Romanos

1

Saludo

1 Pablo, un esclavo de Cristo Jesús, llamado apóstol apartado para las Buenas Noticias de Dios, 2 que Él prometió por medio de sus profetas en las Sagradas Escrituras3 con respecto a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, del linaje de David según la naturaleza humana. 4 Él fue declarado Hijo de Dios con poder según el Espíritu de santidad, y resucitó de entre los muertos. 5 Por medio de Él recibimos gracia y apostolado para que todos los gentiles obedezcan a la fe en su Nombre, 6 entre los cuales ustedes son llamados por Jesucristo.

7 Me dirijo a todos los amados de Dios que están en Roma, llamados santos: Gracia a ustedes y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Anhelo de Pablo

8 Primero, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos ustedes, por cuanto en todo el mundo se habla bien de su fe. 9 Porque Dios, a Quien sirvo en mi espíritu en las Buenas Noticias de su Hijo, es testigo de cómo me acuerdo sin cesar de ustedes.

10 Pido a Dios siempre en mis conversaciones con Él que de algún modo prospere según la voluntad de Dios para visitarlos. 11 Porque anhelo verlos para impartirles algún don espiritual, a fin de que sean fortalecidos. 12 Es decir, para que nos animemos unos a otros por la lealtad que compartimos. 13 Quiero que sepan, hermanos, que muchas veces me propuse visitarlos para obtener algún fruto entre ustedes y entre los demás gentiles, pero hasta ahora no he podido hacerlo.

14 Soy deudor a griegos y a extraños+ 1:14 Lit. bárbaros: pueblos que se levantaron contra el Imperio Romano en el siglo V., a sabios y a ignorantes. 15 Así que estoy dispuesto a proclamar las Buenas Noticias también a ustedes en Roma.

Las Buenas Noticias como poder de Dios

16 Porque no me avergüenzo de las Buenas Noticias, puesto que son poder de Dios para salvación a todo el que cree, primero al judío y luego al griego. 17 Pues en él se revela la justicia de Dios por fe y para fe, como está escrito:

El justo vivirá por la fe.

Depravación de los humanos

18 La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos que suprimen la verdad con injusticia.

19 Porque lo que se conoce de Dios es evidente para ellos, puesto que Dios se lo manifestó. 20 Porque desde la creación del mundo las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se ven con claridad y se entienden por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

21 Aunque conocieron a Dios, no lo enaltecieron como Dios, ni le dieron gracias. Al contrario, se entregaron a vanos razonamientos y su necio corazón se oscureció. 22 Al afirmar ser sabios se volvieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imagen de hombre mortal, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

24 Por tanto Dios los entregó a la impureza en los apetitos desordenados de los deleites carnales de sus corazones, de modo que deshonraron sus propios cuerpos entre ellos. 25 Éstos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, reverenciaron y sirvieron a la criatura y no al Creador, Quien es bendito por los siglos. Amén.

26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues sus mujeres cambiaron su función natural por la que es contra naturaleza. 27 Del mismo modo también los varones, al dejar la relación natural con la mujer, se encendieron en deleites carnales unos con otros y cometieron hechos vergonzosos varones con varones. Recibieron en ellos mismos la debida retribución de su extravío.

28 Como no quisieron tener en cuenta a Dios, Él los entregó a una mente reprobada para hacer las cosas indecentes. 29 Se llenaron con exceso de toda injusticia, perversidad, avaricia, maldad, envidia, homicidio, contienda, engaño y malignidad. Son chismosos, 30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, arrogantes, jactanciosos, inventores de cosas malas, desobedientes a los progenitores, 31 necios, desleales, sin afecto natural, despiadados.

32 Ellos, aunque entendieron exactamente el Mandamiento de Dios, según el cual los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino también se complacen con los que las practican.

2

El juicio justo de Dios

1 Por esta razón eres inexcusable, que juzgas, pues cuando juzgas a otro te condenas a ti mismo, porque lo mismo haces que juzgas. 2 Sabemos que el justo juicio de Dios sobre los que practican tales cosas es verdadero.

3 ¿ Piensas, oh hombre, que juzgas a los que practican tales cosas y las haces, que escaparás del juicio de Dios? 4 ¿ O menosprecias la riqueza de su bondad, paciencia y clemencia, e ignoras que la bondad de Dios te guía al cambio de mente? 5 Pero por tu terquedad y tu corazón no cambiado, acumulas ira para ti para el día de la ira y la manifestación del justo juicio de Dios.

6 Él pagará a cada uno según sus obras: 7 Vida eterna para los que perseveran en hacer el bien y buscan gloria, honor e inmortalidad. 8 Pero ira e indignación para los que rechazan la verdad por ambición y siguen la injusticia, 9 y aflicción y angustia para todo el que hace lo malo, sea judío o griego. 10 Pero gloria, honor y paz para todo el que hace el bien, sea judío o griego, 11 pues ante Dios no hay acepción de personas.

Oidores y hacedores

12 Porque todos los que sin la Ley pecaron, sin la Ley también perecerán. Y todos los que bajo la Ley pecaron, por medio de la Ley serán juzgados. 13 Porque no son justos ante Dios los oidores de la Ley, sino los que la practican.

14 Cuando los gentiles, quienes no tienen la Ley, hacen por naturaleza las cosas de la Ley, aunque no tengan la Ley, son ley para ellos mismos. 15 Ellos muestran que la Ley está escrita en sus corazones, dan testimonio juntamente con su conciencia y acusan o defienden sus pensamientos.

16 Así sucederá el día cuando Dios juzgue los secretos de los hombres por medio de Cristo Jesús, según las Buenas Noticias que predico.

Transgresores de la Ley mosaica

17 Pero si te llamas judío, te apoyas en la Ley y te enalteces en Dios, 18 conoces su voluntad, y por ser instruido según la Ley, apruebas lo mejor, 19 te convenciste de que eres guía de ciegos, luz de los que están en la oscuridad, 20 instructor de ignorantes, maestro de los que carecen de madurez, y de que tienes en la Ley la incorporación del conocimiento y la verdad, 21 que enseñas a otro, ¿ no te enseñas a ti mismo?

que proclamas no robar, ¿robas? 22 que dices que no se debe cometer adulterio, ¿ adulteras? que repugnas los ídolos, ¿robas templos? 23 que te enorgulleces de la Ley, ¿ deshonras a Dios por medio de la infracción de la Ley?

24 Porque, como está escrito:

Por causa de ustedes el Nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles.

25 Pues ciertamente la circuncisión vale cuando practiques la Ley. Pero cuando seas transgresor de la Ley, tu circuncisión cambia por incircuncisión.

26 Así que, cuando los no circuncidados cumplan los Mandamientos de la Ley, ¿ no será considerada su incircuncisión como circuncisión? 27 El no circuncidado que por naturaleza cumple la Ley, te juzgará a ti que con letra y circuncisión eres transgresor de la Ley.

28 Porque no es judío el que lo es en lo manifiesto, ni es circuncisión la aparente en el cuerpo. 29 Pero el verdadero judío lo es internamente, y la circuncisión es la del corazón, la del espíritu, no de la letra, cuya alabanza no es de los hombres sino de Dios.

3

1 ¿ Cuál, pues, es la ventaja del judío? ¿ O cuál es la ganancia de la circuncisión? 2 Mucha, en todo aspecto. Primero, ciertamente, porque a los judíos se les confió la Palabra de Dios.

3 Pues ¿ qué diremos si algunos fueron infieles? ¿ Su incredulidad anulará la fidelidad de Dios? 4 ¡ Claro que no!

Antes bien, sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso, como está escrito:

Para que tus palabras te justifiquen,

Y venzas cuando seas juzgado.

5 Si nuestra injusticia resalta la justicia de Dios, ¿ qué diremos? ¿ Será injusto Dios porque inflige el castigo? Hablo como hombre. 6 ¡ Claro que no! De otro modo, ¿ cómo juzgará Dios al mundo?

7 Pero si por mi mentira sobreabundó la verdad de Dios para su gloria, ¿ por qué soy aún juzgado como pecador? 8 ¿ Y por qué no decir: Hagamos lo malo para que venga lo bueno? De esto se nos calumnia, y algunos afirman que nosotros decimos eso . La condenación de ellos es justa.

Delito y condenación

9 Entonces ¿ qué diremos? ¿ Somos superiores? ¡ Claro que no! Porque ya denunciamos que todos, judíos y griegos, estamos bajo el dominio del pecado.

10 Como está escrito:

No hay justo, ni uno.

11 No hay quién entienda.

No hay quién busque a Dios.

12 Todos se desviaron.

Igualmente son inútiles.

No hay quien haga lo recto, ni siquiera uno.

13 Sepulcro abierto es su garganta.

Con sus lenguas engañan.

Veneno de víboras hay bajo sus labios.

14 Su boca está llena de maldición y amargura.

15 Veloces son sus pies para derramar sangre.

16 Destrucción y miseria hay en sus caminos.

17 No conocieron camino de paz.

18 No hay temor a Dios delante de ellos.

19 Pero sabemos que lo que dice la Ley, lo dice a los que están bajo la Ley, para que toda boca se cierre, y todo el mundo responda ante Dios. 20 Porque nadie+ 3:20 Lit. a ninguna carne. será declarado justo delante de Él por las obras de la Ley, pues por medio de la Ley reconocemos el pecado.

La justicia de Dios

21 Pero ahora, aparte de la Ley, se manifestó la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los profetas, 22 la justicia de Dios por medio de la fe en+ 3:22 Lit. a fe de. Jesucristo para todos los que creen pues no hay diferencia entre judíos y gentiles .

23 Porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios. 24 Son justificados gratuitamente por la gracia de Él, por medio de la redención en Cristo Jesús, 25 a Quien Dios exhibió públicamente como sacrificio purificador por medio de la fe en su sangre, como prueba de su justicia. Así pasó por alto los pecados pasados26 por la clemencia de Dios, para demostrar su justicia en este tiempo, a fin de que Él sea justo y el que declare justo al que es de la fe en+ 3:26 Lit. a fe de. Jesús.

27 ¿ Dónde, pues, está la alabanza propia? Queda excluida. ¿ Por medio de cuál ley? ¿ La de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Concluimos, pues, que el hombre es declarado justo por la fe, sin las obras de la Ley.

El Dios de judíos y gentiles

29 ¿ Es Dios solo de los judíos? ¿ No es también de los gentiles? ¡ , también de los gentiles! 30 En verdad, hay un solo Dios, Quien declarará justos por medio de la fe a los circuncidados y a los no circuncidados.

31 ¿ Entonces por medio de la fe anulamos la Ley? ¡ Claro que no, más bien la confirmamos!

4

Ejemplo de fe

1 Entonces, ¿ qué diremos que obtuvo Abraham, nuestro antepasado según la naturaleza humana? 2 Porque si Abraham fue declarado justo por las obras, tiene de qué enaltecerse, pero no ante Dios. 3 Pues, ¿ qué dice la Escritura?

Abraham creyó a Dios, y se le tomó en cuenta como justicia.

4 Al que trabaja, no se le cuenta el salario como gracia sino como deuda, 5 pero al que no trabaja, sino cree en el que declara justo al impío, su fe se le toma en cuenta como justicia.

6 Como también David declara la inmensa felicidad del hombre al cual Dios atribuye la justicia sin obras, 7 cuando dice:

Inmensamente felices son aquellos a quienes se les perdonan las iniquidades

Y se les cubren los pecados.

8 Inmensamente feliz el varón de quien el Señor de ningún modo toma en cuenta el pecado.

La inmensa felicidad

9 ¿ Esta inmensa felicidad es para los circuncidados o también para los no circuncidados? Porque decimos: A Abraham se le contó la fe como justicia.

10 ¿ Cuándo, pues, se le contó? ¿ Cuándo estaba circuncidado o cuando no estaba circuncidado? No cuando estaba circuncidado, sino cuando no estaba circuncidado. 11 Recibió la señal de la circuncisión, el sello de la justicia de la fe que tuvo cuando no estaba circuncidado, para ser padre de todos los que creen que están circuncidados, aunque no están circuncidados, a fin de que se les tuviera en cuenta la fe como justicia.

12 Es padre de los circuncidados, y no solo de los circuncidados, sino también de los que siguen las pisadas de la fe cuando nuestro antepasado Abraham no estaba circuncidado.

Anticipación de la fe

13 Pues la promesa dada a Abraham y a su descendencia de que él sería heredero del mundo, no se dio por medio de la Ley, sino por medio de la justicia de la fe. 14 Porque si los de la Ley son herederos, la fe queda sin valor y la promesa anulada, 15 pues la Ley produce la ira de Dios . Pero donde no hay Ley, tampoco hay transgresión.

16 Por eso la promesa es por la fe para que sea según la gracia, a fin de que sea firme para toda la descendencia , no solo la que practica la Ley, sino también para la que practica la fe de Abraham, antepasado de todos nosotros.

17 Como está escrito:

Te puse como padre de muchos pueblos, delante de Dios.

Creyó que Él da vida a los muertos y llama las cosas que no son como las que existen.

18 Abraham creyó en esperanza contra esperanza que sería el padre de muchos pueblos, según lo que se le dijo:

Así será tu descendencia.

19 No se debilitó en la fe cuando consideró su cuerpo prácticamente muerto, pues tenía como 100 años y consideró muerta la matriz de Sara. 20 No vaciló ni fue incrédulo a la promesa de Dios, sino se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios. 21 Estaba plenamente convencido de que el que prometió también es poderoso para cumplirlo, 22 por lo cual la fe

se le contó como justicia.

23 No solo por causa de Abraham está escrito que se le contó como justicia , 24 sino también por causa de nosotros, a quienes nos sería contada, a los que creemos en el que resucitó a Jesús nuestro Señor de entre los muertos, 25 Quien se entregó por causa de nuestras transgresiones y fue resucitado a causa de nuestra justificación.

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La justificación del creyente

1 Por tanto, como somos declarados justos por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, 2 por Quien también obtuvimos entrada a esta gracia en la cual estamos firmes, y celebramos la esperanza de la gloria de Dios.

3 No solo esto , sino también celebramos las aflicciones, pues sabemos que la aflicción produce paciencia, 4 y la paciencia, carácter aprobado, y el carácter aprobado, esperanza. 5 La esperanza no decepciona, porque el amor de Dios se derramó en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos dio.

6 Porque aún cuando éramos incapaces, a su tiempo Cristo murió por los impíos. 7 Con dificultad alguien muere por un justo. Tal vez alguno tenga el valor de morir por el bueno. 8 Pero Dios demuestra su amor hacia nosotros, porque cuando éramos aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

9 Por tanto, mucho más ahora, al ser declarados justos a causa de su sangre, seremos salvos de la ira por medio de Él. 10 Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por medio de la muerte de su Hijo, mucho más después de ser reconciliados seremos salvos por su vida.

11 No solo esto , sino también celebramos a Dios a causa de nuestro Señor Jesucristo, por medio de Quien recibimos+ 5:11 Se escribe igual el presente y el pretérito indefinido de este verbo. En este caso está en pretérito indefinido. la reconciliación.

Superabundancia de la gracia

12 Por esto, como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y la muerte por medio del pecado, así también la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. 13 Pues antes de la Ley había pecado en el mundo, pero como no había Ley, no se tenía en cuenta el pecado. 14 La muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no pecaron con una ofensa semejante a la transgresión de Adán, quien es figura del que vendría.

15 Pero el Regalo no es como la transgresión. Porque si por la transgresión de uno, Adán , muchos murieron, mucho más abundó la gracia de Dios para muchos y el Regalo que vino por la gracia de un Hombre: Jesucristo.

16 Con el Regalo no sucede como en el caso de aquel que pecó. Porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el Regalo vino a causa de muchas transgresiones para justificación. 17 Porque si por la transgresión de uno reinó la muerte, mucho más reinarán en vida los que reciben la abundancia de la gracia y el Regalo de la justicia por medio de Uno, Jesucristo.

18 Como por medio de la transgresión llegó la culpa a todos los hombres para condenación, así también, por medio de un acto de justicia llegó la gracia a todos los hombres para justificación de vida. 19 Como por la desobediencia de un hombre muchos fueron declarados pecadores, así por la obediencia de Uno muchos serán declarados justos.

20 La Ley entró para que abundara la transgresión. Pero cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia, 21 a fin de que como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor.

6

Muerte y resurrección con Cristo

1 Entonces ¿ qué diremos? ¿Permanezcamos en el pecado para que abunde la gracia? 2 ¡ Claro que no! Porque los que morimos al pecado, ¿ cómo seguiremos aún en él?

3 ¿ No saben ustedes que los bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte? 4 Por medio del bautismo fuimos sepultados con Él para la muerte, a fin de que como Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la majestad del Padre, también nosotros andemos en vida nueva.

5 Porque si nos unimos en la semejanza de su muerte, también nos uniremos a la semejanza de su resurrección. 6 Sabemos que nuestro viejo ser fue crucificado con Él , a fin de que el cuerpo pecaminoso quedara sin fuerza para que no sirvamos más al pecado. 7 Porque el que murió fue liberado del pecado.

8 Si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con Él. 9 Sabemos que Cristo, Quien fue resucitado de entre los muertos, ya no muere. La muerte ya no lo domina. 10 Porque el que murió, murió una vez por todas al pecado, pero el que vive, vive para Dios.

11 Así también ustedes, considérense ciertamente muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. 12 Por tanto, no reine el pecado en su cuerpo mortal, para que obedezcan a sus desordenados deleites sensuales.

13 Ni tampoco presenten sus miembros como instrumentos de iniquidad para el pecado, sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos entre los muertos, y sus miembros a Dios como armas de justicia. 14 Porque el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, pues no están bajo la Ley, sino bajo la gracia.

De quién somos esclavos

15 ¿ Entonces, qué diremos? ¿ Pecaremos porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia? ¡ Claro que no! 16 ¿ No saben que son esclavos de aquel a quien se presentan para obedecerle, sea del pecado para muerte o de la obediencia para justicia?

17 Pero gracias a Dios que, aunque eran esclavos del pecado, obedecieron de corazón la doctrina a la cual se entregaron. 18 Como se libraron del pecado, se esclavizaron a la justicia.

19 Hablo como humano por causa de la debilidad de su naturaleza humana. Porque así como presentaron sus miembros como esclavos a la impureza para la iniquidad, ahora preséntenlos como esclavos a la justicia para santificación. 20 Cuando eran esclavos del pecado no tenían obligación con la justicia.

21 ¿ Qué fruto tenían de aquellas cosas de las cuales ahora se avergüenzan? Porque el fin de ellas es muerte. 22 Pero ahora, ya libres del pecado y esclavizados a Dios, tienen su fruto para santificación, y el fin, vida eterna. 23 Porque la consecuencia+ 6:23 Lit. a el salario. del pecado es muerte, pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor.

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Nuestra liberación de la Ley

1 Hablo a los que conocen la Ley. ¿ No saben, hermanos, que la Ley domina al hombre mientras vive? 2 La mujer casada está atada por ley al esposo mientras vive. Pero si muere el esposo, queda desatada de la ley del esposo. 3 Así que, mientras el esposo vive, si se une a otro varón es adúltera. Pero si muere el esposo, es libre de la ley del esposo , y si se une a otro varón no es adúltera.

4 Así también ustedes, hermanos míos, por medio del cuerpo de Cristo murieron a la Ley, para unirse a Otro, Quien fue resucitado de entre los muertos, a fin de que demos fruto para Dios.

5 Porque cuando estábamos en la naturaleza mortal, las pasiones pecaminosas se activaban en nuestros miembros por medio de la Ley a fin de dar fruto para muerte. 6 Pero ahora, después de morir a aquello en lo cual estábamos esclavizados, fuimos libertados de la Ley para que sirvamos en la vida nueva, la del espíritu, no al antiguo régimen de la letra.

Función de la Ley

7 Entonces ¿ qué diremos? ¿ La Ley es pecado? ¡ Claro que no! No conocí el pecado sino por medio de la Ley, porque ciertamente no conocería la codicia si la Ley no dijera:

No codiciarás.

8 El pecado aprovechó el Mandamiento y produjo en la codicia. Porque sin la Ley el pecado está muerto. 9 Antes yo vivía sin la Ley. Pero al aparecer el Mandamiento, el pecado revivió, 10 y yo morí. El Mandamiento que era para vida, a me resultó para muerte. 11 El pecado aprovechó el Mandamiento y me engañó. Por medio de tal Mandamiento , me mató. 12 Por tanto, la Ley en verdad es santa y el Mandamiento es santo, justo y bueno.

13 ¿ Entonces, lo bueno fue muerte para? ¡ Claro que no! Sin embargo el pecado, para que se mostrara como pecado, me produce muerte por medio de lo bueno, a fin de que por el Mandamiento el pecado fuera pecaminoso en extremo.

14 Sabemos que la Ley es espiritual, pero yo, que estoy vendido a la esclavitud del pecado, soy carnal. 15 No comprendo lo que hago. Lo que quiero, no lo practico. Mas bien hago lo que aborrezco. 16 Y si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la Ley es buena. 17 Pero ahora ya no soy yo el que hace esto, sino el pecado que vive en. 18 que en, es decir, en mi cuerpo, no mora lo bueno. El querer está en, pero no lo puedo hacer. 19 Pues no hago lo bueno que quiero, sino el mal que no quiero. 20 Si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que está en.

21 Así que, aunque yo quiero hacer lo bueno, encuentro esta ley: Lo malo está en. 22 Según mi ser interior, concuerdo con la Ley de Dios. 23 Pero veo otra ley en mis miembros que combate contra mi razonamiento, y me somete a la ley del pecado que está en mis miembros.

24 ¡ Soy un ser miserable! ¿ Quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 ¡ Gracias a Dios por medio de Jesucristo, nuestro Señor! Así que yo sirvo a la Ley de Dios con la mente y a la ley del pecado con el cuerpo.+ 7:25 Lit. a carne.

8

Los verdaderos hijos de Dios

1 Ahora, pues, ningún juicio hay para los que están en Cristo Jesús, 2 porque la Ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos+ 8:2 Lit. a te libró. libró de la ley del pecado y de la muerte.

3 Lo imposible para la Ley por cuanto era débil por causa de la carne, Dios lo resolvió al enviar a su propio Hijo en semejanza de cuerpo pecaminoso como ofrenda por el pecado. Así pronunció sentencia en el cuerpo+ 8:3 Lit. a carne... carne... carne. contra el pecado, 4 para que la exigencia de la Ley se cumpliera en nosotros, los que andamos según el espíritu, no según la naturaleza humana.+ 8:4 Lit. a carne.

5 Porque los que viven según la naturaleza humana piensan en las cosas corporales, pero los que viven según el Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 Pues la aspiración de la naturaleza humana es muerte, pero la aspiración del espíritu es vida y paz. 7 Los designios de la naturaleza humana son enemistad contra Dios, pues no se someten a la Ley de Dios, ni tampoco pueden. 8 Así que los que viven según la naturaleza humana no pueden agradar a Dios.

9 Pero ustedes no viven según la naturaleza humana, sino por el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios mora en ustedes. Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él.

10 Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo en verdad está muerto por causa del pecado, pero el espíritu vive por causa de la justicia. 11 Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el que resucitó a Cristo de entre los muertos vivificará también sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu que mora en ustedes.

12 Así que, hermanos, no somos deudores a la naturaleza humana para que vivamos según ella. 13 Porque si viven según la naturaleza humana, morirán. Pero si por el Espíritu hacen morir las prácticas de la naturaleza humana, vivirán.

14 Pues todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. 15 Porque no recibieron un espíritu de esclavitud que los guíe otra vez al temor, sino recibieron el Espíritu de adopción, por Quien clamamos: ¡ Abba! Padre!)

16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. 17 Si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, si sufrimos con Él, para que también seamos glorificados con Él.

La gloria que se manifestará

18 Considero que los sufrimientos actuales no merecen compararse con la gloria que se nos manifestará.

19 La creación espera con ardiente anhelo la manifestación de los hijos de Dios. 20 Pues la creación fue sometida a vanidad, no por su propia voluntad, sino porque Dios la sujetó, con la esperanza21 de que también la misma creación sea liberada de la esclavitud a la corrupción hacia la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22 Porque sabemos que toda la creación gime y sufre dolores de parto hasta ahora.

23 No solo ella , sino también nosotros mismos, quienes tenemos la primicia del Espíritu, también gemimos al esperar ansiosamente la adopción , la redención de nuestro cuerpo. 24 Porque en esperanza fuimos salvos, pero la esperanza que se ve no es esperanza, porque ¿ qué espera el que ve? 25 Pero si esperamos lo que no vemos, pacientemente esperamos con anhelo.

26 De igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque no sabemos pedir lo que conviene, pero el mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos inexpresables. 27 El que escudriña los corazones sabe cuál es la aspiración del Espíritu, porque intercede por los santos según Dios.

Un plan perfecto de salvación

28 Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas ayudan para lo bueno, a los que son llamados según su propósito.

29 Porque a los que de antemano conoció, también predestinó para que sean conformados a la Imagen de su Hijo, a fin de que Él sea el Primogénito entre muchos hermanos. 30 A los que predestinó también llamó. A los que llamó también declaró justos. Y a los que declaró justos también glorificó.

Victoria completa

31 ¿ Qué diremos con respecto a esto? Si Dios está a favor de nosotros, ¿ quién contra nosotros? 32 El que no nos negó a su propio Hijo, sino lo entregó por todos nosotros, ¿ cómo no nos dará abundantemente todas las cosas con Él?

33 ¿ Quién presentará cargos contra los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34 ¿ Quién es el que pronunciará sentencia? Cristo murió, y aun más, fue resucitado. También está a la mano derecha de Dios e intercede por nosotros.

35 ¿ Qué nos separará del amor de Cristo? ¿ Tribulación, angustia, persecución, hambruna, desnudez, peligro o espada? 36 Como está escrito:

Por causa de Ti estamos muertos todo el tiempo.

Fuimos estimados como ovejas de matadero.

37 Pero en todas estas cosas ganamos la más gloriosa victoria por medio de Aquel que nos amó. 38 Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni gobernantes, ni lo presente, ni lo que viene, ni poderes, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni otra criatura podrá separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, nuestro Señor.

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Lo relacionado con Israel

1 No miento. Mi conciencia en el Espíritu Santo me confirma la verdad en Cristo: 2 Que hay gran tristeza y constante dolor en mi corazón, 3 porque yo mismo deseaba ser una maldición de Cristo por mis hermanos, mis parientes. 4 Son israelitas, a quienes pertenece la adopción, el honor, los Pactos, la promulgación de la Ley, la adoración a Dios y las promesas, 5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según el cuerpo, es Cristo, Quien es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

Fidelidad de Dios hacia los patriarcas

6 No digo que la Palabra de Dios falló, porque no todos los descendientes de Israel son israelitas, 7 ni todos son hijos por ser descendientes de Abraham. Pero dice :

Tu descendencia vendrá por medio de Isaac.

8 Es decir, éstos son hijos de Dios. Los hijos de la promesa son considerados como descendientes, no los hijos corporales. 9 Porque ésta es la Palabra de la promesa:

Por este tiempo volveré, y Sara tendrá un hijo.

10 No solo esto. Pues también cuando Rebeca concibió mellizos de Isaac nuestro antepasado 11 ( porque antes que nacieran los mellizos , antes que hicieran algo bueno o malo, para que el propósito de Dios permaneciera según la elección, 12 no por obras, sino por el que llama), se le dijo:

El mayor será esclavo del menor.

13 Como está escrito:

A Jacob amé y a Esaú aborrecí.

La soberanía de Dios

14 ¿ Entonces qué diremos? ¿ Dios es injusto? ¡ Claro que no! 15 Ciertamente Dios dice a Moisés:

Mostraré misericordia al que Yo muestre misericordia, y mostraré compasión al que Yo muestre compasión.

16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios Quien tiene misericordia. 17 Porque la Escritura dice de Faraón:

Para esto mismo te levanté: para mostrar en ti mi poder y para que así sea proclamado mi Nombre en toda la tierra.

18 Así que, Dios muestra misericordia al que quiere y vuelve terco al que quiere.

19 Entonces me dirás: ¿ Por qué Dios aún acusa, si nadie puede resistir su voluntad? 20 Al contrario, ¿ quién eres para que te opongas a Dios?

El vaso de barro dirá al que lo moldeó: ¿ Por qué me hiciste así? 21 ¿ El alfarero no tiene libertad para hacer de la misma masa un vaso honorable o para uso común?

22 ¿ Qué diremos, si Dios, al querer mostrar la ira y hacer notable su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción? 23 Manifestó la riqueza de su gloria sobre vasos de misericordia que preparó con anticipación para su gloria.

24 Aun a nosotros nos llamó, no solo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles.

25 Como también dice en Oseas:

Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y amada, a la no amada. 26 Y sucederá que en el lugar donde se les dijo: Ustedes no son pueblo mío. Allí serán llamados hijos del Dios viviente.

27 También Isaías clama con respecto a Israel:

Aunque el número de los hijos de Israel sea como la arena del mar, solo el remanente será rescatado.

28 Porque el Señor ejecutará su Palabra sobre la tierra pronto y con vigor.

29 Como predijo Isaías:

Si el Señor de las huestes no nos hubiera dejado descendencia, seríamos semejantes a Sodoma y Gomorra.

Dos clases de justicia

30 Entonces ¿ qué diremos? ¿ Que los gentiles, quienes no perseguían la justicia, lograron la que es por la fe? 31 Pero Israel, que perseguía la Ley de la justicia, no cumplió la Ley. 32 ¿ Por qué? Porque no la perseguían por la fe sino por obras. Tropezaron en la piedra de tropiezo. 33 Como está escrito:

Ciertamente pongo en Sion una Piedra de tropiezo y Roca de caída: El que crea en Él no será defraudado.

10

1 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón y mi súplica a Dios por ellos es para que sean salvos. 2 Porque testifico que tienen celo de Dios, pero no según conocimiento. 3 Pues ignoran la justicia de Dios y establecen la suya. Así no se sometieron a la justicia divina. 4 Porque la finalidad de la Ley es Cristo, para que sea justificado todo el que cree.

5 Porque Moisés escribe:

El hombre que practica la justicia según la Ley, vivirá por ella.

6 Pero la justicia según la fe dice: No digas en tu corazón: ¿ Quién subirá al cielo? Es decir, para bajar a Cristo. 7 O, ¿ quién bajará al Seol? Es decir, para resucitar a Cristo de entre los muertos.

8 Pero ¿ qué dice la justicia según la fe ? La Palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón. Esta es la Palabra de fe que proclamamos: 9 Que si confiesas con la boca al Señor Jesús y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. 10 Pues con el corazón se cree para justicia y con la boca se declara para salvación. 11 La Escritura dice:

Todo aquel que crea en Él no será defraudado.

12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo Señor de todos es rico para todos los que lo invocan. 13 Todo el que invoque el Nombre del Señor será salvo.

Un pueblo que no es pueblo

14 ¿ Cómo, pues, invocarán a Aquél en Quien no creyeron? ¿ Cómo creerán en Aquel de Quien no oyeron? ¿ Cómo oirán si no hay quien les predique? 15 ¿ Cómo predicarán si no son enviados?

Como está escrito:

¡ Cuán hermosos son los pies de los que proclaman Buenas Noticias!

16 Pero no todos obedecieron las Buenas Noticias, porque Isaías dice:

Señor, ¿ quién creyó a nuestro anuncio?

17 Así que la fe es por la predicación, y la predicación, por medio de la Palabra de Cristo. 18 Pero pregunto: ¿ No oyeron? Al contrario:

La voz de ellos salió por toda la tierra

Y sus palabras hasta los confines de la tierra habitada.

19 Pregunto: ¿ Israel no supo?

Primero Moisés dice:

Yo los provocaré a envidia con un pueblo que no es pueblo. Los provocaré a ira con un pueblo insensato.

20 Isaías se atreve a decir:

Fui hallado por los que no me buscan. Me manifesté a los que no preguntan por Mí.

21 Pero acerca de Israel dice:

Todo el día extendí mis manos a un pueblo desobediente y contradictor.

11

Un remanente

1 Pregunto: ¿ Dios desechó a su pueblo? ¡ Claro que no! También yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. 2 Dios no desechó a su pueblo, al cual conoció con anticipación.

¿ No supieron lo que dice la Escritura en cuanto a Elías, cómo invoca a Dios contra Israel?

3 Señor, mataron a tus profetas y destruyeron tus altares. Yo quedé solo, y buscan mi vida.

4 ¿ Pero qué le dice la respuesta divina?

Me reservé a 7.000 varones, quienes no doblaron rodilla ante baal.

5 Así también en el tiempo presente quedó un remanente escogido por gracia. 6 Si es por gracia, ya no es por obras. De otra manera, la gracia ya no es gracia.

7 Entonces ¿ qué diremos? Lo que Israel buscaba no lo obtuvo, pero los elegidos lo obtuvieron y los demás fueron endurecidos. 8 Como está escrito:

Dios les dio espíritu de adormecimiento, ojos para no ver y oídos para no oír hasta el día de hoy.

9 David dice:

Que su banquete se convierta en engaño y en trampa,

Y en piedra de tropiezo y en pago para ellos.

10 Que se oscurezcan sus ojos para que no vean,

Y doble la espalda de ellos para siempre.

La riqueza de los gentiles

11 Pregunto: ¿ Tropezaron para que cayeran? ¡ Claro que no! Pero con su transgresión vino la salvación a los gentiles para provocarlos a celos. 12 Si su transgresión es riqueza del mundo, y su derrota, riqueza de los gentiles, ¡ cuánto más su plena restauración!

13 Pero hablo a ustedes los gentiles por cuanto yo soy apóstol de los gentiles. Honro mi ministerio para ver14 si de alguna manera provoco a celos a mis parientes y logro la salvación+ 11:14 Lit. a salvo. de algunos de ellos. 15 Porque si la reprobación de ellos es reconciliación del mundo, ¿ qué será su aceptación? Solo vida de entre los muertos.

16 Si lo primero de la masa es santo, también la masa. Si la raíz es santa, también las ramas. 17 Pero si algunas de las ramas fueron desgajadas, y, que eras un olivo silvestre, fuiste injertado entre ellas y participaste de la rica savia de la raíz del olivo, 18 no te enaltezcas contra las ramas. Si te enalteces, recuerda que no sustentas a la raíz, sino la raíz a ti. 19 Entonces dirás: Unas ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado. 20 Tienes razón. Fueron desgajadas por incredulidad, y por la fe estás firme. No seas arrogante, sino teme.

21 Porque si Dios no preservó las ramas naturales, tampoco te preservará. 22 Considera, pues, la bondad y la severidad de Dios para los que cayeron, pero bondad para ti, si permaneces en la bondad. De otra manera también serás cortado.

23 Aun ellos, si dejan la incredulidad, serán injertados, porque Dios es poderoso para volverlos a injertar. 24 Porque si fuiste cortado de un olivo silvestre natural, y contra naturaleza fuiste injertado en un olivo cultivado, ¿ cuánto más estas ramas naturales serán injertadas en el propio olivo?

25 Hermanos, para que no presuman de sabios, quiero que sepan este misterio: que a Israel en parte le ocurrió un endurecimiento hasta que entre la plenitud de los gentiles. 26 Así todo Israel será rescatado, como está escrito:

El Libertador vendrá de Sion, y quitará la impiedad de Jacob. 27 Y éste será mi Pacto con ellos cuando les quite sus pecados.

28 Ciertamente, en cuanto a las Buenas Noticias, los judíos son enemigos por causa de ustedes, pero en cuanto a la elección, son muy amados por Dios por causa de los antepasados.

29 Porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables. 30 Pues así como en otro tiempo ustedes fueron desobedientes a Dios, pero por la desobediencia de ellos, ahora se les concedió misericordia, 31 así también ahora éstos fueron desobedientes, para que por la misericordia que ustedes recibieron, ellos también logren misericordia. 32 Porque Dios encerró a todos en desobediencia para tener misericordia de todos.

La sabiduría de Dios

33 ¡ Oh profundidad de la riqueza, de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡ Cuán inalcanzables son sus juicios e inescrutables sus caminos!

34 Porque ¿ quién entendió la mente del Señor? ¿ O quién fue su consejero?

35 ¿ O quién le dio por adelantado para que Él le devuelva?

36 Porque de Él, por medio de Él y en Él son todas las cosas. ¡ A Él sea la gloria por los siglos! Amén.

12

Renovación de la mente

1 Por tanto, hermanos, los exhorto por las misericordias de Dios a que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, lo cual es su adoración racional. 2 No sean moldeados por este mundo, sino sean transformados por la renovación de la mente, para que comprueben la voluntad de Dios, la cual es buena, aceptable y perfecta.

Dones del Espíritu

3 Por la gracia que se me dio, digo a cada uno de ustedes que no tenga más alto concepto de él mismo que el que debe tener, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios asignó a cada uno.

4 Porque así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo, e individualmente miembros los unos de los otros.

6 Como tenemos diferentes dones, debemos practicarlos según la gracia que se nos dio. Si es de profecía, debemos practicarlo según la proporción de la fe; 7 si es diaconía, en el servicio; el que enseña, en la enseñanza; 8 el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que practica misericordia, con alegría.

Distintivos del cristiano

9 El amor sea sin hipocresía, aborrezcan lo malo, apéguense a lo bueno. 10 Dedíquense unos a otros con amor fraternal. En cuanto a honor, prefiéranse unos a otros, 11 en cuanto a diligencia, no perezosos. Sean fervientes en espíritu y sirvan al Señor.

12 Regocíjense en la esperanza, permanezcan firmes en la aflicción, persistan en la conversación con Dios, 13 contribuyan para las necesidades de los santos, persigan la hospitalidad.

14 Bendigan a los que los persiguen. Bendigan y no maldigan. 15 Gocen con los que gozan, lloren con los que lloran. 16 Sientan lo mismo los unos hacia los otros. No sean altivos, sino asóciense con los humildes. No sean sabios según su propia opinión.

17 No paguen a nadie mal por mal. Respeten lo bueno delante de todos los hombres.

18 Si es posible, en lo que depende de ustedes, estén en paz con todos los hombres. 19 No se venguen ustedes mismos, amados, sino den lugar a la ira de Dios . Porque está escrito:

Mía es la venganza. Yo pagaré, dice el Señor.

20 Así que,

si tu enemigo tiene hambre, dale de comer.

Si tiene sed, dale de beber.

Porque si haces esto apilarás carbones encendidos sobre su cabeza.

21 No seas vencido por lo malo, sino vence el mal con el bien.

13

El cristiano frente al gobierno

1 Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan, porque no hay autoridad sino de Dios. Las que existen son establecidas por Dios. 2 Por esta razón el que se opone a la autoridad resiste a la ordenanza de Dios, y los que resisten serán sometidos a juicio. 3 Porque los gobernantes no son un motivo de temor para el que hace el bien, sino el mal. ¿ Quieres no temer a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás su aprobación.

4 Porque es un servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme. No en vano lleva la espada, ya que es servidor de Dios que aplica el castigo al que practica lo malo. 5 Por tanto es necesario que nos sometamos, no solo por causa del castigo, sino también por causa de la conciencia.

6 También por esto ustedes pagan impuestos, porque se utilizan para sostener a estos servidores de Dios que se dedican a este oficio. 7 Paguen a todos lo que les deben: al que deban tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

8 A nadie deban nada, sino el amarse los unos a los otros. Porque el que ama al prójimo, cumple la Ley. 9 Porque:

No adulterarás, no asesinarás, no robarás, no codiciarás,

y cualquier otro Mandamiento se resume en esto:

Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

10 El que ama no hace mal al prójimo. Así que el que ama+ 13:10 Lit. a el amor... el amor. cumple la Ley.

11 Hagan esto pues conocen el tiempo. Es hora de despertar del sueño, porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos. 12 La noche pasó y llegó el día. Es tiempo de que nos despojemos de las obras de la oscuridad, de que tomemos las armas de la luz, 13 de que vivamos decentemente, como de día, no en orgías y borracheras, ni en pecados sexuales y sensualidades, ni en contienda y envidia.

14 Más bien, vístanse del Señor Jesucristo. No hagan provisión para los deseos apasionados de la naturaleza humana.

14

El cuidado para los débiles

1 Reciban al débil en la fe, pero no para enjuiciar sus opiniones. 2 Uno considera bien comer de todo. Otro que es débil come verduras. 3 El que come no desprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo aceptó.

4 ¿ Quién eres para que juzgues al esclavo de otro? Para su amo está firme o cae. Será afirmado, porque el Señor es poderoso para sostenerlo.

5 Uno considera diferente un día de otro, pero otro considera iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido de lo que piensa. 6 El que observa el día, lo tiene en cuenta para el Señor. El que come, come para el Señor, porque da gracias a Dios. El que no come, no come para el Señor, y da gracias a Dios.

7 Porque ninguno de nosotros vive para él mismo, y ninguno muere para él mismo. 8 Si vivimos, para el Señor vivimos. Si morimos, para el Señor morimos. Así que, si vivimos o morimos, somos del Señor. 9 Para esto Cristo murió y volvió a vivir: para que sea Señor de los muertos y de los vivos.

10 ¿ Por qué alguno de ustedes juzga a su hermano? O también, ¿ por qué desprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios. 11 Pues está escrito:

Yo vivo, dice el Señor, que ante Mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.

12 Así que cada uno de nosotros dará cuenta a Dios. 13 Por tanto ya no nos juzguemos unos a otros, más bien decidan no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.

14 y me convencí en el Señor Jesús de que nada es impuro. Pero es impuro para el que lo considera impuro. 15 Porque si tu hermano se ofende por lo que comes, ya no procedes según el amor. No destruyas con tu comida a aquél por quien Cristo murió.

16 Que no hablen mal de lo bueno de ustedes. 17 Porque el reino de Dios no es comida y bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. 18 El que en esto es un esclavo de Cristo es aceptable ante Dios y aprobado por los hombres.

19 Así que persigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. 20 No destruyas la obra de Dios por causa de una comida. En verdad todas las cosas son limpias, pero es malo que una persona cause una ofensa por lo que come. 21 Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni hacer algo en lo que tu hermano se ofenda, se debilite o tropiece.

22 tienes fe. Tenla para ti mismo delante de Dios. Inmensamente feliz el que no se juzga en lo que aprueba. 23 Pero el que duda sobre lo que come, se acusa, porque no comió por fe. Todo lo que no es por fe es pecado.

15

1 Así que, nosotros los fuertes tenemos que sobrellevar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. 2 Cada uno de nosotros agrade al prójimo en lo bueno, para edificación. 3 Porque ni aun Cristo se agradó Él mismo. Al contrario, como está escrito:

Los insultos de los que te deshonran cayeron sobre Mí.

4 Porque lo que se escribió fue para enseñarnos, a fin de que tengamos esperanza por la paciencia y la consolación de las Escrituras.

5 El Dios de la paciencia y la consolación les conceda el mismo sentir los unos hacia los otros, según Cristo Jesús, 6 para que unánimes a una voz glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Cristo y los gentiles

7 Por tanto acéptense unos a otros, como también Cristo nos aceptó para la gloria de Dios.

8 Porque digo que Cristo fue un ministro de los circuncidados a favor de la verdad de Dios, para confirmar las promesas a los antepasados, 9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia. Como está escrito:

Por tanto yo te alabaré entre los gentiles,

Y cantaré a tu Nombre.

10 En otro pasaje dice:

Alégrense, gentiles, con su pueblo.

11 Y otra vez:

Alaben al Señor todos los gentiles,

Y exáltenlo, pueblos todos.

12 Y además Isaías dice:

Brotará la raíz de Isaí: el que se levanta a regir a los gentiles, los gentiles esperarán en Él.

13 El Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en la fe, para que ustedes abunden en la esperanza por el poder del Espíritu Santo.

14 Hermanos míos, yo mismo me convencí de que ustedes están colmados de bondad y todo conocimiento, y que igualmente pueden amonestarse los unos a los otros. 15 Pero les escribí, en un sentido con atrevimiento, para recordarles por medio de la gracia que Dios me dio, 16 para que yo sea ministro de Cristo Jesús a los gentiles y administre las Buenas Noticias como sacerdote de Dios, a fin de que los gentiles sean una ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.

17 Entonces tengo de qué enaltecerme en Cristo Jesús en lo que se refiere a Dios, 18 porque, para que los gentiles obedezcan, no me atrevería a hablar sino de lo que Cristo realizó por medio de, en palabra y obra, 19 con poder de señales milagrosas y prodigios mediante el poder del Espíritu, con el propósito de proclamar plenamente las Buenas Noticias de Cristo desde Jerusalén y sus alrededores hasta Ilírico. 20 De esta manera, aspiro predicar las Buenas Noticias, no donde Cristo había sido conocido, para no edificar sobre fundamento ajeno, 21 sino, como está escrito:

Verán los que no tienen noticias de Él, m entenderán los que no habían oído.

22 Por lo cual también no pude ir a visitarlos muchas veces.

Proyecto para Roma y España

23 Pero ahora, como no queda otro lugar para en estas regiones, y desde hace muchos años anhelo visitarlos, 24 espero verlos cuando vaya a España. Confío estar con ustedes primero al pasar, y ser encaminado hacia allá por ustedes.

25 Pero ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos, 26 porque los de Macedonia y Acaya decidieron proveer una contribución para los pobres entre los santos de Jerusalén. 27 Les pareció bien. Son deudores a ellos, puesto que si los gentiles participaron de los bienes espirituales de ellos, también deben servirles con los materiales. 28 Por tanto, cuando cumpla este viaje y entregue la ofrenda, los visitaré de paso con seguridad cuando vaya a España. 29 que cuando los visite, estaré rebosante de la bendición de Cristo.

30 Les ruego por medio de nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayuden en sus conversaciones con Dios31 a fin de que me libre de los incrédulos en Judea y que la ayuda que llevo a los santos en Jerusalén sea aceptable.

32 Espero descansar después de llegar a ustedes con gozo, si Dios lo permite.

33 El Dios de paz sea con todos ustedes. Amén.

16

Saludos y despedida

1 Ahora les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencrea, 2 para que la reciban en el Señor de una manera digna de los santos, y que le provean lo que necesite. También ella ayudó a muchos e incluso a.

3 Saluden a Prisca y a Aquila, mis compañeros de trabajo en Cristo Jesús, 4 quienes arriesgaron su propio cuello por mi vida. Tanto las iglesias gentiles como yo les damos las gracias. 5 Saludos a la iglesia que está en su casa. Saluden a mi amado Epeneto, el primer convertido a Cristo en Asia. 6 Saluden a María, quien trabajó mucho entre ustedes. 7 Saluden a Andrónico y a Junia, mis parientes y compañeros de prisión. Para los apóstoles son muy apreciados y fueron creyentes en Cristo antes que yo.

8 Saluden a Amplias, amado mío en el Señor. 9 Saluden a Urbano, nuestro colaborador en Cristo, y a mi amado Estaquis. 10 Saluden a Apeles, el aprobado en Cristo. Saluden a los que son de Aristóbulo. 11 Saluden a Herodión, mi pariente. Saluden a los de la casa de Narciso que están en el Señor. 12 Saluden a Trifena y a Trifosa, las que luchan en el Señor. Saluden a la amada Pérsida, quien trabajó duro en el Señor. 13 Saluden a Rufo, el escogido en el Señor, y a su madre, y mía. 14 Saluden a Asíncrito, Flegonte, Hermas, Patrobas, Hermes y a los hermanos que están con ellos. 15 Saluden a Filólogo, Julia, Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos.

16 Salúdense los unos a los otros con un beso santo. Saludan todas las iglesias de Cristo.

Instrucciones finales

17 Les ruego, hermanos, que pongan atención a los que causan disensiones y tropiezos contra la doctrina que ustedes aprendieron. Apártense de ellos. 18 Porque ellos no son esclavos de nuestro Señor Cristo, sino de su propio apetito. Por medio de palabras suaves y lisonjas engañan a los ingenuos.

19 Todos reconocen su obediencia, así que me gozo a causa de ustedes. Pero quiero que ustedes sean sabios para lo bueno e ingenuos para lo malo.

20 El Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de los pies de ustedes.

La gracia de nuestro Señor Jesús sea con ustedes.

Posdata

21 Timoteo, mi colaborador, Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes, los saludan. 22 Yo, Tercio, quien escribió la epístola, los saludo en el Señor. 23 Gayo, anfitrión mío y de toda la iglesia, los saluda. También Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto. [[ 24 ]]

Doxología

25 Al que puede establecerlos según las Buenas Noticias y la proclamación de Jesucristo, según la revelación del misterio guardado en secreto desde tiempos eternos, 26 pero manifestado ahora por medio de las Escrituras proféticas, según el Mandamiento del Dios eterno, que fue dado a conocer a todos los gentiles para que obedezcan a la fe, 27 al único sabio Dios, sea la gloria por medio de Jesucristo, por los siglos. Amén.