó por medio de los primeros profetas, cuando Jerusalén y las ciudades que la circundan, los pueblos vecinos, el Neguev y la Sefela, estaban habitados y prósperos?
8 Vino la Palabra de Yavé a Zacarías: 9 Yavé de las huestes dice: Administren verdadera justicia. Muestren misericordia y compasión cada uno a su prójimo. 10 No opriman a la viuda, ni al huérfano, ni al extranjero, ni al pobre. Ni alguno piense el mal en su corazón contra su hermano.
11 Pero no quisieron escuchar, más bien volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no escuchar. 12 Endurecieron su corazón como un diamante para no escuchar la Ley ni las palabras que Yavé de las huestes enviaba por su Espíritu a través de los antiguos profetas. Por tanto un gran furor vino de parte Yavé de las huestes.
13 Aconteció que, así como Él llamó y no escucharon, también ellos llamaron y Yo no escuché, dice Yavé de las huestes. 14 Pero los dispersé con un remolino de viento por todas las naciones que ellos no conocían. Y después de ellos, la tierra quedó desolada, de tal modo que nadie pasaba por ella, ni regresaba a ella, porque ellos convirtieron la tierra agradable en desolación.
8Restauración de Jerusalén
1 Entonces la Palabra de Yavé de las huestes vino. 2 Yavé de las huestes dice: Celé a Sion con gran celo. Con gran ira estoy celoso por ella.
3 Yavé dice: Restauraré a Sion, y viviré en Jerusalén. Será llamada Ciudad de la Verdad, la Montaña de Yavé de las huestes, Montaña de Santidad.
4 Yavé de las huestes dice: Ancianos y ancianas volverán a sentarse en las plazas de Jerusalén, cada uno con su bastón en su mano a causa de la edad. 5 Las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas, que juegan en sus calles.
6 Yavé de las huestes dice: Si esto es demasiado difícil ante los ojos del remanente de este pueblo en aquellos días, ¿ será también demasiado difícil ante mis ojos? dice Yavé de las huestes.
7 Yavé de las huestes dice: Salvaré a mi pueblo de la tierra del oriente y del occidente, 8 y los traeré para que vivan en Jerusalén. Me serán pueblo, y Yo les seré ʼElohim en verdad y justicia.
9 Yavé de las huestes dice: Esfuércense las manos de los que en estos días oyen estas palabras de boca de los profetas, desde el día cuando fueron puestos los cimientos de la Casa de Yavé de las huestes para reedificarla. 10 Porque antes de estos días no había paga para el hombre ni la bestia, ni había paz para el que salía ni el que entraba. Yo puse a todos los hombres unos contra otros. 11 Pero ahora no trataré al remanente de este pueblo como en los días pasados, dice Yavé de las huestes. 12 Porque hay paz para la semilla. La vid dará su fruto, la tierra dará su cosecha y el cielo dará su rocío. Haré que el remanente del pueblo posea todo esto. 13 Sucederá que así como fueron maldición entre las naciones, oh Casa de Judá y Casa de Israel, así los salvaré y serán bendición. No teman, pero esfuércense sus manos.
14 Porque Yavé de las huestes dice: Así como me propuse castigarlos cuando sus antepasados me provocaron a ira, y no desistí, 15 así me propongo en estos días hacer bien a Jerusalén y a la Casa de Judá. No teman. 16 Estas son las cosas que deben hacer: Hablen verdad cada uno con su prójimo. Juzguen en sus puertas con verdad y juicio de paz. 17 Ninguno de ustedes piense el mal en su corazón contra su prójimo y no amen el juramento falso, porque Yo aborrezco todas estas cosas, dice Yavé .
18 Y la Palabra de Yavé de las huestes vino a mí: 19 Yavé de las huestes dice: Los ayunos del mes cuarto, del quinto, del séptimo y del décimo se convertirán en regocijo y alegría, y en solemnidades gratas para la Casa de Judá. Así que amen la verdad y la paz.
20 Yavé de las huestes dice: Aún vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades. 21 Los habitantes de una ciudad irán a otra y dirán: Vayamos de una vez a implorar el favor de Yavé y a buscar a Yavé de las huestes. ¡ Yo también iré! 22 Vendrán muchos pueblos y naciones poderosas a visitar a Yavé de las huestes en Jerusalén, y a implorar el favor de Yavé.
23 Yavé de las huestes dice: En aquellos días acontecerá que diez hombres de todas las lenguas de las naciones tomarán el manto a un judío y dirán: ¡ Iremos con ustedes, porque oímos que ʼElohim está con ustedes!
9Contra los pueblos
1 La carga de Yavé está en la tierra de Hadrac y llega a Damasco para descansar. De Yavé son las ciudades de Aram, así como todas las tribus de Israel, 2 también la vecina Hamat, Tiro y Sidón, las muy sabias. 3 Tiro se edificó una fortaleza, amontonó plata como polvo y oro como el lodo de las calles. 4 Pero ʼAdonay la desposeerá y echará al mar sus riquezas. Ella será devorada por el fuego.
5 Lo verá Ascalón y temerá. Gaza se retorcerá de dolor, y también Ecrón, pues su esperanza fue avergonzada. El rey de Gaza perecerá. Ascalón ya no será habitada. 6 Un hijo ilegítimo vivirá en Asdod. Así destruiré la altivez de los filisteos. 7 Apartaré la sangre de su boca y las repugnancias de entre sus dientes. También quedará un remanente de ellos para nuestro ʼElohim y será como una familia en Judá. Ecrón será como un jebuseo. 8 Acamparé como guarnición alrededor de mi Casa, contra el que va y el que viene. El opresor no volverá a pasar sobre ellos, porque ahora Yo vigilo con mis ojos.
El Mesías
9 ¡ Alégrate mucho, hija de Sion! ¡ Da voces de júbilo, hija de Jerusalén! Mira a tu Rey que viene a ti, justo y victorioso, humilde, montado en un pollino de asna. 10 Destruiré los carruajes de Efraín y los caballos de Jerusalén. El arco de guerra será quebrado, porque Él hablará paz a las naciones. Su soberanía será de mar a mar, y desde el Río hasta los confines de la tierra.
11 También en cuanto a ti, a causa de la sangre de tu pacto, liberaré a tus cautivos de la cisterna sin agua. 12 ¡ Oh cautivos de esperanza, vuelvan a la fortaleza! Hoy mismo les declaro que les restauraré al doble. 13 Tensaré a Judá como mi arco y cargaré mi arco con Efraín. Haré de ti, oh Sion, una espada de valiente. Incitaré a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia. Convertiré a Sion como una espada de guerrero.
14 Yavé será visto como su Jefe. Sus flechas saldrán como rayos. Yavé ʼAdonay tocará la trompeta y avanzará entre los remolinos del sur. 15 Yavé de las huestes los defenderá. Ellos devorarán y aplastarán con hondas, beberán y alborotarán como por causa del vino. Se llenarán como tazones o como las esquinas del altar.
16 En aquel día Yavé su ʼElohim los salvará, como el rebaño de su pueblo, porque son como piedras preciosas de una corona que brillan en su tierra. 17 Porque ¡ cuán grande es su bondad y su hermosura! El trigo hará florecer a los jóvenes y el mosto a las doncellas.
10Restauración de Judá y Efraín
1 Pidan a Yavé la lluvia en la estación tardía. Yavé , Quien hace las nubes tormentosas, enviará relámpagos y les dará lluvias abundantes y hierba verde en el campo de cada uno. 2 Pero los ídolos domésticos prometen en vano, los adivinos ven mentiras, anuncian sueños falsos, y su consuelo es vano. Por lo cual el pueblo vaga como ovejas afligidas, porque no hay pastor.
3 Mi ira se encendió contra los pastores, castigaré a los machos cabríos. Yavé de las huestes visitará su rebaño, la Casa de Judá, y hará de ella su corcel real en la batalla. 4 De ella saldrá la Piedra Angular, la estaca, el arco de guerra y todo caudillo. 5 Juntos serán como valientes que en la batalla pisan el lodo de las calles. Combatirán porque Yavé estará con ellos. Los jinetes serán avergonzados. 6 Porque Yo fortaleceré la Casa de Judá y daré la victoria a la casa de José, los haré regresar, pues tendré compasión de ellos. Serán como si no fueron desechados, porque Yo soy Yavé su ʼElohim, y los escucharé. 7 Efraín será como un valiente, y su corazón se alegrará como con vino. Sus hijos lo mirarán y se alegrarán. Su corazón se regocijará en Yavé.
8 Los reuniré con un silbo, porque los redimí. Serán tan numerosos como antes. 9 Yo los sembré entre las naciones. En lejanos países se acordarán de Mí. Criarán allí a sus hijos, pero regresarán. 10 Los devolveré de la tierra de Egipto, los reuniré desde Asiria y los traeré a la tierra de Galaad y el Líbano, hasta que no se halle sitio para ellos. 11 Pasarán por el mar de la angustia. Él golpeará las ondas del mar, de tal modo que todas las profundidades del Nilo se secarán. La altivez de Asiria será abatida y desaparecerá el cetro de Egipto. 12 Yo los fortaleceré en Yavé, Palabra de Yavé, y andarán en su Nombre.
11Alegoría sobre la infidelidad de los pastores
1 ¡ Abre tus puertas, oh Líbano, y consuma el fuego tus cedros! 2 ¡ Llora, oh ciprés, porque el cedro cayó, y los majestuosos fueron talados! ¡Laméntense, oh robles de Basán, porque el denso bosque cayó! 3 Hay un gemido de los pastores, porque su esplendor quedó arruinado. Hay un rugido de los leoncillos, porque el esplendor del Jordán quedó destruido.
Los dos cayados
4 Yavé mi ʼElohim dice: Apacienta las ovejas para la matanza, 5 a las cuales sus compradores degüellan sin sentirse culpables. El que las vende piensa: Bendito sea Yavé, porque me enriquecí. Sus propios pastores no tienen compasión de ellas. 6 Por tanto ya no tendré compasión de los habitantes de la tierra, dice Yavé . Porque, miren, Yo entrego a los hombres, a cada uno en manos de su prójimo y en manos de su rey. Así desolarán la tierra, y Yo no los libraré de sus manos.
7 Así que apacenté las ovejas de matadero, esto es, las pobres del rebaño. Tomé para mí dos cayados. A uno llamé Gracia y al otro Atadura, y apacenté las ovejas. 8 Entonces eliminé a tres pastores en un mes, porque yo me fastidié de ellos, y ellos también se disgustaron conmigo. 9 Les dije: No los alimentaré más a ustedes. Si alguna muere, que muera. Si alguna se pierde, que se pierda, y las que queden, que coman carne las unas de las otras.
10 Tomé mi cayado Gracia y lo quebré en señal de anulación de mi pacto con todos los pueblos. 11 Aquel día fue anulado. Los que compraban las ovejas, quienes me observaban, reconocieron que era Palabra de Yavé . 12 Y les dije: Si les parece bien, denme mi salario, y si no, déjenlo. Y pesaron 30 piezas de plata como salario mío.
13 Y Yavé me dijo: Échalo al tesoro. ¡Valioso precio con el cual fui valuado por ellos!
Y tomé las 30 piezas de plata y las eché en la vasija de arcilla del tesoro en la Casa de Yavé . 14 Luego quebré mi otro cayado, Atadura, para romper la hermandad entre Judá e Israel.
15 Y Yavé me dijo: Toma también la ropa y los objetos de un pastor insensato, 16 porque, ciertamente, Yo levanto en la tierra a un pastor que no se ocupará de las perdidas, ni buscará a la descarriada, ni curará a la perniquebrada, ni llevará a cuestas a la cansada, pero se comerá la carne de la robusta y romperá sus pezuñas. 17 ¡ Ay del pastor inútil, que abandona el rebaño! ¡ Caiga una espada contra su mano derecha y su ojo derecho sea completamente oscurecido!
12El día del Yavé
1 La respuesta de la Palabra de Yavé en lo relacionado con Israel: Yavé, Quien extiende el cielo, pone el cimiento de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él, dice: 2 Ciertamente Yo convierto a Jerusalén en copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor. Cuando esté sitiada Jerusalén, también estará contra Judá.
3 Aquel día Yo pondré a Jerusalén como piedra pesada a todos los pueblos. Todos los que se la carguen serán despedazados. Y todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella. 4 Aquel día, dice Yavé , golpearé con pánico todo caballo y a todo jinete con locura. Pero abriré mis ojos con favor sobre la Casa de Judá y heriré con ceguera todo caballo de las naciones oponentes. 5 Entonces los jefes de Judá dirán en su corazón: Los habitantes de Jerusalén son un fuerte apoyo para nosotros por medio de Yavé de las huestes, su ʼElohim.
6 Aquel día pondré a los jefes de Judá como brasero encendido entre la leña y como antorcha de fuego entre los conjuntos de espigas, pues devorarán a derecha y a izquierda a todos los pueblos vecinos. Los de Jerusalén vivirán otra vez con seguridad en Jerusalén, su lugar.
7 Pero Yavé salvará primero las tiendas de Judá para que la altivez de la casa de David y de los habitantes de Jerusalén no se exalte sobre Judá. 8 Aquel día Yavé defenderá al habitante de Jerusalén. El que de ellos sea débil será como David, y la casa de David será como ʼElohim, como el Ángel de Yavé delante de ellos. 9 Aquel día me propondré destruir a todas las naciones que lleguen contra Jerusalén.
10 Derramaré Espíritu de gracia y de súplica sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén. Mirarán a Mí, a Quien traspasaron. Llorarán como se llora por Hijo Unigénito, y se afligirán por Él como el que se aflige por el primogénito.
11 Aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadad-rimón en la llanura de Meguido. 12 La tierra lamentará, cada familia aparte. La familia de la casa de David por separado, y sus esposas aparte. La familia de la casa de Natán por separado, y sus esposas aparte. 13 La familia de la casa de Leví por separado, y sus esposas aparte. La familia de Simei por separado, y sus esposas aparte. 14 Todas las otras familias, cada familia por separado, y sus esposas aparte.
13El Pastor herido
1 Aquel día habrá un manantial abierto para la casa de David y los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la impureza.
2 Ese día, dice Yavé , de las huestes, eliminaré de la tierra los nombres de los ídolos, y nunca más serán recordados. Desapareceré de la tierra a sus profetas y al espíritu de impureza. 3 Sucederá que si alguno vuelve a profetizar, los padres que lo engendraron le dirán: ¡ No vivirás, porque hablaste falsedad en el Nombre de Yavé! Y sus padres que lo engendraron lo traspasarán cuando profetice.
4 Aquel día esos profetas se avergonzarán de sus visiones y profecías. Nunca más se vestirán con un manto de pelo áspero para engañar. 5 Y dirá: No soy profeta, sino labrador de la tierra, pues estuve en el campo desde mi juventud. 6 Le preguntarán: ¿ Por qué tienes estas heridas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en la casa de mis amigos.
7 Oh espada, dice Yavé de las huestes, levántate contra mi Pastor y el compañero mío. Hiere al Pastor, y las ovejas serán dispersadas. Volveré mi mano contra los pequeños. 8 Acontecerá en toda la tierra, dice Yavé , que dos terceras partes serán cortadas de ella y se perderán. Pero la tercera parte será dejada en ella. 9 Pasaré por el fuego a la tercera parte. Los refinaré como se refina la plata. Los probaré como se prueba el oro. Ellos invocarán mi Nombre, y Yo les responderé: Ellos son mi pueblo. Ellos dirán: Yavé es mi ʼElohim.
14El tiempo del fin
1 Ciertamente el día de Yavé viene, y tus despojos serán repartidos en medio de ti. 2 Porque Yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén. La ciudad será conquistada, las casas serán saqueadas y las mujeres violadas. La mitad del pueblo irá en cautiverio, pero el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.
3 Después Yavé saldrá y combatirá contra aquellas naciones, como cuando combate el día de la batalla. 4 Aquel día sus pies se posarán sobre la Montaña de los Olivos, que está frente a Jerusalén, al oriente. La Montaña será partida por el medio, y quedará un gran valle del este al oeste. La mitad de la montaña se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. 5 Ustedes huirán por el valle de mis montañas porque el valle de las montañas llegará hasta Azal. Huirán como huyeron por causa del terremoto en los días del rey Uzías de Judá. Entonces vendrá Yavé , mi ʼElohim , y todos los santos con Él.
6 Acontecerá que en aquel día no habrá luz. Las luminarias disminuirán. 7 Será un día conocido por Yavé , que no será día ni noche, pero al llegar la noche, habrá luz. 8 Aquel día acontecerá también que de Jerusalén saldrán aguas vivas. La mitad de ellas irá hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, tanto en verano como en invierno.
9 Yavé será Rey sobre toda la tierra. En aquel día Yavé será uno, y uno su Nombre.
10 Toda la tierra será allanada desde Geba hasta Rimón, al sur de Jerusalén. Será enaltecida y habitada, desde la puerta de Benjamín hasta la primera Puerta y la puerta del Ángulo, y desde la Torre de Hananeel hasta el lagar del Rey. 11 Vivirán en ella, y nunca más habrá maldición. Pero Jerusalén será habitada confiadamente.
12 Esta será la peste con la cual Yavé herirá a todos los pueblos que combatieron contra Jerusalén. La carne de ellos se corromperá cuando aún estén sobre sus pies, sus ojos se consumirán en las cuencas y su lengua se pudrirá en sus bocas. 13 Acontecerá en aquel día que habrá entre ellos un pánico de parte de Yavé , de tal modo que cuando alguno agarre la mano de su compañero, el otro volverá su mano contra él. 14 Judá también peleará en Jerusalén, y las riquezas de todos los pueblos de alrededor serán reunidas: oro, plata y ropa en abundancia.
15 Los caballos, mulas, camellos, asnos y todas las bestias que estén en los campos sufrirán el mismo castigo.
16 Todos los que sobrevivan de las naciones que llegaron contra Jerusalén subirán de año en año a adorar al Rey, Yavé de las huestes, y a celebrar la solemnidad de las Cabañas. 17 Acontecerá que sobre aquellas familias de la tierra que no suban a Jerusalén para adorar al Rey Yavé de las huestes, no vendrá lluvia. 18 Si la familia de Egipto no sube ni acude, tampoco habrá lluvia sobre ellos. Les vendrá la peste con la cual Yavé golpeará a las naciones que no suban a celebrar la solemnidad de las Cabañas. 19 Tal será el castigo para Egipto y el castigo para todos los pueblos que no suban a celebrar la solemnidad de las Cabañas.
20 En aquel día, aun las campanillas de los caballos llevarán un grabado: Santidad a Yavé. Las ollas en la Casa de Yavé serán como los tazones del Altar. 21 Toda olla en Jerusalén y en Judá estará consagrada a Yavé de las huestes, y todos los que sacrifiquen, acudirán, las tomarán y cocinarán en ellas. Y aquel día ya no habrá mercaderes en la Casa de Yavé de las huestes.